Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 21 de julio de 2026

Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronologicamente (6 de 6) - reposteo

 


Del libro de la Dra. Graciela M. Palau
LA AUTOREALIZACION según el personalismo integral de Karol Wojtyla (Educa – Cátedra Juan Pablo II, 2007)

(6ta parte de Apéndice II )

 (recordar que en negrilla figuran solo los ensayos y articulos de caracter filosofico o con claro contenido filosofico)

 

ENSAYOS FILOSOFICOS QUE PRECEDEN A PERSONA Y ACCION

Son tres ensayos que, según Rocco Buttiglione, preceden a Persona y Acción y serían partes de este libro que estaba en elaboración.

Persona y acción en el aspecto de la conciencia”, en Pastori et Magistro. Miscelánea con ocasión de los 50 años de sacerdocio del profesor Kalwz, rector de la KUL.
“Osoba i Czyn w aspekcie swiadomosci, en Pastori et Magistro. Praca zbiorowa wydana dla uczczenia jubileiszu 50 - lecia Kaplanstwa Jego Ekscelencji Ksiedza Biskupa Doktora Piotra Kalwy Profesora i Wielkego Kanclerza, KUL, ed. por A. Krupa, Lublino, 1966, pp. 293-304.

1968
Osoba i Czyn na tle dynamizmu czlowieka”, en O Bogu i a czlowieki Problemy filosoficzne, ed. Bodhan Bejze, Varsovia, 1968 („Persona y acto a la luz del dinamismo del hombre”).

Osoba i Czyn, Refleksywowe funkcjonowanie swiadomosci i jej emocjonalizacja”, en Studia Theologica Varsaviensia, 1968, a. 6, n. 1. („Persona y acto: funcionamiento reflexivo de la conciencia y su emocionalización”).

1969
Persona y acciòn
Primera edición polaca: Osoba i Czyn, Polskie Towarzystwo Teologizcne, Kraków, 1969.
Traducción americana: The acting person D. Reidel Publishing Company, Dordretch-Boston-London, 1979. Traducción a cargo de Anna Teresa Tymieniecka, En base a un manuscrito preparado para la segunda edición polaca.
Traducción española: Persona y acción, BAC, Madrid, 1982. Traducción de Jesús Fernández Zulaica en base a la edición americana.

„La verdad de la Encíclica Humanae vitae” en El don del amor, o.c., pp.185-199.
Prawda Encykliki Humanae vitae, 1969.
„La veritá dell’enciclica Humanae vitae”, en L’Osservatore Romano, 5-I-1969. Y en L’Osservatore Romano, CCLXII (12-XI-1978) 5.

“Introducción a la enciclica Humanae vitae”, en El don del amor, o.c., pp. 201-204.
Wprowadzenie do Encyckliki Humanae vitae, 1969.

„La enseñanza sobre el amor de la enciclica Humanae vitae (Análisis del texto), en El don del amor, o.c., pp. 163-184.
„Nauka Encykliki ‘Humanae vitae o milosci” (analiza tekstu), en Analecta Cracoviensia, vol. I, pp. 341-356.

“El problema de la teoría de la moralidad”
„Problem teorii moralnosci”, en W nurcie zagadnien posoborowych
Praca zbiorowa, a cargo de Bohdan Bejze, 3, Warsawa 1969, pp. 217-250.
Versión inglesa: „The problem of the theory of morality”, en AA.VV., Theory of being to understand reality.
Lublin, Towarzystwo Naukowe Katolickiego Uniwersytetu Lubelskiego o TN-KUL, 1980, pp. 161-191.

El problema de la experiencia en la ética”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 321-352.
„Problem dozwiadczenia w etyce”, en Roczniki filozoficzne, XVII-2, (1969), pp. 5-24.
Versión italiana: Wojtyla, Karol. I fondamenti dell’ordine etico, CSEO, Bolonia, 1980 pp. 15-35.
Estos dos artículos son “expresión sintética de indagaciones analíticas y de reflexiones plurianuales realizadas en el campo de la filosofía moral”.

1970
La persona humana y el derecho natural”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 353-360.
„Osoba ludzka a prawo naturalne”, en Roczniki filozoficzne, XVIII-2, (1970), pp. 53-59.

Pensando en la patria, Poemas
“Myslkac ojczuzna”, en Znak, a 31 (1970), pp. 1–2
La historia refleja la lucha entre el bien y el mal, desafío para la conciencia y para la libertad a la que denomina autodeterminación.

1971
“La familia, condición de la afirmación del hombre”, en El don del amor, o.c., pp. 361-369. Homilía pronunciada en Jasna Góra, el 22 de agosto de 1971, en la Jornada de oración de los hombres y de la juventud masculina.
“La famiglia, condizione dell’afermazione dell’uomo”, en Wojtyla, Karol. Omelie, Librería Editrice Vaticana, Cittá del Vaticano, 1982, pp. 97-104.


 

Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente (5 de 6) - reposteo

 


Del libro de la Dra. Graciela M. Palau
LA AUTOREALIZACION según el personalismo integral de Karol Wojtyla (Educa – Cátedra Juan Pablo II, 2007)

(5ta parte de Apéndice II )
OTROS ESCRITOS


La crisis del humanismo
Ensayo sometido a la Comisión Papal que prepara el Concilio.

1960

 

El taller del orfebre. Meditación sobre el sacramento del matrimonio, expresada a veces en forma de drama, op.cit.
“Przed sklepem jubilera. Medytacja o Sakramencie Malzenstwa przechodzaca chwilami w dramat”, en Znak, a. 12, pp. 1564-1607. Se publica bajo seudónimo.
Versión poética del amor humano tratado en Amor y Responsabilidad .

Esplendor de paternidad. BAC – Lumen, Madrid-Buenos Aires, 1990.

La educación del amor
„Wychowanie milosci” en Znak, n. 21, p. 88 o en Tygodnik Powszechny, a. 14, n. 21, 1960.
Traducción al inglés de Hugh McDonald: The Education Of Love.

1961
El personalismo tomista
, en Mi visión del hombre. Op.cit. pp. 303-320.
„Personalizm tomistyczny Dyskusja, en Znak, Año XIII-5, mayo 1961, pp. 664-675.

 

 

Conferencia pronunciada en la Cuarta Semana Filosófica de la KUL, febrero 1961.

1962
“La Iglesia”, en Znak, ciclo de poemas sobre el Concilio, bajo seudónimo, XI-63.
El nacimiento de los confesores.
Estanislao.

