Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Juan Pablo II en Eslovenia por 2da vez - beatificación obispo Slomšek – Recuerdos imborrables (reposteo)

 


La Iglesia eslovena celebra hoy la memoria litúrgica del Beato Anton Martin Slomsek y recuerda aquellos inolvidables momentos del 19 de septiembre de 1999 cuando el Papa Juan Pablo II, en emotiva ceremonia,   lo proclamaba beato en la ciudad de Maribor, Eslovenia. El Obispo Anton Martin Slomsek, era entonces el primer hijo de la nación eslovena en ser elevado a la gloria de los altares. (El 13 de junio de 2010 sería proclamado beato el mártir Alojzij Grozde)

El 19 de septiembre de 1999 todos los caminos de Eslovenia y países vecinos llevaban a la explanada de Betnava en Maribor, donde el Santo Padre Juan Pablo II, beatificaría al “primer hijo de la nación eslovena en ser elevado a la gloria de los altares”. La visita fue muy breve: tan sólo un día, pero toda Eslovenia era una fiesta.

Habían pasado tres años de su primera visita en 1996. “La santidad es la única fuerza que vence al mundo” nos había dicho entonces. 

Ahora venía a presentarnos un modelo de santidad esloveno, el obispo Anton Martin Slomšek, “un sarmiento que dio frutos abundantes de santidad cristiana, de singular riqueza cultural y de notable amor a la patria”. “En el nuevo beato – decía Juan Pablo II en su homilía - resplandecen, ante todo, los valores de la santidad cristiana. Siguiendo las huellas de Cristo, se hizo buen samaritano del pueblo esloveno … fiel y dócil a la Iglesia,  profundamente abierto al ecumenismo,  y en Europa central fue uno de los primeros en trabajar por la unidad de los cristianos”.


Habíamos salido muy temprano de Ljubljana (alrededor de las 5 am) hacia la plaza donde nos esperaba el bus. Todavía era de noche oscura, con fuerte lluvia. Aunque veníamos equipadas íbamos pensando cómo nos ubicaríamos allí (porque todos teníamos lugares predestinados) en medio del predio, la lluvia y el barro del parque. Las parroquias se encargaban de la logística, incluida la distribución de  agregados (una banqueta de cartón plegable, agua y  banderines).



Lluvia durante todo el viaje casi hasta  Maribor, si bien llegando había  amainado un poco . Allí  organizados,   encolumnados sobre un carril (el otro quedaba libre para los automóviles de invitados),  entre cantos y rezos,  íbamos moviéndonos lentamente,  como ondulantes ríos,  hacia nuestros respectivos lugares . De repente sucedió algo.  Se detiene un auto,  sorprendidas escuchamos “vamos rápido suban!!”  Era un amigo (parte del gobierno en ese momento ) de mi cuñado con su esposa. “Vamos suban, venimos sin  hijos”. Una de las hijas se había quedado en casa, la otra cantaba en el coro y ya estaba en el lugar,  y el hijo dedicado desde temprano como auxiliar de la  organización de los invitados. Había sucedido un pequeño milagro (que ya comente en otro post) : ya no nos harían falta las banquetas plegables y nos esperaba la tercer fila de los invitados, (en sillas por supuesto) un regalo del cielo. Hasta el dia de hoy me cuesta comprenderlo. En primer fila el Presidente Kučan y su esposa, en la segunda su ministro (*) con la esposa y detrás de ellos los asientos destinados a sus hijos que ocupamos nosotras.   Detrás nuestro el Ministro de Finanzas y una fila más atrás quien después sería Primer Ministro de Eslovenia,  Janez Janša!

 


Todo tan  cerca!! El altar, el coro, los invitados importantes y la gran pantalla donde pudimos ver la  llegada del Santo Padre y esos increíbles momentos cuando se abría la escotilla del avión,  se partían las nubes y aparecía el sol. 



El  maravilloso y tradicional repique de campanas, era acompañado, allí en el prado, por las voces de 2500 integrantes de coros de toda Eslovenia, que bajo la batuta del profesor Joze Trost de Ljubljana, entonaban el majestuoso “Jubilate Deo”; luego seguirían “Tu eres Pedro, la Piedra” “Este es el día que hizo el Señor” y “Maria, madre amada” dando comienzo a la solemne ceremonia con la participación de unos 200.000 fieles, entre ellos 800 sacerdotes, 55 arzobispos y obispos, 3 cardenales, 800 religiosas, 2100 monaguillos, 2000 scouts, 1500 inválidos, 800 catecúmenos, 320 auxiliares, 1600 invitados especiales.

