Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 19 de junio de 2023

La falta más grave del apóstol es el miedo

 


En la sexta parte de ¡Levantaos! ¡Vamos! titulada El Señor es mi fuerza, “Fuertes en la fe”  Juan Pablo II cita palabras del  cardenal Wyszynski extraídas de su Zapiski wiezienne, Paris 1982, p.251:

 La falta de fe en el poder del Maestro despierta el miedo, y el miedo oprime el corazón y aprieta la garganta. El apóstol deja entonces de profesar su fe. ¿Sigue siendo apóstol? Los discípulos que abandonaron al Maestro aumentaron el coraje de los verdugos. Quien calla ante los enemigos de una causa los envalentona. El miedo del apóstol es el primer aliado de los enemigos de la causa. «Obligar a callar mediante el miedo», eso es lo primero en la estrategia de los impíos. El terror que se utiliza en toda dictadura esta calculado sobre el mismo miedo que tuvieron los apóstoles. El silencio posee su propia elocuencia apostólica solamente cuando no se retira el rostro ante quien le golpea. Así callo Cristo. Y en esa actitud suya demostró su propia fortaleza. Cristo no se dejó atemorizar por los hombres. Saliendo al encuentro de la turba, dijo con valentía. «Soy yo».”

No se puede dar la espalda a la verdad, dejar de anunciarla, esconderla, aunque se trate de una verdad difícil, cuya revelación lleve consigo un gran dolor: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8,32). Esta es nuestra tarea, y al mismo tiempo, nuestro apoyo! No hay sitio para compromisos ni para un oportunista recurso a la diplomacia humana. Hay que dar testimonio de la verdad, aun al precio de ser perseguido, a costa incluso de la sangre, como hizo Cristo mismo…


¡Levantaos! ¡Vamos!,p164, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2004

domingo, 11 de octubre de 2009

"¿Qué es la verdad?


En el relato de la pasión de Cristo encontramos la pregunta de Pilato: "¿Qué es la verdad?" (Jn 18, 38). Es la pregunta de un escéptico, que dice: "Tú afirmas que eres la verdad, pero ¿qué es la verdad?". Así, suponiendo que la verdad no se puede reconocer, Pilato da a entender: "hagamos lo que sea más práctico, lo que tenga más éxito, en vez de buscar la verdad". Luego condena a muerte a Jesús, porque actúa con pragmatismo, buscando el éxito, su propia fortuna.
También hoy muchos dicen: "¿Qué es la verdad? Podemos encontrar sus fragmentos, pero ¿cómo podemos encontrar la verdad?". Resulta realmente arduo creer que Jesucristo es la verdad, la verdadera Vida, la brújula de nuestra vida. Y, sin embargo, si caemos en la gran tentación de comenzar a vivir únicamente según las posibilidades del momento, sin la verdad, realmente perdemos el criterio y también el fundamento de la paz común, que sólo puede ser la verdad. Y esta verdad es Cristo. La verdad de Cristo se ha verificado en la vida de los santos de todos los siglos. Los santos son la gran estela de luz que en la historia atestigua: esta es la vida, este es el camino, esta es la verdad. Por eso, tengamos el valor de decir sí a Jesucristo: "Tu verdad se ha verificado en la vida de tantos santos. Te seguimos".

Libertad interior - el ejemplo de Sajarov


“Al permitir a cada uno descubrir que su vida tiene un sentido y que es responsable de ella, abrimos el camino a una maduración de las personas y a una humanidad reconciliada, preocupada por el bien común.
El sabio ruso Sajarov es un ejemplo de ello; cuando, bajo el régimen comunista, su libertad exterior estaba limitada, su libertad interior, que nadie le podía quitar, lo autorizaba a tomar la palabra para defender con firmeza a sus compatriotas, en nombre del bien común. También hoy es importante que el hombre no se deje atar por cadenas exteriores, como el relativismo, la búsqueda del poder y del lucro a toda costa, la droga, las relaciones afectivas desordenadas, la confusión en el ámbito del matrimonio, no reconocer al ser humano en todas las etapas de su existencia, desde su concepción hasta su fin natural, que permite pensar que hay períodos en los que el ser humano no existiría realmente.
Debemos tener la valentía de recordar a nuestros contemporáneos lo que es el hombre y lo que es la humanidad”
(Del discurso del Santo Padre Benedicto XVI a una delegación de la Academia de Ciencias morales y políticas de Paris el 10 de febrero de 2007)

