Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 9 de mayo de 2025

Cardenal Prevost: Ultimos recuerdos de Francisco por Tiziana Campissi

 


Cuando aun era prefecto del Dicasterio para los Obispos El Papa Leon XIV recordaba asi al  Papa Francisco, a quien conoció cuando era arzobispo de Buenos Aires y entabló con él una amistad que se consolidó a lo largo de los años, especialmente en los dos últimos del cardenal en la Curia. Era "un hombre que quería vivir el Evangelio con autenticidad, con coherencia", subraya el cardenal agustino, y entre sus enseñanzas más preciadas destaca su deseo de "una Iglesia pobre, que camina con los pobres, que sirve a los pobres".

La coherencia, la autenticidad, el deseo de vivir el Evangelio y esa cercanía especial a los pobres y a los que sufren. Y luego el amor a la Iglesia, ese deseo de "darlo todo para servirla" y "su sentido de la responsabilidad". Son estos rasgos de la personalidad del Papa Francisco los que siempre han impresionado al cardenal Robert Prevost, prefecto del Dicasterio para los Obispos. A los medios vaticanos, el cardenal agustino confió que siempre le ha apreciado por su "auténtico corazón cristiano", su "generosidad", su "caridad" y su "deseo de vivir esta dimensión del Evangelio hasta estos últimos días".

Encuentros en Argentina

Emocionado, el jefe del Dicasterio comparte sus recuerdos personales del Pontífice. Cuenta que conoció a Jorge Mario Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires, describe algunos aspectos de su carácter, enumera anécdotas. "Siempre tuve la impresión de un hombre que quería vivir el Evangelio con autenticidad, con coherencia", dice. "En los tiempos en que yo era prior general de los agustinos, varias veces, durante las visitas a mis hermanos en Argentina, cuando él era todavía cardenal, tuve ocasión de conocerle y hablar con él, informalmente y sobre asuntos más institucionales". 

 

Elegido Papa, Francisco celebró su primera misa pública, el 13 de marzo de 2013, en la parroquia de Santa Ana del Vaticano, confiada al cuidado pastoral de religiosos agustinos, y en esa ocasión Prevost se reencontró con él. "Me pregunté si se habría acordado de mí y cuando llegó y entró en la sacristía, al verme, me reconoció inmediatamente y empezamos a hablar". Un diálogo, el del entonces Prior General de la Orden de San Agustín, que continuó. "Como mi mandato llegaba a su fin ese mismo año, pensamos en invitar al Santo Padre a presidir, el 28 de agosto, la misa de apertura del Capítulo General" en la basílica de San Agustín en Campo Marzio, Roma. Bergoglio, "para sorpresa de todos", aceptó encantado. Conocía bien esa iglesia, porque cuando venía a la capital, como cardenal, siempre se alojaba cerca, en la Casa del Clero, en Via della Scrofa, e iba a rezar a la tumba de Santa Mónica, que allí se conserva.

La preocupación del Papa por el pueblo de Perú

Poco más de un año después, el 3 de noviembre de 2014, Francisco nombró a Prevost administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo (Perú) y, posteriormente, obispo. Como pastor de ese pequeño rebaño en la región de Lambayeque, el religioso agustino seguía encontrándose con el Papa, quien siempre le expresaba su preocupación por ese pueblo. "Me preguntaba: '¿Cómo estás? ¿Cómo van las cosas?'". 

 

"Dio tanto a la Iglesia", añade el cardenal, "sus gestos de cercanía hablan con tanta elocuencia". Prevost también recuerda la visita apostólica de Francisco a Perú en 2018, y a aquella mujer ciega de 99 años de su diócesis que llegó a Trujillo porque quería tener contacto con el Pontífice. 

 

"Se bajó del coche, se acercó a ella y la saludó. Nos ha dejado muchos ejemplos así; en su hermosa humanidad, quiso vivir el Evangelio y transmitir el Evangelio", señala el prefecto del Dicasterio para los Obispos. También destaca la alegría de Bergoglio, la misma que brilla en la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium "sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual", "que nos hace recordar lo que dice el Evangelio, y lo que repetimos en este tiempo pascual: vivir la alegría del Evangelio, de la fe, de reconocer a Jesucristo".

Cercanía hasta el final

El pensamiento del cardenal Prevost se remonta también al primer viaje apostólico del Papa Francisco, a Lampedusa, a su "cercanía a los migrantes, hasta estos últimos meses, incluso cuando escribió", en febrero pasado, aquella carta a los obispos de Estados Unidos "sobre la importancia de estar cerca de los que sufren y de tener el corazón de Jesucristo", cuando se puso en marcha el programa de deportación masiva de inmigrantes ilegales y refugiados. 

A continuación, el cardenal menciona la última visita del Papa a la cárcel de Regina Coeli, el Jueves Santo, un gesto que "lo dice todo: su deseo de ir, a pesar de los muchos problemas de salud, de las dificultades que tenía, para hacer como cada año, celebrar con los presos este día tan importante en la vida de la Iglesia, y comunicar así esta cercanía, este amor que Jesús nos dejó a todos".

Una cita semanal

Con el Papa Francisco, entonces, Prevost, como prefecto del Dicasterio para los Obispos, tuvo una cita fija durante dos años, todos los sábados por la mañana. 

