Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Libano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libano. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de marzo de 2026

Oriente Medio «cuna» de un designio universal de salvación en el amor - Benedicto XVI

 


(...) Es el misterio de la universalidad de la salvación y al mismo tiempo de su vínculo necesario con la mediación histórica de Jesucristo, precedida por la del pueblo de Israel y prolongada por la de la Iglesia. Dios es amor y quiere que todos los hombres participen de su vida; para realizar este designio él, que es uno y trino, crea en el mundo un misterio de comunión humano y divino, histórico y trascendente: lo crea con el «método» —por decirlo así— de la alianza, vinculándose con amor fiel e interminable a los hombres, formando un pueblo santo que se convierta en una bendición para todas las familias de la tierra (cf. Gn 12, 3). Se revela así como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (cf. Ex 3, 6), que quiere llevar a su pueblo a la «tierra» de la libertad y de la paz. Esta «tierra» no es de este mundo; todo el designio divino sobrepasa a la historia, pero el Señor lo quiere construir con los hombres, por los hombres y en los hombres, a partir de las coordenadas de espacio y tiempo en las que ellos viven y que él mismo ha dado.

De dichas coordenadas forma parte, con su especificidad, lo que nosotros llamamos «Oriente Medio». Dios también ve esta región del mundo desde una perspectiva distinta, podríamos decir «desde lo alto»: es la tierra de Abraham, de Isaac y de Jacob; la tierra del éxodo y del regreso del exilio; la tierra del templo y de los profetas; la tierra en la que el Hijo Unigénito nació de María, donde vivió, murió y resucitó; la cuna de la Iglesia, constituida para llevar el Evangelio de Cristo hasta los confines del mundo. Y también nosotros, como creyentes, miramos a Oriente Medio con esta mirada, desde el punto de vista de la historia de la salvación. Es la perspectiva interior que me ha guiado en los viajes apostólicos a TurquíaTierra Santa —Jordania, Israel, Palestina— y Chipre, donde he podido conocer de cerca las alegrías y las preocupaciones de las comunidades cristianas. Por eso también he acogido de buen grado la propuesta de los patriarcas y obispos de convocar una Asamblea sinodal para reflexionar juntos, a la luz de las Sagradas Escrituras y de la Tradición de la Iglesia, sobre el presente y el futuro de los fieles y las poblaciones de Oriente Medio.

Mirar esa parte del mundo desde la perspectiva de Dios significa reconocer en ella la «cuna» de un designio universal de salvación en el amor, un misterio de comunión que se cumple en la libertad y, por tanto, pide a los hombres una respuesta. Abraham, los profetas, la Virgen María son los protagonistas de esta respuesta, que tiene su último cumplimiento en Jesucristo, hijo de esa misma tierra, pero que bajó del cielo. De él, de su corazón y de su Espíritu, nació la Iglesia, que es peregrina en este mundo, pero que le pertenece. La Iglesia está constituida para ser, en medio de los hombres, signo e instrumento del único y universal proyecto salvífico de Dios; cumple esta misión sencillamente siendo ella misma, es decir, «comunión y testimonio», como reza el tema de la Asamblea sinodal que se abre hoy, y que hace referencia a la célebre definición que da san Lucas de la primera comunidad cristiana: «La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32). Sin comunión no puede haber testimonio: el gran testimonio es precisamente la vida de comunión. Lo dijo claramente Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 35). Esta comunión es la vida misma de Dios que se comunica en el Espíritu Santo, mediante Jesucristo. Es, por tanto, un don, no algo que ante todo tenemos que construir con nuestras fuerzas. Y es precisamente por esto por lo que interpela nuestra libertad y espera nuestra respuesta: la comunión nos pide siempre la conversión, como don que debe ser acogido y cumplido cada vez mejor. Los primeros cristianos, en Jerusalén, eran pocos. Nadie habría podido imaginarse lo que ocurrió después. Y la Iglesia vive siempre de esa misma fuerza que la hizo ponerse en marcha y crecer. Pentecostés es el acontecimiento originario, pero también es un dinamismo permanente, y el Sínodo de los obispos es un momento privilegiado en el que se puede renovar en el camino de la Iglesia la gracia de Pentecostés, a fin de que la Buena Nueva sea anunciada con franqueza y pueda ser acogida por todas las gentes.

(de laHomilia del Papa Benedicto XVI en la celebración eucarística con ocasión de laapertura de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos –10 de octubre de 2010)

Líbano - Cristianos y musulmanes en un mismo mundo - reposteo de una entrevista realizada en septiembre 2012

 


Líbano (12 y final) Entrevista exclusiva para este blog - Cristianos y musulmanes en un mismo mundo  - reposteo de  una entrevista realizada en septiembre 2012

 -o-

Entrevista exclusiva para este blog - Cristianos y musulmanes en un mismo mundo

 

Ha sido para mí un privilegio poder entrevistar electrónicamente a Abdallah, un católico libanés que vive en Beirut, que gentilmente respondió a mis preguntas.  Conociendo tan poco de nuestros hermanos orientales, sus vidas y sus luchas,  creí oportuno plantear algunas preguntas básicas acerca de su patria, de la sociedad libanesa y la visita del Santo Padre Benedicto XVI.  Agradezco de corazón a Abdallah, que me escribe que fue emocionante poder participar de la Misa del Papa y sentirse bendecido al verlo pasar tan cerquita de él. Mil gracias Abdallah y que Dios te bendiga a ti, a tu familia y a tu patria.

 

Introducción

La historia de la República del Líbano es antiquísima (7000 AC?) una historia multicultural, con un país que comenzó a crecer con la llegada de los fenicios 2000 años AC. El Líbano es un país relativamente pequeño (algo menos de 4 millones de habitantes) con características significativas en cuanto a educación (bajo analfabetismo) y una participación decididamente activa en organizaciones internacionales.

 Entrevista

Mi pregunta:La independencia del Líbano fue reconocida oficialmente en 1943 y los franceses se retiraron del país en 1946.  Pasados unos pocos años ya debieron ustedes enfrentar una guerra civil en 1958.  Las causas de este conflicto fueron internas o externas?

