Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta PabloVI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PabloVI. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de mayo de 2026

"Octogesima adveniens", sobre el reconocimiento de las mujeres de Pablo VI – Andrea Tornielli


El 14 de mayo de 1971, Pablo VI publicó una carta apostólica para conmemorar el octogésimo aniversario de la encíclica Rerum Novarum de León XIII, que abordaba los derechos de la mujer. En ella se trataban temas como el hambre en el mundo, las nuevas formas de pobreza, el rechazo a las ideologías, la protección del medio ambiente y la libertad de los católicos en la política.

 Andrea Tornielli

El 14 de mayo de 1971, Pablo VI publicó la carta apostólica Octogesima adveniens para celebrar el octogésimo aniversario de la gran encíclica social de León XIII, Rerum novarum . El Papa Montini la dirigió al cardenal Maurice Roy, arzobispo de Quebec y presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz. La carta, que trata sobre la pobreza, el desarrollo y el compromiso político, debe leerse a la luz de Populorum progressio .


El Papa escribe sobre las evidentes diferencias que «existen en el desarrollo económico, cultural y político de las naciones: junto a regiones altamente industrializadas, otras aún se encuentran en la etapa agrícola; junto a países que experimentan prosperidad, otros luchan contra el hambre», y sobre las distintas situaciones en las que viven los cristianos: «En algunos países, son silenciados, vistos con recelo y, por así decirlo, marginados por la sociedad, enmarcados sin libertad dentro de un sistema totalitario. En otros, representan una minoría débil, cuya voz apenas se escucha. En otras naciones, donde la Iglesia tiene un estatus reconocido, a veces oficialmente, se ve expuesta a las repercusiones de la crisis que sacude a la sociedad, y algunos de sus miembros se ven tentados por soluciones radicales y violentas, creyendo que pueden esperar un desenlace mejor. Mientras que algunos, ajenos a las injusticias actuales, se esfuerzan por prolongar la situación existente, otros se dejan seducir por ideologías revolucionarias que prometen, no sin ilusiones, un mundo definitivamente mejor». Pablo VI estableció que los métodos de acción, el compromiso y la intervención concreta debían dejarse al criterio de las realidades locales individuales: «Corresponde a las comunidades cristianas analizar objetivamente la situación en su país, esclarecerla a la luz de las palabras inmutables del Evangelio, extraer principios de reflexión, criterios de juicio y directrices para la acción de la doctrina social de la Iglesia».

 (Leer completo en Vatican News ) 

jueves, 17 de noviembre de 2022

Karol Wojtyla : Homenaje a la "Humanae Vitae" en el decimo aniversario de la encíclica.

 


El 21 de junio de 1978, tan solo unos pocos meses antes de su elección al pontificado el cardenal Karol Wojtyla en su discurso ante el Congreso del CISF (Centro Internazionale Studi Familia, Milano) recordaba los diez años de la publicación de la Encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI. (este es un pequeño extracto publicado en la revista de la Postulación Totus Tuus)

El significado que, siguiendo el Vaticano II y toda la tradición de la enseñanza de la doctrina de la fe y de la moral cristiana, Pablo VI atribuye a la paternidad responsable es esencialmente ético.  Sobre esta base, se confirma también una neta diferencia entre esta forma de la «regulación de la natalidad», que la Iglesia puede reconocer como conforme a la ley divina, y lo que se define normalmente como una anticoncepción, que en la encíclica de Pablo VI viene llamada «regulación artificial de la natalidad.»  «En realidad», se lee en la Humanae Vitae, «entre las dos casos existe una diferencia esencial: en el primero los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural. En el segundo impiden el desarrollo de los procesos naturales. Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá, pero es igualmente verdad que solamente en  el primer caso renuncian conscientemente al uso del matrimonio en los periodos fecundos cuando por justos motivos la procreación no es deseable, y hacen uso después en los periodos agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar la mutua fidelidad. Obrando así ellos dan prueba de amor verdadero e integralmente honesto.» (Humanae vitae, n.16)

