Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

jueves, 21 de mayo de 2026

Juan Pablo II : Los siete dones del Espiritu Santo – (2 de 7) El don del entendimiento

 


En la segundareflexión dominical de la serie el Papa Juan Pablo II hablo sobre el don delentendimiento.

 

1. En esta reflexión dominical deseo hoy detenerme en el segundo don del Espíritu Santo: el entendimiento. Sabemos bien que la fe es adhesión a Dios en el claroscuro del misterio; sin embargo es también búsqueda con el deseo de conocer más y mejor la verdad revelada. Ahora bien, este impulso interior nos viene del Espíritu, que juntamente con la fe concede precisamente este don especial de inteligencia y casi de intuición de la verdad divina.

La palabra "inteligencia" deriva del latín intus legere, que significa "leer dentro", penetrar, comprender a fondo. Mediante este don el Espíritu Santo, que "escruta las profundidades de Dios" (1 Co 2, 10), comunica al creyente una chispa de esa capacidad penetrante que le abre el corazón a la gozosa percepción del designio amoroso de Dios. Se renueva entonces la experiencia de los discípulos de Emaús, los cuales, tras haber reconocido al Resucitado en la fracción del pan, se decían uno a otro; "¿No ardía nuestro corazón mientras hablaba con nosotros en el camino, explicándonos las Escrituras?" (Lc 24, 32).

2. Esta inteligencia sobrenatural se da no sólo a cada uno, sino también a la comunidad: a los Pastores que, como sucesores de los Apóstoles, son herederos de la promesa específica que Cristo les hizo (cf. Jn 14, 26; 16, 13) y a los fieles que, gracias a la "unción" del Espíritu (cf. 1 Jn 2, 20 y 27) poseen un especial "sentido de la fe" (sensus fidei) que les guía en las opciones concretas.

Efectivamente, la luz del Espíritu, al mismo tiempo que agudiza la inteligencia de las cosas divinas, hace también más límpida y penetrante la mirada sobre las cosas humanas. Gracias a ella se ven mejor los numerosos signos de Dios que están inscritos en la creación. Se descubre así la dimensión no puramente terrena de los acontecimientos, de los que está tejida la historia humana. Y se puede lograr hasta descifrar proféticamente el tiempo presente y el futuro: ¡signos de los tiempos, signos de Dios!

3. Queridísimos fieles, dirijámonos al Espíritu Santo con las palabras de la liturgia: "Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo" (Secuencia de Pentecostés).

Invoquémoslo por intercesión de María Santísima, la Virgen de la Escucha, que a la luz del Espíritu supo escrutar sin cansarse el sentido profundo de los misterios realizados en Ella por el Todopoderoso (cf. Lc 2, 19 y 51). La contemplación de las maravillas de Dios será también en nosotros fuente de alegría inagotable: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador" (Lc 1, 46 s.).

Invito también visitar el Sitio de la Santa Sede donde además de los textos correspondientes a la celebración de Pentecostés 2010 (y durante el pontificado de Benedicto XVI) se han recopilado valiosos documentos, catequesis, reflexiones y mensajes de años anteriores correspondientes a varios Pontífices, al Catecismo de la Iglesia Católica y del Concilio Vaticano II .

 

Y los posts en este blog etiquetados Espiritu Santo

 

 

Juan Pablo II : Los siete dones del Espiritu Santo – (1 de 7) El don de la sabiduría

 


En Siete Regina Caeli / Ángelus consecutivos,  a partir del 9 de abril de 2000,  el Papa Juan Pablo II hablo brevemente  sobre los siete dones del Espíritu Santo comenzando con el don de la sabiduría, textos que transcribo completos (son breves)  del sitio de la Santa Sede y así haré con el resto.

 1. Con la perspectiva de la solemnidad de Pentecostés, hacia la que conduce el período pascual, queremos reflexionar juntos sobre los siete dones del Espíritu Santo que la Tradición de la Iglesia ha propuesto constantemente basándose en el famoso texto de Isaías, referido al "Espíritu del Señor" (cf. Is 11, 1-2).

El primero y mayor de tales dones es la sabiduría, la cual es luz que se recibe de lo alto: es una participación especial en ese conocimiento misterioso y sumo, que es propio de Dios. En efecto, leemos en la Sagrada Escritura: "Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza" (Sb 7, 7-8).

