Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 19 de junio de 2026

Vocación y Fidelidad – Giovanni Tani (1 de 3)

 


Quien toma una decisión para su vida debe saber cuáles son los elementos constitutivos de esta elección: aquí los presento: 1.en toda elección definitiva un cristiano cumple una alianza con Dios. 2. Debe conocer bien que elige y que cosa comporta. 3. La oración como condición para permanecer y crecer en la personal promesa de vida.

Alianza con Dios

Cada vocación es la historia de una doble fidelidad :  la de Dios y la del hombre. Pero Dios es la base, el fundamento, es la roca, una referencia permanente. Por lo tanto hay una fuerza en la persona fiel que viene de Dios el cual no viene menos a la alianza establedida: “los dones y la llamada de Dios son irrevocables” (Rm 11,29). El amén del fiel se basa sobre la roca que es Dios: “Te amo Señor, eres mi fuerza Señor, mi roca” (Salmo 18)

A este aspecto de permanencia y estabilidad, es necesario añadir también el aspecto dinámico: Dios que camina con su aliado en las vicisitudes de la vida. Son los dos aspectos del sacramento : permanencia y dinamismo.

El bautismo, el sacramento del matrimonio y del orden sagrado no son realidades estáticas recibidas una vez y ya está: son fuerzas vitales que deben crecer con quien crece. Esto comporta la conciencia de que Dios es nuestro aliado: que la relación con Él constituye el eje más profundo y fundamental de la existencia.

Juan Pablo II en su visita al Seminario Romano habló siempre de vocación: en las dos citas que siguen a continuación, se comprende bien este aspecto dinámico.

 La vocación divina no es algo que se resuelve y se realiza de una sola vez, sino que se realiza siempre, en el transcurso de toda la vida se realiza mas profundamente: O crece o se pierde, o aumenta o disminuye (24 de febrero 1988)

Para permanecer fiel a esta señal de la divina llamada, colaborad con este Donante invisible que trabaja en vosotros: este Espíritu de Verdad y de amor que siempre trabaja en lo más intimo del corazón (22 de octubre de 1988)

Es pues necesario para un cristiano permanecer en la compañía de aquellos que caminan con él: permanecer en la Iglesia (esta compañía que te acoge en el bautismo y no te abandona nunca, como ha dicho Benedicto XVI en la homilía del Domingo del Bautismo del señor, el 8 de enero de 2006). La fidelidad a la alianza con Dios coincide con el permanecer en esta comunión, que tiene el aspecto concreto de una compañía de personas concretas….. una alianza con Dios (es decir, el sacramento) no es nunca algo que toca a cada uno como individuo, sino que es siempre “celebrado” en la Iglesia, con la Iglesia y por la Iglesia.

Es importante que la alianza entre Dios y el llamado sea inmedita: la Biblia ayuda sobre todo a tener fe en Él qu es fiel: toda la historia de la salvación debe ser comprndia bajo este perfil: y muchos salmos son oracioneshacia Dios “aliado” (ver el unto 3). EL Señor es “un Dios lleno de fidelidad, que no defrauda, justo y rectísimo (Dt 32,4)

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