Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 17 de julio de 2026

Jesus Castellano Cervera : Juan Pablo II y el Carmelo Teresiano – Pequeña reseña cronológica

 


(…)

Varias han sido las ocasiones en las que el Papa mismo ha recordado su vinculación al Carmelo desde su tierna infancia, ya que desde muy niño en su ciudad natal Wadowice, tuvo contactos con  los Carmelitas del Convento dedicado a San José, situado en  una colina, no lejos del centro de la ciudad.

Por orden cronológico, la primera vez que como Papa manifestó públicamente sus lazos con el Carmelo Teresiano fue en su visita a la Pontificia Facultad Teológica del Tersianum. Era 22 de abril de 1979, muy pocos días antes de la celebración del Capítulo General  de los Carmelitas Descalzos. Por ser el Domingo in Albis, el Papa presidio la misa e hizo la visita pastoral a la cercana Basílica de San Pancracio, que es la antigua estación romana de la octava d de Pascua, cuando los neófitos dejaban a los pies del sepulcro del mártir sus vestiduras blancas. De la Basílica paso al Teresianum. En la capilla se canto la Salve Solemne a la Virgen. Y en el Aula Magna tomo la palabra y en un discurso improvisado dijo entre otras coas:  Diría que conozco los Carmelitas Descalzos desde mi infancia. He nacido, como tal vez sabéis en un lugar, en una ciudad Wadowice, donde hay un convento, también famoso, porque un tiempo fue el Superior Prior, el siervo de Dios Padre Rafael Kalinowski. “

De su predilección por el gran místico del Carmelo, San Juan de la Cruz, al que dedico su tesis doctoral en teología, confió en aquella ocasión: “He estudiado a San Juan de la Cruz. Pero debo decir que este estudio, este interés por vuestro gran Doctor San Juan de la Cruz (tengo que decir que le estudiaba mas a el que a Santa Teresa) yo le debo no a un carmelita, sino a un buen amigo laico y, lo que es mas interesante, el laico que encontré no era solo un estudioso que conocía sino uno que practicaba la doctrina de San Juan de la Cruz.”

Más tarde en la autobiografía hizo esta precisión de carácter más personal, que el film sobre Karol Wojtyla ha escenificado. Se trata del encuentro con un famoso laico, sastre de oficio y lector de místicos por afición y vocación, que tanto influyo en su formación espiritual y sobre todo en el conocimiento de San Juan de la Cruz: “Antes de entrar en el seminario, encontré un laico llamado Jan Tyranowski, que era un verdadero místico. Aquel hombre, lo considero un santo que me introdujo en los grandes místicos españoles , especialmente a San Juan de l Cruz,. Incluso antes de entrar en el seminario clandestino, leía las obras de aquel místico”.

Con motivo de la beatificación en Polonia del Carmelita  Descalzo  Alfonso Mazurek, muerto en los campos de concentración, saludó de un modo especial a los Carmelitas y recordó su infancia diciendo. “Como en tiempos de mi juventud e infancia me acuerdo espiritualmente a ese lugar de culto especial a la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, que ejercitaba una influencia tan grande en la espiritualidad de la tierra de Wadowice. Yo mismo recibí en aquel lugar numerosas gracias de las que hoy expreso mi gratitud al Señor.  Y el escapulario lo llevo todavía hoy, como lo recibido de los Carmelitas de Gorka (la colina del convento) cuando tenía apenas diez años”:

En un discurso improvisado al final de la comida con los Padres Sinodales, al terminar el Primer Sínodo especial de Europa, que coincidía con la fiesta de San Juan de la Cruz y el IV Centenario de su muerte, el 14 de diciembre de 1991, el Papa dijo también con un acento autobiográfico: “Hoy celebramos a San Juan de la Cruz. Es una memoria especial porque coincide con el final de IV Centenario sanjuanista. Por la providencia de Dios yo me he ocupado mucho de San Juan de la Cruz, de su doctrina, de su teología de sus libros. Y pienso que esta doctrina suya, este magisterio que la Iglesia le ha reconocido con el título de Doctor de la Iglesia, es fácil y difícil a la vez. Difícil para entender las experiencias de vida. Y sin estas experiencias vivas, no se entiende a fondo a San Juan de la Cruz ni tampoco se entiende a Santa Teresa… No se entiende la Noche oscura ni las diversas noches oscuras”. 