Esta sabiduría superior es la raíz de un conocimiento nuevo, un conocimiento impregnado por la caridad, gracias al cual el alma adquiere familiaridad, por así decirlo, con las cosas divinas y prueba gusto en ellas. Santo Tomás habla precisamente de "un cierto sabor de Dios" (Summa Theol. II-II, q.45, a. 2, ad. 1), por lo que el verdadero sabio no es simplemente el que sabe las cosas de Dios, sino el que las experimenta y las vive.

2. Además, el conocimiento sapiencial nos da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida de Dios, a la luz de Dios. Iluminado por este don, el cristiano sabe ver interiormente las realidades del mundo: nadie mejor que él es capaz de apreciar los valores auténticos de la creación, mirándolos con los mismos ojos de Dios.

Un ejemplo fascinante de esta percepción superior del "lenguaje de la creación, lo encontramos en el "Cántico de las criaturas" de San Francisco de Asís.

3. Gracias a este don toda la vida del cristiano con sus acontecimientos, sus aspiraciones, sus proyectos, sus realizaciones, llega a ser alcanzada por el soplo del Espíritu, que la impregna con la luz "que viene de lo Alto", como lo han testificado tantas almas escogidas también en nuestros tiempos y, yo diría, hoy mismo por Santa Clelia Barbieri y por su luminoso ejemplo de mujer rica en esta sabiduría, aunque era joven de edad.

En todas estas almas se repiten las "grandes cosas" realizadas en María por el Espíritu. Ella, a quien la piedad tradicional venera como "Sedes Sapientiae", nos lleve a cada uno de nosotros a gustar interiormente las cosas celestes.

Invito también visitar el Sitio de la Santa Sede donde además de los textos correspondientes a la celebración de Pentecostés 2010 (y durante el pontificado de Benedicto XVI) se han recopilado valiosos documentos, catequesis, reflexiones y mensajes de años anteriores correspondientes a varios Pontífices, al Catecismo de la Iglesia Católica y del Concilio Vaticano II .

Y los posts en este blog etiquetados Espiritu Santo 


 

 

 

lunes, 18 de mayo de 2026

Primer aniversario del inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma León XIV

 


Se cumple hoy el primer aniversario del inicio del Ministerio Petrino del PapaLeon XIVprecedido por la Santa Misa celebrada con los cardenales el 9 de mayo  y la celebrada el domingo 11 de mayo en lacripta de la Basilica de San Pedro. 

La celebración eucarística del Ministerio Petrino propiamente dicho tuvo lugar en la Plaza San Pedro el domingo 18 de mayo (justamente el día del aniversario del nacimiento del Papa Juan Pablo II)  

El nuevo pontífice en su homilía hizo una breve presentación de lo ocurrido los días pasados:

En estos últimos días, hemos vivido un tiempo particularmente intenso. La muerte del Papa Francisco ha llenado de tristeza nuestros corazones y, en esas horas difíciles, nos hemos sentido como esas multitudes que el Evangelio describe «como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9,36). Precisamente en el día de Pascua recibimos su última bendición y, a la luz de la resurrección, afrontamos ese momento con la certeza de que el Señor nunca abandona a su pueblo, lo reúne cuando está disperso y lo cuida «como un pastor a su rebaño» (Jr 31,10).

Con este espíritu de fe, el Colegio de los cardenales se reunió para el cónclave; llegando con historias personales y caminos diferentes, hemos puesto en las manos de Dios el deseo de elegir al nuevo sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, un pastor capaz de custodiar el rico patrimonio de la fe cristiana y, al mismo tiempo, de mirar más allá, para saber afrontar los interrogantes, las inquietudes y los desafíos de hoy. Acompañados por sus oraciones, hemos experimentado la obra del Espíritu Santo, que ha sabido armonizar los distintos instrumentos musicales, haciendo vibrar las cuerdas de nuestro corazón en una única melodía.

Fui elegido sin tener ningún mérito y, con temor y trepidación, vengo a ustedes como un hermano que quiere hacerse siervo de su fe y de su alegría, caminando con ustedes por el camino del amor de Dios, que nos quiere a todos unidos en una única familia. (…) “

Luego invito a reflexionar sobre “ese pasaje del Evangelio que nos conduce al lago de Tiberíades, el mismo donde Jesús había comenzado la misión recibida del Padre: “pescar” a la humanidad para salvarla de las aguas del mal y de la muerte. Pasando por la orilla de ese lago, había llamado a Pedro y a los primeros discípulos a ser como Él “pescadores de hombres” recordándonos esas palabras tan comprometedoras de Jesus: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» (Jn 21,16) a  San Agustín :   «Todos los que viven en concordia con los hermanos y aman a sus prójimos son los que componen la Iglesia» (Sermón 359,9). Agregando:  Hermanos, hermanas, ¡esta es la hora del amor! La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio. Con mi predecesor León XIII, hoy podemos preguntarnos: si esta caridad prevaleciera en el mundo, «¿no parece que acabaría por extinguirse bien pronto toda lucha allí donde ella entrara en vigor en la sociedad civil?» (Carta enc. Rerum novarum, 20).