Había llegado el tan esperado momento y el obispo de Maribor Franc Kramberger solicitaba al Santo Padre, en nombre de todo el pueblo esloveno, que proclamase beato al obispo Slomsek. Pronto se correría el velo y veríamos el  gran cuadro completo.

“Seguid las huellas de este compatriota vuestro, íntegro y generoso, que anhelaba conocer la voluntad de Dios y cumplirla a toda costa. Su firmeza interior y su optimismo evangélico estaban arraigados en una sólida fe en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre el mal.” nos decía el Santo Padre en su homilía. “Sed constructores de paz también dentro de Europa. El proceso de unificación, en el que el continente está comprometido, no puede basarse sólo en intereses económicos; también debe encontrar inspiración en los valores cristianos, en los que se arraigan sus raíces más antiguas y auténticas. Una Europa atenta al hombre y al pleno respeto de sus derechos es la meta a la que hay que dirigir los esfuerzos. Ojalá que la vieja Europa transmita a las nuevas generaciones la antorcha de la civilización humana y cristiana, que iluminó los pasos de sus antepasados durante el milenio que está a punto de concluir”

Durante la Eucaristía no puedo olvidar el momento de la comunión. Estuve por escapar y tratar de recibirla del mismo Juan Pablo II pero me detuvieron allí mismo en mi fila diciendo que no me dejarían pasar. Que hubiera ocurrido si lo intentaba? Nunca lo sabre!

En el Ángelus el Santo Padre recordaba los tres santuarios marianos más celebres de Eslovenia : Monte Santo, Brezje y Ptujska Gora y por la tarde, en el encuentro con los sacerdotes, religiosos y laicos en la catedral de Maribor, donde descansan los restos mortales del venerado obispo y nuevo beato Antón Martin Slomsek, el Santo Padre recordaba otras “personas que en este pueblo esloveno se han distinguido por sus virtudes… por ejemplo, los obispos Friderik Baraga, Janez Gnidovec y Anton Vovk; en el padre Vendelin Vosnjak; y en el joven Lojze Grozde”.


Después de rezar en la capilla de la Catedral ante los restos del nuevo beato el Santo Padre dirigió un mensaje a los 340 delegados del Sínodo de obispos, concluyendo este viaje apostólico tan breve, pero tan intenso ese mismo día.


El Obispo de Maribor Franc Kramberger lo despedía con un sincero y sencillo saludo esloveno “Santo Padre, a Dios gracias por todo lo que hemos vivido hoy junto a Usted y con Usted”

Juan Pablo II Eslovenia nunca lo olvidará!

Y nosotras tampoco. Había sido un día  pleno, magnifico, majestuoso, único,  que quedara grabado para siempre. Un verdadero cántico del Salmo 118:24- “Este es el dia que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos en  él”.

 

(*)  Lojze Peterle, quien en mayo de 1990 fue Presidente del primer gobierno elegido democráticamente – coalición DEMOS –  un año antes elegido presidente del nuevo partido de la democracia cristiana SKD, los años 1993-1994 vicepresidente de gobierno y canciller y canciller también en 2000 y diutado y miembro de la UE durante años.

 

 

Invito ver entradas anteriores  Juan Pablo II visita Eslovenia 1996


martes, 23 de septiembre de 2025

Juan Pablo II, el santo padre Pio y mi visita de San Giovanni Rotondo (reposteo)

 


En mayo de 1987 en el marco de su  visita pastoral a Puglia el Santo Padre Juan Pablo II visitó cinco diócesis. La primera etapa de este viaje apostólico fue San Giovanni Rotondo (Foggia), ciudad de más de 20.000 habitantes, donde pasó la mayor parte de su vida y donde murió el 23 de septiembre de 1968 San Pío de Pietrelcina. El Papa había estado ya allí en 1947, siendo estudiante en Roma, y en 1974, siendo cardenal arzobispo de Cracovia.

El 23 de mayo de 1987 por la tarde, en el centenario del nacimiento del padre Pío (nacido el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina) el Papa acudió al Santuario de Santa María de las Gracias y visitó, en la cripta, la tumba del padre Pío, ante la que oró unos momentos. A continuación Juan Pablo II se dirigió al cercano hospital «Casa Alivio del Sufrimiento», obra que inspiró y promovió el padre Pío y que hoy es una gran institución; donde pronunció undiscurso. Y luego concelebró la Santa Misa en le Campo Sportivo Antono Massa  

En el 2006 finalmente pude ir a San Giovanni Rotondo. En tren desde Roma Termini a Foggia. Hermosa campiña ondulante, entre cerros y montañas, cierto parecido a la provincia de Cordoba, Argentina, pero mas poblado. Fui hasta tan afortunada que a mi lado se sentó una monjita muy habladora que me surtió de todo tipo de información acerca de los lugares por donde ibamos pasando, su gente, naturaleza e historia de esta region de Puglia, en parte rica, con plantaciones de todo tipo de productos exportables. Llegamos a la “mesada de la Puglia” que es Foggia, a las 11.11, pero el ómnibus a San Giovanni habido partido asi que debi tomar un taxi (50 Euros!) . Finalmente estaba alli ante el convento y la capilla como en un sueño....