1964
“Consideraciones sobre la paternidad”, en El don del amor, o.c., pp. 39-45.
“Rozwazania o ojcostwie”, en Znak, a. 16, V-64, n. 5.
Monólogo de Adán, padre de todos los hombres. Debió formar parte del Taller del orfebre. Trata el tema de la paternidad, que es central en la reflexión filosófica de Wojtyla. Permite captar el vínculo entre experiencia humana y fe, entre filosofía y revelación.

“Le concile et le travail des theologiens” en Tygodnik Powszechny, 12-II-64. Publicado en En Esprit et en Vérité, Le Centurion, París, 1980.

“Czlowiek jest osoba”, en Tygodnik Powszechny, 1964, a. 18, n. 52.
“Es el texto que quizá más directamente refleje el mensaje fundamental del Concilio”.

1965
Discursos e intervenciones en el Concilio Vaticano II. Especialmente importante por su enfoque y contenido es el Discurso sobre la Constitución Pastoral Gaudium et Spes cuya principal preocupación es la persona humana.
“El Concilio y la labor de los teólogos”, en Tygodnik Powszechny, febrero 1965.
Centra la tarea de teólogos y obispos en la superación de la crisis del humanismo.

“Le concile vu de l’intérieur”, en Tygodnik Powszechny, abril 1965.
Publicado en En Esprit et en Vérité, Le Centurion, París, 1980.
Sobre la necesidad de una “iniciación” para poder acoger bien lo que el Concilio había dicho: meditar los temas hasta que la conciencia quede impregnada de ellos y lleve a modificar actitudes para la nueva evangelización.

“El problema de la ética sexual católica. Reflexiones y postulados ” en El don del amor, o.c., pp. 129-161.
“Zagadnienie Katolickiej etyki seksualnej. Refleksje y postulaty”, en Roczniki Filozoficne, 13/2, pp. 5-35.

Peregrinación a los santos lugares.
“Mi lugar se encuentra en ti. Tu lugar se encuentra en mi. Pero el mismo lugar es el de todos los hombres...” Expresa sus vivencias interiores ante la peregrinación a la Tierra Santo donde habitó Dios que vive en el interior de todo hombre.


1966
“Vigilia Pascual”, en Znak (1966). Poema para el milenio.
Andrzej Jawien. “Wigilia Wielkanocza”, en Znak , a. 18, (1966) , n. 4.
Metáfora de la tierra, unida al árbol que hunde en ella sus raíces y la asimila y transforma en su follaje hacia el cielo.


Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente (4 de 6) - reposteo

 


Recuerdo la nota de la autora que en negrilla figuran sòlo los ensayos y artìculos de caràcter filosòfico o con un claro contenido filosòfico.

Del libro de la Dra. Graciela M. Palau

LA AUTOREALIZACION según el personalismo integral de Karol Wojtyla (Educa – Cátedra Juan Pablo II, 2007)

 

(4a parte de Apéndice II )

OTROS ENSAYOS DE ÉTICA PERSONALISTA

“ El papel dirigente o auxiliar de la razón en la ética en Tomás de Aquino, Hume y Kant”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 221-246.
„O kierowniczej lub sluzebnej roli rozumu w etyce na tle pogladów Tomasza z Akwinu, Hume’a i Knata”, en Roczniki Filozoficzne, vol. VI-2, 1958, pp. 13-31.

1959
Amor y responsabilidad. Estudio de moral sexual.
„Milosc a Odpowiezialnosc”, en Ateneum Kaplanskie, a. 51, vol. 59, n. 2, 1959: 163 ss.,
Milosc i odpowiedzialnoscStudium etyczne, Lublin, KUL, , 1960. Esta primera edición en polaco fue publicada por la editorial de la KUL. En 1962 apareció la segunda edición polaca en la editorial Znak de Cracovia.
Amour et responsabilitéEtude de moralle sexuelle. París, Societé d’Editions Internationales, 1965. Preface de Henri de Lubac La edición francesa se publica después del Concilio, donde cultivó Wojtyla amistad con quien prologa esta obra.
La edición inglesa se publicó el mismo año que la francesa.
La edición italiana, tres años más tarde: Amore e responsabilitá. Roma, Marietti, 1968. Proemio di card. G. Colombo. .
La edición castellana se traduce de la francesa: Amor y responsabilidad. Estudio de moral sexual, Madrid, Razón y Fe, 1969. Prefacio de Henri de Lubac. Traducción del francés por Juan Antonio Segarra.

El fundamento metafísico y fenomenológico de la norma moral en Tomás de Aquino y Max Scheler”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 247-280.
“O metafizycznej i fenomenologicznej podstawie normy moralnej. W oparciu o koncepcje sw Tomasza z Akwinu oraz Maksa Schelera”, en Roczniki Teologiczne-kanoniczne, vol. VI, 1/2, 1959, pp. 99-124.

La naturaleza humana como fundamento de la formación ética”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 281-288.
“Natura ludzka jako podstawa formacji etycznej”, en Znak, a. XI, n. 6, junio 1959, pp. 693-697.
Es una síntesis, realizada por el mismo autor, de una conferencia pronunciada en la Segunda Semana Filosófica de la Universidad Católica de Lublin.

“¿Qué debería ser la teología moral?”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 289-302.
Versión original: en Atheneum Kaplanskie, vol. 58, 1/3, 1959, pp. 97-104.


 

Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente (3 de 6) - reposteo

 


Del libro de la Dra. Graciela M. Palau
LA AUTOREALIZACION segùn el personalismo integral de Karol Wojtyla (Educa – Cátedra Juan Pablo II, 2007)
(3ra parte de Apéndice II )

Recuerdo la nota de la autora que en negrilla figuran sòlo los ensayos y artìculos de caràcter flosòfico o con un claro contenido filosòfico.

ARTÍCULOS FILOSÓFICOS DE ÉTICA PERSONALISTA

Los siguientes artículos fueron publicados en Tygodnik Powszechny (1957). Wojtyla los escribió a pedido de Turowicz. Son una serie de 20 partes titulada “El ABC de la ética.” Presentan cuestiones filosóficas y teológicas a una audiencia no especializada aunque sirven también a especialistas[i]. Traducidos al italiano en una obra titulada Educazione all’amore, Logos, Roma, 1978. Publicados en castellano en Mi visión del hombre. Hacemos constar la versión original en polaco.

“ La moral y la ética”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 2-28.
“Moralnosc a etyka”, en Tygodnik Powszechny, n. 9 (1957), p. 3.

El problema de la ética científica”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 29-34.
“Problem etyki naukowej”, en Tygodnik Powszechny, n. 10 (1957), p. 3.
Polémica contra la ética científica que se refiere indirectamente al marxismo[ii].