"Hasta el final, quiso darlo todo a su ministerio, a su trabajo, a su servicio en la Iglesia", continuó el cardenal, hablando de su encuentro semanal con el Pontífice. "Al principio era a las 8 de la mañana. Pero a veces llegaba a las 7.30 y ya me estaba esperando, así que empecé a ir un poco antes y a veces se anticipaba". Se trataban temas importantes, pero Francisco añadía a menudo una petición: "Me decía, entre otras cosas, al final de la audiencia: 'No pierdas el sentido del humor, tienes que sonreír'”. Prevost recuerda la oración de Santo Tomás Moro, repetidamente citada por el Papa para exhortar a seguir adelante en "cosas de gran responsabilidad, con gran confianza en la gracia del Señor". Francisco no escatimaba "en servir a la Iglesia", prosigue Prevost, precisando que el Pontífice estaba siempre "muy bien informado de las cosas".

Ecclesia semper reformanda est

 

En su pontificado "nos ha transmitido a todos este espíritu de querer continuar lo que comenzó con el Concilio Vaticano II, la necesidad de renovar siempre la Iglesia, semper reformanda est", reflexiona el cardenal agustino, recordando las respuestas dadas por Bergoglio en una entrevista sobre la gran asamblea deseada por Juan XXIII. 

 

"Queda mucho por hacer, hay que continuar. "Un espíritu, una actitud fundamental para todos nosotros", dice Prevost, "no podemos detenernos, no podemos volver atrás. Tenemos que ver cómo quiere el Espíritu Santo que sea la Iglesia hoy y mañana, porque el mundo de hoy, en el que vive la Iglesia, no es el mismo que el de hace diez o veinte años", considera el cardenal, "por lo tanto, el mensaje es siempre el mismo: anunciar a Jesucristo, anunciar el Evangelio, pero la manera de llegar a la gente de hoy, a los jóvenes, a los pobres, a los políticos, es diferente". Prevost subrayó que el Papa ha dejado un mensaje fuerte a las autoridades del mundo y que es necesario ir "hacia adelante".

Una Iglesia pobre que camina con los pobres

Entre las enseñanzas que ha dejado Francisco hay que atesorar, sobre todo, "el amor a los pobres", apunta a continuación el cardenal, su deseo de "una Iglesia pobre, que camine con los pobres, que sirva a los pobres". "Creo que el mensaje del Evangelio se entiende mucho mejor desde la experiencia de los pobres, que no tienen nada", reflexiona a continuación el cardenal, que intentan vivir la fe y lo encuentran todo en Jesucristo. Creo que en este sentido el Papa ha dejado un ejemplo muy grande para el mundo. A mí, personalmente, me lo ha dejado, por mi trabajo como obispo en Perú, como misionero, y por muchas otras cosas".

Reflexión y gratitud

Pero, ¿cómo retomar el legado del Papa Francisco? "Difícil de responder" pocas horas después de la muerte del Pontífice, reconoce con objetividad Prevost. 

"Personalmente creo que este periodo de pérdida, de tristeza, debe ser vivido, en primer lugar, en silencio, con una profunda reflexión, gratitud. Yo, al menos, necesitaré mucho tiempo para apreciar, para comprender verdaderamente, lo que el Papa me ha dejado a mí, a la Iglesia y al mundo", concluye el Prefecto del Dicasterio para los Obispos. Para el cardenal Prevost es necesario "vivir este momento, como el Sábado Santo, aunque ya hayamos celebrado la Resurrección de Cristo", vivir este gran misterio que es la vida como el Papa Francisco ha querido enseñarnos.

 

Tiziana Campisi Vatican News: - Ciudad del Vaticano

jueves, 8 de mayo de 2025

Robert Francis Prevost, la biografía del nuevo Papa Leon XIV


Antes de su elección como Papa Leon XIV, el Cardenal Robert Francis Prevost, fue Prefecto del Dicasterio para los Obispos. Primer Papa agustino; tiene casi 70 años. Es el 267º Papa de la historia.

Es el segundo Pontífice americano, después de Francisco, pero a diferencia de Bergoglio, el estadounidense Robert Francis Prevost, de 69 años, es originario del norte del continente. De hecho, el nuevo obispo de Roma nace el 14 de septiembre de 1955 en Chicago (Illinois), hijo de Louis Marius Prevost, de ascendencia francesa e italiana, y de Mildred Martínez, de ascendencia española. Tiene dos hermanos, Louis Martín y John Joseph.

Pasa su infancia y adolescencia con su familia y estudia primero en el Seminario Menor de los Padres Agustinos y después en la Universidad de Villanova, Pennsylvania, donde se licencia en Matemáticas y estudia Filosofía en 1977. El 1 de septiembre de ese mismo año ingresa en el noviciado de la Orden de San Agustín (OSA) de St. Louis, en la provincia de Nuestra Señora del Buen Consejo de Chicago, y hace su primera profesión el 2 de septiembre de 1978. El 29 de agosto de 1981 emite los votos solemnes.

Recibe su formación en la Catholic Theological Union de Chicago, licenciándose en Teología. Y a los 27 años es enviado por sus superiores a Roma para estudiar Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino (Angelicum). Fue ordenado  sacerdote el 19 de junio de 1982 en el Colegio Agustiniano de Santa Mónica por monseñor Jean Jadot, pro-presidente del Pontificio Consejo para los No Cristianos, hoy Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.

Prevost obtiene su licenciatura en 1984 y al año siguiente, mientras prepara su tesis doctoral, es enviado a la misión agustiniana de Chulucanas, Piura, Perú (1985-1986). Es en 1987 cuando discute su tesis doctoral sobre «El papel del Prior Local de la Orden de San Agustín» y es nombrado Director de Vocaciones y Director de Misiones de la Provincia Agustiniana «Madre del Buen Consejo» en Olympia Fields, Illinois (USA).

Al año siguiente se incorporó a la misión de Trujillo, también en Perú, como director del proyecto de formación común para los aspirantes agustinos de los vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac.