Comenzada en 1540, consagrada y dedicada a Santa Maria de las Gracias el 5 de julio de 1676, donde el Padre Pio celebró misas desde 1945 a 1959. El Padre Pio, este extraordinario sacerdote de las estigmas y la increíble bilocación, llegó al monasterio por primera vez en 1916, un lugar solitario y apartado a 1500 mts de la ciudad misma, aceptando una invitacion del Padre Provincial que habia notado como sufria el calor estival. Su nombre quedó asociado al lugar para siempre.

 


Ya no es posible entrar a la celda misma del Padre Pio que debe verse a traves de un panel vidriado, pero aun asi lo senti muy cerca - qué emoción - recordando las palabras del Santo Padre Juan Pablo II “También yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes”(canonización 16 06 2002).



Trate de quedarme todo el tiempo que pude rezando y observando sus pertenencias modestas, recordando sus palabras "Soy un pobre fraile que ora", convencido de que "la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios". Tomé algunas fotografias y continue mi peregrinar en esa atmosfera bendecida por corredores y pasillos donde se exhibe una gran cantidad de reliquias de este increíble, profundo y exigente santo, prolijamente guardadas y protegidas. Otros momentos especiales de vivencia profunda: ante la Cruz del Padre Pio y frente a su tumba, observar sus pertenencias, sus guantes, el confesionario, la silla, su escritorio....

 Algo enojoso quizas fue ver tanta gente tirando monedas sobre la tumba, como si fuese la Fontana de Trevi! Quizas debi haber preguntado, a lo mejor era su intenso deseo de volver.... De todas maneras, no es la Fontana de Trevi!

 

(hubo cambios despues de mi visita, ahora el Padre Pio descansa en el Santuario)

Tambien visite brevemente el primero y el 2do piso de la "Casa de alivio del sufrimiento". Una impresionante y desafiante idea del Padre Pio hecha realidad. El no quiso que esta “catedral de la caridad” se llamase hospital.



Pero wow, quede petrificada cuando entre a la Iglesia Nueva (con una capacidad de 10.000 personas sentadas) una pieza de arte moderno semicircular (como una San Pedro moderna). He visto muchas iglesias y capillas modernas, pero esta verdaderamente me impactó con su cruz artistica de bronce de 2,4 m de altura, 2,2 ancho, obra maestra de Arnaldo Pomodoro (quien admite haberse inspirado el dia de la beatificación del Padre Pio).



El arquitecto de la obra: Renzo Piano. Ya no me quedaba tiempo para el Via Crucis (oficialmente inaugurado en 1971) sobre la ladera del Monte Castellano, y me perdi la procesión. Pero necesitaba alcanzar el tren…. hmmmm no habia ómnibus a Foggia asi que otra vez debi tomarme un taxi. También el viaje de regreso fue interesante y agradable, una joven de Foggia que estudia en Roma, otra que trabaja en Roma y regresa a su casa los fines de semana, una del sur que hace años vive en Roma, elaborando un proyecto de desarrollo para el Sur pero piensa volver a sus pagos. Todas “emigrantes” en su propio pais, con sus problemas y preocupaciones. Volví tarde a Roma cansadísima pero espiritualmente satisfecha de haber cumplido uno de mis sueños pendientes y haber visitado a uno de los amigos de Juan Pablo II aun antes que fuese Papa.


 

sábado, 13 de septiembre de 2025

Juan Pablo II, el “vínculo misterioso de amor” de Kalwaria Zebrzydowska y su despedida en una oración (3 de 3)

 "Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Dirige, oh Señora de las gracias, tu mirada a este pueblo que desde hace siglos permanece fiel a ti y a tu Hijo.



