Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 20 de abril de 2019

"La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular" (Sal 117,22).


(imagen de Wikipedia)

"La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular" (Sal 117,22). A la luz de la Resurrección de Cristo, ¡cómo sobresale en plenitud esta verdad que canta el Salmista! Condenado a una muerte ignominiosa, el Hijo del hombre, crucificado y resucitado, se ha convertido en la piedra angular para la vida de la Iglesia y de cada cristiano.

"Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente" (Sal 117,23). Esto sucedió en esta noche santa. Lo pudieron constatar las mujeres que "el primer día de la semana... cuando aún estaba oscuro" (Jn 20,1), fueron al sepulcro para ungir el cuerpo del Señor y encontraron la tumba vacía. oyeron la voz del ángel: "No temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ha resucitado" (cf. Mt 28,1-5).

Así se cumplieron las palabras proféticas del Salmista: "La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular". Ésta es nuestra fe. Ésta es la fe de la Iglesia y nosotros nos gloriamos de profesarla en el umbral del tercer milenio, porque la Pascua de Cristo es la esperanza del mundo, ayer, hoy y siempre.

FELICES PASCUAS DE RESURRECCION!!
Cristo resucitado aumenta nuestra fe!

Este es el día en que actuó el Señor


La palabra "muerte" se pronuncia con un nudo en la garganta. Aunque la humanidad, durante tantas generaciones, se haya acostumbrado de algún modo a la realidad inevitable de la muerte, sin embargo resulta siempre desconcertante. La muerte de Cristo había penetrado profundamente en los corazones de sus más allegados, en la conciencia de toda Jerusalén. El silencio que surgió después de ella llenó la tarde del viernes y todo el día siguiente del sábado. En este día, según las prescripciones de los judíos, nadie se había trasladado al lugar de la sepultura. Las tres mujeres, de las que habla el Evangelio de hoy, recuerdan muy bien la pesada piedra con que habían cerrado la entrada del sepulcro. Esta piedra, en la que pensaban y de la que hablarían al día siguiente yendo al sepulcro, simboliza también el peso que había aplastado sus corazones. La piedra que había separado al Muerto de los vivos, la piedra límite de la vida, el peso de la muerte. Las mujeres, que al amanecer del día después del sábado van al sepulcro, no hablarán de la muerte, sino de la piedra. Al llegar al sitio, comprobarán que la piedra no cierra ya la entrada del sepulcro. Ha sido derribada. No encontrarán a Jesús en el sepulcro. ¡Lo han buscado en vano! "No está aquí; ha resucitado, según lo había dicho" (Mt 28, 6). Deben volver a la ciudad y anunciar a los discípulos que El ha resucitado y que lo verán en Galilea. Las mujeres no son capaces de pronunciar una palabra. La noticia de la muerte se pronuncia en voz baja. Las palabras de la resurrección eran para ellas, desde luego, difíciles de comprender. Difíciles de repetir, tanto ha influido la realidad de la muerte en el pensamiento y en el corazón del hombre.

Desde aquella noche y más aún desde la mañana siguiente, los discípulos de Cristo han aprendido a pronunciar la palabra "resurrección". Y ha venido a ser la palabra más importante en su lenguaje, la palabra central, la palabra fundamental. Todo toma nuevamente origen de ella. Todo se confirma y se construye de nuevo: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día en que actuó el Señor. ¡Sea nuestra alegría y nuestro gozo!" (Sal 117/118, 22-24).




sábado, 13 de abril de 2019

Domingo de Ramos de 1987 Clausura de la JMJ en Buenos Aires



En la homilía del Domingo de Ramos de 1987, día de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, homilíaque sin dudas debe leerse completa, el Papa Juan Pablo II nos decía:
“Dejaos abrazar por el misterio del Hijo del hombre, por el misterio de Cristo muerto y resucitado. ¡Dejaos abrazar por el misterio pascual
Dejad que este misterio penetre, hasta el fondo, en vuestras vidas, en vuestra conciencia, en vuestra sensibilidad, en vuestros corazones, de modo que dé el verdadero sentido a toda vuestra conducta.
El misterio pascual es misterio salvífico, creador. Sólo desde el misterio de Cristo puede entenderse plenamente al hombre; sólo desde Cristo muerto y resucitado puede el hombre comprender su vocación divina y alcanzar su destino último y definitivo.
Dejad, pues, que el misterio pascual actúe en vosotros. Para el hombre, y especialmente para el joven, es esencial conocerse a sí mismo, saber cuál es su valor, su verdadero valor, cuál es el significado de su existencia, de su vida, saber cuál es su vocación. Sólo así puede definir el sentido de su propia vida.
Sólo acogiendo el misterio pascual en vuestras vidas podréis “responder a cualquiera que os pida razón de la esperanza que está en vosotros” (1P 3, 15). Sólo acogiendo a Cristo, muerto y resucitado, podréis responder a los grandes y nobles anhelos de vuestro corazón.
¡Jóvenes: Cristo, la Iglesia, el mundo esperan el testimonio de vuestras vidas, fundadas en la verdad que Cristo nos ha revelado!
¡Jóvenes: El Papa os agradece vuestro testimonio, y os anima a que seáis siempre testigos del amor de Dios, sembradores de esperanza y constructores de paz!
“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68)
Aquel que se entregó a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, El solo tiene palabras de vida eterna
Acoged sus palabras. Aprendedlas. Edificad vuestras vidas teniendo siempre presentes las palabras y la vida de Cristo. Más aún: aprended a ser Cristo mismo, identificados con El en todo.

jueves, 11 de abril de 2019

Juan Pablo II y la oración (4 de 4) – La Liturgia de las Horas (3) Salmos y cánticos



La “energía del Espiritu Santo”
En la Audiencia General del miércoles 4 de abril de 2001, antes de comentar el comentario de los salmos y cánticos de las Laudes, el Siervo de Dios Juan Pablo II continuaba con la reflexión introductoria iniciada en la catequesis anterior invitándonos a redescubrir también nosotros como “la Iglesia fue definiendo progresivamente este compromiso específico suyo de oración realizada de acuerdo con las diversas fases del día” invitándonos para ello “remontarnos a los primeros tiempos de la comunidad apostólica”
“Al cantar los salmos – expresa Juan Pablo II - el cristiano experimenta una especie de sintonía entre el Espíritu presente en las Escrituras y el Espíritu que habita en él por la gracia bautismal.
 Más que orar con sus propias palabras, se hace eco de los "gemidos inenarrables" de los que habla san Pablo (cf. Rm 8, 26), con los cuales el Espíritu del Señor impulsa a los creyentes a unirse a la invocación característica de Jesús: "¡Abbá, Padre!" (Rm 8, 15; Ga 4, 6)”. “Tan seguros estaban los antiguos monjes de esta verdad – continuaba Juan Pablo II - que ni se preocupaban de cantar los salmos en su lengua materna, les bastaba la convicción de que eran, de algún modo, "órganos" del Espíritu Santo. Estaban convencidos de que por su fe los versículos de los salmos les proporcionaban una "energía" particular del Espíritu Santo.
Invito visitar el Directorio Franciscano con enlaces a todas las catequesis de la serie de  Salmos y cánticos de Juan Pablo II, con comentarios adicionales.

miércoles, 10 de abril de 2019

Juan Pablo II y la oración (3 de 4) – La liturgia de las Horas (2) oración de la Iglesia