El martes 20 de mayo tuvo lugar la visita a la Basilica de San Pablo Extramuros donde visitó la Tumba de San Pablo y el 25 de Mayo la toma de posesión de la Cátedraromana del Obispo de Roma en la Basilica de San Juan de Letrán   y después se traslado a Santa MariaMaggiore para venerar el icono de la Virgen, la Salus Populi Romani, patrona deRoma.  



Al año de la toma de posesión como Obispo de Roma, el próximo 25 de Mayo será dada a conocer la primer Encíclica del Papa Leon XIV: “Magnifica humanitas”, que  “lleva la firma del Papa León XIV con fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum de León XIII.” 

 

Aniversario del nacimiento de Juan Pablo II: De "un polaco cualquiera" a Papa – Lukasz Bankowski


En el 106.º aniversario del nacimiento de Karol Wojtyła, recordamos los acontecimientos que marcaron su camino hacia el cardenalato y, finalmente, lo llevaron a la Sede de Pedro. Durante el Concilio Vaticano II, el joven obispo de Cracovia era, para muchos, simplemente "un polaco cualquiera", uno de los cientos de Padres conciliares. Apenas unos años después, los teólogos y jerarcas más eminentes de la Iglesia lo veían como una de las figuras más fascinantes del catolicismo: el futuro Papa Juan Pablo II.

Wojtyła debería ser Papa. Lamentablemente, eso es imposible. No tiene ninguna posibilidad —así pensaba el jesuita Henri de Lubac, uno de los teólogos más eminentes del siglo XX, mientras escuchaba los discursos del obispo Karol Wojtyła durante el Concilio Vaticano II—. Sin embargo, la historia demostró lo contrario. Lo que parecía imposible se hizo realidad años después. Las experiencias conciliares de Karol Wojtyła indudablemente moldearon el pontificado de Juan Pablo II.

La participación de Karol Wojtyła en el Concilio Vaticano II fue una de las experiencias más importantes de su vida como sacerdote y obispo. Años después, el propio Juan Pablo II recordó este tiempo como un proceso de maduración gradual y de una participación cada vez más creativa en la labor de la Iglesia universal: «Comencé mi participación en el Concilio siendo un obispo joven. (...) Gradualmente, alcancé una forma de participación más madura y creativa. Así, ya durante la tercera sesión, me encontré en el equipo que preparaba Gaudium et Spes y pude participar en la sumamente interesante labor de este equipo».

Estas palabras capturan acertadamente el camino que recorrió el obispo de Cracovia durante los cuatro años del Concilio. Llegó a Roma como un eclesiástico procedente de detrás del Telón de Acero, prácticamente desconocido en la comunidad teológica internacional. Sin embargo, concluyó el Concilio como una de las figuras más reconocibles entre la generación más joven de obispos.

El desarrollo del Concilio

Este proceso queda bien reflejado en las notas del dominico Yves Congar, uno de los teólogos más eminentes del Concilio. Durante la primera sesión, Congar observó con cierta distancia: «[Miguel] Schmaus me impide escuchar lo que dice el obispo [Wilhelm] Bekkers, entonces polaco, y el obispo [Pedro] van Bekkum, a quien solo logro oír parcialmente».

En aquel momento, Wojtyła era uno de los muchos obispos que intervenían en la sala del concilio y aún no destacaba especialmente entre los demás participantes. Incluso durante la segunda sesión, Congar se mostró crítico con sus textos. En sus notas escribió: «Un obispo polaco (el vicario capitular de Cracovia) me sugiere ciertos textos que él mismo había editado, bastante caóticos, llenos de inconsistencias, incluso errores e imperfecciones».

Sin embargo, la situación cambió significativamente durante la elaboración del llamado Esquema XIII, que posteriormente se convirtió en la constitución Gaudium et Spes. Fue entonces cuando Congar volvió a encontrarse con Wojtyła, y su valoración del obispo de Cracovia fue completamente distinta: «Me causó una excelente impresión. Posee una personalidad dominante. Hay en él una vivacidad, un magnetismo, un poder profético, una paz y una personalidad irresistibles». En esta ocasión, el teólogo francés describió el texto preparado por el obispo de Cracovia como «magnífico y minuciosamente documentado». Las notas de Congar demuestran el rápido ascenso de Wojtyła en el seno del Concilio.