El origen de las normas morales”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 35-39.
“O pochodzeniu norm moralnych”, en Tygodnik Powszechny, n. 11 (1957), p. 3.

El realismo en la ética”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 40-43.
“Realizm w etyce”, en Tygodnik Powszechny, n. 12 (1957), p. 7.

Naturaleza y perfección”, en Mi visión del hombre, o.c. , pp. 44-48.
“Natura i doskonalosc”, en Tygodnik Powszechny, n. 13 (1957), p. 11.

El significado del deber”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 49-54.
“Znaczenie powinnosc”i, en Tygodnik Powszechny, n. 16 (1957), p. 11.

“La ley natural” , en Mi visión del hombre, o.c., 1997, pp.55-59.
“Prowo natury”, en Tygodnik Powszechny, n. 28 (1957), p. 7.

Humanismo y fin del hombre”, en Mi visión del hombre, o.c., 1997, pp. 60-64.
“Humanizm a cel czlowieka”, en Tygodnik Powszechny, n. 31 (1957), p. 7.

El problema de la verdad y de la misericordia”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 65-67.
“Problem prawdy i milosierdzia”, en Tygodnik Powszechny, n. 33 (1957), p. 11.

El problema del desinterés”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 68-71.
Problem bezinteresownosci, en Tygodnik Powszechny, n. 34 (1957), p. 7.

La verdadera interpretación de la doctrina sobre la felicidad”, en Mi visión del hombre, o.c., 1997, pp. 72-74.
“Wlasciwa interpretacja nauki o szczesziu”, en Tygodnik Powszechny, n.36 (1957), p. 11.

La postura frente al placer”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 75-77.
“Stosunek do przyjemnosci”, en Tygodnik Powszechny, n. 38 (1957), p. 7.

Los valores”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 78-81.
“Wartosci”, en Tygodnik Powszechny, n. 39 (1957), p. 11.

“¿Qué es la ascética?”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 82-84.
“Co to jest asceza?”, en Tygodnik Powszechny, n. 40 (1957), p. 7.

Idea y humildad”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 85-88.
“Pomyst i pokora” en Tygodnik Powszechny , n. 41, p. 7.

La visión de Dios”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 89-92.
“Widzenie Boga”, en Tygodnik Powszechny, (1957) n. 43, p. 7.

1958
La piedra angular de la ética social”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 93-97.
Versión original: en Tygodnik Powszechny, n. 1 (1958), p. 7.

Justicia y amor”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 98-102.
Versión original: en Tygodnik Powszechny, n. 2 (1958), p. 7.

“El problema de la lucha”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 103-107.
Versión original: en Tygodnik Powszechny, n. 3 (1958), p. 7.

Una ética independiente a la luz de la idea de justicia”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 108-116.
Versión original: en Tygodnik Powszechny, n. 6 (1958), p. 7.

“Perfiles de un cireneo”, en Tygodnik Powszechny: Ciclo de poemas. (23 de marzo).
ANDRZEJ JAWIEN, “Profile Cyrenejczyka” en Tygodnik Powszechny, a. 12, n. 13, 1958.
Se refiere al encuentro con lo sagrado. Enseña que todo hombre debe aprender a querer su destino para descubrirse a sí mismo.[iii] Describe al hombre emotivo, intelectual, voluntarista.[iv]

“La propedéutica del Sacramento del matrimonio”, en El don del amor, o.c., pp. 101-127.
“Propedeutyka Sakramentu Mazenstwa”, en Rola kobiety w Kosciele, Lublin, 1958, pp. 87-92.


[i] Cfr. TE, p. 164. Según Buttiglione “se trata de una exposición, muy viva, en el lenguaje existencial, de las posiciones fundamentales de la ética católica [...] en algunos casos, preludian las soluciones que se propondrán en las obras principales”, PKW, p. 101, nota 38.
[ii] Cfr. PKW, p. 336.
[iii] Cfr. PKW, p. 281.
[iv] Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. 53-64 consta como perteneciente al año 1957.


Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente (2 de 6) - reposteo

 


Del libro de la Dra. Graciela M. Palau

„LA AUTOREALIZACION segùn el personalismo integral de Karol Wojtyla” (Educa – Cátedra Juan Pablo II, 2007)

 (2da parte de Apéndice II )


PRIMEROS ENSAYOS FILOSÓFICOS
DE ÉTICA PERSONALISTA


En busca de una base para el perfectivismo en la ética”, en Mi visión del hombre. op.cit.pp. 135-150
“W poszukiwaniu podstaw perfeckcjonizmu w etyce” en Roczniki Filozoficzne, vol. V-4, 1955-57 (1957), pp. 303-317.
“Alla ricerca dei fondamenti del perfeziorismo nell’etica”, en I fondamenti dell’ordine etico, CSEO, Bologna, 1980, pp. 37-48.

“El problema de la voluntad en el análisis del acto ético”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 153-177.
“Zagadnienie woli w analizie aktu etycznego”, en Roczniki Filozoficzne, vol. V-1, 1955-57 (1957), pp. 111-135.
“Il problema della volontá nell’analisi dell’atto etico”, en I fondamenti dell’ordine etico, CSEO, Bologna, 1980, pp. 49-68.

El problema de la separación de la experiencia y el acto en la ética de Kant y Scheler”, en Mi visión del hombre, o.c., pp. 185-214.
“Problem oderwania przezycia od aktu w etyce na tle pogladow Kanta i Schelera,” en “Roczniki Filozoficzne”, vol. V-3, 1955-57 (1957), pp. 113-140.
Mediante esta publicación el autor considera que se ha hecho presente en el debate multilateral sobre la temática de la persona humana[16].

Il principio evangelico dell’imitazione. L’insegnamento delle fonti della Rivelazione e il sistema filosofico di Max Scheler,” en I fondamenti dell’ordine etico, CSEO, Bologna, 1980, pp. 163-174.
“Ewangeliczna zasada nasladowania. Nauka objawiona a system filozoficzny Maksa Schelera”, en Ateneum Kaplanskie, 49 (1957), pp. 57-67.
16[1] Cfr. “La persona: sujeto y comunidad”, en El hombre y su destino. Ensayos de antropología, Madrid, Biblioteca Palabra, 1997, pp. 41-110.


 

Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente (1 de 6) - reposteo

 


La Dra. Graciela Palau, autora del libro „LA AUTOREALIZACION segùn el personalismo integral de Karol Wojtyla” (Educa – Cátedra Juan Pablo II, 2007) me ha autorizado publicar esta Cronología, Apéndice II de su libro, y lo haré en varios capìtulos respetando totalmente el ordenamiento original.

