Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

martes, 28 de mayo de 2024

Veritatis Splendor : Miroslaw Mróz – El don del Espíritu hace nacer a una vida nueva (2 de 2)

 


El Papa, en la encíclica Veritatis Splendor, trata también de algunos problemas concretos. El primero, sobre la relación entre libertad y verdad. Se centra en la explicación de la doctrina evangélica contenida en la frase «conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8,32), para poder proseguir con una explicación detallada de la relación entre libertad y ley (VS 35-53). Algunos ámbitos de la teología moral actual – que permanecen bajo la influencia de tendencias subjetivas e individualistas que dominan nuestra sociedad y nuestra cultura –interpretan de manera nueva la relación entre libertad y verdad,. Juan Pablo II demuestra la grandeza de la participación del hombre en la dominación divina, negando la auto dependencia del hombre pero también la imposición de normas contrarias al verdadero bienestar del hombre, sin contradecir por ello a la persona humana.

Refutando la autonomía moral, el Papa postula “la teonomia participada”, o sea, la participación real en la soberanía divina sobre el mundo donde el poder del hombre se extiende dentro del respeto de categoría de realeza y grandeza de la vocación divina. La libertad del hombre y la ley de Dios se encuentran y están llamadas a compenetrarse entre si (VS 41) formando la obediencia libre del hombre en el contexto del reconocimiento en él de la bondad de Dios, que ofrece la realización plena de su dignidad. En este caso, la libertad no reside solo en la elección de una manera de actuar, sino también en tomar partido por el verdadero y definitivo bien.  A partir de este razonamiento, el Papa desarrolla una visión crítica de las teologías de “opción fundamental” que postulan que “la persona decide globalmente sobre si misma, no a través de una elección determinada y consiente a nivel reflejo, sino en forma trascendental y atematica (VS 65).  La cuestión se refiere a la relación entre conciencia y verdad, asi como la fuente de la moral, porque algunas teorías éticas modernas (por ejemplo el consecuencialismo o proporcinalismo) han comenzado a presentar los criterios para valorar la justicia moral «sobre la base de la ponderación de los bienes de orden moral o pre-moral» (VS 75) .

En su encíclica, el Papa reafirma la actualidad de la doctrina de Santo Tomas de Aquino,  porque prueba que «la moralidad del acto humano depende sobre todo y fundamentalmente del objeto elegido racionalmente por la voluntad deliberada» (VS 78) y no sólo de la intención y las consecuencias del acto humano (vs 77)

Resulta difícil no darse cuenta de la intención con que el Santo Padre se ocupa de las cuestiones de recta conciencia del hombre, «cuya voz y cuyo juicio penetran la intimidad del hombre hasta las raíces de su alma (VS 58). Esta no es la ley, pero la confirma, proporcionando un juicio sobre el acto humano, que a veces puede resultar erróneo. De aquí nace la llamada a formar la conciencia y a «hacerla objeto de continua conversión a la verdad y al bien» (VS 64).  El cristiano, formando la propia conciencia debería velar por la verdad porque ella es la fuente de su dignidad. Sólo la verdad sobre el bien ofrece la certeza de la esperanza del hombre en el crecimiento continuo en la virtud.

La alegre verdad de la fe cristiana confirma a Juan Pablo II las posibilidades de su renovación y auténtica asimilación en la vida.  El Papa, teniendo como deber custodiar la transmisión fiel de la Palabra de Dios, llama a todos a un profundo discernimiento sobre las normas morales y a no caer en el relativismo o el pragmatismo. La moral cristiana debería entenderse siempre recurriendo a categorías evangélicas en las que el seguimiento de Cristo constituya una regla fundamental y proporcione la fuerza vital.

El Papa se refiere sobre todo al don de Espíritu Santo, que hace nacer una vida nueva guia al acogerlo, para poder asemejarse más a Jesus Es la sabiduría de nuestra vida, bien del hombre que busca la verdad, lo noble y lo bello.

