Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 28 de septiembre de 2016

La Cruz que engrandece – San Juan de la Cruz y Juan Pablo II




“En 1991, con ocasión del IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia, el Papa Juan Pablo II dirigió una Carta Apostólica al General de los Carmelitas Descalzos, que tituló "San Juan de la Cruz, Maestro de lafe y testigo del Dios Vivo".  

Ya en 1982, en su visita a España, el Papa nos había dicho a los españoles: “Leed continuamente las obras de los grandes Maestros del espíritu. ¡Cuántos tesoros de amor y de fe tenéis al alcance de vuestra mano en vuestro bello idioma!”.
En Segovia, junto al sepulcro de San Juan de la Cruz, ya había dicho: “San Juan de la Cruz, Maestro de la fe, gran maestro de los senderos que conducen a la unión con Dios, teólogo y místico, poeta y artista”.
El mismo Juan Pablo II, joven Karol Wojtyla de diecinueve años, acababa de perder a su padre, único miembro de su familia que le quedaba y con quien vivía. Su padre murió en soledad sin la compañía de su hijo. ¡Cómo trituró su muerte el corazón del joven sensible y profundamente religioso! Karol lloró amargamente. —“Me ha ocurrido por tres veces una gran tristeza: Todos ellos mi madre, mi hermano, mi padre, se fueron de este mundo sin que yo tuviera el consuelo de acompañarles en el último instante”.
Aparece entonces en la vida de Karol una figura importante, Jan Tyranowski, 

que ejercía en amplios círculos de Cracovia una influencia poderosa. Era sastre de oficio, pero trabajaba en las canteras con Karol. Era un verdadero místico. El inició a Wojtyla en la lectura de San Juan de la Cruz. Con él se reunía lo más esperanzador de la juventud polaca.
Estudiaban a San Juan y a Santa Teresa de Jesús. De aquella escuela clandestina en plena invasión nazi, no sólo surgió Wojtyla: un gran sector de Polonia debe en gran parte su firme fe, adulta y compacta, en la vorágine de las más terribles borrascas, al influjo del Doctor Místico. En comunicación constante con Tyranowski y con sus amigos, sorbe a raudales la solidez y belleza de San Juan de la Cruz. Clima adecuado para que en él germine la decisión de ser sacerdote.
Se comprende que cuando Karol Wojtyla llega a Roma enviado por el Cardenal Sapieha, Arzobispo de Cracovia, a hacer su Doctorado en Teología, elija a San Juan, para estudiar y escribir su tesis: “El acto de fe en San Juan de la Cruz”, bajo la dirección del Padre Garrigou—Lagrange.
Posteriormente publicó en 1951: Humanismo de San Juan de la Cruz, el misterio y el hombre que fue su tesis doctoral en la Facultad de Teología de Cracovia. El Cardenal Wojtyla ha quedado agradecido a Tyranowski. Un Papa con una mente vigorosa, que con esa misma cabeza decidió elegir por mentor espiritual al místico español... cuando ese Papa ha asombrado al mundo por su valor, fuerza personal, coraje, liderazgo espiritual, armonía humano-divina, ha revalorizado el doctorado de San Juan y lo ha puesto de actualidad.
Hay una sintonía en la vida de Wojtyla y en la de Fray Juan. Ambos han sufrido duras pruebas. Pero la cruz les ha engrandecido. A otros menos grandes, la cruz los envilece, los deja resentidos para siempre. Ambos saborean la belleza: los altos picachos nevados, los montes y espesuras - plantados por la mano del Amado -. Ambos gustan de trabajar ante el Sacramento de la Eucaristía. Ambos escriben poesía. Y los dos gustan de las flores.
Fray Juan gozaba adornando con ellas los altares toda su vida y cantó al Amado que pace entre las flores. Y su sensibilidad captó la belleza de las flores y rosales. Y de las guirnaldas en las frescas mañanas escogidas. Y aprendió a dejar su cuidado entre las azucenas olvidado. Wojtyla cultivaba las flores en el jardín de su Arzobispado de Cracovia, nos ha dicho D. Marcelo González Martín en su Prólogo a Signo de contradicción. Flores frescas que perfumaban después su capilla eucarística.
Juan Pablo II ha dicho que, cuando elaboraba su tesis, “intuía que la síntesis de San Juan de la Cruz contiene no solamente una sólida doctrina teológica sino, sobre todo, una exposición de la vida cristiana en sus aspectos básicos, como son la comunión con Dios, la dimensión contemplativa de la oración, la fuerza teologal de la misión apostólica y la tensión de la esperanza cristiana”. San Juan de la Cruz nos ha dejado una gran síntesis de espiritualidad y de experiencia mística cristiana.
Y en el marco tomista de los pensadores polacos actuales, también hay que situar a Kalinowski, profesor de la Universidad de Lublín y, después exiliado en Francia, y Swiezaws, comisionado por el Episcopado polaco como auditor laico en el Concilio Vaticano II, dos personalidades importantes, en cuya obra y planteamientos, aparece clara la huella del estudio y lectura —profunda- de San Juan de la Cruz, plenamente asimilado.”

domingo, 14 de diciembre de 2008

“Maestro en el camino de la fe”

cubierta de la version en idioma esloveno de "Noche oscura"
El 14 de diciembre, fiesta de san Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia, del año 1990, el Santo Padre Juan Pablo II firma Carta Apostólica Maestro en la Fe, dirigida a l orden de los Hermanos Descalzos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo con ocasión del IV Centenario de la muerte de san Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia.

San Juan de la Cruz, “ enamorado de Dios”, “Maestro en la fe y testigo del Dios vivo” nos dice Juan Pablo II - invita a contemplar el misterio de la cruz de Cristo. “Teólogo y místico, hizo del misterio trinitario y de los misterios del Verbo Encarnado el eje de la vida espiritual y el cántico de su poesía”.

