Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 14 de marzo de 2025

El sacramento de la Penitencia

 


El sacramento de la Penitencia ofrece al pecador la « posibilidad de convertirse y de recuperar la gracia de la justificación »,(15) obtenida por el sacrificio de Cristo. Así, es introducido nuevamente en la vida de Dios y en la plena participación en la vida de la Iglesia.

Al confesar sus propios pecados, el creyente recibe verdaderamente el perdón y puede acercarse de nuevo a la Eucaristía, como signo de la comunión recuperada con el Padre y con su Iglesia. Sin embargo, desde la antigüedad la Iglesia ha estado siempre profundamente convencida de que el perdón, concedido de forma gratuita por Dios, implica como consecuencia un cambio real de vida, una progresiva eliminación del mal interior, una renovación de la propia existencia. El acto sacramental debía estar unido a un acto existencial, con una purificación real de la culpa, que precisamente se llama penitencia. El perdón no significa que este proceso existencial sea superfluo, sino que, más bien, cobra un sentido, es aceptado y acogido.

En efecto, la reconciliación con Dios no excluye la permanencia de algunas consecuencias del pecado, de las cuales es necesario purificarse. Es precisamente en este ámbito donde adquiere relieve la indulgencia, con la que se expresa el « don total de la misericordia de Dios ».(16) Con la indulgencia se condona al pecador arrepentido la pena temporal por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa.

Juan Pablo II « Incarnationis mysterium » Bula de Convocacion del Gran Jubileo del año 2000

 

La peregrinación y la puerta santa « Aquí está la puerta del Señor, por ella entran los justos » (Sal 118 [117],20)

 


La peregrinación ha sido siempre un momento significativo en la vida de los creyentes, asumiendo en las diferentes épocas históricas expresiones culturales diversas. Evoca el camino personal del creyente siguiendo las huellas del Redentor: es ejercicio de ascesis laboriosa, de arrepentimiento por las debilidades humanas, de constante vigilancia de la propia fragilidad y de preparación interior a la conversión del corazón. Mediante la vela, el ayuno y la oración, el peregrino avanza por el camino de la perfección cristiana, esforzándose por llegar, con la ayuda de la gracia de Dios, « al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo » (Ef 4, 13).

La peregrinación va acompañada del signo de la puerta santa…Ella evoca el paso que cada cristiano está llamado a dar del pecado a la gracia. Jesús dijo: « Yo soy la puerta » (Jn 10, 7), para indicar que nadie puede tener acceso al Padre si no a través suyo. Esta afirmación que Jesús hizo de sí mismo significa que sólo Él es el Salvador enviado por el Padre. Hay un solo acceso que abre de par en par la entrada en la vida de comunión con Dios: este acceso es Jesús, única y absoluta vía de salvación. Sólo a Él se pueden aplicar plenamente las palabras del Salmista: « Aquí está la puerta del Señor, por ella entran los justos » (Sal 118 [117],20).

La indicación de la puerta recuerda la responsabilidad de cada creyente de cruzar su umbral. Pasar por aquella puerta significa confesar que Cristo Jesús es el Señor, fortaleciendo la fe en Él para vivir la vida nueva que nos ha dado. Es una decisión que presupone la libertad de elegir y, al mismo tiempo, el valor de dejar algo, sabiendo que se alcanza la vida divina (cf. Mt 13, 44-46).

Juan Pablo II « Incarnationis mysterium » Bula de Convocación del Gran Jubileo del año 2000

jueves, 13 de marzo de 2025

Jubileos en la historia

 

Entre los antiguos judíos, el jubileo (llamado año de yōbēl, “de la cabra” porque la fiesta se anunciaba con el sonido de un cuerno de cabra) era un año declarado santo. Durante este período la ley mosaica prescribía que la tierra, de la que Dios era el único propietario, debía volver a su antiguo dueño y los esclavos debían recuperar su libertad. Solía suceder cada 50 años.

En la era cristiana, tras el primer Jubileo en 1300, los plazos para la celebración del Jubileo fueron fijados por Bonifacio VIII cada 100 años. A raíz de una peticiònd e fieles romanos hecha al Papa Clemente VI (1342), el periodo se redujo a 50 años.