“orar sin cesar”
Antes de comenzar el comentario de los salmos y cánticos de las Laudes, en la Catequesis del 4 de abril de 2001 el Santo Padre Juan Pablo II completaba la reflexión introductoria iniciada en la  catequesis anterior  resaltando la importancia y presencia del Espíritu Santo. Además de la presencia del Espíritu Santo – expresa el Santo Padre - “otra dimensión importante es la de la acción sacerdotal que Cristo realiza en esta oración, asociando a sí a la Iglesia su esposa” y destaca que los discípulos de Jesús descubrieron algunos salmos particularmente adecuados para determinados momentos del día, de la semana o del año, viendo en ellos un sentido profundo en relación con el misterio cristiano. A este respecto cita luego palabras de san Cipriano "Es necesario orar al inicio del día para celebrar con la oración de la mañana la resurrección del Señor. Eso corresponde a lo que una vez el Espíritu Santo indicó en los Salmos con estas palabras: "Rey mío y Dios mío. A ti te suplico, Señor, por la mañana escucharás mi voz, por la mañana te expongo mi causa y me quedo aguardando" (Sal 5, 3-4). (...) Luego, cuando se pone el sol y declina el día, es preciso hacer nuevamente oración. En efecto, dado que Cristo es el verdadero sol y el verdadero día, en el momento en que declinan el sol y el día del mundo, pidiendo en la oración que vuelva a brillar sobre nosotros la luz, invocamos que Cristo nos traiga de nuevo la gracia de la luz eterna" (De oratione dominica, 35: PL 39, 655).
Y continúa enfatizando y explicando la importancia y el sentido de la oración en cualquier momento del dia: “La oración cristiana nace, se alimenta y se desarrolla en torno al evento por excelencia de la fe: el misterio pascual de Cristo. De esta forma, por la mañana y por la tarde, al salir y al ponerse el sol, se recordaba la Pascua, el paso del Señor de la muerte a la vida. El símbolo de Cristo "luz del mundo" es la lámpara encendida durante la oración de Vísperas, que por eso se llama también lucernario. Las horas del día remiten, a su vez al relato de la pasión del Señor, y la hora Tertia también a la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Por último, la oración de la noche tiene carácter escatológico, pues evoca la vigilancia recomendada por Jesús en la espera de su vuelta (cf. Mc 13, 35-37). Al hacer su oración con esta cadencia, los cristianos respondieron al mandato del Señor de "orar sin cesar" (cf. Lc 18, 1; 21, 36; 1 Ts 5, 17; Ef 6, 18), pero sin olvidar que, de algún modo, toda la vida debe convertirse en oración.
A este respecto escribe Orígenes: “Ora sin cesarqioen une oración a las obras y obras a la oración” (Sobre la oración XII,2: PG 11, 452 c).”



martes, 9 de abril de 2019

JUAN PABLO II y la oración (2 de 4) La Liturgia de las Horas – Salmos y Canticos


"orar sin cesar" (cf. Lc 18, 1; 21, 36; 1 Ts 5, 17; Ef 6, 18), pero sin olvidar que, de algún modo, toda la vida debe convertirse en oración. A este respecto escribe Orígenes: “Ora sin cesar quien une oración a las obras y obras a la oración”  (Sobre la oración XII, 2:PG 11, 452) Catequesis 4 de abril 2001)  
Al "arte de la oración" el Siervo de Dios Juan Pablo II lo consideraba un “compromiso”, llamando a prestarle mayor atención pastoral a la promoción de la Liturgia de las Horas, como “oración de todo el pueblo de Dios (cf. ib., 34)”.
Con la audiencia del 28 de marzo de 2001 comenzaba una serie de catequesis que se extendería durante todo un año (con algunas interrupciones) sobre los salmos y los cánticos propuestos en la oración matutina de las Laudes, deseando “estimular y ayudar a todos a orar con las mismas palabras utilizadas por Jesús y presentes desde hace milenios en la oración de Israel y en el de la Iglesia.”
En la audiencia Juan Pablo II explicaba que “podríamos introducirnos en la comprensión de los salmos por diversos caminos sugestivos y de niveles altísimos. Sin embargo, el objetivo era “destacar el significado religioso de los salmos, mostrando cómo, aun habiendo sido escritos hace muchos siglos por creyentes judíos, pueden ser usados en la oración de los discípulos de Cristo. Para ello nos serviremos de los resultados de la exégesis, pero a la vez veremos lo que nos enseña la Tradición, y sobre todo escucharemos lo que nos dicen los Padres de la Iglesia” quienes “con profunda penetración espiritual, supieron discernir y señalar que Cristo mismo, en la plenitud de su misterio, es la gran "clave" de lectura de los salmos. Estaban plenamente convencidos de que en los salmos se habla de Cristo.

Jesús resucitado se aplicó a sí mismo los salmos, cuando dijo a los discípulos: "Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí" (Lc 24, 44). Los Padres añaden que en los salmos se habla de Cristo, o incluso que es Cristo mismo quien habla. Al decir esto, no pensaban solamente en la persona individual de Jesús, sino en el Christus totus, en el Cristo total, formado por Cristo cabeza y por sus miembros. Así nace, para el cristiano, la posibilidad de leer el Salterio a la luz de todo el misterio de Cristo. Precisamente desde esta perspectiva se descubre también la dimensión eclesial, particularmente puesta de relieve por el canto coral de los salmos….. tomados, desde los primeros siglos, como oración del pueblo de Dios”.
fotos tomadas de la pagina del Directorio Franciscano con una preciosa y cuidadosa recopilacion de textos de los salmos enlazados con las catequesis de Juan Pablo II, que invito visitar.


martes, 2 de abril de 2019

Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima en Argentina



Un regalo muy especial acaba de recibir la Argentina con la llegada de la imagen de Nuestra Señora de Fátima un 2 de abril,  aniversario de la muerte de San Juan Pablo II, (1920-2005) tan íntimamente ligado a Nuestra Señora.  La Imagen peregrina partió de Fatima en Portugal,para visitar a partir de hoy las diócesis de la Argentina.  

Transcribo a continuación un texto que publica el Santuario de Fátima relacionado con las imágenes peregrinas.

Realizada siguiendo indicaciones de la Hermana Lucía, la primera Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima fue ofrecida por el obispo de Leiria y coronada solemnemente por el Arzobispo de Évora, el 13 de mayo de 1947. A partir de esta fecha, la imagen recorrió, varias veces, el mundo entero, llevando con ella un mensaje de paz y amor.

La génesis de este recorrido nos remite al año 1945, poco después del final de la 2ª Guerra Mundial, cuando un párroco de Berlín propuso que una imagen de Nuestra Señora de Fátima recorriese todas las capitales y ciudades episcopales de Europa, hasta la frontera con Rusia. La idea fue retomada en abril de 1946, por un representante de Luxemburgo en el Consejo Internacional de la Juventud Católica Femenina y, al año siguiente, el mismo día de su coronación, tuvo inicio el primer viaje. Después de más de medio siglo de peregrinación, en el que la Imagen visitó 64 países de todos los continentes, algunos de ellos varias veces, la Rectoría del Santuario de Fátima entendió que no debería salir más, a no ser que fuera por alguna circunstancia extraordinaria. En mayo de 2000, fue colocada en la exposición «Fátima Luz y Paz», donde fue venerada por decenas de miles de visitantes. Pasados tres años, concretamente el día 8 de diciembre de 2003, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la Imagen fue entronizada en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, siendo colocada en una columna al lado del Altar Mayor. La Imagen volvió a salir el día 12 de mayo de 2014, primero para una visita a las comunidades religiosas contemplativas existentes en Portugal, que transcurrió hasta el día 2 de febrero de 2015, y después a todas las diócesis portuguesas, del 13 de mayo de 2015 al 13 de mayo de 2016. Estas visitas tuvieron como objetivo involucrar a las comunidades contemplativas y a las diócesis de Portugal en la celebración del Centenario de las Apariciones de Fátima.

Con el fin de dar respuesta a las inmensas peticiones llegadas de todo el mundo, fueron, mientras, hechas varias réplicas de la primera Imagen Peregrina, en total trece.
De todos los lados llegan relatos extraordinarios de la presencia de la Imagen Peregrina, de multitudes que acuden a su paso, de participaciones nunca antes verificadas en las varias celebraciones, de un gran número de penitentes que se acercan al sacramento de la reconciliación, de la afluencia de todo género de personas, niños, jóvenes, adultos y enfermos, de diferentes contextos sociales e incluso confesiones religiosas diversas, en resumen, relatos de significativos frutos pastorales y de abundantes gracias alcanzadas.