Yo mismo me he sentido atraído especialmente por la experiencia y enseñanzas del santo de Fontiveros” - comentaba al principio de la Carta - Desde los primeros años de mi formación sacerdotal encontré en él un guía seguro en los senderos de la fe. Este aspecto de su doctrina me pareció de importancia vital para todo cristiano, particularmente en una época como la nuestra, exploradora de nuevos caminos, pero también expuesta a riesgos y tentaciones en el ámbito de la fe. Mientras continuaba aún vivo el clima espiritual suscitado por la celebración del IV Centenario del nacimiento del santo carmelita (1542-1942) y Europa renacía de sus cenizas, tras haber experimentado la noche oscura de la guerra, elaboré en Roma mi tesis doctoral en Teología acerca de La fe según san Juan de la Cruz [1] . En ella analizaba y destacaba la afirmación central del doctor místico: la fe es el medio único, próximo y proporcionado para la comunión con Dios. Ya entonces intuía que la síntesis de san Juan de la Cruz contiene no solamente una sólida doctrina teológica sino, sobre todo, una exposición de la vida cristiana en sus aspectos básicos como son la comunión con Dios, la dimensión contemplativa de la oración, la fuerza teologal de la misión apostólica, la tensión de la esperanza cristiana”.
“Como maestro en el camino de la fe, su figura y escritos iluminan a cuantos buscan la experiencia de Dios por medio de la contemplación y del abnegado servicio a los hermanos. En su elevada producción poética, en sus tratados doctrinales -Subida del Monte Carmelo, Noche Oscura, Cántico Espiritual, y Llama de Amor viva-, así como en sus escritos breves y enjundiosos -Dichos de luz y amor, Avisos y Cartas-, el santo nos ha dejado una gran síntesis de espiritualidad y de experiencia mística cristiana. Sin embargo, entre tanta riqueza de temas y contenidos, quiero fijar la atención en su mensaje central: la fe viva, guía del cristiano, única luz en las noches oscuras de la prueba, llama ardiente alimentada por el Espíritu”.
Con gozo constata que San Juan de la Cruz es “Guía para los que buscan a Dios” considerando “la multitud de personas que, desde las más variadas perspectivas, se acercan a sus escritos: místicos y poetas, filósofos y psicólogos, representantes de otros credos religiosos, hombres de cultura y gente sencilla”

Finaliza la Carta con un Mensaje de proyección universal, un mensaje especial para España, patria de San Juan de la Cruz y otro para los hijos e hijas del Carmelo.


En su Carta a las Carmelitas Descalzas, con motivo de la aprobación de sus códigos fundamentales, el Santo Padre les recordaba que en esa Carta Apostólica, l2 “ exhortaba a orientar vuestra vida hacia la adquisición del “puro amor” de la intimidad con Dios que, según el Doctor Místico, es ese bien precioso que fecunda desde la soledad contemplativa la misión de la Iglesia (cf. Maestro en la fe, 20; San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 29, 2-3)”

sábado, 14 de diciembre de 2013

Acercamiento a San Juan de la Cruz – P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d




“El 14 de Diciembre la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de S. Juan de la Cruz, uno de los místicos más profundos de todos los tiempos y el más grande de los poetas de lengua española. Sus poemas cautivan por igual a creyentes de todos los credos religiosos y a personas indiferentes ante la fe. Sus obras están traducidas a más de 50 idiomas y es leído por cristianos, musulmanes, budistas, hindúes... Cada año se publican numerosas tesis doctorales sobre «S. Juan de la Cruz y el Islam», «S. Juan de la Cruz y el Budismo-Zen», «S. Juan de la Cruz y la poesía contemporánea», «S. Juan de la Cruz y los filósofos nihilistas»... Aunque nos resulte sorprendente, podemos encontrar estudios sobre su influencia en la Teología Protestante, en la obra de Descartes, Pascal, Husserl, Bergson, Bernanos, Bonhoeffer, Nietzsche, Dostoievski, Ghandi, Unamuno, Simone Weil, Vicente Aleixandre... De todos es conocido que el Papa Juan Pablo II hizo su tesis doctoral sobre «la fe en San Juan de la Cruz» y que le cita en muchas de sus intervenciones. Manuel Diego Sánchez publicó en 1993 un volumen sobre la «Bibliografía del IV centenario de su muerte» con 2142 títulos y en el año 2000 otro libro titulado «San Juan de la Cruz. Bibliografía sistemática», donde se recogen 6328 títulos sobre las biografías, estudios textuales, históricos, doctrinales, litúrgicos o de cualquier tipo sobre el Santo.

Juan de Yepes nació en Fontiveros (Ávila) en 1542 y murió en Úbeda (Jaén) en 1592. Su vida transcurrió en pleno siglo de oro español. Le tocó vivir una época de fuertes contrastes: Aunque en los dominios del Emperador Felipe II nunca se ponía el sol (España y Portugal, Imperio Alemán, Flandes, Nápoles, Milán, Filipinas, América, Colonias Africanas), en Castilla, Aragón y en el Levante se sucedían las revueltas populares para protestar contra la sangría de hombres y dinero que se necesitaban para mantener los ejércitos que participaban en las conquistas americanas, en los enfrentamientos con Francia y con Inglaterra, en las guerras de religión en toda Europa. Mientras Miguel de Cervantes y Lope de Vega escribían sus mejores páginas, la gran mayoría de la población era analfabeta. Al mismo tiempo en que España se llenaba de impresionantes palacios, catedrales y monasterios y se realizaban algunas de las obras más emblemáticas del Renacimiento, las malas cosechas, epidemias y hambrunas cercenaban las vidas de los más débiles.
Nuestro Santo conoció la miseria desde su infancia. Fue testigo de la muerte de su padre y de su hermano a causa del hambre. Tuvo que emigrar, mendigar y servir en un hospital de enfermos contagiosos desde niño. Incluso trabajó como aprendiz en distintos talleres artesanos. Posteriormente, cuando asuma cargos de responsabilidad en el Carmelo Descalzo, lo encontraremos cuidando personalmente de los enfermos, diseñando las plantas de los conventos, levantando tabiques, pintando muros, cultivando la huerta y realizando todo tipo de trabajos manuales. Algo impensable en una época en la que estas ocupaciones se consideraban incompatibles con las actividades intelectuales o de gobierno, por deshonrosas. Asumió voluntariamente la pobreza evangélica como expresión de renuncia y desasimiento de todo lo material, como fuente de libertad interior. Sin embargo, no permitió que sus frailes salieran a pedir por las calles y siempre procuró que tuvieran lo necesario para cubrir sus necesidades (alimentación, vestido), especialmente los enfermos.”

