Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 11 de septiembre de 2026

Fiesta de la Exaltacion de la Santa Cruz en Montecassino

 


La inauguración de la Sala Capitular y la exposición de ediciones raras de la Regla de San Benito el domingo 6 de septiembre marcaron el inicio de un mes de acontecimientos extraordinarios en Montecassino. 

El domingo 6 de septiembre, abrió sus puertas por primera vez,  la Sala Capitular. Para la ocasión, se exhibieron ediciones raras de la Regla de San Benito, que datan del siglo XVI. La elección de la Sala Capitular para esta exposición no es casual. Es uno de los espacios más importantes del Monasterio Benedictino y representa el corazón de la vida comunitaria. Su nombre deriva de la antigua tradición que los monjes leyeran diariamente un capítulo de la Regla de San Benito, un momento en el que reflexionaban sobre su propia conducta y discutían la vida del monasterio. Algunas de las principales actividades de la comunidad se realizaban, y aún se realizan, en esta sala: la elección del Abad, la admisión de nuevos monjes al noviciado y la profesión religiosa, las asambleas dedicadas a los asuntos del monasterio, la lectio divina, las conferencias espirituales y las reuniones administrativas. Sus orígenes se remontan a los primeros siglos del monacato, pero fue a principios de la Edad Media cuando se convirtió en un lugar permanente para la lectura de la Regla, la discusión y la organización de la vida comunitaria. El mobiliario y los detalles artísticos que componen la Sala Capitular de la Abadía de Montecassino reflejan la solemnidad de este espacio. Las paredes albergan una rica colección de obras de arte, compuesta principalmente por bocetos preparatorios y grandes lienzos de la escuela napolitana de los siglos XVII y XVIII. Destacan pinturas y bocetos de maestros barrocos como Luca Giordano y Paolo de Matteis. El elemento central de la sala es el gran crucifijo de madera, que representa el punto de referencia visual y espiritual para los monjes durante las asambleas capitulares. De particular valor son los asientos (las sillerías del coro capitular ). No se trata de simples sillas, sino de sillerías de nogal de gran calidad que recorren las paredes laterales de la sala.Se pudieron admirar también  cinco valiosos ejemplares de la antigua colección de la Biblioteca de la Abadía. Se trata de libros del siglo XVI, impresos entre 1501 y 1600. Este fue un periodo crucial en la historia del libro. Tras la gran revolución que supuso la imprenta de tipos móviles en el siglo anterior, la edición experimentó un desarrollo espectacular. Los libros se convirtieron en una herramienta esencial para la difusión del conocimiento. En particular, estos cinco ejemplares nos permiten observar el libro antiguo no como un simple contenedor de texto, sino como un objeto complejo que combina escritura, imágenes, materiales y diseño gráfico. Cada página narra la historia de quien diseñó el volumen, quien lo creó, quien lo leyó y quien lo conservó a lo largo del tiempo y lo trajo hasta nuestros ojos.

Fue otro evento que precede a muchos otros actos preparatorios para la celebración del 1500 aniversario de la fundación de la Abadía de Montecassino.




Los días 13, 14 y 15 de septiembre, con motivo de la solemne Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y la celebración de Nuestra Señora de los Dolores , se exhibirá al público la preciosa reliquia de la Vera Cruz (o Santa Cruz), que se conserva en la Abadía . Se trata de un fragmento de madera de la Cruz de Cristo procedente de Constantinopla. La sagrada reliquia se encuentra en un antiguo relicario de plata finamente elaborado, con forma de cruz. Junto con los restos de San Benito y Santa Escolástica, representa uno de los tesoros espirituales e históricos más importantes para toda la comunidad benedictina de Montecassino .




Durante todo el año, el fragmento sagrado se conserva en la Capilla de las Reliquias del Monasterio, dedicada a la Santa Cruz. Durante la celebración de la Santísima Virgen María de los Dolores, se expone en la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores. Esta es una de las ocho espléndidas capillas laterales que adornan la nave de la Catedral Basílica de Santa María Assunta. Este espacio sagrado posee un gran significado artístico y devocional. Al igual que el resto de la Catedral Basílica, la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores se caracteriza por suntuosas incrustaciones de mármol y mármol policromado, típicos de la gran tradición barroca napolitana, restaurados magistralmente tras la Segunda Guerra Mundial. Junto con la adyacente y elegante Capilla de Nuestra Señora de los Dolores (recientemente reabierta al público para la oración privada), constituye uno de los rincones más íntimos y apartados para quienes visitan la majestuosa Iglesia Abacial de Montecassino.

 

Fuente: Abadia de Montecassino 

Fotografias de Abadia de Montecassino 

El Santuario de La Santa Cruz de los Padres Cistercienses en Mogila, Cracovia

 


La orden cisterciense fue fundada en Francia en el año 1098. La nueva familia monástica se componía de un grupo de monjes benedictinos encabezados por San Roberto, San Alberico y San Esteban. En espíritu de celosa observancia de la regla del Santo Padre Benedicto de Montecassino,  fundaron el convento en Citeaux (en la lengua latina llamado Cistercium) y por eso el nombre Cistercienses (
Ordo Cisterciensis)  Śan Bernardo Clairveaux – fiel admirador y devoto de la Virgen Maria y amante de Jesucristo, fue quien contribuyo en gran medida al  desarrollo del convento. Aun hoy rogamos a la Santísima Virgen Maria con sus palabras: "Acordaos, ¡ohpiadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro,haya sido desamparado….”. 





Hacia Mogiła (el nombre de la aldea proviene de la tumba de Wanda, la hija leyendaria de Krakus) (actualmente incluida en Nowa Huta, un barrio de Cracovia) el obispo cracoviano Iwo Odrowąż * de  Lubiąż  trajo a los Cirstencienses en el año 1222. Fueron ellos quienes construyeron la iglesia bajo la advocación de Asunción de Madre de Dios y de San Wenceslao, así como un monasterio de estilo románico-gótico. El templo fue consagrado en  1266 por el obispo Juan Prandota con la asistencia del duque Boleslao y su esposa Santa Kinga (Cunegunda)  y participación de  fieles y creyentes.

*Es probable que la familia Odrowąż llegara a Polonia desde Bohemia. El progenitor de la familia pudo haber formado parte del séquito de Judith, esposa del príncipe Władysław Herman. Su historia no se conoce con detalle. La rama de la familia Odrowąż en la Pequeña Polonia, de la que procedían los fundadores, tenía su sede en Końskie, una ciudad del antiguo voivodato de Kielce. Desde la promulgación del acta fundacional en 1222, que complementaba la dotación de Wisław Odrowąż, la decisión sobre la monumental estructura recayó en su primo Iwo Odrowąż, obispo de Cracovia desde 1218. A él se le atribuye la grandeza y magnificencia de la iglesia, que superó a todas las iglesias de la época. Hasta la construcción de la catedral gótica de Wawel, ninguna iglesia en la Pequeña Polonia podía presumir de la escala espacial de la de Mogiła. Es uno de los edificios de ladrillo más antiguos de Polonia. El interior, delimitado en el presbiterio por un muro con tres ventanas de arco apuntado, crea una impresión impactante. Se cree que la obra de Iwo se llevó a cabo no solo por motivos religiosos, sino también por prestigio. Es un testimonio de fe, pero también de orgullo familiar. Hasta el siglo XVI, miembros influyentes de la familia Odrowąż, que ocupaban cargos políticos y económicos en el país, yacían en sus criptas. De ahí el cuidado y la dedicación que profesaban a este lugar sagrado.

 

La imagen  de Cristo Crucificado de la iglesia cobro fama rápidamente por tantos favores recibidos y  milagros concedidos.  A sus pies rezaban los reyes polacos, entre otros  el rey Casimiro Grande. Ladislao Jagiełło y Santa Edviga.  A la devoción de Jesucristo Milagroso pronto se unieron  obispos y fieles, de todas las capas sociales de Polonia.

Los Cistercienses de Mogiła administraron los terrenos de los alrededores con eficiencia y habilidad. Desecaron ciénagas y terrenos inundados encausando todo en las aguas del Dłubnia, un fluente del Vistula.  Edificaron también una iglesia de madera bajo la advocación de San Bartolomeo para continuar  la actividad pastoral entre la población de lugar. El templo de madera, que hoy continúa ubicado en el mismo sitio, procede del siglo XV. La iglesia conventual por haber sufrido un incendio, fue reedificada, conservando el  presbiterio, el transepto y las capillas cercanas a la sacristia. En el siglo XVI, un monje cisterciense Stanislao Samostrzelnik pintó los frescos dentro del templo y en el presbiterio, en la bóveda de la biblioteca conventual y en pasillos.  La fachada de la iglesia fue reconstruida en el siglo XVIII al estilo barroco. Del mismo modo se ejecutó el altar en la capilla de la Santa Cruz. La policromía de la nave principal, realizada por  Juan Bukoski-un artista cracoviano, data de  1919. La escultura de Jesus Crucificado Milagroso en la Capilla de la Santa Cruz mide 192 centímetros de altura y está policromada y tiene cabello natural, con la cabeza inclinada y los ojos mirando a los fieles. El semblante indulgente, sin sufrimiento ni dolor visible ha sido la causa que por tradición definen a esta imagen como un Cristo benévolo.  La capilla está cerrada con una puerta de hierro forjado, con ornamentos de oro exvoto de un caballero de nombre Esteban Żółkiewski en señal de  agradecimiento por haberle salvado en la batalla contra los Turcos en el ańo 1620. Durante siglos  en tiempos de tártaros, suecos y austriacos se acumularon  numerosos agradecimientos, ofrendas y ex votos.    Los agradecimientos que se encuentra a la vista  actualmente pertenecen a épocas recientes.  Las crónicas monásticas informan de numerosos  agradecimientos por favores extraordinarios y tambien insólitos a Cristo Crucificado. Algunos de ellos figuran en un  folleto titulado "Breve relato sobre  Jesucristo Milagroso de Mogiła".

El altar principal de piedra es una reconstrucción del altar romano. La base del altar constituye un políptico del gótico avanzado del año 1514. En el centro hay una estatua de la Madre de Dios con el Nino Jesús. Sobre las alas laterales, se ven escenas esculpidas de la vida de la Santa Familia, y  pinturas de la Pasión Divina. En las crujías conventuales hay también monumentos preciosos, entre otras cosas un tríptico del siglo XV que representa a Madre de Dios con su Niño Jesús y a los Santos.

El  9 de marzo de 1970 el Santo Padre Pablo VI concedió a la iglesia conventual el título de basílica menor. Despues de la visita del Santuario por el Santo Papa Juan Pablo II el día 9 de junio de 1979 (primer viaje a su patria como Papa – iba acompañado por el cardenal Joseph Ratzinger) comenzaron a aumentar cada vez más las visitas a Jesucristo Milagroso, en especial para la velada nocturna de los primeros viernes y primeros sabados y durante la peregrinación con  ocasión de la Exaltacion de la Santa Cruz de cada año entre el 14 y el 21 de septiembre.* La celebración central se realiza  el domingo de indulgencia ante el altar exterior en el viejo jardín monástico, ahora Plaza de Juan Pablo II, rodeado de las estaciones de Via Crucis.

*

Este año 2026 La indulgencia comienza el domingo 13 de septiembre con la Santa Misa a las 18:00 horas. Posteriormente, tendrá lugar una procesión con las reliquias de la Santa Cruz en la plaza frente a la basílica. La Misa y la procesión estarán presididas por el Cardenal Grzegorz Ryś, Arzobispo Metropolitano de Cracovia.

Durante los días restantes de la semana de indulgencias, las principales misas con sermones para peregrinos se celebrarán en la basílica a las 12:00 del mediodía y a las 18:00 horas (con una procesión eucarística en la plaza frente a la basílica).

 

En el ańo 1998 durante las solemnidades de indulgencia, dimos las gracias a Dios por los  900 años de la presencia de la  Orden Cisterciense dentro de la iglesia católica. Actualmente los  Cistercienses se hallan presentes en los cinco continentes –incluyendo a los cistercienses-trapenses- y el conjunto de la orden se estima en unos 4500 religiosos. Con sus plegarias de hermandad,  rezos personales y actividad pastoral sirven a Dios y a la gente.

 

Fuente : Opactwo cystersów wMogile, ul. Klasztorna 11, PL 31-979 Kraków


La fuerza y el misterio de la Santa Cruz

 


La nueva cruz, que ha surgido no lejos de la antiquísima reliquia de la Santa Cruz en la abadía de los cistercienses, ha anunciado el nacimiento de la nueva iglesia. Este nacimiento se ha grabado profundamente en mi corazón, y yo, dejando la sede de San Estanislao por la de San Pedro, la he llevado conmigo como una nueva reliquia, como una reliquia preciosa de nuestros días.

La nueva cruz ha aparecido, cuando sobre el terreno de la antigua campiña de los alrededores de Kraków, que es ahora terreno de Nowa Huta, han llegado hombres nuevos para comenzar un nuevo trabajo. Antes se trabajaba aquí duramente, se trabajaba en los campos y la tierra era fértil, se trabajaba pues con agrado. Desde hace unos decenios se ha implantado la industria; la gran industria, la industria pesada. Han llegado aquí hombres procedentes de diversas partes, han venido para gastar sus energías como trabajadores siderúrgicos.

 Precisamente ellos han traído consigo esta nueva cruz. Han sido ellos mismos quienes la han levantado como signo de la voluntad de construir una nueva iglesia. Precisamente esta cruz, ante la que nos encontramos en estos momentos. He tenido la gran suerte, como arzobispo vuestro y cardenal, de bendecir y consagrar, el año 1977, esta iglesia surgida a la sombra de una nueva cruz.

 Esta iglesia es fruto del trabajo nuevo. Osaría afirmar que ha nacido de Nowa Huta. Todos, en efecto, sabemos que en el trabajo del hombre está profundamente grabado el misterio de la cruz, la ley de la cruz. ¿No se verifican tal vez en ella las palabras del Creador pronunciadas después de la caída del hombre: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan" (Gén 3, 19)? Tanto el antiguo trabajo en el campo que hace nacer el trigo, pero también espinas y cardos, como el nuevo trabajo en los altos hornos y en las nuevas fundiciones, siempre se efectúa "con el sudor de la frente". La ley de la cruz está inscrita en el trabajo humano. Con el sudor de la frente ha trabajado el labrador. Con el sudor de la frente trabaja el obrero de la industria. Y con el sudor de la frente (con el tremendo sudor de la muerte) agoniza Cristo en la cruz.

No se puede disociar la cruz del trabajo humano. No se puede separar a Cristo del trabajo humano. Y esto se confirma aquí en Nowa Huta. Este ha sido el principio de la nueva evangelización, en los albores del nuevo milenio del cristianismo en Polonia. Este nuevo comienzo lo hemos vivido juntos y lo he llevado conmigo, desde Kraków a Roma, como una reliquia.

El cristianismo y la Iglesia no tienen miedo del mundo del trabajo. No tienen miedo del sistema basado sobre el trabajo. El Papa no tiene miedo a los hombres del trabajo. Los ha sentido siempre muy cerca de él. Ha salido de su ambiente. Ha salido de las canteras de piedra de Zakrowek, de las calderas de Solvay en Borek Falecki, después de Nowa Huta. A través de todos estos ambientes, a través de las experiencias personales de trabajo —me permito decir—, el Papa ha aprendido nuevamente el Evangelio. Se ha dado cuenta y se ha convencido de cuán profundamente está grabada en el Evangelio la problemática contemporánea del trabajo humano. De cómo sea imposible resolverla a fondo sin el Evangelio.

 De hecho, la problemática contemporánea del trabajo humano (¿sólo la contemporánea, realmente?), en última instancia, no se reduce —me perdonen todos los especialista,— ni a la técnica ni tanto menos a la economía, sino a una categoría fundamental, a saber, a la categoría de la dignidad del trabajo, o sea, de la dignidad del hombre. La economía, la técnica y tantas otras especialidades y disciplinas, tienen su razón de ser en esa única categoría esencial. Si no se inspiran en ella y se forman fuera de la dignidad del trabajo humano, están en error, son nocivas y van contra el hombre.

 Esta categoría fundamental es humanista. Me permito decir que esta categoría fundamental: categoría del trabajo como medida de la dignidad del hombre, es cristiana. La encontramos, en su más alto grado de intensidad, en Cristo.

Baste esto, amadísimos hermanos. Más de una vez me he encontrado aquí con vosotros, como obispo, y he tratado más ampliamente todos estos temas. Hoy, como huésped vuestro, debo hablar de manera más concisa. Pero recordad esta antigua cosa: Cristo no aprobará jamás que el hombre sea considerado —o que se considere a sí mismo— únicamente como instrumento de producción, que sea apreciado, estimado y valorado según este principio. ¡Cristo no lo aprobará jamás! Por esto se dejó clavar en la cruz, como sobre el gran umbral de la historia espiritual del hombre, para oponerse a cualquier degradación del hombre, incluso la degradación mediante el trabajo. Cristo permanece ante nuestros ojos en su cruz, para que todo hombre sea consciente de la fuerza que él le ha dado: "Dioles poder de venir a ser hijos de Dios" (Jn 1, 12).

De esto debe acordarse tanto el trabajador como el patrón, el sistema del trabajo y el de la retribución; lo deben recordar el Estado, la nación y la Iglesia.

 

 ( de la homilía de Juan Pablo II en  la Santa Misa en el Santuario de la Santa Cruz, Mogila el 8 de junio de 1979 durante su primera peregrinación apostólica a Polonia – leer completa) 

lunes, 31 de agosto de 2026

El Jubileo de los benedictinos -1500 años – de Nursia a Montecassino (*)

 

(Foto de la ceremonia inaugural)

La Confederación Benedictina ha iniciado el camino hacia el Jubileo de 2029, que conmemorará los 1.500 años de la Orden, la fundación de Montecasino por San Benito en el año 529.

Hace ya casi  1500 años que los monasterios benedictinos han sido lugares de oración, vida comunitaria y acogida.. Comenzando en Nursia, el itinerario de cuatro años sigue los temas del despertar, la escucha, el crecimiento y el florecimiento.

Bajo el título «Lugares de esperanza desde el año 529», el Jubileo benedictino recorrerá los lugares y temas que marcaron la vida de San Benito: Norcia,«Despertar», en 2026; Roma, «Escuchar», en 2027; Subiaco, «Crecer», en 2028; y, por último, Montecassino,«Florecer», en 2029. 

La ceremonia inaugural tuvo lugar el sábado 25 de abril en Norcia, lugar de nacimiento y  donde fueron bautizados y se criarion San Benito y su hermana gemela Santa Escolástica, con la participación del abad primado Jeremias Schröder, el arzobispo Renato Boccardo de Spoleto-Norcia, el abad Benedict Nivakoff de Norcia y un centenar de monjes y monjas procedentes de más de veinte países, así como autoridades locales. 

«Norcia nos devuelve a lo esencial: al bautismo», afirmó el abad primado Jeremias Schröder. «Cuando hablamos de familia, no nos referimos únicamente a nuestra comunidad monástica, sino a la fraternidad universal de todos los cristianos, la gran familia de Dios». «Todo comienza aquí, hoy, en la sencillez de una pequeña ciudad umbra, donde una familia cristiana dio a luz a dos hijos que cambiaron la historia», afirmó el Abad..

Invito visitar el sitio oficial de la OSB Nuestras raíces – breve historia de la ordenbenedictina. 

Unete al Jubileo  

Directorio de Congregaciones 

(*) con Motivo del Jubileo reposteare todo lo publicado en este blog relacionado con los benedictinos, en especial lo relativo a Bielany y Tyniec en Polonia y a Montecassino en Italia, monasaterios tan directamente unidos a Karol Wojtyla/Papa Juan Pablo II.

 

miércoles, 29 de julio de 2026

Quien fue San Benito de Nursia?


 Benito de Nursia fue un monje y abad que vivió en los siglos V y VI d.C. Fundó varios monasterios y escribió una regla para monasterios que se convirtió en fundamental para el monacato occidental. La Iglesia católica lo venera como patrón de Europa.

La principal fuente para la vida de Benito son los Cuatro Libros de Diálogos que el Papa Gregorio Magno escribió en 593/594 d.C. El Libro Segundo está dedicado por completo a Benito, mostrando su viaje espiritual personal y retratándolo como un gran asceta, un líder profético de monjes y fundador de monasterios, como autor de una regla y hacedor de milagros. El texto se sitúa en una tradición de escritos hagiográficos y está más interesado en hechos espirituales que en detalles biográficos. Se hace especial hincapié en escenas que se hacen eco de las de grandes figuras bíblicas, especialmente de los profetas Elías y Eliseo.