En el espacio de once años desempeña los cargos de prior de la comunidad (1988-1992), director de formación (1988-1998) y profesor de profesos (1992-1998) y, en la archidiócesis de Trujillo, de vicario judicial (1989-1998) y profesor de Derecho Canónico, Patrística y Moral en el Seminario Mayor «San Carlos y San Marcelo». Paralelamente, se le confia la atención pastoral de Nuestra Señora Madre de la Iglesia, más tarde parroquia con el título de Santa Rita (1988-1999), en la periferia pobre de la ciudad, y fue administrador parroquial de Nuestra Señora de Monserrat de 1992 a 1999.

En 1999 es elegido Prior Provincial de la Provincia Agustiniana 'Madre del Buen Consejo' de Chicago, y dos años y medio después, en el Capítulo General Ordinario de la Orden de San Agustín, sus hermanos le eligieron Prior General, confirmándole en 2007 para un segundo mandato.

En octubre de 2013 regresa a su provincia agustiniana, en Chicago, y fue director de Formación del Convento de San Agustín, primer consejero y vicario provincial; cargos que desempeñó hasta que el Papa Francisco lo nombra, el 3 de noviembre de 2014, administrador apostólico de la diócesis peruana de Chiclayo, elevándolo a la dignidad episcopal como obispo titular de Sufar. Ingresó en la diócesis el 7 de noviembre, en presencia del nuncio apostólico James Patrick Green, quien le ordena obispo poco más de un mes después, el 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, en la catedral de Santa María.

Su lema episcopal es «In Illo uno unum», palabras que San Agustín pronuncia en un sermón, la Exposición sobre el Salmo 127, para explicar que «aunque los cristianos somos muchos, en el único Cristo somos uno».

El 26 de septiembre de 2015 fue nombrado obispo de Chiclayo por el Pontífice argentino y en marzo de 2018 fue elegido vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Peruana, dentro de la cual también es miembro del Consejo Económico y presidente de la Comisión de Cultura y Educación.

En 2019 por Francisco, se cuenta entre los miembros de la Congregación para el Clero el 13 de julio de 2019 y al año siguiente, entre los de la Congregación para los Obispos (21 de noviembre).

Mientras tanto, el 15 de abril de 2020, llega el nombramiento papal también como administrador apostólico de la diócesis peruana de Callao.

El 30 de enero de 2023, el Papa lo llama a Roma como prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, promoviéndolo a arzobispo. Y en el Consistorio del 30 de septiembre del mismo año lo creó y nombró cardenal, asignándole el diaconado de Santa Mónica. Prevost tomó posesión el 28 de enero de 2024 y, al frente del dicasterio, participó en los últimos viajes apostólicos del Papa Francisco y en la primera y segunda sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Sinodalidad, celebradas en Roma del 4 al 29 de octubre de 2023 y del 2 al 27 de octubre de 2024, respectivamente.Una experiencia en asambleas sinodales ya adquirida en el pasado como prior de los agustinos y representante de la Unión de Superiores Generales (UGS).

Mientras tanto, el 4 de octubre de 2023, Francisco lo nombra  miembro de los Dicasterios para la Evangelización, Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares; para la Doctrina de la Fe; para las Iglesias Orientales; para el Clero; para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; para la Cultura y la Educación; para los Textos Legislativos; de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano.

Finalmente, el 6 de febrero de este año, fue promovido al orden de los obispos por el Pontífice argentino, obteniendo el título de la Iglesia Suburbicaria de Albano.

Durante la última hospitalización de su predecesor en el políclinico «Gemelli», Prevost presidió el rosario por la salud de Francisco el 3 de marzo en la plaza de San Pedro.

 

lunes, 16 de junio de 2025

Robert Francis Prevost Martinez OSA – Nuestro Papa León XIV- biografía

 


Robert Francis Prevost Martinez,  nació el 14 de setiembre de 1955 en Chicago, Illinois (EE.UU.). Su padre, don Louis Marius Prevost, es de ascendencia francesa e italiana, y su madre, doña Mildred Martínez, es de ascendencia española. Tiene dos hermanos, Louis Martín (el segundo nombre lo recibió por san Martín de Porres) y John Joseph.

Su infancia y adolescencia transcurrió con los suyos. Los inicios de su juventud se desarrollaron en el campus universitario, pues desde los 18 hasta los 22 años estudió en Villanova University – Pennsylvania, llegando a obtener el Bachellor’s Degree en Matemática (1977), además de una especialización en Philosophy (1977). El 1º de setiembre de ese mismo año ingresó al noviciado de la Orden de San Agustín (O.S.A.), en la provincia de Nuestra Señora del Buen Consejo, en Saint Louis. El 29 de agosto de 1981 profesó los votos solemnes. Durante aquellos años estudió en la Catholic Theological Unión - Chicago, llegando a graduarse con el título del  “Master  of Divinity, (en teología) con mención en Misión Intercultural” (1982).



A sus 26 años fue enviado por la Orden a Roma para estudiar Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (el “Angelicum”). En la Ciudad Eterna recibió la ordenación sacerdotal de manos de Su Excelencia Mons. Jean Jadot, Pro-Presidente del Consejo Pontificio para los no cristianos, el 19 de junio de 1982. Obtuvo la Licenciatura en 1984, y continuó con la preparación de la tesis doctoral, cuando fue destinado a trabajar en la misión de Chulucanas, en Piura-Perú (1985-1986), siendo vice párroco de la Catedral “Sagrada Familia” y Canciller. (La diócesis de Chulucanas, erigida el 8-VI-1989, comenzó como Prelatura el 4 de marzo de 1965, para ser atendida por los padres agustinos norteamericanos de la Provincia de Chicago.)

En 1987 obtuvo el grado de Doctor con la tesis: “El Rol del Prior Local de la Orden de San Agustín”, recibiendo la calificación de Magna Cum Laude.