A la Dra. Palau le agradezco inmensamente su gentileza. 

Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente [1]
1. Esta cronología ilustra su iter intelectual y la continuidad de su pensamiento poético, filosòfico y teològico. En negrita figuran sòlo los ensayos y artìculos de carácter filosòfico o con un claro contenido filosòfico. En algunos casos añadimos una breve síntesis que puede servir de referencia. Nos centramos en los escritos de los años 1939 a 1978. No mencionamos discurso u homilías de esos años polacos ni los textos magisteriales de su Pontificado. El listado de obras en castellano, con su version original en polaco, consta según su fecha de redacción, no de publicación. Para su elaboración no hemos consultado la bibliografía que menciona Buttiglione, “establecida por Wiktor Gramatowski y Zofia Wlinska, Karol Wojtyla negli scritti, Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 1980. Bilingüe (en italiano y polaco). Ësta proporciona, asimismo, cuatro breves pero útiles introducciones sobre “Karol Wojtyla, poeta” (por Tadeusz Styczen); “Karol Wojtyla, teólogo”(por Stanislaw Nagy) y “Karol Wojtyla, pastor” (por Czeslaw Drazek)”: PKW, p. 9.

 

1939-1940
David, 1939.[i]
Magnificat (El Himno), 1939.

Job, 1940.
Drama del Antiguo Testamento: “meditación sobre la justicia en la historia, provocada por la experiencia de la ocupación.”[ii]

Jeremías, 1940.
Drama nacional en tres actos: avance literario respecto a Job, sobre los sufrimientos de Polonia, mezclando el tiempo histórico con el tiempo dramático entretejiendo ingeniosamente el material bíblico con las enseñanzas de un predicador jesuita sobre el alma de la nación polaca.

1944
Canción sobre el Dios oculto.[iii]

1948
Doctrina de fide apud S. Ioannem a Cruce. Tesis doctoral en Teología.[iv]
La fede secondo S. Giovanni della croce, Pontificia Universita S. Tommaso, Herder, Roma, 1979.
La fe según San Juan de la Cruz, Madrid, Librería Editrice Vaticana – BAC, Edica, 1979. Traducción e Introducción de Álvaro Huerga.

1949
“Mission de France”, en Tygodnik Powszechny, (Semanario Universal), 6-3-1949.
Ensayo inaugural que apareció en la primera plana de este periódico católico, editado por un joven periodista laico, Jerzy Turowicz.[v] Este artículo trata sobre el movimiento francés de sacerdotes obreros y “constituía un análisis críticamente favorable al movimiento del sacerdote obrero como respuesta pastoral innovadora a las desesperadas circunstancias del catolicismo francés de posguerra, siempre un foco de interés para los intelectuales católicos polacos.”[vi]

“El Apóstol”, en Tygodnik Powszechny, a. 5, n. 35, 6 de marzo 1949.
Traducción italiana, en Wojtyla, Karol. I miei amici, Bologna, CSEO, 1980.
Segundo ensayo de Wojtyla. Escrito como tributo a Jan Tyranowski. Contiene elementos autobiográficos.

1949-1950
“El hermano de nuestro Dios”, en Tygodnik Powszechny (1979).
Brat naszego Boga
Escrita en 1949. No fue publicada hasta el número de Navidad de 1979[vii].
Historia de la vocación de Fray Alberto que madura a través de un intenso trabajo interior. El personaje principal, Adam Chmielowsky (1848-1916), es un pintor polaco que se transforma, después de un dramático itinerario espiritual, en un apóstol de la Caridad. Dejándose modelar por el Amor, sirve a los más pobres y necesitados logrando la más plena libertad, la libertad del servicio, la libertad de la entrega: “Yo he escogido una libertad más grande”[viii], concluye en el último diálogo el propio hermano Alberto. Para Wojtyla es modelo de desprendimiento del arte por seguir la vocación[ix].

“Canción del resplandor del agua o Canto del esplendor del agua”. Poema.
“Piesn o blasku wody”, en Tygodnik Powszechny, a. 6, n. 19, 7 de mayo 1950.
Introduce el tema de la ‘conciencia’ como reflejo de la imagen en el agua[x].

La Madre[xi]
ANDRZEJ JAWIEN. “Matka,” en Tygodnik Powszechny, a. 6, n. 50, 1950.
El significado de la maternidad es revivido a través de la figura de la Virgen María.

1951
“O Humanizmie sw Jana od Krzyza”, (El humanismo en San Juan de la Cruz)[xii]
en Znak, n. 1 (1951), pp. 6-20

1952
“Instinto, amor, matrimonio”, en WOJTYLA, KAROL. El don del amor, o.c., pp. 49-68.
Instynkt, milosc, malzenstwo” en Tygodnik Powszechny, a. 8, n. 42, 1952.

Pensamiento, extraño espacio
ANDRZEJ JAWIEN. “Mysl jest przestrzenia dziwna”, en Tygodnik Powszechny, a. 8, n. 42, 1952.
Trata de la purificación de la conciencia subjetiva, el encuentro con lo sagrado y la toma de conciencia de sí[xiii].

1953
El sistema fenomenológico de Max Scheler puede ser utilizado como instrumento de elaboración de la ética cristiana?
Tesis doctoral en Filosofía.
Ocena mozliwosci zbudowania etyki chrzecijanskiej przy zalozeniach systemu Maksa Schelera?, Asociación Científica de la Universidad Católica de Lublin, Lublin, 1959.
Castellano: Max Scheler y la ética cristiana, BAC, Madrid, 1982.

“La experiencia religiosa de la pureza” en WOJTYLA KAROL, El don del amor, o.c., pp. 69-81.
“Religijne przezywanie czystosci”, en Tygodnik Powszechny, a. 9, n. 6, 1953.

1957
La cantera, ciclo de poemas que se publica bajo seudónimo.
ANDRZEJ JAWIEN, “Kamieniolom”, en Znak, a. 9, n. 6, pp. 559-563.
Anticipa la intuición fundamental de Persona y Acto sobre el valor personalista de la acción. Evoca la muerte de un compañero en un accidente de trabajo. Destaca el valor subjetivo del trabajo[xiv].
“Reflexiones sobre el matrimonio”, en WOJTYLA KAROL. El don del amor, o.c., pp. 83-99.
“Mysli o malzenstwie”, en Znak, a. 9, n. 7, pp. 595-604, 1957.
“Reflexions su le mariage », en Esprit et en Verite (1957), pp. 56-67.

