Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 4 de octubre de 2024

Oración para alcanzar gracias por intercesión de Santa Faustina

 


"Oh inconcebible e insondable misericordia de Dios, ¿quién te puede adorar y exaltar de modo digno? Oh sumo atributo de Dios omnipotente, tú eres la dulce esperanza de los pecadores"  (Diario, 951, ed. it. 2001, p. 341). En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad¡Sed testigos de la misericordia!  . Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre.   (de la homilía de Juan Pablo II en el Acto de Consagración del Santuario de la Misericordia Divina en Cracovia-Lagiewniki el sabado 17 de agosto de 2002

Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina
una gran devota de tu infinita misericordia,
concédeme por su intercesión,
si fuere esto conforme a tu santísima voluntad,
la gracia de (pedir la gracia), que te pido.
Yo, pecador, no soy digno de tu misericordia,
pero dígnate mirar el espíritu de entrega
y sacrificio de Sor Faustina y
recompensa sus virtudes atendiendo
las súplicas que a través de ella

te presento confiando en tí. .


Padre nuestro...
Ave María...
Gloria...

Santa Faustina, ruega por nosotros.

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Santa Faustina “don de nuestro tiempo”

 




Del Diario de Santa Faustina

1931, 22 de febrero
“Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. En silencio, atentamente miraba al Señor, mi alma estaba llena del temor, pero también de una gran alegría. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma*: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y [luego] en el mundo entero.

Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria.

Cuando le dije al confesor recibí como respuesta que eso se refería a mi alma. Me dijo: Pinta la imagen de Dios en tu alma. Cuando salí del confesionario, oí nuevamente estas palabras: Mi imagen está en tu alma. Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo deber ser la Fiesta de la Misericordia.

Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercase a Mi. Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas humanas.”

* Jesús exigía que la imagen llevase, como firma, y no como inscripción estas palabras: “Jesús, en Ti confío”.

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sábado, 6 de abril de 2024

"Misericordias Domini in aeternum cantabo" Domingo de la Misericordia Divina

 


"Confitemini Domino quoniam bonus, quoniam in saeculum misericordia eius", "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia" (Sal 118, 1). Así canta la Iglesia en la octava de Pascua, casi recogiendo de labios de Cristo estas palabras del Salmo; de labios de Cristo resucitado, que en el Cenáculo da el gran anuncio de la misericordia divina y confía su ministerio a los Apóstoles: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. (...) Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos" (Jn 20, 21-23).

Antes de pronunciar estas palabras, Jesús muestra sus manos y su costado, es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. De ese corazón sor Faustina Kowalska, la beata que a partir de ahora llamaremos santa, verá salir dos haces de luz que iluminan el mundo: "Estos dos haces ―le explicó un día Jesús mismo― representan la sangre y el agua" (Diario, Librería Editrice Vaticana, p. 132).

¡Sangre y agua! Nuestro pensamiento va al testimonio del evangelista san Juan, quien, cuando un soldado traspasó con su lanza el costado de Cristo en el Calvario, vio salir "sangre y agua" (Jn 19, 34). Y si la sangre evoca el sacrificio de la cruz y el don eucarístico, el agua, en la simbología joánica, no sólo recuerda el bautismo, sino también el don del Espíritu Santo (cf. Jn 3, 5; 4, 14; 7, 37-39).

La misericordia divina llega a los hombres a través del corazón de Cristo crucificado: "Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona", pedirá Jesús a sor Faustina (Diario, p. 374). Cristo derrama esta misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la misericordia un "segundo nombre" del amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón?

Hoy es verdaderamente grande mi alegría al proponer a toda la Iglesia, como don de Dios a nuestro tiempo, la vida y el testimonio de sor Faustina Kowalska. La divina Providencia unió completamente la vida de esta humilde hija de Polonia a la historia del siglo XX, el siglo que acaba de terminar. En efecto, entre la primera y la segunda guerra mundial, Cristo le confió su mensaje de misericordia. Quienes recuerdan, quienes fueron testigos y participaron en los hechos de aquellos años y en los horribles sufrimientos que produjeron a millones de hombres, saben bien cuán necesario era el mensaje de la misericordia.