En 1389, en recuerdo del número de años de la vida de Cristo, fue Urbano VI quien quiso fijar el ciclo jubilar cada a33 años, y convocó un Jubileo en 1390, que, sin embargo, fue celebrado por Bonifacio IX ras su muerte.

No obstante, en 1400, al final del periodo de cincuenta años previamente fijado, Bonifacio IX confirió el perdón a los peregrinos que habían acudido a Roma. Martin V, celebrò un nuevo Jubileo en 1425, haciendo que se abriera por primera vez la puerta santa en San Juan de Letrán.

El último en celebrar un Jubileo de 50 años fue el Papa Nicolás V en 1450, ya que Pablo II redujo el período interjubilar a 25 años, y en 1475 se celebró un nuevo Año Santo por Sixto IV. A partir de entonces, los jubileos ordinarios se celebraron a intervalos regulares. Por desgracia, las guerras napoleónicas impidieron la celebración de los jubileos de 1800 y 1850. Se reanudaron en 1875, tras la anexión de Roma al Reino de Italia, que se celebró sin la solemnidad tradicional.

 2015 : Francisco


 Con la bula Misericordiae Vultus del 11 de abril de 2015, el Papa Francisco declaró un Jubileo por el 50 aniversario del fin del Concilio Vaticano II. El Jubileo estuvo dedicado a la misericordia. Antes de la inauguración oficial, como signo de la cercanía de la Iglesia a la República Centroafricana asolada por la guerra civil, el Papa Francisco abrió lapuerta santa de la catedral de Notre-Dame de Bangui el 29 de noviembre, con motivo de su viaje apostólico a África, anticipando el inicio del Jubileo Extraordinario.   La puerta santa de la Basílica de SanPedro en el Vaticano se abrió el 8 de diciembre de 2015, fiesta de la Inmaculada Concepción. 

 Fue la primera vez que se abrió la  ”puerta de la misericordia” en las catedrales, santuarios, hospitales y cárceles del mundo.  Para la ocasión el Papa instituyó a los Misioneros de la Misericordia, a quienes les confió el poder de perdonar los pecados reservado al Santo Padre.

2000 : Juan Pablo II 


El 29 de noviembre de 1998, el mismo Papa proclamó el Gran Jubileo del Año 2000 con la bula Incarnationis Mysterium.  A lo largo del año, Juan Pablo II realizó varias peregrinaciones y gestos simbólicos no incluidos en las practicas habituales de las celebraciones, como la petición de perdón por los pecados cometidos en la historia y el Martirologio del os cristianos asesinados en el siglo XX. Uno de los principales acontecimientos del Jubileo fue la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Roma: participaron mas de dos millones e jóvenes. El Papa también peregrinó a Tierra Santa, fomentando el diálogo entre la Iglesia Católica el Islam y el Judaísmo.

1983: Juan Pablo II

Con la bula Aperite Portas Redemptori, del 6 de enero de 1983, Juan Pablo II proclamó el Jubileo, que celebraba el 1950 aniversario de la muerte y resurrección de Jesucristo.


Fuente: Jubileos en la Historia 

En la página oficial la historia completa con calendarios, eventos y comentarios.

 

martes, 11 de marzo de 2025

"Salvifici Doloris" y Job

 


La Carta apostólica Salvifici Doloris del Santo Padre Juan Pablo II dada en Roma, en la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, el día 11 de febrero del año 1984, sexto de su Pontificado, sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano comienza con estas palabras:

« Suplo en mi carne —dice el apóstol Pablo, indicando el valor salvífico del sufrimiento— lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia ».(1)

Son casi las mismas palabras que Juan Pablo II le confió “con gran y serena naturalidad” al Dr Joaquín Navarro-Valls despues de una de las intervenciones quirúrgicas de urgencia a que fuera sometido en el Policlínico Gemelli. « Debemos completar en nosotros aquello que falta a la Pasión de Cristo. Por cierto, agregaba, todo ha sido hecho ya, pero.....siempre es posible añadir un poco más..... » En otra ocasión, siempre en el Gemelli, después de la reducción de una luxación de hombro, le expresó « He recibido este sufrimiento como un don ». (Totus Tuus octubre 2006). Llevaba encarnado el sentido del sufrimiento. Habia comprendido tempranamente lo que luego testimoniara con su vida.