(Leer texto completo en Mercabá ese sitio tan fenomenal recopilado generosamente por el padre Pedro Azuar)   
El mismo sitio ofrece mas material sobre el santo de Fontiveros, tan cercano y querido por Karol Wojtyla/Juan Pablo II, y sobre quien Karol Wojtyla escribiera su tesis doctoral titulada La fe segun San Juan de la Cruz.

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jueves, 14 de diciembre de 2017

San Juan de la Cruz, maestro de los senderos que conducen a la unión con Dios


“ El Santo de Fontiveros es el gran maestro de los senderos que conducen a la unión con Dios…. El indica los caminos del conocimiento mediante la fe, porque sólo tal conocimiento en la fe dispone el entendimiento a la unión con el Dios vivo.
¡Cuántas veces, con una convicción que brota de la experiencia, nos dice que la fe es el medio propio y acomodado para la unión con Dios! Es suficiente citar un célebre texto del libro segundo de la “Subida del Monte Carmelo”: “La fe es sola el próximo y proporcionado medio para que el alma se una con Dios... Porque así como Dios es infinito, así ella nos lo propone infinito; y así como es Trino y Uno, nos le propone Trino y Uno... Y así, por este solo medio, se manifiesta Dios al alma en divina luz, que excede todo entendimiento. Y por tanto cuanto más fe tiene el alma, más unida está con Dios” (Idem, Subida del Monte Carmelo, II, 9, 1).
Con esta insistencia en la pureza de la fe, Juan de la Cruz no quiere negar que el conocimiento de Dios se alcance gradualmente desde el de las criaturas; como enseña el libro de la Sabiduría y repite San Pablo en la Carta a los Romanos (cf. Rm 1, 18-21; cf. S. Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 4, 1). El Doctor Místico enseña que en la fe es también necesario desasirse de las criaturas, tanto de las que se perciben por los sentidos como de las que se alcanzan con el entendimiento, para unirse de una manera cognoscitiva con el mismo Dios. Ese camino que conduce a la unión, pasa a través de la noche oscura de la fe.
El acto de fe se concentra, según el Santo, en Jesucristo; el cual, como ha afirmado el Vaticano II, a es a la vez el mediador y la plenitud de toda la revelación” (Dei Verbum, 2). Todos conocen la maravillosa página del Doctor Místico acerca de Cristo como Palabra definitiva del Padre y totalidad de la revelación, en ese diálogo entre Dios y los hombres: “El es toda mi locución y respuesta, y es toda mi visión y toda mi revelación. Lo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, dándoosle por hermano, compañero y maestro, precio y premio” (Subida del Monte Carmelo, II, 22, 5).
Y así, recogiendo conocidos textos bíblicos (cf. Mt 17, 5; Hb 1,1), resume: “Porque en darnos como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola palabra, y no tiene más que hablar” (Subida del Monte Carmelo, II, 22, 3). Por eso la fe es la búsqueda amorosa del Dios escondido que se revela en Cristo, el Amado (Cántico espiritual, I, 1-3. 11).
Sin embargo, el Doctor de la fe no se olvida de puntualizar que a Cristo lo encontramos en la Iglesia, Esposa y Madre; y que en su magisterio encontramos la norma próxima y segura de la fe, la medicina de nuestras heridas, la fuente de la gracia…..
[…]
Al hombre de hoy angustiado por el sentido de la existencia, indiferente a veces ante la predicación de la Iglesia, escéptico quizá ante las mediaciones de la revelación de Dios, Juan de la Cruz invita a una búsqueda honesta, que lo conduzca hasta la fuente misma de la revelación que es Cristo, la Palabra y el Don del Padre. Lo persuade a prescindir de todo aquello que podría ser un obstáculo para la fe, y lo coloca ante Cristo. Ante El que revela y ofrece la verdad y la vida divinas en la Iglesia, que en su visibilidad y en su humanidad es siempre Esposa de Cristo, su Cuerpo Místico, garantía absoluta de la verdad de la fe (cf. S. Juan de la Cruz, Llama de amor viva, Prol., 1).
[…]
Juan de la Cruz siguió las huellas del Maestro, que se retiraba a orar en parajes solitarios (Subida del Monte Carmelo, III, 44, 4). Amó la soledad sonora donde se escucha la música callada, el rumor de la fuente que mana y corre aunque es de noche. Lo hizo en largas vigilias de oración al pie de la Eucaristía, ese “vivo pan” que da la vida, y que lleva hasta el manantial primero del amor trinitario.
[…]
 Una de las cosas que más llaman la atención en los escritos de San Juan de la Cruz es la lucidez con que ha descrito el sufrimiento humano, cuando el alma es embestida por la tiniebla luminosa y purificadora de la fe….. El Doctor Místico nos enseña la necesidad de una purificación pasiva, de una noche oscura que Dios provoca en el creyente, para que más pura sea su adhesión en fe, esperanza y amor. Sí, así es. La fuerza purificadora del alma humana viene de Dios mismo. Y Juan de la Cruz fue consciente, como pocos, de esta fuerza purificadora. Dios mismo purifica el alma hasta en los más profundos abismos de su ser, encendiendo en el hombre la llama de amor viva: su Espíritu.
[…]
El hombre moderno, no obstante sus conquistas, roza también en su experiencia personal y colectiva el abismo del abandono, la tentación del nihilismo, lo absurdo de tantos sufrimientos físicos, morales y espirituales. La noche oscura, la prueba que hace tocar el misterio del mal y exige la apertura de la fe, adquiere a veces dimensiones de época y proporciones colectivas.
[…]
Juan de la Cruz, con su propia experiencia, nos invita a la confianza, a dejarnos purificar por Dios; en la fe esperanzada y amorosa, la noche empieza a conocer “los levantes de la aurora”; se hace luminosa como una noche de Pascua —“O vere beata nox!”, “¡Oh noche amable más que la alborada!”— y anuncia la resurrección y la victoria, la venida del Esposo que junta consigo y transforma al cristiano: “Amada en el Amado transformada”.
¡Ojalá las noches oscuras que se ciernen sobre las conciencias individuales y sobre las colectividades de nuestro tiempo, sean vividas en fe pura; en esperanza “que tanto alcanza cuanto espera”; en amor llameante de la fuerza del Espíritu, para que se conviertan en jornadas luminosas para nuestra humanidad dolorida, en victoria del Resucitado que libera con el poder de su cruz!”