Jesús dijo a sor Faustina: "La humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina" (Diario, p. 132). A través de la obra de la religiosa polaca, este mensaje se ha vinculado para siempre al siglo XX, último del segundo milenio y puente hacia el tercero. No es un mensaje nuevo, pero se puede considerar un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

(…)

Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de "domingo de la Misericordia divina". A través de las diversas lecturas, la liturgia parece trazar el camino de la misericordia que, a la vez que reconstruye la relación de cada uno con Dios, suscita también entre los hombres nuevas relaciones de solidaridad fraterna. Cristo nos enseñó que "el hombre no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está llamado a "usar misericordia" con los demás: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7)" (Dives in misericordia, 14). Y nos señaló, además, los múltiples caminos de la misericordia, que no sólo perdona los pecados, sino que también sale al encuentro de todas las necesidades de los hombres. Jesús se inclinó sobre todas las miserias humanas, tanto materiales como espirituales.

Su mensaje de misericordia sigue llegándonos a través del gesto de sus manos tendidas hacia el hombre que sufre. Así lo vio y lo anunció a los hombres de todos los continentes sor Faustina, que, escondida en su convento de Lagiewniki, en Cracovia, hizo de su existencia un canto a la misericordia: "Misericordias Domini in aeternum cantabo".

(dela Homilia de Juan Pablo II el Domingo 30 de abril de 2000 con ocasión de la canonizaciónde la beata Maria Faustina Kowalska)

Historia de la frase en el primer cuadro de Jesús Misericordioso

 


El padre Sopocko encargó el cuadro de Jesús Misericordioso a principios de 1934 en Vilna (Vilnius, Lituania), al pintor Eugeniusz Kazimirowski. El piso del padre Sopocko y el piso de Kazimirowski junto con su estudio se encontraban en el mismo edificio. Durante seis meses Sor Faustina venía al estudio del pintor para dar indicaciones y los detalles del aspecto del cuadro. El padre Sopocko se encargó personalmente que el cuadro fuera pintado exactamente según sus indicaciones. Cuando el cuadro ya estaba listo (junio de 1934) el p. Sopocko quiso asegurarse del texto que debía acompañar a la imagen y pidió a sor Faustina que lo preguntase al Señor Jesús

 Una vez el confesor (Padre Sopocko) me preguntó cómo debía ser colocada la frase, ya que todo eso no cabía en la imagen. Contesté que rezaría y que daría la respuesta la semana siguiente. Al alejarme del confesionario, y pasando cerca del Santísimo Sacramento, recibí el entendimiento interior de cómo debía ser la frase. Jesús me recordó lo que me había dicho la primera vez, es decir,

que estas tres palabras debían ser puestas en evidencia. Las palabras son: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327

Pinta una imagen según el modelo que ves, con la frase: Jesús, en Ti confío” (Diario, 47).


Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la frase: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).


miércoles, 12 de abril de 2023

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

 


Padre eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por los pecados nuestros y del mundo entero; por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero" (Diario, 476, ed. it., p. 193). De nosotros y del mundo entero... 

¡Cuánta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! En todos los continentes, desde lo más profundo del sufrimiento humano parece elevarse la invocación de la misericordia. Donde reinan el odio y la sed de venganza, donde la guerra causa el dolor y la muerte de los inocentes se necesita la gracia de la misericordia para calmar las mentes y los corazones, y hacer que brote la paz. Donde no se respeta la vida y la dignidad del hombre se necesita el amor misericordioso de Dios, a cuya luz se manifiesta el inexpresable valor de todo ser humano. Se necesita la misericordia para hacer que toda injusticia en el mundo termine en el resplandor de la verdad.

Por eso hoy, en este santuario, quiero consagrar solemnemente el mundo a la Misericordia divina. Lo hago con el deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aquí a través de santa Faustina, llegue a todos los habitantes de la tierra y llene su corazón de esperanza. Que este mensaje se difunda desde este lugar a toda nuestra amada patria y al mundo. Ojalá se cumpla la firme promesa del Señor Jesús:  de aquí debe salir "la chispa que preparará al mundo para su última venida" (cf. Diario, 1732, ed. it., p. 568). Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad. Os encomiendo esta tarea a vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, a la Iglesia que está en Cracovia y en Polonia, y a todos los devotos de la Misericordia divina que vengan de Polonia y del mundo entero. ¡Sed testigos de la misericordia!

Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre.

Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza.

Padre eterno, por la dolorosa pasión y resurrección de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén.

 

(San Juan Pablo II – Consagraciòn del Santuario de laMisericordia Divina, Cracovia,  17 deagosto de 2002)

lunes, 10 de abril de 2023

La esencia y el fundamento de la Divina Misericordia

 


“La esencia y el fundamento de la devoción a la Divina Misericordia son la actitud de confianza en Dios Nuestro Señor y la misericordia al prójimo. Esta actitud hacia Dios y hacia el prójimo constituye al mismo tiempo una condición para acceder a las grandes promesas que el Señor Jesús asocia a la práctica de las nuevas formas de devoción que nos fueron transmitidas por Santa Faustina.

La Confianza define nuestra actitud hacia Dios y abarca no solamente la virtud de la esperanza, sino también las virtudes de fe viva, amor, humildad, perseverancia y contrición por los pecados cometidos. Sencillamente es la actitud del niño quien en toda situación confía ilimitadamente en el amor misericordioso y la omnipotencia de nuestro Padre celestial.
La confianza constituye la esencia misma de la devoción a la Divina Misericordia hasta tal punto que sin ella, esta devoción no seria tal, porque la primera y mas importante expresión de devoción a la Divina Misericordia es precisamente el acto de confianza. La misma actitud de confianza de por si sola (sin la practica de otras formas de devoción) asegura al alma confiada las gracias de la Divina Misericordia. Yo quiero brindar gracias inimaginables a aquellas almas que confían en mi Misericordia – prometió el Señor Jesús (Diario 687). Dejadles que se acerquen a este mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán justificación, y el justo será confirmado en el bien. Todo aquel que deposite su confianza en Mi misericordia se llenara de mi divina paz a la hora de la muerte (Diario 1520)


La confianza no es solamente la esencia misma, el alma de esta devoción, sino que es ademas condición para obtener gracias. Las gracias de mi misericordia se obtienen mediante una ùnica vìa: la confianza. Cuanto mas confía un alma, mas recibirá. Las almas que confían ilimitadamente son para mi un gran consuelo, porque derramo sobre ellas todos los tesoros de mis gracias. Me regocijo que pidan màs, porque es mi deseo dar mucho, mucho mas (Diario 1578). El alma que confía en mi misericordia es muy afortunada, porque yo mismo cuido de ella (Diario 1273). Ningún alma que haya clamado por mi misericordia ha sido decepcionada o expuesta al mal. Me regocijo particularmente en el alma que deposita su confianza en mi bondad (Diario 1541)
La expresión externa de esta confianza es el cumplimiento de la voluntad de Dios comprendida en los mandamientos y obligaciones de los deberes cotidianos, como asì también en el reconocimiento de las inspiraciones del Espìritu Santo.

Misericordia – define nuestra actitud en relación a todo ser humano. El Señor Jesús le dijo a Sor Faustina: Yo reclamo (….) actos de misericordia, que sean expresión de amor hacia Mi. Habràs de demostrar misericordia hacia tu prójimo siempre y en todas partes. No deberás abstraerte, tratar de excusarte o evadirte de ello.. Te doy tres maneras de ejercitar la misericordia hacia el prójimo: la primera – mediante acciones, la segunda mediante la palabra, la tercera mediante la oración. En estos tres niveles esta contenida toda la misericordia y es prueba incuestionable de amor hacia Mi. Por estos medios el alma glorifica y reverencia mi misericordia (Diario 742)

La actitud de un amor real hacia el prójimo es también condición para recibir gracias. Si un alma no ejercita la misericordia de alguna u otra manera – el señor Jesús reitera el pensamiento evangélico – no obtendrá mi misericordia el día del juicio. O, si las almas solo supieran como acumular tesoros eternos para ellos, no serian juzgadas porque prevendrían mi juicio con su misericordia (Diario 1317)
El Señor Jesús quiere que sus adoradores lleven a cabo al menos un acto de misericordia durante el curso del dia, por amor hacia El. Hija mia - le dijo el Señore Jesús a Sor Faustina : sabed que mi corazón es todo misericordia. Desde este mar de misericordia fluyen las gracias sobre le mundo entero (….) y yo deseo que tu corazón sea honrado con mi misericordia. Deseo que esta misericordia fluya desde tu corazon hacia el mundo entero. No permitas que nadie que se acerque a ti parta sin confiar en mi misericordia que tan ardientemente deseo para las almas (Diario 1777)

 

( de la pagina oficial de  Faustinum - Apostoles de la Divina Misericordia, Lagiewniki, Cracovia) 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Santa Faustina Kowalska

 


"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7).

Hoy, 5 de octubre, celebramos la fiesta de santa Faustina Kowalska, “humilde hija de Polonia….que, escondida en su convento de Lagiewniki, en Cracovia, hizo de su existencia un canto a la misericordia:

"Misericordias Domini in aeternum cantabo".

Apóstol de la Divina Misericordia, nacida el el 25 de agosto de 1905, y bautizada con el nombre de Elena, en Glogowiec, se unio a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia a la edad de 20 años. Murió con apenas 33 años el 5 de octubre de 1938. Entre los años 1965-67 en Cracovia fue llevado a cabo el proceso informativo sobre su vida y sus virtudes y en 1968 se abrió en Roma el proceso de beatificación, concluido en diciembre de 1992. El 18 de abril de 1993, en la Plaza de San Pedro de Roma, el Santo Padre Juan Pablo II beatificó a Sor María Faustina, mensajera y testigo de la misericordia divina, junto a otros dos hijos de su amada patria Polonia, el presbítero Estanislao Kazimierczyk, y la madre María Angela Truszkowska; en esa misma ceremonia fueron beatificados Ludovico da Casoria, y Paula Montal de San José de Calasanz.

El 30 de abril del año 2000, el Santo Padre Juan Pablo II canonizó en la plaza San Pedro a la beata Faustina.

En este blog hay varias entradas dedicadas a santa Faustina y a la Divina Misericordia, etiquetadas: 
 

Y recuerdo las emotivas palabras del Santo Padre Juan Pablo II en la homilía de la ceremonia de Consagración del Santuario de la Divina Misericordia el 17 de agosto de 2002:


“ Por eso hoy, en este santuario, quiero consagrar solemnemente el mundo a la Misericordia divina. Lo hago con el deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aquí a través de santa Faustina, llegue a todos los habitantes de la tierra y llene su corazón de esperanza. Que este mensaje se difunda desde este lugar a toda nuestra amada patria y al mundo. Ojalá se cumpla la firme promesa del Señor Jesús: de aquí debe salir "la chispa que preparará al mundo para su última venida" (cf. Diario, 1732, ed. it., p. 568). Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad. Os encomiendo esta tarea a vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, a la Iglesia que está en Cracovia y en Polonia, y a todos los devotos de la Misericordia divina que vengan de Polonia y del mundo entero”.

¡Sed testigos de la misericordia!

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 Santa Faustina y

 Divina Misericordia 

martes, 21 de abril de 2020

La “doble” Ceremonia de la Canonización de Santa Faustina (1 de 2)








Santa Faustina describió la solemnidad de canonización en su „Diario”, muchos años antes de que ese acontecimiento ocurriera. El 23 de marzo de 1937 tuvo una visión en la que vio cómo aquella ceremonia tenía lugar de forma simultánea en Roma y Cracovia, aunque desconocía completamente los inventos de la televisión o de las telecomunicaciones (Tele-puente, NT1). Gracias a las invenciones técnicas de la civilización, los participantes en la celebración de la canonización que tuvo lugar el 30 de abril del año 2000, pudieron seguirla, independientemente de si estaban en Roma o en Cracovia, pudieron compartir juntos aquella vivencia. Se cumplía así aquella visión profética que había tenido Sor Faustina referente a la ceremonia de canonización en Roma y en Cracovia, y también la profecía sobre el establecimiento de la fiesta de la Divina Misericordia en toda la Iglesia. Así es como ella misma lo describe en su Diario: Súbitamente me inundó la presencia de Dios y de inmediato me vi en Roma, en la capilla del Santo Padre, pero a la vez estaba en nuestra capilla, y la solemnidad del Santo Padre y de toda la Iglesia estaba estrechamente unida a nuestra capilla, y de manera especial a nuestra Congregación; y participé al mismo tiempo en la solemnidad de Roma y la de aquí. Esta solemnidad estaba tan estrechamente unida a Roma que, aunque escribo, no alcanzo a distinguir [la diferencia entre una y otra], pero fue así como lo vi. Vi al Señor Jesús expuesto en la custodia en el altar mayor, en nuestra capilla. La capilla estaba adornada solemnemente y aquel día podían entrar en ella todos, cualquiera que quisiera. Hubo tanto gentío que yo no lograba abarcarlo con la vista. Todos participaban en esa solemnidad con gran alegría y muchos recibieron lo que había deseado. La misma solemnidad tenía lugar en Roma, en un bello templo y el Santo Padre con todo el clero celebraba esta solemnidad. Y de repente vi a San Pedro que se puso entre el altar y el Santo Padre. ¿Qué decía San Pedro? No pude escucharlo, pero vi que el Santo Padre comprendía sus palabras… (…) De súbito vi que de la Santa Hostia salieron los dos rayos que están pintados en la imagen y se esparcieron sobre el mundo entero. Eso sucedió en un solo momento, pero fue como si hubiera durado un día entero y nuestra capilla estuvo repleta de gente durante todo el día y todo ese día fue pleno de gozo.
Y de pronto vi al Señor Jesús vivo en nuestro altar tal y como está pintado en la imagen. Sin embargo, sentía que las hermanas y toda la gente no veían a Jesús así como lo veía yo. Jesús miró con gran bondad y alegría al Santo Padre, y a ciertos sacerdotes, y a todo el clero, y al pueblo y a nuestra Congregación.

De repente fui raptada a la cercanía de Jesús y me presenté en el altar junto a Jesús y mi espíritu fue llenado de una felicidad tan grande que no puedo ni comprender ni describir. Un abismo de serenidad y de descanso inundó mi alma. Jesús se inclinó hacia mí y me dijo amablemente: ¿Qué deseas, hija Mía? Y contesté: Deseo la gloria y el culto de Tu misericordia. El culto ya lo recibo con la institución y la celebración de esta Fiesta; ¿Qué deseas más? Y miré esta gran muchedumbre que veneraba la Divina Misericordia y dije al Señor: Jesús, bendice a todos los que están reunidos para rendirte honor a Tu misericordia infinita. Jesús trazó con la mano la señal de la santa cruz; la bendición se reflejó en las almas con un relámpago de luz. Mi espíritu se sumergió en su amor, sentí como si me disolviera en Dios y desapareciera en Él. Cuando volví en mí, una profunda paz inundaba mi alma y le fue concedido a mi mente comprender de manera milagrosa muchas cosas que antes habían sido incomprensibles para mí.

sábado, 10 de agosto de 2019

Santa Faustina Kowalska, el puente al tercer milenio (2 de 2)



De esta manera la visión de la Hermana Faustina se transformo en el ”puente” al tercer milenio: un “un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.” Nadie sabía que traerían los aires del tercer milenio, pero sin dudas  los nuevos progresos no estarían exentos de experiencias penosas. Tanta mas entonces la necesidad de una “ luz de la misericordia divina, que el Señor quiso volver a entregar al mundo mediante el carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.”. Por lo tanto el Papa explico que el Segundo Domingo de Pascua seria a partir de entonces conocido como el Domingo de la Divina Misericordia, porque quiso donar al tercer milenio el mensaje que le había sido confiado a la Hermana Faustina, ahora Santa Faustina.

Juan Pablo II recalco entonces en su homilía dos temas que ya eran característicos de su pontificado. Había hablado frecuentemente de la Ley del Don – la ley del donarse -  que lleva en si la persona humana; los enunciados de esta ley del Concilio Vaticano II que “el hombre puede descubrir su ser mas intimo tan solo dándose sinceramente” había sido una de los textos del Vaticano II mas mencionados en su magisterio.  La Ley del Don no era, sin embargo, fácil de llevar. Porque “no es fácil amar con un amor profundo, constituido por una entrega auténtica de sí. Este amor se aprende sólo en la escuela de Dios, al calor de su caridad. Fijando nuestra mirada en él, sintonizándonos con su corazón de Padre, llegamos a ser capaces de mirar a nuestros hermanos con ojos nuevos, con una actitud de gratuidad y comunión, de generosidad y perdón. ¡Todo esto es misericordia!”  Abrazar esa misericordia se hacia esencial si pretendíamos que al tercer milenio le fueran perdonadas las penurias del segundo.

“En este amor debe inspirarse la humanidad hoy para afrontar la crisis de sentido, los desafíos de las necesidades más diversas y, sobre todo, la exigencia de salvaguardar la dignidad de toda persona humana. Así, el mensaje de la misericordia divina es, implícitamente, también un mensaje sobre el valor de todo hombre. Toda persona es valiosa a los ojos de Dios, Cristo dio su vida por cada uno, y a todos el Padre concede su Espíritu y ofrece el acceso a su intimidad.
Este mensaje consolador se dirige sobre todo a quienes, afligidos por una prueba particularmente dura o abrumados por el peso de los pecados cometidos, han perdido la confianza en la vida y han sentido la tentación de caer en la desesperación. A ellos se presenta el rostro dulce de Cristo y hasta ellos llegan los haces de luz que parten de su corazón e iluminan, calientan, señalan el camino e infunden esperanza.” (homilía de la canonización de Santa Faustina) 

lunes, 5 de octubre de 2015

Santa Faustina y la Divina Misericordia

Confitemini Domino quoniam bonus, quoniam in saeculum misericordia eius"
 "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia" (Sal 118, 1)

Hoy (aniversario de su muerte)  celebramos la memoria litúrgica de santa Faustina Kowalska, canonizada por el Papa Juan PabloII el 30 de abril de 2000, año jubilar.

Esta memoria la estamos celebrando con aires de privilegio; poco ya falta para el inicio del Año Santo de la Divina Misericordia, convocado por el Papa Francisco mediante la  Bula "Misericordiae vultus" de convocación del jubileo extraordinario de la Misericordia, dada a conocer el 11 de abril del presente año, Vigilia del 2do domingo de Pascua o de la Divina Misericordia. La apertura del año santo el 8 de diciembre fiesta de la Inmaculada Concepción de Maria lleva además un gran significado pues la Puerta Santa se abrirá en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. El Año jubilar se concluirá en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016.
Gracia, misericordia y paz anunciaba la dedicatoria de la Bula “a cuantos lean esta carta”. Quizás le hemos prestado poca atención a esta dedicatoria tan especial.
En el primer párrafo de la Bula el Papa Francisco nos introduce de manera directa y clara al misterio y significado de la misericordia.
Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.”
Y más adelante explica:
Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.




“No podemos olvidar – recuerda -  la gran enseñanza que san Juan Pablo II ofreció en su segunda encíclica Dives in misericordia, que en su momento llegó sin ser esperada y tomó a muchos por sorpresa en razón del tema que afrontaba. Dos pasajes en particular quiero recordar. Ante todo, el santo Papa hacía notar el olvido del tema de la misericordia en la cultura presente: « La mentalidad contemporánea, quizás en mayor medida que la del hombre del pasado, parece oponerse al Dios de la misericordia y tiende además a orillar de la vida y arrancar del corazón humano la idea misma de la misericordia. La palabra y el concepto de misericordia parecen producir una cierta desazón en el hombre, quien, gracias a los adelantos tan enormes de la ciencia y de la técnica, como nunca fueron conocidos antes en la historia, se ha hecho dueño y ha dominado la tierra mucho más que en el pasado (cfr Gn 1,28). Tal dominio sobre la tierra, entendido tal vez unilateral y superficialmente, parece no dejar espacio a la misericordia … Debido a esto, en la situación actual de la Iglesia y del mundo, muchos hombres y muchos ambientes guiados por un vivo sentido de fe se dirigen, yo diría casi espontáneamente, a la misericordia de Dios ».[9] Además, san Juan Pablo II motivaba con estas palabras la urgencia de anunciar y testimoniar la misericordia en el mundo contemporáneo: « Ella está dictada por el amor al hombre, a todo lo que es humano y que, según la intuición de gran parte de los contemporáneos, está amenazado por un peligro inmenso. El misterio de Cristo ... me obliga al mismo tiempo a proclamar la misericordia como amor compasivo de Dios, revelado en el mismo misterio de Cristo. Ello me obliga también a recurrir a tal misericordia y a implorarla en esta difícil, crítica fase de la historia de la Iglesia y del mundo ».[10] Esta enseñanza es hoy más que nunca actual y merece ser retomada en este Año Santo. Acojamos nuevamente sus palabras: « La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia – el atributo más estupendo del Creador y del Redentor – y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora ».[11] Nuestra plegaria se extienda también a tantos Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su misión de vida. En particular el pensamiento se dirige a la grande apóstol de la misericordia, santa Faustina Kowalska. Ella que fue llamada a entrar en las profundidades de la divina misericordia, interceda por nosotros y nos obtenga vivir y caminar siempre en el perdón de Dios y en la inquebrantable confianza en su amor.

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sábado, 15 de marzo de 2014

Sor Faustina secretaria y apóstol de la Divina Misericordia (9 de 11) Difusión del culto de la Divina Misericordia



“La parte integral del oficio religioso (devoción) constituye la difusión del culto de la Misericordia. La importancia de este apostolado se resume en las adjuntas a estas promesas del cuidado maternal de Jesús durante toda la vida así como manifiesto de la misericordia excepcional en la hora de la muerte. El objeto directo de la difusión es traspasado por el Salvador con el oficio religioso en toda la riqueza de sus formas – el oficio que dirige a la  misericordia de Jesús pero también a la misericordia de Dios Único en la Trinidad. La necesidad de popularizar este oficio religioso surge del próximo día del juicio (Diario 965) así como del deseo de Jesús de hacer conocer a la humanidad Su misericordia y propagar esta misericordia en la humanidad (Diario 848, 1074).  Por falta de indicaciones detalladas se puede entender que la difusión del culto contiene la enseñanza de la Divina Misericordia y el despertar confianza en ella, así como testimonio de la vida en esta actitud abarcando la práctica del oficio religioso y emprender actos de misericordia. A los sacerdotes que enseñan sobre la misericordia y piedad, Jesús asegura una eficacia y fructuosidad milagrosa (Diario 1521). Parece que estas promesas hay que referirlas también al sacramento de la penitencia y al despertar de la actitud adecuada de su fructuosa experiencia.

Las experiencias contemporáneas de la Iglesia hacen reconocer la necesidad y eficacia de las formas sistemáticas y organizadas de la difusión del culto de la misericordia.  Una forma significante es el Movimiento Apostólico de la Divina Misericordia que surge de la experiencia mística de la hermana Faustina. Sus miembros buscan el renacimiento de la vida religiosa, conocen y contemplan los secretos de la Divina Misericordia, la piden para sí mismos y para el mundo. En este movimiento que une millares de creyentes en todo el mundo participan  órdenes de clausura, órdenes abiertas, antiguas y nuevas comunidades, grupos hermandades, asociaciones así como personas individuales. Una de esas comunidades es la Asociación de los Apóstoles de la Divina Misericordia Faustinum erguida en 1996 con la sede en Cracovia-Lagiewniki que asocia a sacerdotes, personas consagradas y laicos de muchos países con el objetivo de formar y difundir el manifiesto de la Misericordia.  Su herramienta de los medios para proclamar la misericordia es la revista trimestral Manifiesto de la Misericordia. Vale la pena mencionar a propósito que también  en Lødz han nacido obras significativas como La coronilla a la Divina Misericordia en las calles de las ciudades del mundo, desde  2010 celebrada también fuera de Polonia o a revista “Iskra” (Chispa) que proclama el culto de la Divina Misericordia.”