Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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domingo, 12 de octubre de 2025

Papa Leon XIV Jubileo de espiritualidad mariana

 


El Jubileo de la espiritalidad mariana comenzó el viernes pasado 10 de octubre 2025 con la peregrinación a la Puerta Santa y posibilidad de recibir el Sacramento de Reconciliación en las Iglesias jubilares.

Ayer sábado 11 de  octubre  fue recibida en la Basilica de Santa Maria enTraspontina la estatua original de Nuestra Señora de Fatima para la veneración de los fieles a partir de las 8.30 y a las 9.00  fue celebrada la Santa Misa por el Rector del  Santuario de Fatima. A las 12.00 tuvo lugar el rezo del santo Rosario

Por la tarde a las 17.00 se realizo la procesión desde la Basílica, situada sobre Via della Concilliazione, hacia la Plaza San Pedro.

Como parte de la Vigilia de oración, presidida por el santo Padre,  Leon XIV reflexiono:




En este Jubileo de la espiritualidad mariana, nuestra mirada como creyentes busca en la Virgen María la guía de nuestra peregrinación en la esperanza, contemplando sus «virtudes humanas y evangélicas, cuya imitación constituye la más auténtica devoción mariana» (Cf. Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen Gentium, 65.67). Como ella, la primera creyente, queremos ser un seno que acoja al Altísimo, «humilde tienda del Verbo, movida sólo por el viento del Espíritu» (S. Juan Pablo II, Angelus, 15 agosto 1988). Como ella, la primera discípula, supliquemos el don de un corazón que escucha y se vuelve fragmento de un cosmos que acoge. A través de ella, Mujer dolorosa, fuerte y fiel, pidamos que nos alcance el don de la compasión hacia todo hermano y hermana que sufre, y hacia todas las criaturas.

Contemplemos a la Madre de Jesús y al pequeño grupo de mujeres valientes al pie de la Cruz, para aprender también nosotros a permanecer, como ellas, junto a las cruces infinitas del mundo, donde Cristo sigue crucificado en sus hermanos, para llevarles consuelo, comunión y ayuda. En ella, hermana de humanidad, nos reconocemos, y con las palabras de un poema le decimos:

“Madre, tú eres cada mujer que ama;
madre, tú eres cada madre que llora
a un hijo asesinado, a un hijo traicionado.
Estos hijos que nunca terminan de ser aniquilados» (Cf. D. M. Turoldo).

Bajo tu protección buscamos refugio, Virgen de la Pascua, junto con todos aquellos en los que se sigue completando la pasión de tu Hijo.

Hagan lo que él les diga

En el Jubileo de la espiritualidad mariana, nuestra esperanza se ilumina con la luz suave y perseverante de las palabras de María que nos refiere el Evangelio. Y de entre todas ellas, son valiosas las últimas pronunciadas en las Bodas de Caná, cuando, señalando a Jesús, dice a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga» (Jn 2,5). Después no hablará más. Por tanto, estas palabras, que resultan casi un testamento, deben ser muy queridas por los hijos, como todo testamento de una madre.

Todo lo que él les diga. Ella está segura de que su Hijo hablará, su Palabra no ha terminado, sigue creando, generando, llenando el mundo de primaveras y de vino las ánforas de la fiesta. María, como una señal indicadora, orienta más allá de sí misma, muestra que el punto de llegada es el Señor Jesús y su Palabra, el centro hacia el que todo converge, el eje alrededor del cual giran el tiempo y la eternidad.

Cumplan su Palabra, recomienda. Cumplan el Evangelio, conviértanlo en gesto y cuerpo, en sangre y carne, en esfuerzo y sonrisa. Cumplan el Evangelio, y la vida se transformará, de vacía a plena, de apagada a encendida.

Hagan todo lo que él les diga: todo el Evangelio, la palabra exigente, la caricia consoladora, el reproche y el abrazo. Lo que entiendes y también lo que no entiendes. María nos exhorta a ser como los profetas: a no dejar caer en el vacío ni una sola de sus palabras (cf. 1Sam 3,19)
(…)

La Vigilia culmino con una oración a Maria, Madre de Jesus y Madre nuestra

 A ella, mujer profundamente pacífica, reina de la paz, nos dirigimos:

Ruega con nosotros, Mujer fiel, sagrado seno del Verbo.
Enséñanos a escuchar el grito de los pobres y de la madre Tierra,
atentos a las llamadas del Espíritu en el secreto del corazón,
en la vida de los hermanos, en los acontecimientos de la historia,
en el gemido y en el júbilo de la creación.
Santa María, madre de los vivos,
mujer fuerte, dolorosa, fiel,
Virgen esposa junto a la Cruz,
donde se consuma el amor y brota la vida,
sé tú la guía de nuestro compromiso de servicio.

