Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 1 de abril de 2026

Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (4 de 4)


Ni bien entramos en esta Basílica (la del Santo Sepulcro ver post anterior) nos apresuramos a subir a la capilla del Gólgota. Besamos con profundo respeto el lugar donde había sido clavada la cruz. Sobre este lugar también colocamos nuestras insignias episcopales y todo lo que teníamos para llevar a nuestros seres queridos en Polonia. El altar, ubicado en el sitio de la Cruz, está bajo la custodia de la Iglesia ortodoxa griega y los de la Crucifixión y Nuestra Señora de los Dolores de los católicos. El "piso” del Calvario es de piedra y a través de una protección de vidrio se puede ver la rajadura en la roca que llega hasta la parte inferior de la basílica donde se encuentra la capilla de Santa Helena. Esta capilla es el lugar del descubrimiento de la Santa Cruz. Es la parte más baja de la Basílica del Santo Sepulcro y el sitio donde la madre del Emperador Constantino busco y encontró esta preciosa reliquia de la Santa Cruz de Cristo.


La parte central de la Basílica custodia bajo una gran rotonda la capilla de la Tumba del Señor Jesús. Al ir desde el Calvario hacia la Tumba se pasa por el lugar donde, según la tradición, fue colocado el cuerpo muerto de Jesús cuando fue bajado de la cruz y ungido con aceites para su entierro. Nos inclinamos ante la tumba misma, tanto la cámara interna como la externa, pues ambas son testigos directos de la resurrección del Señor Jesús. Este es el lugar más significativo para fortalecer nuestra vida espiritual en la fe y la esperanza. Cerca de la tumba se encuentra la capilla que conmemora el encuentro de Jesús resucitado con Maria Magdalena. Más adelante esta la Capilla del Santísimo Sacramento. Cerca del altar hay un fragmento de la columna de la flagelación (la otra parte está en la 
Iglesia de Santa Praxedes en Roma)
Salimos de la Basilica profundamente impresionados. El hecho de que las paredes están semi tapadas con andamios no disminuye esta impresión. Aquí también coexisten diferentes confesiones: la católica romana (franciscanos) la ortodoxo griega y los armenios que celebran sus liturgias en estos lugares. A primera vista esto no llama la atención pero reflexionando mas profundamente esto demuestra la división entre cristianos opuesto al deseo de Jesus “que todos sean uno”.

Siguiendo la cronología de la vida de Jesús nos quedaba otro lugar por ver, el sitio de la Ascensión que está en el Monte de los Olivos. Con veneración miramos estas piedras que fueron las ultimas en tocar los pies de nuestro Señor Jesús. Luego nuestra mirada sedirige a la vieja ciudad de Jerusalen ubicada en la otra parte del valle: la Jerusalén de este mundo, la ciudad de la muerte de Cristo pero también la de su resurrección. La Ascensión es el comienzo de la Jerusalén celestial – del templo de la gloria de Nuestro Salvador. Con cierta tristeza constatamos que el sitio de la Ascensión está en manos de los musulmanes quienes también custodian las llaves de la Basílica del Santo Sepulcro.

Para completar esta narración quiero mencionar dos Santos Lugares más, que según la tradición de Jerusalem (es bien sabido que hay una tradición de Efeso opuesta) referida a los últimos momentos en la vida de la Madre de Nuestro Señor. La dormición debiera haber tenido lugar en la casa de San Juan el Evangelista en el Monte Sion cerca del Cenáculo. Este santuario esta custodiado por los benedictinos. La tumba de la Madre de Dios, según la tradición de Jerusalén, se ubica en los alrededores del lugar de arresto cerca de Getsemaní. Si mencionamos los santuarios marianos no debemos olvidar el Convento de las carmelitas en el Monte Carmelo, en las afueras de esta hermosa ciudad de Haifa.


Con esto termina nuestra peregrinación a Tierra Santa. Si bien breve, nos introdujo en aquellos lugares que son los más sagrados de este mundo.


Solo debimos saltear algunos lugares mencionados en las Sagradas Escrituras. Tales como Naim., Arimatea y Megiddo. Algunos no figuraban en la ruta de nuestra peregrinación como Cesárea de Filipo donde el Señor Jesús anuncio la primacía de Pedro. Pero al final de nuestro viaje debemos mencionar dos lugares más.

Uno es Jaffa, donde está la Iglesia donde San Pedro tuvo la visión celestial y desde donde partió para bautizar el centurión romano Cornelio. En la Iglesia de Jaffa hay un altar dedicado a Nuestra Señora de Czestochowa. El otro lugar que quiero mencionar es el Aeropago de Atenas a corta distancia de la Acrópolis donde San Pablo les hablo a los atenienses. Ambos lugares nos aceran al mundo de los Evangelios tal como nos son presentados en los Hechos de los Apóstoles y en el comienzo de la Historia de la Iglesia.

Karol Wojtyla terminaba su narración con este comentario a los sacerdotes:

Queridos sacerdotes, la Iglesia hoy, por medio del Concilio Vaticano y estos Santos Lugares continua hablándonos acerca de la misma verdad: la verdad de la redención del mundo. Todos aquellos que han sido bendecidos por la gracia de vivir cerca de esta verdad deben testimoniar a Dios, quien en Estos SantosLugares, entro en contacto con la humanidad.

Karol Wojtyla Obispo, Cracovia, 10 de enero de 1964

(Quizás la narración paso por paso de esta peregrinación de Karol Wojtyla no sea diferente a ninguna otra de algún viajero o peregrino entusiasmado, lo que si tiene valor es su generosidad en querer hacer partícipes de ello a todos sus sacerdotes y a invitarlos a pensar y reflexionar mas en cada paso del Señor por esa Tierra Santa, que fue su patria terrena)


Recomiendo una vez mas no dejen de visitar el blog 
Un sacerdote en Tierra Santa. Quizás haya cosas que hayan cambiado desde la visita de Karol Wojtyla Obispo, sobre todo en cuanto se refiere a la custodia de los lugares.


Y naturalmente la pagina de 
Custodia de Tierra Santa de los franciscanos con información completísima.



Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (3 de 4)

 


(Bóveda del Santo Sepulcro - fotografia de Wikipedia)

 

“Regresemos nuevamente  a Judea y acerquémonos a Jerusalén mientras tratamos de participar en la memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús allí en los Santos Lugares. Nos detenemos en la cima del Monte de los Olivos. Aquí llegamos a un lugar donde según la tradición nos indica es el lugar donde el Señor Jesús les enseño a quienes le escuchaban la oración del Padre Nuestro. Aquí está el Convento de las monjas carmelitas y las paredes que circundan el claustro del monasterio están cubiertas por placas sobre las cuales están inscritas las palabras de la oración en diversos idiomas del mundo..En la ladera del Monte de los Olivos esta el lugar llamado “Dominus Flevit”.


 (las fotos son del sitio Studium Biblicum Fransiscanum)

 


Desde aquí se puede apreciar la ciudad de Jerusalén que podemos ver sobre la colina oriental vecina. Es aquí donde el Señor lloro por la ciudad que no quiso recibirlo. Betania esta sobre la ladera este del Monte de los Olivos.  Aquí el Señor encontró refugio y amistad en la casa de Lazaro y sus hermanas.  Aquí esta el santuario franciscano y a poca distancia la tumba de Lazaro (no pudimos llegar hasta allí debido a las fuertes lluvias).




Sobre Betania, en el Monte de los Olivos está Betfagé, el lugar desde donde el Señor comenzó su solemne entrada a Jerusalen acompañado por cantos y vivas triunfales saludado por ramas y palmas.

 


Desde Betfagé el Domingo de Ramos parte todos los años la solemne procesión encabezada por el Patriarca de Jerusalen.

Para meditar sobre la Pasión de Nuestro Señor debemos ir primero al Monte Sion en Jerusalen,  donde esta ubicado el Cenáculo. Estamos en el lugar donde fue instituido el Sacramento de la Eucaristia, el lugar donde el Espiritu Santo descendió sobre los apóstoles mientras estaban reunidos con Maria y donde nació la Iglesia. Ese lugar aun no tiene un santuario apropiado que corresponda a su grandeza. Al menos esa fue mi impresión. Allí junto al Cenáculo que esta en el sector israelí de Jerusalen, los judíos veneran la tumba de David y de otros reyes del Antiguo Testamento.

Vovemos a centrar nuestra atención en el Monte de los Olivos. Sabemos que despues de la Ultima cena, el Señor Jesus fue al Jardín de los Olivos. Por ello debió cruzar el Valle de Kidron y a una distancia de unos 200 metros, llego al Jardin de Getsemani.  El sitio de la Agonía del Señor Jesus queda grabado en la memoria, no solamente porque es un Santuario sino también por los olivos que se ven allí. Algunos, según la opinión de los biólogos, tienen unos 2000 años de antigüedad o sea recuerdan la Agonía del Señor Jesus. El arresto del Señor Jesús no se conmemora en Getsemani ni en el sitio de la Agonía sino a alguna distancia de allí.

Despues de su arresto el Señor Jesus fue llevado a Anas y después a Caifás. No vimos esos dos lugares durante nuestra peregrinación. El santuario “in galli cantu”, que pudimos ver desde lejos, desde la ladera del Monte de los Olivos, esta frente a la casa de Caifás. Por otra parte nosdetuvimos un largo rato en el sitio donde tuvo lugar el proceso romano y donde fue emitida la sentencia de muerte de Nuestro Señor. Se trata de la fortaleza Antonia, ya mencionada cuando describi el area del Templo. Los romanos construyeron la fortaleza en un rincón de la explanada del templo para poder controlar a la gran cantidad de judíos que se reunían allí para sus festividades. También Poncio Pilato participaba para Pascuas.

En el sitio de la fortaleza Antonia se han establecido dos ordenes religiosas.: los franciscanos que tienen una Escuela bíblica (En Jerusalen tan bien esta la Escuela bíblica doinicana) y las Hermanas de Sion. Esta es una congregación femenina, fundada por los hermanos Ratisbona, que se habían convertido del judaísmo, para elevar oraciones por la conversión de los judíos. En la Iglesia contigua al convento franciscano visitamos “Lisotrotos” que según el Evangelio de San Juan es el lugar de la condena de Jesús  De la capilla de las hermans ade Sion descendemos a la parte inferior donde están los sitios de prisión, flagelación yu coronación con espinas. Estos sitios subterráneos dejan una impresión inolvidable. La misma impresión la obtenemos por la figura del Cristo flagelado, que las hermanas tienen en su capilla. En el altar principal de esta capilla hay un balcón desde donde Poncio Pilato mostró a Jesús flagelado y coronado a los judíos proclamando “Ecce homo”.  Cuando salimos al camino ya estamos en el Camino de la Cruz  Las primeras estaciones están en el área de la fortaleza Antonia.

Comenzamos a descender. El camino de la Cruz desciende hasta la 5ª estación.  La tercera (la primer caída de Jesús  y la curta estación (Jesus encuentra a su madre) merecen una atención especial porque fueron restauradas por soldados polacos después de la II Guerra mundial.  Siguiendo por el camino de la Cruz en la ciudad vieja de Jerusalen vemos que la mayoría de las capillas están abandonadas y cerradas, algunas estaciones no tienen capilla y tan solo una cruz grabada en la pared indica de que estación se trata. Las ultimas estaciones (X,XI, XII,XIII, XIV) están situadas dentro de la Basilica del Santo Sepulcro.” 

 

Invito visitar el sitio Studium Biblicum Fransiscanum con abundante información y fotografías ilustrativas.

Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (2 de 4)

 




Estas dos fotografías fueron tomadas del sitio franciscano. La carta fue publicada, según señala primera fotografía, en los anales de la Curia Metropolitana de Cracovia en 1964, Vol 1-2, 66-74) 

En la segunda fotografía se ve el grupo de los obispos viajeros; señalado con una flecha vemos a Karol Wojtyla)

Las demás fotografías son de Wikipedia.

 “Durante nuestra breve estada en Cairo, Egipto,  no pudimos visitar el lugar donde la Sagrada Familia permaneció hasta la muerte de Herodes, antes de regresar a Nazaret. Fue desde aquí que Jesús a los doce años, junto con Maria y Jose, fue al templo en Jerusalén donde se demoró mientras sus padres ya regresaban a su pueblo.  Es hasta el día de hoy que según la tradición se señala el lugar donde Maria y José se dieron cuenta que Jesús había quedado en el templo de Jerusalén para las fiestas. 

