Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 5 de diciembre de 2023

Combatir la pobreza, construir la paz

 

(el misionero Pedro Opeka entre su querido pueblo malgache en Madagascar)

Del Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 1ro de enero 2009


Mi venerado predecesor Juan Pablo II, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1993 , subrayó ya las repercusiones negativas que la situación de pobreza de poblaciones enteras acaba teniendo sobre la paz. En efecto, la pobreza se encuentra frecuentemente entre los factores que favorecen o agravan los conflictos, incluidas las contiendas armadas. Estas últimas alimentan a su vez trágicas situaciones de penuria. «Se constata y se hace cada vez más grave en el mundo –escribió Juan Pablo II– otra seria amenaza para la paz: muchas personas, es más, poblaciones enteras viven hoy en condiciones de extrema pobreza. La desigualdad entre ricos y pobres se ha hecho más evidente, incluso en las naciones más desarrolladas económicamente. Se trata de un problema que se plantea a la conciencia de la humanidad, puesto que las condiciones en que se encuentra un gran número de personas son tales que ofenden su dignidad innata y comprometen, por consiguiente, el auténtico y armónico progreso de la comunidad mundial»

 

En este cuadro, combatir la pobreza implica considerar atentamente el fenómeno complejo de la globalización. Esta consideración es importante ya desde el punto de vista metodológico, pues invita a tener en cuenta el fruto de las investigaciones realizadas por los economistas y sociólogos sobre tantos aspectos de la pobreza. Pero la referencia a la globalización debería abarcar también la dimensión espiritual y moral, instando a mirar a los pobres desde la perspectiva de que todos comparten un único proyecto divino, el de la vocación de construir una sola familia en la que todos —personas, pueblos y naciones— se comporten siguiendo los principios de fraternidad y responsabilidad.

[…]



Una de las vías maestras para construir la paz es una globalización que tienda a los intereses de la gran familia humana[8]. Sin embargo, para guiar la globalización se necesita una fuerte solidaridad global[9], tanto entre países ricos y países pobres, como dentro de cada país, aunque sea rico. Es preciso un «código ético común»[10], cuyas normas no sean sólo fruto de acuerdos, sino que estén arraigadas en la ley natural inscrita por el Creador en la conciencia de todo ser humano (cf. Rm 2,14-15). Cada uno de nosotros ¿no siente acaso en lo recóndito de su conciencia la llamada a dar su propia contribución al bien común y a la paz social?

 […]

martes, 10 de octubre de 2023

El Rosario una oración orientada hacia la paz

 


“El Rosario es una oración orientada por su naturaleza hacia la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, Príncipe de la paz y «nuestra paz» (Ef 2, 14). Quien interioriza el misterio de Cristo –y el Rosario tiende precisamente a eso– aprende el secreto de la paz y hace de ello un proyecto de vida. Además, debido a su carácter meditativo, con la serena sucesión del Ave Maria, el Rosario ejerce sobre el orante una acción pacificadora que lo dispone a recibir y experimentar en la profundidad de su ser, y a difundir a su alrededor, paz verdadera, que es un don especial del Resucitado (cf. Jn 14, 27; 20, 21).

Es además oración por la paz por la caridad que promueve. Si se recita bien, como verdadera oración meditativa, el Rosario, favoreciendo el encuentro con Cristo en sus misterios, muestra también el rostro de Cristo en los hermanos, especialmente en los que más sufren. ¿Cómo se podría considerar, en los misterios gozosos, el misterio del Niño nacido en Belén sin sentir el deseo de acoger, defender y promover la vida, haciéndose cargo del sufrimiento de los niños en todas las partes del mundo? ¿Cómo podrían seguirse los pasos del Cristo revelador, en los misterios de la luz, sin proponerse el testimonio de sus bienaventuranzas en la vida de cada día? Y ¿cómo contemplar a Cristo cargado con la cruz y crucificado, sin sentir la necesidad de hacerse sus «cireneos» en cada hermano aquejado por el dolor u oprimido por la desesperación? ¿Cómo se podría, en fin, contemplar la gloria de Cristo resucitado y a María coronada como Reina, sin sentir el deseo de hacer este mundo más hermoso, más justo, más cercano al proyecto de Dios?

En definitiva, mientras nos hace contemplar a Cristo, el Rosario nos hace también constructores de la paz en el mundo. Por su carácter de petición insistente y comunitaria, en sintonía con la invitación de Cristo a «orar siempre sin desfallecer» (Lc 18,1), nos permite esperar que hoy se pueda vencer también una 'batalla' tan difícil como la de la paz. De este modo, el Rosario, en vez de ser una huida de los problemas del mundo, nos impulsa a examinarlos de manera responsable y generosa, y nos concede la fuerza de afrontarlos con la certeza de la ayuda de Dios y con el firme propósito de testimoniar en cada circunstancia la caridad, «que es el vínculo de la perfección» (Col 3, 14).”

(Juan Pablo II - de la Carta Apostolica Rosarium Virginis Mariae sobre el Santo Rosario)

 

miércoles, 26 de julio de 2023

Juan Pablo II: Para servir a la paz, respeta la libertad

 


 La paz debe realizarse en la verdad; debe construirse sobre la justicia; debe estar animada por el amor; debe hacerse en la libertad (cf. Pacem in terris). Sin un respeto profundo y generalizado de la libertad, la paz escapa al hombre. No tenemos más que mirar en derredor nuestro para convencernos. Porque el panorama que se abre ante nuestros ojos, en este principio de los años ochenta, no se presenta muy tranquilizador. En efecto, mientras muchos hombres y mujeres, simples ciudadanos o dirigentes responsables, se preocupan vivamente por la paz —a veces hasta llegar a la angustia—, sus aspiraciones no se concretizan en una paz verdadera a causa de la falta de libertad o de la violación de la misma, como también por la manera ambigua o errónea en la que es ejercida.

 

Porque ¿cuál puede ser la libertad de unas naciones cuya existencia, aspiraciones y reacciones están condicionadas por el miedo en vez de la confianza mutua, por la opresión en vez de la libre búsqueda del bien común? La libertad es herida, cuando las relaciones entre los pueblos se fundan no sobre el respeto de la dignidad igual de cada uno, sino sobre el derecho del más fuerte, sobre la actitud de bloques dominantes y sobre imperialismos militares o políticos. La libertad de las naciones es herida, cuando se obliga a las pequeñas naciones a alinearse con las grandes para ver asegurado su derecho a la existencia autónoma o su supervivencia. La libertad es herida, cuando el diálogo entre compañeros iguales no es posible a causa de las dominaciones económicas o financieras ejercidas por las naciones privilegiadas y fuertes.

 

Y dentro de una nación, a nivel político, ¿tiene la paz una suerte real, cuando no está garantizada la libre participación en las decisiones colectivas o el libre disfrute de las libertades individuales? No hay verdadera libertad —fundamento de la paz—, cuando todos los poderes están concentrados en manos de una sola clase social, de una sola raza, de un solo grupo; o cuando el bien común es confundido con los intereses de un solo partido que se identifica con el Estado. No hay verdadera libertad, cuando las libertades de los individuos son absorbidas por una colectividad «negando al mismo tiempo toda trascendencia al hombre y a su historia personal y colectiva» (Carta Octogesima adveniens, n. 26). La verdadera libertad está igualmente ausente cuando formas diversas de anarquía erigida en teoría llevan a rechazar o contestar sistemáticamente toda autoridad, confinando, en el extremo, con terrorismos políticos o violencias obcecadas, espontáneas u organizadas. Tampoco existe ya verdadera libertad, cuando la seguridad interna es erigida en norma única y suprema de las relaciones entre la autoridad y los ciudadanos, como si ella fuera el único y principal medio de mantener la paz. No puede ignorarse, en este contexto, el problema de la represión sistemática o selectiva —acompañada de asesinatos y torturas, de desapariciones y exilios— de la cual son víctimas tantas personas, incluidos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos cristianos comprometidos en el servicio al prójimo.

 

(del Mensaje de Juan Pablo II para la XIV Jornada Mundial de la paz – 1 de enero de1981)

martes, 11 de octubre de 2022

Juan XXIII: Es necesario orar por la paz

 


La Encíclica de Juan XXIII,  Pacem in Terris, que Juan Pablo II llamara “el documento más célebre de su magisterio” terminaba con este consejo tan necesario y tan actual… "Es necesario orar por la paz"

 Las enseñanzas que hemos expuesto sobre los problemas que en la actualidad preocupan tan profundamente a la humanidad, y que tan estrecha conexión guardan con el progreso de la sociedad, nos las ha dictado el profundo anhelo del que sabemos participan ardientemente todos los hombres de buena voluntad; esto es, la consolidación de la paz en el mundo.

Como vicario, aunque indigno, de Aquel a quien el anuncio profético proclamó Príncipe de la Paz[70], consideramos deber nuestro consagrar todos nuestros pensamientos, preocupaciones y energías a procurar este bien común universal. Pero la paz será palabra vacía mientras no se funde sobre el orden cuyas líneas fundamentales, movidos por una gran esperanza, hemos como esbozado en esta nuestra encíclica: un orden basado en la verdad, establecido de acuerdo con las normas de la justicia, sustentado y henchido por la caridad y, finalmente, realizado bajo los auspicios de la libertad.

(…)

Para que la sociedad humana constituya un reflejo lo más perfecto posible del reino de Dios, es de todo punto necesario el auxilio sobrenatural del cielo…. con preces suplicantes a Aquel que con sus dolorosos tormentos y con su muerte no sólo borró los pecados, fuente principal de todas las divisiones, miserias y desigualdades, sino que, además, con el derramamiento de su sangre, reconcilió al género humano con su Padre celestial, aportándole los dones de la paz: Pues El es nuestra Paz, que hizo de los pueblos uno... Y viniendo nos anunció la paz a los de lejos y la paz a los de cerca[71].

 En la sagrada liturgia de estos días resuena el mismo anuncio: Cristo resucitado, presentándose en medio de sus discípulos, les saludó diciendo: «La paz sea con vosotros. Aleluya». Y los discípulos se gozaron viendo al Señor[72]. Cristo, pues, nos ha traído la paz, nos ha dejado la paz: La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da os la doy yo[73]./p>

Pidamos, pues, con instantes súplicas al divino Redentor esta paz que El mismo nos trajo. Que El borre de los hombres cuanto pueda poner en peligro esta paz y convierta a todos en testigos de la verdad, de la justicia y del amor fraterno. Que El ilumine también con su luz la mente de los que gobiernan las naciones, para que, al mismo tiempo que les procuran una digna prosperidad, aseguren a sus compatriotas el don hermosísimo de la paz. Que, finalmente, Cristo encienda las voluntades de todos los hombres para echar por tierra las barreras que dividen a los unos de los otros, para estrecharlos vínculos de la mutua caridad, para fomentar la recíproca comprensión, para perdonar, en fin, a cuantos nos hayan injuriado. De esta manera, bajo su auspicio y amparo, todos los pueblos se abracen como hermanos y florezca y reine siempre entre ellos la tan anhelada paz.