[i] La poesía wojtyliana es una poesía descriptiva, religiosa, que muestra la transformación de los corazones. Una poesía de la conciencia. Una descripción de situaciones existenciales que revelan el carácter dramático de la vida, cfr. PKW, p. 280. Esta primera obra de Karol Wojtyla se ha perdido: cfr. TE, p. 97.
[ii] TE, p. 98 y PKW, p. 41.
[iii] Cfr. Wojtyla, Karol. Poesías.BAC, Madrid, 4ª ed., 1993, p. 7.
[iv] Juan Pablo II, en el año 1990, decimotercero de su Pontificado, escribe una Carta Apostólica al Carmelo con ocasión del IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz: “Yo mismo me he sentido atraído especialmente por la experiencia y enseñanzas del santo de Fontiveros. Desde los primeros años de mi formación sacerdotal encontré en él un guía seguro en los senderos de la fe (...) Mientras continuaba aún vivo el clima espiritual suscitado por la celebración del IV centenario del nacimiento del Santo Carmelita (1542-1942) y Europa renacía de sus cenizas, tras haber experimentado la noche oscura de la guerra, elaboré en Roma mi tesis doctoral en Teología acerca de La fe según San Juan de la Cruz. En ella analizaba y destacaba la afirmación central del doctor místico: la fe es el medio único, próximo y proporcionado para la comunión con Dios. Ya entonces intuía que la síntesis de San Juan de la Cruz contiene no solamente un sólida doctrina teológica sino, sobre todo, una exposición de la vida cristiana en sus aspectos básicos como son la comunión con Dios, la dimensión contemplativa de la oración, la fuerza teologal de la misión apostólica, la tensión de la esperanza cristiana”: Juan Pablo II. Carta apostólica Maestro en la Fe, 1990.
[v] Cfr. TE, p. 112 y 158-159.
[vi] TE, p. 160.
[vii] Cfr. TE, nota 97 del cap. III.
[viii] Wojtyla, Karol. Hermano de nuestro Dios, BAC – Lumen, Madrid – Buenos Aires, 1990, p. 124.
[ix] Cfr. Juan Pablo II. Don y Misterio, o.c., pp. 45-46.
[x] Cfr. PKW, p. 278 y Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. 25-32.
[xi] Cfr. Karol. El don del amor. Escritos sobre la familia, Palabra, Madrid, 2000, pp. 29-37 y Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. –39 (Escribe bajo el seudónimo de Andrzej Jawien).
[xii] Cfr. Franquet Casas. Persona, Acción y Libertad, o.c., pp. 36-37. La autora dice que leyó la traducción castellana de este artículo realizada del original polaco por Mns. Stanislaw Michalski, a pedido de A. Jiménez.
[xiii] Cfr. PKW, p. 281 y Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. 41-46.
[xiv] Cfr. PKW, p. 270, nota 4 y Wojtyla, Karol.
Poesías, o.c., pp. 47-52. 

viernes, 17 de julio de 2026

Carmen Álvarez: “Wojtyła escribió ‘Jeremías’ para fortalecer la fe”

 


Drama teatral que Karol Wojtyła escribió cuando tenía 19 años, en la primavera de 1940. La teóloga Carmen Álvarez, profesora de la Universidad Eclesiástica San Dámaso y experta en la figura de san Juan Pablo II, explica la obra del joven Wojtyła a Omnes mediante una entrevista que lerealiza Francisco Otamendi, publicada el 7 de febrero de 2024.

Poco después del estallido de la II Guerra Mundial, en medio de una durísima situación de dolor y sufrimiento del pueblo polaco, Alemania y Rusia iniciaron con la ocupación una tremenda campaña de “despolonización”que tenía como fin borrar todo rastro de la cultura polaca y, especialmente, toda huella de sus raíces cristianas. 

Era el modo más eficaz de disolver la identidad nacional y el sentido de la patria en el pueblo polaco, con el fin de manipularlo más fácilmente, explica a Omnes Carmen Álvarez, editora de “Jeremías”, obra que por primera vez ha sido traducida al español de su original polaco. Se trata de una edición bilingüe de Didaskalos, precedida de un amplio estudio introductorio de la teóloga de San Dámaso y académica.

“Wojtyła escribe “Jeremías” para consolar a su pueblo, para alentar su esperanza y fortalecer su fe en Dios, pero también para reflexionar sobre ese sombrío momento histórico desde la visión cristiana de la historia y preguntarse por las causas de la caída de la nación”, añade Carmen Álvarez, que está presentando la obra en diversas diócesis españolas. La última, Sevilla.

Una situación análoga vivió el profeta Jeremías, que anunció la destrucción de Israel si el pueblo no volvía a ser fiel a la alianza establecida con Yahvé y a su identidad de pueblo elegido por Dios. De ahí el título de la obra.

Profesora, ¿cómo surgió su interés por las obras literarias de Karol Wojtyła​, y en concreto sobre “Jeremías”?



El redescubrimiento de estas obras surgió en el ámbito de una investigación. A raíz de la Tesis doctoral en filosofía que estoy realizando acerca de la obra literaria juvenil de Karol Wojtyła​ descubrí que las fuentes documentales estaban todas en polaco y que prácticamente no se conocían fuera de su país. Comprendí, entonces, que había que traducirlas y darlas a conocer. Hasta ahora los estudiosos de Karol Wojtyła​ teníamos como referencia una traducción en italiano de hace más de 20 años; sin embargo, creo que en esta edición en español hemos logrado notables mejoras de traducción y de interpretación.

Usted ha editado la obra teatral de su original polaco al español directamente.  

– Así es. Ha sido un trabajo conjunto con la traductora. Yo me he encargado de asumir toda la labor de edición, interpretación y revisión final de la obra. Se trata de una edición bilingüe, cuyo texto polaco respeta con suma fidelidad el manuscrito original, tal como Wojtyła​ lo escribió. La obra va precedida de un amplio estudio introductorio, en el que ofrezco algunas claves de lectura que ayuden al lector de habla hispana a introducirse en el contexto cultural e histórico de la nación polaca. Era necesario contextualizar la obra, la trama y los personajes para acercar esta obra al lector no familiarizado con la cultura eslava.

Hasta prácticamente el año 2020, cuando celebramos el centenario del nacimiento de san Juan Pablo II, no hemos logrado recopilar los textos originales de estas obras de juventud. De hecho, se conservan distintas versiones de una misma composición. Con motivo de esa efeméride, la diócesis de Cracovia constituyó un equipo de estudiosos y expertos que realizaron una búsqueda exhaustiva en bibliotecas y archivos, así como una difícil labor de crítica textual que ayudó a fijar los textos originales. Fruto de este arduo trabajo fue la publicación de tres volúmenes que recogen toda esta obra literaria juvenil en su original polaco. Con ella se abrió la puerta a la traducción y difusión de este gran tesoro literario que nos dejó el joven Karol Wojtyła.