Abdallah: El origen de este conflicto (y similarmente el de 1975/1990)  fue tanto interno como externo. La comunidad musulmana y la cristiana del Libano a menudo sienten que tanto su lealtad como sus orígenes, van mucho más allá de las fronteras del país. Para los musulmanes las políticas intereses e influencias de los países árabes en la península árabe, norte de Africa  y el mundo árabe en general, como así también en Irán son prioritarios.  Además la causa palestina constituye para ellos un tema crucial y fundamental.  Para los cristianos que pueden sentirse aislados religiosa y culturalmente en una región  mayoritariamente musulmana,  consideran sus lazos al mundo occidental como una suerte de salvavidas que los conecta al mundo más afin a sus  creencias y costumbres. Estas quebraduras entre ambas comunidades a menudo derivan en diferencias políticas internas y producen conflictos internos como la crisis de 1958 y la guerra civil libanesa que estalló en 1975.

En el dia a dia como acepta y vive el multiculturalismo la sociedad libanesa en general? (lenguas, grupos étnicos y religiosos diversos)  Conviven pacíficamente cristianos y musulmanes? Y en cuanto a palestinos e israelíes?

Es una pregunta un tanto difícil de responder,  pues históricamente  el Líbano en realidad no ha  demostrado ser capaz de  poner el multiculturalismo en práctica. No obstante, en el día a día la sociedad multicultural del Líbano es el corazón palpitante de la nación.  Todo indica que de hecho son muchas las lenguas,  religiones y orígenes étnicos aceptados y practicados en el territorio de un país pequeño.   El sistema político libanes mismo es como una faceta de esta sociedad multicultural  - alguien podría objetar que esto es más bien un obstáculo.    Pero en la historia del país los peligros al acecho, amenazas y a menudo crisis aparentes surgen de esta dificultad de imponer un enfoque multicultural en una sociedad  dividida en múltiples niveles.  Las comunidades musulmanas y cristianas, como asimismo la población palestina del Líbano han coexistido pacíficamente desde el fin de la guerra civil en 1990, pero tal como ya mencionara, las divisiones son profundas y serias y cualquier crisis mayor podría afectar el delicado equilibrio de la sociedad libanesa.   Además el hecho de que a veces las relaciones  entre comunidades tanto a nivel individual como comunitario son limitadas no facilita las cosas.

La diáspora libanesa, como toda otra diáspora, fue una dura prueba para el Líbano.  Como respondió la sociedad en general a esta nueva composición del país, con tantos libaneses emigrados  y nuevos inmigrados de países vecinos?

El Líbano está acostumbrado a olas de emigración que han plagado el país en todo  momento crítico de la historia. Durante la primera guerra mundial una gran cantidad de ciudadanos buscaron refugio en las Américas, Europa y Australia.  Lo  mismo ocurrió durante los 70 y los 80 del siglo pasado.  Estos movimientos afectaron enormemente la composición demográfica del país causando temor particularmente entre los cristianos que sienten que van disminuyendo demográficamente, y consecuentemente la balanza política se va  inclinando a favor de los musulmanes.

Tu también habías emigrado y luego decidido regresar. Podemos preguntarte por la razón de tu vuelta?

Yo partí del Líbano hacia Gran Bretaña y viví allí casi 5 años antes de decidirme a regresar a comienzos de este año.  Yo sabía entonces que mi estadía en Gran Bretaña seria temporaria porque mis padres viven en el Líbano y que en algún momento me necesitarían tener a su lado. Mi esposa es británica y una de las razones de haber dejado el Líbano era para comprender y vivenciar  la cultura y el origen de mi esposa.

El Líbano es un país con comunidades católicas de diferentes denominaciones.  De alguna manera todos están unidos? Cuáles son las diferencias? Todas unidas a Roma?  La Iglesia católica organiza reuniones ecuménicas con ogros grupos cristianos? Y con los musulmanes?

Lo que une a las comunidades católicas de diferentes denominaciones en el Líbano es justamente Roma misma. Roma es referencia y fuente. Las diferencias son mayormente litúrgicas y también tradicionales referidas a los orígenes de la iglesia cristiana oriental de estas denominaciones. Pero estas diferencias son mínimas comparadas con la importancia que estamos todos unidos a la Iglesia Universal. Hay muchas actividades ecuménicas en el Líbano, pero yo diría que no son significativas y están menos dirigidas hacia las relaciones cristiano-musulmanas comparadas con las relaciones entre cristianos  especialmente entre católicos y cristianos ortodoxos.

El Papa Benedicto visito el Líbano en momentos muy delicados y su llamado a la paz ha sido uno de sus mensajes más fuertes.  Crees que este sincero deseo de paz y reconciliación puede llegar a algún tipo de compromiso en la región en un futuro cercano?

Es difícil de predecir. Pero el Papa ha propuesto el mensaje fiel al papel de la Iglesia  como “la luz del mundo” y depende de cada comunidad  y país poner en práctica su llamado a la paz y la reconciliación.

Como fue recibido el Santo Padre por la sociedad libanesa en general, cristianos y musulmanes?

El Líbano le dio una bienvenida cordial y muy respetuosa al Papa Benedicto XVI. Tanto líderes cristianos como musulmanes lo recibieron como un mensajero de paz para toda la región. El Papa también se entrevistó con líderes religiosos musulmanes durante su visita. Uno de ellos entrego al Papa una carta en la cual expresaba que los musulmanes del Líbano apoyan ese llamado del Papa por una convivencia pacífica en el Líbano y en la región.

Como vivieron los católicos y el resto de la sociedad esta visita? Compartirías con nosotros alguna anécdota especial?

Creo que un aspecto muy importante de la visita del papa fue el entusiasmo de tantos hombres y mujeres jóvenes que  expresaron su amor y aprecio al Santo Padre durante la ceremonia de los jóvenes el Sábado por la noche y en la Misa al aire libre del Domingo. Fue muy emocionante ver participar de la ceremonia a cristianos de Irak, Siria y Jordania.

Las fotos y eslogans de bienvenida al Papa adornaron las calles de la capital Beirut y alrededores durante semanas reflejando una ansiosa espera, entusiasmo y calidez.

Tus reflexiones finales acerca de esta visita apostólica del Papa Benedicto XVI?

Como católico considero esta visita como un don de Dios y como un signo que la Iglesia Universal es una madre que cuida a todos sus hijos dondequiera que estén en el mundo.  Tuve la gracia de poder participar de la Misa Papal el domingo.  No puedo menos que orar para que todos los cristianos de medio Oriente se sientan alentados e iluminados por la Exhortación Apostólica para el Medio Oriente firmada por el Papa Benedicto XVI en el Líbano y por cada palabra que pronunció durante su visita.

Abdallah nuevamente sinceras gracias por tomarte el tiempo para esta entrevista. Es para mí un verdadero privilegio tener un amigo allí en el corazón mismo del Libano.

(Al poco tiempo perdimos contacto con Abdallah y no hemos logrado volver a contactarnos) 

 

Tras los pasos de los Papas en Líbano, “País mensaje” para la paz (Viaje Leon XIV Turquia – Libano 4 de 6 – (reposteo del 2/12/2025)

 


Con motivo del primer viaje apostólico del Papa León XIV a Turquía (Türkiye) y Líbano, Amedeo Lomonaco en Vatican News recorre algunos momentos de las visitas de los Pontífices a la “tierra de los cedros”. Visitaron este país Pablo VI en 1964, para hacer una escala antes de su peregrinación a la India, Juan Pablo II en 1997 y Benedicto XVI en 2012.

El de Líbano es un viaje en la ruta de la paz. El Papa León XIV, después de su viaje a Turquía (Türkiye), se dirige a este país del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2025.

Con ello, cumple el deseo de su predecesor Francisco, quien hubiera querido visitar el “País de los cedros”. El objetivo del primer viaje apostólico de León a esta tierra del “Cercano Oriente”, en la costa oriental del Mar Mediterráneo, es llevar esperanza a una región marcada por conflictos y fortalecer el diálogo interreligioso.

(…)

Pablo VI y la escala en Beirut en 1964

El primer Pontífice en pisar suelo libanés fue Pablo VI, el 2 de diciembre de 1964. No se trató de un viaje apostólico propiamente dicho, sino de una breve escala que precedió la peregrinación a la India con motivo del Congreso Eucarístico de Bombay.

Cuando el avión del Papa aterrizó en la pista del aeropuerto de Beirut, las campanas de todas las iglesias de la ciudad tocaban a rebato. A este “coro”, según informa L'Osservatore Romano en la crónica de esa jornada, se asociaron también las iglesias ortodoxas. Las imágenes de archivo muestran a una multitud de miles de libaneses alrededor del aeropuerto. También se aprecian grupos de personas en los balcones y ventanas tratando al menos de vislumbrar al Pontífice.

 (…)

Juan Pablo I y el Líbano

El Papa Juan Pablo I no viajó al Líbano, pero habría querido realizar un viaje apostólico a este país. Así lo reveló, dos días después de la muerte del Pontífice (ocurrida el 28 de septiembre de 1978), el Patriarca Antoine Khoraiche de Antioquía de los Maronitas en una entrevista concedida a Radio Vaticana.

En el texto del noticiero radiofónico del 30 de septiembre de 1978 de la emisora pontificia se lee esta declaración: El Papa Luciani —afirma el Patriarca, cuyas palabras fueron recogidas también en la “Biografia ex documentis” del Pontífice véneto a cargo de la Fundación vaticana Juan Pablo I— “pensaba realizar una visita especial al Líbano para trabajar personalmente por el restablecimiento de la paz entre los hijos de aquella nación”.

(…)

El viaje apostólico de Juan Pablo II en 1997

Los primeros años del Pontificado del Papa Juan Pablo II coincidieron, por tanto, con una página dramática de la historia libanesa: el conflicto civil, que duró 15 años (de 1975 a 1990) y que costó la vida a más de 150 mil personas.



El Papa Wojtyła, que fue elegido a la Sede de Pedro en 1978, viajó al Líbano en 1997, un período marcado por una persistente situación de inestabilidad. La ocasión fue la firma de la Exhortación Apostólica post-sinodal y la conclusión del Sínodo libanés. En esta tierra, sacudida por heridas lacerantes, el Pontífice polaco exhortó a construir puentes. Y el Líbano puede ser un modelo para otros Estados y naciones.

(…)

El viaje apostólico de Benedicto XVI en 2012

De este modo, el viaje apostólico de Benedicto XVI, realizado del 14 al 16 de septiembre de 2012, estuvo marcado por la fraternidad y el diálogo. La ocasión fue la firma y publicación de la Exhortación Apostólica Post-sinodal Ecclesia in Medio Oriente.



El Pontífice, durante la ceremonia de bienvenida, no olvidó “los eventos tristes y dolorosos” que han afligido al país durante largos años, y recordó el modelo libanés, el “País mensaje”:

"La buena convivencia, típicamente libanesa, debe demostrar, a todo Oriente Medio y al resto del mundo, que dentro de una nación puede haber colaboración entre las diferentes Iglesias, miembros todos de la única Iglesia católica, en un espíritu fraternal de comunión con los demás cristianos y, al mismo tiempo, la convivencia y el diálogo respetuoso entre los cristianos y sus hermanos de otras religiones".

 

 (Leer articulo completo en Vatican News) 


 

jueves, 12 de marzo de 2026

El Dicasterio para las Iglesias Orientales – Alessandro Di Bussolo


 Un detalle de la capilla del Dicasterio para las Iglesias Orientales.

Es el dicasterio de la Curia romana que se ocupa, en nombre del Papa, de todas las Iglesias católicas orientales, desde Oriente Medio hasta Europa del Este, pasando por la India, y de todas las comunidades hijas de estas Iglesias repartidas por muchos territorios de la diáspora, tanto en el continente americano como en Europa, Australia y Oceanía.. El prefecto es el cardenal Claudio Gugerotti y el secretario, el arzobispo Michel Jalakh.

Breve historia

En 1573, el Papa Gregorio XIII instituyó la Congregatio de rebus Graecorum, a la que se le encomendó la tarea de seguir la vida de los católicos de rito bizantino o griego, pero también de promover la fe entre los demás cristianos de Oriente. En 1862, san Pío IX, dentro de la Sacra Congregatio de Propaganda Fide, erigió, con tareas similares, la Congregatio de Propaganda Fide pro negotiis ritus orientalis. En 1917, el Papa Benedicto XV, con el Motu proprio Dei providentis, creó la Congregación para la Iglesia Oriental, y en 1967 san Pablo VI, con la Constitución apostólica Regimini Ecclesiae Universae, modificó el nombre por el de Congregación para las Iglesias Orientales. En 1964, san Pablo VI publicó el decreto Orientalium Ecclesiarum, y en 1990, san Juan Pablo II, el Código de Cánones de las Iglesias Orientales. En 2022, el Papa Francisco, con la constitución apostólica Praedicate Evangelium, modificó el nombre por el de Dicasterio para las Iglesias Orientales.

Competencias

El Dicasterio, según la Constitución apostólica Praedicate evangelium, se ocupa de los asuntos que conciernen a las Iglesias católicas orientales sui iuris. Dado que algunas de ellas, especialmente las antiguas Iglesias patriarcales, tienen una tradición antigua, el Dicasterio examinará qué cuestiones relativas al gobierno interno pueden dejarse en manos de los Dicasterios vaticanos competentes, como excepción al Código de Cánones de las Iglesias Orientales. El Dicasterio es competente en todas las cuestiones propias de las Iglesias orientales que son competencia de la Santa Sede, tales como: la estructura y el orden de las Iglesias; el ejercicio de las funciones de enseñar, santificar y gobernar; las personas, su estado, sus derechos y deberes. Por lo tanto, ejerce sobre las eparquías, los obispos, el clero, los religiosos y los fieles de rito oriental las facultades que los Dicasterios para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para los Obispos, para el Clero, los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica y la Educación católica tienen respectivamente sobre las diócesis, los obispos, el clero, los religiosos y los fieles de rito latino. 

El Dicasterio sigue con atención a las comunidades de fieles orientales que se encuentran en las circunscripciones territoriales de la Iglesia latina, llamadas «de la diáspora». Provee a sus necesidades espirituales por medio de visitantes y también mediante una jerarquía propia, cuando el número de fieles y las circunstancias lo exigen, después de haber consultado al Dicasterio competente para la constitución de Iglesias particulares en el mismo territorio. En las regiones en las que, desde tiempos antiguos, prevalecen los ritos orientales, el apostolado y la acción misionera dependen exclusivamente de este Dicasterio, aunque sean llevados a cabo por misioneros de la Iglesia latina. El Dicasterio tiene competencia territorial, incluyendo también a los fieles latinos, sobre las siguientes regiones: Egipto, Eritrea y Etiopía del Norte, Bulgaria, Chipre, Grecia, Irán, Irak, Líbano, Israel, Palestina, Siria, Jordania y Turquía.

En el Dicasterio está presente la Comisión Especial para la Liturgia, con la tarea de salvaguardar el patrimonio litúrgico del Oriente cristiano. Además, la Comisión Especial para los Estudios sobre el Oriente Cristiano, la Comisión Especial para la Formación del Clero y los Religiosos, que promueve la formación de los estudiantes orientales en Roma. Por último, la ROACO (Reunión de Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales), un comité que reúne a las agencias-obras de varios países del mundo, que se comprometen a prestar apoyo financiero en diversos ámbitos, desde la construcción de lugares de culto hasta becas de estudio, pasando por instituciones educativas y escolares y aquellas dedicadas a la asistencia sociosanitaria. Está presidida por el Prefecto de la Congregación y tiene como vicepresidente al Secretario del Dicasterio. Además de la Catholic Near East Welfare Association, Cnewa, y la Pontificia Misión para Palestina, en Estados Unidos, forman parte de ella agencias que recaudan ayudas en Alemania, Francia, Suiza, Países Bajos y Austria. El Dicasterio, que tiene la tarea de promover el amor por Tierra Santa, envía cada año a todos los obispos una Carta Circular sobre la Colecta para Tierra Santa, con el fin de sensibilizar a los fieles sobre la ayuda espiritual y material a favor de las comunidades y entidades católicas presentes en la tierra de Jesús, y por la que se invoca el don de la paz.

Recuperar el sentido del misterio del Oriente cristiano

Así lo subrayó el Papa León XIV, al reunirse con los pastores y fieles de las Iglesias católicas orientales con motivo de su Jubileo, el 14 de mayo de 2025:  «La Iglesia los necesita. ¡Cuán grande es la contribución que el Oriente cristiano puede darnos hoy! ¡Cuánto necesitamos recuperar el sentido del misterio, tan vivo en sus liturgias, que involucran a la persona humana en su totalidad, cantan la belleza de la salvación y suscitan el asombro por la grandeza divina que abraza la pequeñez humana!». Gracias a ustedes, «queridos hermanos y hermanas de Oriente, de donde surgió Jesús, el Sol de justicia, por ser “luces del mundo”», concluyó, deseando que las Iglesias orientales sigan siendo «ejemplo» y que los pastores promuevan «la comunión, sobre todo en los Sínodos de los Obispos, para que sean lugares de colegialidad y de auténtica corresponsabilidad».

 

Fuente: Vatican News  

Con los libaneses que viven el martirio a diario

 


(De Osservatore Romano- Giada Aquilino con el Arzobispo MihelJalakh secretario del Dicasterio por las Iglesias orientales)

Un país que "paga el precio de las tensiones, tanto regionales como globales", en el contexto de "su ubicación geográfica y política": tras las decisiones de todos los responsables involucrados, "hay personas que mueren, sufren, padres y madres que pierden a sus hijos ante sus ojos, o, viceversa, hijos que ya no encuentran a sus padres". Así está el Líbano hoy, más de una semana después del inicio de los bombardeos israelíes en la Tierra de los Cedros contra posiciones de Hezbolá, en palabras del arzobispo Michel Jalakh, arzobispo titular de Nisibis para los maronitas.

Originario del este de Beirut, ha sido secretario del Dicasterio para las Iglesias Orientales desde 2023. A través de los medios de comunicación del Vaticano, el prelado hace un llamamiento a "no ignorar el sufrimiento" de su patria, "a no pensar que está lejos de nosotros: debemos, al menos, seguir hablando de ello", explica.

Datos oficiales del Ministerio de Salud libanés, en una actualización trágica pero implacable, hablan de más de 600 muertos y más de 800.000 desplazados desde el 2 de marzo. El propio arzobispo Jalakh recuerda que, en las últimas horas, «lamentablemente, se ha producido un ataque contra personas pacíficas que son más que desplazados: se fueron a dormir a la playa y allí fueron asesinados». Se refiere al ataque israelí en el paseo marítimo de Ramlet al-Bayda en Beirut, que dejó al menos ocho muertos y más de 20 heridos. Las condiciones son «terribles», con gente «en la playa, pero también en las aceras, porque los refugios ya están llenos». Los jóvenes no asisten a la escuela, a pesar de los peligros actuales, porque las instalaciones educativas se han adaptado para acoger a los desplazados. Esto ocurre en escuelas, pero también en «monasterios, universidades y otros centros», lo que, de hecho, «paraliza todo, la sociedad y el país», una nación —señala monseñor Jalakh— ya de por sí «débil».

En la audiencia general de ayer, el Papa,recordando al Padre Pierre El Raii, 
párroco maronita de Qlayaa, asesinado el lunes en un ataque israelí, habló de los pueblos cristianos del sur del Líbano, que viven —una vez más, dijo— la tragedia de la guerra. «Son pueblos martirizados, porque es la fe de quienes permanecen allí y viven allí a diario la que los mantiene 'apegados' a esa tierra, convencidos de vivir junto a sus hermanos musulmanes y otros libaneses. Son personas que se enfrentan al martirio cada día». Un ejemplo es «el propio Padre Pierre, que pagó con su vida por estar con el pueblo, como sacerdote, un párroco maronita comprometido y arraigado en su vocación, que animó a los feligreses a quedarse. En definitiva, creo que su sangre y su sacrificio también son pagados por toda la comunidad cristiana y la comunidad libanesa en general». En tiempos de constantes advertencias de evacuación por parte del ejército israelí, permanecer en ese territorio "es una decisión radical, constante y cotidiana: porque una vez abandonado, es difícil regresar". El padre Pierre era "uno de los muchos párrocos, no solo maronitas, sino de diversas iglesias —ortodoxas, greco-melquitas y sirio-católicas— que animaban a sus fieles a quedarse. De lo contrario, perderíamos una característica fundamental de la identidad libanesa: la convivencia, no en 'cantones' confesionales, en un solo país". Ante una emergencia generalizada, esta semana, el ministro de Asuntos Exteriores y Emigrantes, Youssef Rajji, informó que el Líbano había recurrido a la Santa Sede en busca de ayuda y protección para preservar la presencia de los cristianos en el sur del país, en una conversación telefónica con el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. La Santa Sede desempeña un papel fundamental en un país como el Líbano, donde es posible la coexistencia y la convivencia entre diferentes religiones, lo que la convierte en un modelo para otras naciones, especialmente para Europa y aquellas sociedades donde existen fricciones y tensiones al respecto. La Santa Sede puede hacer mucho, especialmente en el plano diplomático, porque no tiene intereses personales, estatales, económicos ni militares, sino que busca únicamente el bien de la persona. Desde esta perspectiva, el Dicasterio para las Iglesias Orientales, que se ocupa principalmente de cuestiones canónicas y eclesiásticas, así como de las relacionadas con el nombramiento de obispos, no descuida la ayuda que corresponde a las necesidades de la población, mediante el contacto constante con agencias europeas o estadounidenses y con líderes eclesiásticos.


Porque, en retrospectiva, más allá de la crisis económica que se agravó en 2019 y la emergencia de la COVID-19, el Líbano «no puede hablar de un pasado marcado por la guerra». Lamentablemente, es un «presente continuo». «Hasta que no haya una paz duradera a nivel regional», reitera, «el Líbano seguirá sufriendo», en una situación que exige «hacer justicia al pueblo». Y la esperanza es precisamente que «hay justicia y perdón».

 

 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Viaje Papa Leon XIV Turquia – Libano 6 de 6 - Discurso de despedida de Libano

 


Texto completo del sentido  discurso dedespedida del Papa Leon XIV del amado Libano:

“Partir es más difícil que llegar. Hemos estado juntos, y en Líbano estar juntos es contagioso; encontré aquí a un pueblo al que no le gusta el aislamiento, sino el encuentro. Por eso, si llegar significaba involucrarse con delicadeza en su cultura, dejar esta tierra implica llevarlos en el corazón. Por lo tanto, no nos separamos, sino que, habiéndonos encontrado, seguiremos adelante juntos. Y esperamos que todo Medio Oriente se comprometa con este espíritu de fraternidad y de esfuerzo por la paz, incluso quien hoy se considera enemigo.

Agradezco, pues, los días transcurridos con ustedes y me alegro de haber podido realizar el deseo de mi amado predecesor, el Papa Francisco, que tanto hubiera querido estar aquí. Él, en realidad, está con nosotros, camina con nosotros junto a otros testigos del Evangelio que nos esperan en el abrazo eterno de Dios; somos herederos de aquello que han creído; de la fe, la esperanza y el amor que los han animado.

He visto con cuánta veneración su pueblo honra a la Bienaventurada Virgen María, tan querida tanto para los cristianos como para los musulmanes. He rezado ante la tumba de san Chárbel, percibiendo las profundas raíces espirituales de este país. ¡Cuánta savia de su historia puede sostener el difícil camino hacia el futuro! Me ha conmovido la breve visita al puerto de Beirut, donde la explosión ha devastado no sólo un lugar, sino tantas vidas. He rezado por todas las víctimas y llevo conmigo el dolor y la sed de verdad y de justicia de tantas familias, de todo un país.

Durante estos pocos días, he visto muchos rostros y he estrechado muchas manos, recibiendo de este contacto físico e interior una fuerza de esperanza. Ustedes son fuertes como los cedros, los árboles de sus hermosas montañas, y están llenos de frutos, como los olivos que crecen en la llanura, en el sur y cerca del mar. A propósito, saludo a todas las regiones del Líbano que no he podido visitar: Trípoli y el norte, la Becá y el sur del país, Tiro, Sidón ―lugares bíblicos― todas esas zonas, especialmente en el sur,que viven de modo particular una situación de conflicto y de incertidumbre. A todos extiendo mi abrazo y mi deseo de paz. Y también reitero un llamamiento urgente: que cesen los ataques y las hostilidades. Que ya nadie crea que la lucha armada conlleva algún beneficio. Las armas matan; la negociación, la mediación y el diálogo edifican. ¡Elijamos todos la paz como camino, y no sólo como meta! 

Recordemos lo que les dijo san Juan Pablo II: el Líbano, más que un país, es un mensaje. Aprendamos a trabajar juntos y a esperar juntos, para que de verdad esto se haga realidad.

Que Dios bendiga a los libaneses, a todos ustedes, al Medio Oriente y a toda la humanidad. ¡Gracias y hasta pronto! [en árabe].”

(Discurso del Santo Padare – despedida de Libano) https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/december/documents/20251202-libano-congedo.html

 

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD LEÓN XIV
A TÜRKIYE Y AL LÍBANO
CON PEREGRINACIÓN A İZNIK (TÜRKIYE)
EN OCASIÓN DEL 1700.º ANIVERSARIO DEL PRIMER CONCILIO DE NICEA
(27 de noviembre - 2 de diciembre de 2025)

 

martes, 2 de diciembre de 2025

El Papa Leon XIV en tierra de San Charbel (Viaje Turquia y Libano) 2 de 6

 "Oh María, Reina de los montes y de los mares: Patrona del Líbano, dirige una mirada materna a todos tus hijos, extiende hacia ellos tus manos puras y bendícelos" 

 


Me resulta muy emotivo tratar de recopilar algo sobre la visita del Papa Leon al Libano recordando a nuestro amigo  Abdallah  del Foro Juan Pablo II. Nunca más supimos de él. Que habrá pasado? Que habrá sido de Abdallah? Entre tantos enfrentamientos, bombardeos y sufrimientos de esa bendita tierra  que en algún momento fuera el Eden de Oriente? Que intereses ambiguos han tratado, y siguen haciéndolo, de  borrar de la  faz de la tierra esa pequeña porción de cristianos que aun habitan esa región? Cual será su futuro?

De alguna manera es providencial para el Papa Leon XIV haber heredado la celebración de los 1700 años del Concilio de Nicea  y poder aprovechar asi el viaje para visitar el Libano,  en continuidad con el anhelo de sus predecesores en todo momento,  en pos de paz y unidad, viaje que anuncia oficialmente en el Ángelus del 23 de noviembre. “Ya está cerca mi viaje apostólico a Turquía y Líbano. En Turquía se celebrará el 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Por ello, hoy se publica la Carta apostólica In unitate fidei, que conmemora este histórico acontecimiento”.



 En su primer encuentro con las autoridades en Ankara,  en el Palacio presidencial de Turquia, explica su misión expresada figurativamente en el emblema de su viaje:  La imagen del puente sobre el estrecho de los Dardanelos, elegida como emblema de mi viaje, expresa eficazmente el papel especial de su país. Ustedes ocupan un lugar importante en el presente y en el futuro del Mediterráneo y del mundo entero, sobre todo valorizando sus diversidades internas. Antes de conectar Asia y Europa, Oriente y Occidente, ese puente une a Türkiye consigo misma, compone sus partes y la convierte, por así decirlo, desde dentro, en una encrucijada de sensibilidades, cuya homogeneización representaría un empobrecimiento. De hecho, una sociedad está viva si es plural: son los puentes entre sus diferentes almas los que la convierten en una sociedad civil. Hoy en día, las comunidades humanas están cada vez más polarizadas y desgarradas por posiciones extremas que las fragmentan.”

Quizas, por lo simbolico, otra parte fuerte de su viaje haya sido precisamente su visita a la tumba de San Charbel y el encuentro con los jóvenes. 



En su visita y oración en la tumba de San Charbel Maklüf en el Monasterio de San Maroun (Annaya)  expresó en sencillas palabras alma y espíritu del santo:

“¿qué nos enseña hoy san Chárbel? ¿Cuál es el legado de este hombre que no escribió nada, que vivió oculto y silente, pero cuya fama se extendió por todo el mundo?

Me gustaría resumirlo así: el Espíritu Santo lo moldeó para que enseñara la oración a quienes viven sin Dios, el silencio a quienes habitan en medio del bullicio, la modestia a quienes viven para aparentar y la pobreza a quienes buscan las riquezas. Son todos comportamientos a contracorriente, pero precisamente por eso nos atraen, como el agua fresca y pura atrae a quien camina por el desierto. En particular, a nosotros, obispos y ministros ordenados, san Chárbel nos recuerda las exigencias evangélicas de nuestra vocación. Sin embargo, su coherencia, tan radical como humilde, es un mensaje para todos los cristianos.”

La visita y la oraciónen el Monasterio de San Maroun (Annaya) culminaba con estas palabras: 

“Hermanas y hermanos, hoy queremos confiar a la intercesión de san Chárbel las necesidades de la Iglesia, del Líbano y del mundo. Para la Iglesia pedimos comunión, unidad; empezando por las familias, pequeñas iglesias domésticas, y luego en las comunidades parroquiales y diocesanas; y también para la Iglesia universal. Comunión, unidad. Y para el mundo pedimos paz. Especialmente la imploramos para el Líbano y para todo Oriente Próximo. Pero sabemos bien —y los santos nos lo recuerdan— que no hay paz sin conversión de los corazones. Por eso, que san Chárbel nos ayude a orientarnos hacia Dios y a pedir el don de la conversión para todos nosotros.

Queridos hermanos, como símbolo de la luz que Dios ha encendido aquí por medio de san Chárbel, he traído como regalo una lámpara. Al ofrecerla, encomiendo a la protección de san Chárbel al Líbano y a su pueblo, para que caminen siempre en la luz de Cristo. Gracias a Dios por el don de san Chárbel. Gracias a ustedes que conservan su memoria. ¡Caminen en la luz del Señor!”

Sucara a cara con los  alrededor de 15.000jovenes entusiastas – una mini JMJ – en la Plaza frente al Patriarcado de Antioquia de los maronitas en Bkerké,   fue un poco el broche de oro y un ensayo para las próximas JMJ 2027 en Seúl,   a quienes en el encuentro saludaba deseándoles la paz Assalamu lakum!” y agradecía la calidez del encuentro, alentándolos a ser ¡la savia de esperanza que el país espera! 

“Queridos jóvenes, ¡vivan a la luz del Evangelio y serán bienaventurados a los ojos del Señor!  Su patria, el Líbano, florecerá hermosa y vigorosa como el cedro, símbolo de la unidad y fecundidad del pueblo. Ustedes saben bien que la fuerza del cedro está en las raíces, que normalmente tienen la misma extensión que las ramas. El número y la fuerza de las ramas corresponde al número y la fuerza de las raíces. Así también, el gran bien que hoy vemos en la sociedad libanesa es el resultado del trabajo humilde, oculto y honesto de tantos hacedores del bien, de tantas raíces buenas que no quieren hacer crecer sólo una rama del cedro libanés, sino todo el árbol, en toda su belleza. Recurran a las raíces buenas del compromiso de quienes sirven a la sociedad y no se sirven de ella para interés propio. Con un compromiso generoso por la justicia, proyecten juntos un futuro de paz y desarrollo.”

Recordamos también las emotivas palabras del Papa Juan Pablo II en su discurso del Encuentro con los jóvenes en el Santuario de Harisa en 1997: “En realidad, a vosotros corresponde hacer que caigan los muros que hayan podido surgir durante los dolorosos períodos de la historia de vuestra nación; no levantéis nuevos muros en vuestro país. Al contrario, debéis construir puentes entre las personas, entre las familias y entre las diversas comunidades. Espero que en la vida diaria realicéis gestos de reconciliación, para pasar de la desconfianza a la confianza.”

En su Encuentro ecuménico e interreligioso enla Plaza de los Mártires de Beirut El Papa Leon XIV comenzaba su discurso diciendo: “Me siento profundamente conmovido e inmensamente agradecido de estar hoy entre ustedes, en esta tierra bendita, una tierra exaltada por los profetas del Antiguo Testamento, que en sus imponentes cedros vieron emblemas del alma justa que florece bajo la mirada vigilante del cielo; una tierra donde el eco del Logos nunca ha enmudecido, sino que continúa llamando, de siglo en siglo, a aquellos que desean abrir sus corazones al Dios vivo… y llamaba a “elevar una sincera oración por el don divino de la paz.”

Recordaba también la Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente, firmada  en Beirut en 2012, por  el Papa Benedicto XVI  y la Declaración Nostra aetate del Concilio Vaticano II que abria “un nuevo horizonte para el encuentro y el respeto mutuo entre católicos y personas de diferentes religiones, enfatizando que el verdadero diálogo y la colaboración están enraizados en el amor, único fundamento para la paz, la justicia y la reconciliación.”

En su discurso en el Santuario de Nuestra Señoradel Libano (Harissa) el Santo Padre Leon XIV  recordó al Papa Juan Pablo II  en sus palabras iniciales: “Con gran alegría me encuentro con ustedes durante este viaje, cuyo lema es «Bienaventurados los que trabajan por la paz» (Mt 5,9). La Iglesia en Líbano, unida en sus múltiples rostros, es un ícono de estas palabras, como afirmaba san Juan Pablo II, tan afectuoso con su pueblo: «En el Líbano de hoy —decía— ustedes son responsables de la esperanza» (Mensaje a los ciudadanos del Líbano, 1 mayo 1984); y añadía: «Creen, allí donde viven y trabajan, un clima fraterno. Sin ingenuidad, sepan confiar en los demás y sean creativos para que triunfe la fuerza regeneradora del perdón y de la misericordia» (ibíd.).”

Mencionaba también a su predecesor el  Papa Francisco: “Uno de los símbolos que figuran en el “logotipo” de este viaje es el ancla. El Papa Francisco la evocaba a menudo en sus discursos como signo de la fe, que permite ir siempre más allá, incluso en los momentos más oscuros, hasta el cielo. Decía: «Nuestra fe es el ancla en el cielo. Tenemos nuestra vida anclada en el cielo. ¿Qué debemos hacer? Agarrar la cuerda [...]. Y vamos adelante porque estamos seguros que nuestra vida tiene como un ancla en el cielo, en esa orilla a la que llegaremos» (Catequesis, 26 abril 2017). Si queremos construir la paz, anclémonos al cielo y, firmemente dirigidos hacia allí, amemos sin miedo a perder lo efímero y demos sin medida.”

Recordemos aquí también palabras de la Carta Apostólica del Papa Juan Pablo II sobre la situación en Líbano   “Desde el año 1975, el Papa Pablo VI, el Papa Juan Pablo I y yo mismo, desde el comienzo de mi pontificado, no hemos escatimado esfuerzo alguno para alertar a la opinión pública sobre el valor único del Líbano y de su patrimonio humano y espiritual, para aliviar y animar a sus habitantes sometidos a toda clase de violencias, para favorecer una solución negociada a las divergencias existentes entre las partes en conflicto y para implorar del Señor la gracia de una paz pacientemente edificada y duradera. A lo largo de estos últimos meses, profundamente impresionado por la degradación de la situación.”

Este primer viaje de León XIV, que concluye hoy, martes 2 de diciembre, con su regreso a Roma, ofrece una perspectiva del significado de las palabras pronunciadas al día siguiente de su elección, cuando el nuevo Obispo de Roma declaró que quien ejerce un ministerio de autoridad en la Iglesia debe «desaparecer para que Cristo permanezca». Andrea Tornielli News 

 

Invito visitor posts etiquetados Libano  

Y el sitio de Vatican News con una gran cantidad de comentarios de diferentes vaticanistas y periodistas sobre esta visita del Papa Leon XIV  

y Mision libanesa 

viernes, 28 de noviembre de 2025

Los 1700 años del I Concilio de Nicea y el primer viaje del Papa Leon XIV - viaje Turquia y Libano (1 de 6)

 



“Los grandes Concilios cristológicos de Nicea y Constantinopla formularon la verdad fundamental de nuestra fe, fijada también en el Símbolo: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, consubstancial al Padre en lo que concierne a la divinidad, de nuestra misma naturaleza en lo que concierne a la humanidad.” Juan Pablo II


 

En el año 325 se celebró en Nicea un sínodo que aparece, en parte, como punto final de un proceso, pero que revistió también una forma excepcional, por su alcance ecuménico. Convocado por el emperador para resolver un conflicto local que se había extendido a todas las Iglesias del imperio romano de Oriente y a muchas Iglesias occidentales, reunió a obispos de diversas regiones de Oriente y a los delegados del obispo de Roma. Por lo tanto, por primera vez, los obispos de toda la Oikoumenē se reúnen en un sínodo. Su profesión de fe y sus decisiones canónicas se promulgan como normativas para toda la Iglesia. La admirable comunión y unidad suscitadas en la Iglesia por el acontecimiento de Jesucristo se hacen visibles y eficaces de un modo nuevo, mediante una estructura de alcance universal, y el anuncio de la Buena Nueva de Cristo en toda su inmensidad recibe también un instrumento de autoridad y alcance sin precedentes:

En el Concilio de Nicea, por primera vez, a través del ejercicio sinodal del ministerio de los obispos, se expresa institucionalmente a nivel universal la ἐξουσία del Señor resucitado que guía y dirige en el Espíritu Santo el camino del Pueblo de Dios. Una experiencia similar tuvo lugar en los sucesivos concilios ecuménicos del primer milenio, a través de los cuales emergió de manera normativa la identidad de la Iglesia una y católica[158]…… El Concilio de Nicea fue el primer concilio llamado “ecuménico”, porque por primera vez fueron invitados los obispos de toda la Oikoumenē[4]. Por tanto, sus resoluciones debían tener un alcance ecuménico, es decir universal: así fueron recibidas por los creyentes y por la tradición cristiana, mediante un largo y laborioso proceso.  (Comisión Teológica Internacional Jesucristo, Hijo de Dios Salvador – 1700 años del Concilio Ecuménico de Nicea 325-2025) 

Es  difícil comparar los viajes de los últimos Papas porque difieren los tiempos,  las circunstancias, sus orígenes y su propia línea, sin embargo los hechos históricos permanecen y los Papas tratan de respetar las tareas inconclusas de sus antecesores.  Seguir este viaje del Papa Leon XIV es muy emotivo porque lleva la carga, deseos y sueños de unión de todos ellos, incluido su inmediato predecesor el Papa Francisco. Y es verdad lo que dice Elisabetta Pique en sus comentarios “cada Papa imprime su propio carisma, y en su manera de expresarse y en sus gestos simbólicos  afloran diferencias claras de estilo y forma respecto de su antecesor argentino

Dias atrás decia el vaticanista  Andrea Tornielli Tornielli que “el primer viaje apostólico de un Papa está destinado a marcar su pontificado: así lo fue para Pablo VI quien no solo heredo sino que continuo y concluyo el ConcilioVaticano II y en enero de 1964 realizó una histórica peregrinación a Tierra Santa, abrazando al patriarca de Constantinopla, Atenágoras, siguiendo los pasos de su predecesor Juan XXIII, que había sido delegado apostolico en Turquia (1935-1944) y amaba a los turcos. 

 “Grande es nuestra emoción, profundo nuestro gozo en esta hora verdaderamente histórica en que después de siglos y de espera, las Iglesias católica y ortodoxa se hacen nuevamente presentes en la persona de sus representantes más aptos. Grande y profundo es también nuestro reconocimiento hacia vuestra beatitud, que ha querido dejar un instante su sede patriarcal para venir aquí a nuestro encuentro…”  expresaba el Papa Pablo VI en su encuentro con el Patriarca Ecumenico de Constantinopla  en 1964. 

En la Bula de Convocacion del Jubileo Ordinario del año 2025 Spes non confundit  notaba el Papa Francisco los 1700 años de la celebracion del primer gran Concilio ecuménico de Nicea “Conviene recordar que, desde los tiempos apostólicos, los pastores se han reunido en asambleas en diversas ocasiones con el fin de tratar temáticas doctrinales y cuestiones disciplinares. En los primeros siglos de la fe los sínodos se multiplicaron tanto en el Oriente como en el Occidente cristianos, mostrando cuánto fuese importante custodiar la unidad del Pueblo de Dios y el anuncio fiel del Evangelio….El Concilio de Nicea tuvo la tarea de preservar la unidad, seriamente amenazada por la negación de la plena divinidad de Jesucristo y de su misma naturaleza con el Padre. Estuvieron presentes alrededor de trescientos obispos, que se reunieron en el palacio imperial el 20 de mayo del año 325, convocados por iniciativa del emperador Constantino. Después de diversos debates, todos ellos, movidos por la gracia del Espíritu, se identificaron en el Símbolo de la fe que todavía hoy profesamos en la Celebración eucarística dominical. Los padres conciliares quisieron comenzar ese Símbolo utilizando por primera vez la expresión «Creemos» [10], como testimonio de que en ese “nosotros” todas las Iglesias se reconocían en comunión, y todos los cristianos profesaban la misma fe.

El Concilio de Nicea marcó un hito en la historia de la Iglesia. La conmemoración de esa fecha invita a los cristianos a unirse en la alabanza y el agradecimiento a la Santísima Trinidad y en particular a Jesucristo, el Hijo de Dios, «de la misma naturaleza del Padre» [11], que nos ha revelado semejante misterio de amor. Pero Nicea también representa una invitación a todas las Iglesias y comunidades eclesiales a seguir avanzando en el camino hacia la unidad visible, a no cansarse de buscar formas adecuadas para corresponder plenamente a la oración de Jesús: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» ( Jn 17,21).”

Es ahora el Papa Leon XIV quien hereda realizar la 2da parte de la celebración de este aniversario: el viaje al lugar del tan deseado “encuentro”  a la Iglesia hermana de Constantinopla”, a esta  iglesia, que  en su historia bimilenaria, que se ha desarrollado desde su cuna primitiva a través de dos distintas, grandes tradiciones: las orientales y la occidental. Durante muchos siglos estas dos tradiciones manifestaron la riqueza común del Cuerpo de Cristo, completándose recíprocamente en el corazón del Pueblo de Dios y también en las instituciones jerárquicas, en los ritos litúrgicos, en la doctrina de los Padres y de los teólogos. (Juan Pablo II Ángelus 2 de diciembre de 1979)· 

 Mi elección ha tenido lugar mientras se conmemora el 1700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico de Nicea les decia en su discurso a  las delegaciones ecumenicas e interreligiosas el 19 de mayo de este año el Papa Leon XIV al verse literalmente enfrentado a encarar este primer viaje de su pontificado,  a Türkiyey al tantos años martirizado Libano,  con peregrinación a Iznik  con motivo del 1700 aniversario del I Concilio de Nicea (el II fue en el año 787) en pos de la unidad  y de la paz; viaje que  haría  no solo para conmemorar los 1700 años del primer concilio de Nicea,  sino también para honrar el deseo de su predecesor Francisco , quien hubiera querido visitar el “País de los cedros”.


En su 
Carta Apostólica In Unitate Fidei  expresaba el Papa Leon  Mientras me dispongo a realizar el Viaje Apostólico a Turquía, con esta carta deseo alentar en toda la Iglesia un renovado impulso en la profesión de la fe, cuya verdad, que desde hace siglos constituye el patrimonio compartido entre los cristianos, merece ser confesada y profundizada de manera siempre nueva y actual. Al respecto, ha sido aprobado un rico documento de la Comisión Teológica Internacional: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador. El 1700 aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea. A él remito, porque ofrece útiles perspectivas para profundizar en la importancia y actualidad no sólo teológica y eclesial, sino también cultural y social del Concilio de Nicea…el Concilio de Nicea es actual por su altísimo valor ecuménico. A este propósito, la consecución de la unidad de todos los cristianos fue uno de los objetivos principales del último Concilio, el Vaticano II[16] Treinta años atrás exactamente, san Juan Pablo II prosiguió y promovió el mensaje conciliar en la Encíclica Ut unum sint (25 de mayo de 1995). Así, con la gran conmemoración del primer Concilio de Nicea, celebramos también el aniversario de la primera encíclica ecuménica. Ella puede considerarse como un manifiesto que ha actualizado aquellas mismas bases ecuménicas puestas por el Concilio de Nicea.” (Papa Leon XIV Carta Apostólica In Unitate Fidei en el 1700 aniversariao del Concilio de Nicea) 

Invito visitar :

Lapagina oficial de la Santa Sede 

VaticanNews con detalles del desarrollo, ceremonias, celebraciones y comentarios de vaticanistas sobre el viaje 

Amedeo Lomonaco  : Traslos pasos de los Papas en Líbano, “País mensaje” para la paz

Conciliode Nicea, fuente y dirección de la unidad 

Discurso del Santo Padre Leon XIV a los participantes en el simposio Nicea y la Iglesia del tercer milenio: hacia la unidad católico-ortodoxa