Lourdes hacia meses que se estaba preparando para la visita del Papa Leon XIV con plegarias. Se rezaba por ello en todos los rosarios (al menos en el que se reza en español – supongo que también en las demás versiones) ante la gruta de Massabielle.
El ultimo Papa en visitar Lourdes fue el Papa Benedicto en 2008, conocasión del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes.
El 14 de agosto de 2004fue la despedida del Papa Juan Pablo II.
“Al
arrodillarme aquí, en la gruta de Massabielle, siento con emoción que he
llegado a la meta de mi
peregrinación. Esta gruta, donde se apareció la Virgen María, es el
corazón de Lourdes. Hace pensar en la cueva del monte Horeb, donde Elías se
encontró con el Señor, que le habló en el "susurro de una brisa
suave"(1 R 19, 12)….”
En momentos en que la paz se ve tan alterada era una visita casi obligada para el Papa Leon XIV peregrinar al lugar donde Nuestra Señora recomendó rezar el Santo Rosario por la paz en el mundo, siempre necesaria, siempre vigente, tan patéticamente actual respondiendo la petición que la Virgen le había dado a Santa Bernardita. «Que se venga aquí en procesión».
Desde el punto de vista organizativo Lourdes se preparó meticulosamente
para esta visita especial con 600 voluntarios,
a la espera de unos 1000
periodistas, un estrado para 400 obispos
y cardenales y la participación de cerca de 3000 sacerdotes.
Ante la Gruta de Lourdes el Santo Padre saludaba a la Virgen y en
forma de plegaria suplicaba por la sociedad de Francia toda, sus gobernantes,
su pueblo y su Iglesia, por la paz y la fe de cada miembro del Pueblo de Dios.
Nuestra Señora
de Lourdes, Inmaculada Concepción, en este lugar bendito donde hablaste con
tanta dulzura y ternura a santa Bernardita,
humilde hija del pueblo de Francia, para transmitir al mundo un luminoso
mensaje de oración, conversión y esperanza, acudimos a ti llenos de confianza.
Porque Tú eres la Madre que Jesús nos ha dado y permaneces atenta a todas
nuestras necesidades.
Te rogamos, Señora nuestra, por Francia, de la que eres Patrona y a la que durante tantos siglos has rodeado con tu protección. Obtén para su pueblo el don de la concordia fraterna. Que construya una sociedad armoniosa, libre de toda violencia y de todo odio, en la que cada persona pueda trabajar, formar una familia y vivir su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad. Que los más desfavorecidos y los pobres encuentren siempre apoyo. Obtén para Francia gobernantes sabios y generosos, dispuestos al sacrificio de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos y decididos a servir al bien común. Que conserven al país en paz en el concierto de las naciones. Que hagan oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la paz en el mundo, rechazando para siempre las lógicas de la guerra.
Santa Virgen María, te presentamos al Pueblo de Dios que peregrina en este país, tan marcado por tu cercanía. Renueva la fe y el fervor de las familias cristianas, tan queridas por tu corazón, para que vivan cada día de la presencia de Jesús, de su gracia y de su auxilio en las dificultades que atraviesan. Que estén generosamente abiertas a la vida y que Dios suscite en ellas vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas. Concede a tu Iglesia en Francia mostrar, particularmente a los más jóvenes, el camino luminoso del Evangelio, para que puedan edificar la sociedad justa y fraterna que anhelan.
Por último, Madre amantísima, te presentamos nuestras intenciones personales más urgentes, en particular las de las personas enfermas y las que sufren, así como las de todos los que las acompañan: han venido juntos hasta aquí para alcanzar fortaleza y curación de la fuente de Massabielle. Te confiamos a nuestros seres queridos y a nuestros difuntos. Aparta, te lo suplicamos, todos los obstáculos que todavía nos separan de tu Hijo amado y haz que Él reine en todos los corazones.Amén.
Al dia siguiente el santo Padre llevo a cabo un encuentro con losobispos de la Conferencia Episcopal de Francia, celebro la Santa Misa dominical en la pradera, seguida del rezo del ángelus :
Aquí la Inmaculada se apareció a santa Bernardita con el Rosario y guió su oración. Por eso, invito hoy a todos los fieles y a todas las comunidades cristianas a rezar el santo Rosario durante el próximo mes de octubre, con la intención particular de que cesen las guerras y se restablezca la paz entre los pueblos en conflicto. Acompañemos la oración con actos concretos de penitencia y de misericordia, y con el compromiso de favorecer siempre el diálogo y la reconciliación.
Luego el encuentro con losenfermos y acompañantes en el centro residencial y sanitario Accueil Notre-Damedonde los saludo con un discurso en defensa de la vida toda, de toda vida..
Decia el Santo Padre, entre otros,
Aquí en Lourdes, ciudad de los enfermos y de la
esperanza, invito a toda la comunidad de los agentes sanitarios a recordar el
significado profundo de su vocación: hacerse cargo de una persona que sufre, y
no eliminarla. Sí, queridos amigos, ¡sean servidores apasionados de la vida!
¡Ninguno tiene el derecho, nunca, «basándose en algoritmos de laboratorio, de
decidir sobre la vida de un embrión determinado o de una persona de la tercera
edad determinada! ¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte
programada!» (Discurso a los miembros de
la Fundación Jérôme Lejeune, 22 junio 2026). En este sentido, les invito, por un lado, a
seguir realizando constantemente estructuras de cuidado paliativo y de
investigación; por otro, a acompañar con ternura a los enfermos, como sucede
aquí en Lourdes, donde médicos, enfermeros, camilleros, capellanes, equipos
de pastoral de la salud y tantos otros ejercitan su vocación al servicio de la
dignidad de la persona humana, para que el mundo tenga vida. Cuidando de los cuerpos, ustedes cuidan también
de las almas. A ustedes, queridos miembros de las asociaciones hospitalarias,
pero también a ustedes, agentes sanitarios, que se dedican al servicio de sus
hermanos y hermanas, deseo expresarles toda mi gratitud.
Seguidamente se llevo a cabo un encuentro privado con las
religiosas de vida contemplativa (Monasterio del Carmelo de Lourdes), el rezo
del Santo Rosario y procesión mariana con antorchas, seguido de discurso
recordando el pedido de la Virgen a Santa Bernardita:
Esta noche nos
hemos reunido para responder a la petición que Nuestra Señora dirigió a los
sacerdotes a través de santa Bernardita: «Que se venga aquí en procesión». Qué conmovedor es ver al
pueblo fiel, generación tras generación, responder con amor y confianza a la
tierna invitación de la Virgen María. Qué consolador es escuchar a los
cristianos cantar himnos llenos de fervor y fe, y caminar, con una luminaria en
la mano, hacia su Madre del cielo, la Madre que Jesús nos dio en la cruz.
(…)
Oh Virgen Inmaculada, haz que la luz que llevamos esta noche en nuestras manos no se apague jamás en nuestras vidas, sino que ilumine el futuro, abriéndonos, desde ahora, a las promesas de la vida eterna.




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