Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 27 de enero de 2023

La colina de las Cruces

 


En septiembre de 1993 Juan Pablo II cruzaba la frontera de la URSS, la frontera vieja, porque la URSS hacía varios meses que había dejado de existir. El Santo Padre venía a visitar las repúblicas bálticas independientes, Lituania, Letonia y Estonia.

Dice Janusz Poniewierski (Totus Tuus junio 2008) que este viaje presentaba características diversas: en primer lugar un balance del comunismo, en segundo lugar, la peregrinación en sí, sobre todo la etapa lituana, durante la cual el Papa visitó las tumbas de las victimas de 1991, asesinadas en el curso de la lucha por la independencia; la tercera: la visita fue una gran catequesis para la sociedad post comunista. El Papa proponía trazar una “gruesa raya” y la cuarta, el viaje del Papa a los países bálticos había cobrado una dimensión ecuménica, especialmente en los países luteranos – Letonia y Estonia -en Estonia viven solo 5 mil católicos). 

El 7 de septiembre de 1993 Juan Pablo II visitó la Colina de las Cruces. Allí se encontró con una cruz erigida en 1981, después del atentado a su vida con una inscripción donde se leía “Cristo ten piedad del Papa, Lituania te lo suplica de rodillas)”. No había estado nunca en Vilnius – decía el Papa a los habitantes – Me encuentro aquí por primera vez. Al mismo tiempo puedo decir que he estado siempre en Vilnius durante toda mi vida (….) He estado en Vilnius con el corazón y con el pensamiento, se puede decir que con todo mi ser”. Y en el Santuario la Puerta de la Aurora quedaron como recuerdos votivos dos solideos. Uno blanco pontificio, y el otro rojo, cardenalicio, donados por expresa voluntad e Juan Pablo II en 1978, muy poco tiempo después del cónclave. A su regreso decia en la Audiencia General del 15 de septiembre

“El itinerario de mi visita me condujo a las principales ciudades de Lituania (Vilna y Kaunas), Letonia (Riga) y Estonia (Tallin). Fue una peregrinación a los lugares en los que, de modo especial, se manifestaron la fe, la esperanza y el amor del pueblo de Dios, sobre todo durante las recientes experiencias dolorosas. Entre esos lugares destaca el que se halla situado en las cercanías de la ciudad de Siauliai: es conocido como la colina de las Cruces. Se trata de un pequeño altozano adonde, ya desde el siglo pasado, y sobre todo durante los últimos tiempos los lituanos llevaban el testimonio de sus múltiples sufrimientos (deportaciones, encarcelamientos, persecuciones) bajo forma de grandes o pequeños crucifijos. De este modo, en torno a la cruz de Cristo ha ido creciendo un bosque de cruces humanas, que ha cubierto la colina….El encuentro en la colina de las Cruces fue una experiencia conmovedora. Ese lugar nos recuerda que continuamente el hombre «completa [...] lo que falta a las tribulaciones de Cristo», según las palabras de san Pablo (Col 1, 24). Después de esa visita, a todos nosotros nos parecía más clara la verdad que expresó el concilio Vaticano II, a saber, que el hombre no puede comprenderse profundamente a sí mismo sin Cristo y sin su cruz (cf. Gaudium et spes, 22). A este respecto, la colina de las Cruces es un testimonio elocuente y una advertencia. La elocuencia de ese santuario es universal: es una palabra escrita en la historia de la Europa del siglo XX”.

 

 

Aušros Vartai – La Puerta de la Aurora

 Vilnius, la capital de Lituania, acaba de cumplir 700 años. Aprovecho estos festejos para volver a publicar este post que se refiere a la Madre de Misericordia de Aušros Vartai (La Puerta de la Aurora) protectora de Lituania, tierra tan sufrida y tan querida por Juan Pablo II

 


Lituania, patria mía, eres como la salud; valorada recién cuando perdida. Hoy, en mi nostalgia, veo y ensalzo tu belleza en todo su esplendor(Adam Mickiewicz, Pan Tadeusz)


"Virgen Santísima, que brillas sobre Ostra Brama, en Czestochowa su esplendoroso Santuario defiendes y cobijas el castillo de Nowogrodek y sus fieles! Como me has salvado de chiquillo de la muerte!"