En ese mismo año fue elegido director de vocaciones y director de misiones de la Provincia agustiniana “Madre del Buen Consejo” en Olympia Fields, Illinois (USA); además se dedicó a conseguir fondos económicos para las misiones de su provincia, en especial para la misión de Chulucanas. En 1988 fue enviado a la misión de Trujillo para ser el director del proyecto de formación común de los aspirantes agustinos de los Vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac. Allí se desempeñó como prior de la comunidad (1988-1992), director de formación (1988-1998) y maestro de profesos (1992-1998). En la Arquidiócesis de Trujillo prestó servicio como Vicario Judicial (1989-1998), Profesor de Derecho Canónico, Patrística y Moral en el Seminario Mayor “San Carlos y San Marcelo”; también ejerció como Director de Estudios del mencionado Centro de Formación Sacerdotal, y fue Rector encargado durante un año. Junto con estas labores académicas y espirituales; fue párroco fundador en la parroquia de “Nuestra Señora Madre de la Iglesia”, hoy Parroquia “Santa Rita” (1988-1999) y administrador parroquial de “Nuestra Señora de Monserrat” (1992-1999).

 


Tras estos largos 11 años en Trujillo, regresó a Estados Unidos porque en 1999 fue elegido Prior Provincial de su Provincia “Madre del Buen Consejo” (Chicago). Después de dos años y medio, el Capítulo General Ordinario lo eligió como Prior General, ministerio que la Orden le volvió a confiar en el Capítulo General Ordinario de 2007. De esta manera, durante dos sexenios, fue responsable de los procesos de planificación y dirección de la orden agustina a nivel mundial, por lo que tuvo que viajar por diferentes países para participar en todos los capítulos de las Provincias y Vicariatos. Además, fue moderador del Instituto “Augustinianum” y responsable de las relaciones de su Orden con los dicasterios vaticanos. En estos años, Monseñor Roberto también se había convertido en un políglota, pues habla el inglés, español, italiano, francés, portugués; y lee el latín y el alemán.

 


En octubre de 2013 regresó a su Provincia (Chicago) para ser maestro de profesos y vicario provincial; cargos que desempeñó hasta que el papa Francisco aceptara la renuncia de Mons. Jesús (al haber cumplido 75 años) y el 3 de noviembre de 2014 lo nombrara  Administrador Apostólico de la Diócesis de Chiclayo (Perú), elevándolo a la dignidad episcopal como Obispo Titular de la Diócesis de Sufar.  El 7 de noviembre tomó posesión canónica de la diócesis ante la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. James Patrick Green, y del Colegio de Consultores. Fue ordenado obispo el 12 de diciembre, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Catedral de su diócesis.

El 26 de septiembre de 2015 el Papa Francisco lo nombra obispo de Chiclayo. En marzo de 2018 la Conferencia Episcopal Peruana lo elige vicepresidente segundo. El 28 de mayo de 2019 el Papa Francisco lo nombra miembro de la Congregación para el Clero y  el 21 de noviembre de 2020 miembro de la Congregación para los Obispos. El 15 de abril de 2020 fue nombrado administrador apostólico de la diócesis del Callao, por lo que tuvo que alternar tu trabajo episcopal entre Chiclayo y El Callao, durante la pandemia del Covid hasta que el 17 de abril de 2021 fuera nombrado obispo del Callao Mons. Luis Alberto Barrera Pacheco M.C.C.I.


Después de haber pasado 23 años en Perú, ejerciendo tareas de misionero y de obispo, el  30 de enero de 2023, el Papa Francisco lo nombró Prefecto del Dicasterio para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL); además de conferirle el Arzobispo - Obispo Emérito de Chiclayo y el 12 de abril de 2023 tomó posesión de su cargo en Roma. El 4 de marzo de 2023 el Santo Padre, lo nombró Miembro de: Los Dicasterios para la Evangelización, Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares; la Doctrina de la Fe; las Iglesias Orientales; el Clero; los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; Cultura y Educación; Textos Legislativos; La Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano.


El 30 de septiembre de 2023 el Papa Francisco lo  nombra cardenal y Prefecto del Dicasterio para los Obispos, transformándolo en uno de los papables y muy cercano a él. Por su responsabilidad sus reuniones eran periódicas: todos los sábados por la mañana.

El resto de la historia es muy reciente. El Papa Francisco Falleció en Roma, en la Domus Sanctae Marthae del Vaticano, el lunes 21 de abril de 2025, lunes de Pascua (Lunes del Ángel), a las 07:35. Las exequias en la Plaza de San Pedro y la sepultura en la Basílica Papal de Santa María la Mayor se celebraron el sábado 26 de abril de 2025.

El 5 de mayo 2025 comienza el Conclave 2025 para elegir al nuevo Pontífice.   Entre los 133 cardenales papables,  el 8 de mayo es elegido el cardenal Prevost que elige ser nombrado  Leon XIV,  y en su primera bendición Urbi et Orbi, se nos presenta con su primer saludo de : 

¡La paz esté con todos ustedes! 

Agradecido al Papa Francisco y a los cardenales electores,  recordándonos que “Aún conservamos en nuestros oídos la voz débil pero siempre valiente del Papa Francisco que bendecía Roma, el Papa mientras bendecía Roma daba su bendición al mundo, al mundo entero, esa mañana del día de Pascua. Permítanme continuar esa misma bendición: “Dios nos quiere, Dios los ama a todos, y el mal no prevalecerá. Estamos todos en las manos de Dios. Por lo tanto, sin miedo, unidos, tomados de la mano con Dios y entre nosotros sigamos adelante. Somos discípulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita como puente para ser alcanzada por Dios y por su amor.”

 

Y Recordándonos :  


Soy agustino, un hijo de san Agustín, que ha dicho: “Con ustedes soy cristiano y para ustedes, obispo”. En este sentido podemos caminar todos juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado.

No olvida su “querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo” invitando a. rezar “juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en el mundo y pidamos esta gracia especial a María, nuestra Madre: Ave María…”  

Es el primer Papa agustino y no conocíamos mucho de él, pero para los agustinos no era un rostro desconocido.  Y allí, como dicen los agustinos,    comienza la andadura de este nuevo papado de claro signoagustiniano”.  que los agustinos han expresado con júbilo en su pagina web, y reproducido en este blog. 

Recemos por  nuestro Papa Leon XIV y su misión.

Fuentes: 

P. José Antonio Jacinto Fiestas, Director del Pre Seminario “SantoToribio de Mogrovejo” de Chiclayo

Parcialmente :  Diocesis de Chiclayo 8 de mayo de 2025. P. Fidel Purisaca Vigil. Director Oficina de Medios de Comunicación Social Diócesis de Chiclayo – Perú

Y  Orden agustiniana 



lunes, 9 de junio de 2025

Amedeo Lomonaco - «Rerum digitalium», una relectura con los Papas de la encíclica de León XIII – (1 de 2)

 


Han pasado 134 años desde la publicación de la «Rerum Novarum», documento promulgado el 15 de mayo de 1891. Con ocasión de aniversarios específicos de este texto, se han publicado también encíclicas de otros Papas. Poco después de su elección, el Papa Prevost subrayó que la Iglesia, apoyándose en la herencia de la doctrina social, está llamada a responder a «otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial».

 

El Papa León XIII, con la encíclica Rerum Novarum, abordó «la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial; y hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que traen nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo». Al reunirse con los cardenales el 10 de mayo, el Papa Prevost explicó con estas palabras la elección de «tomar el nombre de León XIV». El camino indicado es, pues, el de la doctrina social, a seguir incluso en esta época dominada por los desequilibrios económicos y los nuevos desafíos.

 

La actualidad de la Rerum Novarum

En nuestra época, como en la de finales del siglo XIX, el mundo del trabajo es uno de los pilares que sostienen el tejido social. Releyendo la encíclica del Papa Pecci, que se centraba en las condiciones de las masas trabajadoras, y trasladando esas reflexiones al marco actual, se puede proyectar una especie de «Rerum digitalium», una relectura sobre «lo digital»: siguiendo la estela trazada por León XIII, se pueden, en efecto, considerar la cuestión laboral y los derechos de los trabajadores a la luz de los profundos cambios provocados por las nuevas tecnologías. La encíclica del Papa Pecci, en la que el mensaje cristiano se encuentra con la modernidad, es un texto que habla también a los hombres y a las mujeres de hoy.

 

La verdadera vida es aquella del mundo venidero

La encíclica Rerum Novarum fue promulgada hace exactamente 134 años, pero su mensaje trasciende las décadas y el umbral del tercer milenio. «En verdad que no podemos comprender y estimar las cosas temporales, si el alma no se fija plenamente en la otra vida, que es inmortal; quitada la cual, desaparecería inmediatamente toda idea de bien moral, y aun toda la creación se convertiría en un misterio inexplicable para el hombre. Así, pues, lo que conocemos aun por la misma naturaleza es en el cristianismo un dogma, sobre el cual, como sobre su fundamento principal, reposa todo el edificio de la religión, es a saber: que la verdadera vida del hombre comienza con la salida de este mundo».

Estas palabras dirigidas por el Papa León XIII a los hombres a finales del siglo XIX resuenan también en esta era digital: «Carecer de riquezas y de todos los bienes, o abundar en ellos – escribe el Papa Pecci - nada importa para la eterna felicidad; lo que importa es el uso que de ellos se haga».

 

La doctrina social de la Iglesia y los tiempos modernos

La tradición de las encíclicas sociales en los tiempos modernos comienza, pues, con la Rerum Novarum de León XIII, que atestigua la solicitud de los papas, en diferentes contextos históricos, por las cuestiones sociales y económicas. La encíclica promulgada en 1891 abre la estación de la modernidad de la doctrina social de la Iglesia. El documento de León XIII se sitúa en un contexto en el que el trabajo se concebía como una mercancía. el mundo del trabajo ha cambiado mucho, pero los derechos de los trabajadores siguen necesitando ser salvaguardados. Entre los riesgos asociados a las nuevas tecnologías, y a la inteligencia artificial en particular, están los de nuevas formas de esclavitud y explotación. Junto a las sombras, también hay muchas luces relacionadas con las oportunidades que esta era digital puede ofrecer a toda la familia humana y, en particular, a las nuevas generaciones.

 

Buscadores de la verdad y la fraternidad

La encíclica Rerum Novarum subraya que el factor discriminante es el buen o mal uso de los bienes. Este criterio es igualmente válido para el enfoque actual del uso de las tecnologías digitales. El Papa León XIII también escribe que todos los hombres «están unidos por el vínculo de una santa fraternidad». Vivir la fraternidad significa comprender que «los bienes de la naturaleza y de la gracia son patrimonio común del género humano». Si todos son hijos, añade el Papa Pecci, también son herederos: «Herederos de Dios y coherederos con Jesucristo (Rm 8,17). Este es el ideal de derechos y deberes contenido en el Evangelio». Es el mismo ideal indicado por el Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti: el de una fraternidad humana. Como afirmó León XIV en su encuentro con los cardenales el 10 de mayo, el Evangelio debe impulsarnos a buscar «con corazón sincero la verdad, la justicia, la paz y la fraternidad».

 

Que el trabajo no debilite al hombre

En la encíclica Rerum Novarum, el Papa León XIII se detiene en las difíciles condiciones de trabajo de los obreros de las fábricas.  

«Ni la justicia ni la humanidad consienten, pues, el exigir del hombre tanto trabajo que por ello se embote el alma y el cuerpo llegue a debilitarse. En el hombre toda su naturaleza, así como su actividad, está determinada por ciertos límites, fuera de los cuales no se puede pasar. Es verdad que el ejercicio y la práctica afinan la capacidad del trabajo, pero con la condición de que, de cuando en cuando, se cese en el trabajo y se descanse. El trabajo cotidiano no puede prolongarse más allá de lo que toleren las fuerzas». Otro tema de la encíclica de 1891 es el de la educación al ahorro. «Si el obrero recibiere un salario suficiente para sustentarse a sí mismo, a su mujer y a sus hijos, fácil le será, por poco prudente que sea, pensar en un razonable ahorro».  Se trata de reflexiones de actualidad que hay que releer incluso en estos tiempos nuestros, marcados a menudo por fronteras no siempre bien delimitadas entre el espacio laboral y el de la vida personal. El tema del ahorro, considerado como un instrumento de apoyo a la familia, es también de gran actualidad y no marginal, porque se trata de dar el justo valor al salario, hoy cada vez más atacado por el consumismo desenfrenado...


El camino de la caridad

El tema central de la encíclica Rerum Novarum es el establecimiento de un orden social justo. La parte final indica el camino a seguir: el de la caridad. «Que cada uno cumpla en la parte que le corresponde; y ello muy pronto, porque la tardanza haría más difícil la cura de un mal ya tan grave. Cooperen los gobiernos plenamente con buenas leyes y previsoras ordenanzas; ricos y patronos tengan siempre muy presentes sus deberes; hagan cuanto puedan, dentro de lo justo, los obreros, porque ellos son los interesados». «La Iglesia nunca dejará que falte en modo alguno su acción».  ».  «Porque la deseada salvación  El camino de la caridad es la vía principal incluso en el tercer milenio. En la era digital, junto a la lógica de los algoritmos, el factor humano sigue siendo indispensable para que la familia humana no descuide el aliento de la solidaridad.


(copiado textualmente de Vatican News, donde invitan suscribirse al boletín  pulsando aquí

Tambien publicada en la pagina web del autor Amedeo Lomonaco 

 


 


viernes, 13 de junio de 2025

La “dicha mayúscula” de los agustinos el dia de la fumata blanca

 


Leemos en la página de laCasa General de la Orden de San Agustin esta breve crónica de Ricardo Morales Jiménez,  que trata de expresar en palabras la fuerte emoción y la alegría reinante dentro y fuera de esos muros,  y digo trata de expresar porque las palabras no logran abarcar esa “dicha mayúscula” de vivir el momento del “primer Papa agustino en los casi 800 años que lleva la Orden peregrinando por la tierra.”.Me encanto la espontaneidad del escrito, por eso lo comparto (uf y sin permiso)   :

La noche del cónclave los jardines de la Curia de la Orden de San Agustín estaban hasta los topes de luciérnagas. Pequeños y tibios fogonazos luminiscentes iban y venían afanados entre los rosales, naranjos y el pequeño pinar que conforma la terraza natural que hay en la Casa General. Pareciera por un momento que algún técnico de los muchos medios de comunicación que durante estos días copan cada centímetro de espacio con vistas a la cúpula de San Pedro hubiera extraviado un tubo de led escacharrado y serpenteante en mitad de la oscuridad. 


Este acontecimiento, hay que decirlo, adquiere significado para quien hilvana la vida de pequeñas sincronías donde uno cree que habita y hace hogar lo extraordinario. 


Muchas horas después, en medio de la agitación del gentío que llegaba a borbotones a la Plaza tras la fumata blanca, el cardenal protodiácono fue congelando, rítmicamente, la sangre por fascículos. Enunció primero un “Robertum Franciscum”, después un “Prevost” y por último un “León XIV”. Brincos generales, abrazos, lágrimas, gritos de emoción y videollamadas a todas partes del mundo para decir algo muy humano: estoy con mis hermanos donde ocurre lo extraordinario.  Es el primer Papa agustino en los casi 800 años que lleva la Orden peregrinando por la tierra. 


Santa incredulidad para los tomases que metían por primera vez el dedo en la llaga de esta realidad misteriosamente transformadora que siempre se las apaña para ensancharse sin atender a cábalas y supercherías. El padre Robert, el cardenal Prevost, aquel compañero de estudios, el jugador que está al otro lado de la cancha, “mi pastor en Chiclayo”... El que fuera Prior General de la Orden durante 12 años es el nuevo Papa de la Iglesia universal. 

 

“¡Bendito Dios!”, repetía el padre Andrés Gómez, archivero general, desde la cuarta planta de la Curia. Con las manos a la cabeza, yendo de un lado para otro, monseñor Luis Marín palmeaba espaldas y se dejaba abrazar las suyas.

Brincos generales, abrazos, lágrimas, gritos de emoción y videollamadas a todas partes del mundo para decir algo muy humano: estoy con mis hermanos donde ocurre lo extraordinario.  Es el primer Papa agustino en los casi 800 años que lleva la Orden peregrinando por la tierra. 


En plena Plaza, frente al balcón de la Basílica, en idénticas condiciones se encontraban el padre Alejandro, el padre Javier, el padre Daleng, el padre Wilson, Farrell o Lam. 


En la puerta, entre flashes y algarabía, el Postulador General y el Ecónomo General se miraban y reían como dos chiquillos a los que los Reyes les han traído unos regalos mucho mejores de los esperados.


La autenticidad bien acogida, de la dicha mayúscula sobrevenida por un acontecimiento único, de pronto generó un movimiento espontáneo de asombro, fraternidad y perplejidad, como si de pronto viéramos llegar por el balcón de casa a un ser querido que, en un día especial, trae muy buenas nuevas de la mano. 

 ¡Qué privilegio tan grande es vivir y entender que lo extraordinario conforma cada parcela de esta existencia y la replica desde lo más humilde hasta lo más grande en una alabanza eterna! 

¡Qué bello es contemplar, registrar y participar en ese “mirad cómo se aman” dentro de la Orden! 

Carissimo confratello Papa León XIV, prega per noi come noi preghiamo per te. 

 


martes, 9 de septiembre de 2025

“Subtilĭtas” en la sucesión de los Papas - De Pablo VI a Juan Pablo I /Juan Pablo II


Como son elegidos los Papas?  El Papa “en ejercicio” intenta preparar a quien elegiría como  posible sucesor?   Previo Conclave algunos candidatos han respondido que es obra del Espíritu Santo. Se dice también que quien entra como Papa sale cardenal. Y esto ha ocurrido en este último Conclave.  El Cardenal Robert Prevost era el menos mencionado ante tantas apuestas firmes.

En 1997 Joseph Ratzinger entrevistado por la televisión bávara sobre la responsabilidad del Espíritu Santo en la elección del Papa, decía: “Yo diría que el Espíritu no toma exactamente el control del asunto, sino que más bien, como buen educador, por así decirlo, nos deja mucho espacio, mucha libertad, sin abandonarnos por completo. Por lo tanto, el papel del Espíritu Santo debe entenderse en un sentido mucho mas elástico, no que el dicte el candidato por el que uno debe votar. Probablemente la única garantía que el ofrece es que la cosa no quede totalmente arruinada.” (Georg Gänswein, en “Nada más que la verdad” p 67)

Hay quienes afirman que cuando un pontífice enferma comienzan los debates internos del Vaticano en torno a su sucesión y se comienza a vivir un tiempo pre Conclave. Las sorpresas en estos tiempos fueron Juan Pablo I, muerto súbitamente y la inesperada renuncia de Benedicto XVI.

A la muerte de Juan Pablo I,  el Cardenal Karol Wojtyla se preguntaba “No sabemos que significa esta muerte para la cátedra de Pedro” y  “no hablaba nunca ni siquiera en privado de la sucesión del Papa  Luciani” (Dziwisz).  Cuando su chofer Mucha, durante el desayuno  fue a darle la noticia de la muerte del Papa Juan Pablo I comento que,  al retirarse,  escucho un ruido extraño,  como si se le hubiera caído algo al cardenal  Karol Wojtyla, y más tarde cuando el cardenal partia para Roma, al saludo de Mucha “hasta pronto señor cardenal”,  Karol Wojtyla le respondió  “nunca se sabe”.

Al dejar Cracovia para asistir al  Conclave las autoridades comunistas le quitaron el pasaporte diplomático…. para verlo volver al año siguiente vestido de blanco…

Enseptiembre 2003 Gianni Cardinale de 30 giorni (que ha dejado de publicarse) le preguntaba al cardenal Joseph Ratzinger.  de quien decía era “sin duda el más conocido de los 21 purpurados del Sagrado Colegio que participaron en los dos cónclaves de 1978”,   acerca del 2do conclave y el cardenal respondía….. Pero que la Providencia hubiera dicho que no a nuestra elección fue de verdad un duro golpe. Aunque la elección de Luciani no fue un error. Esos 33 días de pontificado han tenido una función en la historia de la Iglesia. Cual? Le preguntaba Cardinale y Ratzinger respondia: : No fue sólo el testimonio de bondad y de una fe gozosa. Esa muerte imprevista abrió también las puertas a una opción inesperada. La de un Papa no italiano”.


De alguna manera es un escalofriante misterio pensar que el Papa Juan Pablo I fue elegido el día que Polonia celebra a su santa Patrona,  Nuestra Señora de Jasna Gora,  y  su papado duro  tan solo 33 dias (33!) para ser sucedido por un hijo de Polonia!

Recordamos también las misteriosas palabras de Wanda Półtawska en  Diario de  una amistad, La familia Połtawski y Karol Wojtyła,  “La noticia de la muerte de Juan Pablo I fue una sorpresa para todos, y él me dijo: «Pensaba que tendría más tiempo».

Ensu primera aparición el 16 de octubre de 1978 y su primer saludo breve,  Juan Pablo II,  el  “llamado de un país lejano...”,  recordaba a su antecesor Juan Pablo I,   reconociendo haber  “sentido miedo al recibir esta designación, pero lo he hecho con espíritu de obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.”. Al dia siguiente en un mensajeradiofónico,  ya mas explicito y extenso “en el que se mezclan indisolublemente los recuerdos y los afectos, la nostalgia y la esperanza” y ante “la inmensa carga y función que se nos ha confiado” recordaba a su antecesor el Papa Juan Pablo I y como fiel discípulo del Concilio Vaticano II, reivindicaba el magisterio pastoral y citaba varios de los documentos,  que siempre tuvo presente en su patria y en su pontificado.


En la homilía del inicio de pontificado, dirigia su saludo al mundo, a Roma y a Polonia  “este Obispo que no es romano. Un Obispo que es hijo de Polonia, pero desde este momento, también él se hace romano. Si, ¡romano! También porque es hijo de una nación cuya historia, desde sus primeros albores, y cuyas milenarias tradiciones están marcadas por un vínculo vivo, fuerte, jamás interrumpido, sentido y siempre vivido, con la Sede de Pedro; una nación que ha permanecido siempre fiel a esta Sede de Roma. ¡Oh, el designio de la Divina Providencia es inescrutable!” 

Y recordamos sus inolvidables palabras, que fueron “el motor de su vida y la línea maestra de su pontificado” (Dziwisz) No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!...¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!,“«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Estas palabras fueron pronunciadas por Simón, hijo de Jonás, en la región de Cesarea de Filipo. Las dijo, sí, en la propia lengua, con una convicción profunda, vivida, sentida; pero no tenían dentro de él su fuente, su manantial: «...porque no es la carne, ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16, 17). Eran palabras de fe. Ellas marcan el comienzo de la misión de Pedro en la historia de la salvación, en la historia del Pueblo de Dios. Desde entonces, desde esa confesión de fe, la historia sagrada de la salvación y del Pueblo de Dios debía adquirir una nueva dimensión: expresarse en la histórica dimensión de la Iglesia. Esta dimensión eclesial de la historia del Pueblo de Dios tiene sus orígenes, nace de hecho, de estas palabras de fe y sigue vinculada al hombre que las pronunció: «Tú eres Pedro —roca, piedra— y sobre ti, como sobre una piedra, edificaré mi Iglesia».  (…)  

”Era su programa de vida, el programa de su corazón, de su piedad y al mismo tiempo el programa del servicio pastoral que, como sucesor de Pedro, estaba iniciando en la Iglesia Universal”. Lo que dijo aquel domingo de octubre formaba parte de su memoria, de su historia, del patrimono religioso y cultural que se había llevado consigo desde su patria hasta la catedra de San Pedro.  (Dziwisz -  Una vida con Karol, Conversación con Gian Franco Svidercoschi ,La esfera de los libros, 2008)

El Papa Pablo VI nunca había viajado a Polonia como pontífice, pero Giovanni Battista Montini había cumplido en Varsovia un breve periodo en la Nunciatura después de haber ingresado muy joven a la Secretaria de Estado Vaticano.  Luego sucedió al Papa Juan XXIII y continúo con el Concilio Vaticano II iniciado por el Papa Juan,  de quien había sido asistente en la preparación del Concilio.  Si bien tuvo intenciones de regresar a Polonia,  cuando ya era Papa,  las autoridades de entonces no se lo permitieron.  Y fue Montini cuando ya Papa Pablo VI quien nombro cardenal a Karol Wojtyla  en 1967, quien iba ganando cierta admiración por parte del Santo Padre debido a su activa y entusiasta participación en el Concilio,  que se habría intensificado en 1976 cuando lo llamo para que predicara los ejercicios espirituales de Cuaresma para el Pontífice y la Curia dándolo a conocer públicamente.



El autor Cándido Pozo comentaba de la participación de Karol Wojtyla en el Concilio “ …  La insistencia en su deuda personal con el Concilio y en su trayectoria de Pastor preocupado por responder a ella, ya como Arzobispo de Cracovia y, por tanto, mucho antes de su elección al Sumo Pontificado, me llamaron poderosamente la atención.

Comprometido de alguna manera con Wojtyla y con Polonia el Papa Pablo VI en octubre de 1971 (como novedad) oficio personalmente el rito de beatificación del mártir polaco de Auschwitz, Maximiliano Maria Kolbe en una Santa Misa concelebrada con el Cardenal Wyszynski y obispos polacos (Karol Wojtyla presente).

En algún momento Juan Pablo II expreso que Pablo VI había comprendido como pocos la situación de la Iglesia en Polonia y en los países del este. 

Al recordar los 25 años de su fallecimiento Juan Pablo II en la Audiencia Generaldel  25 de junio de 2003  expreso:   Al sucederle en la Cátedra de Pedro, me he esforzado por proseguir la acción pastoral que había iniciado, inspirándome en él como en un padre y maestro”…confianza mutua inspiradora.

El Cardenal Stanisław Ryłko en  su conferencia en la  Universidad Católicade San Antonio Murcia, 16 de abril de 2010 Juan Pablo II: el Papa llamado a introducir a la Iglesia al tercer milenio recordaba:

«El periodista y ensayista francés André Frossard describía así el día de la inauguración de su pontificado: «Aquel día de octubre en que apareció por primera vez sobre la escalinata de San Pedro con un enorme crucifijo puesto ante sí, sosteniéndolo con ambas manos como una espada, al resonar en la plaza sus primeras palabras “¡No tengáis miedo!”, en ese mismo momento todos entendieron que algo se había movido en el cielo y que, después del hombre de buena voluntad que había abierto el Concilio (Juan XXIII), después del grande del espíritu que lo había cerrado (Pablo VI), después de un intermedio dulce y fugitivo como un vuelo de paloma (Juan Pablo I), Dios nos enviaba un testigo. Se sabía que venía de Polonia. Yo tenía la impresión más bien de que había dejado las redes a la orilla de algún lago y que, tras las huellas del apóstol Pedro, había llegado directamente de Galilea. Nunca me había sentido tan cercano al Evangelio. Porque, sin duda alguna, aquel “¡No tengáis miedo!” estaba dirigido a un mundo donde el hombre tiene miedo del hombre, miedo de la vida como de la muerte y quizá más de la vida que de la muerte, miedo de las locas energías que tiene presas, miedo de todo, de nada y a veces de su miedo mismo»    

Con maestría y con palabras de una densidad espiritual poco común, Frossard resalta en este pasaje la dimensión más profunda de la personalidad de Karol Wojtyla, gran testigo de la fe en tiempos que se ven inundados de secularización y de modelos de vida sin Dios; en un mundo en que los hombres viven como si Dios no existiese – testigo hasta derramar la propia sangre, en aquel inaudito atentado del 13 de mayo de 1981 en la plaza San Pedro. Gran testigo de esperanza en medio de una humanidad que busca desesperadamente razones para vivir.

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