“El sufrimiento ciertamente pertenece al misterio del hombre En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque ... Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al hombre y le descubre la sublimidad de su vocación … Estas palabras sobre el amor, sobre los actos de amor relacionados con el sufrimiento humano, nos permiten una vez más descubrir, en la raíz de todos los sufrimientos humanos, el mismo sufrimiento redentor de Cristo” ….. El misterio de la redención del mundo está arraigado en el sufrimiento de modo maravilloso, y éste a su vez encuentra en ese misterio su supremo y más seguro punto de referencia”. « Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte ». dice en Salvifici Doloris. (101).


Es el sufrimiento del justo Job, ese mismo sufrimiento al cual se refiere una de las primeras obras de Karol Wojtyla titulada precisamente “Job”, publicada para la Cuaresma de 1940, obra que escribió cuando estudiaba teatro y aun no habia entrado al seminario. Habia escrito “un nuevo drama, griego en forma, cristiano en espiritu, eterno en su esencia” un drama que se referia al sufrimiento de los Job de nuestros dias, al “tragico destino de los pueblos oprimidos” como el mismo decia en el prefacio de su obra “Estas cosas acaecieron en el Viejo Testamento antes de la llegada de Cristo. Pero son cosas que están sucediendo también ahora, en nuestros días, en los tiempos de Job de nuestra Polonia y del mundo”. Un drama acerca del dolor a través de la historia, totalmente incomprensible si no es visto a la luz de la Redención. Habia estallado la II guerra mundial, la Gestapo habia arrestado a los profesores polacos, en un horizonte ensombrecido por completo Karol Wojtyla sentia en carne propia el misterio de la historia biblica, reflejado en la trágica historia de su querida Polonia, en la trágica historia de toda una parte de Europa durante décadas.


A lo largo de su pontificado, Juan Pablo II fué modelo para los sufrientes, comprendió a los que sufren, identificandose con ellos, legándonos su ejemplo a ultranza, como lo expresa el Dr Navarro Valls en la entrevista citada “creo que una de las mayores y mas claras enseñanzas de Juan Pablo II ha sido ayudarnos a darle un sentido mas profundo a todo aquello que bajo el nombre de “Cruz” constituye el conjunto de disgustos, frustraciones, dolores y ansiedades que todos conocemos ..:”
Juan Pablo II fue al mismo tiempo un modelo de esperanza haciendonos ver que ésta pasa por la cruz y testimoniándolo con su existencia vivida hasta el final por Cristo y en Cristo.

 

«Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más»

 


Leon Wyczółkowski Crucifijo de Wawel

“Detengámonos a contemplar esta escena, donde se encuentran frente a frente la miseria del hombre y la misericordia divina, una mujer acusada de un gran pecado y Aquel que, aun sin tener pecado, cargó con nuestros pecados, con los pecados del mundo entero. Él, que se había puesto a escribir en la tierra, alza ahora los ojos y encuentra los de la mujer. No pide explicaciones. No es irónico cuando le pregunta: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?" (Jn 8, 10). Y su respuesta es conmovedora: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más" (Jn 8, 11). San Agustín, en su comentario, observa: "El Señor condena el pecado, no al pecador. En efecto, si hubiera tolerado el pecado, habría dicho: "Tampoco yo te condeno; vete y vive como quieras... Por grandes que sean tus pecados, yo te libraré de todo castigo y de todo sufrimiento". Pero no dijo eso" (In Io. Ev. tract. 33, 6). Dice: "Vete y no peques más". […]

Jesús no entabla con sus interlocutores una discusión teórica sobre el pasaje de la ley de Moisés: no le interesa ganar una disputa académica a propósito de una interpretación de la ley mosaica; su objetivo es salvar un alma y revelar que la salvación sólo se encuentra en el amor de Dios. Para esto vino a la tierra, por esto morirá en la cruz y el Padre lo resucitará al tercer día. Jesús vino para decirnos que quiere que todos vayamos al paraíso, y que el infierno, del que se habla poco en nuestro tiempo, existe y es eterno para los que cierran el corazón a su amor.

Por tanto, también en este episodio comprendemos que nuestro verdadero enemigo es el apego al pecado, que puede llevarnos al fracaso de nuestra existencia. Jesús despide a la mujer adúltera con esta consigna: "Vete, y en adelante no peques más". Le concede el perdón, para que "en adelante" no peque más. En un episodio análogo, el de la pecadora arrepentida, que encontramos en el evangelio de san Lucas (cf. Lc 7, 36-50), acoge y dice "vete en paz" a una mujer que se había arrepentido. Aquí, en cambio, la adúltera recibe simplemente el perdón de modo incondicional. En ambos casos —el de la pecadora arrepentida y el de la adúltera— el mensaje es único. En un caso se subraya que no hay perdón sin arrepentimiento, sin deseo del perdón, sin apertura de corazón al perdón. Aquí se pone de relieve que sólo el perdón divino y su amor recibido con corazón abierto y sincero nos dan la fuerza para resistir al mal y "no pecar más", para dejarnos conquistar por el amor de Dios, que se convierte en nuestra fuerza. De este modo, la actitud de Jesús se transforma en un modelo a seguir por toda comunidad, llamada a hacer del amor y del perdón el corazón palpitante de su vida. […] en el camino cuaresmal que estamos recorriendo … nos debe acompañar la certeza de que Dios no nos abandona jamás y que su amor es manantial de alegría y de paz; es la fuerza que nos impulsa poderosamente por el camino de la santidad y, si es necesario, también hasta el martirio”.

 

(De la Homilía del Santo Padre Benedicto XVI en su visita pastoral a la parroquia romana de Santa Felicidad e hijos, mártires - Domingo 25 de marzo de 2007)

 


viernes, 21 de febrero de 2025

Basílica Menor de la Presentación de la Santísima Virgen María, Wadowice



 Historia de la Basilica

La mención más antigua de la iglesia de Wadowice data del año 1325. En aquella época era una rama de la parroquia de Mucharz. Diez años más tarde, por decisión del obispo de Cracovia en 1335, la iglesia de Wadowice fue incorporada a la parroquia de Woźniki.

Inicialmente era una pequeña iglesia de madera. La entonces pequeña ciudad comercial de Wadowice, situada en la confluencia de los ríos Skawa y Choczenka, era destruida con frecuencia por cataclismos: inundaciones e incendios. En 1440 se produjo uno de los mayores incendios de la historia de la ciudad. El incendio también destruyó la iglesia. La ciudad fue reconstruida tras su destrucción, entre otras cosas, gracias a los privilegios reales y a la renovación de los derechos de la ciudad según la ley de Chelmno. Fue entonces, a mediados del siglo XV, cuando comenzó la construcción de un templo de ladrillo orientado hacia la plaza del mercado de Wadowice. De esta época es el presbiterio de la iglesia actual, resto de aquel edificio gótico medieval.

La Iglesia fue destruida nuevamente en un gran incendio el 18 de mayo de 1726. La nueva iglesia fue construida bajo la supervisión del maestro albañil Franciszek Sosna recién en los años 1792-1798, en estilo barroco tardío, con una fachada frontal en forma de torre. El 29 de septiembre de 1808 la iglesia reconstruida fue consagrada por el obispo Andrzej Rawa-Gawroński.

En un principio el templo estuvo dedicado a Todos los Santos. Gracias a las gestiones del párroco, P. En 1836, el Papa Gregorio XVI cambió el título por el de Presentación de la Santísima Virgen María.

En 1857 se añadió una sacristía al este. A finales del siglo XIX, el famoso arquitecto cracoviano Tomasz Pryliński llevó a cabo una reconstrucción y restauración general de la fachada frontal de la iglesia de Wadowice en estilo neobarroco. La fachada fue adornada con una rica ornamentación y esculturas de piedra realizadas por el artista cracoviano Zygmunt Langman. Representan a la Madre de Dios rodeada de dos patronos de la Iglesia universal, San Pedro y San Pablo. En los nichos de abajo hay figuras de los santos patronos de Polonia, San. Estanislao y San Vojciech. De esta época también datan el pórtico de acceso principal con balcón y la modificación del casco de la torre, dándole una forma única y característica. En el muro exterior de la iglesia, en el lado sur, se incluyo un reloj de sol con el lema "El tiempo vuela, la eternidad espera". Este reloj se veía desde las ventanas del antiguo apartamento de la familia Wojtyla.

El Vía Crucis del interior de la iglesia fue realizado por Jan Nepomucen Bizański (1804-1878), pintor y dibujante de Wadowice y profesor de la Academia de Bellas Artes de Cracovia.

En 1922 se compraron nuevas campanas para sustituir las que se habían utilizado para la guerra. En 1931 se instaló iluminación eléctrica en el templo. En enero de 1945, la iglesia fue dañada por los bombardeos soviéticos. Hasta su reconstrucción estuvo cerrada durante todo el año y los servicios se celebraron en la Casa Católica construida entre 1933 y 1935. En los años 1945-1947 se añadieron pórticos a ambos lados del cuerpo, así como dos anexos a los lados de la sacristía.

Cuando el 16 de octubre de 1978 fue elegido para la Cátedra de San Pedro Karol Wojtyla de Wadowice – el Papa Juan Pablo II – la iglesia de Wadowice se hizo conocida en todo el mundo. Visitado por numerosos peregrinos de muchos países, es un centro de culto religioso de creciente importancia.

En 1986 las capillas laterales se conectaron con el presbiterio mediante grandes pasajes que se construyeron en lugar de las ventanas. Así se creó la actual iglesia de tres naves con presbiterio ligeramente alargado. El 25 de marzo de 1992, el Santo Padre Juan Pablo II elevó la Iglesia de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María a la dignidad de Basílica Menor.

En el año 2000, gracias a las gestiones del entonces párroco, P. Gracias al patrocinio del obispo Jakub Gil, se colocó un nuevo suelo de mármol en la iglesia. Una expresión de homenaje con motivo del 25 aniversario del pontificado del nativo de Wadowice en el Trono de Pedro es la policromía de la Basílica pintada en 2002-2003 por las artistas de Cracovia, Aleksandra Grochal y Katarzyna Dobrzyńska, bajo la supervisión del Padre. Dr. Józef Nowobilski. 

Esta singular policromía representa enseñanzas papales contenidas en encíclicas (nave principal, naves laterales y capilla papal), exhortaciones (capilla de la Sagrada Familia) y cartas apostólicas de Juan Pablo II (capilla de la Santa Cruz), que están ilustradas con escenas bíblicas o alegóricas referentes a la vida de Jesucristo.

Desde 1899 en el coro de la basílica había un órgano, fabricado por la empresa Hermanos Rieger de Jägendorf, que debido a muchos años de uso, a pesar de varias renovaciones, tuvo que ser sustituido. En 2009-2010, gracias a los esfuerzos del obispo Jakub Gil, se construyó un nuevo instrumento, que fue una ofrenda votiva de los feligreses para la beatificación de Juan Pablo II. El órgano de 27 voces fue construido e instalado por la empresa organera Zdzisław Mollin y consagrado el 13 de octubre de 2010 por el P. El obispo Jan Szkodoń durante su visita a la parroquia. La caja del órgano de cinco columnas está rematada con el escudo de armas papal de Juan Pablo II. La música de este maravilloso instrumento no sólo embellece la liturgia, sino que también enriquece la vida cultural de la ciudad gracias a los conciertos que organiza.

Capillas y altares

Presbiterio

En el presbiterio llama la atención el altar mayor restaurado y decorado policromadamente con la imagen de la patrona del templo, la Virgen María con el Niño, cuya figura está ataviada con un manto de plata. En la bóveda están pintadas imágenes de santos polacos, que hacen referencia a las Ocho Bienaventuranzas del Evangelio.

Capilla de la Sagrada Familia



En el lado noreste se encuentra la capilla de la Sagrada Familia..En la capilla hay una pila bautismal barroca de piedra con tapa dorada, rematada con una cruz. Fue allí donde el 20 de junio de 1920 Karol Wojtyła fue bautizado por el Padre. Franciszek Żak, capellán militar y vicario de la parroquia de Wadowice. En homenaje a su gratitud por el sacramento del Bautismo recibido, Karol Józef Wojtyła besó esta pila bautismal varias veces, entre ellas el 27 de noviembre de 1966 como arzobispo metropolitano de Cracovia durante las celebraciones del Milenio del Bautismo de Polonia el día de la feria parroquial en Wadowice, el 18 de mayo de 1970 como cardenal metropolitano de Cracovia con motivo del 50 aniversario de su nacimiento, y el 7 de junio de 1979 como papa Juan Pablo II durante su primera peregrinación a su tierra natal y ciudad natal.

Capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro



En el lado noroeste se encuentra la capilla de Nuestra Señora, de más de cien años de antigüedad, que alberga la imagen milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, coronada por el Santo Padre, nativo de Wadowice, el 16 de junio de 1999, durante su tercera visita a su ciudad.. La capilla está separada del templo por una reja negra con el escudo papal y la inscripción Totus Tuus, así como numerosos exvotos dejados por los fieles como muestra de agradecimiento por las gracias recibidas. En la parte inferior de la imagen se encuentra la inscripción en latín "S. Maria de Perpetuo Succursu” – Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. El cuadro goza de gran veneración en Wadowice y sus alrededores desde hace más de cien años. Goza de un culto especial entre los niños y los jóvenes. Karol Wojtyla rezaba allí todos los días antes de salir para la escuela. La pintura milagrosa se encuentra en el centro del altar neogótico construido en 1903. En el lado izquierdo del cuadro, sobre una almohada roja, hay un rosario papal dorado. En el lado derecho del altar hay un despertador, regalo de los habitantes de Lourdes a Juan Pablo II. Tras la muerte del Papa, el reloj que se encontraba en los apartamentos del Santo Padre fue donado como exvoto, convirtiéndose, junto con el reloj de sol situado en el alzado sur del templo, en un elemento de vínculo simbólico con la vida de Juan Pablo II.

Capilla del Cristo Crucificado



En el lado sureste se encuentra la Capilla de la Santa Cruz con la imagen de Cristo Crucificado. Allí también se colocaron las reliquias del santo Padre Maximiliano María Kolbe, San Simon de Lipnica y San Padre Pío.

Capilla de San Juan Pablo II

En el lado suroeste se construyó la capilla papal, en la que se encuentran las reliquias de San. Juan Pablo II. La decoración interior de la capilla incluye elementos del altar papal erigido delante de la Basílica con ocasión del encuentro de Benedicto XVI con los fieles en Wadowice el 27 de mayo de 2006, durante la peregrinación papal tras las huellas de su gran predecesor. La capilla está custodiada simbólicamente por figuras de guardias con los coloridos uniformes de la Guardia Suiza.

 

lunes, 17 de febrero de 2025

Ludmiła Grygiel: obispo Jan Pietraszko. El Profeta de Santa Anna

 


El padre Jan supo echar luz sobre la noche oscura del comunismo, atrayendo a los jóvenes al altar para que allí se sintieran seguros y en familia.

Apenas cuatro meses después  que el padre Pietraszko se convirtiera en  prefecto del seminario, el Obispo Metropolitano le confió una misión adicional delicada: el cuidado pastoral de los estudiantes de la colegiata de Santa Ana. Al parecer, creía que este sacerdote "humilde y santo" haría frente a todos sus deberes y, sobre todo, encontraría un lenguaje común con  jóvenes y docentes.. Hoy podemos afirmar cuánta razón tuvo. Fue la contribución más grande y original a la historia de la Iglesia polaca después de la Segunda Guerra Mundial, y estrictamente hablando, al renacimiento y la profundización de la vida religiosa. (...)

El arzobispo Sapieha [Adam Stefan Sapieha ], siempre preocupado por el desarrollo de la cultura cristiana, estableció,  ya en 1927,  un canon académico en la colegiata de St. Anna. Hasta el estallido de la guerra, trabajaron allí dos capellanes: el sacerdote Stanisław Sapiński y el sacerdote Tadeusz Kurowski. Este último fue trasladado en 1945 a la iglesia de St. Florian, donde comenzó a asistir un pequeño grupo de estudiantes .  Cabe recordar que cuando en enero de 1948 el padre Pietraszko inició su ministerio en santa Anna, todavía era prefecto del seminario. Por lo tanto, hay que admirar la diligencia de este amable sacerdote, que nunca se eclaro  "ocupado";  quienes se le acercaban siempre sentían que disponía de todo el  tiempo para él pues no dejaba de atender a nadie excusándose con sus otras actividades .

El inicio de su ministerio en la colegiata universitaria coincidió con la intensificación del terror comunista y la persecución de la Iglesia. Pietraszko debió actuar en una situación política y social, cuyos mecanismos entonces nadie conocía ni podía predecir.  Por lo tanto, debió poner en práctica un modelo completamente nuevo de pastoral, adaptado a la situación en la que se encontraban los católicos como ciudadanos que, como él mismo dijo, no comulgaban con  "la línea del pensamiento oficialmente aprobado". El padre Jan nunca elaboró ​​programas pastorales a largo plazo en su escritorio sino  que,  basado en la tradición centenaria de la Iglesia y el Evangelio,   iba tomando decisiones y resolviendo problemas a medida que se iban presentando.  No creó ninguna estructura organizativa, sino un espacio de libertad con la Eucaristía como centro.

Discreta pero decididamente

Este método resulto ser sumamente provechoso después de la disolución de las organizaciones católicas juveniles en 1949. Sacó fuerzas de la oración, del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia. La preocupación por el hombre y la intuición pastoral eran para el  iniciativas concretas y consejos prácticos en materia espiritual y material. Compartía preocupaciones y alegrías diarias con los estudiantes, rezaba con ellos y salía de excursión, hablaba mucho con ellos, y en las conversaciones y en el confesionario "aprendía" todos los días, como diría Liebert [Jerzy Liebert, poeta ] De esta manera, se creó un modelo original de pastoral y su creador se convirtió en el maestro de muchos sacerdotes, entre ellos Karol Wojtyła.

Para los jóvenes desorientados en la nueva situación, el padre Pietraszko se convirtió en director espiritual y  gran autoridad en todos los aspectos de sus vidas.. Los condujo con discreción, pero con firmeza,  como un padre amoroso y exigente, cuidando de no exponerse innecesariamente a la persecución que las autoridades comunistas llevaban a cabo con creciente fuerza. Gracias a esta actitud del sacerdote, diversas dificultades, interrogatorios, vigilancia intrusiva de los oficiales de la Oficina de Seguridad y sus asociados no lograron distanciar a los jóvenes de la Iglesia y del capellán.

El padre Jan trató de ser muy cauteloso, y recomendaba lo mismo a los jóvenes. Las vacaciones o los días de retiro se desarrollaban tranquilamente, en pequeños grupos. Fue entonces cuando se estableció la costumbre de llamar tío al sacerdote, que luego fue asumida por un grupo reunido en torno a Karol Wojtyła. Las autoridades comunistas resultaron impotentes contra este "método". Era común que los estudiantes y los jóvenes académicos fueran interrogados e intimidados; rara vez los que no ocultaban su fe podían llegar a ejercer una carrera científica.  Si bien en este sentido, Cracovia fue  excepción, lo que se debe al ministerio de Pietraszka. y Wojtyła; los participantes de su ministerio fueron tan numerosos y pudieron demostrar tales logros científicos que con criterios objetivos (especialmente en el campo de las ciencias exactas) nada podía impedir su promoción) (...)

La primera novedad introducida por el padre Pietraszko fue la apertura de la Iglesia de Santa Ana durante todo el día, mientras que otras iglesias se cerraban después de las misas matutinas. Realmente quería que sus estudiantes pudieran "descansar en la iglesia" de camino a la universidad. Abrió para los jóvenes no solo la iglesia, sino también su vivienda,  dos habitaciones en el primer piso.  Se había establecido la costumbre que después del servicio conversaran con el padre Jan en la sacristía y en el patio del presbiterio y el les preparaba  preparaba café, te y dulces. Todos podían acudir a el para pedirle consejo, ayuda o consuelo.

Quería que los jóvenes se sintieran como en casa en la iglesia y en la parroquia y crearan una comunidad con los profesores. De hecho, creó una comunidad, no una organización institucional; comunidad de personas unidas por lazos de amistad vividos en la cercanía de Cristo. El centro "material" de esta comunidad era el altar para que consideraran ese lugar como propio.  “Te esperamos - este misterio del amor de Dios te espera para enriquecer y llenar a todos ".

El padre Jan respondía a la necesidad natural de los estudiantes para que,  en los tiempos en los que tenían que estudiar,  pudieran sentir el apoyo de una comunidad que las instituciones estatales no pudieran dañar o  destruir. 

Józef Tischner, estudiante de primer año de derecho de la Universidad Jagellónica, cuenta su fascinación por esta comunidad y la figura de su "fundador": "Veo esta iglesia hace años. Tal vez fue 1949, tal vez 1950. Tiempos estalinistas profundos. El altar. Y frente al altar en la sotana negra del entonces capellán académico - sacerdote Jan.  Un gran número de  estudiantes alrededor del altar,  era un día común. Tal vez 200 o 300.  El Padre Jan habló del Evangelio. Mientras en Polonia estaban sucediendo cosas muy tristes; juicios políticos, purgas en las universidades, creciente persecución de la Iglesia. Los estudiantes nos sentíamos perdidos, sobre todo aquellos cuyo corazón aún tenía una chispa de fe. La historia parecía conspirar contra nosotros y contra nuestra fe (...). No tengo presente  exactamente lo que dijo entonces el Padre Jan pero recuerdo que  hablaba como nadie ”. (Agreguemos que al escuchar los sermones y conferencias del Padre Jan, Tischner descubrió su vocación sacerdotal.)

Nunca habia reclinatorios vacios

El padre Pietraszko no consideraba la religión como un elemento sociológico;  la Santa Misa y el Evangelio eran el centro de su enseñanza. Ponía gran énfasis en profundizar la vida religiosa de sus discípulos.  Enseñó que la fe no es una actitud o costumbre heredada, sino un encuentro personal e íntimo con Cristo. Porque "Dios vino personalmente a la tierra e hizo un pacto con el hombre." Por lo tanto, el cristianismo seguirá siendo una moralidad superficial, "si no llegas a la Persona, si no pones tu mano sobre las llagas de Cristo, si no dices - tú eres mi Dios y esperanza y mi amor ". Una de las primeras iniciativas en esta dirección fue introducir una vez al mes la adoración del Santísimo Sacramento durante todo el día, para lo cual Pietraszko preparó por escrito oraciones de meditaciones, y con el tiempo los estudiantes también lo hicieron. En las universidades se distribuían en secreto tarjetas con el número del reclinatorio, y de esta forma se establecían los "horarios de servicio" y nunca había reclinatorios vacíos. "practicar la oración en silencio y" visitar "al Señor Jesús, que está constantemente presente en el sagrario. El padre Pietraszko también introdujo a los jóvenes en la tradición de la confesión del primer viernes y la sagrada comunión, poco conocida por la intelectualidad. Aunque esto no sucedió, los participantes de la adoración fueron "entrenados" para practicar la oración silenciosa y "visitar" al Señor Jesús, quien está constantemente presente en el tabernáculo. 

 

Fragmento del libro de Ludmiła Grygiel, "El Profeta de St. Anna. Mons. Jan Pietraszko ", publicado por la Editorial Znak. Ludmila y su esposo Stanislaw pertenecían al grupo de amigos de Juan Pablo II.

 

(de la version polaca del articulo)