sábado, 26 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (8) Mendoza - La paz

La paz
“Para conseguir la verdadera paz, la paz de Cristo, es preciso que El habite en nuestro interior, que hagan morada en nuestra alma el Padre y el Hijo en la unidad del Espiritu Santo. “ La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo, que procede del Padre..., el cual ha reconciliado con Dios a todos los hombres por la cruz, y. reconstituyendo en un solo pueblo y en un solo cuerpo la unidad del género humano, ha dado muerte al odio en su propia carne y. después del triunfo de su resurrección, ha infundido su Espíritu de amor en el corazón de los hombres” (Gaudium et spes, 78).
La paz, por consiguiente, es don de la Santísima Trinidad. Y para que Dios nos la otorgue, para gozar de su vida y de su paz, nos exige amarlo, guardar su palabra, que seamos fieles a sus mandamientos y enseñanzas (cf Jn 14, 23-24).
[…]
Más, la actitud del cristiano ante las realidades que atentan a la paz, no debe agotarse en la mera crítica o en la rebeldía estéril; la promoción de la paz no ha de limitarse a deplorar los efectos negativos de las situaciones de crisis, de conflictos y de injusticias, sino que debe ser también propuesta de vías de solución, factor de proyección de nuevas metas e ideales para la sociedad, fermento activo en la construcción de un mundo más humano y cristiano.”

lunes, 21 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (6) Viedma - Evangelizar


Juan Pablo II en la Argentina 1987 (6) Viedma
Evangelizar

“La evangelización no sería auténtica si no siguiera las huellas de Cristo, que fue enviado a evangelizar a los pobres. Debéis hacer propia la compasión de Jesús por el hombre y la mujer necesitados. El auténtico discípulo de Cristo se siente siempre solidario con el hermano que sufre, trata de aliviar sus penas –en la medida de sus posibilidades, pero con generosidad–; lucha para que sea respetada en todo instante la dignidad de la persona humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte. No olvida nunca que la “misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia y las tareas de promoción del hombre” (Discurso a la III Conferencia general del Episcopado latinoamericano, III, n. 2, Puebla, 28 de enero de 1979).
Sin embargo, el verdadero celo evangelizador se compadece sobre todo de la situación de necesidad espiritual – a veces extrema – en la que se debaten tantos hombres y mujeres. Pensad en cuantos todavía no conocen a Cristo, o bien tienen una imagen deformada de El, o han abandonado su seguimiento, buscando el propio bienestar en los atractivos de la sociedad secularizada o a través del odioso enfrentamiento de las luchas ideológicas.

Ante esa pobreza del espíritu, el cristiano no puede permanecer pasivo: ha de orar, dar testimonio de su fe en todo momento, y hablar de Cristo, su gran amor, con valentía y caridad.