Enséñanos a detenernos contigo junto a las infinitas cruces
donde tu Hijo sigue crucificado,
donde la vida está más amenazada;
a vivir y dar testimonio del amor cristiano
acogiendo en cada hombre a un hermano;
a renunciar al oscuro egoísmo
para seguir a Cristo, verdadera luz del hombre.

Virgen de la paz, puerta de la esperanza segura,
¡acoge la oración de tus hijos!

(de la Vigilia de Oracion y Rosario por la Paz – Santo Padre Leon XIV  con ocasión del Jubileo de la Espiritualidad Mariana)


 

domingo, 3 de agosto de 2025

Tor Vergata 25 años después

 



Como olvidar aquellos días de las JMJ del año 2000, el multitudunario encuentro en  Tor Vergata con ocasion de la XVI Jornada Mundial de la Juventud  y las palabras del Papa Juan Pablo II:

“¡No tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio!

 “En el año 2000, ¿es difícil creer? Si, es difícil. No hay que ocultarlo. Es difícil, pero con la ayuda de la gracia es posible, como Jesús dijo a Pedro: “No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que  etá en los cielos”  (Mt, 16,17)



 “Cristo nos ama y nos ama siempre!”

“Nos ama incluso cuando lo decepcionamos, cuando no correspondemos a lo que espera de nosotros. Él no nos cierra nunca los brazos de su misericordia. ¿Cómo no estar agradecidos a este Dios que nos ha redimido llegando incluso a la locura de la Cruz? ¿A este Dios que se ha puesto de nuestra parte y está ahí hasta al final? 

 


Y ayer sábado 2 de agosto en el Diálogo del santo Padre LeonXIV con los jóvenes nos recordaba:   hace veinticinco años, precisamente en el lugar donde nos encontramos, san Juan Pablo II dijo: «es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar» (Vigilia de oración en la XV Jornada Mundial de la Juventud, 19 agosto 2000). El miedo deja entonces espacio a la esperanza, porque estamos seguros de que Dios lleva a término lo que comienza.

 Y recordaba nuevamente hoy 3 de agosto, en la homilía de la Misa de Clausura : 



queridos jóvenes, nuestra esperanza es Jesús. Es Él, como decía san Juan Pablo II, «el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, […] para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna» (XV Jornada Mundial de la Juventud, Vigilia de oración, 19 agosto 2000). Mantengámonos unidos a Él, permanezcamos en su amistad, siempre, cultivándola con la oración, la adoración, la comunión eucarística, la confesión frecuente, la caridad generosa, como nos han enseñado los beatos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, que próximamente serán proclamados santos. Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos. Entonces verán crecer cada día la luz del Evangelio, en ustedes mismos y a su alrededor.

En Ángelus el Papa renovaba la invitacion que  el Papa Francisco hizo en Lisboa hace dos años: los jóvenes de todo el mundo se volverán a encontrar junto al Sucesor de Pedro para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en Seúl, Corea, del 3 al 8 de agosto de 2027, jornada que tendrá como lema : «Tengan valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33).


viernes, 1 de agosto de 2025

El jubileo de los jóvenes: La primera “JMJ”del Papa Leon XIV



Desde la  JMJ en Portugal  en 2023,   ya no se habían realizado  las acostumbradas JMJ locales en Roma,  y la próxima JMJ internacional será recién en 2027 en Seul (Corea del Sur).  

Sin embargo, con leves cambios en la agenda de los encuentros,  el Papa Leon XIV heredó del Papa Francisco, estas “JMJ” tan especiales y tan similares,  dentro del marco del  Año Santo y el Jubileo de la Esperanza - convocado por el Papa Francisco mediante la Bula Spes non confundit fechada 9 de mayo de 2024 - inaugurado el 24 de diciembre de 2024 con la apertura de la Puerta Santa de la Basilicade san Pedro.  (En este enlace también se encuentra toda la  información: calendario, eventos, información para los peregrinos. Etc. Referentes al Jubileo) «Trabajad para que del Jubileo emerja la fuerza de la esperanza»  había encargado el Papa Francisco al Dicasterio para la Evangelizacion.