Por último, deseando… que esta paz penetre en la grey que os ha sido confiada…, a todos los fieles cristianos y nominalmente a aquellos que secundan con entusiasmo estas nuestras exhortaciones…

 


 

viernes, 25 de marzo de 2022

Consagración de Rusia y Ucrania este 25 de marzo de 2022 (3 de 4)

 


(tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA  - CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

7/6/1981: Después del atentado contra su vida, que tuvo lugar el 13 de mayo de 1981 y frente al cual afirmó que "una mano materna guió la trayectoria de la bala y el Papa moribundo se detuvo en el umbral de la muerte", San Juan Pablo II compuso él mismo la oración de consagración del mundo que fue leída el día de Pentecostés de ese año.

13/5/1982: Al visitar por primera vez el Santuario de Fátima para dar gracias a la Virgen, renovó la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón: "Vengo aquí hoy, porque precisamente este día del año pasado, en la Plaza de San Pedro en Roma, sucedió el atentado contra la vida del Papa, coincidiendo misteriosamente con el aniversario de la primera aparición en Fátima... Consagrar el mundo al Corazón Inmaculado de María, significa aproximarnos, mediante la intercesión de la Madre, de la propia Fuente de Vida, nacida en el Gólgota. Este Manantial brota ininterrumpidamente, saliendo de él la redención y la gracia. En él se realiza continuamente la reparación por los pecados del mundo...".

En el Ángelus del 16 de octubre de 1983 el Papa San Juan Pablo II, luego de haber pedido a todos los obispos del mundo que se unieran a él, en la clausura del Jubileo de la Redención, consagra solemnemente todo el mundo al Inmaculado Corazón de María. 

"...Oh Madre de los hombres y de los pueblos, tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito, que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón; abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor, este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos. De modo especial te confiamos y consagramos aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración... El poder de esta consagración dura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el Espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo... Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento...."


Consagracion de Rusia y Ucrania este 25 de marzo 2022 (2 de 4)

 


 (tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA -  CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

 

21/11/1964: El Papa San Pablo VI, al final de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, proclamó a la Virgen "Madre de la Iglesia" y, renovó la consagración hecha por Pío XII a su Inmaculado Corazón, enviando también la Rosa de oro al Santuario de Fátima, que visitaría tres años después.

"Al paso que elevamos nuestro espíritu en ardiente oración a la Virgen, para que bendiga el Concilio Ecuménico y a toda la Iglesia, acelerando la hora de la unión entre todos los cristianos, nuestra mirada se abre a los ilimitados horizontes del mundo entero, objeto de las más vivas atenciones del Concilio Ecuménico, y que nuestro predecesor Pío XII, de venerable memoria, no sin una inspiración del Altísimo, consagró solemnemente al Corazón Inmaculado de María. Creemos oportuno, particularmente hoy, recordar este acto de consagración. Con este fin hemos decidido enviar próximamente, por medio de una misión especial, la Rosa de Oro al Santuario de la Virgen de Fátima, muy querido no sólo por la noble nación portuguesa —siempre, pero especialmente hoy, apreciada por Nos—, sino también conocido y venerado por los fieles de todo el mundo católico...

Virgen María, Madre de la Iglesia, te recomendamos toda la Iglesia, nuestro Concilio Ecuménico... Acuérdate de aquellos que viven en la tribulación, en las necesidades, en los peligros, especialmente de aquellos que sufren persecución y se encuentran en la cárcel por la fe. Para ellos, Virgen Santísima, solicita la fortaleza y acelera el ansiado día de su justa libertad... Mira con ojos benignos a nuestros hermanos separados, y dígnate unirnos, Tú que has engendrado a Cristo, fuente de unión entre Dios y los hombres... Finalmente, encomendamos a Tu Corazón Inmaculado todo el género humano; condúcelo al conocimiento del único y verdadero Salvador, Cristo Jesús; aleja de él el flagelo del pecado, concede a todo el mundo la paz en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor. Y haz que toda la Iglesia, celebrando esta gran asamblea ecuménica, pueda elevar al Dios de las misericordias un majestuoso himno de alabanza y agradecimiento, un himno de gozo y alegrías, pues grandes cosas ha obrado el Señor por medio tuyo, clemente, piadosa y dulce Virgen María..."


Consagración de Rusia y Ucrania este 25 de marzo 2022 (1 de 4)

 


 (tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA -  CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

31/10/1942: En medio de la segunda guerra mundial, el Papa Pío XII consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo referencia implícita a los pueblos deRusia:

"A los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente aquellos que te profesan singular devoción, donde no había casa que no ostentase tu venerada imagen (hoy tal vez escondida y reservada para días mejores), dales la paz y condúcelos al único redil de Cristo, bajo el único y verdadero Pastor".

7/7/1952: El mismo Papa Pío XII, ante muchos pedidos de todo el mundo, consagra Rusia al Inmaculado Corazón en una Carta Apostólica:

"Nos, por tanto, para que nuestras oraciones y las vuestras sean escuchadas más fácilmente y para daros una prueba especial de nuestra particular benevolencia, lo mismo que hace pocos años consagramos todo el mundo al Corazón inmaculado de la Virgen Madre de Dios, así ahora, de manera especialísima, consagramos todos los pueblos de Rusia al mismo Corazón Inmaculado, en la firme confianza de que con el poderosísimo patrocinio de la Virgen María se realizarán cuanto antes los votos que nos, vosotros, y todos los buenos formulan por una verdadera paz, por una concordia fraternal y por la debida libertad para todos y en primer lugar para la Iglesia; de forma que, mediante la oración que Nos elevamos junto con vosotros y con todos los cristianos, el Reino salvador de Cristo, que es `Reino de verdad y de vida, Reino de santidad y de gracia, Reino de justicia, de amor y de paz´ triunfe y se consolide establemente en todas las partes de la tierra".