(Adam Mickiewicz, Pan Tadeusz) - citado por el Siervo de Dios Juan Pablo II en “Puerta de la Aurora” con ocasión del rezo del Santo Rosario el 4 de septiembre de 1993 durante su viaje apostólico a Lituania, Letonia y Estonia4 - 10 de septiembre de 1993

 

Aušros Vartai – La Puerta de la Aurora

La pintura de la Virgen Maria, Madre de Misericordia de Aušros Vartai (La Puerta de la Aurora) protectora de Lituania y símbolo de unión, es el Santuario mas conocido de Lituania por las curaciones milagrosas y otras gracias obtenidas. Visitado por peregrinos de países vecinos, convergen allí primordialmente cuatro pueblos: el lituano, el polaco, el bieloruso y el ruso y dos confesiones religiosas: católicos y ortodoxos.
La capilla del Santuario se encuentra en la puerta este de la antigua defensa de la ciudad de Vilnius. Al expandirse la ciudad ya forma parte del centro, vecina a la Iglesia católica de Santa Teresa y al Monasterio ortodoxo del Espíritu Santo.

Cuenta la historia que aterrorizados por las invasiones tártaras en 1503 los habitantes de Vilnius solicitaron a Alejandro, Gran Duque de Lituania permiso para construir una muralla. La muralla de piedra tenia torres de defensa y cinco portones. Al terminarse en 1522 la Puerta de la Aurora el cuadro de la Santísima Virgen Maria quedaba en la parte más peligrosa del este de la muralla. En 1626 los carmelitas cercanos a la Puerta se comprometieron a cuidar la pintura.



Ya en 1671 habían sido confirmados 17 milagros bajo juramente y con crónica documentada. Ese mismo año la capilla fue destruida totalmente por el gran incendio de Vilnius. La imagen fue salvada por los Carmelitas y cuatro años mas tarde trasladada a la nueva capilla.
Cuando en 1702 los suecos ocuparon Vilnius prohibieron la veneración pública de la imagen y cualquier congregación en las calles frente a la Puerta.


Bajo el gobierno de los zares 1799-1822 fue derribada la muralla de la ciudad. Sin embargo, debido al respeto por la imagen, honrada por católicos y ortodoxos la Puerta de la Aurora pudo quedar en pie.
Antes de la II guerra mundial en la Puerta de la Aurora se celebraban liturgias durante todo el día, a partir del amanecer hasta entrada la noche. Se rezaban entonces las letanías vespertinas con gran presencia de fieles en la capilla y en las calles adyacentes, especialmente durante dias festivos y el el 16 de noviembre, fiesta de la Madre de Misericordia. Era costumbre que los hombres al pasar por el templo se sacasen el sombrero, tanto católicos como no católicos.



Durante la época del régimen soviético el lugar era visitado por peregrinos de Bielorrusia, donde habían sido privados de todos sus santuarios.


El 4 de septiembre de 1993 durante el viaje apostólico a las repúblicas bálticas de Lituania, Estonia y Letonia el Siervo de Dios Juan Pablo II rezó el rosario en Aušros Vartai, agradeciendo “a la Madre del Señor, el ver alejadas de Lituania y otros países las oscuras nubes del confinamiento de la ocupación y la persecución” expresando su gozo por poder estar allí físicamente, confiándoles que acostumbraba unirse a los fieles espiritualmente desde la Capilla Lituana en el Vaticano donde se custodia una copia de la imagen venerada en el Santuario de Aušros Vartai.

 

Breve historia de la pintura de la Puerta de la Aurora:
La pintura es una de los cinco cuadros coronados de la Virgen Maria en Lituania. Pero la única sin el Niño Jesús.Dicen que al construirse la Puerta de la Aurora fueron expuestas dos pinturas. Hacia afuera la pintura del Salvador, y de cara hacia la ciudad la pintura de la Virgen Maria. El tamaño y lo monumental de la última hace creer que fue destinada para ser mirada desde lejos y pintada con intenciones de ser colocada en la puerta de la ciudad, de acuerdo a la tradición europea de aquellos tiempos. La imagen esta cubierta con ropaje confeccionado en plata, el rostro descubierto y los brazos en cruz sobre su pecho. La corona esta inclinada hacia la derecha y rodeada por un halo de rayos.

La veneración pública de la imagen comenzó en 1655-1661 durante la guerra con los rusos. Los habitantes de Vilnius le pidieron a Nuestra Señora su intercesión y se dice que por las noches veían la imagen de Nuestra Señora sobre el cielo de la ciudad. En señal de gratitud por su protección en 1671 los joyeros de Vilnius confeccionaron la ropa de plata para la pintura.Aunque se conocian ya 17 milagros atribuidos a Nuestra Señora la jerarquia de la Iglesia católico romana no se expidio hasta entrado el siglo 18. A partir de entonces tanto los obispos de Vilnius como los papas confirmaron el carácter milagroso de la pintura. En 1775 el Papa Clemente XIV otorgo una indulgencia a los peregrinos y en 1927 el Papa Pio XI permitio que la pintura fuera solemnemente coronada y usado el nombre de Maria, Madre de la Misericordia.