 Estas “JMJ” del Jubileo delos jóvenes del Papa Leon XIV se asemeja en un todo a los tan queridos encuentros multitudinarios de las Jornadas Mundiales de la Juventud, instituidas por el Papa Juan Pablo II con la diferencia que este encuentro cumple la doble “misión” de ser local e internacional con jóvenes de 146 que fueron invadiendo Roma desde el lunes pasado 28 de julio, derrochando energía y entusiasmo. Para su acogida se han dispuesto,  entre otros, unas 270 parroquias, 400 escuelas y 40 centros extraescolares,  además de puntos de refrigerio, almuerzos y cenas.  El encuentro contara con mas de 4000 voluntarios de apoyo y 30 tiendas de campaña;   se prevé turnos extra en transporte publico y toda la organización necesaria para la atención medica como asi también todos los preparativos para velar por la seguridad y protección de todos los asistentes.

El intenso programa comenzó el 28 de julio pasado y la Santa Misa de acogida fue celebrada al dia sigiente,  el 29 de julio,  con breves pero sentidas palabrasdel Santo Padre Leon XIV : 


Jesús nos dice: “ustedes son la sal de la tierra”, “ustedes son las luces del mundo”.

«Ustedes son la sal de la tierra […] la luz del mundo» (Mt 5,13-14). Y hoy sus voces, su entusiasmo, sus gritos —que son todos por Jesucristo—  los van a escuchar hasta el fin del mundo.

Hoy están empezando unos días, un camino, el jubileo de la esperanza, y el mundo necesita mensajes de esperanza; ustedes son este mensaje, y tienen que seguir dando esperanza a todos.

Nuestro deseo es que todos ustedes sean siempre signos de esperanza en el mundo. Hoy estamos empezando. En los próximos días tendrán la oportunidad de ser una fuerza que puede llevar la gracia de Dios, un mensaje de esperanza, una luz para la ciudad de Roma, para Italia y para el mundo entero. Caminemos juntos con nuestra fe en Jesucristo.

Y nuestro grito debe ser también por la paz en el mundo. Repitamos todos: ¡Queremos la paz en el mundo! [La plaza responde: ¡Queremos la paz en el mundo!] Recemos por la paz.

Oremos por la paz y seamos testimonios de la paz de Jesucristo, de la reconciliación, esta luz del mundo que todos estamos buscando.

Bendición.

Nos vemos, nos encontramos en Tor Vergata. ¡Feliz semana!

El encuentro fue seguido con diálogos por la ciudad los dos días siguientes y hoy se ha llevado a cabo una Jornada Penitencial entre las 10.30 y las 18.00 en el circo Massimo con la posibilidad de que los peregrinos se acerquen al Sacramento de la reconciliación en alguna de las 200 estaciones,  divididas por idiomas. .

El Jubileo de los jóvenes continuará  mañana sábado 2 de agosto a las 20.30 con la Fiesta y Vigilia de oración con el Papaen la explanada de Tor Vergata, que abrirá sus "puertas" a partir de las 9.00 hs.

La Jornada culminara el domingo 3 de agosto con la Santa Misa celebrada por elPapa Leon.  

Aquí toda la información acerca del Jubileo de los Jovenes 

Invito visitar jubileos en la historia 

 

 

martes, 24 de junio de 2025

El llamado del Papa Leon XIV a los seminaristas – Ser testigos de esperanza y «puentes»

 


Con ocasión del Jubileo de los seminaristas, sacerdotes y obispos que se celebra en Roma del 23 al 27 de junio hoy tuvo lugar un encuentro del Papa Leon XIV con los seminaristas en la Basílica de san Pedro. Mas que una Meditación como se la ha llamado fue “una intervención espontánea y cercana, dirigidaa miles de jóvenes” como no podía ser de otra manera, pues conoce profundamente la  etapa de formación del sacerdote por su vasta y múltiple experiencia de profesor, director del proyecto de formación común de los aspirantes agustinos de los Vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac, director de formación, maestro de profesos, director de estudios  y Rector encargado. (verbiografia) 

Les habló a las almas de los jóvenes y se lo veía muy feliz compartiendo con ellos en preciosas palabras ese llamado “a vivir una experiencia de amistad con Jesus” en la “fascinante aventura de la vocación sacerdotal”

He escogido algunos párrafos, pero invito leer la alocución completa, que no tiene desperdicios. 