martes, 12 de agosto de 2025

Historia y origen de las Jornadas Mundiales de la Juventud ( 2 de 2)

 


La Cruz y el Icono de Maria

La historia de la “Cruz del Año Santo”, la “Cruz del Jubileo”, la “Cruz de las JMJ”, la “Cruz peregrina”; muchos la llaman la “Cruz de los jóvenes” : 

La Cruz, antes de pasar de manos de los jóvenes del Canadá a las de los de Alemania durante la misa del Domingo de Ramos de 2003, hizo un viaje a Irlanda para una misión juvenil. Una vez en Roma, para el Domingo de Ramos, Juan Pablo II introdujo un nuevo elemento: a partir de entonces el icono de María Salus Populi acompañaría la peregrinación de la Cruz (Este icono, que es una réplica del icono venerado en Santa María la Mayor en Roma, había estado presente en la JMJ 2000 durante la Vigilia y la Misa papal en Tor Vergata en Roma). El Papa dijo: “A la delegación que ha venido de Alemania le entrego hoy también el icono de María. De ahora en adelante, juntamente con la Cruz, este icono acompañará las Jornadas Mundiales de la Juventud. Será signo de la presencia materna de María junto a los jóvenes, llamados, como el apóstol san Juan, a acogerla en su vida”. Así la Cruz y el Icono empezaron su peregrinación por diferentes países de camino a Alemania.

En la II JMJ realizada enBuenos Aires en 1987 el Papa nos decia: Hoy preside este encuentro la gran cruz que encabezó todas las ceremonias del Año Santo de la Redención, y que el Domingo de Resurrección entregué a un grupo de jóvenes, diciéndoles: “Queridísimos jóvenes, al final del Año Santo os confío el signo mismo de este Año Jubilar. ¡La cruz de Cristo! Llevada por el mundo como señal del amor de nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado está la salvación y la redención”. Al dirigirme ahora a vosotros, jóvenes latinoamericanos, quiero recordaros que sois –a la sombra de la cruz de Cristo– protagonistas de una doble esperanza: por vuestra juventud, esperanza de la Iglesia; y por ser de Latinoamérica, continente de la esperanza. Y todo ello os confiere una particular responsabilidad, ante la Iglesia y ante toda la humanidad. ¡Espero mucho de vosotros!

Al concluir la Misa del Domingo de Ramos el  13 de abril de 2003  XVIII Jornada Mundial de la Juventud los jóvenes recibieron del Papa Juan Pablo II una copia del icono de Maria Salus Populi Romani cuyo original se custodia en la Basilica de Santa Maria la Mayor de Roma, que acompañaría a la Cruz durante su paso por el mundo. Cuando se lo entregó les dijo: “De ahora en adelante, juntamente con la Cruz, este icono acompañará las Jornadas Mundiales de la Juventud. Será signo de la presencia materna de María junto a los jóvenes, llamados, como el apóstol san Juan, a acogerla en su vida.” (13 abril 2003).


Al igual que la Cruz el icono de Maria fue confiado al Centro San Lorenzo  inaugurado el 13 de marzo de 1983.creado por expreso deseo del Papa Juan Pablo II.  Nacido en el año del Jubileo extraordinario de la Redención, se ha convertido en un símbolo de la atención del Santo Padre a los jóvenes y de la custodia de la Cruz del Jubileo ofrecida por el Papa a los jóvenes en 1984. El Centro sigue siendo considerado el símbolo principal de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Durante los últimos treinta años la comunidad internacional Emmanuel ha servido al Centro, animando oraciones y promoviendo actividades con jóvenes de diferentes países, misión que en 2018 le fue  confiada a la Comunidad Shalom.

El icono original es sin duda el icono de la Virgen María más importante de cuantos se conservan en Roma. Durante varios siglos estuvo colocado sobre la puerta del baptisterio de la Basílica de Santa María la Mayor. En 1613 se llevó al altar de la Capilla Paulina construida en dicha basílica. El icono tenía fama de milagroso y, por ello, fue sacado en procesión en varias situaciones de gran necesidad. En una ocasión se le atribuye el milagro de acabar con una plaga en Roma. Mide 117 x 79 centímetros, un tamaño elevado para ser un icono. Desde el comienzo de su pontificado el Santo Padre Juan Pablo II quiso que una lámpara estuviera encendida de día y de noche bajo el icono de María, Salus Populi Romani, como testimonio de su gran devoción.

La Virgen usa una capa azul marino ajustada sobre una túnica púrpura. Unas letras en griego la identifican a la “Madre del Dios”. Su hijo, está sosteniendo un libro en la mano izquierda, probablemente los evangelios. Su mano derecha se levanta en actitud de bendecir, pero es María, no él, el que mira directamente hacia el espectador y le interpela. (Fuente)

Origen de la devoción explicadapor Juan Pablo II en su visita  a la Basílica Santa Maria Maggiore el l8 de diciembre de 1980 

Las Primeras Jornadas:

1984  Roma: Plaza de San Pedro, Domingo de Ramos (15 de abril de 1984) Clausura del Jubileo de los jóvenes en Roma con motivo del Año santo de la Redención El Papa entrega la Cruz a los jóvenes (22 de abril de 1984)

 1985  Roma: Plaza de San Pedro, Domingo de Ramos (31 marzo) Encuentro mundial de jóvenes con motivo del Año Internacional de la Juventud. El Papa dedica una Carta Apostólica a los jóvenes y a las jóvenes del mundo (31 de marzo de 1985) y después anuncia la institución de la Jornada Mundial de la Juventud (20 de diciembre de 1985)

1986  I Jornada Mundial de la Juventud Tema: «Siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza» (1Pt 3,15) Celebración (diocesana) - Domingo de Ramos (23 de marzo de 1986)

1987  II Jornada Mundial de la Juventud Tema: «Hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tiene» (1Jn 4,16) Celebración (internacional) - Buenos Aires, Argentina (11-12 abril)

El Camino completo de lasJornadas en el sitio de la Santa Sede 

La Cruz de los Jóvenes 

La cruz de las JMJ 

 

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miércoles, 16 de julio de 2025

El espíritu carmelitano de Karol Wojtyla

 

El 7 de junio de 1979 Karol Wojtyla, ya como Papa Juan Pablo II en un  discurso muy emotivo demostraba el enorme cariño por su ciudad de origen y decía que llegaba “con gran emoción a la ciudad en que nací, a la parroquia en que fui bautizado y acogido para formar parte de la comunidad eclesial, al ambiente al que estuve vinculado durante 18 años de mi vida: desde el nacimiento hasta el examen de madurez.