Y debe procurar que esos hermanos se acerquen o retornen al Señor y a su Cuerpo místico, que es la Iglesia, mediante una profunda y gozosa conversión de sus vidas, que dé sentido y valor de eternidad a todo su caminar terreno.
La primacía de esta atención a las formas espirituales de la pobreza humana, impedirá que el amor preferencial de Cristo por los pobres – del que participa la Iglesia – sea interpretado con categorías meramente socio-económicas, y alejará todo peligro de injusta discriminación en la acción pastoral”.
(De la homilía del Santo Padre Juan Pablo II en el Aeropuerto Gobernador Castello, Martes Martes 7 de abril de 1987)

viernes, 11 de septiembre de 2009

Movimientos y Comunidades


“Mi venerado predecesor Juan Pablo II presentó los Movimientos y las nuevas comunidades surgidas en estos años como un don providencial del Espíritu Santo a la Iglesia para responder de manera eficaz a los desafíos de nuestro tiempo. Y vosotros sabéis que esta es también mi convicción. Cuando era profesor, y después cardenal, expresé mi convicción de que los Movimientos son un don del Espíritu Santo a la Iglesia. Y precisamente en el encuentro de los carismas muestran también la riqueza de los dones y de la unidad de la fe.”
(del discurso del Papa Benedicto XVI a los focolares y a la Comunidad de San Egidio 8 de febrero 2007)

martes, 25 de agosto de 2009

"La Iglesia no puede abandonar al hombre"


"En mi primera encíclica, Redemptor hominis, escribí: "La Iglesia no puede abandonar al hombre, cuya "suerte", es decir, la elección, la llamada, el nacimiento y la muerte, la salvación o la perdición, están tan estrecha e indisolublemente unidos a Cristo. (...) Este hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión; él es el camino primero y fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo, camino que inmutablemente conduce a través del misterio de la encarnación y de la redención" (n. 14)."


lunes, 24 de agosto de 2009

Fe y razón


"La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad" (Fides et ratio, 1).
Invito visitar mi post: Fides et ratio

miércoles, 19 de agosto de 2009

Evangelizar


“Evangelizar no quiere decir sólo hablar “de Cristo”. Anunciar a Cristo significa obrar de tal manera que el hombre —a quien se dirige este anuncio— “crea”, es decir, se vea a sí mismo en Cristo, encuentre en Él la dimensión adecuada de su propia vida; sencillamente, que se encuentre a sí mismo en Cristo”
De la Audiencia general del Siervo de Dios Juan Pablo II 14 de febrero 1979

miércoles, 12 de agosto de 2009

La fortaleza hoy


...“las manifestaciones de la virtud de la fortaleza, virtud cardinal, son abundantes.
Algunas son muy conocidas y gozan de cierta fama. Otras son más ignoradas, aunque exigen mayor virtud aún….. ejemplos poco conocidos en general, pero que atestiguan una virtud grande, a veces incluso heroica.
Pienso por ejemplo en una mujer, madre de familia ya numerosa, a la que muchos “aconsejan” que elimine la vida nueva concebida en su seno y se someta a una “operación” para interrumpir la maternidad; y ella responde con firmeza: “¡no!”. Ciertamente que cae en la cuenta de toda la dificultad que este “no” comporta: dificultad para ella, para su marido, para toda la familia; y sin embargo, responde: “no”. La nueva vida humana iniciada en ella es un valor demasiado grande, demasiado “sacro”, para que pueda ceder ante semejantes presiones.
Otro ejemplo: Un hombre al que se promete la libertad y hasta una buena carrera, a condición de que reniegue de sus principios o apruebe algo contra su honradez hacia los demás. Y también éste contesta “no”, incluso a pesar de las amenazas de una parte y los halagos de otra. ¡He aquí un hombre valiente!
Muchas, muchísimas son las manifestaciones de fortaleza, heroica con frecuencia, de las que no se escribe en los periódicos y poco se sabe.
Sólo la conciencia humana las conoce... y ¡Dios lo sabe!

martes, 11 de agosto de 2009

Ser justo


“…Ser justo significa dar a cada uno cuanto le es debido. Esto se refiere a los bienes temporales de naturaleza material. El ejemplo mejor puede ser aquí la retribución del trabajo y el llamado derecho al fruto del propio trabajo y de la tierra propia. Pero al hombre se le debe también reputación, respeto, consideración, la fama que se ha merecido…”