Dirige la mirada a esta nación, que siempre ha puesto su esperanza en tu amor de Madre.
Dirige a nosotros la mirada, esos tus ojos misericordiosos, y obtennos lo que tus hijos más necesitan.
Abre el corazón de los ricos a las necesidades de los pobres y de los que sufren.
Haz que los desempleados encuentren trabajo.
Ayuda a los que se han quedado en la calle a encontrar una vivienda.
Dona a las familias el amor que permite superar todas las dificultades.
Indica a los jóvenes el camino y las perspectivas para el futuro.
Envuelve a los niños con el manto de tu protección, para que no sufran escándalo.
Anima a las comunidades religiosas con la gracia de la fe, de la esperanza y de la caridad.
Haz que los sacerdotes sigan las huellas de tu Hijo dando cada día la vida por las ovejas.
Obtén para los obispos la luz del Espíritu Santo, para que guíen la Iglesia en estas tierras hacia el reino de tu Hijo por un camino único y recto.
Madre santísima, nuestra Señora de Kalwaria, obtén también para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu, para que pueda cumplir hasta el fin la misión que me ha encomendado el Resucitado.
En ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a ti encomiendo el destino de la Iglesia; a ti entrego mi nación; en ti confío y te declaro una vez más: Totus tuus, Maria! Totus tuus. Amén.

 

(de la homilía del Papa Juan Pablo II en el Santuario de Kalwaria)

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Juan Pablo II, el “vínculo misterioso de amor” de Kalwaria Zebrzydowska y su despedida (2 de 3)

 

“Vengo hoy a este santuario como peregrino, como venía cuando era niño y en edad juvenil. Me presento ante la Virgen de Kalwaria al igual que cuando venía como obispo de Cracovia para encomendarle los problemas de la archidiócesis y de quienes Dios había confiado a mi cuidado pastoral. Vengo aquí y, como entonces, repito: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.

¡Cuántas veces he experimentado que la Madre del Hijo de Dios dirige sus ojos misericordiosos a las preocupaciones del hombre afligido y le obtiene la gracia de resolver problemas difíciles, y él, pobre de fuerzas, se asombra por la fuerza y la sabiduría de la Providencia divina! ¿No lo han experimentado, acaso, también generaciones enteras de peregrinos que acuden aquí desde hace cuatrocientos años? Ciertamente sí. De lo contrario, no tendría lugar hoy esta celebración. No estaríais aquí vosotros, queridos hermanos, que recorréis los senderos de Kalwaria, siguiendo las huellas de la pasión y de la cruz de Cristo y el itinerario de la compasión y de la gloria de su Madre. Este lugar, de modo admirable, ayuda al corazón y a la mente a penetrar en el misterio del vínculo que unió al Salvador que padecía y a su Madre que compadecía. En el centro de este misterio de amor, el que viene aquí se encuentra a sí mismo, encuentra su vida, su cotidianidad, su debilidad y, al mismo tiempo, la fuerza de la fe y de la esperanza: la fuerza que brota de la convicción de que la Madre no abandona al hijo en la desventura, sino que lo conduce a su Hijo y lo encomienda a su misericordia.

 "Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn 19, 25). Aquella que estaba unida al Hijo de Dios por vínculos de sangre y de amor materno, allí, al pie de la cruz, vivía esa unión en el sufrimiento. Ella sola, a pesar del dolor del corazón de madre, sabía que ese sufrimiento tenía un sentido. Tenía confianza -confianza a pesar de todo- en que se estaba cumpliendo la antigua promesa: "Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras tú acechas su calcañar" (Gn 3, 15). Y su confianza fue confirmada cuando el Hijo agonizante se dirigió a ella: "¡Mujer!".

En aquel momento, al pie de la cruz, ¿podía esperar que tres días después la promesa de Dios se cumpliría? Esto será siempre un secreto de su corazón. Sin embargo, sabemos una cosa: ella, la primera entre todos los seres humanos, participó en la gloria del Hijo resucitado. Ella -como creemos y profesamos-, fue elevada al cielo en cuerpo y alma para experimentar la unión en la gloria, para alegrarse junto al Hijo por los frutos de la Misericordia divina y obtenerlos para los que buscan refugio en ella"

(de la homilia del  Papa Juan Pablo II en el Santuario de Kalwaria 29 de agosto de 2002)

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Juan Pablo II, el “vínculo misterioso de amor” de Kalwaria Zebrzydowska y su despedida (1 de 3)

 


Era su “despedida” de aquel Santuario tan querido, tan unido a sus primeros años de vida en la natal wadowice (Kalwaria queda a tan solo a 14 kms de Wadowice) a sus primeras peregrinaciones a aquel lugar sagrado, a sus “conversaciones” con Maria cuando buscaba amparo y consejo “Este itinerario desde niño, y más aún como sacerdote y como obispo, me llevaba frecuentemente por los senderos marianos de Kalwaria Zebrzydowska. Kalwaria es el principal santuario mariano de la Archidiócesis de Cracovia. Iba allí con frecuencia y caminaba en solitario por aquellas sendas presentando en la oración al Señor los diferentes problemas de la Iglesia, sobre todo en el difícil período que se vivía bajo el comunismo.” (Don y Misterio) 

En su último viaje a Polonia  con ocasión del IV Centenario del Santuario de Kalwaria Zebrzydowska, el 19 de agosto de 2002  el Papa Juan Pablo II nos invitaba a comprender ese “vinculo misterioso de amor” que lo unía a su Madre y a la Madre de todos.