 

Fuente: Fuente: pagina web official de la Iglesia Católica de Lituania

Fotos de : Radzima. org

Este post esta relacionado con

Juan Pablo II y Lituania y

Año Mariano 1987-1988


sábado, 22 de septiembre de 2018

El Papa Francisco en el Santuario Mater Misericordiae Puerta de la Aurora



“Estamos frente a la “Puerta de la Aurora”, lo que queda del muro protector de esta ciudad que servía para defenderse de cualquier peligro y provocación, y que en 1799 el ejército invasor destruyó en su totalidad, dejando solo esta puerta: ya entonces estaba allí la imagen de la “Virgen de la Misericordia”, la Santa Madre de Dios que siempre está dispuesta a socorrernos, a salir en nuestro auxilio.
Ya desde esos días, ella nos quería enseñar que se puede proteger sin atacar, que es posible cuidar sin la necesidad enfermiza de desconfiar de todos. Esta Madre, sin Niño, toda dorada, es la Madre de todos; ella ve en cada uno de los que vienen hasta aquí lo que tantas veces ni nosotros mismos alcanzamos a percibir: el rostro de su Hijo Jesús grabado en nuestro corazón.
Y porque la imagen de Jesucristo está puesta como un sello en todo corazón humano, todo hombre y toda mujer nos dan la posibilidad de encontrarnos con Dios. Cuando nos encerramos dentro de nosotros mismos por miedo a los demás, cuando construimos muros y barricadas, terminamos privándonos de la Buena Noticia de Jesús que conlleva la historia y la vida de los demás. Hemos construido demasiadas fortalezas en nuestro pasado, pero hoy sentimos la necesidad de mirarnos a la cara y reconocernos como hermanos, de caminar juntos descubriendo y experimentando con alegría y paz el valor de la fraternidad (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 87). Cada día visitan a la Madre de la Misericordia en este lugar multitud de personas venidas de muchos países: lituanos, polacos, bielorrusos y rusos; católicos y ortodoxos. Hoy lo permite la fluidez de las comunicaciones, la libertad de circulación entre nuestros países. Qué bueno sería que a esta facilidad para movernos de un lugar a otro se le sumara también la facilidad para establecer puntos de encuentro y solidaridad entre todos, para hacer circular los dones que gratuitamente hemos recibido, para salir de nosotros mismos y darnos a los demás, acogiendo a su vez la presencia y la diversidad de los otros como un regalo y una riqueza en nuestras vidas.
A veces pareciera que abrirnos al mundo nos lanza a espacios de competencia, donde “el hombre es lobo para el hombre” y solo hay lugar para el conflicto que nos divide, las tensiones que nos agotan, el odio y la enemistad que no nos llevan a ninguna parte(cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 71-72).
La Madre de la Misericordia, como toda buena madre, busca reunir a la familia y nos dice al oído: “Busca a tu hermano”. Así nos abre la puerta a un nuevo amanecer, a una nueva aurora. Nos lleva hasta el umbral, como en la puerta del rico Epulón del Evangelio (cf. Lc 16,19-31). Hoy nos han esperado niños y familias con las llagas sangrando; no son las de Lázaro en la parábola, son las de Jesús; son reales, concretas y, desde su dolor y oscuridad, claman para que nosotros les acerquemos la sanadora luz de la caridad. Porque es la caridad la llave que nos abre la puerta del cielo.
Queridos hermanos: Que al cruzar este umbral experimentemos la fuerza que purifica nuestro modo de abordar a los demás, y la Madre nos permita mirar sus limitaciones y defectos con misericordia y humildad, sin creernos superiores a nadie (cf. Flp 2,3). Que al contemplar los misterios del rosario le pidamos ser una comunidad que sabe anunciar a Cristo Jesús, nuestra esperanza, a fin de construir una patria que sabe acoger a todos, que recibe de la Virgen Madre los dones del diálogo y la paciencia, de la cercanía y la acogida que ama, perdona y no condena (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 165); una patria que elige construir puentes y no muros, que prefiere la misericordia y no el juicio. Que María sea siempre la Puerta de la Aurora para toda esta bendita tierra.
Dejándonos guiar por ella, recemos ahora una decena del Rosario, contemplando el tercer misterio gozoso.”




