Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 25 de junio de 2021

Miroslaw Mroz : No existe ecumenismo sin profundidad espiritual (1 de 2)

 


No solo atentos observadores del pontificado de Juan PabloII, sino, en práctica también todos aquellos que tuvieron la posibilidad de entrar en contacto con su magisterio, percibieron claramente el carácter prioritario que el mismo dio a la cuestión ecuménica. 

El programa ecuménico estaba muy presente en varios escritos y también en algunos actos del Santo Padre, pero en alguna manera se extendía a  todas sus actividades. Seria suficiente recordar el programa de preparación de la Iglesia al Gran Jubileo de 2000 para darse cuenta de la constancia y determinación de Juan Pablo II en guiar a la Iglesia pro el camino de la unidad de los cristianos.

La tensión hacia la unidad perdida constituyó, desde el inicio de su pontificado, una de las prioridades pastorales y encontró su expresión en la Encíclica dedicada al ecumenismo, Ut unum sint, 

publicada en 1995. Según la enseñanza del Concilio Vaticano II, la Iglesia católica ha emprendido de modo irrevocable el camino de la búsqueda de la unidad y Juan Pablo, participando en los trabajos del mismo, ha leído los signos de los tiempos y se ha comprometido fuertemente en un proceso para alcanzar las metas de los padres conciliares.  La encíclica Ut unum sint podría ser considerada seguramente un cualificado comentario pontificio al decreto conciliar sobre el ecumenismo Unitatis redintegratio (1964) 

Uno de los primeros viajes apostólicos, llevados a cabo ennoviembre de 1979, tuvo como meta la capital del cristianismo oriental, Constantinopla, donde el Pontífice, con palabras llenas de esperanza, hablaba de las intenciones de la Iglesia católica de reconstruir la plena comunión y de volver a encontrar la verdadera fraternidad entre todas las Iglesias y comunidades cristianas, que, por desgracia, permanecen aun divididas por discordias doctrinales. Al Patriarca Dimitriosk jefe de honor del mundo ortodoxo, a quien dirigía su discurso, el Papa hizo una pregunta dramática: “Es licito que permanezcamos aun divididos?” y esta pregunta se manifestaba como una garantía de la intensificación de los esfuerzos emprendidas en la via de la comunión.

 Considerada la grande implicación personal del Papa en la obra del ecumenismo, se comprende el carácter comprometido del mensaje de la Encíclica Ut unum sint dirigida a todos los cristianos, invitándolos fuertemente a dar todos los pasos posibles para cumplir el testamento de Cristo, que el evangelio de Juan nos ha transmitido que sean una sola cosa (Jn 17,21)  Es unidad, en efecto, no es una cualidad secundaria de la comunidad de los discípulos de Cristo, sino que constituye el elemento central de la obra de Cristo y pertenece a la esencia de la Iglesia (US,9)

 

(Publicado en Totus Tuus, Nr 5 sept/oct 2009)

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