El vínculo misterioso de amor - ¡Cuán espléndidamente lo expresa este lugar! La historia afirma que, a comienzos del siglo XVII, Mikolaj Zebrzydowski, fundador del santuario, puso los cimientos para construir la capilla del Gólgota, según el modelo de la iglesia de la Crucifixión de Jerusalén. De ese modo, deseaba sobre todo hacer que el misterio de la pasión y la muerte de Cristo fuera más cercano a sí mismo y a los demás. Sin embargo, más tarde, proyectando la construcción de las calles de la pasión del Señor, desde el cenáculo hasta el sepulcro de Cristo, impulsado por la devoción mariana y la inspiración de Dios, quiso poner en aquel itinerario algunas capillas que evocaran los acontecimientos de María. Así surgieron otros senderos y una nueva práctica religiosa, en cierto modo como complemento del vía crucis: la devoción llamada vía de la compasión de la Madre de Dios y de todas las mujeres que sufrieron juntamente con ella. Desde hace cuatro siglos se suceden generaciones de peregrinos que recorren aquí las huellas del Redentor y de su Madre, tomando abundantemente de ese amor que resistió a los sufrimientos y a la muerte, y culminó en la gloria del cielo.  

Durante estos siglos, los peregrinos han estado acompañados fielmente por los padres Franciscanos, llamados "Bernardinos", encargados de la asistencia espiritual del santuario de Kalwaria. Hoy quiero expresarles mi gratitud por esta predilección por Cristo que padeció, y por su Madre, que compadeció; una predilección que con fervor y entrega infunden en el corazón de los peregrinos. Amadísimos padres y hermanos "Bernardinos", que Dios os bendiga en este ministerio, ahora y en el futuro.

En 1641 el santuario de Kalwaria fue enriquecido con un don particular. La Providencia dirigió hacia Kalwaria los pasos de Stanislaw Paszkowski, de Brzezie, para que encomendara a la custodia de los padres "Bernardinos" la imagen de la Madre santísima, ya famosa por sus gracias cuando se hallaba en la capilla de familia. Desde entonces, y especialmente desde el día de la coronación, realizada en 1887 por el obispo de Cracovia Albin Sas Dunajewski, con el beneplácito del Papa León XIII, los peregrinos terminan su peregrinación por las sendas delante de ella. Al inicio venían aquí de todas las partes de Polonia, pero también de Lituania, de la Rus', de Eslovaquia, de Bohemia, de Hungría, de Moravia y de Alemania. Se han encariñado particularmente con ella los habitantes de Silesia, que han ofrecido la corona a Jesús y, desde el día de la coronación, todos los años participan en la procesión el día de la Asunción de la santísima Virgen María.

¡Cuán importante ha sido este lugar para la Polonia dividida por las reparticiones! Lo expresó monseñor Dunajewski, que posteriormente llegó a ser cardenal, durante la coronación, rezando así: "En este día María fue elevada al cielo y coronada. Al celebrarse el aniversario de este día, todos los santos ponen sus coronas a los pies de su Reina, y también hoy el pueblo polaco trae las coronas de oro, para que las manos del obispo las pongan sobre la frente de María en esta imagen milagrosa. Recompénsanos por esto, oh Madre, para que seamos uno entre nosotros y contigo".

Así rezaba por la unificación de la Polonia dividida. Hoy, después de que ha llegado a ser una unidad territorial y nacional, las palabras de aquel pastor no sólo conservan su actualidad, sino que, además, adquieren un significado nuevo. Es preciso repetirlas hoy, pidiendo a María que nos obtenga la unidad de la fe, la unidad del espíritu y del pensamiento, la unidad de las familias y la unidad social. Por esto ruego hoy con vosotros: haz, oh Madre de Kalwaria, "que seamos uno entre nosotros y contigo".