 (Palabras del Santo Padre León XIV)

 Hoy no son solo peregrinos, sino también testigos de esperanza: la testimonian a mí y a todos, porque se han dejado involucrar por la fascinante aventura de la vocación sacerdotal en un tiempo no fácil. Han acogido la llamada a convertirse en anunciadores mansos y fuertes de la Palabra que salva, servidores de una Iglesia abierta y de una Iglesia en salida misionera. (…)

A Cristo que llama, ustedes le están diciendo «sí», con humildad y valentía; y este «aquí estoy» que le dirigen a Él, germina en la vida de la Iglesia y se deja acompañar por el necesario camino de discernimiento y formación.  (…)

Jesús, como ustedes saben, los llama ante todo a vivir una experiencia de amistad con Él y con los compañeros de cordada (cf. Mc 3,13); una experiencia destinada a crecer de manera permanente también después de la Ordenación y que involucra todos los aspectos de la vida. De hecho, no hay nada en ustedes que deba ser descartado, sino que todo debe ser asumido y transfigurado en la lógica del grano de trigo, con el fin de convertirse en personas y sacerdotes felices, «puentes» y no obstáculos para el encuentro con Cristo para todos aquellos que se acercan a ustedes. Sí, Él debe crecer y nosotros disminuir, para que podamos ser pastores según su Corazón [1].

(…)

Les invito a invocar con frecuencia al Espíritu Santo, para que forme en ustedes un corazón dócil, capaz de captar la presencia de Dios, también escuchando las voces de la naturaleza y del arte, de la poesía, de la literatura [5] y de la música, así como de las ciencias humanas [6]. En el riguroso compromiso del estudio teológico, sepan también escuchar con mente y corazón abiertos las voces de la cultura, como los recientes desafíos de la inteligencia artificial y los de las redes sociales [7]. Sobre todo, como hacía Jesús, sepan escuchar el grito, a menudo silencioso, de los pequeños, de los pobres y de los oprimidos y de tantos, sobre todo jóvenes, que buscan un sentido a su vida. (…)

Si cuidarán su corazón, con momentos diarios de silencio, meditación y oración, podrán aprender el arte del discernimiento. También esto es un trabajo importante: aprender a discernir. Cuando somos jóvenes, llevamos dentro muchos deseos, muchos sueños y ambiciones. El corazón a menudo está abarrotado y sucede que nos sentimos confundidos. En cambio, siguiendo el modelo de la Virgen María, nuestra interioridad debe ser capaz de custodiar y meditar. Capaz de synballein, como escribe el evangelista Lucas (2,19.51): juntar los fragmentos [8]. Guárdense de la superficialidad y junten los fragmentos de la vida en la oración y la meditación, preguntándose: ¿qué me enseña lo que estoy viviendo? ¿Qué me dice a mi camino? ¿Hacia dónde me está guiando el Señor? (…)

Queridísimos, tengan un corazón manso y humilde como el de Jesús (cf. Mt 11,29).

(…)  En un mundo en el que a menudo hay ingratitud y sed de poder, en el que a veces parece prevalecer la lógica del descarte, ustedes están llamados a dar testimonio de la gratitud y la gratuidad de Cristo, del júbilo y la alegría, de la ternura y la misericordia de su Corazón. Practicar el estilo de acogida y cercanía, de servicio generoso y desinteresado, dejando que el Espíritu Santo «unja» su humanidad incluso antes de la ordenación. (…)

 Queridos seminaristas, la sabiduría de la Madre Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, busca siempre, a lo largo del tiempo, los medios más adecuados para la formación de los ministros ordenados, según las necesidades de los lugares. En este compromiso, ¿cuál es su tarea? Es la de no rebajar nunca sus exigencias, no conformarse, no ser meros receptores pasivos, sino apasionarse por la vida sacerdotal, viviendo el presente y mirando al futuro con corazón profético. Espero que este nuestro encuentro ayude a cada uno de ustedes a profundizar en el diálogo personal con el Señor, en el que le pidan asimilar cada vez más los sentimientos de Cristo, los sentimientos de su Corazón. Ese Corazón que palpita de amor por ustedes y por toda la humanidad. ¡Buen camino! Los acompaño con mi bendición.


(de la Meditación del Santo Padre Leon XIV a losparticipantes en el Jubileo de los Seminaristas, Basílica de San Pedro, Altarde la Cátedra, 24 de junio 2025)

domingo, 8 de junio de 2025

Papa Leon XIV : El don del Espíritu abre fronteras y abate los muros de la indiferencia


El Espíritu abre las fronteras, ante todo, dentro de nosotros. 
Es el Don que abre nuestra vida al amor. Y esta presencia del Señor disuelve nuestras durezas, nuestras cerrazones, los egoísmos, los miedos que nos paralizan, los narcisismos que nos hacen girar sólo en torno a nosotros mismos. El Espíritu Santo viene a desafiar, en nuestro interior, el riesgo de una vida que se atrofia, absorbida por el individualismo. Es triste observar como en un mundo donde se multiplican las ocasiones para socializar, corremos el riesgo de estar paradójicamente más solos, siempre conectados y sin embargo incapaces de “establecer vínculos”, siempre inmersos en la multitud, pero restando viajeros desorientados y solitarios.