Una impresión similar compartió el jesuita Henri de Lubac, uno de los teólogos más eminentes del siglo XX, a quien Juan Pablo II elevó años después a la dignidad de cardenal. De Lubac recordó: «No hacía falta mirar muy de cerca para descubrir en él una personalidad de altísimo nivel. (...) Si algún día necesitamos un papa, mi candidato es Wojtyła. Lamentablemente, eso es imposible. No tiene ninguna posibilidad». Estas palabras, pronunciadas durante el Concilio, resultaron sorprendentemente proféticas años después.

¿Un registro del Concilio?

Una forma natural de participación en los trabajos del Concilio era participar en los debates. Karol Wojtyła fue uno de los oradores más activos, dejando 24 discursos, algunos de los cuales se transmitieron únicamente por escrito. En comparación, el promedio de los Padres Conciliares habló apenas dos veces. El joven obispo Wojtyła fue, sin duda, uno de los participantes más destacados del Vaticano II.

Los discursos en el salón del Concilio eran muy breves, nunca superaban los diez minutos. Por lo general, comenzaban con la fórmula tradicional «Venerables Padres», pero el obispo Wojtyła la amplió en una ocasión para incluir las palabras «Fratres et Sorores» (Hermanos y Hermanas), valorando la presencia de los oyentes laicos que participaban en las sesiones. Los discursos concluían con un lacónico «Dixit», que puede interpretarse como un énfasis: «Esta es mi opinión». Durante uno de los discursos más dinámicos de Wojtyła, el moderador incluso lo interrumpió con el grito de «Tempus exhaustum est!», que significa «¡Se acabó el tiempo!».

Para Karol Wojtyła, el Concilio Vaticano II fue una verdadera escuela de pensamiento sobre la Iglesia y el mundo. Fue entonces cuando se forjaron sus reflexiones sobre la dignidad de la persona humana, la libertad religiosa y la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Por lo tanto, no sorprende que muchas de las ideas presentes en los documentos conciliares reaparecieran posteriormente en la doctrina papal de Juan Pablo II. Para él, el concilio se convirtió no solo en un acontecimiento histórico, sino también en el fundamento de uno de los pontificados más influyentes en la historia de la Iglesia.

 

(Fuente: Vatican News)

sábado, 16 de mayo de 2026

A 30 años de la primer visita del Papa Juan Pablo II a Eslovenia

 



 (Lo siguiente es una breve recopilación de mis posts anteriores) 

El Santuario Nacional de Brezje recordara su visita y el domingo 17 de mayo se celebrara el jubileo con la celebración de la Santa Misa en la explanada frente a la Basílica de Marija Pomagaj a las 10 am. 

Y el arzobispo de Ljubljana Mons. Stanislav Zore OFM celebrara una Santa Misa solemne en la Catedral de Ljubljana - San Nicolás a las 16.00. Terminada la Santa Misa se impartirá la bendición con la reliquia de San Juan Pablo II.  

Eslovenia recuerda que hace 30 años recibía la primer visita del Santo Padre Juan Pablo II , a escasos 5 años de su independencia y la celebración de los  1250 años de la conversión al cristianismo - inicio de la evangelización. (Y donde celebraría su cumpleaños!) El vuelo de Alitalia que lo traia desde Roma aterrizaba en el aeropuerto Internacional de Brnik algunos minutos antes de las 5 de la tarde el 17 de mayo de 1996, al repique de las campanas de todas las Iglesias de Eslovenia – en abrazo simbólico de todos los eslovenos.

En la ceremonia de bienvenida el Santo Padre expreso su alegría al encontrarse “en esta tierra salpicada por campanarios, iglesias y capillas que testimonian las profundas raices de vuestro pueblo” y ya en sus primeras palabras mencionó al venerable Siervo de Dios Anton Martin Slomsek, que beatificaría en su segunda visita en 1999.


Por expreso pedido del Santo Padre, la comitiva se dirigió al Santuario Nacional Mariano de Brezje, a cargo de la Provincia franciscana de la Santa Cruz.


Despues de un breve encuentro con el Presidente de la Nación Milan Kucan y su familia y otros representantes del Gobierno la comitiva se dirigió a la capital Ljubljana. Después de la bienvenida en el Palacio arquidiocesano se dirigió a la  Catedral de Ljubljana - San Nicolás, donde junto a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y representantes de organizaciones laicas se rezaron las Vísperas y las Letanías marianas que se rezan comúnmente durante el mes de mayo, el mes de Maria.

El santo Padre se hospedó en el Palacio Arquidiocesano.

Terminaba el primero de los tres dias que permanecería en tierra eslovena. 

La mañana siguiente del 18 de mayo de 1996 en el patio interior del Palacio Arquidiocesano de Ljubljana, era todo alboroto… preparativos....cuchicheo infantil….expectativa. Casi 100 niños, participantes de siete distintos coros parroquiales de Ljubljana-Centro, algunos con sus instrumentos, se habían congregado para saludar al Santo Padre para cantarle el 

Feliz cumpleaños Santo Padre! Cumplia 76 años! .

En el Hipódromo de Stozice lo esperaban expectantes… sacerdotes, obispos, autoridades, una multitud de 100.000 personas y un coro de 1000 integrantes procedentes de 23 parroquias. Al ingreso del Santo Padre, acompañado por el Arzobispo de Ljubljana Dr. Alojzij Sustar (obispo sabio y prudente que supo capear todas las tormentas de una democracia incipiente), se echaron al vuelo las campanas… acompañadas por un caudal desbordante de exclamaciones, canciones y cantos religiosos. El predio rebosaba emoción….al paso del Santo Padre que repartía bendiciones ….se agitaron pañuelos y banderines por doquier… una multitud feliz, clima de verdadera fiesta religiosa.


La Santa Misa fué precedida por el saludo al Santo Padre por parte del Arzobispo de Ljubljana quien le agradeció públicamente su visita y expresó su alegría en poder darle la bienvenida en tierra eslovena. Santo Padre, expresó, la Iglesia eslovena es conciente de su responsabilidad…. “que esta Santa Misa histórica sea expresión y testimonio de nuestra profunda fe, nuestra firme esperanza y nuestro verdadero amor. Santo Padre confirmamos en la fe, en la esperanza y en el amor”….. 

Por la tarde al entrar en el predio del aeropuerto de Postojna lo esperaban 50.000 jóvenes (previa “desconfianza" si era sabio organizar el encuentro!) en un clima de alegría, canto, movimiento, explosión de vida…Un mar de voces y caras jóvenes orando, cantando, pensativos, esperanzados, acompañados también por mayores, niños, scouts….“Ustedes son mi esperanza

El 19 de mayo de 1996, tercer día de la visita del Santo Padre Juan Pablo II a Eslovenia, tuvo lugar la solemne Misa para los fieles de la diócesis de Maribor, celebrada en la explanada del aeropuerto de Maribor. Allí llamó a todos a la santidad… “La santidad es la fuerza que mueve al mundo” “La santidad es la única fuerza que es capaz de cambiar el mundo”. “Nuestra sociedad necesita santos” 

En el rezo del Regina Caeli al mediodía invitó a Eslovenia, “ilustre nación en el corazón de Europa, a ser fiel al Evangelio recibido, a ser fermento de concordia y de convivencia pacifica entre los pueblos” …Maria es “gozo y esperanza nuestra”, porque de ella “vino la Luz del mundo”. Desde Brezje, Sveta Gora, Ptujska Gora, que Maria vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos y nos muestre, después de este exilio, el fruto bendito de su seno, Jesus”. A su término saludó a los fieles de otras nacionalidades: a los de habla alemana, a los húngaros que viven en Eslovenia, a los croatas y a los numerosos jóvenes que habían venido acompañando a sus sacerdotes y obispos. … y enviaba también un cordial saludo a sus compatriotas polacos representados alli por el Arzobispo Metropolitano de Cracovia el Cardenal Macharski.

Por la tarde se llevo a cabo en la Catedral de Maribor el Encuentro con el mundo de la cultura y la ciencia. 

Ya llegaba la hora de la despedida. Fuera de la Catedral y a su paso por las calles de Maribor se revivía la emoción vivida y se deslizo más de una lágrima . El Santo Padre debia partir pero en su corazón se llevaba parte del alma eslovena, su sentir, sus pesares, su pasado difícil. En Eslovenia dejaba su espíritu, había sembrado la semilla de la reconciliación, dejado una huella imborrable y bendecido la tierra y sus habitantes para que Eslovenia nunca mas fuese la misma.

