Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 4 de abril de 2026

“¡Oh sublime misterio de esta Noche Santa!”


 Noche en la cual revivimos ¡el extraordinario acontecimiento de la Resurrección! Si Cristo hubiera quedado prisionero del sepulcro, la humanidad y toda la creación, en cierto modo, habrían perdido su sentido. Pero Tú, Cristo, ¡has resucitado verdaderamente!

Entonces se cumplen las Escrituras que hemos escuchado de nuevo en la liturgia de la Palabra, recorriendo las etapas de todo el designio salvífico. Al comienzo de la creación "Vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno" (Gn 1,31). A Abrahán había prometido: "Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia" (Gn 22,18). Se ha repetido uno de los cantos más antiguos de la tradición hebrea, que expresa el significado del antiguo éxodo, cuando "el Señor salvó a Israel de las manos de Egipto" (Ex 14,30). Siguen cumpliéndose en nuestros días las promesas de los Profetas: "Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis..." (Ez 36,27).

En esta noche de Resurrección todo vuelve a empezar desde el "principio"; la creación recupera su auténtico significado en el plan de la salvación. Es como un nuevo comienzo de la historia y del cosmos, porque "Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto" (1 Co 15,20). Él, "el último Adán", se ha convertido en "un espíritu que da vida" (1 Co 15,45).

 

El mismo pecado de nuestros primeros padres es cantado en el Pregón pascual como "felix culpa", "¡feliz culpa que mereció tal Redentor!". Donde abundó el pecado, ahora sobreabundó la Gracia y "la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular" (Salmo resp.) de un edificio espiritual indestructible.

 En esta Noche Santa ha nacido el nuevo pueblo con el cual Dios ha sellado una alianza eterna con la sangre del Verbo encarnado, crucificado y resucitado.”

 

(Juan Pablo II Vigilia Pascual Sábado, 19 de abril de 2003)

 

FELIZ Y BENDECIDA PASCUA DE RESURRECCION!!

Qué noche tan dichosa de fe y de esperanza

  


“Después de la noche trágica del Viernes Santo, cuando el “poder de las tinieblas” (cf. Lc 22, 53) parecía prevalecer sobre Aquel que es “la luz del mundo” (Jn 8, 12), después del gran silencio del Sábado Santo, en el cual Cristo, cumplida su misión en la tierra, encontró reposo en el misterio del Padre y llevó su mensaje de vida a los abismos de la muerte, ha llegado finalmente la noche que precede el “tercer día”, en el que, según las Escrituras, el Señor habría de resucitar, como Él mismo había preanunciado varias veces a sus discípulos.

 “¡Qué noche tan dichosa en que une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!” (Pregón pascual).

 

  Esta es la noche por excelencia de la fe y de la esperanza. Mientras todo está sumido en la oscuridad, Dios – la Luz – vela. Con Él velan todos los que confían y esperan en Él.

¡Oh María!, esta es por excelencia tu noche. Mientras se apagan las últimas luces del sábado y el fruto de tu vientre reposa en la tierra, tu corazón también vela. Tu fe y tu esperanza miran hacia delante. Vislumbran ya detrás de la pesada losa la tumba vacía; más allá del velo denso de las tinieblas, atisban el alba de la resurrección.

 Madre, haz que también velemos en el silencio de la noche, creyendo y esperando en la palabra del Señor. Así encontraremos, en la plenitud de la luz y de la vida, a Cristo, primicia de los resucitados, que reina con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

 ¡Aleluya!”

 

(de la homilía de Juan Pablo II Vigilia Pascual 2002)

 

sábado, 19 de abril de 2025

La hora de la victoria de Cristo

 


"¿Buscáis a Jesús el crucificado?" (Mt 28, 5).

¿Por qué habéis venido ahora?  ¿Buscáis a Jesús el crucificado?

 Sí. Buscamos a Jesús crucificado. Lo buscamos esta noche después del sábado, que precedió a la llegada de las mujeres al sepulcro, cuando ellas con gran estupor vieron y oyeron: "No está aquí..." (Mt 28, 6).

(…)

"Nuestro hombre viejo ha sido crucificado con El, para que... no seamos más esclavos del pecado..." (Rom 6, 6),

porque nosotros nos consideramos "muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús" (ib., 6, 11); efectivamente:

 "Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios" (ib., 6, 10);

 porque: "Por el bautismo fuimos sepultados con El en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva" (ib., 6, 4);

porque: "Si nuestra existencia está unida a El en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya" (ib., 6, 5);

 porque creemos que "si hemos muerto con Cristo..., también viviremos con El" (ib., 6, 8);

y porque creemos que "Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre El" (ib., 6, 9).

 

 Precisamente por esto estamos aquí.

