En ese espacio sagrado, de arraigada peregrinación mariana en honor a
la Reina de Polonia que es Jasna Gora , lugar místico también para el visitante
si va mínimamente preparado a comprender
en parte la vibrante historia del pueblo polaco, te encuentras con algo que te
arranca de la mística y te hace cobrar
conciencia del hoy de todos los tiempos:
el Gólgota del pintor polaco Jerzy Duda Gracz (Jerzy
Dzierżysław Duda alias Gracz). Al encontrarte con esas imágenes - que a primera
vista parecen casi grotescas - de repente
te das cuenta que el artista intenta tocar la fibra intima del observador sobre momentos trágicos
de la historia polaca enlazándola con el Golgota de Cristo, notando también la
diferencia entre rostros polacos y el de Cristo, un rostro de facciones diferentes y no
obstante unidos, con un trasfondo que te trae a la mente la emocionante y
sentida homilía de Juan Pablo II durante su primer visita a Polonia en el santuario de la Santa Cruz de Mogila. Esa fue mi experiencia.

Esteban
Fernández Cobian en su escrito
Arquitectura religiosa contemporánea. El estado de la cuestión describe esa
obra magistralmente en breves palabras: “Hay
que decir que, en general, el pueblo polaco es expresionista, como si hubiese
encontrado en el arte un medio adecuado para expulsar su intenso dolor. Tal vez
uno de los hitos recientes más significativos —por el tema y por el lugar— sea
el nuevo Vía Crucis del Tercer Milenio de Jasna Góra, compuesto por dieciocho
pinturas realizadas por Jerzy Duda Gracz. Espeluznante y tierno a un
tiempo, esta obra excepcional y compleja que se ha colocado en el lugar más
sagrado de Polonia – al lado de la capilla de la Virgen de
Czestochowa - se alza como un terrible resumen de la historia
reciente y como un grito de advertencia a toda la humanidad. Las plagas que
actualmente azotan al hombre contemporáneo —desde el aborto masivo a los
niños-soldado, desde la hipocresía de los medios a la explotación de la mujer
se encuentran presentes en él.”

El
artista mismo, nacido en Czestochowa en 1941,
lo llamo el Gólgota de nuestra vida cotidiana de hoy, de ahora y de aquí
en la Polonia católica. A ese Via Crucis de 18 pinturas (son 18 estaciones, 4
más de las tradicionales), se le considera
su obra más importante. El autor recordaba, en una entrevista para Radio Jasna Gora en
2001, haber venido de niño con su madre
a Jasna Gora para rezar por la libertad de su padre y su hermano, detenidos por los comunistas, y que en este Gólgota intento abismarse en el interior de la persona
y revelar todo lo que oculta; y mostrar aquellos
que crucifican a Cristo y a quienes son
testigo de su permanente presencia. Muchas de sus pinturas son comparadas con
las de Pieter Brueghel, conmovedoras, de emociones profundas, a menudo controvertidas
y polémicas. Un total de unas 3000 pinturas y alrededor de 200 exposiciones ubican a este pintor,
ilustrador, escenógrafo y profesor, en un lugar indiscutible en la historia del
arte polaco. Sus años de juventud trascurrieron a la sombra de la guerra y la
postguerra, el arresto de su padre y su hermano mayor y la confiscación de la
casa familiar. Graduado en la Escuela Secundaria estatal de Tecnología del Arte
en Czestochowa continuó sus estudios en
la filial de la Academia de Bellas Arte Jan Matejko de Cracovia en Katowice
(actualmente Academia de Bellas Artes de Katowice) donde se graduó en 1968. Permaneció en
Katowice y allí comienzó su trabajo creativo en diversas técnicas: acuarela,
oleo, acrílico y tempera.
Sus
primeras obras son gráficos de la serie “Judaica” En la década del 1970 comienza a surgir su estilo
característico: realismo con una ligera tendencia hacia lo grotesco. Alli aparecen “Tríptico polaco”, “Babel 2”,
“El juicio final” y “Autorretrato con familia”. El artista llama la atención
sobre los males sociales, manías e ideas, con duras críticas. Se burla también
de si mismo con autorretratos irónicos. Admirador
de Józef Chełmonski, se rebela contra el espíritu del realismo socialista. Los
años 80 son los más marcados políticamente en una clara referencia al
movimiento de “Solidaridad”. Comienza también a colaborar con el teatro
preparando escenografías. A fines de los
80, principios de los 90 vuelve cada vez más a los recuerdos y experiencias
relacionadas con Czestochowa volcando sus recuerdos en dibujos y pinturas con
una marcada referencia a lo sagrado y lo profano. Realismo algo grotesco, pero
no obstante mostrando sensibilidad de artista para contar historias pasadas no
solo de tragedias sino también de momentos hermosos. Entra en el siglo XXI con su desafío del
“Gólgota de Jasna Gora”, y sus dieciocho estaciones pintado para el monasterio
paulino de Czestochowa. Decia el pintor
“Este es el trabajo más difícil de mi vida”.
Llevaba madurando la idea durante casi 20 años. Comenzó su trabajo entre
1999/2000. Pinto los cuadros en pocos meses entre agosto de 2000 a marzo de
2001. Los cuadros representan las 14 Estaciones de la Cruz, y
además la Resurrección de Jesús, el
encuentro con Tomás, el envío de los
apóstoles y la Ascensión. La pintura más grande es la Estación XII: la
crucifixión de Jesús con el fondo de 30 figuras de santos polacos. Cuenta la
historia de la Pasión y Resurrección de Jesus de manera diferente a los demás. Más
severo, más honesto, mas verdadero sin dejar de lado mitos y leyendas nacionales,
símbolos, santos, héroes pero también gente corriente y común. Duda Graz muere
el 5 de noviembre de 2004 en Łagow, durante una sesión de pintura al aire
libre. (Silwia Góra)
Para
mas información :
Esteban Fernandez Cobian: Arquitectura religiosa contemporánea. El estado de la cuestión
Jerzy
Duda-Gracz: Relato indiscutido de los polacos
Agnieszka Jankowska-Marzec :
Accursed or absent? Critics towards the Works of Jerzy Duda-Gracz
Alfa y Omega: Misericordiapara el siglo XX
(Las fotos son mias)