 

El templo en si dejo de existir el año 70 después de Cristo. Vemos esta gran plaza donde existió el magnífico templo desde los tiempos de Salomón rodeado de patios.  Desde las murallas que rodean la plaza sobre el flanco este con vista al Valle de Cedrón se aprecia una vista panorámica del Monte de los Olivos.  Una parte de esta muralla aun existe, se encuentra dentro de la ciudad y es conocida como el Muro de los Lamentos para los judíos que fueron privados de su templo. La Jerusalén de hoy está dividida entre judíos y árabes y los judíos no tienen acceso al muro de los Lamentos (*)

 


Todo el templo pertenece a los musulmanes. La famosa Mezquita de Omar no está construida exactamente en el lugar del templo pero lo cubre parcialmente.  Esta Mezquita, que es una pieza de arte árabe hoy es solamente un museo. Hay otra mezquita en la plaza que es utilizada como centro de oración. Está ubicada dentro de un edificio construido en el siglo VI como lugar de oración por los cristianos (la iglesia estaba dedicada a la Presentación de la Santísima Virgen Maria) y fue también utilizada como sede de los reyes de Jerusalén durante el reino de las cruzadas.

El área del Templo del Antiguo Testamento es un lugar sagrado para nosotros los cristianos, ante todo porque fue el templo del Dios verdadero, que nuestro Señor mismo llamó “la casa del Padre”. Y además porque nuestro Redentor visitó este templo muchas veces durante su vida: la presentación en el templo, su permanencia a los doce años, y hasta en su muerte se rasgó la cortina del Santo de los Santos. El templo de Jerusalén está siempre presente en la vida de Jesús.  Pero con la muerte y la resurrección del Señor Jesús, hay otro sitio de importancia: la fortaleza  Antonia que estaba situada al noroeste de la explanada del templo. Hablaremos de ello más adelante.

 

Visitemos ahora los sitios que conmemoran los hechos del ministerio público y las enseñanzas del Señor Jesús. Por ello debemos ir hasta el Rio Jordán próximo a Jericó. Al oeste de esta ciudad se eleva una cadena de montañas entre las cuales está el Monte de la Tentación.  Es desde esta montaña que el tentador “le mostro todos los reinos de esta tierra”.  Otra tentación tuvo lugar en el pináculo del Templo, en el sudeste del muro perimetral que rodeaba el templo de Jerusalén y donde el tentador le sugirió a Jesús  “échate de aquí abajo, pues está escrito….”     Los alrededores del Muro de la Tentación son desérticos y rocosos.  Esta fue la última gota del ayuno del Señor Jesus. 

 

El bautismo en el rio Jordán, según la tradición, tuvo lugar en un lugar al sudeste de Jericó.  No lejos de allí el rio fluye hacia el Mar Muerto. En realidad, el Mar Muerto se ubica en una gran depresión – alrededor de 400 mts bajo el nivel del mar. El  9 de diciembre no pudimos llegar hasta el lugar donde según la tradición tuvo lugar el bautismo de Jesús debido a una lluvia torrencial durante el día y toda la noche que había inundado la ultima parte del camino. Tampoco pudimos llegar hasta Qumram.   El guía que estaba con nosotros nos dijo que en Qumram no había mucho para ver porque lo más importante no era el lugar sino los manuscritos que fueron descubiertos allí.



Cana de Galilea, el lugar del primer milagro, pertenece a los primeros momentos del ministerio público del Señor Jesús.  Nos detuvimos en Cana y visitamos el santuario. Estábamos en nuestro viaje hacia Galilea saliendo de Nazaret. En Nazaret nos mostraron también el sitio de la sinagoga donde el Señor Jesús, refiriéndose al texto de Isaías, se presento al pueblo como el Mesías prometido. Ellos no lo aceptaron y debieron dejar Nazaret e irse hacia el Lago de Genesaret  hacia donde también fuimos nosotros.

 

Aun hoy el lago de Genesaret deja perplejo, es la misma perplejidad que se siente leyendo  los Evangelios.   Es un lago lleno de peces – y es por ello que se ven cantidades de botes y pescadores tendiendo sus redes como en los tiempos de Jesús.  Abundan allí las huellas del  Señor y la vista  nos recuerda los Evangelios. Mayormente los lugares están concentrados en la parte norte y parcialmente en las orillas occidentales del lago. Ante los restos de Cafarnaúm “el pueblo del Redentor” (los restos de la sinagoga tienen gran importancia) recordamos los esfuerzos del Señor Jesús en convertir esta ciudad y sus lamentaciones : “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido…” (Lucas 10-13)

 

Cerca de allí esta Tabgha, con el santuario donde San Pedro recibe la primacía a orillas del lago que es donde Nuestro Señor le dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos».  Nos detuvimos a orillas del lago y recogimos algunas piedras del agua para llevar de recuerdo. Cerca de allí vimos unos antiguos mosaicos que testimonian la multiplicación de los panes.  Seguramente habría mucho pasto allí donde la gente podia congregarse y sentarse.  El Evangelio de Juan nos habla como después del milagro de la multiplicación de los panes,  la multitud saciada se dirige hacia Cafarnaúm para proclamarlo rey.  En Cafarnaúm los apóstoles escucharon el discurso que les anticipaba la institución de la Eucaristía.

 

Mirando estos sitios desde la ladera de la montaña hay otro santuario conmemorando el sermón descripto en el Evangelio de San Mateo (capítulos 5-7) en especial las ocho bienaventuranzas. Estas son la base de todas las virtudes del Nuevo Testamento orientado hacia el Reino de Dios.  Yendo hacia Tiberiades, a lo largo de la orilla del lago, pasamos por las ruinas de la ciudad de Magdala que nos recuerda a Maria Magdalena.  A cierta distancia a nuestra derecha se abre el valle hacia las montañas donde en 1191 fueron vencidos los cruzados bajo las ordenes de Ricardo Corazón de León. Tiberiades es una ciudad judía donde hay una pequeña iglesia dedicada a San Pedro que fue restaurada después de la II Guerra Mundial por soldados polacos. Ellos también levantaron allí una estatua a San Pedro,  similar a la que se ve en la Basílica Vaticana y un monumento a los polacos queriendo evidenciar su unión con su lejana patria polaca.

 

El 13 de diciembre nos quedamos durante horas  en el Lago Genesaret.  Nos detuvimos donde el lago desemboca en el Rio Jordan.  Las orillas están cubiertas por espesa vegetación  y arboles. La región de Galilea,  tierra natal de Nuestro Señor, difiere totalmente de la rocosa y desértica Judea.  Nos llamó la atención la belleza del lugar con suaves colinas y cadenas de montañas  en todas las direcciones. La tierra es fértil: la estamos observando en invierno, pero es más bonita en primavera  cuando todo reverdece y se cubre de flores. Observamos Galilea, la tierra natal de Nuestro Señor, mayormente desde el Monte Tabor adonde llegamos al atardecer y desde allí también pudimos disfrutar el amanecer y apreciar  esta tierra santificada una vez para siempre por la presencia del Hijo de Dios.  La noche del 12 de diciembre nos  hospedamos en el Convento franciscano y al amanecer celebramos la Eucaristía en el Santuario del Monte Tabor.   La montaña,  lugar de la Transfiguración de Cristo, posee una vista particular de la campiña y ofrece una vista hacia el norte donde se aprecian los picos nevados de Hermon (“Tabor et Hermon de nomine Tuo exultant”).

 

Entre las huellas y memorias del periodo de vida pública de Nuestro Señor  visitamos también el pozo de Jacob en Samaria que aun existe y sigue proveyendo de agua a los peregrinos. Es a esta agua que el Señor se refiere durante su encuentro con la mujer samaritana indicándole el “agua viva” (Juan 4,10) El pozo data de los tiempos de los patriarcas y hoy es un santuario al cuidado de los ortodoxos griegos. La región es montañosa y frente a este pozo se elevan  el Monte Ebal y el Monte Garizin, la montaña de la bendición y la maldición del Viejo Testamento. Hoy los samaritanos son solo un pequeño grupo que observan cuidadosamente las tradiciones religiosas del Viejo Testamento, distinguiéndose de los israelitas.”

 

(*) los judíos no tuvieron acceso entre los años 1948 y 1967)

 

 

Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (1 de 4)

 

Concluida la segunda sesión del Concilio Vaticano II entre los días 5 y 15 de diciembre de 1963 el Arzobispo Karol Wojtyla viajo a Tierra Santa, conjuntamente con un grupo de obispos. Karol Wojtyla,  dotado de una generosidad intelectual inusual iba informando  a los pastores polacos sobre todo lo que acontecía en el Concilio y para llevar el Concilio a todas las parroquias e instituciones de su arquidiócesis lanzo un sínodo diocesano que el mismo clausuro ya siendo Papa.  Tal como solía hacerlo también compartió con ellos la vivencia de esta peregrinación a Tierra Santa mediante una carta que se transcribe traducida para este blog en cuatro partes:

“Este año después de la clausura de la 2da sesión del Concilio Vaticano II me fue dado participar,  conjuntamente con un grupo de obispos de diferentes países, en una peregrinación a Tierra Santa. Creemos que al estar trabajando en la renovación de la Iglesia durante el Concilio, debemos dirigirnos directamente a Cristo mismo, cuya Iglesia es Su Cuerpo Místico.  De allí el deseo de visitar los lugares donde El nació, vivió, enseño, actuó y finalmente sufrió, murió en la cruz, resucitó de los muertos y ascendió a los cielos.  Este deseo fue expresado el día de la clausura de la segunda sesión del Concilio el 4 de diciembre por el Santo Padre mismo, el Papa Pablo VI.  El anunció que el mes próximo emprenderá una peregrinación a la tierra natal de Nuestro Señor.  El anuncio se hizo realidad estos días.

 

La peregrinación del Santo Padre le dio un significado aun mayor a las peregrinaciones realizadas por los padres del Concilio a la Tierra Santa. Me refiero también a aquella en la cual me fue dado participar entre el 5 y el 15 de diciembre de 1963 junto a un grupo de obispos de Polonia. No consideré esta participación como un privilegio personal o privado, sino una gracia que me fuera concedida por la Providencia para ser compartida con otros.  Y es por eso que,  a poco de regresar de la sesión del Concilio y de Tierra Santa, quisiera compartir mis recuerdos  aun frescos de esta peregrinación, primero con ustedes,  mis hermanos en el sacerdocio. Quizás este puñado de recuerdos les sea útil en vuestro trabajo pastoral, quizás puedan utilizarlos para preparar vuestras lecciones o sermones para Navidad, el tiempo de la Cuaresma o para Pascuas.  De cualquier manera quisiera que vuestros ojos pudieran al menos vislumbrar por medio de esta carta aquello que me fue dado ver a mi y es mi deseo que también ustedes puedan verlo con vuestros propios ojos un día. Es algo que fortalece nuestra fe….

Nuestra peregrinación a la Tierra Santa no siguió la cronología de la vida de Cristo el Señor. Comenzamos en realidad en Jerusalén y terminamos en Galilea. En mi carta tratare de adaptar mi descripción a la cronología de la vida de Jesus partiendo de la secuencia de nuestra propia peregrinación.   Nuestro viaje a la tierra de Nuestro Señor comenzó en Egipto,  Así que comenzamos por la senda del Éxodo a la Tierra Prometida que el pueblo elegido  siguió en el Antiguo Testamento. En un precioso dia soleado pudimos simplemente ver este camino desde el aire: los desiertos de Egipto hasta las orillas del Mar Rojo, después las montañas de Sinaí y nuevamente el desierto, virtualmente sin señal alguna de vegetación. Nos acercamos a Jerusalén dibujando un amplio arco, y aterrizamos en el aeropuerto de Jerusalén (en el sector árabe)….


Al lado del Rio Jordan estaba el Monte Nebo, donde Moisés vio la Tierra prometida.  Seguramente en aquel tiempo se podía ver bien el oasis alrededor de Jericó.  Aun hoy esta ciudad es una excepción a la región desértica.  Casi todo el país desde Jerusalén hasta el Mar Muerto y el Jordán es tierra desolada y desértica. Jericó por otra parte es rica en vegetación.  Pudimos visitar y también ver las ruinas de la ciudad de los tiempos de la conquista por los judíos bajo la conducción de Josué.
Dejaremos por un momento esta parte de la peregrinación.

Llegamos a Nazaret en Galilea. Esta ciudad está situada sobre las márgenes de una montaña y esta predominantemente habitada por árabes  si bien dentro del estado de Israel. El destino de nuestra peregrinación era la Gruta de la Anunciación, donde bajo el altar principal dice: "Hic Verbum caro factum est". La gruta está ubicada en el lugar de la casa de la Virgen Maria. Cerca de allí, a unos 200 mts hacia el norte, hay un segundo santuario de Nazaret construido en la Casa de José. Esta es la casa donde Jesus vivió después del regreso de Egipto y aquí paso los 30 años de su vida oculta junto a Maria y su Protector. Sobre esta gruta (donde vivía la Sagrada Familia) hay una iglesia. Sobre la Gruta de la Anunciación se está construyendo una iglesia moderna con las contribuciones de católicos de todo el mundo.


Después de la Anunciación Maria fue a visitar a su prima Isabel,  esposa de Zacarías, que esperaba un hijo - El Precursor del Salvador. El lugar donde vivían Isabel y Zacarías, la casa de Juan el Bautista, está ubicada en Ain Karem, unos 20 kms al sur de Jerusalén.  Para llegar hasta la casa de Isabel después de la Anunciación  Maria debió recorrer una distancia de unos 100 kms.  Hoy en Aim Karem hay dos santuarios. Uno en la Casa de San Juan Bautista y el otro fue construido para conmemorar la Visitación.   En la pared frente a la Iglesia está escrito el Magnificat  en varios idiomas, también en polaco. La ciudad de Ain Karem está situada en la región montañosa. Ambos santuarios están construidos sobre la ladera. De la Iglesia de la Visitación hay una hermosa vista.  Al lado de la Iglesia de la Visitación hay un monasterio de monjas ortodoxas rusas.


Los Evangelios nos dicen que antes del nacimiento de Jesus, Maria y José fueron a Belén para obedecer el llamado al censo convocado por las autoridades. Si ellos siguieron el camino de Nazaret debieron recorrer más de 100 kms porque Belén esta en Judea, una región rocosa y montañosa,  a unos 15 kms de Jerusalén.

 Pasamos la noche del 8 al 9 de diciembre en la Basílica de la Natividad, celebrando Misas desde medianoche hasta las 05.30am. A las 5.30 comienzan sus oficios los ortodoxos. El altar que conmemora el momento del nacimiento de Cristo les pertenece a ellos, mientras que el altar contiguo conmemorando la puesta del recién nacido en el pesebre les pertenece a los católicos.  Adoramos el misterio de la Natividad de Dios y besamos el lugar donde Dios llego al mundo; celebramos misas en el altar del “Praesepe”.  Estuvimos en una cueva de piedra que en un tiempo dio refugio a la Santísima Virgen y a San José.  Sobre la gruta esta la iglesia que fue construida por el emperador Justiniano y que pertenece a los ortodoxos griegos. Los católicos han construido otra iglesia que hoy está custodiada por los franciscanos, tal como la mayoría de los santuarios en Tierra Santa. Los ortodoxos armenios tienen una capilla en la Iglesia superior.


Debo agregar que los obispos polacos cantaron algunos villancicos en la gruta a pedido del anciano sacerdote Borkowski – un franciscano polaco que ha estado trabajando en Tierra Santa por décadas.

 


 (Basilica de la Natividad)



A unos 3 kms del santuario de la Natividad esta la iglesia de los pastores -un santuario franciscano que conmemora el lugar donde los ángeles se le aparecieron a los pastores trayéndoles la buena nueva del nacimiento del Hijo de Dios.  En los alrededores de Belén, tal como en otros lugares de Judea, aun se puede ver pastoreo en una tierra pobre. Esta región es inhóspita y yerma.  No podíamos dejar de pensar que Dios había elegido una tierra pobre, en la cual "los suyos no le recibieron".  Hoy la mayoría de  los pobladores son musulmanes árabes y judíos. Los cristianos son minoría.


En Belén, a poca distancia del santuario de la Natividad, a unos 300 ms, esta la Gruta de los Magos - el lugar que conmemora la adoración de los tres Magos del Este. El sitio de la adoración no fue el mismo que el sitio donde tuvo lugar el nacimiento pues los Evangelios nos dicen que la Santísima Virgen Maria y San José, después del nacimiento, se mudaron a una casa. Los Evangelios dicen que los magos "entraron a la casa" (Mt, 2,11). Desde allí la Sagrada Familia debió huir a Egipto.. En los alrededores de Belén recordamos la matanza de los niños inocentes ordenada por Herodes.


La historia de la Natividad nos llevo desde Belén a Jerusalén…   Belén no está lejos de Jerusalén -  es posible hacer el viaje de ida y vuelta en el día. Solo Belén fue testigo – si bien desconocido – de los primeros días y semanas de la vida de Cristo.  Belén también fue testigo de los primeros días y semanas de la maternidad de Maria.   Estos momentos se recuerdan en la Grota Lactis. Según la tradición en este lugar la Santa Madre amamanto a Jesús con su leche y una gota de su leche maternal cayó sobre el suelo. La tradición sigue vigente desde tiempo inmemorial y las mujeres que sufren la falta de leche maternal hacen su peregrinación a este lugar – y lo hacen tanto las mujeres cristianas como las musulmanas – a pedirle a Maria su ayuda. Debemos recordar que los musulmanes veneran a Jesus como profeta que precedió a Mahoma. Es por ello que las mujeres musulmanas le profesar devoción a la Madre de Jesus”

lunes, 2 de marzo de 2026

Andrea Tornielli : Tierra Santa, un quinto Evangelio que comienza en Jordania

 

El país ha sido escenario de numerosos episodios bíblicos: desde el éxodo guiado por Moisés hasta el bautismo de Jesús. Las presencias cristianas tienen orígenes antiquísimos.

Cuando se piensa en Tierra Santa, cuando se habla de Tierra Santa, resulta natural referirse a los lugares históricos de la vida de Jesús en Palestina e Israel: Belén, Nazaret, Cafarnaúm, Jerusalén… Pero hay otro país sembrado de memorias cristianas que merece convertirse en destino de peregrinación: Jordania. Es la tierra que atravesó el pueblo hebreo guiado por Moisés hacia la tierra de la prom
esa, donde tuvieron lugar numerosos episodios bíblicos y también evangélicos. Es la tierra desde la que Moisés, antes de morir, pudo contemplar Canaán. Es la tierra donde Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, donde el Nazareno encontró a sus primeros apóstoles, Andrés y Pedro, donde curó y realizó milagros.

En un contexto difícil -basta recordar los países con los que limita: Siria, Irak, Arabia Saudí, Israel y Palestina- Jordania destaca por su estabilidad y por la convivencia pacífica entre las distintas tradiciones religiosas. Los cristianos son una minoría, alrededor del 4% de la población, y se sienten ciudadanos de pleno derecho: gestionan escuelas y hospitales y, en el caso de los católicos de rito latino, constituyen la parte más numerosa de la diócesis guiada por el patriarca latino de Jerusalén. Destino turístico por sus complejos en el mar Muerto y el mar Rojo, y sobre todo por la extraordinaria belleza de Petra -la antigua ciudad nabatea excavada en la roca, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1985-, Jordania busca valorizar cada vez más su patrimonio cristiano.

Aqaba y Petra…Monte Nebo…Maqueronte

El bautismo de Jesús

El lugar evangélico más significativo es, sin duda, aquel donde tuvo lugar el bautismo de Jesús, la “Betania al otro lado del Jordán” mencionada en el Evangelio de Juan. En los primeros siglos del cristianismo era conocida como Bethabara y hoy como Al-Maghtas, término árabe que significa “bautismo” o “inmersión”. Aparece también en el famoso mapa de Madaba -otro de los lugares que visitar en Jordania-, un mosaico del siglo VI.

 

(Leercompleto en Vatican News)

 


Benedicto XVI invitaba a elevar los ojos desde la Tierra prometida

 



Desde ese santo lugar, consagrado por la memoria de Moisés””con  renovada gratitud a los Frailes Menores de la Custodia por su presencia secular en estas tierras y su gozosa fidelidad al carisma de san Francisco el Papa Benedicto XVI nos recordaba:  

Es apropiado que mi peregrinación comience en este monte, donde Moisés contempló desde lejos la Tierra prometida. El magnífico escenario que se abre desde la explanada de este santuario nos invita a considerar cómo la visión profética abarcaba misteriosamente el gran plan de la salvación que Dios había preparado para su pueblo. Por eso, en el valle del Jordán, que se extiende bajo nosotros, en la plenitud de los tiempos Juan Bautista vino a preparar el camino del Señor. En las aguas del río Jordán Jesús, después de ser bautizado por Juan, fue revelado como Hijo predilecto del Padre y, ungido por el Espíritu Santo, inauguró su ministerio público. También desde el Jordán se difundió el Evangelio, primero mediante la predicación y los milagros de Cristo, y luego, después de su resurrección y de la venida del Espíritu en Pentecostés, fue llevado por sus discípulos hasta los confines de la tierra.

Aquí, en las alturas del monte Nebo, la memoria de Moisés nos invita a "elevar los ojos" para abrazar con gratitud no sólo las grandes hazañas realizadas por Dios en el pasado, sino también para mirar con fe y esperanza al futuro que él nos tiene reservado a nosotros y al mundo entero. Como Moisés, también nosotros hemos sido llamados por nuestro nombre, invitados a emprender un éxodo diario desde el pecado y la esclavitud hacia la vida y la libertad, y se nos da una promesa inquebrantable para orientar nuestro camino.

En las aguas del Bautismo hemos pasado de la esclavitud del pecado a una nueva vida y a una nueva esperanza. En la comunión de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, gozamos anticipadamente de la visión de la ciudad celestial, la nueva Jerusalén, en la que Dios será todo en todos. Desde este santo monte Moisés orienta nuestra mirada hacia lo alto, hacia el cumplimiento de todas las promesas de Dios en Cristo.

Moisés contempló desde lejos la Tierra prometida, al final de su peregrinación terrena. Su ejemplo nos recuerda que también nosotros formamos parte de la peregrinación sin tiempo del pueblo de Dios a lo largo de la historia. Siguiendo las huellas de los profetas, de los Apóstoles y de los santos, estamos llamados a caminar con el Señor, a proseguir su misión, a dar testimonio del Evangelio del amor y de la misericordia universales de Dios.

Estamos llamados a acoger la venida del reino de Cristo mediante nuestra caridad, nuestro servicio a los pobres y nuestros esfuerzos por ser levadura de reconciliación, de perdón y de paz en el mundo que nos rodea. Sabemos que, como Moisés, en el arco de nuestra vida no veremos el pleno cumplimiento del plan de Dios; y, sin embargo, confiamos en que, haciendo lo poco que está de nuestra parte, con la fidelidad a la vocación que cada uno ha recibido, contribuiremos a preparar los caminos del Señor y acoger el alba de su Reino. Sabemos que el Dios que reveló su nombre a Moisés como prenda de que estaría siempre con nosotros (cf.Ex 3, 14) nos dará la fuerza para perseverar en gozosa esperanza incluso entre sufrimientos, pruebas y tribulaciones.”

(Invitoleer la homilía completa en el sitio de la Santa Sede)

sábado, 28 de febrero de 2026

Juan Pablo II y Tierra Santa

 


Durante mucho tiempo he nutrido en el corazón el deseo de hacer una peregrinación sobre las huellas de Abraham, pues había ya hecho numerosas peregrinaciones en todas partes del mundo…. Pablo VI fue a aquellos Santos Lugares en su primer viaje. Yo deseaba que mi viaje fuera durante el Año Jubilar. Tenia que haberlo comenzado en Ur de los caldeos, situada en el territorio del actual Irak, de donde hace tantos siglos salió Abraham siguiendo la llamada de Dios (Gn 12,1-4). Tendría que haber proseguido hacia Egipto, siguiendo las huellas de Moisés, de donde saco a los israelitas y recibió, al pie del monte Sinaí los Diez andamientos como fundamento de la alianza con Dios. Mi peregrinación terminaría en Tierra Santa, comenzando por el lugar de la Anunciación. Acto seguido me hubiera trasladado a Belén, donde nació Jesús, y a otros lugares relacionados con su vida y su actividad.

 

El viaje no fue precisamente como lo  había proyectado. No me fue posible realizar la primera parte, la dedicada a las huellas de Abraham. Fue el único sitio al que no pude llegar, porque las autoridades iraquíes no lo permitieron. Me traslade a Ur de los Caldeos espiritualmente, durante una ceremonia organizada a propósito en el aula Pablo VI. Pude en cambio trasladarme personalmente a Egipto, a los pies del monte Sinaí, donde el señor  reveló su propio nombre a Moisés. Allí fui recibido por los monjes ortodoxos. Fueron muy hospitalarios.

 

Después fui a Belén, a Nazaret y a Jerusalén. Me traslade al Huerto de los Olivos, al Cenáculo y, naturalmente, al Calvario, al Gólgota.  Era la segunda vez que iba a aquellos Santos Lugares. Había estado una primera vez como arzobispo de Cracovia, durante el Concilio. En el ultimo día de peregrinación jubilar a Tierra Santa celebre la Santa Misa junto al sepulcro de Cristo con el secretario de Estado cardenal Ángel Sodano, y con otros oficiales de la Curia. ¿Qué se puede decir después de todo esto? .  Aquel viaje fue una grande, grandísima, experiencia. El momento más importante de toda la peregrinación fue indudablemente estar sobre el Calvario, sobre el monte de la Crucifixión y junto al Sepulcro, aquel Sepulcro que fue al mismo tiempo el lugar de la resurrección. Mis pensamientos volvían a la emoción vivida durante mi primera peregrinación  Tierra Santa. Entonces escribí:

 

·         Lugares de la tierra, lugares de Tierra Santa, no se cómo guardaros aquí dentro, dentro de mí.  No se cómo pisaros, no puedo: arrodillarme quiero ante vosotros. Doblo la rodilla y callo. Algo mío te quedara, tierra, te quedara mi silencio. Y mientras tanto te llevo dentro para ser como tu, lugar de testimonio. Me voy, me marcho como testigo, me voy para atestiguar lo que ha pasado a través de los milenios  (Poesías «Peregrinación a los Santos Lugares, 3 Identidades»

 

¡El lugar de la Redención! No basta decir: Estoy contento de haber estado allí. Se trata de algo más: del signo del gran sufrimiento, del signo de la muerte salvadora, del signo de la resurrección.

 

(Fuente: Juan Pablo II ¡Levantaos! ¡Vamos! p. 175/6/7, Editorial Sudamericana)

 

 

 Invito ver :  Peregrinacion Jubilar de Juan Pablo II a Tierra Santa (20 al 26 de marzo de 2000

 

Audiencia General Miercoles 1 de marzo de 2000 Peregrinacin jubilar al Monte Sinai  24 al 26 de febrero de 2000

Audiencia General Miércoles 29de marzo de 2000 Peregrinación Jubilar a Tierra Santa

 

 

martes, 6 de diciembre de 2022

El cenáculo de Jerusalén – Pasquale Magagnini

 



Durante el Gran Jubileo del año 2000, tuve ocasión de celebrar la Eucaristía en el Cenáculo de Jerusalén, donde, según la tradición, esa fue celebrada por primera vez por Cristo mismo. El Cenáculo es el lugar de la institución de este Santísimo Sacramento. Allí Cristo tomo en sus manos el pan, lo partió y se lo dio a los discípulos diciendo: “tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros” (Mt 26,26;   Lc 22,19:1; 1 Co ll, 24). Después, tomo en sus manos el cáliz del vino y les dijo: “Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados” (Mc 14,24; Lc 22,20: 1 Co 11,25) Agradezco al Señor Jesus que me permitió repetir en aquel mismo lugar, obedeciendo su mandato «haced esto en conmemoración mía (Lc 22,19), las palabras pronunciadas por El hace dos mil años (EE, 2)

 


Leyendo estas palabras, alguien podría preguntarse ¿Dónde se encuentra (encontraba) este Cenáculo? ¿Qué ha quedado de  él? ¿Qué nos puede decir hoy? En tiempos de Jesus y de la primera comunidad cristiana, esta sala grande y amueblada se encontraba dentro de los muros de la ciudad de Jerusalén.   Allí tuvieron lugar hechos memorables: la última cena con la institución del sacerdocio ministerial y el mandato del amor fraterno: las primeras apariciones de Jesus resucitado, la espera y la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés; lugar de reunión de la primitiva comunidad cristiana.

 

Después de ser concedida la libertad de profesar libremente la fe cristiana (edicto de Milano, 312), en este lugar se construiría una gran Basilica que llevaría el nombre de “Santo Sion” (Hagia Sion).  Es imposible recorrer en pocas líneas la tan atormentada y dolorosa historia de este lugar. La primera propiedad que la realeza de Nápoles,  Roberto d´Angio y Sancha de Mallorca donan a la recién nacida  ”Custodia de Tierra santa” se convierte en el primer convento de los padres franciscanos: no es casual que el titulo del Custodio sea “Guardián del Monasterio de Monte Sion”, según antiguos registros.

 

La reconstrucción de los muros de Jerusalén, ordenada por Soliman el Magnifico y realizada por su gran arquitecto Sinan (mitad del siglo XVI) excluye le Monte Sion de la Ciudad Antigua: a partir de entonces queda fuera de la muralla circular, que, aun hoy, rodea a Jerusalén. La propiedad del Cenáculo y de los espacios anexos será expropiada a los franciscanos y allí se levantara una mezquita (en el interior aun puede verse le mihrab que indica la quibla, la dirección en que debe mirarse para orar). En tiempos no lejanos, la propiedad fue reivindicada por el Estado de Israel, que se ocupa de su administración, horarios de apertura y cierre.  Este h echo, que podría parecer una anomalía, está vinculado a la presencia, en el piso inferior, de un cenotafio (tumba honorifica al rey David) que los Hebreos practicantes consideran la tumba del Rey o Profeta David.

 

El primer papa que visito Tierra santa fue PabloVI, en enero de 1964. Para su inmenso dolor en su visita la Cenáculo no le fue permitido – tampoco se permite hoy a nadie – celebrar la Eucaristía, precisamente en el lugar de su institución. La sola excepción fue hecha con Juan Pablo, quien el 23 de marzo de 2000 pudo celebrarla allí. Aquella visita despertó grandes esperanzas. Respetar los derechos de propiedad y restituir aquel lugar, tan caro a todo cristiano, a su función de lugar de memoria y de oración. *

 

A la espera de aquel día, teniendo presente que en Medio Oriente, y particularmente en Tierra Santa, el tiempo es una variable de  discreción, no nos queda otro camino que orar, reflexionar sobre le don que el Señor Jesus nos ha dado en aquel lugar, entregando su Cuerpo y su Sangre, para nuestra vida. Es significativo que en el capitel de una de las pequeñas columnas del ciborio este esculpida la figura del pelicano: símbolo muy antiguo identificado con la Eucaristía: mirando esta ave, hubo quienes imaginaron que nutria a sus pequeños rompiendo su propia carne con el pico.

 

La sexta estrofa del famoso himno “Adoro te devote”, dice: Señor Jesus, Pelicano bueno, límpiame, a mi inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Jesus es el verdadero “Pelicano” que nos nutre con su Cuerpo y con su Sangre.

 

* En su visita a Tierra Santa en 2014 el Papa Francisco pudo celebrar allí la Santa Misa

Homilía del PapaFrancisco en el Cenáculo de Jerusalén 


Articulo publicado en la revista de la Postulacion Totus Tuus Nr 6 Dic 2020/Enero 2011)

 

 

 

sábado, 6 de marzo de 2021

El Papa Francisco reza en la tierra de Abraham que Juan Pablo II tanto ansiaba visitar

 


ORACIÓN DE LOS HIJOS DE ABRAHÁN

Dios omnipotente, Creador nuestro que amas a la familia humana y a todo lo que han hecho tus manos, nosotros, los hijos e hijas de Abrahán pertenecientes al judaísmo, al cristianismo y al islam, junto a los otros creyentes y a todas las personas de buena voluntad, te agradecemos por habernos dado como padre común en la fe a Abrahán, hijo insigne de esta noble y amada tierra.

Te damos gracias por su ejemplo de hombre de fe que te obedeció hasta el fin, dejando su familia, su tribu y su patria para ir hacia una tierra que no conocía.

También te agradecemos por el ejemplo de valentía, resiliencia y fortaleza, de generosidad y hospitalidad que nuestro padre común en la fe nos ha dado.

Te damos gracias, en particular, por su fe heroica, demostrada por la disponibilidad para sacrificar a su hijo por obedecer tu mandato. Sabemos que era una prueba muy difícil, de la que, no obstante, salió vencedor, porque sin condiciones confió en Ti, que eres misericordioso y abres siempre nuevas posibilidades para volver a empezar.

Te agradecemos porque, bendiciendo a nuestro padre Abrahán, lo has hecho una bendición para todos los pueblos.

Te pedimos, Dios de nuestro padre Abrahán y Dios nuestro, que nos concedas una fe fuerte, diligente en el bien, una fe que abra nuestros corazones a Ti y a todos nuestros hermanos y hermanas; y una esperanza invencible, capaz de percibir en todas partes la fidelidad de tus promesas.

Haz de cada uno de nosotros un testigo de tu cuidado amoroso hacia todos, en particular hacia los refugiados y los desplazados, las viudas y los huérfanos, los pobres y los enfermos.

Abre nuestros corazones al perdón recíproco y haznos instrumentos de reconciliación, constructores de una sociedad más justa y fraterna.

Acoge en tu morada de paz y de luz a todos los difuntos, en particular a las víctimas de la violencia y de las guerras.

Asiste a las autoridades civiles en la búsqueda y el rescate de las personas secuestradas, y en la particular protección de las mujeres y los niños.

Ayúdanos a cuidar el planeta, la casa común que, en tu bondad y generosidad, nos has dado a todos nosotros.

Sostiene nuestras manos en la reconstrucción de este país, y concédenos la fuerza necesaria para ayudar a cuantos han tenido que dejar sus casas y sus tierras con vistas a alcanzar seguridad y dignidad, y a comenzar una vida nueva, serena y próspera. Amén.

(Encuentro interreligioso en Iraq)

En su Audiencia general del 16 de febrero de 2000,l después de la apertura de  la Puerta santa en las cuatro basílicas romanas,  Juan Pablo II anunciaba su próxima peregrinación  a Tierra Santa y al Monte Sinai “la tierra que ha sido marcada de modo singular por las intervenciones de Dios en la historia de la salvación. Agregando: Mi deseo habría sido visitar ante todo Ur de los caldeos (cf. ib., 5), la actual Tal al Muqayyar, en el sur de Irak, lugar de origen de Abraham, que se marchó después con su familia a Jarán (cf. Gn 11, 31), donde, según la narración bíblica, escuchó la palabra de Dios que lo invitaba a dejar su tierra y ponerse en camino hacia el país que él le indicaría (cf. Gn 12, 1-3).Con esa invitación, Abraham se constituía en instrumento de un designio de salvación que abrazaría al futuro pueblo de la Alianza y, más aún, a todos los pueblos del mundo. Obedeció y se puso en camino. Con él, la salvación de Dios comenzó a recorrer los caminos de la historia humana.Por este motivo, es importante "seguir los pasos de Abraham", para redescubrir las huellas de la presencia amorosa de Dios junto al hombre y revivir la experiencia de fe de aquel a quien san Pablo calificará como padre de todos los que, circuncisos o incircuncisos, creen (cf. Rm 4, 11-12). Con su fe, traducida en opciones concretas y a veces incluso dramáticas, como el abandono de la seguridad  de la propia  tierra o  el sacrificio de su único hijo Isaac, Abraham obtuvo la justicia que lo hizo amigo de Dios, se adhirió plenamente al plan divino para sí y para su descendencia, y se convirtió en el padre de una multitud de creyentes.”

Como Juan Pablo II no pudo orar y reflexionar en Ur de los caldeos, el lugar desde donde Abraham se puso en camino,  realizo una peregrinación espiritual  durante una celebración especial en la sala Pablo VI,

Invito visitar posts etiquetados Tierra Santa 

 

domingo, 25 de mayo de 2014

Peregrinación a los Santos Lugares (2 de 2) Poema de Karol Wojtyla

Acompañando la peregrinación del Papa Francisco a Tierra Santa (ver posts en mi otro blog publico en dos posts  una parte del poema de Karol Wojtyla Peregrinación a los Santos lugares


UN ARBOL – 2da parte

Entre todos los lugares del encuentro,
este es el lugar definitivo y único.
El mundo nunca podrá apartarse de él.
Es el lugar de la confirmación del mundo.
No puede el hombre florecer únicamente en las
     ciudades,
donde las casas hace tiempo que se hicieron
más altas que las copias de los árboles.
La gente sin hogar vuelve
a poblar esta Tierra, gracias a la Cruz.

No queda rastro de El.
Ni siquiera se ve la roca donde levantaron la cruz.
Cerca del lugar donde todas las cosas nacieron al último
     sentido.
Han levantado casas provisionales. Arquitectura
accidental y al tiempo significativa.
Todo lo que es parte y aspecto se aclara en la totalidad.
Este es el lugar de la totalidad, la morada d todos los
     encuentros
y de todos los hombres. Fuera de este sitio
Son hombres sin hogar.

El hombre brota, crece, florece en las ciudades:
Las ciudades le expulsan, y un día
Se queda sin hogar y busca
Cobijo donde sea, acomodo
En una arquitectura accidental e improvisada.
Una nueva ciudad accidentalmente surge, pero
aún así en el fondo oscuro
algún sentido nuevo se encuentra, como agua
de un manantial que aflora.
La Cruz se ha convertido para nosotros en el pozo de
     Jacob.


Karol Wojtyla: Poemas, Librería de Autores Cristianos, Madrid 1993