En múltiples ocasiones ha recordado su devoción personal al Escapulario del Carmen y su ferviente adscripción desde niño la cofradía del Carmen, sobre la que dio su primer testimonio el 23 de noviembre  de 1958, siendo obispo auxiliar de Cracovia: “LLevo siempre el escapulario que he recibido en el día de mi primera comunión de manos del P.Silvestre.”  Lo he recordado en muchas otras ocasiones.

Nuestros hermanos carmelitas polacos nos han recordado algunos episodios que se refieren a sus dos peticiones para entrar en el Carmelo: 1) en 1942 pidio prestadas al P. Provincial de los Carmelitas las Obras de san Juan de la Cruz y pidió el ingreso en el noviciado de Czerna, que no obstante se cerró con motivo de la guerra. En 1945, mientras estudiaba en el seminario mayor de Cracovia, hizo otra petición para ingresar en el Carmelo.  De Papa en 1986, recibidno en su capilla privada a un grupo de carmelitas polacos para la concelebración con motivo del 40 aniversario de su sacerdocio, Juan Pablo II les hizo esta confidencia: “Falto poco para que yo fuera uno de vosotros”.

Esta noticia que se ha repetido en sus biografías, sobre su deseo de hacerse carmelita, ha sido confirmada con este testimonio oficial y personal: “Durante un tiempo tome también en consideración la posibilidad de entrar en el Carmelo. Las dudas fueron resueltas por el Arzobispo Cardenal Sapieha, el cual – según el estilo que tenia – dijo brevemente: Hay que concluir primero lo que se ha comenzado”  Y asi sucedió.

Podemos decir que el Papa ha sido siempre carmelita de corazón por esa vinculación temprana al Carmelo, a la Virgen y a sus santos.

Invito leer el capitulo completo en este enlace 

Como así también Un jornalero de Dios en elCarmelo Teresiano  - El itinerario teresiano del P. Jesús Castellano, escrito por  Aniano Álvarez-Suárez, ocd 

 

miércoles, 16 de julio de 2025

El escapulario del Carmen “habito” y “alianza”

 

 (Escapulario de San Juan Pablo II en el Santuario San Jose de los carmelitas descalzos en Wadowice)

El año 2001 habia sido proclamado "Año mariano para toda la Orden Carmelita". Se celebraba el 750 aniversario de la entrega del escapulario a San Simón Stock. Con motivo de la dedicación del año 2001 a Maria el 25 de marzo el Santo Padre Juan Pablo II  le dirigía un Mensaje a la Orden del Carmen.  

Con el signo del escapulario se manifiesta una síntesis eficaz de espiritualidad mariana, que alimenta la devoción de los creyentes, haciéndolos sensibles a la presencia amorosa de la Virgen Madre en su vida. El escapulario es esencialmente un "hábito". Quien lo recibe se une o se asocia, en un grado más o menos íntimo, a la Orden del Carmen, dedicada al servicio de la Virgen para el bien de toda la Iglesia (cf. Fórmula de la imposición del escapulario, en el "Rito de la bendición e imposición del escapulario", aprobado por la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, 5 de enero de 1996). Por tanto, quien se reviste del escapulario se introduce en la tierra del Carmelo, para "comer sus frutos y sus productos" (cf. Jr 2, 7), y experimenta la presencia dulce y materna de María en su compromiso diario de revestirse interiormente de Jesucristo y de manifestarlo vivo en sí para el bien de la Iglesia y de toda la humanidad (cf. Fórmula de la imposición del escapulario).

Así pues, son dos las verdades evocadas en el signo del escapulario:  por una parte, la protección continua de la Virgen santísima, no sólo a lo largo del camino de la vida, sino también en el momento del paso hacia la plenitud de la gloria eterna; y por otra, la certeza de que la devoción a ella no puede limitarse a oraciones y homenajes en su honor en algunas circunstancias, sino que debe constituir un "hábito", es decir, una orientación permanente de la conducta cristiana, impregnada de oración y de vida interior, mediante la práctica frecuente de los sacramentos y la práctica concreta de las obras de misericordia espirituales y corporales. De este modo, el escapulario se convierte en signo de "alianza" y de comunión recíproca entre María y los fieles, pues traduce de manera concreta la entrega que en la cruz Jesús hizo de su Madre a Juan, y en él a todos nosotros, y la entrega del apóstol predilecto y de nosotros a ella, constituida nuestra Madre espiritual.