Además, incluye un estudio introductorio, prácticamente otro libro, en el que habla de la huella de san Juan de la Cruz.

– El teatro de Karol Wojtyła es muy filosófico y conceptual, difícil de representar porque él lo concibe como un «teatro interior», más que como un teatro de entretenimiento o de recreación. De ahí que resulte muy interesante el análisis crítico e interno de la obra, pues ha sacado a la luz las raíces hispanas del primer pensamiento del joven Wojtyła. En su obra Jeremías, Wojtyła dialoga con la cosmovisión propia del Romanticismo, especialmente polaco, pero en la obra está presente también la huella de Calderón de la Barca, de Cervantes y su gran personaje, el Quijote. Además, se evocan las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer y, sobre todo, es muy clara la huella de san Juan de la Cruz. 

Este dato es muy interesante porque todos los biógrafos de Juan Pablo II coinciden en afirmar que Wojtyła conoció a san Juan de la Cruz de la mano del laico Jan Leopold Tyranowski, a quien conoció en marzo de 1940. En la obra Jeremías la huella sanjuanista es muy clara y se trata de una obra que estaba ya escrita antes de ese encuentro con Tyranowski. 

Pero, además, tanto en su obra Job, escrita en los primeros meses de ese mismo año 1940, como en sus primeras poesías, escritas en la primavera de 1939, encontramos también temas y elementos sanjuanistas. Por tanto, creo que habría que reformular el dato que aportan los biógrafos. El acercamiento de Karol Wojtyła a la figura, doctrina y simbólica poética de san Juan de la Cruz es mucho más temprano y podría situarse, incluso, en los años de su infancia en Wadowice, en los que visitó con frecuencia el Carmelo de la ciudad. Todo este trasfondo hispano del primer pensamiento de Wojtyła, que desconocíamos, lo estamos descubriendo ahora, gracias al estudio y traducción de estas obras literarias de juventud.

El contexto. Wojtyła escribe Jeremías en los primeros meses de 1940…

– Sí, cuando Polonia acaba de ser invadida por Alemania y Rusia. Es uno de los momentos más difíciles y oscuros de la historia de Polonia. Con la ocupación, tanto Alemania como Rusia iniciaron una tremenda campaña de «despolonización», que tenía como objetivo borrar cualquier rastro de la cultura polaca y, especialmente, toda huella de sus profundas raíces cristianas. Era el modo más eficaz de disolver la identidad nacional y el sentido de la patria en el pueblo polaco, con el fin de someterlo y manipularlo más fácilmente.

Wojtyła escribe Jeremías para consolar a su pueblo, para alentar su esperanza y fortalecer su fe en Dios, presente en la oscuridad de la prueba, pero también para reflexionar sobre ese sombrío momento histórico a la luz de la visión cristiana de la historia de las naciones. ¿Por qué ha caído Polonia?, se pregunta el autor. La trama de la obra y los diálogos de los personajes muestran cómo la caída de una nación tiene relación con la pérdida de su identidad cristiana y el abandono del orden moral querido por Dios.

¿Su destinatario es sólo el pueblo polaco?

Karol Wojtyła escribe su obra «Jeremías» en diálogo con la historia de Polonia, pero se equivocaría quien pensase que este drama teatral tiene como destinatario solo a la nación polaca. La obra tiene una proyección universal. Wojtyła no busca resolver la cuestión polaca, sino plantear, entre otras, la gran cuestión de la identidad nacional y, en consecuencia, invitar a cada hombre a reflexionar sobre su identidad personal a la luz de su origen. En realidad, cuando reflexiono sobre mi identidad nacional, al final me planteo también quién soy yo, quién es el hombre. Y es que la noción de patria no es una categoría política, ideológica o deportiva, sino que conforma a todo hombre desde su mismo origen. En las primeras raíces de mi identidad personal está Dios, la familia y la patria. 

Para Wojtyła, el destino de cada hombre está unido inseparablemente a la historia y al destino de la nación. Jeremías muestra ya cómo la cuestión de la identidad del hombre, que será un eje central en el magisterio de Juan Pablo II, está ya presente en el primer pensamiento de Karol Wojtyła.

Parece llamativa la advertencia del personaje Skarga, quien asume una misión profética, como Jeremías.

– La obra contiene una crítica sutil pero mordaz a los mitos nacionales que se difundieron con fuerza durante los años del Romanticismo polaco. Entre ellos, Wojtyła dialoga especialmente con el sarmatismo y el mesianismo, que servían para justificar ideológicamente la apropiación exclusivista del concepto de nación por parte de una minoría selecta y elitista. Eran las ideologías de una época que, al igual que las ideologías de hoy, imponían de forma violenta y forzada sus argumentos y el interés personal de unos pocos por encima de la verdad y del bien común de la nación o del bien individual del sujeto. 

En este sentido, es de suma actualidad el gran discurso que Wojtyła pone en boca de uno de los protagonistas del drama, el padre Pedro Skarga, y que ocupa todo el segundo acto del drama. Dirigiéndose a la nobleza polaca, la szlachta, que se consideraba como el verdadero pueblo elegido y la verdadera estirpe polaca, Skarga les amonesta duramente contra el incumplimiento de la Ley de Dios y la corrupción económica, política, moral y cultural que preparó lentamente la caída histórica de Polonia y su desaparición como nación en el siglo XVIII, durante la época de las particiones.

Lo mismo sucedió en la época del profeta Jeremías, que anunció la caída de Israel, porque se estaba apartando de su identidad de pueblo elegido y del cumplimiento de la alianza con Yahvé. Cuando una nación cae en la trampa de las ideologías y vende su cultura, su historia, su religión o su moral, tarde o temprano saborea su fracaso histórico y pierde la fuerza moral, histórica y social de su específica identidad.

 ¿Algún comentario adicional?

– Me parece significativo que la obra salga publicada en España, en un momento en que se plantea con fuerza la cuestión de la identidad nacional, y, además, en el marco del 45º aniversario de la elección de Juan Pablo II y del inicio de su pontificado, que hemos celebrado el pasado 16 de octubre de 2023. 

El estudio de la obra Jeremías me ha hecho recordar los viajes de Juan Pablo II a España, y, de una manera especial, aquel acto que tuvo en Santiago de Compostela, en noviembre de 1982, y aquel memorable discurso que Juan Pablo II dirigió a Europa: “Desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades… Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo”. 

A la luz de cuanto Karol Wojtyła trata en su obra Jeremías, creo que el Papa estaba anunciando ya la caída y el fracaso moral y cultural de Europa, tal como lo estamos viendo hoy, por apartarse de su identidad cristiana y del orden moral querido por Dios.