  


(Izq. Santuario de San José, en el medio estatua en honor a San Rafael Kalinowski, al fondo convento carmelitano)

Evidentemente no hubo tiempo entonces en acercarse a su querido Santuario de San Jose, parte del Monasterio de los padres carmelitanos, que habían llegado a Wadowice en 1892 y entre  1897/1899 construyeron en “la colina” una iglesia y un monasterio. El arquitecto de la iglesia y prior de la comunidad carmelita había sido San Rafael Kalinowski. En esta Iglesia después de su primera comunión Karol recibió el escapulario de manos del padre Sebastián y la iglesia guarda uno de sus escapularios expuesto en un relicario como un preciado tesoro.

Fue recién durante su viaje de 1983 que pudo rendir el correspondiente  homenaje,  si bien no en Wadowice, sino en Cracovia,  beatificando al padre Rafael Kalinowski, aquel mártir del confesionario”,  que había comenzado su vida carmelitana tardíamente, a los 42 años,  y fue proclamado santo en Roma el 17 de noviembre de 1991, con ocasión de un aniversario por cierto significativo: el IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz. 

Karol Wojtyla no solía hablar mucho de su propia vida  y de lo que le había acontecido, es por sus amigos, compañeros y maestros que han quedado registrados detalles.   Es así que en Boniecki (Kalendarium) leemos que después de haber sido consagrado obispo visitó su querido convento de “Na Gorce” (en la colina) en Wadowice y su visita quedo anotada en el Convento  con el siguiente comentario firmado por el padre carmelita Boguslaw Woznicki:  “Al visitar el seminario carmelitano ya como obispo auxiliar, inmediatamente después de su consagración, nos decía ” Me alegra compartir con ustedes mi devoción a la Virgen Maria, Madre del Escapulario. Siempre llevo el escapulario que recibí de manos del padre Sylvester el dia de mi primera comunión y si bien vivía casi pegado a la iglesia parroquial, siempre he permanecido muy unido a vuestra iglesia “en la colina” . Entre todos los servicios que encantaban a mi alma de niño, uno de los más preciados era la novena preparatoria a la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, durante las vacaciones de verano. En aquellos días no solíamos irnos de vacaciones como ahora.  Yo pasaba mis vacaciones en Wadowice y nunca me perdía la novena durante los años que viví allí. A veces era difícil dejar los amigos, dejar las refrescantes olas del rio Skawa,  pero el poderoso toque de las campanas carmelitanas era más fuerte,  penetraba hasta el alma y así dejaba todo y partía.  Debo reconocer que yo vivía casi pegado a la iglesia de Wadowice, pero “creci” al amparo de la Iglesia de San José.     

Durante sus primeros años de vida en Cracovia fue Jan Tyranowski quien afirmó su devoción carmelitana introduciéndolo en los escritos de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Ávila, tal como Juan Pablo II reconoce en Don y Misterio.  Este sastre,  un laico contemplativo  (que formo un grupo de jóvenes llamado rosario viviente) introdujo a Karol a la espiritualidad carmelitana y sobre todo en el conocimiento del místico español San Juan de la Cruz. El sastre intuyó cuanto podía influir la vida de San Juan de la Cruz en este otro poeta,  y no se equivocó,  pues Karol Wojtyla estudiará el español para comprenderlo mejor y escribirá más tarde su obra doctoral  La fe segùn San Juan de la Cruz.  El traductor al español de la obra nos dice que en 1964, Karol Wojtyla encontrará en su camino universitario no al estudiante de Salamanca, sino al santo y al doctor de la Iglesia." 

En Don y Misterio Juan Pablo II además nos cuenta que en Cracovia se “acrecentó su interés por la espiritualidad carmelitana….en la calle Rakowicka, había un monasterio de Padres Carmelitas Descalzos. Tenía contactos con ellos y una vez hice allí mis Ejercicios Espirituales, con la ayuda del P. Leonardo de la Dolorosa. Durante un cierto tiempo consideré la posibilidad de entrar en el Carmelo. Las dudas fueron resueltas por el Arzobispo Cardenal Sapieha, quien -con el estilo que lo caracterizaba- dijo escuetamente: "Es preciso acabar antes lo que se ha comenzado''. Y así fue. “

Su sentir con el Carmelo fue constante y viviente.  Cito aquí solo algunos ejemplos: su visita al Carmelo de Lisieux  donde en su discurso demostraba su profunda cercanía y admiración por la orden.  al igual que su visita en 1982 a las religiosas carmelitas de Avila,   como asi también  su discurso con ocasión del acto de clausura del IV centenario de la muerte de Santa Teresa. 

Invito leer el precioso escrito:  “Juan Pablo II y el Carmelo Teresiano” de  Jesus Castellanos Cervera 


 

sábado, 11 de octubre de 2008

Canonización beata Teresa Benedicta de la Cruz

En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!» (Ga 6, 14).

Pocos días antes de celebrar el 20° aniversario de su pontificado el 11 de octubre de 1998, el Santo Padre Juan Pablo II canonizó en la Plaza San Pedro a la beata Teresa Benedicta de la Cruz, santa y mártir, mujer extraordinaria que vivió la experiencia de la búsqueda, convertida al catolicismo y, deportada por ser judía, eligió recorrer el camino de la cruz junto con sus compañeros judíos de prisión.
“Las palabras de san Pablo a los Gálatas, - expresaba el Santo Padre en su homilía - reflejan bien la experiencia humana y espiritual de Teresa Benedicta de la Cruz “ ..¡La cruz de Cristo había entrado en su corazón transformando su existencia y su experiencia espiritual fue ejemplo elocuente de una extraordinaria renovación interior. Una joven en búsqueda de la verdad, gracias al trabajo silencioso de la gracia divina…y “hoy desde el cielo, nos repite a todos las palabras que marcaron su existencia: «En cuanto a mí ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!». Recordando la terrible tragedia ocurrida en su amada patria agregaba : “Al celebrar de ahora en adelante la memoria de la nueva santa, no podremos menos de recordar, año tras año, la shoah, ese plan cruel de eliminación de un pueblo, que costó la vida a millones de hermanos y hermanas judíos”
“La mente de Edith Stein no se cansó de investigar, ni su corazón de esperar. Recorrió el camino arduo de la filosofía con ardor apasionado y, al final, fue premiada: conquistó la verdad; más bien, la Verdad la conquistó. En efecto, descubrió que la verdad tenía un nombre: Jesucristo, y desde ese momento el Verbo encarnado fue todo para ella. Al contemplar, como carmelita, ese período de su vida, escribió a una benedictina: «Quien busca la verdad, consciente o inconscientemente, busca a Dios».”

El sacerdote P. Hirschman SJ, quien conoció a la santa perfiló la figura de Edith Stein con estas palabras : «Entre su bautizo y su entrada en el Carmelo se extendió sobre Alemania la sombra creciente del odio hacia los judíos, que le cerró las puertas de la docencia en la Universidad y de una intensa actividad científica. Pero le abrió al mismo tiempo las puertas al trabajo católico de la mujer y al amor a la cruz de la orden carmelitana. En el espíritu de la teología de la cruz de su gran hermano en religión, San Juan de la Cruz, supo unir intensamente la cruz de su pertenencia al pueblo judío, que le asigno la Historia, con la cruz de Jesucristo.» (del libro de Waltraud Herbstirth)

Edith Stein habia sido beatificada por Juan Pablo II durante su visita pastoral a Alemania el 1 de mayo de 1987 en la ciudad de Colonia. El 1ro de octubre de 1999 mediante el motu propio «Spes aedificandi» Juan Pablo II proclamaba a Santa Teresa Benedicta de la Cruz copatrona de Europa, junto a Santa Brigida de Suecia y Santa Catalina de Siena

Invito visitar:
Escritos de la santa y sobre ella, traducidos por Waltraut Stein, su sobrina nieta al inglés
Santa Teresa Benedicta de la Cruz Edith Stein – en 4 capítulos : La búsqueda de la verdad, El catolicismo, Al Carmelo de Colonia, Años de espera.
La ciencia de la cruz en Edith Stein
En el nro 1 enero 2008 de Totus Tuus pag. 14 : "Juan Pablo II y los santos - protagonista de la fe: Edith Stein"
Y El verdadero rostro de Edith Stein de Waltraud Herbstrith, Carmelo Edith Stein (Ediciones Encuentro, Madrid 1990)

miércoles, 2 de julio de 2008

El camino de la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud


El camino de la Cruz – símbolo de la fé - conocida como Cruz del Año Santo, Cruz del Jubileo, Cruz de la JMJ, Cruz peregrina o Cruz de los jóvenes, de las Jornadas Mundiales de la Juventud, cuya peregrinación completa y detallada se puede leer en el Sitio oficial de la Santa Sede, comenzó en Roma el 22 de abril de 1984, Año Santo de la Redención.  La Cruz fue confiada al Centro San Lorenzo de Roma, (alli se puede leer detalles de su historia) que “se convertiría en su morada habitual durante los períodos en los que aquélla no estuviera peregrinando por el mundo …. “os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención” decía entonces Juan Pablo II.



La peregrinación de la Cruz de madera de 3,8 mts de altura no se limito a las JMJ. La Cruz del Año Santo (así se denominaba en aquel entonces) hizo su primera peregrinación en el mes de julio de 1984 a Munich (Bavaria, la patria chica de Benedicto XVI) luego a la ciudad santuario de Lourdes y a la de Paray-le-Monial donde Jesús se le apareció a Marguerite-Marie Alacoque (1647-1690), volviò a Alemania y por expreso pedido del Santo Padre, en 1985 los jóvenes alemanes la llevaron a Praga, Checoslovaquia, que estaba pasando momentos difíciles.

En 1986 la Cruz ya se encontraba en Roma. La cronología de sus peregrinaciones se fue desarrollando en forma similar a través de los años visitando comunidades, países y continentes, siempre volviendo a su “hogar – santuario romano” para estar presente en las Jornadas Mundiales diocesanas y ser traspasada por los jóvenes de las últimas Jornadas a los jóvenes en cuyo país se celebrarían las siguientes.


En 1987 tuvimos el privilegio y la bendición de tener la Cruz peregrina en Buenos Aires para la II Jornada Mundial de la Juventud, con el lema “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1Jn 4, 16). Ese Domingo de Ramos tan especial, en su viaje aspotolico a Uruguay, Chile y Argentina Juan Pablo II, desde esta América Latina que él llamó “continente de la esperanza”… por la fidelidad a Cristo,… por su fidelidad a la única esperanza, que es la cruz de Cristo”, nos invitó a todos ser “juventud cristiana de espíritu”, a saber pedir “Señor que vea” (Lc 18, 41). ¡Que vea yo, Señor, cuál es tu voluntad para mí en cada momento, y sobre todo que vea en qué consiste ese designio de amor para toda mi vida, que es mi vocación….poned esta petición en manos de Santa María - nos decía - nuestra Madre Sí, también yo quiero repetir con vosotros: “¡América Latina: sé tu misma! Desde tu fidelidad a Cristo, resiste a quienes quieren ahogar tu vocación de esperanza” (Celebración de la Palabra en Santo Domingo, III, n. 2, 12 de octubre de 1984).
Salve, oh cruz, nuestra única esperanza (Hymnus ad Vespras Hebdomadae Sanctae).

“Hoy preside este encuentro la gran cruz – expresaba Juan Pablo II - que encabezó todas las ceremonias del Año Santo de la Redención, y que el Domingo de Resurrección entregué a un grupo de jóvenes, diciéndoles: “Queridísimos jóvenes, al final del Año Santo os confío el signo mismo de este Año Jubilar. ¡La cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como señal del amor de nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo.


Y la Cruz siguió peregrinando por el mundo. En agosto de 1991, con ocasión de la VI Jornada Mundial de la Juventud la Cruz fue centro de la asamblea con los jóvenes en Czestochowa (Polonia) y Juan Pablo II pudo saludarla en su patria Polonia; el Domingo de Ramos de 1992, después de haber sido realizada su solemne entrega en Roma, antes de viajar a Estados Unidos, sede de las JMJ de 1993, la Cruz peregrinó a Australia, que estos dias la acoge nuevamente para las Jornadas Mundiales de la Juventud a realizarse en Sydney. En 1994 presidió la monumental JMJ celebrada en Manila. “La Cruz peregrina pasa de un continente al otro y los jóvenes de todas partes se reúnen para testimoniar juntos que Jesucristo es el mismo para cada uno, y su mensaje es siempre el mismo. En él no hay divisiones, ni rivalidades étnicas, ni discriminaciones sociales. Todos son hermanos y hermanas en la única familia de Dios”


En el año 2000 la Cruz prosiguió su peregrinación jubilar por Italia. : en la última etapa fue llevada desde Mantua a Roma a pie por un grupo de 200 jóvenes, que luego la entregaron a los delegados del Foro Internacional de Jóvenes con las palabras: “Durante el camino nos hemos enamorado profundamente de esta Cruz ... pero somos de verdad felices de dárosla, porque esta Cruz no es nuestra, es la Cruz de todos y para todos. Más bien, entendemos que este gesto es para nosotros el último acto de nuestra peregrinación, pero también el inicio de una nueva vida, en la que la Cruz no es más un trozo de madera, sino una Cruz que todos los días debemos llevar con nosotros” Y fue recibida en la Plaza San Pedro para la apertura de la XV Jornada Mundial de la Juventud, uno de los mayores e inolvidables encuentros, celebrado en Roma entre el 15 y 20 de agosto 2000. La Cruz fue entonces protagonista de un imponente Vía Crucis que a través el Foro Romano llegó hasta el Coliseo, fue inspiración de cientos de jóvenes que se acercaron al sacramento de la reconciliación en el Circo Máximo; más de dos millones participaron en la Misa final celebrada por el Santo Padre en Tor Vergata.


Y en el 2002, en su viaje por Canadá

interrumpido por tres días en el mes de febrero, fue llevada al Ground Zero, Nueva York, como signo de esperanza para el pueblo de los Estados Unidos, poco después de la tragedia del 11 de septiembre.
En el 2003 al regresar la Cruz de Irlanda y ser entregada a los jóvenes de Alemania, sede de la celebración de las JMJ 2005 en Colonia, al finalizar la Misa del Domingo de Ramos el Santo Padre Juan Pablo II nos “regaló” una copia del icono de María Salus Populi Romani: “A la delegación que ha venido de Alemania le entrego hoy también el icono de María. De ahora en adelante, juntamente con la Cruz, este icono acompañará las Jornadas Mundiales de la Juventud. Será signo de la presencia materna de María junto a los jóvenes, llamados, como el apóstol san Juan, a acogerla en su vida.” Era su testamento mariano. A partir de entonces el icono de Maria peregrina acompañando a la Cruz.

En el Angelus del 9 de abril de 2006 – XXI Jornada Mundial de la Juventud en Roma el Santo Padre Benedicto XVI anunciaba la entrega de la Cruz y el Icono de parte de los jóvenes alemanes a los jóvenes australianos. Ambos símbolos, después de varias etapas en Africa, serian acogidos en Oceanía. Y despues de viajar por 22 naciones asiáticas y de Oceanía los primeros dias de julio del 2007 los jóvenes de Nueva Zelanda finalmente entregaron ambos simbolos a los anfitriones de las Jornadas de la Juventud 2008. A partir de entonces estuvieron peregrinando por diversas diócesis de Australia.


La Cruz que ya recorrió todos los continentes espera ahora a las multitudes de jovenes entusiastas que entre el 15 y el 20 del presente mes de julio 2008 compartiran en Sydney, junto al icono de la Virgen, la celebración de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud , presidida por el Santo Padre Benedicto XVI.

«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hch 1,8)

lunes, 26 de abril de 2010

Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente (1)

La Dra. Graciela Palau, autora del libro „LA AUTOREALIZACION segùn el personalismo integral de Karol Wojtyla” (Educa – Cátedra Juan Pablo II, 2007) me ha autorizado publicar esta Cronología, Apéndice II de su libro, y lo haré en varios capìtulos respetando totalmente el ordenamiento original.
A la Dra. Palau le agradezco inmensamente su gentileza.


Karol Wojtyla: Escritos ordenados cronológicamente [1]
1. Esta cronología ilustra su iter intelectual y la continuidad de su pensamiento poético, filosòfico y teològico. En negrita figuran sòlo los ensayos y artìculos de carácter filosòfico o con un claro contenido filosòfico. En algunos casos añadimos una breve síntesis que puede servir de referencia. Nos centramos en los escritos de los años 1939 a 1978. No mencionamos discurso u homilías de esos años polacos ni los textos magisteriales de su Pontificado. El listado de obras en castellano, con su version original en polaco, consta según su fecha de redacción, no de publicación. Para su elaboración no hemos consultado la bibliografía que menciona Buttiglione, “establecida por Wiktor Gramatowski y Zofia Wlinska, Karol Wojtyla negli scritti, Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 1980. Bilingüe (en italiano y polaco). Ësta proporciona, asimismo, cuatro breves pero útiles introducciones sobre “Karol Wojtyla, poeta” (por Tadeusz Styczen); “Karol Wojtyla, teólogo”(por Stanislaw Nagy) y “Karol Wojtyla, pastor” (por Czeslaw Drazek)”: PKW, p. 9.

1939-1940
David, 1939.
[i]
Magnificat (El Himno), 1939.

Job, 1940.
Drama del Antiguo Testamento: “meditación sobre la justicia en la historia, provocada por la experiencia de la ocupación.”
[ii]

Jeremías, 1940.
Drama nacional en tres actos: avance literario respecto a Job, sobre los sufrimientos de Polonia, mezclando el tiempo histórico con el tiempo dramático entretejiendo ingeniosamente el material bíblico con las enseñanzas de un predicador jesuita sobre el alma de la nación polaca.

1944
Canción sobre el Dios oculto.
[iii]

1948
Doctrina de fide apud S. Ioannem a Cruce. Tesis doctoral en Teología.
[iv]
La fede secondo S. Giovanni della croce, Pontificia Universita S. Tommaso, Herder, Roma, 1979.
La fe según San Juan de la Cruz, Madrid, Librería Editrice Vaticana – BAC, Edica, 1979. Traducción e Introducción de Álvaro Huerga.