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viernes, 12 de septiembre de 2025

Juan Pablo II, el Santuario de Oropa y Pier Giorgio Frassati

 


La cita para la plegaria del “Ángelus del Papa Juan Pablo II, el 16 de julio de 1989 -  época de vacaciones en el hemisferio norte – era el Santuario mariano de Oropa “un lugar querido a la piedad no sólo de Piamonte sino también de las regiones cercanas del Valle de Aosta y de Suiza. Cruzando las montañas, los peregrinos han venido aquí durante siglos a venerar a la Virgen y a buscar en este santuario un lugar de paz y de meditación; más aún, siempre han considerado este lugar como la casa de la Virgen, dado que ha surgido precisamente como iglesia y morada de María: "ecclesia et domus Sanctae Mariae".” Y continuaba Juan Pablo II en sus palabras “A sus devotos, y sobre todo a los jóvenes ―como Pier Giorgio Frassati, que solía venir aquí arriba para recogerse en oración― la Virgen se propone como asilo y refugio, como Madre celeste que abre su casa para permitir que cada uno viva la experiencia tonificante de un encuentro más profundo con Dios.

"Muy queridos jóvenes que me escucháis: Descubrid también vosotros, como Pier Giorgio, el sendero del santuario, para emprender el camino espiritual que, bajo la guía de María, os lleve cada vez más cerca de Cristo. De esa forma podréis convertiros en sus testigos con la convicción y la incisividad que caracterizaron la acción apostólica de Pier Giorgio. Daréis testimonio de Cristo, como él, especialmente en el mundo universitario, en el que hay chicos y chicas que tal vez no han resuelto aún el problema del significado de su vida. Podréis, con vuestra palabra y con vuestro ejemplo, señalar en Cristo a Aquel que posee la solución verdaderamente satisfactoria de los interrogantes decisivos de la existencia.

No dudéis, queridos jóvenes, en venir aquí arriba a buscar luz y fuerza para vuestro camino de fe, a buscar una esperanza más firme para un compromiso cristiano valiente y coherente en el mundo contemporáneo. Pier Giorgio Frassati se ofrece a vosotros como figura eminente de laico de la Acción Católica perfectamente consciente del compromiso bautismal de contribuir, en plena sintonía con los Pastores de la Iglesia, a la animación cristiana del ambiente social.”

“Es cierto – decía Juan Pablo II en su homilía con ocasión de la beatificación de Pier Giorgio Frassati, que, para una mirada superficial, el estilo de Pier Giorgio Frassati, un joven moderno lleno de vida, no presenta gran cosa de extraordinario. Pero, precisamente esto constituye la originalidad de su virtud que invita a reflexionar y lleva a imitar.

En él la fe y los sucesos cotidianos se funden armónicamente hasta el punto que la adhesión al Evangelio se traduce en atención amorosa a los pobres y a los necesitados, creciendo continuamente hasta los últimos días de la enfermedad que lo llevará a la muerte. El gusto por la belleza y el arte, la pasión por el deporte y por la montaña, la atención a los problemas de la sociedad no le impiden la relación constante con el Absoluto.

¡Totalmente inmerso en el misterio de Dios y totalmente dedicado al constante servicio al prójimo: así podemos resumir su vida terrena!"

 -o-



El Santuario de Oropa se encuentra en un lugar privilegiado a 1200 mts de altura a solo 20 minutos del centro de Biella y está  rodeado de una reserva natural  que invita a la reflexión y al descanso.  Según la tradición el santuario data del siglo IV y se debe a la iniciativa de San Eusebio, primer obispo de Vercelli.   Los primeros documentos escritos que hablan de Oropa, son de inicios del siglo XIII y allí se habla de la existencia de las primitivas iglesias de Santa Maria y de San Bartolomé, de carácter eremítico, que constituían un punto de referencia fundamental para los viajeros que desde el este se dirigían al Valle de Aosta.   

El Santuario está  situado en el  Sagrado Monte de Oropa con sus 12 capillas,  construidas entre 1620 y 1720, cuando ya existía el antiguo Santuario,  que guardan estatuas de terracota policromada de Maria, y fue  declarado patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco.

 


 Aunque Juan Pablo II no lo mencionara en el Ángelus seguramente en aquella visita imaginaria al Santuario de Oropa tendría en mente a su querido Santuario de Kalwaria Zebrzydowska -  un lugar santo para los polacos -   ubicado – al igual que este -  sobre un monte, si bien no tan alto, pero  de similares características en medio de la naturaleza y rodeado de capillas y senderos. 

Y al hablar de Pier Giorgio Frassatti habrá recordado su época de juventud y peregrinaciones al querido Santuario, tan cercano a su natal Wadowice.   Kalwaria fue para el,   tal como el mismo lo expresara en varias oportunidades,   un refugio de oración, un encuentro con su Madre en todo momento de su vida desde pequeño a su época de juventud y más tarde como seminarista, sacerdote y obispo.

 

 

Kalwaria Zebrzydowska, la Jerusalén polaca

 


Kalwaria Zebrzydowska, la Jerusalén polaca, Santuario polaco de la Pasión de Cristo y de María, es uno de los lugares de peregrinaje más frecuentados de Polonia. Esta ubicado entre dos cadenas de montañas bajas, en la zona fronteriza entre Beskid Makowski y Pogorze Welickie, al pie del monte Žar,  a 335-340 m sobre el nivel del mar, 35 km al sudoeste de Cracovia y 15 kms al este de Wadowice.

Situado en el  pueblo de Kalwaria Zebrzydowska,  una pequeña localidad de unos 5 mil habitantes que ocupa una superficie de 550 hectáreas, Kalwaria Zebrzydowska es todo un complejo religioso-histórico, frecuentado anualmente por más de un millón de peregrinos y visitantes. Se compone de la basílica barroca dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, del convento de los Bernardinos (orden de frailes menores) y del conjunto de iglesias y capillas de estilo barroco y manierista, distribuidas en un espacio de 6 kms, donde por esos amplios senderos se meditan vida y obra de Jesús y la participación de Maria en ella. Podríamos decir que es un santuario con pueblo propio.  

 


Los inicios del santuario se remontan al año 1600 cuando Mikolaj Zebrzydowski, voivoda de Cracovia, colocara en el monte Žarek la piedra angular para la construcción de una primera capilla dedicada a la Crucifixión de Jesucristo,  al modelo de la capilla de Santa Cruz en Jerusalén. La capilla fue consagrada como iglesia el 4 de octubre de 1601 por el nuncio papal Klaudiusz Rangoni y estaba destinada a lugar de oración para la familia de los Zebrzydowski durante la Cuaresma.

 



Poco después Mikolaj Zebrzydowski decidió construir también una capilla en honor al Sepulcro de Cristo (según el modelo de la capilla del Sepulcro del Señor de Jerusalén) un pequeño convento y una iglesia, dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, que fue consagrada el 4 de octubre de 1609. Para entonces Zebrzydowski ya había decidido también hacer construir, siguiendo el ejemplo de Jerusalén, las estaciones de la Pasión de Nuestro Señor pues había observado la notable semejanza de sus tierras con la topografía de Jerusalén. Para el desarrollo del Calvario, el elemento decisivo fue la lectura de los escritos de Christian Adrian Cruys llamado Adrichomius. Sus obras, en las que describía la Tierra Santa en los tiempos de Jesucristo, fueron fuente de inspiración para fundar nuevos calvarios, y en ellas se basó Mikołaj Zebrzydowski para construir las estaciones dedicadas a la Pasión del Señor. De hecho, observó una notable similitud entre sus bienes, que se extendían entre Lanckorona y el monte Żar, y la topografía de Jerusalén. Así que la colina de Żarek pasó a llamarse Golgotha, una altura en los alrededores de Lanckorona Monte de los olivos, otra altura en los alrededores de la actual capilla “Casa de Caifás” El Monte Sión, la altura para la construcción del futuro Palacio de Pilatos Monte Moriah, y el río de Skawinka, Cedrón. Las triangulaciones de los terrenos para la construcción de las futuras capillas fueron realizadas por el cura Feliks Żebrowski, matemático y astrónomo, amigo de Zebrzydowski.



Las capillas, que se distinguirían por la originalidad de las soluciones arquitectónicas adoptadas, se erigieron entre 1605 y 1617 en el orden siguiente: Palacio de Pilatos, Sepulcro del Señor Jesús, Huerto de los olivos, Captura de Jesús, Casa de Ana, Casa de Caifás, Palacio de Herodes, Sepulcro de la Madre de Dios, Casa de la Madre de Dios, Jesús carga con la cruz, Ascensión, Cenáculo, Corazón de María, Segunda caída de Jesús (Portal Occidental), San Rafael, Eremitorio de los Cinco hermanos polacos con la capilla de Santa María Magdalena.

 Cuando murió Mikołaj Zebrzydowski, en 1620, las obras de construcción del Calvario fueron continuadas por su hijo Jan Zebrzydowski, quién en los años 1623 - 1641 mandó construir las siguientes cinco capillas pasionales (Portal Oriental, Primera caída de Jesucristo, Cirenaico, Verónica) y las ocho capillas marianas (1632): cuatro de Funeral y cuatro del Triunfo de María. Además desarrolló las capillas ya construidas por Mikołaj Zebrzydowski: la de la Crucifixión (1623) y la del Sepulcro de la Madre de Díos (1623 aprox.). Jan Zebrzydowski también construyó los conocidos “escalones” en el Palacio de Pilatos (1633) y la capilla del Hallazgo de la Santa Cruz junto con el Eremitorio de Santa Elena (1623 - 1632).

 

El siguiente fundador fue Michał Zebrzydowski, hijo de Jan. Durante este periodo se desarrolla la parte septentrional del convento (1654-1655) y se construyó una capilla, cerca del muro meridional de la iglesia (actualmente el presbiterio), específicamente para el cuadro milagroso de la Madre de Dios. La capilla es uno de los elementos arquitectónicos de mayor belleza de Kalwaria Zebrzydowska.

Cuando murió Michał Zebrzydowski, en 1667, la tutela de Kalwaria pasó a la familia de los Czartoryski. La hija de Michał, Anna Zebrzydowska, se casó con Jan Karol Czartoryski y con esta unión los bienes de los Zebrzydowski pasaron a manos de los Czartoryski. Cuando murió la mujer en 1668, el señor Czartoryski contrajo matrimonio por segunda vez con Magdalena Konopacka, a quién se debe la ampliación de una nave de la iglesia (1702) y la construcción de dos torres delante de dicha iglesia (1720). La basílica actual se debe en gran parte a la labor de Magdalena Czartoryska, quién murió en 1694, y a su hijo Józef, quien continuó con la obra.

En los años 1810-1812, por iniciativa del padre Gaudente Thynel, el convento fue ampliado, de forma poco acertada, rebajando las bóvedas y alzando ligeramente los muros del primer piso. Esta reconstrucción luego fue corregida en los años 1897-1901, durante el ministerio abacial del padre Felicjan Fierek, bajo la supervisión y el proyecto del arquitecto de Cracovia Karol Knaus.

En los años 1906-1910, el padre Felicjan Fierek, prior del convento, propuso una significativa ampliación de la iglesia (actual basílica). Sin embargo, el conservador de los bienes culturales de Cracovia denegó la autorización con el objeto de salvaguardar el carácter monumental del complejo eclesiástico-conventual de Kalwaria Zebrzydowska

Por iniciativa del Arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla (1963-1978) algunos años despues comenzaron a llevarse a cabo peregrinaciones anuales de hombres, mujeres, jóvenes y familias. A partir de 1982 la arquidiócesis celebra el día 13 de agosto como la fiesta de Nuestra Señora de Kalwaria. El Santuario esta íntimamente relacionado con  Juan Pablo II, quien peregrinó allí desde su temprana infancia y siguió haciéndolo frecuentemente antes de ser llamado a la Sede de Pedro. 

A partir de 1978 Kalwaria Zebrzydowska se transformo en lugar de oración por el Santo Padre celebrándose diariamente la santa misa por sus intenciones.

Durante su viaje de 1979 Juan Pablo II reitero su pedido a los allí reunidos: “no dejéis de orar -lo repito una vez más- mientras viva y después de mi muerte. Y yo, como siempre, os pagaré vuestra benevolencia encomendándoos a todos a Cristo misericordioso y a su Madre”.

Con ocasion de su viaje de 1987 le dono a Nuestra Señora la rosa de oro como expresión del agradecimiento por “lo que fue y no deja de ser en mi vida”.

A Kalwaria se referia Juan Pablo II cuando le decía a Vittorio Messori en Cruzando el Umbral de la esperanza:

“ Este santuario regional tiene una particularidad, la de ser no solamente mariano, sino también profundamente cristocéntrico. Y los peregrinos que llegan allí, durante su primera jornada junto al santuario de Kalwaria, practican antes que nada los "senderos", que son un Viacrucis en el que el hombre encuentra su sitio junto a Cristo por medio de María. La Crucifixión, que es también el punto topográficamente más alto, domina los alrededores del santuario. La solemne procesión mariana, que tiene lugar antes de la fiesta de la Asunción, no es sino la expresión de la fe del pueblo cristiano en la especial participación de la Madre de Dios en la Resurrección y en la Gloria de su propio Hijo. Desde los primerísimos ańos, mi devoción mariana estuvo relacionada estrechamente a la dimensión cristológica. En esta dirección me iba educando el santuario de Kalwaria”.

Kalwaria Zebrzydowska está inscripta en el Patrimonio Mundial de la UNESCO

bajo el criterio de “monumento cultural excepcional que utilizó el paisaje natural como escenario para una representación simbólica en forma de capillas y senderos de los hechos de la Pasión de Cristo resultando un paisaje cultural de gran belleza y calidad espiritual que combina armoniosamente la obra del hombre con la obra de la naturaleza”.

Fuente: "Kalwaria Zebrzydowska" - Guía publicada por el Santuario