Presentacion de la obra teatral “Jeremias” Karol Wojtyla – Universidad Católica de Valencia 

 

martes, 7 de abril de 2026

Vittorio Messori – Entrevista a Juan Pablo II (5 de 5) Introducción a “Cruzando el umbral de la esperanza”

 


EL SERVICIO DE PEDRO

 Bajo una luz semejante, cabe esperar entre otras cosas que los que, tanto fuera como dentro de la Iglesia, llegaron a sospechar que este «Papa venido de lejos» traía «intenciones restauradoras» o era «reaccionario a las novedades conciliares» encuentren al fin el modo de rectificarse completamente.

Queda aquí confirmado de continuo su papel providencial desde aquel Concilio Vaticano II en cuyas sesiones (desde la primera a la última) el entonces joven obispo Karol Wojtyla participó con un papel siempre activo y relevante. Por aquella extraordinaria aventura -y por lo que ha derivado de ella en la Iglesia- Juan Pablo II no tiene ninguna intención de «arrepentirse», como declara rotundamente, a pesar de que no oculte los problemas y dificultades debidas -esto está comprobado- no al Vaticano II, sino a apresuradas cuando no abusivas interpretaciones. 

Que quede, pues, bien claro que -ante el planteamiento plenamente religioso de estas páginas-, simplificaciones como «derecha-izquierda» o como «conservador-progresista» se revelan totalmente inadecuadas y sin sentido. La «salvación cristiana», a la que dedica algunas de las páginas más apasionadas, no tiene nada que ver con semejantes estrecheces políticas, que constituyen desgraciadamente el único parámetro de tantos comentaristas, condenados así -sin sospecharlo siquiera- a no comprender nada de la profunda dinámica de la Iglesia. Los esquemas de las siempre cambiantes ideologías mundanas están muy lejos de la visión «apocalíptica» -en el sentido etimológico de revelación, de desvelamiento del plan de la Providencia que llena el magisterio de este Pontífice y da vida también a las siguientes páginas.

 Me decía un íntimo colaborador suyo: «Para saber quién es Juan Pablo II hay que verlo rezar, sobre todo en la intimidad de su oratorio privado.» ¿Acaso puede entender algo de este Papa-igual que de cualquier otro Papaquien excluya esto de sus análisis, centrándose en sofisticadas apariencias?

El lector comprobará que, en numerosas ocasiones, no he dudado en adoptar el papel de «acicate», de «estímulo», aun hasta el de respetuoso «provocador». Es una tarea no siempre grata ni fácil. Creo, sin embargo, que ésta es la obligación de todo entrevistador, que -manteniendo, naturalmente, esa virtud cristiana que es la de ironizar sobre sí mismo, esa sonrisa burlona ante la tentación de tomarse demasiado en seriodebe intentar poner en práctica la «mayéutica», que es, como se sabe, la «técnica de las comadronas».

 Por otra parte, tuve la impresión de que mi Interlocutor esperaba precisamente este tipo de «provocación», y no delicadezas cortesanas, como demuestran la viveza, la claridad, la sinceridad espontánea de las respuestas. He conseguido con eso algo que se parece a una afectuosa «reprensión», o quizá a una paternal «oposición». También esto me complace, ya que no sólo confirma la generosa seriedad con que han sido acogidas mis preguntas, sino que además el Santo Padre ha corroborado así que mi modo de plantear los problemas -a pesar de que no los pueda compartir- es el de tantos otros hombres de nuestro tiempo. Era, pues, un deber de este cronista intentar erigirse en su portavoz, en nombre de todos los que «nos dan trabajo», los lectores.

Claro que, con algo parecido a lo que los autores de espiritualidad llaman «santa envidia» (y que, como tal, puede no ser un «pecado», sino un beneficioso acicate), ante algunas respuestas he tomado plena conciencia de la desproporción entre nosotros -pequeños creyentes agobiados por problemas a nuestra mediocre medida- y este Sucesor de Pedro, quien -si es lícito expresarse así- no tiene necesidad de «creer». Para él, en efecto, el contenido de la fe es de una evidencia tangible. Por tanto, y a pesar de que él también aprecie a Pascal (al que cita), no tiene necesidad de recurrir a ninguna «apuesta» como él, no necesita del apoyo de ningún «cálculo de probabilidades» para estar seguro de la objetiva verdad del Credo.

Que la Segunda Persona de la Trinidad se ha encarnado, que Jesucristo vive, actúa, informa el universo entero con Su amor, el cristiano Karol Wojtyla en cierta manera lo siente, lo toca, lo experimenta; como le sucede a todo místico, que es el que ha alcanzado ya la evidencia. Lo que para nosotros puede ser un problema, para él es un dato de hecho objetivamente incontestable. No ignora, como antiguo profesor de filosofía, el esfuerzo de la mente humana en la búsqueda de «pruebas» de la verdad cristiana (a esto, precisamente, dedica algunas de las páginas más densas), pero se tiene la impresión de que, para él, esos argumentos no son sino confirmaciones obvias de una realidad evidente. 

También en este sentido me ha parecido estar verdaderamente en consonancia con el Evangelio, ver cumplidas las palabras de Jesús, transmitidas por Mateo: «Bienaventurado tú, Simón, hijo de Juan, porque no te ha revelado esto ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en losCielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (16,17-18).

Una piedra, una roca a la que agarrarse a la hora de la prueba, en esas «tempestades de la duda», en esas «noches oscuras» que insidian nuestra fe, tan a menudo vacilante; el testigo de la verdad del Evangelio, que no duda, el testigo de la existencia de Otro Mundo donde a cada uno le será dado lo suyo, y en el que a cada uno -con tal de que haya querido- le será dada la plenitud de la vida eterna. Éste es el servicio a los hombres que Jesucristo mismo confió a un hombre, haciéndole Su «Vicario»: «Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo. Pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos» (Lucas 22,31-32). Éste es el servicio que cumple el actual Sucesor de Pedro, que, después de casi veinte siglos, está todavia entre los que «han visto la Resurrección», y que saben que «aquel Jesús ha subido al Cielo» (cfr. Hechos de los Apóstoles 1,21-22). Y está dispuesto a asegurarlo con su misma vida, con palabras, pero sobre todo con hechos. 

En esta mano firme que se nos tiende para darnos seguridad, en esta confirmación, tan respetuosa como apasionada, del «esplendor de la verdad» -expresión que muchas veces se repite aquí-, me ha parecido que está el mayor regalo que ofrecen estas páginas. A quien primero las ha leído le han hecho mucho bien, le han dado seguridad, empujándole a una mayor coherencia, a intentar sacar consecuencias más acordes con las premisas de una fe quizá más teorizada que practicada en la vida cotidiana.