El Autor mismo de la encíclica Humanae Vitae se da cuenta de las diferencias psicológicas, y quizás también intelectuales, que la posición de la Iglesia puede encontrar. Y por eso, aquellos que comparten la posición de la Iglesia tienen que tener  una visión muy clara no solo de las decisiones a llevar a cabo, sino también de todas las razones que se encuentran a la base de las mismas. Ante todo, en la práctica tienen que actuar de modo que la moral de la acción no se confunda con la técnica de la acción, es decir no se confundan los principios con el método.  Uno de los errores fundamentales que se comete en la interpretación de la encíclica Humanae Vitae surge precisamente ahí. La mentalidad contemporánea, que es técnica, quiere ver sobre todo la técnica y la manipulación, incluso allí donde le hombre y la mujer deben ponerse uno ante el otro con la verdad entera de la reciproca donación, siguiendo en ello la voz de la conciencia recta y madura. La Iglesia quiere salvar para ellos el sentido esencial del amor y de la madura dignidad de la conducta, es decir de aquella a medida de las personas humanas. Tal es también la razón fundamental de la abstinencia – especialmente no solo para una paternidad responsable, sino también para el amor conyugal mismo.

A la sustancia de este amor, cuyo maestro insustituible es Cristo mismo, pertenece que ese sepa poner y asumir las justas exigencias, sin las cuales el amor cesa de ser un verdadero amor. La preocupación por un tal y autentico perfil del amor humano ha dictado las exigencias que, siguiendo el magisterio católico, Pablo VI ha formulado en la encíclica Humanae Vitae.  Se siente esta preocupación por ejemplo en el párrafo siguiente: «Podría también temerse que el hombre habituándose al uso de las practicas anticonceptivas acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibro físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoistico y no como a compañera respetada y amada.» (Humanae vitae, n.17)

 

Cardenal Karol Wojtyla, Discurso al Congreso del CISF a los diez años de la Humanae Vitae, 21 de junio de 1978.

 

 

 

 

viernes, 25 de marzo de 2022

Consagracion de Rusia y Ucrania este 25 de marzo 2022 (2 de 4)

 


 (tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA -  CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

 

21/11/1964: El Papa San Pablo VI, al final de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, proclamó a la Virgen "Madre de la Iglesia" y, renovó la consagración hecha por Pío XII a su Inmaculado Corazón, enviando también la Rosa de oro al Santuario de Fátima, que visitaría tres años después.

"Al paso que elevamos nuestro espíritu en ardiente oración a la Virgen, para que bendiga el Concilio Ecuménico y a toda la Iglesia, acelerando la hora de la unión entre todos los cristianos, nuestra mirada se abre a los ilimitados horizontes del mundo entero, objeto de las más vivas atenciones del Concilio Ecuménico, y que nuestro predecesor Pío XII, de venerable memoria, no sin una inspiración del Altísimo, consagró solemnemente al Corazón Inmaculado de María. Creemos oportuno, particularmente hoy, recordar este acto de consagración. Con este fin hemos decidido enviar próximamente, por medio de una misión especial, la Rosa de Oro al Santuario de la Virgen de Fátima, muy querido no sólo por la noble nación portuguesa —siempre, pero especialmente hoy, apreciada por Nos—, sino también conocido y venerado por los fieles de todo el mundo católico...

Virgen María, Madre de la Iglesia, te recomendamos toda la Iglesia, nuestro Concilio Ecuménico... Acuérdate de aquellos que viven en la tribulación, en las necesidades, en los peligros, especialmente de aquellos que sufren persecución y se encuentran en la cárcel por la fe. Para ellos, Virgen Santísima, solicita la fortaleza y acelera el ansiado día de su justa libertad... Mira con ojos benignos a nuestros hermanos separados, y dígnate unirnos, Tú que has engendrado a Cristo, fuente de unión entre Dios y los hombres... Finalmente, encomendamos a Tu Corazón Inmaculado todo el género humano; condúcelo al conocimiento del único y verdadero Salvador, Cristo Jesús; aleja de él el flagelo del pecado, concede a todo el mundo la paz en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor. Y haz que toda la Iglesia, celebrando esta gran asamblea ecuménica, pueda elevar al Dios de las misericordias un majestuoso himno de alabanza y agradecimiento, un himno de gozo y alegrías, pues grandes cosas ha obrado el Señor por medio tuyo, clemente, piadosa y dulce Virgen María..."