Hoy en la fiesta litúrgica de San Charbel, el santo patrono del Librano, recuerdo el viaje del Papa Leon XIV en diciembre del año pasado 2025 y su visita y oración en la tumba de San Charbel (Mi post “El Papa Leon XIV en tierra de San Charbel e invito visitar mi post con una entrevista exclusiva a nuestro amigo Abdallah del antiguo Foro Juan Pablo II (Cristianos y musulmanes en un mismo mundo)
En el encuentro con los jóvenes el 10 de mayo de 1997 en el Santuario de Harisa, el Papa Juan Pablo II reflexionando con los jóvenes les decía entre otros:
“En
realidad, a vosotros corresponde hacer que caigan los muros que hayan podido
surgir durante los dolorosos períodos de la historia de vuestra nación; no levantéis
nuevos muros en vuestro país. Al contrario, debéis construir puentes entre las
personas, entre las familias y entre las diversas comunidades. Espero que en la
vida diaria realicéis gestos de reconciliación, para pasar de la desconfianza a
la confianza. También debéis hacer que cada libanés, en especial cada joven,
pueda participar en la vida social, en la casa común. Así nacerá una nueva
fraternidad y se crearán sólidos vínculos, pues el arma principal y decisiva
para la construcción del Líbano es el amor. Si acudís a la intimidad con el
Señor, manantial del amor y de la paz, seréis también vosotros artífices de paz
y de amor. Como dice Cristo, en esto nos reconocerán como sus discípulos.
La riqueza del
Líbano sois vosotros, que tenéis sed de paz y fraternidad, y que anheláis
comprometeros cada día en favor de esta tierra a la que estáis profundamente
vinculados. Con vuestros padres, vuestros educadores y todos los adultos que
tienen responsabilidades sociales y eclesiales, estáis llamados a preparar el
Líbano del futuro, para hacer de él un pueblo unido, con su diversidad cultural
y espiritual. El Líbano es una herencia llena de promesas. Esforzaos por
adquirir una sólida educación cívica y moral, para ser plenamente conscientes
de vuestras responsabilidades en la reconstrucción nacional. Uno de los
elementos que contribuyen a la unidad en el seno de una nación es el sentido
del diálogo con todos los hermanos, respetando las sensibilidades específicas y
las diferentes historias comunitarias. En vez de alejar a las personas unas de
otras, esta actitud fundamental de apertura es uno de los elementos morales
esenciales de la vida democrática y uno de los instrumentos esenciales del
desarrollo de la solidaridad, para rehacer el entramado social y para dar nuevo
impulso a la vida nacional.,


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