 

 (publicado en Totus Tuus, Nr 2 Marzo/Abril 2000, Año V)

 

Veritatis Splendor : Miroslaw Mróz – El don del Espíritu hace nacer a una vida nueva (1 de 2)

 


La encíclica de Juan Pablo II Veritatis Splendor, publicada en 1993, es distinta de las demás encíclicas, tanto por el contenido como por el modo en que se publicó. Se trata de un documento que reflexiona sobre los problemas fundamentales de las enseñanzas morales de la Iglesia, y por tanto sobre la búsqueda humana del bien y del sentido de la vida, y sobre la respuesta a la pregunta de cómo la fe en Cristo explica el comportamiento del hombre en la vida ordinaria. Es a la vez una reflexión sobre el conjunto de la doctrina moral de la Iglesia (VS,4). Esto es importante, porque actualmente surgen en el seno de la comunidad cristiana dudas e interpretaciones equivocadas sobe algunos temas teológicos, que ofuscan la claridad de la mismísima doctrina moral de la Iglesia y por tanto sobre la práctica de la vida. Es aquí donde la pregunta sobre la relación entre fe y moral se hace fundamental.

Los cristianos están llamados «a llevar una conducta digna del Evangelio» (Flp 1,27) y, para poder ponerla en práctica necesitan un mensaje claro y comprensible sobre las enseñanzas morales de la Iglesia. Juan Pablo II, conocedor de los problemas y controversias en el campo de la ética y la teología moral, deseó expresar – a través de la publicación de Veritatis Splendor – su opinión con el fin de precisar algunos temas esenciales al respecto. Por ejemplo, explica algunos temas esenciales de la enseñanza moral de la doctrina de la Iglesia que han sido considerados en crisis.

El Papa no evita las preguntas sobre las bases de la moral cristiana ni sobre cuestiones polémicas, como por ejemplo las relacionadas con las pluralisticas condiciones socio-culturales, la relación entre libertad y ley, conciencia y verdad, las elecciones fundamentales del hombre y su comportamiento, los acos morales, que a veces son intrínsecamente malos.

Todas estas cuestiones conciernen la relación entre la vida del hombre y la fe en Cristo que es esencial y constitutiva, las normas morales  inmodificables y comunes, demostrando también de esta manera el servicio de teólogos y moralistas inscrito en el contexto del cumplimiento de la misión profética de la Iglesia: la responsabilidad de los teólogos en la enseñanza clara de la doctrina moral de la Iglesia y en la evangelización donde el mensaje moral constituye una propuesta precisa que promueve nuevas formas de vida, propias de los discípulos de Cristo (VS 106-107)

Por ello el Papa utiliza un método sabio de la pedagogía de fe, donde – mediante la demostración del error – revela al mismo tiempo la verdad sobre las reglas de la imitación de Cristo, que constituyen «el fundamento esencial y original de la moral cristiana» (VS, 19)  

“La sequela Cristi”, el seguimiento de Jesús, se convierte en via y contenido de la doctrina moral no solo como imitación exterior, sino como “adhesión a la persona de Jesús”, “acogimiento de su persona”, y de manera radical, participación en su misión. Cristo mismo es la medida de la moral cristiana: «El modo de actuar de Jesús y sus palabras, sus acciones y sus preceptos constituyen la regla moral de la vida cristiana» (VS 20).  «El mandamiento nuevo» consiste en caminar por el camino del amor como Jesús, que se dona totalmente al servicio de Dios y de los hermanos. Juan Pablo II renueva la antigua regla según la que la moral cristiana es asumir en la propia vida la pasión, muerte y resurrección de Cristo.  EL hombre, sin embargo, no puede por sus propias fuerzas alcanzar una tal configuración con Cristo para poder imitarlo plenamente y vivir siempre y en cualquier condición en su amor. Por ello, el único modo de amar así es la fuerza del don que nos ofrece el Espíritu Santo.

La catequesis moral de la Iglesia es una enseñanza continua sobre la presencia de Cristo junto al hombre de cada época, de todas las épocas. El, que percibiendo las ansias del hombre, hace posible la realización del ideal de perfección. Una moral de este género va mas allá de interpretaciones legales de los mandamientos y de las normas y conduce a la vida del crecimiento en la gracia, en la que el primer puesto no está ocupado por las indicaciones normativas relacionadas con la vida moral sino por el encuentro del hombre con Jesus según el ejemplo de lo que sucedió entre Jesus y el joven rico que preguntaba: «Maestro, que he de hacer para conseguir la vida eterna?»(MT 19,16)

Esta pregunta tiene una importancia fundamental en la transmisión de una nueva forma de enseñanza de la moral cristiana según las reglas evangélicas: el hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a si mismo - y no solo según pautas y medidas de su propio ser, que son inmediatas, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes -  debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo (VS, 8)  Se trata del punto esencial del nuevo plan del Papa y de la enseñanza completa de la Iglesia según los postulados del Concilio Vaticano II (Optatam totius 16) , basado no sobre la moralidad de los mandamiento y de las normas, sino sobre la profundidad de asimilacion de toda realidad que comprende una dimensión, sea cristocentrica o antropocéntrica, en la que la persona de Jesucristo constituye el mensaje central e inalienable de la Iglesia y de las cuestiones morales. 

 

(publicado en Totus Tuus, Nr 2 Marzo/Abril 2000, Año V)

 

viernes, 24 de mayo de 2024

Juan Pablo II y el “rosario vivo”

 

(Imagen adyacente a la parroquia de San Estanislao Kostka de los salesianos, en Debniki)

"Cuando me encontraba en Cracovia, en el barrio Debniki, entré en el grupo del "Rosario vivo'', en la parroquia salesiana. Allí se veneraba de modo especial a María Auxiliadora. En Debniki, en el período en el que iba tomando fuerza mi vocación sacerdotal, gracias también al mencionado influjo de Jan Tyranowski, mi manera de entender el culto a la Madre de Dios experimentó un cierto cambio. Estaba ya convencido de que Maria nos lleva a Cristo, pero en aquel período empecé a entender que también Cristo nos lleva a su Madre. Hubo un momento en el cual me cuestioné de alguna manera mi culto a María, considerando que éste, si se hace excesivo, acaba por comprometer la supremacía del culto debido a Cristo. Me ayudó entonces el libro de San Luis María Grignion de Montfort titulado "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen''. En él encontré la respuesta a mis dudas. Efectivamente, María nos acerca a Cristo, con tal de que se viva su misterio en Cristo. El tratado de San Luis María Grignion de Montfort puede cansar un poco por su estilo un tanto enfático y barroco, pero la esencia de las verdades teológicas que contiene es incontestable. El autor es un teólogo notable. Su pensamiento mariológico está basado en el Misterio trinitario y en la verdad de la Encarnación del Verbo de Dios.

 

Comprendí entonces por qué la Iglesia reza el Ángelus tres veces al día. Entendí lo cruciales que son las palabras de esta oración: "El Ángel del Señor anunció a María. Y Ella concibió por obra del Espíritu Santo... He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra... Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros..." ¡Son palabras verdaderamente decisivas! Expresan el núcleo central del acontecimiento más grande que ha tenido lugar en la historia de la humanidad. Esto explica el origen del Totus Tuus. La expresión deriva de San Luis María Grignion de Montfort. Es la abreviatura de la forma más completa de la consagración a la Madre de Dios, que dice: Totus tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor Tuum, Maria"

Marija Pomagaj de Brezje, la Maria Auxiliadora de los eslovenos

 


Alejado tan solo unos cientos de metros de la autopista, el pueblo alpino de Brezje - donde se encuentra el Santuario de Marija Pomagaj - no ha perdido el encanto de las pequeñas aldeas eslovenas.

Brezje aparece en los registros históricos en el siglo 11, dependiendo de la parroquia de Mošnje. Se desconocen datos precisos, pero se cree que alrededor del siglo XV Brezje ya contaba con su propia pequeña iglesia en honor a San Vito, donde se celebraban misas tres veces por año.

 En el año 1800, por iniciativa del párroco de Mošnje el Dr. Urban Ažbe, a la pequeña iglesia le fue agregada una capilla en honor a María Auxiliadora – que con el tiempo seria el corazón del Santuario - para que los fieles pudieran acudir a Ella en esa época de incertidumbres y crecientes penurias, causadas por las ocupaciones francesas.

Ažbe había estudiado, cuando ya era sacerdote, en Austria y se había inspirado en la imagen de Maria Auxiliadora de la Iglesia de San Jacobo en Innsbruck, una pintura del conocido artista alemán Luka Cranach. Al regresar a a su tierra, trajo consigo una estampa de la pintura y le encargo al pintor esloveno Leopold Layer (1752 - 1828) que hiciera una copia basándose en ese cuadro, que Layer pintó volcando en el su propia maestría.



El cuadro de Marija Pomagaj (oleo en tela de 1mx0,80cm) es, por lo tanto, una copia libre del cuadro de Cranach. La imagen fue colocada en la capilla y fue testigo de numerosos milagros a partir de 1863. Con el tiempo la iglesia se fue haciendo pequeña para albergar a tantos peregrinos y se construyo entonces una nueva, que fue consagrada el 7 de octubre de 1900 por el Arzobispo de Gorica Jakob Missia. Anexo a la Iglesia fueron bendecidas las instalaciones destinadas a la orden franciscana, a quienes se encomendó la custodia del Santuario.

 


Cuando construyeron la iglesia actual se mantuvo el diseño original de la capilla, cubierta por otra cúpula, pero lamentablemente los frescos pintados por Layer se fueron perdiendo con el tiempo. Como la Iglesia acostumbra coronar las imágenes sagradas muy populares entre los fieles, los franciscanos presentaron la idea de coronar la imagen de Marija Pomagaj. El Obispo Jeglič, gran devoto de la Virgen Maria, solicito el permiso correspondiente y tuvo el honor de coronar solemnemente la imagen de Marija Pomagaj como Madre y Reina de los eslovenos el 1ro de septiembre de 1907 en presencia de numerosos fieles.

El milagroso cuadro se “ausento” de su Santuario en diferentes oportunidades. Por primera vez en 1935 cuando “peregrino” a Ljubljana para estar presente en el Congreso eucarístico Nacional, entre el 28 y el 30 de junio de 1935. La segunda vez no fue ni tan solemne ni tan voluntaria, pues durante la ocupación alemana los franciscanos debieron abandonar el Santuario y fueron prohibidas todas las celebraciones religiosas. Solo había quedado allí un hermano franciscano que logro salvar la imagen llevándola en su mochila a Ljubljana. Después de pasar por varios lugares la imagen finalmente fue albergada en la Catedral de Ljubljana, que se convirtió en la segunda Brezje hasta que el 15 de junio de 1947 pudo volver a su Santuario.

Fueron tiempos difíciles, - un periodo muy triste de la historia de Eslovenia - pero los fieles no dejaron de acudir al Santuario aún en los momentos más duros, si bien quienes peregrinaban a Brezje sabían que de alguna manera se exponían a ser objeto de algún tipo de represalia.

 Por tercera vez la imagen dejo su Santuario durante la primer visita del Papa Juan Pablo II en 1996 para ocupar un lugar de honor en la Santa Misa celebrada en el Hipódromo de Stozice el 18 de mayo. Y por ultima vez durante el Congreso Eucaristico Nacional Esloveno en Celje en junio 2010.

El pueblo esloveno se consagro a Maria Pomagaj el 15 de agosto de 1992, consagración que se renueva todos los años en la Fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María. El 7 de septiembre de 1999, por iniciativa de los custodios franciscanos la Iglesia, que el 5 de octubre de 1988 había sido nominada Basilica menor por el Papa Juan Pablo II, fue declarada Santuario Nacional de Eslovenia. La solemnidad de la proclamación fue presidida por el entonces Arzbispo de Ljubljana Dr. Franc Rode el 1ro de enero del 2000.

 


El Santuario guarda entre sus recuerdos mas preciados aquella fecha del 17 de mayo de 1996, cuando en su  primer viaje a Eslovenia (Volvería a hacerlo en  1999 para la beatificación del Obispo Anton Martin Slomsek) el Papa Juan Pablo II pidió visitar el Santuario (fuera de programa) y allí rezo ante la santa imagen. En el libro de visitas escribió sencillamente  Marija pomagaj! Maria ayúdanos!


 

miércoles, 22 de mayo de 2024

El Golgota de Duda Gracz en Jasna Gora – 2 de 2

 

Los detallados comentarios de las 18 estaciones del Gólgota (Via Crucis) de Jerzy Duda Gracz  que nos ofrece el WebCatolico de Javier merecía algo más que una referencia o una invitación a visitarlo. Por eso me he permitido copiar aquí las primeras dos estaciones.  

 

Primera estación: Cristo es condenado a muerte



Vemos a Cristo de  pie y atado.  Sin embargo, en vez de estar ante Pilatos, está ante otras personas. El motivo es que el juicio a Jesucristo se repite permanentemente, pero quienes le condenan en la actualidad son otros. Vemos a un juez ciego y la palangana para lavarse las manos de la sangre del cordero. Los micrófonos representan a los medios de comunicación, muchos de los cuales se dedican a difundir mentiras sobre la figura de Cristo y la religión tratando de ridiculizar a Cristo y a los cristianos en programas basura. Muchos políticos también juzgan y desprestigian la religión católica, vertiendo mentiras sistemáticamente para engañar al pueblo y a la justicia. Son ellos los que se quieren convertir en dioses y dictar leyes sobre lo que es, a su juicio bueno y malo. Promueven leyes claramente anticristianas como el aborto o la eutanasia. Su objetivo es hacer desaparecer a Dios tanto de la esfera pública como de la privada, en todos los ámbitos, escudándose en una mayor libertad para la ciudadanía. En definitiva. Cristo es condenado a muerte de múltiples maneras.

 

Segunda estación – Cristo carga con la cruz

 



Todo un Dios hecho hombre, Cristo, carga con la cruz y se dirige al Gólgota para ser crucificado para salvarnos de nuestros pecados. Con eta expresión máxima de amor y humildad. Cristo se convierte en la esperanza de todos los enfermos de cuerpo y alma, representados en el cuadro con sus muletas. ¿Ofrecemos al Señor nuestro dolor y sufrimiento como enfermos? ¿Aprovechamos las cruces que el Señor nos envía para ofrecerlas por nuestros hermanos? ¿En quien tenemos puestas nuestras esperanzas?

Gracias Javier!  

El web católico de Javier : las 18 estaciones del Golgota de Jasna Gora condescripción


El Golgota de Duda Gracz en Jasna Gora – 1 de 2

 


En ese espacio sagrado,  de arraigada peregrinación mariana en honor a la Reina de Polonia que es Jasna Gora , lugar místico también para el visitante si va mínimamente preparado  a comprender en parte la vibrante historia del pueblo polaco, te encuentras con algo que te arranca de la  mística y te hace cobrar conciencia del hoy de todos los tiempos:  el Gólgota del pintor polaco Jerzy Duda Gracz (Jerzy Dzierżysław Duda alias Gracz). Al encontrarte con esas imágenes - que a primera vista parecen casi grotescas - de repente  te das cuenta que el artista intenta tocar la fibra  intima del observador sobre momentos trágicos de la historia polaca enlazándola con el Golgota de Cristo, notando también la diferencia entre rostros polacos y el de Cristo,  un rostro de facciones diferentes y no obstante unidos, con un trasfondo que te trae a la mente la emocionante y sentida homilía de Juan Pablo II durante su primer visita a Polonia en el  santuario de la Santa Cruz de Mogila. Esa fue mi experiencia.