“Santo Padre gracias por vuestra cercanía, por vuestro cariño, por vuestra oración! Vuestra visita no es solo un momento histórico solemne y memorable para nosotros, sino también la hora de la gracia y el compromiso para el futuro, vuestra visita nos abre nuevos horizontes de luz, fortaleza y esperanza y nuevos campos para su realización.” (del discurso del Obispo de Koper Metod Pirih en el encuentro con los jóvenes en Postojna)

recordaba el Cardenal Rode en una entrevista: uno de los momentos más significativos de mi vida fue sin dudas el viaje a Eslovenia en 1996 en el mismo avión con el Santo Padre…. Cuando salí para Roma en 1981 dejé atrás un país bajo régimen comunista…Ahora vuelvo a una patria libre e independiente, y con el Sucesor de Pedro que viene a robustecer la fe de mi pueblo. No podía imaginar algo más exaltador…


martes, 12 de mayo de 2026

Un trece de mayo...


 El trece de mayo la Virgen Maria

Bajo de los cielos

En Cova de Iria

Ave, Ave, Ave Maria 

El 13 de Mayo de 1917, tres niños llamados Lucía de Jesús, de 10 años y sus primos, Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años, cuidaban un pequeño rebaño en Cova da Iría, Parroquia de Fátima, Municipio de Vila Nova de Ourém, hoy Diócesis de Leiría-Fátima…..y vieron una luz brillante…. una “Señora más brillante que el sol” …que les dijo que era necesario rezar mucho y los invitó a volver a Cova da Iría durante otros cinco meses consecutivos, en los días 13 a la misma hora… hasta  el milagro del sol en octubre del mismo año. 

El 13 de mayo de 1981 en la Plaza San Pedro un disparo......y otro.... las palomas se levantaron en vuelo…......dolor….exclamaciones … silencio…oración….Agca habia disparado para matar pero Ella habia desviado la bala….Ella, la Virgen de Fátima,  ahora Ella  la lleva engarzada en su corona…

El 13 de mayo de 1982 Juan Pablo II peregrina a Fátima para agradecer a la Virgen haberle salvado la vida y consagrar al mundo al Corazon Inmaculado de María.

El 13 de mayo de 1991 El Santo Padre Juan Pablo II peregrina a Fátima por segunda vez. Era el 10° aniversario de su atentado.

El 13 de Mayo del 2000, con ocasión de la tercera visita de Juan Pablo II a Fatima, celebra la beatificación de Francisco y Jacinta Marto en presencia de sor Lucia dos Santos, de 93 años, su prima y testigo, ahora en proceso de beatificación.

El 13 de mayo de 2005 el Santo Padre Benedicto XVI anunciaba la dispensa del tiempo de cinco años de espera después de la muerte del Siervo de Dios Juan Pablo II y su causa de Beatificación y Canonización podia comenzar de inmediato. Era el 24ª aniversario del atentado sufrido en la Plaza San Pedro el 13 de mayo de 1981.

El 12 y 13 de mayo de 2008 el Cardenal Portugués D. José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, preside en el Santuario de Fátima la Peregrinación Internacional Aniversaria en la que se celebran los 91 años de la primera aparición de Nuestra Señora. El tema de esta peregrinación, propuesto para la reflexión de los peregrinos de Fátima durante todo este año de 2008, y con base en el octavo Mandamiento de la Ley de Dios –“No levantarás falso testimonio” (Ex 20, 16)- es: "Para que sean consagrados en la verdad”. (Jo 17, 19) "Vivir en la verdad"

 

Invito visitar: Pagina oficial del Santuario de Fátima 

 

 

Joseph Ratzinger: Un intento de interpretación del secreto de Fátima


En este enlace del sitio oficial de la Santa Sede –Congregación para la Doctrina de la Fe (ahora Dicasterio para la Doctrina de la Fe) puede leerse el extenso texto completo del secreto de Fatima titulado El Mensaje de Fátima 1ra, 2da y 3ª parte) que fuera presentado asi “ En el tránsito del segundo al tercer milenio, Juan Pablo II ha decidido hacer público el texto de la tercera parte del « secreto de Fátima ».

Lo siguiente es parte de la segunda mitad del texto Comentario teologico firmado por el Cardenal Joseph Ratzinger:  

Quien lee con atención el texto del llamado tercer “secreto” de Fátima, que tras largo tiempo, por voluntad del Santo Padre, viene publicado aquí en su integridad, tal vez quedará desilusionado o asombrado después de todas las especulaciones que se han hecho. No se revela ningún gran misterio; no se ha corrido el velo del futuro. Vemos a la Iglesia de los mártires del siglo apenas transcurrido representada mediante una escena descrita con un lenguaje simbólico difícil de descifrar. ¿Es esto lo que quería comunicar la Madre del Señor a la cristiandad, a la humanidad en un tiempo de grandes problemas y angustias? ¿Nos es de ayuda al inicio del nuevo milenio? O más bien ¿son solamente proyecciones del mundo interior de unos niños crecidos en un ambiente de profunda piedad, pero que a la vez estaban turbados por las tragedias que amenazaban su tiempo? ¿Cómo debemos entender la visión, qué hay que pensar de la misma?

(…)

Un intento de interpretación del secreto de Fátima

La primera y segunda parte del secreto de Fátima han sido ya discutidas tan ampliamente por la literatura especializada que ya no hay que ilustrarlas más. Quisiera sólo llamar la atención brevemente sobre el punto más significativo. Los niños han experimentado durante un instante terrible una visión del infierno. Han visto la caída de las « almas de los pobres pecadores ». Y se les dice por qué se les ha hecho pasar por ese momento: para « salvarlas », para mostrar un camino de salvación. Viene así a la mente la frase de la Primera Carta de Pedro: « meta de vuestra fe es la salvación de las almas » (1,9). Para este objetivo se indica como camino -de un modo sorprendente para personas provenientes del ámbito cultural anglosajón y alemán- la devoción al Corazón Inmaculado de María. Para entender esto puede ser suficiente aquí una breve indicación. « Corazón » significa en el lenguaje de la Biblia el centro de la existencia humana, la confluencia de razón, voluntad, temperamento y sensibilidad, en la cual la persona encuentra su unidad y su orientación interior. El «corazón inmaculado » es, según Mt 5,8, un corazón que a partir de Dios ha alcanzado una perfecta unidad interior y, por lo tanto, « ve a Dios ». La « devoción » al Corazón Inmaculado de María es, pues, un acercarse a esta actitud del corazón, en la cual el « fiat » —hágase tu voluntad— se convierte en el centro animador de toda la existencia. Si alguno objetara que no debemos interponer un ser humano entre nosotros y Cristo, se le debería recordar que Pablo no tiene reparo en decir a sus comunidades: imitadme (1 Co 4, 16; Flp 3,17; 1 Ts 1,6; 2 Ts 3,7.9). En el Apóstol pueden constatar concretamente lo que significa seguir a Cristo. ¿De quién podremos nosotros aprender mejor en cualquier tiempo si no de la Madre del Señor?

Llegamos así, finalmente, a la tercera parte del « secreto » de Fátima publicado íntegramente aquí por primera vez. Como se desprende de la documentación precedente, la interpretación que el Cardenal Sodano ha dado en su texto del 13 de mayo, había sido presentada anteriormente a Sor Lucia en persona. A este respecto, Sor Lucia ha observado en primer lugar que a ella misma se le dio la visión, no su interpretación. La interpretación, decía, no es competencia del vidente, sino de la Iglesia. Ella, sin embargo, después de la lectura del texto, ha dicho que esta interpretación correspondía a lo que ella había experimentado y que, por su parte, reconocía dicha interpretación como correcta. En lo que sigue, pues, se podrá sólo intentar dar un fundamento más profundo a dicha interpretación a partir de los criterios hasta ahora desarrollados.

Como palabra clave de la primera y de la segunda parte del « secreto » hemos descubierto la de « salvar las almas », así como la palabra clave de este « secreto » es el triple grito: « ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! ». Viene a la mente el comienzo del Evangelio: « paenitemini et credite evangelio » (Mc 1,15). Comprender los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe. Esta es la respuesta adecuada al momento histórico, que se caracteriza por grandes peligros y que serán descritos en las imágenes sucesivas. Me permito insertar aquí un recuerdo personal: en una conversación conmigo Sor Lucia me dijo que le resultaba cada vez más claro que el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto.

Examinemos ahora más de cerca cada imagen. El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis. Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego. La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a la penitencia. De ese modo se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que los niños vieron, no es una película anticipada del futuro, de la cual nada podría cambiarse. Toda la visión tiene lugar en realidad sólo para llamar la atención sobre la libertad y para dirigirla en una dirección positiva. El sentido de la visión no es el de mostrar una película sobre el futuro ya fijado de forma irremediable. Su sentido es exactamente el contrario, el de movilizar las fuerzas del cambio hacia el bien. Por eso están totalmente fuera de lugar las explicaciones fatalísticas del « secreto » que, por ejemplo, dicen que el atentador del 13 de mayo de 1981 habría sido en definitiva un instrumento del plan divino guiado por la Providencia y que, por tanto, no habría actuado libremente, así como otras ideas semejantes que circulan. La visión habla más bien de los peligros y del camino para salvarse de los mismos.

Las siguientes frases del texto muestran una vez más muy claramente el carácter simbólico de la visión: Dios permanece el inconmensurable y la luz que supera todas nuestras visiones. Las personas humanas aparecen como en un espejo. Debemos tener siempre presente esta limitación interna de la visión, cuyos confines están aquí indicados visivamente. El futuro se muestra sólo « como en un espejo de manera confusa » (cf. 1 Co 13,12). Tomemos ahora en consideración cada una de las imágenes que siguen en el texto del « secreto ». El lugar de la acción aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada, una grande ciudad medio en ruinas y, finalmente, una gran cruz de troncos rústicos. Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como costosa subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones, en las cuales el hombre destruye la obra de su propio trabajo. La ciudad puede ser el lugar de comunión y de progreso, pero también el lugar del peligro y de la amenaza más extrema. Sobre la montaña está la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz la destrucción se transforma en salvación; se levanta como signo de la miseria de la historia y como promesa para la misma.

Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco (« hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre »), otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas las clases y estratos sociales. El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa en medio de los cuerpos de los muertos. El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de persecuciones. Se puede ver representada en esta imagen la historia de todo un siglo. Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente representados en las dos imágenes de la montaña y de la ciudad y están orientados hacia la cruz, también los tiempos son presentados de forma compacta. En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad. En el « espejo » de esta visión vemos pasar a los testigos de la fe de decenios. A este respecto, parece oportuno mencionar una frase de la carta que Sor Lucia escribió al Santo Padre el 12 de mayo de 1982: « la tercera parte del “secreto” se refiere a las palabras de Nuestra Señora: “Si no (Rusia) diseminará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán destruidas” ».

En el viacrucis de este siglo, la figura del Papa tiene un papel especial. En su fatigoso subir a la montaña podemos encontrar indicados con seguridad juntos diversos Papas, que empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido los sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellas por el camino que lleva a la cruz. En la visión también el Papa es matado en el camino de los mártires. ¿No podía el Santo Padre, cuando después del atentado del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del « secreto », reconocer en él su propio destino? Había estado muy cerca de las puertas de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado, con las siguientes palabras: « ...fue una mano materna a guiar la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se paró en el umbral de la muerte » (13 de mayo de 1994). Que una « mano materna » haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones.

La conclusión del « secreto » recuerda imágenes que Lucía puede haber visto en libros de piedad y cuyo contenido deriva de antiguas intuiciones de fe. Es una visión consoladora, que quiere hacer maleable por el poder salvador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los mártires están aquí consideradas juntas: la sangre de los mártires fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con la pasión de Cristo y se convierte en una sola cosa con ella. Ellos completan en favor del Cuerpo de Cristo lo que aún falta a sus sufrimientos (cf. Col 1,24). Su vida se ha convertido en Eucaristía, inserta en el misterio del grano de trigo que muere y se hace fecundo. La sangre de los mártires es semilla de cristianos, ha dicho Tertuliano. Así como de la muerte de Cristo, de su costado abierto, ha nacido la Iglesia, así la muerte de los testigos es fecunda para la vida futura de la Iglesia. La visión de la tercera parte del « secreto », tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con un imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y, precisamente, una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre. En las manos amorosas de Dios no han sido acogidos únicamente los que sufren como Lázaro, que encontró el gran consuelo y representa misteriosamente a Cristo que quiso ser para nosotros el pobre Lázaro; hay algo más, del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica.

Hemos llegado así a una última pregunta: ¿Qué significa en su conjunto (en sus tres partes) el « secreto » de Fátima? ¿Qué nos dice a nosotros? Ante todo, debemos afirmar con el Cardenal Sodano: « ...los acontecimientos a los que se refiere la tercera parte del « secreto » de Fátima, parecen pertenecer ya al pasado ». En la medida en que se refiere a acontecimientos concretos, ya pertenecen al pasado. Quien había esperado en impresionantes revelaciones apocalípticas sobre el fin del mundo o sobre el curso futuro de la historia debe quedar desilusionado. Fátima no nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad, del mismo modo que la fe cristiana por lo demás no quiere y no puede ser un mero alimento para nuestra curiosidad. Lo que queda de válido lo hemos visto de inmediato al inicio de nuestras reflexiones sobre el texto del « secreto »: la exhortación a la oración como camino para la « salvación de las almas » y, en el mismo sentido, la llamada a la penitencia y a la conversión. 

Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del « secreto », que con razón se ha hecho famosa: « mi Corazón Inmaculado triunfará ». ¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este « sí » Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. Pero desde que Dios mismo tiene un corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: « padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo » (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa.

 

Joseph Card. Ratzinger

Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe