Si el amor es mayor cuanto mas
sencillo,
y más sencillo el deseo cuanto más
grande el amor;
no te extrañe que deseara Dios
ser aceptado por los más sencillos
y humildes,
cuyas almas son siempre puras
y no encuentran palabras para
expresar su amor.
El mismo, cuando de nosotros se
enamora,
nos encanta con su sencillez,
con su pobreza, con el heno de Belèn –
María mecía tiernamente al Niño
y con su toquilla le protegía del frío.
¡Oh milagro, milagro, milagro!
Cuando a Dios protejo con mi
humanidad,
El me protege con su amor
y su martirio
Karol Wojtyla
Canción sobre el Dios oculto II,6
POESIAS, Biblioteca de autores Cristianos, Madrid 1993


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