Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

miércoles, 14 de octubre de 2009

Homenaje al Dr. Jerome Lejeune, lider Pro-vida

Del 16 al 18 de octubre se realizará en el Colegio Champagnat (Montevideo 1050, Buenos Aires), el V Congreso de la Federación de Asociaciones Médicas Católicas Latinoamericanas (FAMCLAM) cuyo tema central será: “Ciencia, Tecnología y Fe”, y el I Congreso Latinoamericano del Equipo de Salud.
Durante el encuentro, que se desarrollará en el marco del 80º aniversario del Consorcio de Médicos Católicos, se brindará un homenaje al doctor Jérome Lejeune, padre de la genética moderna. (ver completo)

El doctor Jerome Lejeune fue líder del movimiento pro-vida. Es reconocido tanto por su fidelidad a la Iglesia como por su excelencia como científico. A los 33 años de edad, en 1959, publicó su descubrimiento sobre la causa del síndrome de Down, la trisomía 21.
Este año se cumplen 50 años del descubrimiento. Reconocido por todos se esperaba que recibiera el Premio Nobel. Pero en 1970 se opone firmemente al proyecto de ley de aborto eugenésico de Francia. Esto causa que caiga en "desgracia" ante el mundo. Llevó la causa pro vida a las Naciones Unidas. Se refirió a la Organización Mundial de la Salud diciendo: “he aquí una institución para la salud que se ha transformado en una institución para la muerte”. Esa misma tarde escribe a su mujer y a su hija diciendo: “Hoy me he jugado mi Premio Nobel”. Tenía razón. No se lo dieron. No querían a un científico que se opusiera a la agenda abortista (de Corazones.org)
Fue amigo y consejero del Papa Juan Pablo II (el 13 de mayo de 1981 habían almorzado juntos antes del atentado en la Plaza San Pedro). Al instituir el Papa el 11 de febrero de 1994 con el Motu Proprio "Vitae Mysterium" la Academia Pontificia para la Vida, nombró el 26 de febrero Primer Presidente de la Academia a Lejeune quien falleció el 3 de abril del mismo año un Domingo de Pascua.
Con motivo de la muerte del Profesor Lejeune el Santo Padre Juan Pablo II en su Mensaje al Cardenal Lustiger expresaba:
“Nos hallamos hoy ante la muerte de un gran cristiano del siglo XX, un hombre para el que la defensa de la vida llegó a ser un apostolado. No cabe duda de que en la situación actual del mundo esta forma de apostolado de los laicos es muy necesaria. Deseamos agradecer hoy a Dios, el autor de la vida, todo lo que representó para nosotros el profesor Lejeune, todo lo que hizo para defender y promover la dignidad de la vida humana. En particular, quisiera agradecerle el haber tomado la iniciativa de la creación de la Academia pontificia para la vida. El profesor Lejeune, miembro de la Academia pontificia de ciencias desde hacía muchos años, preparó todos los elementos necesarios para esta nueva fundación, cuyo primer presidente fue. Estamos seguros de que pedirá ahora a la Sabiduría divina por esta institución tan importante, que le debe en gran parte su existencia.”
Al recordar a su “inolvidable primer presidente” cinco años después de su muerte decía Juan Pablo II :
“Quiso decididamente esta nueva institución, casi como su testamento espiritual, para la salvaguardia de la vida humana, previendo las crecientes amenazas que se cernían en el horizonte”
Tras el fallecimiento de su primer Presidente, el Profesor Jérôme Lejeune en abril de 1994, la Academia ha sido y es presidida por el Doctor Juan de Dios Vial Correa, chileno. Cuenta con la ayuda de un Vicepresidente, el Obispo Elio Sgreccia, Secretario del Pontificio Consejo para la Familia y de un Consejo Directivo de 5 Académicos pontificios.

martes, 13 de octubre de 2009

Nuestra Señora de Fátima y la danza del sol 13 de octubre de 1917


LA DANZA DEL SOL
”El sol giró rápidamente como una gigantesca rueda de fuego. Se detuvo un momento, y giró de nuevo con una velocidad vertiginosa, irradiando haces de llamas rojo sangre. Finalmen­te, la esfera ígnea, pareció temblar, estremecerse y después arrojarse preci­pitadamente en ingente zigzag hacia la multitud. Al principio se oyó un tremendo grito de terror:

“¡Señor, sálvanos!”.

Cuando el sol se normalizó, resonó otra exclamación de asombro y alegría: ¡Milagro!...

He aquí a María, enfrentada con el poder de las tinieblas, en una lucha cuyos triunfos y derrotas están condicionadas a nuestra conversión y arrepentimiento.!
(padre Jesús Martí Ballester)

Invito visitar mi post anterior y los enlaces citados
y Marie de Nazareth

lunes, 12 de octubre de 2009

Otro ataque a la Iglesia y a la defensa de la vida en nuestra Argentina


De mi amigo Eduardo, de nuestro grupo de amigos de Juan Pablo II acabo de recibir un triste mail:
“Amigos: Este fin de semana se realizó en Tucumán, un Congreso de “mujeres autoconvocados” patrocinado por el gobierno nacional, donde se pretende entre otras cosas legalizar el aborto.
Por las calles de la ciudad marcharon luego participantes de este encuentro agrediendo a todo el mundo que no compartía sus ideas.
Lo más grave de todo fue el ataque que sufrieron muchos fieles y templos de nuestra ciudad, Nuestra Señora de Lourdes, el Sagrado Corazón, Santa Catalina, y principalmente San Francisco y la Catedral.
Nunca ví algo así en Tucumán. Todo estaba organizado para atacar a la Iglesia y a quienes nos oponemos al aborto.
Hubo que hacer barricadas de fieles, muchos jóvenes gracias a Dios, chicos de colegios, padres y madres de familias, y hasta mujeres embarazadas, frente a nuestras iglesias para que no pasaran estas personas dentro de los templos y ocasionaran mayores destrozos.
Leer las cosas que escribieron en los muros de las iglesias, duele muchísimo.
Seguramente los medios no publicaron estas noticias, pero me veo en la obligación de hacerles llegar copia de una nota publicada hoy en La gaceta uno de los diarios de Tucumán, y pedirles oración, para que nunca más nadie ensucie la Casa de Dios, y para que en nuestra Argentina no se legalice el aborto como estos grupos de activistas pretenden.”

A estas horas ya hay varios comentarios y videos en Internet. Paso aqui un enlace a Aciprensa.

domingo, 11 de octubre de 2009

"¿Qué es la verdad?


En el relato de la pasión de Cristo encontramos la pregunta de Pilato: "¿Qué es la verdad?" (Jn 18, 38). Es la pregunta de un escéptico, que dice: "Tú afirmas que eres la verdad, pero ¿qué es la verdad?". Así, suponiendo que la verdad no se puede reconocer, Pilato da a entender: "hagamos lo que sea más práctico, lo que tenga más éxito, en vez de buscar la verdad". Luego condena a muerte a Jesús, porque actúa con pragmatismo, buscando el éxito, su propia fortuna.
También hoy muchos dicen: "¿Qué es la verdad? Podemos encontrar sus fragmentos, pero ¿cómo podemos encontrar la verdad?". Resulta realmente arduo creer que Jesucristo es la verdad, la verdadera Vida, la brújula de nuestra vida. Y, sin embargo, si caemos en la gran tentación de comenzar a vivir únicamente según las posibilidades del momento, sin la verdad, realmente perdemos el criterio y también el fundamento de la paz común, que sólo puede ser la verdad. Y esta verdad es Cristo. La verdad de Cristo se ha verificado en la vida de los santos de todos los siglos. Los santos son la gran estela de luz que en la historia atestigua: esta es la vida, este es el camino, esta es la verdad. Por eso, tengamos el valor de decir sí a Jesucristo: "Tu verdad se ha verificado en la vida de tantos santos. Te seguimos".

Libertad interior - el ejemplo de Sajarov


“Al permitir a cada uno descubrir que su vida tiene un sentido y que es responsable de ella, abrimos el camino a una maduración de las personas y a una humanidad reconciliada, preocupada por el bien común.
El sabio ruso Sajarov es un ejemplo de ello; cuando, bajo el régimen comunista, su libertad exterior estaba limitada, su libertad interior, que nadie le podía quitar, lo autorizaba a tomar la palabra para defender con firmeza a sus compatriotas, en nombre del bien común. También hoy es importante que el hombre no se deje atar por cadenas exteriores, como el relativismo, la búsqueda del poder y del lucro a toda costa, la droga, las relaciones afectivas desordenadas, la confusión en el ámbito del matrimonio, no reconocer al ser humano en todas las etapas de su existencia, desde su concepción hasta su fin natural, que permite pensar que hay períodos en los que el ser humano no existiría realmente.
Debemos tener la valentía de recordar a nuestros contemporáneos lo que es el hombre y lo que es la humanidad”
(Del discurso del Santo Padre Benedicto XVI a una delegación de la Academia de Ciencias morales y políticas de Paris el 10 de febrero de 2007)

Fidei Depositum


El 11 de octubre de 1992, al celebrarse el trigésimo aniversario de la apertura del concilio ecuménico Vaticano II, “el «gran don de gracia» dispensada por el espíritu de Dios a la Iglesia de nuestro tiempo.[7]” el Siervo de Dios Juan Pablo II daba a conocer su Constitución Apostólica Fidei Depositum para la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Al principio del texto explica que:
“·Guardar el depósito de la fe es la misión que el Señor confió a su Iglesia y que ella realiza en todo tiempo. El concilio ecuménico Vaticano II, inaugurado solemnemente hace treinta años por nuestro predecesor Juan XXIII, de feliz memoria, tenía como intención y finalidad poner de manifiesto la misión apostólica y pastoral de la Iglesia, a fin de que el resplandor de la verdad evangélica llevara a todos los hombres a buscar y aceptar el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento (cf. Ef 3, 19).”

Detalla luego los pasos que llevaron a la concreción del proyecto, y las razones de su importancia, expone brevemente el contenido y resalta el valor doctrinal del texto con visión amplia y abierta “Está destinado a favorecer y ayudar la redacción de los nuevos catecismos de cada nación, teniendo en cuenta las diversas situaciones y culturas, pero conservando con esmero la unidad de la fe y la fidelidad a la doctrina católica”
Y reitera lo ya dicho en 1985: "Para mí, que tuve la gracia especial de participar y colaborar activamente en su desenvolvimiento, el Vaticano II ha sido siempre, y es de modo particular en estos años de mi pontificado, el punto de referencia constante de toda mi acción pastoral, con el compromiso responsable de traducir sus directrices en aplicación concreta y fiel, a nivel de cada Iglesia y de toda la Iglesia. Hay que acudir incesantemente a esa fuente" (3) 3) Juan Pablo II, Homilía del 25 de enero de 1985, cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 3 de febrero de 1985, p. 12).

sábado, 10 de octubre de 2009

La grandeza del sacerdote católico

(foto de Corazones de Jesus y Maria)
"Dios ve a la criatura más perfecta, a la Inmaculada (llena de gracia), la ama y así nace Jesús, Hombre-Dios, Hijo de Dios e Hijo del hombre. En Ella, pues, comienzan los grados de semejanza de los hijos de Dios y de los hombres, de los miembros de Jesús" (Escritos del padre Kolbe III, pág. 678 s.).

Celebramos hoy – en pleno año sacerdotal - un nuevo aniversario de la canonización de san Maximiliano Kolbe apóstol infatigable de la devoción a la Inmaculada, y ejemplo de sacerdote al que el Siervo de Dios Juan Pablo II cita en el Angelus del 17 de octubre de 1982 (una semana despues de la canonización) enlazando su recuerdo del padre Kolbe con palabras expresadas por su antecesor Pablo VI hablando de la grandeza del sacerdote:
Decía Juan Pablo II
“He querido expresarme con las palabras del Padre Kolbe porque este domingo 17 de octubre nos lleva de nuevo con el pensamiento al 17 de octubre de 1971, día en que tuvo lugar el solemne rito de su beatificación. En ese período se celebraba la II Asamblea General del Sínodo de los Obispos, que tenía como tema: "El sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo". Pablo VI, hablando en una audiencia de aquellos días del Sínodo, recordaba la grandeza del sacerdocio católico y, como trazando el retrato del padre Kolbe, a quien se disponía a declarar "beato", observaba: "Si el sacerdote es el hombre de Dios, es 'otro Cristo', significa que una corriente de gracia ha entrado en la historia de su vida: él ha sido un llamado, un elegido, un preferido de la misericordia del Señor. Él lo ha amado de manera particular; Él lo ha señalado con un carácter especial, y así lo ha habilitado para el ejercicio de poderes divinos; Él lo ha enamorado de Sí mismo, hasta el punto de hacer madurar en él aquel acto de amor más pleno y más grande de que es capaz el corazón humano: la oblación total, perpetua y feliz de sí mismo... El ha tenido el valor de convertir su vida en un sacrificio, lo mismo que Jesús, para los otros, para todos, para nosotros" (13 de octubre de 1971).
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