Por esto velamos junto a su tumba.

Vela la Iglesia. Y vela el mundo.

 

La hora de la victoria de Cristo sobre la muerte es la hora más grande de su historia.

 

(de la Homilía de Juan Pablo II  Sabado Santo 1981)

 

FELIZ Y BENDECIDA PASCUA DE RESURRECCION!!

 


viernes, 7 de abril de 2023

La hora de la victoria de Cristo

 


(FrayAngélico, fresco de las celdas de San Marcos. Cristoalcanza a Adán para rescatarlo del Infierno. c. 1440 - Wikipedia)

 "¿Buscáis a Jesús el crucificado?" (Mt 28, 5).

¿Por qué habéis venido ahora?  ¿Buscáis a Jesús el crucificado?

Sí. Buscamos a Jesús crucificado. Lo buscamos esta noche después del sábado, que precedió a la llegada de las mujeres al sepulcro, cuando ellas con gran estupor vieron y oyeron: "No está aquí..." (Mt 28, 6).

(…)

"Nuestro hombre viejo ha sido crucificado con El, para que... no seamos más esclavos del pecado..." (Rom 6, 6), porque nosotros nos consideramos "muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús" (ib., 6, 11); efectivamente: "Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios" (ib., 6, 10);

 porque: "Por el bautismo fuimos sepultados con El en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva" (ib., 6, 4);

porque: "Si nuestra existencia está unida a El en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya" (ib., 6, 5);

 porque creemos que "si hemos muerto con Cristo..., también viviremos con El" (ib., 6, 8);

y porque creemos que "Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre El" (ib., 6, 9).

 Precisamente por esto estamos aquí.

Por esto velamos junto a su tumba.

Vela la Iglesia. Y vela el mundo.

 

La hora de la victoria de Cristo sobre la muerte es la hora más grande de su historia.

(de la Homilía de Juan Pablo II  Sabado Santo 1981)

martes, 30 de marzo de 2021

Vigilia Pascual Sabado Santo 2000

 




"Tenéis guardias. Id, aseguradlo como sabéis" (Mt 27, 65).


La tumba de Jesús fue cerrada y sellada. Según la petición de los sumos sacerdotes y los fariseos, se pusieron soldados de guardia para que nadie pudiera robarlo (Mt 27, 62-64). Este es el acontecimiento del que parte la liturgia de la Vigilia Pascual
Vela la Iglesia, esta noche, en todos los rincones de la tierra, y revive las etapas fundamentales de la historia de la salvación….


En esta Noche, la Iglesia, en su velar, se centra sobre los textos de la Escritura, que trazan el designio divino de salvación desde el Génesis al Evangelio y que, gracias también a los ritos del agua y del fuego, confieren a esta singular celebración una dimensión cósmica. Todo el universo creado está llamado a velar en esta noche junto al sepulcro de Cristo. Pasa ante nuestros ojos la historia de la salvación, desde la creación a la redención, desde el éxodo a la Alianza en el Sinaí, de la antigua a la nueva y eterna Alianza. En esta noche santa se cumple el proyecto eterno de Dios que arrolla la historia del hombre y del cosmos.


En la vigilia pascual, madre de todas las vigilias, cada hombre puede reconocer también la propia historia de salvación, que tiene su punto fundamental en el renacer en Cristo mediante el Bautismo.


El sepulcro. El lugar donde lo habían puesto (cf. Mc 16, 6). Allí está espiritualmente presente toda la Comunidad eclesial de cada rincón de la tierra. Estamos también nosotros con las tres mujeres que se acercan al sepulcro, antes del alba, para ungir el cuerpo sin vida de Jesús (cf. Mc 16, 1). Su diligencia es nuestra diligencia. Con ellas descubrimos que la piedra sepulcral ha sido retirada y el cuerpo ya no está allí. "No está aquí", anuncia el Ángel, mostrando el sepulcro vacío y las vendas por tierra. La muerte ya no tiene poder sobre Él (cf Rm 6, 9).


¡Cristo ha resucitado! Anuncia al final de esta noche de Pascua la Iglesia, que ayer había proclamado la muerte de Cristo en la Cruz. Es un anuncio de verdad y de vida.
"Surrexit Dominus de sepulcro, qui pro nobis pependit in ligno. Alleluia!"
Ha resucitado del sepulcro el Señor, que por nosotros fue colgado a la cruz.Sí, Cristo ha resucitado verdaderamente y nosotros somos testigos de ello.


Lo gritamos al mundo, para que la alegría que nos embarga llegue a tantos otros corazones, encendiendo en ellos la luz de la esperanza que no defrauda.

CRISTO HA RESUCITADO
ALELUYA