Esteban Fernández Cobian en su escrito Arquitectura religiosa contemporánea. El estado de la cuestión describe esa obra magistralmente en breves palabras:  “Hay que decir que, en general, el pueblo polaco es expresionista, como si hubiese encontrado en el arte un medio adecuado para expulsar su intenso dolor. Tal vez uno de los hitos recientes más significativos —por el tema y por el lugar— sea el nuevo Vía Crucis del Tercer Milenio de Jasna Góra, compuesto por dieciocho pinturas realizadas por Jerzy Duda Gracz.  Espeluznante y tierno a un tiempo, esta obra excepcional y compleja que se ha colocado en el lugar más sagrado  de Polonia – al lado de la capilla de la Virgen de Czestochowa -   se alza como un terrible resumen de la historia reciente y como un grito de advertencia a toda la humanidad. Las plagas que actualmente azotan al hombre contemporáneo —desde el aborto masivo a los niños-soldado, desde la hipocresía de los medios a la explotación de la mujer se encuentran presentes en él.”


El artista mismo, nacido en Czestochowa en 1941,  lo llamo el Gólgota de nuestra vida cotidiana de hoy, de ahora y de aquí en la Polonia católica. A ese Via Crucis de 18 pinturas (son 18 estaciones, 4 más de las tradicionales), se le considera  su obra más importante. El autor recordaba,  en una entrevista para Radio Jasna Gora en 2001,  haber venido de niño con su madre a Jasna Gora para rezar por la libertad de su padre y su hermano,  detenidos por los comunistas,  y que en este Gólgota  intento abismarse en el interior de la persona y revelar todo lo que oculta;  y mostrar aquellos que  crucifican a Cristo y a quienes son testigo de su permanente presencia. Muchas de sus pinturas son comparadas con las de Pieter Brueghel, conmovedoras, de emociones profundas, a menudo controvertidas y polémicas.  Un total de  unas 3000 pinturas y alrededor de  200 exposiciones ubican a este pintor, ilustrador, escenógrafo y profesor, en un lugar indiscutible en la historia del arte polaco. Sus años de juventud trascurrieron a la sombra de la guerra y la postguerra, el arresto de su padre y su hermano mayor y la confiscación de la casa familiar. Graduado en la Escuela Secundaria estatal de Tecnología del Arte en Czestochowa  continuó sus estudios en la filial de la Academia de Bellas Arte Jan Matejko de Cracovia en Katowice (actualmente Academia de Bellas Artes de Katowice)  donde se graduó en 1968. Permaneció en Katowice y allí comienzó su trabajo creativo en diversas técnicas: acuarela, oleo, acrílico y tempera.

Sus primeras obras son gráficos de la serie “Judaica”  En la década del 1970 comienza a surgir su estilo característico: realismo con una ligera tendencia hacia lo grotesco.  Alli aparecen “Tríptico polaco”, “Babel 2”, “El juicio final” y “Autorretrato con familia”. El artista llama la atención sobre los males sociales, manías e ideas, con duras críticas. Se burla también de si mismo con autorretratos irónicos.  Admirador de Józef Chełmonski, se rebela contra el espíritu del realismo socialista. Los años 80 son los más marcados políticamente en una clara referencia al movimiento de  “Solidaridad”.   Comienza también a colaborar con el teatro preparando escenografías.  A fines de los 80, principios de los 90 vuelve cada vez más a los recuerdos y experiencias relacionadas con Czestochowa volcando sus recuerdos en dibujos y pinturas con una marcada referencia a lo sagrado y lo profano. Realismo algo grotesco, pero no obstante mostrando sensibilidad de artista para contar historias pasadas no solo de tragedias sino también de momentos hermosos.  Entra en el siglo XXI con su desafío del “Gólgota de Jasna Gora”, y sus dieciocho estaciones pintado para el monasterio paulino de Czestochowa.  Decia el pintor “Este es el trabajo más difícil de mi vida”.  Llevaba madurando la idea durante casi 20 años. Comenzó su trabajo entre 1999/2000. Pinto los cuadros en pocos meses entre agosto de 2000 a marzo de 2001. Los cuadros representan las 14 Estaciones de la Cruz, y además  la Resurrección de Jesús, el encuentro con  Tomás, el envío de los apóstoles y la Ascensión. La pintura más grande es la Estación XII: la crucifixión de Jesús con el fondo de 30 figuras de santos polacos. Cuenta la historia de la Pasión y Resurrección de Jesus de manera diferente a los demás. Más severo, más honesto, mas verdadero sin dejar de lado mitos y leyendas nacionales, símbolos, santos, héroes pero también gente corriente y común. Duda Graz muere el 5 de noviembre de 2004 en Łagow, durante una sesión de pintura al aire libre. (Silwia Góra)

Para mas información :

Esteban Fernandez Cobian: Arquitectura religiosa contemporánea. El estado de la cuestión

Jerzy Duda-Gracz: Relato indiscutido de los polacos 

Agnieszka Jankowska-Marzec : Accursed or absent? Critics towards the Works of Jerzy Duda-Gracz

Alfa y Omega: Misericordiapara el siglo XX

(Las fotos son mias)

 

 

lunes, 20 de mayo de 2024

Maria Madre de la Iglesia


 El concilio Vaticano II, después de haber proclamado a María «miembro muy eminente», «prototipo» y «modelo» de la Iglesia, afirma: «La Iglesia católica, instruida por el Espíritu Santo, la honra como a madre amantísima con sentimientos de piedad filial» (Lumen gentium, 53).

A decir verdad, el texto conciliar no atribuye explícitamente a la Virgen el título de «Madre de la Iglesia», pero enuncia de modo irrefutable su contenido, retomando una declaración que hizo, hace más de dos siglos, en el año 1748, el Papa Benedicto XIV (Bullarium romanum, serie 2, t. 2, n. 61, p. 428).

En dicho documento, mi venerado predecesor, describiendo los sentimientos filiales de la Iglesia que reconoce en María a su madre amantísima, la proclama, de modo indirecto, Madre de la Iglesia.

2. El uso de dicho apelativo en el pasado ha sido más bien raro, pero recientemente se ha hecho más común en las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia y en la piedad del pueblo cristiano. Los fieles han invocado a María ante todo con los títulos de «Madre de Dios», «Madre de los fieles» o «Madre nuestra», para subrayar su relación personal con cada uno de sus hijos.

Posteriormente, gracias a la mayor atención dedicada al misterio de la Iglesia y a las relaciones de María con ella, se ha comenzado a invocar más frecuentemente a la Virgen como «Madre de la Iglesia».

La expresión está presente, antes del concilio Vaticano II, en el magisterio del Papa León XIII, donde se afirma que María ha sido «con toda verdad madre de la Iglesia» (Acta Leonis XIII, 15, 302). Sucesivamente, el apelativo ha sido utilizado varias veces en las enseñanzas de Juan XXIII y de Pablo VI.

(…)

El Papa Pablo VI habría deseado que el mismo concilio Vaticano II proclamase a «María, Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores ». Lo hizo él mismo en el discurso de clausura de la tercera sesión conciliar (21 de noviembre de 1964), pidiendo, además, que «de ahora en adelante, la Virgen sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título» (AAS 56 [1964], 37).

De este modo, mi venerado predecesor enunciaba explícitamente la doctrina ya contenida en el capítulo VIII de la Lumen gentium, deseando que el título de María, Madre de la Iglesia, adquiriese un puesto cada vez más importante en la liturgia y en la piedad del pueblo cristiano.

(Juan Pablo II de la  AudienciaGeneral 17 de septiembre de 1997)

Aprovecho la oportunidad de esta festividad mariana para recordar mi post 

Juan Pablo II y la dimensión de su carisma mariano (2 de 2) Catequesis sobre la Santisima Virgen Maria