 


miércoles, 21 de septiembre de 2016

La paz y el espíritu de Asís

Treinta años después de aquel encuentro del Papa Juan Pablo II en Asís,  el mundo sigue necesitado, tiene “sed de paz”, como lo ha expresado el Papa Francisco en su visita a la ciudad del “poverello” de Asís, una sed que necesita imperiosamente ser saciada.  
Pero esta “sed de paz” no es nueva sino que ha estado muy presente en la Iglesia desde mediados del siglo pasado.  Ya el Papa Pio XII en su carta Encíclica Optatissima Pax  rogaba por oraciones para conseguir la paz entre las clases sociales y las naciones, después de tantos males causados por la guerra. 

El Papa Juan XXIII (el Papa del Concilio) en su última Encíclica Pacem in Terris enunciaba que “la paz entre todos los pueblos ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad” y el Papa Pablo VI emitía su Encíclica PopulorumProgressio sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos, estrechamente ligado a la paz de pueblos y naciones. 


“¿Pero qué sucedió en Asís hace poco más de treinta años? - se preguntaba Marco Impagliazzo  de la Comunidad Sant´, Egidio-  Juan Pablo II invitó a rezar por la paz a los líderes de las Iglesias cristianas y de las grandes religiones. Fue una jornada de oración de unos junto a otros, y no -como dijo el Papa- de unos contra otros. 124 representantes de las confesiones cristianas y de las grandes religiones del mundo se reunieron en la ciudad de Asís, un “lugar que la seráfica figura de san Francisco ha transformado en un centro de fraternidad universal”. Un historiador observó que esta iniciativa única se consideró un “punto de inflexión en la actitud del catolicismo contemporáneo hacia las otras religiones” y que, al mismo tiempo, supuso un momento clave para la percepción del cristianismo que tienen las religiones no cristianas. 

La oración de Asís se había forjado desde lejos: era el resultado de una época de diálogo. Un diálogo que se desarrolló durante todo el siglo XX, tan lleno de esperanzas como de grandes sufrimientos. Algo aunó a los creyentes en ese siglo tan terrible, en el que según estimaciones recientes, hubo más de 180 millones de muertos a causa de las guerras. En la segunda mitad del siglo XX, personas de distintas religiones dialogaron y se reunieron como nunca antes había sucedido en la historia. La conversación fue posible, en parte, gracias al empuje del Concilio Vaticano II, que planteó en la declaración Nostra Aetate la relación de la Iglesia Católica con el judaísmo, el Islam y las otras religiones no cristianas, con la idea de “fundamentar la unidad y la caridad entre los hombres y, aún más, entre los pueblos”, en un tiempo de creciente interdependencia. La declaración conciliar exhortaba a los cristianos “a que, con prudencia y caridad, mediante el diálogo y colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de fe y vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que en ellos existen”.  (Marco Impagliazzo) 


La llama encendida en Asís hace treinta años continuó ardiendo durante el pontificado de Benedicto XVI quien en 2011 a los 25 años de aquel encuentro de1986, en su intervención en la Basílica de Santa Maria de los Ángeles en Asís reflexionaba “¿Qué ha ocurrido desde entonces?” ¿A qué punto está hoy la causa de la paz? Y se refería al muro de Berlín como símbolo de una era, en cierta manera como un triunfo de la libertad, “apreciamos esta victoria de la libertad, que fue sobre todo también una victoria de la paz”, pero inmediatamente se refería al estado  más reciente, “pero que ha sucedido después se preguntaba”  y lamentaba que la violencia no había cesado y venia acompañada de la decadencia del hombre debido a la ausencia de Dios invitando a a su vez a “estar juntos en camino hacia la verdad, del compromiso decidido por la dignidad del hombre y de hacerse cargo en común de la causa de la paz, contra toda especie de violencia destructora del derecho.” 

Ayer el Papa Francisco en consonancia con aquel “espíritu de Asís” que sigue presente reiteró este compromiso de la Iglesia en pos de la paz y del diálogo,  bajo el lema “Sed de paz, religiones yculturas en diálogo”. En la  introducción de su participación en forma de  meditación presenta a Jesús sufriente y sediento en la cruz invitándonos a saciar esa sed de amor de Jesús mediante el servicio a los más pobres entre los pobres.
No podemos permanecer indiferentes. Hoy el mundo tiene una ardiente sed de paz.- decia el Santo Padre… Nosotros no tenemos armas. Pero creemos en la fuerza mansa y humilde de la oración….. Aquí, hace treinta años, san Juan Pablo II dijo: «La paz es una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. La paz es una responsabilidad universal» (Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11).

En el llamamiento que siguió al discurso el Papa Francisco se refería nuevamente a San Juan Pablo II y a su llamado de 1986 y concluía deseando que “se abra definitivamente una nueva época en que el mundo globalizado llegue a ser una familia de pueblos”.



martes, 13 de septiembre de 2016

La verdad ilumina los caminos de la paz


“Uno de los engaños de la violencia consiste en tratar, —para justificación propia— de desacreditar sistemática y radicalmente al adversario, sus actuaciones y las estructuras socio-ideológicas en las que se mueve y piensa. El hombre de paz sabe reconocer la parte de verdad que hay en toda obra humana y, más todavía, las posibilidades de verdad que abrigan en lo profundo de todo hombre.

No es que el deseo de paz le haga cerrar los ojos ante las tensiones, las injusticias y las luchas que forman parte de nuestro mundo. El las mira de frente. Las llama por su nombre, por respeto a la verdad. Más aún, anclado profundamente en las cosas de la paz, el hombre no puede menos de ser todavía más sensible a todo lo que contradice a la paz. Esto le mueve a investigar valientemente las causas reales del mal y de la injusticia, para buscarles remedios apropiados. La verdad es fuerza de paz porque percibe, por una especie de con naturalidad, los elementos de verdad que hay en el otro y que ella trata de alcanzar.
[…]
La verdad permite aún más no desesperar de las víctimas de la injusticia; no permite conducirlas a la desesperación de la resignación o de la violencia. Induce a apostar por las fuerzas de la paz que abrigan los hombres o los pueblos que sufren. Cree que, consolidándolas en la conciencia de su dignidad y de sus derechos imprescriptibles, ella los fortalece para someter las fuerzas de opresión a presiones eficaces de transformación, más eficaces que los focos de violencia generalmente sin mañana, a no ser un mañana de mayores sufrimientos.
[…]

El hombre de paz, dado que vive de la verdad y de la sinceridad, es pues lúcido ante las injusticias, las tensiones y los conflictos que existen. Pero, en lugar de exacerbar
las frustraciones y las luchas, él confía en las facultades superiores del hombre, en su razón y en su corazón, para inventar unos caminos de paz que llevan a un resultado verdaderamente humano y duradero.”



jueves, 3 de septiembre de 2015

Garantizar la paz

“Garantizar la paz a todos los habitantes de nuestro planeta quiere decir buscar, con toda la generosidad y dedicación, con todo el dinamismo y perseverancia de que son capaces los hombres de buena voluntad, todos los medios concretos aptos a promover las relaciones pacíficas y fraternas, no sólo en el plano internacional, sino también en el plano de los distintos continentes y regiones, donde será a veces más fácil conseguir resultados que, no por ser limitados, serán menos importantes. Las realizaciones de paz en el plano regional constituyen en efecto un ejemplo y una invitación para la entera comunidad internacional.”



martes, 1 de octubre de 2013

Encuentro Internacional por la paz de la Comunidad de Sant´Egidio "la ONU del Trastevere"


Hoy concluye el encuentro internacional por la paz “El coraje de la esperanza:  religiones y culturas en dialogo”  - en directo en el sitio oficial de Sant Egidio . Allí también  se podrán leer todas las ponencias de las mesas redondas -  de esa comunidad “sin fronteras ni muros” realizando un trabajo maravilloso,  nacida a partir de aquel encuentro por lapaz en Asis en 1986, según palabras  desu fundador el profesor Andrea Riccardi al inicio del encuentro:

“Desde la oración de Asís de 1986 hemos experimentado la fuerza de paz que esconde el encuentro y la oración año tras año hasta hoy. Fue una intuición profética del beato Juan Pablo II que se ha convertido en una realidad que viven hombres y mujeres de varias religiones. El acto de hoy es un encuentro festivo que se convierte en fuerza de esperanza en la vida diaria de cada uno de los líderes, que a veces deben hacer frente a oposición, limitaciones vitales y mentales. Dialogar hace crecer la valentía de la esperanza, enseña que el invierno puede terminar y ayuda a no resignarse a las tradiciones de distancia o a las nuevas contraposiciones.”  Y le agradecía al Papa Francisco por “el don de su acogida y de su palabra de esperanza, que Le convierten en compañero de nuestro camino.”


(el fundador de Sant Egidio Andrea Riccardi saludando al Papa Francisco)


(el más próximo en primera fila rabino Abraham Skorka, amigo del Papa Francisco)

El Papa Francisco en su Mensaje debienvenida agradecia al profesor Andrea Riccardi sus palabras y a la “Comunidad de Sant'Egidio, por haber seguido tenazmente el camino trazado por el beato Juan Pablo II en el histórico encuentro de Asís: mantener encendida la lámpara de la esperanza, rezando y trabajando por la paz. Corría el año 1986, el mundo todavía estaba marcado por la división en bloques opuestos, y en aquel contexto el Papa invitó a los líderes religiosos a rezar por la paz: no unos contra otros, sino unos junto a otros. Aquello no podía y no debía quedarse en un acto aislado. Ustedes han continuado ese camino y han aumentado su proyección, porque han sumado al diálogo a significativas personalidades de todas las religiones y a exponentes no creyentes y humanistas. Precisamente estos días sentimos que el mundo necesita el "espíritu" que fue el alma de aquel histórico encuentro. ¿Por qué? Porque necesita enormemente la paz. ¡No! Nunca podemos resignarnos ante el dolor de enteros pueblos, rehenes de la guerra, de la miseria y de la explotación. No podemos asistir indiferentes e impotentes al drama de niños, familias y ancianos afectados por la violencia. No podemos dejar que el terrorismo se apodere del corazón de unos pocos violentos para sembrar el dolor y la muerte de muchos. De manera especial decimos con fuerza, todos, continuamente, que no puede haber justificación religiosa alguna de la violencia. No puede haber justificación religiosa alguna de la violencia, se manifieste como se manifieste. Como destacaba el papa Benedicto XVI hace dos años, en la 25 edición del encuentro de Asís, hay que eliminar toda forma de violencia de matriz religiosa, y al mismo tiempo hay que vigilar para que el mundo no sea presa de aquella violencia que contiene todo proyecto de civilización que se basa en el "no" a Dios.”

Invito seguir la clausura en vivo
La ceremonia de oración se llevó a cabo en diferentes lugares cercanos a la plaza del Campidoglio, donde terminados los encuentros se realizaba la ceremonia final.    No pude estar “presente” on line todo el tiempo pero me emocionó la súplica del patriarca sirio por la paz en Siria y por todos aquellos sacerdotes de quienes no se tienen noticias, la oración del obispo de Pakistán suplicando a todos orar por la paz y los cristianos en Pakistán; la súplica por aquellos que escapan de sus países en busca de un lugar más digno para vivir y la de aquellos del Islam que han aprendido a proteger a los cristianos. 
La ceremonia de clausura en la plaza del Campidoglio fue una verdadera fiesta de la paz!
El próximo encuentro será en la ciudad de Antwerpen, Holanda.


Oh Padre tu que puedes todo, todo,  ayúdanos! Dónanos la fortaleza de tu Santo Espíritu para construir la paz.


viernes, 27 de septiembre de 2013

La herencia de la « Pacem in terris »


Este año se han cumplido 50 años de aquella Encíclica histórica del Beato Juan XXIII, la « Pacem interris » sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. 

El recuerdo se hace más vivo recordando la reciente Vigilia por la paz celebrada en Roma el pasado 7 de septiembre con el Papa Francisco arrodillado ante Maria invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna del icono original de la Salus populi romani, Reina de la paz.

Todo el mundo oro por la paz,  pero la paz no es definitiva. Esta « tarea sin duda gloriosa » (Pacem in terris, V: l.c., 301-302) no ha concluido a pesar de todos los grandes adelantos científicos y tecnológicos.     La paz es como la libertad, hay que seguir conquistándola a diario.

“El compromiso continúa – decía el Papa Francisco en el llamamiento terminado el Ángelus del 8 de septiembre pasado, al día siguiente de la Vigilia – “¡Sigamos con la oración y con las obras de paz! Les invito a seguir rezando para que cese inmediatamente la violencia y la devastación en Siria y para que se trabaje con renovado empeño por una justa solución al conflicto fratricida. Pidamos también por los otros países de Oriente Medio, especialmente por el Líbano, para que encuentre la anhelada estabilidad y siga siendo modelo de convivencia; por Irak, para que la violencia sectaria deje paso a la reconciliación; y por el proceso de paz entre israelitas y palestinos, para que avance con determinación y audacia. Pidamos también por Egipto, para que todos los egipcios, musulmanes y cristianos, se comprometan a construir juntos la sociedad buscando el bien de toda la población.  ¡La búsqueda de la paz es un camino largo y requiere paciencia y perseverancia! ¡Sigamos rezando!”

En su Mensaje para la XXXVI Jornada Mundial de laPaz, cercana ya a la celebración de los 30 años de la publicación de la Encíclica de Juan XXIII, el Papa Juan Pablo II nos presenta el contexto histórico en el cual fue escrita y nos brinda un detallado análisis de su contenido y de la visión precursora del Papa Juan XXIII.  Ya entonces, además del férreo régimen comunista que dominaba gran parte de Europa,  existía la dramática situación de  Oriente Medio y de Tierra Santa. 

sábado, 7 de septiembre de 2013

7 de septiembre Jornada de ayuno y oración por la Paz



Hoy unidos espiritualmente con el Papa Francisco, con los fieles en la Plaza San Pedro y  con todo el mundo creyente y no creyente para orar por la paz!  
Se invita a  seguir la ceremonia en vivo en Radio TV Vaticana.

La interpretación del ayuno que nos ofrecía el Beato Juan Pablo II:

“La renuncia a las sensaciones, a los estímulos, a los placeres y también a la comida y bebida, no es un fin en sí misma. Debe ser, por así decirlo, allanar el camino para contenidos más profundos de los que “se alimenta” el hombre interior. Tal renuncia, tal mortificación debe servir para crear en el hombre las condiciones en orden a vivir los valores superiores, de los que está “hambriento” a su modo…..Por otra parte, el ayuno, esto es, la mortificación de los sentidos, el dominio del cuerpo, confieren a la oración una eficacia mayor, que el hombre descubre en sí mismo. Efectivamente, descubre que es “diverso”, que es más “dueño de sí mismo”, que ha llegado a ser interiormente libre. Y se da cuenta de ello en cuanto la conversión y el encuentro con Dios, a través de la oración, fructifican en él.”

y en su Encíclica  Evangelium Vitae el Papa Juan Pablo II decia "es urgente...que desde cada comunidad, cada familia, cada individuo se eleve una súplica apasionada a Dios. Jesús mismo nos reveló con su ejemplo que la oración y el ayuno son las armas principales y mas eficaces contra las fuerzas del mal y ha enseñado a sus discípulos que algunos demonios sólo se expulsan de este modo. Por lo tanto, tengamos la humildad y la valentía de orar y ayunar para conseguir que la fuerza que viene de lo alto haga caer los muros del engaño y de la mentira, que esconden a los ojos de tantos la naturaleza perversa de comportamientos y de leyes hostiles a la vida, y abra sus corazones a propósitos e intenciones inspirados en la civilización de la vida y del amor."

Invito leer en la página de Corazones.Org acerca de las diferentes prácticas e intenciones del ayuno, del fundamento bíblico y los numerosos ejemplos en diferentes situaciones a lo largo de la historia de la Iglesia. 
Juan 6,34: "yo soy el pan de vida, el que venga a mi no tendrá hambre, y el que crea en mi no tendrá nunca sed"


Hemos oído a la Virgen de manera particular llamarnos al ayuno (de Corazones, org)


-El ayuno tiene el poder de prevenir guerras y catástrofes naturales (Fátima)


En Medjugorie: 
-"Practicad el ayuno, porque con el ayuno obtendréis que se realice completamente el plan que Dios tiene. Con esto me daréis una gran alegría"



"les invito a la oración y al ayuno. Con vuestra ayuda puedo hacerlo todo y obligar a Satanás a dejar de instigar a las almas."



"Orad y ayunad, sólo así podréis conocer todo el mal que hay en vosotros y ofrecerlo al Señor, a fin de que pueda purificar vuestros corazones de todo”.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Mañana en la Plaza San Pedro Vigilia por la paz en Siria, súplicas del alma para desarmar la artillería

Un “ejercito” de paz se reunirá mañana en la Plaza San Pedro para compartir con el Papa Francisco la Vigilia de oración por la crisis en Siria. A partir de las 16.30 se podrá acceder a la Plaza San Pedro para participar de la Vigilia que comenzará a las 19.00
En Radiogiornale Vaticana leemos algunos detalles de este  “grito desarmado por la paz acompañado por pacificas palabras de millones de almas en oración con el fin de reducir a silencio el rugido de la artillería y  la justificación de toda estrategia de guerra.  Es por eso que el Papa Francisco ha puesto en movimiento a la Iglesia, solicitando la adhesión planetaria también de parte de aquellos que no se identifican con ella.  El grito será el mismo que el Papa realizara en su último Ángelus, replicado al comenzar la Vigilia:     Queremos un mundo de paz, que estalle la paz; ¡nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!  Las plegarias en cambio procederán de las palabras sagradas con las cuales desde hace milenios el hombre le suplica a Dios vivir en paz, como los del himno Veni Creator, que en la quinta estrofa expresa la solemnidad del momento:  Al enemigo ahuyéntalo lejos,  danos la paz cuanto antes;  yendo tú delante como guía,
sortearemos los peligros.”
Se entronizará el icono de Maria Salus populi Romani, y se recitará el Rosario, cincuenta invocaciones para rogar unidos desde todos los rincones del mundo a la Reina de la paz. Cada misterio gozoso del Rosario será precedido por citas de Santa Teresa de Lisieux.


Concluido el Rosario el Papa Francisco ofrecerá su reflexión,  allí ante la Hostia consagrada, centro de la escena,  expuesta para la adoración eucarística,  mientras se alternarán lecturas bíblicas y oraciones de Paz de los diferentes Papas hasta nuestros días. Al término de cada uno de los cinco tiempos de adoración representantes de Siria, Egipto, Tierra Santa, Estados Unidos y Rusia harán la oferta del incienso.  Luego se procederá al Oficio de las lecturas  con textos de Jeremias, San Leon Magno y Juan, el evangelista. La Vigilia concluirá alrededor de las 22.40 con la bendición eucarística impartida por el Papa Francisco.

martes, 16 de octubre de 2012

Juan Pablo II, profeta de la paz




Este post es  una humilde conmemoración de aquel luminoso 16 de octubre de 1978 que la Iglesia fue bendecida con un papa eslavo, aquel Papa que venía de lejos,  cargando sobre sus espaldas todavía muy jóvenes para semejante responsabilidad,  una vida madura en luchas inflexibles, firmes, pacificas contra dos males que asolaron a su patria y a Europa: el nazismo y el comunismo. Y fue una bendición para Polonia y el mundo. Un papa que supo ser profeta de la paz, que propago la paz y bregó por la libertad durante todas sus visitas apostólicas, un Papa que no temió enfrentarse a grandes corporaciones y buscó reunirse con los más pobres, los más desposeídos, los más apartados de la sociedad.  Un Papa que supo sembrar en tierras benignas y también en las inhóspitas porque la gracia de la fe es eso una gracia y un don de Dios,  un misterio que a  menudo abraza un alma inesperadamente,  un fuego que se extiende por los lugares más recónditos y ocultos.

Justamente hoy además es el segundo día del coloquio organizado por la cátedra Juan Pablo II de la Pontificia Universidad Católica Argentina, coloquio durante el cual también se le rendirá homenaje al Papa Juan Pablo II a 30 años de la Guerra de las Malvinas. El coloquio es un pincelazo de los casos latinoamericanos donde la acción pacificadora y la mirada siempre atenta de Juan Pablo II han tenido influencias decisivas. Es además una oportunidad para que cada uno de nosotros reflexione profundamente acerca de su propia responsabilidad en trabajar por la paz, por una paz sin odios ni rencores, apuntando a nuestro propio “perdonamos y pedimos perdón” interno, a ejemplo de la Iglesia argentina que ya lo ha hecho en varias oportunidades.     

Cito a continuación una parte de la exposición “Juan Pablo II, profeta de la paz” del Cardenal Stanislaw Dziwisz, secretario personal de Juan Pablo II,  durante su visita a Buenos Aires en noviembre de 2009 (fuente Juan Pablo II, su legado espiritual editado por el lic. MarcoGallo, Director de la Cátedra Juan Pablo II,  y publicado por la EditorialBonum,2010) 

“Juan Pablo II sirvió a la Iglesia. Además, se enfrento a los grandes retos del mundo actual. Fue un incansable mensajero y defensor de la paz. Él mismo experimentó las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, con todo el sufrimiento de millones de víctimas inocentes. Símbolo de aquel sufrimiento es el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, que fue construido por los nazis cerca de Cracovia.
Conocéis muy bien el empeño de Juan Pablo II en el asunto de la paz en vuestra patria. En el año 1986, en Asís, el Papa logró organizar el encuentro de los dirigentes y representantes de las Iglesias católicas de las Comunidades de la Iglesia y de las religiones del mundo. Todos ellos rezaron con fervor por el don de la paz para nuestro mundo agitado. En Asís, Juan Pablo II dijo: “La paz es un taller de trabajo, abierto para todos y no sólo para los especialistas, científicos o estrategas. Todos somos responsables de la paz” (27/10/1986,n7)  De ese modo, hizo recordar una verdad obvia: que la paz era un don, pero también una tarea. Cada hombre y cada generación tienen que emprender dicha tarea para edificar con paciencia la civilización de vida y de amor en nuestra tierra.
Teniendo en cuenta todo el pontificado de Juan Pablo II, podemos constatar, sin ninguna exageración, que fue le verdadero profeta de la paz. A los profetas no siempre se los escucha. Los profetas suelen pagar un precio por su valentía en decir la verdad, por su valentía en llamar a la conversión de las mentes y de los corazones, y por la transformación de las estructuras injustas. No obstante, la voz de los profetas traspasa las fronteras del tiempo y del espacio.
A su último Mensaje para le Día Mundial de la Paz del 1 de enero de 2005, Juan Pablo II, sirviéndose de las palabras del apóstol San Pablo (Romanos12,21) le dio el título: “No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence con el bien el mal”. En aquel Mensaje escribió: “La paz es el resultado de una lucha larga y difícil, en la cual la victoria se consigue al vencer el mal, con el bien. Ante las imágenes dramáticos de unos violentos combates fratricidas que transcurren en distintas partes del mundo, ante el inefable sufrimiento resultante de sus injusticias, la única elección constructiva consiste en rechazar el mal y seguir el bien (Romanos 12,9). La paz es un bien que hay que introducir a través del bien: es un bien para cada una de las personas, para las familias, para las naciones del mundo y para toda la humanidad”. n.1

domingo, 30 de septiembre de 2012

Jovenes europeos claman en Cracovia y en Auschwitz por un mundo sin violencia



En un mensaje de esperanza más de 2.000 jóvenes de Europa Central y Oriental, convocados por la Comunidad de Sant´Egidio marcharon sobre los rieles del campo de concentración de Birkenau en una emotiva ceremonia para construir una Europa diferente,  una Europa en paz.   Da escalofríos pensar que por allí pasaron miles y miles de víctimas de un holocausto con victimas procedentes de toda Europa, el “calvario del siglo XX”.  

“Visitaremos Auschwitz libres, porque durante estos días nos hemos liberado del germen del mal, de la violencia, del prejuicio – decia monseñor Marco Gnavi de la Comunidad de Sant'Egidio –. No queremos ser esclavos de una lógica que envenena. Juntos tendremos menos miedo. Nos tenemos que liberar de la coraza de la indiferencia y de la violencia para desarmarnos”



“La marcha avanzó a través de los rieles que fueron la última estación para muchos convoyes de jóvenes y ancianos, niños y enfermos, mujeres y hombres que durante los años de la segunda guerra mundial, en vagones de ganado procedentes de toda Europa, cruzaron el continente para llegar a este campo de la muerte. A lo largo del mismo camino que recorrieron hace setenta años muchos de sus coetáneos, los jóvenes procedentes de Hungría, República Checa, Polonia, Eslovaquia, Rumania y Rusia” leemos en la página de la Comunidad de Sant´Egidio.

Los jóvenes depositaron dos coronas de flores en representación de los países participantes en este 3er Encuentro Internacional de “Jóvenes europeos por un mundo sin violencia” (20 al 23 de septiembre 2012)  organizado por la Comunidad de Sant’Egidio, una en la lápida en memoria de las víctimas judías y otra en memoria de las víctimas gitanas Rom y Sinti.


Por la mañana habían visitado el impresionante museo del campo de concentración de Auschwitz. Y por la tarde acompañados por el Requiem de Penderecki patieron hacia Auschwitz para atravesar juntos el arco de la infame torre de Auschwitz-Birkenau,


Béla Varga, judío húngaro sobreviviente de la deportación nazi durante la segunda guerra mundial decía:
“Las llamas del crematorio se apagaron, pero quizás vosotros habéis sentido todavía el calor. Estamos en Cracovia y en Auschwitz porque el racismo, el mal, el odio, todavía arden. Judíos, gitanos y otras minorías todavía son amenazadas. No queremos permitir que de esas brasas surja otro incendio. Para evitarlo os pedimos ayuda a vosotros jóvenes. ¡Ayudad, ayudad, ayudad!”.

Zeev Tibi Ram, sobreviviente del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau,  testimonió como en la deshumanidad del nazismo fue posible salvar la humanidad: “Vi mucho sufrimiento y yo sufrí mucho – dijo conmovido –. Pero no conozco la palabra venganza ni la palabra odio. En las personas yo veo al hombre, sin juzgar ni despreciar. Sois jóvenes que tenéis que construir una sociedad mejor. Ha llegado vuestro turno de construir un mundo más humano”.

Y Rita Prigmore, una mujer gitana de Würzburg (Alemania), que fue víctima de los experimentos médicos nazis, expresaba:  “Estar con Sant’Egidio me da la esperanza de encontrar jóvenes que quieren construir un mundo sin violencia. Es la única esperanza para el futuro. Os invito a no juzgar a los demás. Cada uno es ante todo un hombre”.

De este tercer encuentro surgió un llamamiento proclamado en ocho lenguas durante la ceremonia, “¡un nuevo horizonte de humanidad para nuestros países! ¡De aquí emerge un movimiento de corazones, que quiere contagiar a los jóvenes como nosotros, a ser mejores y hacer más humanos nuestros países en una Europa de paz!”  En la pagina oficial de Sant´Egidio puede leerseel llamamiento completo.