El Espíritu de Dios, en cambio, nos hace descubrir un nuevo modo de ver y de vivir la vida. Nos abre al encuentro con nosotros mismos, más allá de las máscaras que llevamos puestas; nos conduce al encuentro con el Señor enseñándonos a experimentar su alegría; nos convence —según las mismas palabras de Jesús apenas proclamadas— de que sólo si permanecemos en el amor recibimos también la fuerza de observar su Palabra y, por tanto, de ser transformados por ella. Abre las fronteras en nuestro interior, para que nuestra vida se convierta en un espacio hospitalario.

 

El Espíritu abre también las fronteras en nuestras relaciones. En efecto, Jesús dice que este Don es el amor entre Él y el Padre que viene a habitar en nosotros. Y cuando el amor de Dios mora en nosotros, somos capaces de abrirnos a los hermanos, de vencer nuestras rigideces, de superar el miedo hacia el que es distinto, de educar las pasiones que se sublevan dentro de nosotros. Pero el Espíritu transforma también aquellos peligros más ocultos que contaminan nuestras relaciones, como los malentendidos, los prejuicios, las instrumentalizaciones. Pienso también —con mucho dolor— en los casos en que una relación se intoxica por la voluntad de dominar al otro, una actitud que frecuentemente desemboca en violencia, como desgraciadamente demuestran los numerosos y recientes casos de feminicidio.

 

El Espíritu Santo, en cambio, hace madurar en nosotros los frutos que ayudan a vivir relaciones auténticas y sanas: «amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza» (Gal 5,22). De este modo, el Espíritu expande las fronteras de nuestras relaciones con los demás y nos abre a la alegría de la fraternidad.

(…)  

el Espíritu abre las fronteras también entre los pueblos. En Pentecostés los Apóstoles hablan las leguas de aquellos que encuentran y el caos de Babel es finalmente apaciguado por la armonía generada por el Espíritu. Las diferencias, cuando el Soplo divino une nuestros corazones y nos hace ver en el otro el rostro de un hermano, no son ocasión de división y de conflicto, sino un patrimonio común del que todos podemos beneficiarnos, y que nos pone a todos en camino, juntos, en la fraternidad.

El Espíritu rompe las fronteras y abate los muros de la indiferencia y del odio, porque “nos enseña todo” y nos “recuerda las palabras de Jesús” (cf. Jn 14,26); 

(...)

(De la homilia del Santo Padre Leon XIV en la Santa Misa de la Solemnidad de Pentecostes 8 de junio 2025)

sábado, 7 de junio de 2025

Vigilia de Pentecostés con movimientos, asociaciones y nuevas comunidades - Un llamado a la unión del Papa Leon XIV


El Espíritu creador, que hemos invocado con el canto —Veni creator Spiritus—, es el Espíritu que descendió sobre Jesús, el protagonista silencioso de su misión: «El Espíritu del Señor está sobre mí» (Lc 4,18). Pidiéndole que visite nuestras mentes, multiplique los lenguajes, encienda los sentidos, infunda el amor, reconforte los cuerpos y done la paz, nos hemos abierto a acoger el Reino de Dios. Es esta la conversión según el Evangelio: encaminarnos hacia el Reino que ya está cerca.

(…)

Queridos hermanos y hermanas, Dios ha creado el mundo para que nosotros estuviésemos juntos. “Sinodalidad” es el nombre eclesial de esta conciencia. Es el camino que pide a cada uno reconocer la propia deuda y el propio tesoro, sintiéndose parte de una totalidad, fuera de la cual todo se marchita, incluso el más original de los carismas. Miren: toda la creación existe sólo en la modalidad del existir juntos, a veces peligroso, pero aun así juntos siempre (cf. Carta enc., Laudato si’ 16; 117). Y esto que nosotros llamamos “historia” toma forma sólo en la modalidad de reunirse, de una convivencia, frecuentemente en medio de disensos, pero aun así una convivencia. Lo contrario es mortal y desgraciadamente está ante nuestros ojos cada día. Que sus agregaciones y comunidades sean entonces lugares donde se practique la fraternidad y la participación, no sólo en cuanto lugares de encuentro, sino en cuanto lugares de espiritualidad. El Espíritu de Jesús cambia al mundo, porque cambia los corazones. Inspira, en efecto, esa dimensión contemplativa de la vida que aleja la autoafirmación, la murmuración, el espíritu de controversia, el dominio de las conciencias y de los recursos. El Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor hay libertad (cf. 2 Co 3,17). La auténtica espiritualidad nos compromete, por tanto, al desarrollo humano integral, actualizando entre nosotros la palabra de Jesús. Donde esto sucede hay alegría. Alegría y esperanza.

 

La evangelización, queridos hermanos y hermanas, no es una conquista humana del mundo, sino la infinita gracia que se difunde a través de vidas transformadas por el Reino de Dios. Es el camino de las bienaventuranzas, un itinerario que recorremos juntos, en continua tensión entre el “ya” y el “todavía no”, hambrientos y sedientos de justicia, pobres de espíritu, misericordiosos, mansos, puros de corazón, que trabajan por la paz. Para seguir a Jesús en este camino que Él ha elegido no sirven poderosos protectores, compromisos mundanos o estrategias emocionales. La evangelización es obra de Dios y, si a veces pasa a través de nuestras personas, es por los vínculos que hace posible. Estén por tanto profundamente ligados a cada una de las Iglesias particulares y a las comunidades parroquiales donde alimentan y gastan sus carismas. Cerca de sus obispos y en sinergia con todos los otros miembros del Cuerpo de Cristo actuaremos, entonces, en armoniosa sintonía. Los desafíos que la humanidad enfrenta serán menos espantosos, el futuro será menos oscuro, el discernimiento menos difícil, si juntos obedeciéramos al Espíritu.

Que María, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia, interceda por nosotros.

 

(de laHomilia del Santo Padre Leon XIV 7 de junio de 2925 – Vigilia de Pentecostescon movimientos, asociaciones y nuevas comunidades) 

domingo, 1 de junio de 2025

Papa Leon XIV: “del seno de las familias nace el futuro de los pueblos”.

 En un clima festivo (el Santo Padre feliz) y un día brillante el Papa Leon XIV recibió y bendijo a  familias, niños y ancianos del mundo, en el Jubileo de las Familias. El punto central de la reunión jubilar (30 de mayo al domingo 1 de junio) fue la santa Misa presidida por el Papa Leon XIV.



(…)  hemos recibido la vida antes incluso de haberla deseado. Como enseñaba el Papa Francisco: «Todos los hombres somos hijos, pero ninguno de nosotros eligió nacer» (Ángelus, 1 enero 2025). Y no sólo eso. Apenas nacemos, necesitamos de los demás para vivir; solos no lo hubiéramos logrado. Se lo debemos a alguien más, que nos salvó, se hizo cargo de nosotros, de nuestro cuerpo y también de nuestro espíritu. Todos nosotros vivimos gracias a una relación, es decir, a un vínculo libre y liberador de humanidad y cuidado mutuo.

Es cierto que, a veces, esta humanidad se ve traicionada. Por ejemplo, cuando se invoca la libertad no para dar vida, sino para quitarla; no para proteger, sino para herir. Sin embargo, incluso frente al mal que divide y mata, Jesús sigue orando al Padre por nosotros, y su oración actúa como un bálsamo sobre nuestras heridas, convirtiéndose en anuncio de perdón y reconciliación para todos. Esa oración del Señor da sentido pleno a los momentos luminosos de nuestro amor mutuo como padres, abuelos, hijos e hijas. Y esto es lo que queremos anunciar al mundo: estamos aquí para ser “uno” tal y como el Señor quiere que seamos “uno”, en nuestras familias y en los lugares donde vivimos, trabajamos y estudiamos: distintos, pero uno; muchos, pero uno, siempre uno, en cualquier circunstancia y edad de la vida.

Hermanos, si nos amamos así, sobre el fundamento de Cristo, que es «el Alfa y la Omega», «el principio y el fin» (cf. Ap 22,13), seremos un signo de paz para todos, en la sociedad y en el mundo. No hay que olvidarlo: del seno de las familias nace el futuro de los pueblos.

(De la homilía del Santo Padre Leon XIV hoy domingo - 1 de junio de 2025

 

JUBILEO DE LAS FAMILIAS, LOS NIÑOS, LOS ABUELOS Y LOS MAYORES