El
Papa León XIV visitó los lugares que testimonian la experiencia eremítica y
comunitaria del santo de Nursia. A los medios vaticanos, dom Mauro Meacci
destaca la personalidad agustiniana del Pontífice. «El diálogo con él fue
amable y fraterno. Fue un encuentro entre religiosos y también un encuentro
entre Agustín y Benito, atraído sobre todo por la humanitas del obispo de Hipona».
«Ha dejado una gran alegría en el corazón de todos nosotros». Al día siguiente de la visita del Papa a los monasterios de San Benito y Santa Escolástica, en Subiaco, el abad ordinario, dom Mauro Meacci, relata con entusiasmo el encuentro con «el sucesor de Pedro». «Sabemos cuánto importantes son, para un monje y para una comunidad monástica, los vínculos con el Papa. Por eso fue verdaderamente una jornada de alegría y también de gran serenidad», explica a los medios vaticanos.
El
Pontífice, que en la mañana del 22 de julio había acudido al Santuario de la
Santísima Trinidad de Vallepietra, al llegar al antiguo lugar de culto, en el
corazón de los montes Simbruinos, fue recibido por el abad y se detuvo en
primer lugar en el Sacro Speco, «el monasterio que custodia la gruta donde san
Benito vivió tres años como ermitaño». Allí permaneció en oración y luego fue
acompañado al complejo monástico benedictino, donde contempló los frescos y los
ambientes característicos, y en particular la imagen de san Francisco, una de
las más antiguas del Pobrecillo de Asís, conservada en la capilla de San
Gregorio.
León permaneció luego con la comunidad monástica benedictina y con quienes colaboran en el santuario de San Benito; posteriormente visitó el monasterio de Santa Escolástica y se detuvo en sus claustros, que ya conocía por haberlos admirado en el pasado. Muy cordial fue el almuerzo con toda la comunidad en el refectorio. «El Papa nos hizo sentir cómodos, con gran cordialidad y gran amabilidad», refiere dom Mauro. Durante la comida, los platos estuvieron acompañados por una conversación familiar. «Se nota que la personalidad del Santo Padre ha estado marcada por su condición de monje agustino; diría que parecía uno de nosotros, incluso en la conversación informal, en las preguntas que hacía a uno u otro monje y en los diálogos, también muy espontáneos, sobre las cuestiones concretas que afectan a la vida de una comunidad monástica». «Todos estábamos un poco emocionados —añade el religioso—, pero el Papa, con su humanidad y su cordialidad, hizo que el diálogo fuera verdaderamente familiar, fraterno, muy hermoso».
Invito visitar: OSBNuestras raíces.
El viaje del monje (si bien es un sitio comercial, explica muy bien todas las etapas del "viaje" de San Benito.



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