El esquema general de la vida de Benito, tal como lo presenta el Papa Gregorio, se ha enriquecido posteriormente con detalles tomados de las tradiciones locales y con conjeturas fundamentadas sobre fechas que se han convertido en parte de una cronología tradicional aceptada: Benito y su hermana gemela Escolástica nacieron en una familia noble cristiana en Nursia (la actual Norcia), en el año 480 d.C. Benito fue a Roma para sus estudios. Se cansó de la vida en Roma, al haber encontrado la vida de sus compañeros disoluta e inmoral, y a sus maestros no cristianos y corruptos. Esto le llevó a abandonar sus estudios en Roma para seguir una vida espiritual. Dejó la ciudad con su fiel nodriza familiar Cirila, que lo acompañó hasta Enfide (la actual Affile). Benito pasó un tiempo viviendo como ermitaño, en aislamiento espiritual en una cueva identificada posteriormente como el Sacro Speco en Subiaco. Los monjes de un monasterio cercano pidieron a Benito, que por entonces era un hombre santo muy conocido, que se convirtiera en su nuevo abad. Sin embargo, su insistencia en una disciplina monástica adecuada le enfrentó a la comunidad, que intentó envenenarlo. Benito escapó milagrosamente del daño y regresó a su cueva. Más tarde estableció 12 monasterios cerca de Subiaco y residió en el 13º como abad. Alrededor del año 529 d.C. dejó Subiaco con sus discípulos más devotos hacia Cassino y fundó un monasterio en la antigua acrópolis pagana de la colina que domina la ciudad. Aquí escribió la sumamente influyente Regla de los Monasterios y sirvió como primer abad del nuevo monasterio hasta su muerte el 21 de marzo, tradicionalmente considerado en 547. Le siguió poco después su hermana Escolástica, que, inusualmente, fue enterrada en la misma tumba.

Los Diálogos del Papa Gregorio hicieron de Benito uno de los santos más populares de la península italiana. Miles de monasterios que finalmente llegaron a seguir su Regla también difundieron la veneración de este santo.

Según una tradición bien atestiguada, las reliquias de San Benito fueron trasladadas al monasterio de Fleury (Francia) en el año 672. Este traslado se celebra litúrgicamente el 11 de julio. El traslado de las reliquias se discute en Montecassino, sin embargo, donde, tras el bombardeo del monasterio durante la Segunda Guerra Mundial, se descubrió la tumba conjunta de Benito y su hermana, confirmando aparentemente el relato de sus entierros por el Papa Gregorio.

En 1947, el Papa Pío XII reconoció a San Benito como el «Padre de Europa». En 1964, el Papa Pablo VI lo declaró «Patrón de Europa». El Papa Juan Pablo II amplió el grupo de Patronos de Europa, añadiendo a Cirilo y Metodio en 1980, y a Catalina de Siena, Brígida de Suecia y Edith Stein en 2000.

La fiesta de San Benito se celebra generalmente el 11 de julio, pero los monasterios benedictinos también mantienen una celebración el 21 de marzo.

 

Fuente:  OSB.ORG  

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Abadia de Tyniec (5 de 6) Actividades y misión de los benedictinos

 


Escrita alrededor del 529, la Regla está destinada a los cenobitas, es decir, a los monjes que llevan una vida en común . Los benedictinos no son ermitaños, no viven en ermitas separadas y están conectados en la vida cotidiana: recitan juntos la Liturgia de las Horas, comen juntos en el refectorio del monasterio, se reúnen en los capítulos para discutir asuntos comunitarios y durante la recreación para fortalecer las relaciones fraternales; trabajan juntos y cumplen juntos sus responsabilidades para con sus hermanos. San Benito quiso que la vida de sus monjes se centrara en la obediencia mutua y el amor al prójimo, de acuerdo con el mandamiento de la Escritura: Luchemos cada uno por lo que conviene a nuestro prójimo, por su bien, por su edificación (Rm 15, 2).

 

Oración común según san Benito: Significado principal: Nada puede ser más importante que el Servicio de Dios ( Regla 43: 3). Esta liturgia, que, además de la Eucaristía, está compuesta principalmente por los Salmos y otros textos bíblicos , une a la comunidad con toda la Iglesia. Ésta es una misión especial de los monjes: su tarea es interceder por la Iglesia universal y por el mundo entero. Los monjes recitan la Liturgia de las Horas en la comunidad, con especial respeto, ejerciendo el culto público al que pueden unirse todos los visitantes del monasterio. Cada benedictino individualmente, siguiendo el ejemplo de los primeros monjes del desierto egipcio, se convertirá en un hombre del Salterio, moldeado por la Palabra de Dios, acompañándolo también fuera del tiempo de la liturgia.

Los monjes no tienen un campo de actividad estrictamente definido como la caridad o la educación.  Los benedictinos siempre han influido en su entorno, no solo en el ámbito espiritual, sino también a través de la agricultura, el desarrollo de la artesanía y el trabajo intelectual. Como monjes de Tyniec, realizan trabajos que son requeridos por el bien de la Iglesia local: cuidan la parroquia local, administran una casa de huéspedes donde se realizan talleres y retiros, se ocupan del  trabajo académico, difunden conocimientos sobre la espiritualidad monástica , las tradiciones de los Padres y la liturgia a través de su editorial y medios en línea. ,y enseñan historia a través de actividades museísticas y educativas. Como residentes del monasterio polaco habitado más antiguo, trabajan para sus feligreses y los habitantes de Cracovia, así como para todos los cristianos de Polonia, inspirados por la sabiduría de la Regla .


Sin embargo, sus esfuerzos también son en gran medida hacia adentro: cuidan su casa histórica, trabajan en la formación de hermanos jóvenes, cuidan a los monjes ancianos y enfermos de la comunidad, cuidan y trabajan en el jardín y el cultivo yla artesanía.  El restaurador de la abadía de Tyniec, el P. Karol van Oost , solía decir que la espiritualidad benedictina es "el cien por cien del Evangelio"  y dicen “simplemente tratamos de ser cristianos en este lugar al que Dios nos llamó.”

El monasterio es un espacio donde se cruzan muchos caminos: los monjes duran toda su vida aquí, pero en el patio del monasterio pueden encontrarse con cientos de visitantes. Entre ellos hay huéspedes que viven en la casa, así como peregrinos y turistas. Para ellos, Tyniec es solo una de las paradas en el camino. San Benito, citando a St. Pedro, muestra a sus monjes un objetivo claro: que Dios sea glorificado en todas las cosas (cf. 1 P. 4, 11). Entonces, el punto final de nuestro camino es Dios mismo dicen e invitan “Esperamos que todos los que vengan a nuestra casa sientan que están un paso más cerca de este objetivo.”

 

(Fuente: Abadia de Tyniec – mas detalles en su pagina oficial ) 

 

 

jueves, 12 de noviembre de 2020

Abadia de Tyniec (3 de 6) - Leon Knabit: el Papa, Tyniec y los benedictinos

 


"Hoy nos visitó el Padre Karol Wojtyła del Seminario de Cracovia".  Asi puede leerse en la crónica de la abadía de Tyniec del 8 de septiembre de 1946. Y ahí es probablemente donde todo empezó. Más tarde seguía viniendo como sacerdote,  obispo y después cardenal.  Wojtyła venia a Tyniec para los días privados de recogimiento y para retiros, a menudo también para celebraciones religiosas o parroquiales. Tampoco interrumpió sus contactos con Tyniec como Papa. Invitó a los monjes a visitarlo y mantuvo correspondencia con algunos de ellos. Y durante sus viajes apostólicos, rezó en monasterios benedictinos en muchos países, entre ellos España, República Checa, Hungría y Suiza. Por supuesto, no podía dejar de estar en las cunas del monaquismo occidental en Subiaco y Monte Cassino, y en el centro de los benedictinos de hoy en el Aventino romano de San Anselmo.

 

A uno de los monjes de Tyniec, que estudiaba en Roma en la década de 1980, se le preguntó qué podía saber este Papa sobre los benedictinos.  Y el polaco les mostró un folleto publicado por Tyniec que contenía una colección de discursos de Juan Pablo II dedicados a San Benito  y benedictinos. Resultó que "este papa" sabe mucho más sobre el monaquismo de lo que los monjes occidentales suponían…

 

Cuando, durante la agitación posconciliar, se especulaba si el cardenal Wojtyła pertenecía al campo conservador o progresista de la Iglesia, su entonces capellán, el padre Dziwisz respondia “nuestro cardenal es como es, no se fija en “derechas o izquierdas” y,  recordaba su predilección por la regla de San Benito  : ". Esta actitud del futuro Papa puede ayudar a comprender su interés por la  Regla   y San Gregorio Magno, que se distingue por "claridad de juicios y claridad de expresiones" ( Diálogos  36, 1). 22) y "Para que Dios sea glorificado en todas las cosas" (RegBen 57.7 = 1 P 4.11).

 

Estas frases coincidían con la espiritualidad de un hombre criado en una familia tradicional de creyentes, experimentado de muchas maneras durante la guerra y centrado en Cristo por el místico Jan Tyranowski. Más tarde aprendió este "tal cual es", reflexionando sobre los misterios de Dios y el hombre en los senderos de Kalwaria. También lo aprendió en Tyniec, donde en la iglesia que recordaba los tiempos de Bolesław el Temerario, meditaba (¡y escribía!) ante el Santísimo Sacramento, rezaba frente a los altares de los santos y participaba en el Oficio Divino en el coro religioso con gran empeño. Cuando visitó Tyniec por última vez el 19 de agosto de 2002, dijo: "Le debo mucho a Tyniec". Cuando los monjes de Tyniec regresaron al Vaticano para agradecerles el gran regalo de su visita, escucharon: "Tyniec, allí me veo haciendo un retiro ante el obispado".

 

Los benedictinos, que se perfilaban en los umbrales del segundo milenio, trajeron las riquezas de su  Regla , escrita para todos ("quienquiera que seas" RegBen Prol 3), marcando así el rumbo de su desarrollo. Y así: la base del sentido de la vida de las personas y las comunidades es Dios. Muchos capítulos de la Regla están dedicados a su veneración litúrgica y privada.   El recordatorio "Respeta a todas las personas" (RegBen 4.8) también fue valioso para la Europa joven, enfatizando la dignidad de todo ser humano y la igualdad con Cristo, todos libres y esclavos.

 

Juan Pablo II  intento darle forma a Europa y al mundo en ese espíritu.  Cuidar, y tal vez incluso luchar; la dignidad humana fue una prioridad de su pontificado. Algunos incluso creen que la frase "El hombre es el camino de la Iglesia" significa una desviación en cierto sentido del cristocentrismo, el principio rector del nuevo mundo. Sin embargo, si uno le presta atención a las palabras citadas en el contexto de toda la enseñanza de Juan Pablo II, esta objeción resulta infundada, ya que el Papa también dice: "El hombre no puede entenderse sin Cristo".

 

El rol ordenante de la  Regla  benedictina tiene su equivalente en la enseñanza y la actitud de Juan Pablo II, quien, como arzobispo de Cracovia, recordó que el obispo es el primer catequista de la diócesis ... entre otros documentos, una clara muestra de la preocupación del Papa por la ley y el orden en la Iglesia. Él fue personalmente pobre desde el principio, fue especialmente sensible a la suerte de los pobres y enfatizó el papel de la Iglesia en la solución del problema social. Sus encíclicas  Laborem exercens, Sollicitudo rei socialis, Centesimus annos , además de otras declaraciones, muestran cómo le dolia la distribución injusta de bienes y trató de remediarlo lo mejor que pudo.

 

Entonces, la enseñanza y el testimonio de Benedicto XVI y Juan Pablo II provienen de la misma fuente. Parece que San Benito  en el silencio de la ermita y en el anuncio de la Buena Nueva a los paganos que no conocían a Dios, amando a Cristo y a sus hermanos, armonizaba perfectamente la lectura del Evangelio y los signos de los tiempos con lo que Karol Wojtyła hacía en sí mismo y apuntaba en todas las etapas de su rica vida. Es comprensible la convergencia de los planos donde estos dos grandes hombres se encuentran en su servicio a la Iglesia universal.

 

(En el libro se presentan luego  textos  con  importantes documentos del Papa Pablo VI, quien proclamó a S. Benedicto, patrón de Europa, y en su discurso en la antigua abadía de Monte Cassino, recordó el sentido de la vida monástica actual. Los siguientes textos de los discursos de Juan Pablo II dan testimonio de la gran influencia de la  Regla  y el espíritu de S. Benedicto XVI sobre diversas áreas de la vida humana y como nuestro Papa lo entendió y predicó)

 

(Fragmento de los recuerdos del padre Leon Knabit – (famoso predicador, escritor y twitero polaco) en su libro Encuentros con Karol Wojtyla)   Fuente: Opoka