(del Mensaje del SantoPadre Juan Pablo II a la Orden del Carmen, con motivo de la dedicación del año2001 a Maria)

martes, 16 de julio de 2024

Breve historia de Karol Wojtyla/Juan Pablo II y la orden carmelitana

 


Con ocasión de la canonización de Juan Pablo II en el 2014, el carmelita Emanuele Boaga describió brevemente la relación de Karol Wojtyla/Juan Pablo II con el Carmelo desde su natal Wadowice: (cito aquí solo una parte del escrito).

"Otro factor más profundo e íntimo alimentó los lazos de Wojtyla con el Carmelo desde que era niño: la tierna devoción a María, Madre y Decoro del Carmelo, cuya protección y beneficios recibidos ha subrayado sobre todo a lo largo de su pontificado. El veía la expresión de esta protección en el escapulario, que había recibido siendo niño en el convento de los carmelitas descalzos de Wadowice.  Muchas veces se ha referido a esto, y también han sido frecuentes sus referencias a una intensa piedad mariana, reflejada -desde que ascendió al solio pontificio el 16 de octubre de 1978- en cada encuentro con los Carmelitas de ambas ramas de la Orden. Puede decirse que en su largo pontificado no ha desaprovechado ninguna ocasión, sobre todo en la fiesta anual de la Virgen del Carmen, para dirigir a la familia carmelitana y a todos los devotos del Carmen un pensamiento recordando la protección y los beneficios inherentes al oficio de la Virgen Madre dentro del misterio de Cristo y de la Iglesia, estimulando así una actitud de agradecimiento filial como expresión de familiaridad hacia ella y de conformidad con la voluntad divina. En unas setenta veces, con ocasión del rezo dominical del Ángelus, de encuentros con diversos grupos durante sus viajes apostólicos y en las audiencias de los miércoles, quiso el Papa subrayar uno u otro aspecto de la devoción carmelitana a la Virgen y conducir a sus queridos hijos hacia la oración suplicante y  hacia la imitación de sus virtudes. 

Pero la enseñanza más profunda que Juan Pablo II ha ofrecido a todos los Carmelitas se encuentra sobre todo en la carta apostólica ElAcontecimiento Providencial, enviada el 25 de marzo de 2001 con ocasión del Año Mariano Carmelitano. De hecho, su contenido va más allá de la circunstancia que la motivó, pasando a ser una reflexión sobre las grandes líneas de la espiritualidad mariana que el Carmelo vive y ha de cultivar.

El Papa Juan Pablo II también ha beatificado y canonizado a  numerosas figuras de Carmelitas eminentes por su santidad.... Más amplio resulta el número de beatificaciones y canonizaciones de Carmelitas descalzos.... .

En este contexto se sitúan algunas cartas apostólicas escritas por el papa Juan Pablo II con motivo de aniversarios y de celebraciones específicas. Otras referencias a estas figuras eminentes del Carmelo las hizo Juan Pablo II durante audiencias y encuentros.

Debemos recordar aún, como llamada a vivir los ideales y la vida del Carmelo, las palabras dirigidas por Juan Pablo II a los capítulos generales de las dos ramas de la Orden. Los Carmelitas han celebrado bajo su pontificado cuatro capítulos generales (1983, 1989, 1995, 2001). En los tres primeros se obtuvo el don de una audiencia especial; al último envió el Papa una carta. También los Carmelitas descalzos celebraron cuatro capítulos generales en el pontificado de Juan Pablo II (1985, 1991, 1997, 2003). A cada uno de ellos dirigió puntualmente su palabra paterna y su bendición. Tuvo igualmente palabras de estímulo paterno para las religiosas participantes en los capítulos generales de las diversas congregaciones carmelitanas, recibiéndolas en audiencia especial.

Además de las celebraciones de los capítulos generales, que marcan el desarrollo de la vida, Juan Pablo II también se hizo presente con motivo de otras fiestas de la familia carmelitana. El 7 de octubre de 2002 dirigía una carta a los superiores generales de las dos ramas de la Orden con motivo del 550 aniversario de la bula Cum nulla, en la que resalta los abundantes frutos proporcionados al Carmelo y a la Iglesia por las monjas carmelitas con su “testimonio luminoso de mujeres ejemplares”, invitando también a los laicos de la familia del Carmelo a seguir el camino de la santidad a ejemplo de Elías y de María.

En su acción pastoral en la diócesis de Roma es conocida la solicitud del Papa por las parroquias y las comunidades religiosas. Las visitas realizadas a las de los carmelitas se caracterizaban por un clima de gran simplicidad y familiaridad, abandonando muchas veces los discursos oficiales, y dando muestras de interés y de sincero afecto.

 Juan Pablo II nombró nueve obispos entre los Carmelitas de la Antigua Observancia mientras dos obispos carmelitas creados por Pablo VI pasaron a otras sedes. Sin embargo, los Carmelitas descalzos nombrados obispos por Juan Pablo II fueron catorce, mientras cinco creados por Pablo VI pasaron a otras sedes. El 22 de mayo de 1991 Juan Pablo II elevó a la dignidad cardenalicia a un Carmelita descalzo, Mons. Anastasio Ballestrero, arzobispo de Bari y luego de Torino.

Entre las gracias y concesiones a fin de propagar la devoción a la Madre y Decoro del Carmelo se ha de recordar la elevación al rango de basílica menor de algunos santuarios e iglesias en las que la Virgen del Carmen es la titular, así como la coronación de algunas imágenes muy veneradas. Recordemos de manera particular la audiencia del 12 de septiembre de 2001 en la plaza de San Pedro, que se desarrolló sin las habituales muestras festivas al estar marcada por el dolor y el estupor de la catástrofe del día anterior en Nueva York con el atentado terrorista de las “torres gemelas”. En aquella ocasión el pontífice puso una nueva corona sobre la cabeza de la imagen de la Virgen del Carmen, llevada a tal propósito desde la iglesia vecina de Santa María in Traspontina como peregrinación que concluía el Año Mariano Carmelitano del 750 aniversario del escapulario.

Estos gestos del crecimiento de la devoción mariana evocan una vez más el lazo profundo y tierno que unió el corazón de Juan Pablo II a la Madre de Dios y de los hombres, y -como si fuera su herencia- son una especie de invitación continua, como él repetía frecuentemente, “a dirigirle una humilde oración para que ella, con su intercesión, alcance para cada uno poder seguir seguro por el camino de la vida y llegar felizmente a la santa montaña, Jesucristo, nuestro Señor” (Ángelus, 21 de julio de 1988).

16 de julio Fiesta de la VIrgen del Carmen

 


“Que la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, a quien hoy invocamos con particular devoción, nos ayude a subir sin cansarnos hacia la cima del monte de la santidad; y nos ayude a amar por encima de todo a Cristo, que revela al mundo el misterio del amor divino y la verdadera dignidad del hombre”. (Angelus Juan Pablo II 16 07 2000).

Conocemos el amor de Juan Pablo II a la Virgen Maria y también su particular devoción a la Virgen del Carmen y al escapulario, que le fue impuesto en su pueblo natal de Wadowice a los 10 años, allí “sobre la colina” como le gustaba decir, del monasterio carmelita (que ahora atesora su escapulario entregado después de su muerte), cuya fundación se remontaba a los tiempos de San Rafael Kalinowski. Una devoción fortalecida con sus oraciones diarias en familia, aquel seminario doméstico de la calle Koscielna (su hogar) en Wadowice y sus peregrinaciones a los santuarios marianos de Jasna Gora y Kalwaria Zebrzydowska.

Un largo camino mariano hasta la elección del lema espiscopal y después papal “Totus Tuus” .

En “Don y Misterio” nos cuenta de su vida en la parroquia salesiana de Debniki, sobre su guia y mentor el sastre Tyranowski, acrecentando en el su interés por la espiritualidad carmelitana que continuaría en Cracovia en el monasterio de los Padres Carmelitas Descalzos en la calle Rakowicka. Hasta llegó a considerar entrar en el Carmelo “dudas resueltas por el Arzobispo Cardenal Sapieha, quien -con el estilo que lo caracterizaba- dijo escuetamente: "Es preciso acabar antes lo que se ha comenzado''.

En su  Mensaje a la Orden del Carmelo Juan Pablo II decía con respecto al escapulario: “El escapulario es esencialmente un "hábito". Quien lo recibe se une o se asocia, en un grado más o menos íntimo, a la Orden del Carmen, dedicada al servicio de la Virgen para el bien de toda la Iglesia (cf. Fórmula de la imposición del escapulario, en el "Rito de la bendición e imposición del escapulario", aprobado por la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, 5 de enero de 1996). Por tanto, quien se reviste del escapulario se introduce en la tierra del Carmelo, para "comer sus frutos y sus productos" (cf. Jr 2, 7), y experimenta la presencia dulce y materna de María en su compromiso diario de revestirse interiormente de Jesucristo y de manifestarlo vivo en sí para el bien de la Iglesia y de toda la humanidad (cf. Fórmula de la imposición del escapulario)”

 

 

jueves, 16 de julio de 2020

Monte Carmelo, Monte de la Santidad



“…Al contemplar estas montañas, mi pensamiento va hoy al monte Carmelo, cantado en la Biblia por su belleza. En efecto, hoy celebramos la fiesta de la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo. En aquel monte, que se encuentra en Israel, cerca de Haifa, el santo profeta Elías defendió valientemente la integridad y la pureza de la fe del pueblo elegido en el Dios vivo. En ese mismo monte, en el siglo XII después de Cristo, se reunieron algunos ermitaños para dedicarse a la contemplación y a la penitencia. De su experiencia espiritual surgió la orden de los carmelitas. Caminado con la Virgen, modelo de fidelidad plena al Señor, no temeremos los obstáculos ni las dificultades. Sostenidos por su intercesión materna, podremos realizar plenamente, como Elías, nuestra vocación de auténticos "profetas" del Evangelio en nuestro tiempo..

Que la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, a quien hoy invocamos con particular devoción, nos ayude a subir sin cansarnos hacia la cima del monte de la santidad; y nos ayude a amar por encima de todo a Cristo, que revela al mundo el misterio del amor divino y la verdadera dignidad del hombre”


Desde aquí todo mi cariño al mundo carmelitano, muy especialmente a mis queridas carmelitas de Gualeguaychú y a los padres carmelitanos de Santa Maria del Carmelo in Traspontina en Roma, “mi” parroquia en Roma.


Invito visitar los posts anteriores relacionados con el Carmelo:










martes, 13 de septiembre de 2016

Carmelo el monte sagrado


En sus peregrinaciones espirituales a los templos marianos durante el Año Santo Mariano de 1987-1988 el 24 de julio (mes dedicado a la memoria de Nuestra Señora del Carmen) el Papa Juan Pablo II se dirigía al santo monte Carmelo, lugar y nombre tan querido por el y que tanto le significaba ya desde su adolescencia en su tierra natal en su querido lugar de Wadowice. Recordemos que originalmente hubiese querido ingresar en un convento carmelita y que finalmente decidió seguir el camino sugerido por su gran maestro e inspirador el cardenal Sapieha.  

“El pensamiento se dirige a ese monte sagrado – decia el Papa en este Ángelus- , que en el mundo bíblico siempre se ha considerado como símbolo de gracia, de bendición y de belleza. En ese monte los carmelitas dedicaron a la Virgen Madre de Dios, "Flos Carmeli", que posee la belleza de todas las virtudes, su primera iglesia, expresando así su voluntad de consagrarse completamente a Ella y de vincular indisolublemente el propio servicio a María con ese "como obsequio a Cristo" (cf. Regla carmelita, prólogo).
El Papa se acordaba de los grandes místicos carmelitas que “entendieron la experiencia de Dios en la propia vida como un "camino de perfección" (Santa Teresa de Jesús), como una "subida al monte Carmelo" (San Juan de la Cruz). En este itinerario está presente María. Ella ―invocada por los carmelitas como Madre, Patrona y Hermana ― se convierte, en cuanto Virgen purísima, en modelo del contemplativo sensible a la escucha y a la meditación de la Palabra de Dios y obediente a la voluntad del Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo. Por eso, en el Carmelo, y en cada alma profundamente carmelita, florece una vida intensa de comunión y familiaridad con la Virgen Santa, como "nueva manera" de vivir para Dios y continuar aquí en la tierra el amor del Hijo Jesús a su Madre María”

En este blog he posteado bastante sobre el Carmelo. 
Invito visitar los posts etiqueados  Carmelo

lunes, 16 de julio de 2012

Juan Pablo II Consagración de Chile a la Virgen del Carmen 1987





En su tercera jornada de visita a Chile en el año 1987, Juan Pablo II visito el Templo Votivo de Maipú, donde se reunió con religiosas y miembros de institutos seculares. Ante la presencia de decenas de miles de fieles, coronando la imagen de la Virgen María, bajo la advocación de la Virgen del Carmen, como patrona de Chile y sus Fuerzas Armadas. (Santuario Nacional de Maipú) 




1. Te bendecimos, ¡oh Dios nuestro!, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, porque elegiste a María, desde antes de la creación del
mundo, para ser santa e inmaculada ante Ti por el amor.
En previsión de los méritos de Cristo,
la redimiste y constituiste Madre del mismo Redentor.
Por virtud del Espíritu Santo hiciste de Ella para siempre
templo de tu gloria, una nueva criatura,
primicia de la nueva humanidad.
¡Bendito seas por siempre, Señor!

2. ¡Bendita Tú entre las mujeres, Virgen María,
y bendito el fruto de tu seno, Jesús!
En Ti, la llena de gracia, se refleja la bondad de Dios
y el destino de la criatura humana,
para alabanza de la gloria de su gracia
con la que nos enriqueció en su Hijo muy amado,
que es nuestro Hermano e Hijo tuyo, Jesucristo.
Tú, la humilde sierva del Señor,
eres el modelo de los discípulos de Cristo
que consagran su vida a realizar la voluntad del Padre
para la venida de su reino.

3. ¡Santa María, Madre de Cristo,
Madre de Dios y Madre nuestra!
Bajo tu amparo nos acogemos,
a tu intercesión maternal nos confiamos.
Como Tú te consagraste totalmente a Dios,
nosotros, siguiendo tu ejemplo
y en comunión contigo,
nos consagramos a Cristo el Señor;
nos consagramos también a Ti, nuestro modelo,
porque queremos hacer en todo la voluntad del Padre,
y ser como Tú fieles a las inspiraciones del Espíritu.

4. ¡Virgen del Carmen de Maipú,
Reina y Patrona del pueblo chileno!

A tu corazón de Madre encomiendo la Iglesia
y todos los habitantes de Chile:
los Pastores y los fieles,
todos los hijos de esta nación.
Que bajo tu protección maternal,
Chile sea una familia unida en el hogar común,
una patria reconciliada en el perdón
y en el olvido de las injurias,
en la paz y en el amor de Cristo.
Tú que eres la Madre de la Vida verdadera,
enséñanos a ser testigos del Dios vivo,
del amor que es más fuerte que la muerte,
del perdón que disculpa las ofensas,
de la esperanza que mira hacia el futuro
para construir, con la fuerza del Evangelio,
la civilización del amor en una patria reconciliada y en paz.

5. ¡Santa María de la Esperanza,
Virgen del Carmen y Madre de Chile!

Extiende tu escapulario, como manto de protección,
sobre las ciudades y los pueblos, sobre la cordillera y el mar,
sobre hombres y mujeres, jóvenes y niños,
ancianos y enfermos, huérfanos y afligidos,
sobre los hijos fieles y sobre las ovejas descarriadas.
Tú, que en cada hogar chileno tienes un altar familiar,
que en cada corazón chileno tienes un altar vivo,
acoge la plegaria de tu pueblo, que ahora, con el Papa, de nuevo se consagra a Ti.
Estrella de los mares y Faro de luz,
consuelo seguro para el pueblo peregrino,
guía los pasos de Chile en su peregrinar terreno,
para que recorra siempre senderos de paz y de concordia,
caminos de Evangelio, de progreso, de justicia y libertad.
Reconcilia a los hermanos en un abrazo fraterno;
que desaparezcan los odios y los rencores,
que se superen las divisiones y las barreras,
que se unan las rupturas y sanen las heridas.
Haz que Cristo sea nuestra Paz,
que su perdón renueve los corazones,
que su Palabra sea esperanza y fermento en la sociedad.

6. ¡Madre de la Iglesia y de todos los hombres!
Inspira y conserva la fidelidad a Cristo
en la nación chilena y en el continente latinoamericano.
Mantén viva la unidad de la Iglesia bajo la cruz de tu Hijo.
Haz que los hombres de todos los pueblos,
reconozcan su mismo origen y su idéntico destino,
se respeten y amen como hijos del mismo Padre,
en Cristo Jesús, nuestro único Salvador,
en el Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra,
para gloria y alabanza de la Santísima Trinidad.
Amén.

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