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jueves, 19 de agosto de 2010

Lituania, tierra tan querida por Juan Pablo II (2) La Ruta del Peregrino

Lituania, inspirada en la visita de Juan Pablo II y fortalecida su identidad con la recuperación de la independencia, pronto reasumió las tradicionales peregrinaciones motivadas también, en gran parte, por el Gran Jubileo de la Cristiandad del año 2000 y el constante aliento del Papa polaco “Seamos testimonios de Cristo que nos ha liberado”.
Se dice que primera peregrinación de la Iglesia lituana fue una solemne procesión desde Vilnius en 1604 para orar ante la imagen milagrosa de la Madre de Dios de Trakai. Ya en los siglos 18 y 19 la Puerta de la Aurora era la peregrinación más popular, destino de católicos y cristianos ortodoxos procedentes de Lituania, Latvia, Belarus y el norte de Polonia.

En una preciosa pagina web que publica la Iglesia lituana - con apoyo y ayuda del gobierno - a fin de fomentar las peregrinaciones a sus santuarios y lugares santos, leemos en la portada un comentario del Arzobispo Sigitas Tamkevičius
:

“ Recuerdo muy bien 1978, cuando el Cardenal Karol Wojtyla fue elegido Papa y anunció que la mitad de su corazón estaba en Lituania, y que a partir de entonces él seria la voz de la „Iglesia silenciada“. Hasta entonces nosotros no solo éramos una Iglesia silenciada, sino también un país silenciado - destino y desgracias de Lituania en gran parte ignoradas por el mundo. Entonces el Papa hablo, y sus palabras dieron vuelta una página en la lucha por la libertad y alentaron a todos aquellos que no se resignaban a la esclavitud de su Iglesia y su patria. Un mes más tarde los sacerdotes lituanos fundaron el Comité Católico para la Defensa de los derechos del creyente y comenzaron a defender a quienes eran discriminados por su fe y por vivir según su conciencia.
Juan Pablo II no perdió oportunidad para hablar de los encarcelados por el sistema soviético y demostró particular atención hacia Lituania. Comenzó a planear su viaje a Lituania cuando los tanques soviéticos aun estaban estacionados en nuestra tierra porque comprendía cuan importante era para Lituania el apoyo de la Iglesia Universal.
La visita del Papa Juan Pablo II, su oración en nuestros santuarios mas importantes – la Puerta de la Aurora, Šiluva, la Colina de las Cruces – las Misas que el celebró ante multitudes de cientos y miles y sus palabras de aliento, motivaron a la gente a levantarse y comenzar a construir una nueva Lituania.
El pueblo de Lituania estará siempre agradecido a este gran Pastor de la Iglesia Universal y este sitio - Juan Pablo II - la Ruta del Peregrino es una manifestación distintiva de esta gratitud.”

En la ultima parte de la portada el Arzobispo agradece a todos los colaboradores y da la bienvenida a los visitantes con el deseo que el sitio y la guía sean de ayuda a todos aquellos que quieran visitar sus “lugares sagrados que son inesperables de la identidad de Lituania como nacion Cristiana”.

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miércoles, 18 de agosto de 2010

Lituania, pueblo tan querido por Juan Pablo II (1)


Lituania apenas había declarado su independencia cuando el Papa Juan Pablo II realizó su visita entre el 4 y el 8 de septiembre de 1993 en el marco de su Viaje apostólico a Lituania, Letonia y Estonia (4 - 10 de septiembre de 1993)

Era el primer papa en la historia en hacerlo.
En su visita recalcó que “la libertad es inseparable de la responsabilidad” Uno de los puntos culminantes, en una tierra de santuarios marianos, fue la Puerta de la Aurora (Aušros Vartai) “que atrae desde hace siglos a peregrinos no sólo de Lituania, sino también de Polonia, Bielorrusia, Rusia y Ucrania.”

Antes de partir Juan Pablo II expresaba en el Ángelus del Domingo 22 de agosto de 1993 que cumplia un deseo que “tenía desde hace mucho tiempo” visitando estas “tres naciones ilustres de la región báltica. Así podré rendir homenaje a pueblos que, entre múltiples pruebas y sufrimientos, han luchado por reconquistar su libertad. Iré, sobre todo, como peregrino siguiendo los pasos de los antiguos evangelizadores que en esas tierras sembraron a manos llenas el Evangelio, dando vida a una cultura cristiana enraizada tan profundamente, que logró sobrevivir incluso a pesar de tremendas persecuciones. En el marco histórico de la Europa cristiana, los países bálticos presentan hoy una característica muy significativa para el futuro de la comunidad eclesial y de nuestro continente. En ellos se han encontrado dos itinerarios de evangelización: el primero partía de Roma y llevaba la huella del cristianismo de Occidente el segundo provenía de Constantinopla y llevaba las aportaciones de la Iglesia oriental. Esas dos tradiciones cristianas, convergentes en su contenido pero diversas en sus expresiones, son como dos raíces a partir de las cuales se ha desarrollado Europa en su dimensión espiritual.” Y agregaba:
“Apoyándonos en la oración apremiante de Cristo por la unidad de sus discípulos —ut unum sint—confiamos en que llegue pronto el tiempo en que los creyentes tengan nuevamente «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32)”
“Mi visita, por tanto, cobra una dimensión ecuménica. Hoy es más necesario que nunca, especialmente con miras a un anuncio más creíble del Evangelio, que los discípulos de Cristo estén unidos. Todos tienen que tender a esa meta intensificando el diálogo y poniéndose a la escucha dócil de la palabra de Dios y en actitud constante de conversión cada vez más profunda a Cristo, camino, verdad y vida. La unidad es un don de lo alto, que hay que implorar ardientemente.”

Y a su regreso recalcaba “ Mi visita a los países bálticos tuvo también una singular dimensión ecuménica. Esos países (Lituania, Estonia, Letonia) son el lugar de encuentro de los dos caminos de la evangelización en el continente europeo: el que partía de Roma y el que provenía de Constantinopla. Son, asimismo, el lugar en que hay que buscar el acercamiento y la unidad de los cristianos, que todavía están divididos entre sí.” Y agregaba y aclaraba : “ La mayor parte de la población lituana pertenece a la Iglesia católica (73,4%) la comunidad católica letona es minoritaria (25% de la población); y, en Estonia, los católicos son una minoría muy pequeña (0,3%). Se trata de comunidades que salen de un período de persecución y dura opresión, y deben recuperar las pérdidas sufridas en el pasado. Por tanto, les espera la gran tarea de la "nueva evangelización". Deben tomar conciencia de que sanguis martyrum est semen christianorum”.

Al celebrarse el VI centenario del bautismo de Lituania Juan Pablo II escribió la Carta Apostólica SESCENTESIMA ANNIVERSARIA, donde resume la historia de la Iglesia Católica de Lituania.

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domingo, 28 de junio de 2009

Juan Pablo II y Lituania


La mañana del 28 de junio de 1987 el Siervo de Dios Juan Pablo II unido espiritualmente a los obispos de Lituania concelebraba la Santa Misa con representantes de toda Europa. En la celebración se llevaba a cabo la ceremonia de beatificación del Arzobispo Jurgis Matulaitis verdadero “siervo y apóstol de Jesucristo” siempre fiel a su lema episcopal “Vence el mal con el bien” reformador y fundador de congregaciones religiosas.

Era una ocasión muy especial y muy cercana al Papa polaco pues se celebraba el VI centenario del “Bautismo” de Lituania, país tan íntimamente ligado a Polonia por el matrimonio del duque Jaguiello de Lituania con la reina polaca Eduvigis, que seria canonizada por Juan Pablo II en 1997. Con motivo de este aniversario Juan Pablo II había dedicado la Carta Apostólica Sescentésima Aniversaria donde describe brevemente la historia de la Iglesia en Lituania y el camino hacia el “bautismo”. Allí tambien anunciaba la beatificación del siervo de Dios Mons. Jurgis Matulaitis.



Ese mismo domingo 28 de junio de 1987 durante el rezo del Ángelus el Papa comenzaba el ”viaje mariano” por diferentes Santuarios del mundo que abarcaría todo el Año Mariano. La primer “visita” la dedicaba precisamente a los santuarios marianos de Lituania y en primer término al Santuario Puerta de la Aurora en Vilna "Ausros Vartai", donde se venera la imagen milagrosa de la “Madre de Misericordia”. Recordaba también otros santuarios marianos de Lituania: Zemaiciu Kalvarija, el Santuario de Krekenava y el de Pivasiunai
.
Invito visitar:
una preciosa carta del Obispo lituano Matulaitis escrita en 1923 de regreso en su diócesis despues de haber visitado al Papa en Roma.
y mis post anteriores: