Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 11 de marzo de 2022

La oración de la Madre de Cristo


Ella no dice nada sobre su oración. Es oración su continua apertura a Dios. Es ante todo oración del silencio especialmente al pie de la cruz.

El Magnificat  - oración exclusivamente Suya – y, a la vez, de toda la tradición de Israel (/especialmente del Cantico de Ana, los Salmos), asi pues, es también no Suya al mismo tiempo.

El Magnificat no interrumpe el silencio de Maria, es parte de este. Este silencio es un escuchar la «voz del Espíritu Santo ». Eso justamente era la oración de Maria. El Hijo de Maria aprendió de su Madre la oración de su Pueblo. Este fue el camino por el que le llego la Palabra de Dios, que era expresión de la Voluntad de Dios para con Él-Mesías y de la voluntad de salvar al hombre. «Es necesario que se cumpla todo lo que hay en la Escritura, en la Ley en los Profetas acerca de mi» . Ese «es necesario»  no es expresión de fatalismo, sino de amor.«No sabíais que debo estar en las cosas de mi Padre?»

Maria es toda «oidos» : escucha embelesada la Palabra de Dios. Su libertad se expresa en su «si» virginal y maternal. Electa elegi.

 Karol Wojtyla/Juan Pablo II Estoy en tus manos Cuadernos personales,  Ejercicios Espirituales 8 al 14 de marzo 1987


martes, 15 de febrero de 2022

Karol Wojtyla : Meditaciones sobre el sermón de la Montaña (3 de 3)

 

Vigesimoprimera conferencia (meditatio): «después vuelve y presenta tu ofrenda…» (del sermón de la Montaña)

 

¿Cuál es la relación entre la «reconciliación con el hombre» y la «ofrenda» presentada a Dios? Puede decirse que la misma que entre la dimensión de la espiritualidad «para la gente» (en cierto modo horizontal) y la dimensión «para Dios» (vertical. Cristo dice: «después vuelve y presenta tu ofrenda»; esto es : toda la dimensión «para el hombre» debe estar enraizada en la dimensión «para Dios». Al mismo tiempo, la dimensión «para Dios») tiene que pasar a la dimensión «para los hermanos». Este es el centro eterno de la espiritualidad evangélica.

 

«Secularización = no volver al altar»… Así pues, el sistema de valores humanos: justicia, fraternidad, solidaridad, tiene una génesis cristiana, lo cual reconoce la civilización contemporánea, pero de lao cual trata de distanciarse. Cristo es [ilegible en el original] solo un «hombre para los demás», pero sin relación con la realidad pascual: la cruz, la resurrección.

 

La Iglesia se implica en toda esta dimensión humana de la civilización del amor, como consecuencia del misterio pascual, que constantemente purifica y da profundidad  todo lo que humanamente crea esta dimensión.

 

Por lo tanto, hay que «volver» a ofrecer el don con Cristo. El Reino de Dios ya está presente en el mundo. Solo en el Señor Resucitado, en el reino trascendente, que es don de Dios, encuentra su cumplimiento todo lo humano. Sin eso, queda siempre un hambre espiritual…

 

(tomado de las meditaciones del 13 de marzo de 1987 de JUAN PABLO II Estoy en tus manos Cuadernos personales 1962-2003 publicado por Planeta, 2014).

Karol Wojtyla : Meditaciones sobre el sermón de la Montaña (2 de 3)

 


Vigésima conferencia (meditatio)

«Y yo os digo… : en el sermón de la Montaña se cumple la esencia de la moral y su fuente en la Ley Divina «no he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a dar cumplimiento.»

Desde esta posición, Cristo pronuncia precisamente su «Yo os digo». Aquí se contiene como un llamamiento absoluto, confirmado por la cruz y la resurrección.

Cristo-nuevo Moisés. «Yo soy el Señor tu Dios, que te he sacado… de la casa de la esclavitud.»

 En el fundamento de la Ley (del Decálogo) se encuentra este Amor liberador de Dios. Amor-Ley: el amor de potestad a la Ley, la Ley sirve a la realización del Amor.

 Las bienaventuranzas del sermón de la Montaña, más que normas de moralidad, son expresión de la unidad con Cristo como a la más plena encarnación de las bienaventuranzas. Resaltan a la vez el aspecto  «felicitante» de la unidad con Cristo en todo aquello por medio de lo que Él Mismo «cumplió la Ley», felicitante en su dimensión escatológica.

 Estamos llamados a la libertad a la que nos libero Cristo: «Y yo os digo…». San Pablo:  «no con la justicia mía, la que viene de la Ley…» : Cristo, fuente de justificación.   

 (tomado de las meditaciones del 13 de marzo de 1987 de JUAN PABLO II Estoy en tus manos Cuadernos personales 1962-2003 publicado por Planeta, 2014).

Karol Wojtyla : Meditaciones sobre el sermón de la Montaña (1 de 3)

 


Decimonovena conferencia (meditatio)

«Si vuestra justicia no es mayor…» sermón de la Montaña.

 

No se trata de un nuevo sistema moral, sino de un sistema ya existente, más impregnado por el misterio del Amor y la Misericordia del propio Dios: ¡la Justicia del reino!.  «Perfectos como el Padre». Nueva justicia = respuesta de un amor que es de Dios: no el «eros», sino el Amor que «desciende» del Padre, ¡el Ágape!

 El sermón de la Montaña «traduce» esta experiencia del Hijo a un lenguaje de mandamientos o consejos. En este sentido, Jn dirá que «en esto consiste el amor: en que guardemos sus mandamientos». Estos mandamientos sirven para proteger todo aquello que es más verdadera y profundamente humano. Según este espíritu explica el sermón de la Montaña, por ejemplo, el quinto y el sexto mandamiento del Decálogo..

 El comportamiento evangélico ha de ser un reflejo de este Amor del Padre que sale al encuentro, que tiende la mano primero… Desde esta perspectiva, la última palabra es el «amor por los enemigos». El amor supone ver un hijo de Dios en aquel que es «enemigo».

 El hombre no puede amar así, no puede amar con el amor con que Dios ama si no reconoce que él mismo es amado por Dios; por tanto, en el orden de la gracia. He aquí la «Justicia que es mayor»

 

(tomado de las meditaciones del 13 de marzo de 1987 de JUAN PABLO II Estoy en tus manos Cuadernos personales 1962-2003 publicado por Planeta, 2014).

sábado, 12 de febrero de 2022

Karol Wojtyla – Sobre el pecado y el escándalo

 


a) El Creador, al llamar a la existencia al hombre: como persona y comunidad a la vez, le mostró el camino de la salvación, esto es, de hacer el bien y de modelar un «mundo de bien» cada vez más maduro. Este camino pasa al mismo tiempo por el corazón (la conciencia) del hombre y por la comunidad. El bien tiene su dimensión social,  y esta dimensión aparece cuando «a imagen de la Santísima Trinidad los hombres se unan como hijos de Dios en la verdad y el amor». Esa unión sirve al bien y lo multiplica y difunde de modo maravilloso.

 

b)      En oposición al bien, existe también una dimensión social del mal. Va a la par que aquello que llamamos pecado ajeno. Ciertamente, el primer pecado (original) fue un pecado ajeno: comenzó por la tentación del mal espíritu, y luego paso de un ser humano (la mujer) a otro (el hombre). El pecado ajeno supone diversas formas de escándalo.

 

c)      Cristo dijo: «Ay del mundo por los escándalos!» y maldijo a los escandalizadores. El mundo de hoy está lleno de escándalos varios. El escándalo se ha convertido en cierto modo en un programa de vida social. Al mismo tiempo se despoja a ese escándalo de su fundamental sentido moral: no se llama mal al mal. Y así el mal consigue triunfos aún mayores. Son absolutamente necesarias en el mundo moderno comunidades de  cristianos – hijos de Dio s- unidas por la verdad y el amor para «desintoxicar el ambiente». (esta idea me vino también con motivo del encuentro con el Movimiento Oasis).  Y aarte de esto es tarea del obispo-pastor crear comunidades así, dar vida a las ya existentes. Oponerse al mal, quitarle en la medida de las posibilidades su dimensión social.

 

d)     Hoy se enfatiza mucho la dimensión social de cada pecado: bo solo destruye el bien en los individuos, sino también en la comunidad de la Iglesia. La dimensòn fundamental del mal y del pecado siempre es y será la «ofensa a Dios». Aún asi, también es verdad que destruye la vida del espíritu y que es causa de la muerte moral no solo de los individuos, sino de sociedades enteras. El pecado ¿y la muerte!.

 

e)      El escándalo como forma múltiple de pecado ajeno obliga a un mayor sentido de responsabilidad por el bien y por los hermanos.

  

(tomado de las meditaciones del 8 de julio de 1977 de JUAN PABLO II Estoy en tus manos Cuadernos personales 1962-2003 publicado por Planeta, 2014).