Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Poesías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesías. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de enero de 2026

Karol Wojtyla: «Emilia, mi madre»

 


En una habitación del Palacio Apostólico, junto a su cama Juan Pablo II atesoraba una fotografía con marco de plata de sus padres, tomada poco después de su boda. La fotografía le fue regalada después de su elección y  le acompañó durante todo su pontificado, al igual que el relicario de su madre grabado con un trébol. Estos dos objetos le recordaban a ella. Eran un signo de unión espiritual, de anhelo y también del respeto y la gratitud que sentía no sólo por su propia madre, sino por todas las mujeres.

Un recuerdo recurrente

Karol Wojtyla conservaba un recuerdo “bastante vago” de su madre. Sin embargo, era consciente de su contribución a su educación religiosa. Confesó que el misterio de la fe “le fue enseñado por las manos de su madre, que –doblando las manitas de un niño para rezar– le mostró cómo dibujar la cruz, el signo de Cristo…”. (Wadowice, 1991). También era consciente que su madre “no vivió para ver el día de su primera comunión”. Emilia murió el 13 de abril de 1929, es decir, más de un mes antes de la primera comunión de su hijo (25 de mayo); seguramente ambos hubieran deseado intensamente vivir ese dia juntos.

Karol recordaba, con tristeza,  a mamá  todo  una persona enferma que buscaba el consejo de los médicos, debilitada y a menudo acostada. Cuando Emilia murió, Karol (“Lolek”, nombre cariñosofamiliar) se encontraba en la escuela. El padre fue allí y pidió a uno de los profesores que le diera la triste noticia al niño. Juntos volvieron a casa. El funeral tuvo lugar tres días después, el 16 de abril, en Wadowice. Al día siguiente, el entierro tuvo lugar en el cementerio Rakowicki de Cracovia, en la tumba de la familia Kaczorowski.

El consuelo de la pérdida

Al día siguiente del funeral, el padre llevó a sus hijos en peregrinación al santuario mariano de Kalwaria Zebrzydowska,  y delante de la imagen de la Madre de Dios, dijo a Lolek, de nueve años: “Ahora será tu madre”… Con el tiempo, el vínculo con María se convirtió en su vida en una cura y un consuelo ante la pérdida de su madre. Sin embargo, el Papa reconoció que la pérdida de su madre no era sólo un triste recuerdo, sino una conciencia siempre presente e incluso creciente de ausencia, a pesar del paso de los años.

Así lo demuestra uno de los poemas de juventud de Karol Wojtyla, “Sobre ti, blanca tumba”, escrito en la primavera de 1939, dedicado a “Emilia, mi madre”.

 

Sobre tu blanca tumba, amor mio apagado,

florecen las flores blancas de la vida

– Oh, cuántos años han pasado

sin Ti – el espíritu alado –¿Cuántos años?

 

Sobre tu blanca tumba Madre,

cerrada desde hace tantos años

algo parece levantarse, desde mi amor filial,

Inexplicable como la muerte

 

Sobre la tumba blanca Madre  : una oración:

Dale a ella el reposo eterno.

 

lunes, 20 de octubre de 2025

Jan Machniak: Dios y el hombre en la poesía de Karol Wojtyla (6 de 6)

 


Capítulo I, 4b cont. La oración del poeta

 La Colección Sonety – zarysy / Sonetos – Bosquejos que forma parte del volumen Renessansowy psalterz / Salterios del Renacimiento / comienza con tres cartas dirigidas a un amigo;  los poemas aparecen en la primavera de 1939. Su autor escribe desde una perspectiva distante. Se dirige a su amigo y saluda a su tierra patria que continua estando tan cerca suyo: “saluda los encuentros del solsticio de parte mía….saluda la Madochora y sus rústicos pinos / es tan hermoso allí donde estás hoy, en las montañas!”   Después se presenta como “poeta de los Piast (legendario primer monarca de Polonia) con una misión especial a cumplir;  misión que consiste en construir puentes. Sobre todo, debe construir un puente de “esfuerzos ascendentes” que significan la unión del hombre con Dios, y luego debe construir un puente de unión de un hombre con otros hombres.

El punto de partida de esta canción-oración es la experiencia de sufrimiento común a toda la naturaleza y a todas las creaturas. Toda la naturaleza se esfuerza en unirse a Dios, y es por eso que debemos escuchar su canción “acaso no suspira con nosotros en el anhelo de la tierra, de las montañas y los álamos/ de torres góticas que brotan de cimientos dolorosos (RP,IV,p.31). Del corazón de la tierra, de las montañas, de árboles y plantas, brota una profunda oración de la naturaleza que adora a Dios, el Creador. En la oración, se encuentra la primerísima y natural experiencia de Dios que es el Señor del universo y expresa su bondad ofreciendo a las criaturas el sol que abriga la tierra.

En el amplio contexto de la naturaleza dirigida a Dios-el-Creador, emerge la experiencia de los Piast que habían abierto su corazón a Dios: “En camino hacia amanecer, no pasare por el arco iris de la melodía, tan amplio como el corazón de los Piast cuando abrió su hogar / tan libre como un vitral, que oraría durante toda la noche / tan silencioso….. – Escuche estos amaneceres muchas veces” (RP,V,p.32). Un profundo suspiro en el corazón de los Piast fue la primera oración íntimamente ligada a la canción de la naturaleza cantada en honor a Dios, antes aun que sus descendientes fueran purificados en las aguas del bautismo.

Según el autor de los Sonety/Sonetos/ fue la “polonesa”, canción nacida en el comienzo mismo de la historia de la nación, de la experiencia primigenia del Creador, que constituyo la primera oración de los Piast. La canción expresa los anhelos más profundos del alma que llevan de la “polonesa” – la canción de la naturaleza, al himno que  se une con el misterio de Dios. “Deja que el alma fluya de la polonesa al himno / de la polonesa como símbolo de la encarnación del  Renacimiento / golpea mi alma con el himno / golpéala con cientos de sacrificios de humo / con el estigma de los retiros góticos! El Omnipotente Eli!” (RP VI, p.32-33) Durante el tiempo de las catedrales góticas, el canto de la naturaleza de los Piast, que llegaba a sacrificios primitivos, llegó a entrelazarse con la oración a Dios revelada en la Historia de la Salvación. Esta oración primera aun sigue presente en las oraciones que se cantan en la iglesia, en la música del órgano y en el humo del incienso. También está presente en los salmos que se cantan en la iglesia y se dirigen hacia la cruz.

El autor de Sonety/Sonetos también percibe la oración de la naturaleza en algunas costumbres eslavas, en danzas y en canciones folclóricas,   en profundos anhelos y esfuerzos “”Veo esta canción cordial, rítmica y pia / veo los mares de los ojos: las olas chispeantes a la luz de la luna / siguen las huellas en procesión, caminan por campos rústicos / con sacrificios de corazones y ojos – ofrendas ardientes” (RP, VII, p33). Esta sencilla experiencia lleva al autor de los salmos al misterio de la Resurrección. Su “Alma eslava” está abierta a Dios por naturaleza, a través de la experiencia de la belleza y el anhelo de una felicidad eterna en el paraíso, así como también a través del anhelo por la paz a la cual el autor refiere como el “Sacramento eslavo”  que guarda la custodia.

Oración,  unida naturalmente con el anhelo por la libertad, inscripto en el alma eslava “Hay libertad en ti y travesura en los abetos – luchadores del bosque / hay techos artesonados de nubes/  verdes laderas de arboles / y por sobre ello esta libertad eterna, hay pías blancuras  de picos nevados / y está el noble ensueño en la armonía de tonalidades de esbeltos arcos. El  alma soñadora del eslavo naturalmente se esfuerza por alcanzar a Dios a quien percibe como belleza celestial. Su característica distintiva es su amor por la canción que se expresa en “la melancolía de oración cordial” que se puede escuchar ante cualquier gruta, particularmente en el mes de mayo. El alma inmersa en la oración encuentra su expresión perfecta en la arquitectura de arcos de las capillas del palacio real de Wawel, sus arcos parecen apuntar al cielo como una melodía.  

El castillo de Wawel cuya forma, con sus numerosas ermitas y capillas recuerda al autor del Rensansowy psalterz / Salterio renacentista /  la acrópolis griega, está coronada por cruces que embelesa el alma eslava dirigiéndola al cielo : “después de centurias de cruces bizantinas sobre la Acrópolis /  La encarnación de Cristo en las formas dóricas y jónicas / Alma mía nacida de la libertad, forja el poder mesiánico / y transfórmalo en salmos de Amor – en un salterio renacentista” (RP,XI, p.35-36) El alma cristiana del poeta eslavo se alimenta de “la delicia del roble”, siguiendo las huellas de Cristo y sus Evangelios.  En el alma del poeta, la experiencia evangélica se une íntimamente con la naturaleza eslava, creando una nueva cualidad.

La experiencia descripta por el poeta tiene lugar la noche de Kupala (San Juan Bautista) a la que se refiere como la “noche de Kupala”, que es el tiempo en que los eslavos prenden fogatas y adoran a sus dioses. En esa noche, la experiencia primera se une con la experiencia del misterio del Espíritu simbolizado por la Paloma: “Después arrodíllate entre las orquídeas – y tranquilízate, mi amigo / en el fuego del solsticio – por el radiante brillo de lenguas / el órgano de los bosques – oyes?  Sobre y arriba el brillo de la luz / sobre el cenáculo del mundo ha descendido – la Paloma (RP, XIII, p.37) La fogata del solsticio se convierte en lenguas ardientes que emiten la luz del Espíritu Santo y nos posibilita llegar a Dios, mientras la experiencia primera se convierte en lo que conocemos como la experiencia del   descenso del Espíritu Santo sobre el “cenáculo del mundo”.

Jan Machniak: Dios y el hombre en la poesía de Karol Wojtyla (5 de 6)

 


Capítulo I, 4a La oración del poeta

Despues de Piesn poranna / La oración matutina en el volumen Poesias, dramas, ensayos nos encontramos con una introducción  a la colección de poemas titulada Sonetos  que comprende 17 poemas presentados en estructura regular,  similar a la de los sonetos. Algunos poemas se componen de cuatro estrofas: la primera y las últimas dos de cuatro versos. Pero,  en la mayoría de las veces, el autor deja de lado la estructura clásica del soneto y recurre al uso de tres estrofas compuestas por cuatro versos cada uno y una estrofa final compuesta por dos versos. A veces, la estrofa de dos versos se presenta como la tercera sucesiva.

Los sonetos constituyen la primera parte de Renesansowy psalterz / Salterio del Renacimiento/  colección importante de poemas juveniles de Karol Wojtyla que llevan una dedicatoria:  List do przyjaciela / Carta a un amigo o Do przyjaciol / A los amigos / que aparece al comienzo de algunos poemas.  Sonety – zarysy / Sonetos – descripción  comienza con una introducción titulada Do sonetow / a los sonetos / escrita  “en el año de la guerra” y, según parece, después de haber completado los salmos, pues el autor muestra una clara perspectiva de la guerra y de lo que había escrito hasta entonces. El poeta también explica el origen de los poemas ubicándolos en el tiempo “las canciones de la primavera, la primavera del año trágico”  - sin dudas una referencia a la primavera de 1939,  por lo tanto los poemas deben haber sido escritos en el contexto de la proximidad de la guerra. Al final, el poeta agrega un comentario: “Terminado el día de San Juan de 1939” lo cual confirma una vez más que los poemas fueron escritos antes del comienzo de la II guerra mundial.

El poeta se muestra ante el lector como el profeta de la Antigua Alianza, capaz de prever hechos futuros y palpar la inminente derrota.  Confiesa que las canciones  surgieron de su dolor interior y de la experiencia de la cercanía a Dios. “Canciones alegres y de esperanza, certeza y el comienzo de algo: viones – deseos, anhelos actos.  Las canciones premoniciones concebidas, derivadas y compuestas en cantos – De la tierra al cielo, de Dios y el hombre, de montes y árboles y noches de solsticio”.  Premoniciones y visiones proféticas referidas al futuro originado en tiempos difíciles de confusión y expectativas por lo que habría de ocurrir. El autor evidentemente puede oír voces que advierten contra las blasfemias convocando a la gente al arrepentimiento y a la conversión.

El autor en estas visiones proféticas se identifica con Cyprian Kamil Norwid quien en medio del sufrimiento escribió palabras de advertencia y consuelo. Sus trágicos presagios se cumplieron: “Creado en sufrimiento y miedo, en medio de dudas constantes eso no es la Verdad, sino un juego ilusorio, un campo de rimas – y nada más. Pero una voz oscura dijo: Es la Verdad – puede no ser la verdad del mundo, pero ciertamente tu verdad,  como si hubieses sido elegido y considerado” Como genuino legendario bardo el poeta percibe que al menos durante el año transcurrido había tenido el poder interior de anticipar futuros acontecimientos. “Habla” y hablé lo que pensaba, lo que quería, lo que presentía. Estos fueron tan solo trozos, restos, las primerísimas síntesis, pálido brillo del amanecer.  Pero fueron – no obstante – destellos de verdad.” El poeta tocado por un Ángel que lo ha dotado del poder de la Palabra y lo invita aceptar la misión. En cuanto a si mismo, inspirándose en la fe emprendió la misión de profetizarlo y decidió  llevarlo a cabo advirtiendo a la nación contra el peligro que se presentaba y amenazaba.  Cuando nació su vocación, el poeta decidió invitar a sus amigos más íntimos a ser testigos.

Jan Machniak: Dios y el hombre en la poesía de Karol Wojtyla (4 de 6)

 


Capitulo I, 3 El arpista eslavo

El segundo poema de la colección titulado Pieśń poranna / canción matutina / es un salmo-oración de “El arpista eslavo” dirigido a Dios. La oración, forma de muchos poemas de Karol Wojtyla,  se impone por el género literario adoptado, o sea el del salmo, este último por su naturaleza, un himno en honor a Dios el Creador y Redentor, si bien los salmos no son canciones que solo adoran a Dios. También contienen una dosis de pedido y una ardiente súplica dirigida a Dios en momentos que le son difíciles e importantes al autor. Estos brotan de un sincero deseo de establecer un dialogo profundo con Dios, para sondear Su misterio – para llegar a conocer a Dios y así lograr un menor conocimiento de si mismo.

El salmo Pieśń poranna / Cancion matutina / fue escrito en  el otoño de 1939 según se deduce del segundo verso, donde el autor habla sobre la primavera colmada de anhelos y el otoño marcado con una canción de duelo que le sigue a la derrota – “No dejéis que las cuerdas del arpa irrumpan en el otoño”. El autor, “descendiente de los Piast”,  se identifica con David y le pide a Dios que apague el “signo” en su orazon – una marca indeleble del poeta que le permitirá deletrear todo el drama del momento.

El salvo es una oración suplicante dirigida a Dios, pidiendo a El que descienda en todo su poder y le brinde apoyo en este momento dramático de peligro inminente que asoma sobre el horizonte nacional. El autor le pide a Dios dotar a los Piast – que aquí simbolizan a toda la nación polaca, con la fuerza de David suficiente para derrotar a Goliat.”Sion, Moria te suplica / desciende y ayúdanos / asi es la canción matutina / de David – el Pastor”  Sion ubicada en el monte Moria, era el lugar donde Abraham quiso sacrificar su único hijo Isaac. Sin embargo Dios convirtió el hijo en cordero. El Sacrificio de Isaac es un augurio del sacrificio de Cristol para el autor del salmo Sion en el monte Moria es un símbolo del sacrificio hecho por el pueblo polaco. Tal como antes David, el poeta habla en nombre de la nación entera suplicándole misericordia a Dios.

Jan Machniak: Dios y el hombre en la poesía de Karol Wojtyla (3 de 6)

 


Capítulo I, I. El elemento de la oración en la poesía juvenil de Karol Wojtyla

Capitulo I, 1. Las ediciones de la poesía de Karol Wojtyla.

(el contenido de ambos apartados es  similar – casi igual – a la Introducción, creo que no hace falta repetirlos por eso continúo con el apartado siguiente donde el autor Machniak comienza el análisis de poemas y características particulares.)

 Capitulo I, 2. El adiós a su madre

 La colección Reneswansowy psalterz/Salterio renacentista comienza con un poema emotivo titulado Nad Twoją biała mogilą (Sobre tu blanca tumba) dedicado a Emilia, la madre de Karol Wojtyla muerta prematuramente. Pareciera ser el primer poema de Karol Wojtyla compuesto en la primavera de 1939. El autor se detiene ante la tumba y piensa en la imagen de su madre que guarda en lo profundo de su alma y corazón. En una plegaria que se entremezcla con sueños teje una conversación con su madre, a quien continua sintiéndola muy cercana y espiritualmente presente en su vida como “espiritu  alado”  “oh, cuanto hace…/que distante parece todo hoy”. En un monologo interno, emerge a la memoria su niñez aunque su tumba ya se halla “cerrada” hace tantos años.

En el poema predomina el blanco.  Las flores blancas que florecen sobre la tumba son símbolo de vida y paz,  tan incomprensible como la muerte.  La tumba de la madre también es blanca recordando la muerte y el sentimiento de incapacidad con que el poeta recuerda su niñez.  Sin embargo, desde la tumba de la madre, también “emana  un brillante silencio” en el cual puede distinguirse claramente una luz “Sobre su blanca tumba/que irradia un brillante silencio, / como si se elevara,/como si la esperanza se fortaleciera”.  Una luz blanca que emana del blanco se convierte en esperanza que nace del encuentro allí ante la tumba.

En una atmosfera de melancolía, tristeza y pesar, es la figura del poeta orante la que aparece en primer plano. Se arrodilla ante la tumba rendido en sentimiento de nostalgia por tiempos pasados y ante el inexorable poder de transición. “Sobre tu blanca tumba/me arrodille acongojado/oh cuanto tiempo hace”. A pesar de la profunda tristeza que anida en su corazón, el silencio que el poeta experimenta allí delante de la tumba de su madre, también engendra esperanza. Finalmente, el dialogo que es todo pena y tristeza se convierte en suspiro y una sencilla oración que expresa el agradecimiento del poeta por el amor. “…oh Madre – amor extinguido – mis labios susurraron con impotencia: / concédele el descanso eterno – “.

El lamento Nad Twoją białą mogiłą/Sobre tu blanca tumba/ es el encuentro del poeta maduro con la experiencia de la madre muerta que ha dejado una marca indeleble en su corazón. Su madre constituye parte de su vida y continua estando presente en ella. No obstante, el poema también es una expresión de la aceptación del misterio de la muerte de una persona cercana y sintiendo la presencia de la persona a otro nivel espiritual.    

 


Jan Machniak: Dios y el hombre en la poesía de Karol Wojtyla (2 de 6)

 




Capitulo I, Introducciòn

La poesía de Karol Wojtyla, joven estudiante de  la escuela secundaria de Wadowice, y más tarde estudiante de literatura polaca en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, seminarista en el Seminario Mayor, sacerdote, obispo y Papa Juan Pablo II – continúa despertando gran interés.

Los poemas son indudablemente una clave importante para conocer mejor la espiritualidad interior de San Juan Pablo II, su maduración espiritual y su relación personal hacia Dios. Nos revelan su visión del mundo, su forma de entender los valores, sus relaciones interpersonales y su actitud para consigo mismo.

La poesía acompaña la maduración espiritual de Karol Wojtyla desde sus primeros años de la escuela secundaria,  cuando el joven Karol cobra conciencia de su propia identidad espiritual, a lo largo de los tormentosos años de la guerra y la ocupación alemana, los tiempos difíciles del comunismo socialista, hasta el momento que acepta la responsabilidad de guiar la barca de Pedro – la Iglesia universal en Roma. El comienzo de su viaje espiritual debería buscarse en el periodo cuando Karol Wojtla frecuentaba la escuela secundaria de su ciudad natal Wadowice,  particularmente en los escritos donde vemos reveladas sus primeras fascinaciones ideológicas y sus intentos en definirse y determinar su propio lugar en el mundo. Los comienzos no solo fueron muy importantes para el joven poeta sino que continuaron atrapando su interés durante toda su vida.

En la presente publicación, nos basamos en el volumen Karol Wojtla – Jan Paweł II, Poezje, dramaty szkice. 'Tryptyk Rzymski'  (Karol Wojtyla – Juan Pablo II “Poemas, obras y ensayos” “El Tríptico romano” que comprende la colección más completa de poemas, obras y ensayos creados durante el periodo de 60 años y que habían aparecido antes.  Los primeros escritos datan de los años 1938-1939 el último Tríptico romano – fue escrito durante el año 2002. La mayoría de los escritos citados fueron publicados antes, en fragmentos o de otra manera o en su totalidad en los periódicos católicos "Głos Karmelu", "Tygodnik Powszechny" o "Znak";  y dados a conocer en su mayoría bajo los seudónimos  Andrzej Jawień, A. J., o Stanisław Andrzej Gruda.

 

En la sección titulada Poezje /Poems/   encontramos textos literarios a los cuales el autor se refiere por el nombre de salmos, sonetos o poemas. Entre los poemas debe mencionarse Renesansowy psałterz (Księga słowiańska) /Salterio renacentista o Libro eslavo/ (1938-1939), Harfiarz /Arpista/ (1939), Pieśń o Bogu ukrytym /Cancion sobre el Dios oculto/ (1944), Pieśń o blasku wody; Matka /Cantico al esplendor del agua; Madre/ (1950), Myśl jest przestrzenią dziwną /Pensamiento, extraño espacio/ (1952), Kamieniołom /La cantera/ (1956), Profile Cyrenejczyka /Perfiles de Cireneo/ (1957), Narodziny wyznawców /El nacimiento de los confesores/ (1961), Kościół /La Iglesia (fragmentos) (1962), Wędrówka do miejsc świętych /Peregrinaciòn a los Santos Lugares/ (1965), Wigilia wielkanocna 1966 /Vigilia Pascual, 1966/ (1966), Myśląc ojczyzna... /Cuando yo pienso patria.../ (1974), Rozważanie o śmierci /Meditaciòn sobre la muerte/ (1975), Odkupienie szuka twego kształtu, by wejść w niepokój wszystkich ludzi / Redemption Seeking Your Form to Enter Man's Ankiety/ (1978), Stanisław /Stanislas/ (1978), Tryptyk rzymski /Roman Triptych/ (2002,  Odkupienie szuka tawega ksztaltu, by wejsc w niepokoj wszystkich ludzi / La redención busca tu forma para entrar en la inquietud de cada hombre (1978), Tryptyk rzymski / Tríptico romano (2002)

 

Entre las obras de teatro, encontramos títulos como Hiob. Drama ze Starego Testamentu /Job. Drama del antiguo testamento/ (1940), Jeremiasz. Drama narodowa we trzech działach /Jeremias drama nacional en tres actos/ (1940), Brat naszego Boga /Hermano de nuestro Dios/ (dos versiones, 1945-1950), Przed sklepem jubilera. Medytacja o sakramencie małżeństwa przechodzaca chwilami w dramat /El taller del orfebre. Meditación sobre el Sacramento del Matrimonio, expresada a veces en forma de drama/ (1960), Promieniowanie ojcostwa (misterium) /Esplendor de Paternidad – Misterio/; Rozważanie o ojcostwie /Meditaciòn sobre la Paternidad/ (1964).

Entre las obras literarias de K. Wojtyla, publicadas en el volumen Karol Wojtyla – Juan Pablo II, poesias, dramas, ensayos encontramos trabajos presentados en forma de ensayos: O teatrze słowa /On the Theatre of the Word/, Dramat słowa i gestu /sobre el Teatro del mund/, Rapsody tysiąclecia /Rapsodias del Milenio/, Dziady i dwudziestolecie /Mis ancestros y el periodo de 20 años entre las guerras /, Przedmowa do książki Mieczysława Kotlarczyka "Sztuka żywego słowa" /Prologo al libro de Mieczyslaw Kotlarczyk"El arte de la palabra viva"/. En el volumen los editores también incluyeron suplementos que contienen otras versiones de trabajos ya mencionados: Nad Twoja białą mogiłą / Sobre tu blanca tumba/, Mousike /, Harfiarz /El arpista/, Rozważania o ojcostwie /Meditaciones sobre la Paternidad/. También incorporaron escritos de Juan Pablo II que ilustran sobre su concepto del arte: la homilia pronunciada durante la Misa con ocasión de la inauguración de la restauración de  los frescos de Miguel Angel  “El juicio final” en la Capilla Sixtina/List do artystów /Carta a los artistas/, O Cyprianie Norwidzie w 180 rocznicę urodzin poety / Cyprian Norwid a los 180 años del nacimiento del poeta/

 

La poesía acompaño al Rev. Karol Wojtyla durante toda su vida y se convirtió en medio de expresión de sus sentimientos y experiencias personales: su relación con Dios, con los seres humanos y al mundo en general.  Revelaba el proceso de su maduración espiritual y su empeño  de auto definición.  En ello el Poeta encontró un espacio par expresar sus sentimientos personales, dudas y problemas referidos a él y al diario existir. Desde temas referidos a la amistad paso a describir problemas asociados con sus tareas pastorales y obligaciones referidas a sus trabajos como obispo,  describiendo problemas que se iban agregando a su experiencia.
Tal como sus poemas las obras de teatro de Karol Wojtyla tocan el misterio de la existencia humana. Pertenecen a la categoría de dramas enfocados al alma del hombre dejando de lado trama y acción.  El teatro de Wojtyla crea lo que es conocido como teatro interior en el cual  el tema de la existencia del hombre, su lugar en el mundo, su relación con Dios y los seres humanos ocupa un primer lugar.  Basado en su experiencia del teatro de la palabra y la rica tradición del teatro del misterio,  Karol Wojtyla se empeña en fortalecer el valor de la palabra como medio de expresar la comunión personal con Dios y los seres humanos.

Jan Machniak “Dios y el hombre en la poesía de Karol Wojtyla” (1 de 6) Prólogo

 


Jan Machniak es sacerdote católico polaco (ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1985 en la Catedral de Wawel por el cardenal Franciszek Macharski),  doctor en teología y profesor de la Universidad Pontificia Juan Pablo II de Cracovia..  Licenciado en Esetudios Polacos en la Universidad Jaguellonica y  doctorado en la Universidad Pontificia de Santo Tomas de Aquino en Roma.  En la Academia Pontificia de Teologia de Cracovia presentó La experiencia de Dios en le misterio de su misericordia en la beata Sor Faustina Kowalska. Autor de numerosos libros que exploran la espiritualidad católica y la vida de los santos, entre ellos Sor Faustina Kowalska. Participó activamente en el proceso de beatificación y canonización de Santa Faustina, como asi también en la fase de Cracovia en la causa de beatificación y canonización de San Juan Pablo II,  formando parte de la comisión histórica que examinó sus documentos.  Gran estudioso de la vida y obra de Karol Wojtyla/Juan Pablo II y autor del prefacio explicativo a las meditaciones espirituiales de Karol Wojtyla (publicadas bajo el titulo “Estoy en tus manos”.

Jan Machniak es autor de DIOS Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA publicado en su página oficial en idioma inglés y publicado en forma de libro en idioma polaco. El estudio se compone de cinco capítulos titulados :

1.      Introducción

2.      Descubriendo a Dios en la poesía de Karol Wojtyla

3.      La profesión de la fe

4.      El testimonio del cristiano

5.      Problemas humanos – teatro

 

He traducido solo parte.

 

Los cinco capítulos están subdivididos de la siguiente manera:

 

Capitulo I.

Introducción y

I. El elemento de la oración en la poesía juvenil de Karol Wojtyla

1. Las ediciones de la poesía Karol Wojtyla

2. Despidiendo a su madre

3. El  harpista eslavo

4. La oración del poeta

5. El descubrimiento de la cruz

6. Adoración de Dios

7. Oración que llega a Dios

8. El gozo de la oración

9. Testimonio de Cristo

 

Capítulo II. Descubriendo a Dios en la poesía de Karol Wojtyla

1. Conversación con Dios en La canción sobre el Dios Oculto.

2. Conociéndose a través del encuentro con Cristo – Cantico al esplendor del agua

3. La experiencia del amor maternal – el poema Madre

4. La formación personal – Pensamiento, extraño espacio

 

Capítulo III Profesión de fe

1. El carácter constructivo del trabajo humano  - La cantera

2. Aceptación del misterio de la cruz – Perfiles de Cirineo

3. Madurando al testimonio – El nacimiento de los confesores

4. Participación en el misterio de la Iglesia – Pastores y fuentes

5. Descubriendo las raíces de la fe – Peregrinación  a los Santos Lugares

 

Capítulo IV El testimonio de un cristiano

1. El misterio del bautismo – Vigilia pascual 1966

2. Identidad nacional – Pensando mi patria

3. Reflexión escatológica – Meditación sobre la muerte

4. El rostro de Cristo – Verónica

5. Los frutos de la fe – Estanislao

6. La realización de las ansias del hombre -  El tríptico romano

 

Capitulo V Problemas humanos – teatro

1. Buscando la forma

2. Temas difíciles relacionados con el sufrimiento – Job

3. El sufrimiento del hombre – Jeremías

4. Descubriendo el rostro de Cristo en el pobre – Hermano de nuestro Dios

 

 

viernes, 17 de octubre de 2025

«Karol Wojtyła: Obras literarias y teatrales»

 


Poco a poco vamos descubriendo en el mundo hispano ese espacio íntimo, sentido y creativo que albergaba en su corazón polaco el Papa Juan Pablo II, desde la época juvenil en su natal Wadowice. Hace unos años después de exhaustivas búsquedas, recurriendo a diferentes fuentes: manuscritos, textos mecanografiados, archivos eclesiásticos y privados se publico en Polonia el primer volumen de la poesía y el teatro de Karol Wojtyla, cubriendo su obra juvenil, escrita entre 1938 y 1946, incluidos algunos textos inéditos.  Literatura y teatro eran areas de la creatividad de Wojtyla que solo conocían a fondo sus amigos mas cercanos y muy pocos textos circularon fuera de su circulo intimo.  Recien después de su elección al pontificado surgió el interés por todo lo relacionado con su vida.  Y fue entonces que se difundió la noticia que el Papa había sido actor, poeta y dramaturgo.  La Editorial Znak solicitó al Santo Padre permiso para publicar sus poemas, obras de teatro y artículos sobre temas teatrales. El Vaticano sugirió explícitamente que Marek Skwarnicki y Jerzy Turowicz se encargaran de la selección de obras y la organización de la edición completa. Skwarnicki recalcó repetidamente que, en 1978, «el único deseo específico del autor era publicar únicamente obras y textos previamente publicados».

Los trabajos de preparación de la edición prevista en Znak de Poezja i dramaty (Poemas y dramas) comenzaron en el invierno de 1978/1979. Skwarnicki presentó el concepto del volumen de Poezja i dramaty (Poemas y dramas), desarrollado por Skwarnicki y Turowicz, a Juan Pablo II en junio de 1979. Las propuestas de Skwarnicki y Turowicz fueron aceptadas. Poezja i dramaty (Poemas y dramas) se publicó en 1979 con una tirada de doce mil ejemplares, que se agotó rápidamente; le siguieron reimpresiones y ediciones posteriores.

Las sucesivas ediciones de las obras literarias de Wojtyła impulsaron a los estudiosos a sugerir la necesidad de una edición crítica de los textos literarios del Papa, basándose en las fuentes: manuscritos y textos mecanografiados conservados en diversos lugares, a menudo en colecciones privadas. Se observó una creciente conciencia de las importantes diferencias entre las distintas versiones de los textos. También se reconoció la importancia de la correspondencia de Wojtyła, relacionada con la literatura y el t eatro.

Las primeras conversaciones sobre el proyecto de una edición crítica de las obras literarias de Karol Wojtyła – Juan Pablo II comenzaron en 2005, unos meses después de la muerte del Papa.

En mayo de 2015, el cardenal Stanisław Dziwisz, entonces metropolitano de Cracovia, creó el Comité Científico para la Edición Crítica de las Obras Literarias de Karol Wojtyła – Juan Pablo II, presidido por el profesor Jacek Popiel, de la Universidad Jagellónica. Esta iniciativa conjunta fue encomendada al Instituto Juan Pablo II para el Diálogo Intercultural de Cracovia y al Centro de Pensamiento Juan Pablo II del Instituto de Cultura de Varsovia.

Ya en la primera reunión del equipo editorial, se decidió que el primer volumen contendría obras de juventud (1938-1946), el segundo, poesía madura, y el tercero, dramas escritos después de 1946 y posibles añadidos. El equipo editorial esperaba entonces que la  publicación de los dos primeros volúmenes animara a los posibles propietarios de obras desconocidas de Wojtyła a enviarlas a las editoriales.

El primer volumen de poesía y dramas de Karol Wojtyła incluye obras escritas entre 1938 y 1946, momento en que Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote.

La primera parte del volumen contiene un ciclo de poemas titulado: El Salterio de David (El Libro Eslavo). Estos poemas fueron escritos entre 1938 y 1939.

La segunda parte del volumen contiene [Poemas de otoño], poemas que probablemente datan de 1939, y la siguiente parte contiene dramas escritos durante la Segunda Guerra Mundial: Hiob. Un drama del Antiguo Testamento y Jeremías: un drama nacional en tres partes (ambos de 1940), y las primeras versiones de un drama inspirado por el hermano Albert Chmielowski [Amigo de nuestro Dios], presumiblemente escrito después de 1941. El poema "Canto del Dios oculto" probablemente fue escrito durante la ocupación. Y por primera vez se publica una canción que comienza con las palabras: "Sigo en la misma orilla". Se trata de una prueba excepcionalmente interesante, no solo literaria, sino también un auténtico descubrimiento editorial. Resulta difícil responder a la pregunta de cuándo se encontró este texto en los Archivos de la Curia Metropolitana de Cracovia y por qué, tras ser catalogado, no se publicó. Turowicz y Skwarnicki no lo mencionan; lo más probable es que desconocieran la obra. Descifrar el manuscrito del autor, escrito a lápiz por ambas caras de cinco páginas muy amarillentas, supuso un verdadero reto para los editores. Si bien desconocemos la fecha de composición de la obra, ciertos datos citados en el texto sugieren que Wojtyła probablemente la escribió entre febrero de 1941 (fecha de la muerte de su padre) y octubre de 1942, cuando comenzó sus estudios en el Seminario de la Arquidiócesis de Cracovia.

 

Letras

El primer volumen incluye también cartas de Karol Wojtyła a Mieczysław Kotlarczyk del período de la guerra y la ocupación, que no sólo constituyen una valiosa fuente de información sobre los acontecimientos de la vida del futuro Papa en aquella época, sino también uno de los documentos más importantes sobre su obra literaria temprana.

En cuanto a todas las obras mencionadas hasta ahora, no cabe duda de que fueron escritas por Wojtyła. Tras un profundo análisis, en el Anexo se decidió publicar obras de autoría no confirmada: Mousike [2],Mściciele (Los enanos), Proletariat (Proletariado), Przełom (Avance), probablemente escritas entre el otoño de 1939 y el invierno de 1940/1941, y Dialog w ciemności (Diálogo en la oscuridad).

 

Poemas

Los poemas incluidos en Psałterz Dawidów son un testimonio de las fascinaciones literarias e ideológicas del joven Wojtyła, claramente influenciado por la cultura de la antigüedad, el Renacimiento, el Romanticismo y Wyspiański.

 

Dramas

Los dramas de este período son, por un lado, testimonio de la profunda lectura que Wojtyła hacía de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y por otro, demuestran vívidamente cómo Wojtyła, a través de referencias a las figuras de David, Job y Jeremías, intentaba comprender el drama de aquellos años: la guerra y la ocupación. Así es precisamente como estos textos fueron recibidos por los amigos a quienes les presentaba sus obras. Juliusz Kydryński, recordando las veladas en las que Wojtyła leía Job y Jeremías, señaló que estos dramas bíblico-históricos, «escritos en un lenguaje hierático, no ajeno a la tradición de la Joven Polonia», los cautivaron «principalmente por la fuerza de su mensaje: la fe en la recuperación de la libertad, en la capacidad de soportar el sufrimiento, en la salvación final». «Después de todo, la guerra continuaba», explicó, «arriesgábamos nuestras vidas cada día».

 

La obra literaria temprana de Karol Wojtyła es un valioso testimonio de los cambios que se produjeron en él y que lo llevaron a tomar la decisión final de abandonar sus estudios polacos y su carrera como actor y elegir el sacerdocio.

Al analizar la obra juvenil de Wojtyła, cabe destacar una vez más que solo uno de los textos que se conservan, «Pieśń o Boga tajemnicem» (Canto del Dios Oculto), fue publicado (de forma anónima) por el autor. Por lo tanto, se trata de obras que, a discreción del autor, no llegaron al público lector oficial.. Las conversaciones con Juan Pablo II sobre la publicación, mantenidas en 1979, según la información disponible, se centraron únicamente en la aprobación de la publicación y la confirmación de la autoría de los textos, sobre las cuales Skwarnicki, Turowicz y Okoń albergaban dudas. Las pruebas que se conservan de dichas conversaciones (cartas, relatos orales) no permiten concluir que Juan Pablo II decidiera qué versión de la obra debía imprimirse. Aquí solo podemos hablar de variantes de obras: manuscritas, mecanografiadas por el propio autor (?) o por otros, manuscritos con correcciones manuscritas del autor y correcciones de otros, y copias manuscritas del autor (quizás también de manuscritos) enviadas a amigos con solicitudes de lectura y evaluación. Dado que el autor decidió no publicar estas obras, es difícil considerar ninguna de las versiones como textos aprobados por él para su publicación. Sin duda, presentar variantes de textos individuales (cuando sea posible) enriquece nuestro conocimiento no solo de la dinámica de la producción literaria de Karol Wojtyla, sino también de él mismo.

 

El autor de El Hermano de nuestro Dios nunca consideró la poesía, el teatro ni la actuación como una carrera personal. Sin duda, tanto en Wadowice como en Cracovia, soñaba con ser poeta, dramaturgo y actor. Soñaba con estas esferas de creatividad principalmente porque le permitían acercarse al misterio de la existencia, al misterio del hombre, al misterio de Dios. En aquella época juvenil, la experiencia de estar expuesto a una obra de arte, de literatura o de teatro era un camino hacia el conocimiento, un camino hacia la búsqueda de valores que hicieran que valiera la pena vivir.

 

Esta edición de «Karol Wojtyła: Obras literarias y teatrales», fue presentada en rueda de prensa el 26 de marzo de 2019 en la Sede del Arzobispado de Cracovia, en presencia de

Marek Jędraszewski, arzobispo metropolitano de Cracovia

 Cardenal Stanisław Dziwisz

Profesor Jacek Popiel

Rev. Prof. Jan Machniak

Henryk Woźniakowski

lunes, 1 de septiembre de 2025

Karol, un poeta de la piedra y de lo inmenso

 


Es verdad para todos los pontífices, naturalmente. Pero lo es, de manera especial, para Juan Pablo II, el primer papa eslavo, polaco, que conoció en carne propia las tragedias del siglo XX. Y, por lo tanto, no se puede comprender la figura de Karol Wojtyla –del mismo modo en que no se puede comprender su pontificado, basado en la defensa de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos– sin remontarse a los orígenes, a las raíces de su vocación, a las diversas situaciones y experiencias que ha vivido. Incluida la experiencia artística.

Karol se acercó a la literatura en los años del bachillerato, en Wadowice, donde nació. Y al comenzar entonces a hacer teatro, su otra pasión, se dedicó obviamente a los mayores autores clásicos: Mickiewicz, Slowacki, Krasinski. Los cuales en el siglo XIX, con una Polonia borrada del mapa geopolítico de Europa, lograron preservar el patrimonio de su cultura y, por lo tanto, salvaguardar la identidad de la nación.

Pero, más aún que de los grandes poetas románticos, Wojtyla fue influenciado por la poesía de Cyprian Norwid. Otro extraordinario cantor de Polonia, pero más atento al hombre, a la relación entre fe y vida, a una visión más universal de la historia humana. Y, precisamente de Norwid, el joven Wojtyla aprendió el lenguaje de la poesía como comunicación de las emociones, de los sentimientos, de los propios ideales, de la propia tensión espiritual y, conjuntamente, como interpretación de la realidad, de los hechos de la vida humana.


La poesía de Karol, desde los inicios, se intuía a menudo con alusiones autobiográficas. Como la composición de la primavera de 1939, una de las primeras, si no es que la primera, cuando él tenía 19 años. Un desahogo dramático, porque expresaba toda su añoranza, pero se podría también decir su nostalgia, por la falta de su madre, fallecida desde hacía tiempo.

«Sobre tu blanca tumba
florecen las flores blancas de la vida.
Oh, cuántos años han desaparecido ya
sin ti – ¿cuántos años?
Sobre tu tumba blanca
cerrada desde hace años
algo parece levantarse:
inexplicable como la muerte.
Sobre tu tumba blanca,
Madre, amor mío apagado,
desde mi amor filial
una oración:
Dale a ella el eterno reposo».

Wojtyla fue un artista poliédrico. Hizo teatro, escribió de todo; dramas históricos, textos teatrales, ensayos científicos. Pero fue especialmente en la poesía donde logró expresar mejor el sentido profundo de lo que él mismo definió como el «continente hombre». El hombre en carne y hueso que se enfrenta con su libertad y con la esperanza cristiana. El hombre lidiando con las grandes preguntas de la vida. El hombre a menudo desfigurado, humillado por los falsos humanismos y, en cambio, en cuanto hijo de Dios, en posesión de su dignidad fundamental.

Mientras tanto, estalló la II Guerra Mundial, Polonia había sido invadida por los nazis. Y Karol, para no ser deportado a un campo de concentración, fue obligado a trabajar como obrero en una cantera de mármol. Sin embargo, precisamente esa experiencia le hizo conocer la dureza pero también el valor decisivo del trabajo: y de ahí –como recordará siendo Papa– el «misterio del hombre» tomó el primer lugar en sus reflexiones, y se sintió impulsado irresistiblemente a «defender el respeto del hombre».

«La piedra te da su poder, el trabajo madura al hombre
que recibe de él inspiración para un difícil bien.
Con el trabajo empieza un crecimiento de corazón y de mente
que a tantas personas implica y tantos eventos importantes
y entre los martillos madura el amor…».

Esta poesía, de 1956, se llamaba de hecho La cantera de mármol. Y, hasta un cierto punto, se llenaba de tristeza, de angustia. Karol estaba desconsolado por la muerte de un compañero de trabajo, arrollado por una explosión de dinamita.

«…Levantaron el cuerpo. Desfilaron en silencio.
De él aún emanaba cansancio y un sentido de injusticia…
Lo extendieron sobre un lienzo de grava.
Vino la mujer deshecha. Volvió el niño de la escuela…
Las piedras de nuevo se mueven. El carrito desaparece
entre las flores.
De nuevo una descarga eléctrica incide la cantera.
Pero el hombre se lleva consigo la secreta estructura del mundo
donde el amor prorrumpe más alto cuanto más lo impregna la rabia».

Sacerdote y obispo bajo el comunismo

Y entonces vino la gran decisión. Karol se volvió sacerdote. Estudió dos años en Roma y a su regreso, encontró su patria bajo un nuevo totalitarismo, el comunismo. Después de una breve experiencia en parroquia, se dedicó al ministerio de la confesión y se ocupó particularmente de jóvenes y parejas.

De esta manera conoció directamente, y desde dentro, toda la gama de sentimientos humanos y sus problemas existenciales: de los muchos interrogantes de las nuevas generaciones de cara a un futuro incierto, contradictorio, y sobretodo muy marcado por una concepción materialista, a las alegrías pero también a los dramas de la vida matrimonial.

Y todo esto, mediado siempre por una profunda sensibilidad religiosa, espiritual, entró en la obra literaria de Wojtyla. Como por ejemplo El taller del orfebre, de 1960, cuando ya era obispo. Es una pieza en verso, con la narración de tres historias de parejas, distintas pero enlazadas entre sí. Y basta el íncipit para entender la intensidad con que el autor se había acercado al gran misterio del amor.

Lo dice Teresa, la protagonista de la primera historia:

«Andrés me ha elegido y ha pedido mi mano.
Sucedió hoy entre las cinco y las seis de la tarde…
Caminaba por la parte derecha de la plaza,
cuando Andrés se volvió y dijo:
¿Quieres ser la compañera de mi vida?
Así dijo. Y no: quieres ser mi mujer,
sino: la compañera de mi vida…».

Karol Wojtyla se volvió arzobispo de Cracovia. Y, al hacerlo, fue el protector de todos los perseguidos por el régimen comunista: los obreros, los intelectuales, los jóvenes, los judíos, los revisionistas que esperaban aún en un socialismo con rostro humano. Wojtyla no se detuvo frente a las ideologías ni a las confesiones religiosas: defendió al hombre, cualquier hombre que fuera oprimido, pisoteado en su libertad, privado de sus derechos. Y, como hombre de Iglesia, contribuyó a la lucha por la justicia, por la salvaguarda de la memoria histórica y la independencia nacional. Este también es uno de los grandes temas que siempre, por influencia de Cyprian Norwid, estuvo al centro de su producción poética.

Pensando Patria… es una poesía compuesta por Wojtyla en 1974. Había revueltas de los trabajadores, intelectuales y estudiantes, luego nuevamente los obreros en el Báltico. Habían cambiado los dirigentes del partido comunista, Gierek en lugar de Gomulka, pero todo siguió como antes. Los polacos continuaban viviendo bajo el terror, y el peligro de nuevas represiones.

«Cuando pienso ‘Patria’ – me expreso a mí mismo, hundo mis raíces,
es voz del corazón, frontera secreta que de mí se ramifica a los demás,
para abrazar a todos, hasta el pasado más antiguo de cada uno;
de aquí surjo… cuando pienso ‘Patria’ – casi guardando en mí un tesoro.
Me pregunto cómo hacerlo crecer, cómo dilatar el espacio que llena
».

A la gente que estaba sumergida en la desesperación, que ya no reaccionaba, y sufría pasivamente la prepotencia del régimen, el arzobispo les dirigía palabras de fuego para empujarla al coraje, a la resistencia.

«Débil es el pueblo cuando permite la derrota, cuando
olvida su misión de velar hasta que
llegue la hora.
Las horas vuelven siempre sobre el gran cuadrado de la historia…».

Un Papa polaco… y poeta

Se llegó al 1978, el año de los dos cónclaves. Albino Luciani había sucedido a Pablo VI, pero había muerto repentinamente después de sólo 33 días. Los cardenales se habían vuelto a reunir y, el 16 de octubre, sucedió lo increíble: por primera vez en la historia un Papa polaco subía a la cátedra de Pedro. Y, sin embargo, la última poesía que Karol Wojtyla compuso como arzobispo de Cracovia, no parecía hacer pensar en un futuro como pontífice.

Estaba dedicada a san Stanislao, y a la Iglesia que nació con su martirio.

«Quiero describir a la Iglesia
–mi Iglesia que nace junto a mí,
pero no muere conmigo– y yo no muero con ella
que siempre me sobrepasa–
Iglesia: el fondo y la cumbre de mi ser.
Iglesia: raíz tendida en el pasado y en el futuro,
Sacramento de mi vida en Dios que es Padre.
Quiero describir la Iglesia– mi Iglesia ligada a mi tierra…».

Como Papa, Karol Wojtyla no escribió más poesías –no tenía evidentemente tiempo– pero a menudo en las homilías, especialmente en Navidad y Pascua, el desarrollo del texto era el de una composición poético espiritual.

Y en diversas ocasiones, además, discursos o incluso documentos terminaban con una oración escrita de manera poética. Juan Pablo II seguía de este modo siendo un gran «cantor» del hombre y un gran «testigo» de la verdad de Dios. Y era exactamente la clave de lectura que un famoso ensayista polaco, Z. Kubiak, dijo de las poesías de Karol Wojtyla: un poeta «de la piedra y de lo inmenso, es decir, de lo humano terrenal y de lo humano divino».

Y al final, cuando comenzó a ver aproximarse las puertas de la muerte, Karol Wojtyla entendió que, para expresar lo que sentía dentro, no podía hacerlo –una vez más, una última vez– sino con el lenguaje de la poesía. Y así nació Tríptico romano: meditaciones, casi un testamento espiritual. Es una obra en que dominan la maravilla y el estupor del ser humano frente a la Creación y que, realmente a veces a través de un camino difícil, le dan a conocer la verdad, el amor y la sabiduría del Dios Creador.

En particular, en la segunda parte de las tres estancias en que se subdivide la obra, Juan Pablo II se detenía en contemplación en el umbral de la Capilla Sixtina, admirando la obra maestra de Miguel Ángel en la representación del acto extraordinario de la Creación. Y aquí el Papa se dirigía –claramente– a los cardenales del futuro cónclave, deseando que éstos fueran iluminados y guiados por la luz y la transparencia de las imágenes del artista.

«Non omnis moriar (No moriré del todo) –



Lo que en mi hay de indestructible,
ahora se encuentra cara a cara con El que Es!
Así se pobló la pared central de la policromía sixtina.
…»Con-clave» (Con la llave): el común cuidado de la heredad de las llaves
de las llaves del Reino.
He aquí que se ven el Principio y el Final,
entre el Día de la Creación y el Día del Juicio.
Sólo le es dado al hombre morir una vez ¡y luego el Juicio!
La transparencia final y la luz.
La transparencia de los hechos –
la transparencia de las conciencias –
Es preciso que, durante el conclave, Miguel Ángel concientice a los hombres –
No olvidéis: Omnia nuda et aperta sunt ante oculos Eius.
Tú que penetras todo – ¡indica!
Él indicará…».

Gian Franco Svidercoschi

(tomado de Alfa y Omega)

martes, 26 de agosto de 2025

Triptico Romano – Juan Pablo II - Meditaciones (2 de 2) Mi vivencia en la Capilla Sixtina


Recuerdo mi visita a los Museos Vaticanos y el paso por tantas bellísimas Salas …la Galeria de los Candelabros, de los Tapices, de los Mapas, San Pio V, Sobieski , de Rafael (Constantino, Heliodoro, Signatura, Incendio en el Borgo). Salas hermosas todas donde los frescos mas famosos y llamativos parecieran ser los de Rafael; la verdad sobrenatural en “La disputa del Santisimo Sacramento” (ó El Triunfo de la Eucaristía) y la verdad racional en “La Escuela de Atenas “ (filosofia) y la Sala de los Claroscuros. Disfruté también de otros tesoros celosamente custodiados allí, de algunos finisimos detalles en madera, increíbles incrustaciones de piedras semipreciosas…. y quede prendada y embelesada con los cielorrasos.


Pero leer el “Triptico Romano” del Santo Padre Juan Pablo II dentro del recinto mismo de la Capilla Sixtina, es un privilegio que –valga la expresión - otorga un cierto poder, te hace partícipe de una experiencia única, es un regalo invaluable..

A través de una pequeña entrada se entra a la Gran Capilla. Enmudecida, pero con los ojos bien abiertos, absorta entre El Juicio Final, las paredes laterales y la bóveda, con las fotocopias de “Tríptico Romano” en mano, saboreando lentamente página por página, observando y admirando fresco por fresco, al pasar mi vista por el balcón, imaginaba a Juan Pablo II allí recitando sus propias palabras.....

“Estoy a la entrada de la Sixtina — Y tú, hombre, que también ves, ven — Os llamo a todos los «videntes» de todos los tiempos.

¡En el Vaticano hay una capilla que espera el fruto de tu visión!

La visión esperaba la imagen.... El Juicio, el último Juicio.

He aquí el camino que todos seguimos — cada uno de nosotros.....””..

Se siente algo inexpresable, una secreta, misteriosa, íntima atmósfera te circunda. Solo debes permanecer en silencio y escuchar....y ni el ruido ni el oleaje de tan variado tumulto llega a molestar.... sólo perturba el altavoz repitiendo demasiado a menudo “este es un lugar sagrado, por favor guarden silencio....no esta permitido tomar fotografias....” en varios idiomas. Lástima que muchos parecen no comprender ninguno….. asi y todo se disfruta, se vive, es posible compenetrarse en el misterio. Los binoculares me fueron de gran ayuda para sentir aquellos bellos frescos mas cerca.... si bien comprender el excelso tesoro es casi inalcanzable. Aunque me quedase allí dias solo podría captar una parte de su belleza, pero viviéndolo de esta manera al menos es posible valorar más y mejor el misterio mismo de la vida toda, de la Vida.

Enriquecida con tan preciosa vivencia enfilé hacia la Plaza San Pedro para verme envuelta en la elipsis de las 264 columnas, en el abrazo de los brazos gigantes que extendidos a los costados de la Basílica se abren hacia Via Della Conciliazione. Sentia que también yo quería abrazar todo y a todos y hacerles partícipes de semejante experiencia.


Tríptico Romano - Juan Pablo II – Meditaciones (1 de 2)

 


El 6 de marzo de 2003 el Cardenal Joseph Ratzinger presentó en El Vaticano (*)el poema de Juan Pablo II “Triptico romano – Meditaciones” - El Cardenal Ratzinger explicó en la presentación que “ la obra comprende tres paneles: el primero "Arroyo"; refleja la experiencia de la creación, su belleza y su dinamismo…..se detiene casi con timidez en el umbral…busca el manantial y recibe la indicación “Si quieres encontrar el manantial, debes proseguir hacia arriba, contracorriente”….esta es la clave de lectura de los dos paneles siguientes….ascensión “contracorriente”. La peregrinación espiritual realizada en este texto conduce hacia el “Principio”. A la llegada la verdadera sorpresa está en que “ el inicio” desvela también el “final”…(ver texto en español) el centro verdadero y propio del segundo panel es el “origen” "Meditaciones sobre el Libro del Génesis" ...y la verdadera visión del Triptico romano se revela claramente en el tercer panel "Monte en la Región de Moria"… la subida de Abraham y de Isaac al monte Moria, al monte del sacrificio, del donarse sin reservas….”

Mientras que el ilustre profesor Giovanni Reale, filósofo italiano, especialista en Platón;  comenta que “ es un texto poético, bello y conmovedor, pero no es de fácil lectura si no lo encaramos con un previo pre-conocimiento. Nos llama también a tener en cuenta la doble raiz de la composición: la polaca y la romana…..que se unen armónicamente en una doble voz..”

De Bogdan Piotrowski, Director del Departamento de Lengua y Literatura del Instituto de la Universidad de La Sabana (emerito) de Bogotá, Colombia, traductor de la obra al español, publicada por la Universidad Católica San Antonio, Murcia, 2003, recogemos el siguiente comentario: Qué fuerte y asombrosa fue la vocación poética de Karol Wojtyła! Lo atestigua su creación conocida, de 65 años de duración desde los primeros versos, firmados a la edad de dieciocho años, hasta el Tríptico romano, escrito en el otoño de su vida y publicado en 2003, cuando tenía 83 años. Esta vocación adquiere un significado especial si reconocemos que no es usual que los papas escriban versos, que sean poetas. Fijémonos, igualmente, en su edad avanzada. La necesidad interior de cultivar la palabra artística lo caracterizó desde los años mozos hasta la muerte. Ella surgía pese a las rutinas y a los protocolos porque respondía a un objetivo superior: cumplir su deber como hijo de Dios. Un apreciado profesor de su alma máter en Cracovia, Jan Blonski, publicó, todavía en los años de la Polonia socialista, la siguiente opinión: “La práctica de la poesía tuvo siempre para Karol Wojtyła un particular valor existencial. Entiendo por esta convicción que la poesía revela, experimenta, expresa y también hace presente una dimensión de la existencia que de otro modo permanecería inalcanzable”. Su clara misión continuó a lo largo de toda su vida, y, para cumplirla, él aprovechó también desde su edad más temprana su inspiración lírica y cristiana..”

Por otra parte el Dr. Joaquin Navarro-Vals, entonces portavoz de la Santa Sede, en una entrevista que le hiciera el diario italiano La Stampa titulada “La inagotable misión de Juan Pablo II según Navarro-Valls” con respecto a la capacidad poética de Juan Pablo II, respondía a la pregunta:

Usted está al lado de Juan Pablo II desde hace lustros. ¿Puede relatarnos algún
episodio que le parezca particularmente significativo?

JNV —"Cada episodio, además de su significado objetivo, tiene una lógica especial para cada persona. El año pasado, después del extenuante viaje a Canadá, Guatemala y México, y tras el de Polonia, el Papa tuvo algunos días disponibles en Castelgandolfo. Entonces reabrió un «capítulo cerrado» – así lo había llamado– de su vida: la poesía. Y comenzó a escribir en esta forma literaria. Sin duda empleó imágenes, impresiones y sobre todo reflexiones que había acumulado con anterioridad. Y surgió el libro «Tríptico Romano» que se está editando en diferentes idiomas. En sus páginas se encuentra la misma densidad y frescura de su obra poética de cincuenta años atrás, pero a la vez todo es nuevo: los temas, el ritmo, incluso el dramatismo lírico. Para mí, esta vuelta del Papa a la poesía es significativa. Me conmueve, porque vuelve a utilizar nuevos recursos expresivos no por experimentalismos literarios, sino para manifestar de otra manera el mismo mensaje del que el Papa está colmado. ¡Un Papa, un hombre anciano, con algunos achaques, con poquísimo tiempo para sí mismo, que toma papel y lápiz y escribe poesías! Poesía audaz, rica, que habla del amor humano como si fuera un juglar, y del amor de Dios como un místico. Repito: ello me conmueve. Creo que es algo importante."

El apasionante mundo de la poesía de Karol Wojtyla invita a seguir investigando, no por lo fácil, sino por lo complejo y desafiante, pues nos invita a ver y a buscar más alla de las palabras y los sentimientos, más allá de nuestro pequeño mundo, y tratar de comprender…tarea nada fácil .... como dice Javier García , profesor de Cristología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, en su maravilloso texto “En el umbral del mundo y de la historia - Comentario al "Triptico Romano" “intentar analizar una poesia es tarea tan desesperada como pretender enjaular una nube….lo que aquí haremos….será recoger simples ecos y glosas al sorprendente poemario que a Karol Wojtyla se le ha escapado del alma – ¡a sus 82 años y bajo la blanca túnica de Sumo Pontífice!”