No dudamos de que harán bien a muchos, cumpliéndose así la única razón que ha movido a este singular Entrevistado, quien desde la cama del hospital donde se encontraba por una dolorosa caída, decía que había ofrecido un poco de su sufrimiento también por los lectores de estas páginas, en las que la palabra que quizá con mayor frecuencia se repite, junto a «esperanza», sea «alegría». ¿Será acaso retórico decirle que, también por esto, le estamos agradecidos?

VITTORIO MESSORI

(Texto completo en pdf del libro “Cruzando el umbral de la esperanza” Plaza & Janés Editores S.A.1994,  (traducción de Antonio Urbina) se encuentra en Mercaba.org 

Vittorio Messori – Entrevista a Juan Pablo II (4 de 5) Introducción a “Cruzando el umbral de la esperanza”

 


DON KAROL, PÁRROCO DEL MUNDO

Estas páginas que ahora siguen han nacido de una vibración «kerigmática», de primer anuncio, de «nueva evangelización»; al acercarse a ellas, el lector se dará cuenta de por qué no quise añadir mis irrelevantes notas y comentarios a palabras tan cargadas ya de significado, llevadas casi al colmo de la pasión, precisamente esa passion de convaincre que, siguiendo a Pascal, tendría que ser el signo distintivo de todo cristiano, y que aquí caracteriza profundamente a este «Siervo de los siervos de Dios».

Para él, Dios no sólo existe, vive, obra, sino que también, y sobre todo, es Amor; mientras que para el iluminismo y el racionalismo, que contaminaron incluso cierto tipo de teología, Dios era el impasible Gran Arquitecto, era sobre todo Inteligencia. Con un clamor tras otro, este hombre -sirviéndose de las páginas aquí recogidas- quiere hacer llegar a cada hombre el siguiente mensaje: «¡Date cuenta, quienquiera que seas, de que eres amado! ¡Advierte que el Evangelio es una invitación a la alegría! ¡No te olvides de que tienes un Padre, y que cualquier vida, incluso la que para los hombres es más insignificante, tiene un valor eterno e infinito a Sus ojos!»

Un experto teólogo, una de las poquísimas personas que han podido hojear este texto todavía manuscrito, me decía: «Aquí hay una revelación -directa, sin esquemas ni filtros- del universo religioso e intelectual de Juan Pablo II y, en consecuencia, una clave para la lectura e interpretación de su magisterio completo.»

Aventuraba incluso el mismo teólogo: «No sólo los comentaristas actuales sino también los historiadores futuros tendrán que apoyarse en estas páginas para comprender el primer papado polaco. Escritas a mano, de un tirón -con esa manera suya que algún pacato podría calificar de "impulsiva", o quizá de generosa "imprudencia"-, estas páginas nos dan a conocer, de modo extraordinariamente eficaz, no sólo la mente sino también el corazón del hombre a quien se deben tantas encíclicas, tantas cartas apostólicas, tantos discursos. Aquí todo va a la raíz; es un documento para hoy, pero también Para la historia.»

 Me confiaba un colaborador directo del Pontífice que cada homilía, cada explicación del Evangelio -en cada Misa que él celebra- está siempre, y toda, escrita de su mano, de comienzo a fin. No se limita a poner sobre el papel algunos apuntes que señalen los temas que deben ser desarrollados; escribe cada palabra, tanto en una liturgia solemne para un millón de personas (o para mil millones, como ha sucedido en ciertas emisiones televisivas) como en la Eucaristía celebrada para unos pocos íntimos, en su oratorio privado. Justifica este esfuerzo recordando que es tarea primordial e ineludible, no delegable, de todo sacerdote el hacerse instrumento para consagrar el pan y el vino, para hacer llegar al pecador el perdón de Cristo, y también para explicar la Palabra de Dios. De este mismo modo parece haber considerado estas respuestas. Hay, pues, aquí también una especie de «predicación», de «explicación del Evangelio» hecha por «don Karol, párroco del mundo».

Digo «también» porque el lector no encontrará solamente eso, sino una singular combinación a veces de confidencia personal (emocionantes los trozos sobre su infancia y juventud en su tierra natal), a veces de reflexión y de exhortación espirituales, a veces de meditación mística, a veces de retazos del pasado o sobre el futuro, a veces de especulaciones teológicas y filosóficas.

Por tanto, si todas las páginas exigen una lectura atenta (detrás del tono divulgativo, quien se detenga un poco podrá descubrir una sorprendente profundidad), algunos pasajes exigen una especial atención. Desde nuestra experiencia de lectores «de preestreno», podemos asegurar que vale del todo la pena. El tiempo y la atención que se empleen recibirán amplia recompensa.

 Se podrá comprobar, entre otras cosas, cómo al máximo de apertura (con arranques de gran audacia: véanse, por ejemplo, las páginas sobre el ecumenismo o las otras sobre escatología, «los novísimos») va unido siempre el máximo de fidelidad a la tradición. Y que sus brazos abiertos a todo hombre no debilitan en nada la identidad, católica, de la que Juan Pablo II es muy consciente de ser garante y depositario ante Cristo, «en cuyo nombre solamente está la salvación» (cfr. Hechos de los Apóstoles 4,12).

Es bien sabido que en 1982 el escritor y periodista francés André Frossard publicó -tomando como título la exhortación que ha llegado a ser casi la consigna del pontificado: ¡No tengáis miedo!- el resultado de una serie de conversaciones con este Papa.

Sin querer quitarle nada, por supuesto, a ese importante libro, excelentemente estructurado, puede observarse que entonces se estaba al comienzo del pontificado de Karol Wojtyla en la Sede de Pedro. En las páginas que siguen está, en cambio, toda la experiencia de quince años de servicio, está la huella que ha dejado en su vida todo lo que de decisivo ha ocurrido en este tiempo (basta pensar solamente en la caída del marxismo), la huella dejada en la Iglesia, en el mundo. Pero lo que no sólo ha permanecido intacto sino que parece incluso haberse multiplicado (este libro da de ello pleno testimonio) es su capacidad de generar proyectos, su ímpetu de cara al futuro, su mirar hacia adelante -a ese «tercer milenio cristiano» con el ardor y la seguridad de un hombre joven.

(Texto completo en pdf del libro “Cruzando el umbral de la esperanza” Plaza & Janés Editores S.A.1994,  (traducción de Antonio Urbina) se encuentra en Mercaba.org