1949
“Mission de France”, en Tygodnik Powszechny, (Semanario Universal), 6-3-1949.
Ensayo inaugural que apareció en la primera plana de este periódico católico, editado por un joven periodista laico, Jerzy Turowicz.
[v] Este artículo trata sobre el movimiento francés de sacerdotes obreros y “constituía un análisis críticamente favorable al movimiento del sacerdote obrero como respuesta pastoral innovadora a las desesperadas circunstancias del catolicismo francés de posguerra, siempre un foco de interés para los intelectuales católicos polacos.”[vi]

“El Apóstol”, en Tygodnik Powszechny, a. 5, n. 35, 6 de marzo 1949.
Traducción italiana, en Wojtyla, Karol. I miei amici, Bologna, CSEO, 1980.
Segundo ensayo de Wojtyla. Escrito como tributo a Jan Tyranowski. Contiene elementos autobiográficos.

1949-1950
“El hermano de nuestro Dios”, en Tygodnik Powszechny (1979).
Brat naszego Boga
Escrita en 1949. No fue publicada hasta el número de Navidad de 1979
[vii].
Historia de la vocación de Fray Alberto que madura a través de un intenso trabajo interior. El personaje principal, Adam Chmielowsky (1848-1916), es un pintor polaco que se transforma, después de un dramático itinerario espiritual, en un apóstol de la Caridad. Dejándose modelar por el Amor, sirve a los más pobres y necesitados logrando la más plena libertad, la libertad del servicio, la libertad de la entrega: “Yo he escogido una libertad más grande”
[viii], concluye en el último diálogo el propio hermano Alberto. Para Wojtyla es modelo de desprendimiento del arte por seguir la vocación[ix].

“Canción del resplandor del agua o Canto del esplendor del agua”. Poema.
“Piesn o blasku wody”, en Tygodnik Powszechny, a. 6, n. 19, 7 de mayo 1950.
Introduce el tema de la ‘conciencia’ como reflejo de la imagen en el agua
[x].

La Madre
[xi]
ANDRZEJ JAWIEN. “Matka,” en Tygodnik Powszechny, a. 6, n. 50, 1950.
El significado de la maternidad es revivido a través de la figura de la Virgen María.

1951
“O Humanizmie sw Jana od Krzyza”, (El humanismo en San Juan de la Cruz)
[xii]
en Znak, n. 1 (1951), pp. 6-20

1952
“Instinto, amor, matrimonio”, en WOJTYLA, KAROL. El don del amor, o.c., pp. 49-68.
Instynkt, milosc, malzenstwo” en Tygodnik Powszechny, a. 8, n. 42, 1952.

Pensamiento, extraño espacio
ANDRZEJ JAWIEN. “Mysl jest przestrzenia dziwna”, en Tygodnik Powszechny, a. 8, n. 42, 1952.
Trata de la purificación de la conciencia subjetiva, el encuentro con lo sagrado y la toma de conciencia de sí
[xiii].

1953
El sistema fenomenológico de Max Scheler puede ser utilizado como instrumento de elaboración de la ética cristiana?
Tesis doctoral en Filosofía.
Ocena mozliwosci zbudowania etyki chrzecijanskiej przy zalozeniach systemu Maksa Schelera?, Asociación Científica de la Universidad Católica de Lublin, Lublin, 1959.
Castellano: Max Scheler y la ética cristiana, BAC, Madrid, 1982.

“La experiencia religiosa de la pureza” en WOJTYLA KAROL, El don del amor, o.c., pp. 69-81.
“Religijne przezywanie czystosci”, en Tygodnik Powszechny, a. 9, n. 6, 1953.

1957
La cantera, ciclo de poemas que se publica bajo seudónimo.
ANDRZEJ JAWIEN, “Kamieniolom”, en Znak, a. 9, n. 6, pp. 559-563.
Anticipa la intuición fundamental de Persona y Acto sobre el valor personalista de la acción. Evoca la muerte de un compañero en un accidente de trabajo. Destaca el valor subjetivo del trabajo
[xiv].
“Reflexiones sobre el matrimonio”, en WOJTYLA KAROL. El don del amor, o.c., pp. 83-99.
“Mysli o malzenstwie”, en Znak, a. 9, n. 7, pp. 595-604, 1957.
“Reflexions su le mariage », en Esprit et en Verite (1957), pp. 56-67.

[i] La poesía wojtyliana es una poesía descriptiva, religiosa, que muestra la transformación de los corazones. Una poesía de la conciencia. Una descripción de situaciones existenciales que revelan el carácter dramático de la vida, cfr. PKW, p. 280. Esta primera obra de Karol Wojtyla se ha perdido: cfr. TE, p. 97.
[ii] TE, p. 98 y PKW, p. 41.
[iii] Cfr. Wojtyla, Karol. Poesías.BAC, Madrid, 4ª ed., 1993, p. 7.
[iv] Juan Pablo II, en el año 1990, decimotercero de su Pontificado, escribe una Carta Apostólica al Carmelo con ocasión del IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz: “Yo mismo me he sentido atraído especialmente por la experiencia y enseñanzas del santo de Fontiveros. Desde los primeros años de mi formación sacerdotal encontré en él un guía seguro en los senderos de la fe (...) Mientras continuaba aún vivo el clima espiritual suscitado por la celebración del IV centenario del nacimiento del Santo Carmelita (1542-1942) y Europa renacía de sus cenizas, tras haber experimentado la noche oscura de la guerra, elaboré en Roma mi tesis doctoral en Teología acerca de La fe según San Juan de la Cruz. En ella analizaba y destacaba la afirmación central del doctor místico: la fe es el medio único, próximo y proporcionado para la comunión con Dios. Ya entonces intuía que la síntesis de San Juan de la Cruz contiene no solamente un sólida doctrina teológica sino, sobre todo, una exposición de la vida cristiana en sus aspectos básicos como son la comunión con Dios, la dimensión contemplativa de la oración, la fuerza teologal de la misión apostólica, la tensión de la esperanza cristiana”: Juan Pablo II. Carta apostólica Maestro en la Fe, 1990.
[v] Cfr. TE, p. 112 y 158-159.
[vi] TE, p. 160.
[vii] Cfr. TE, nota 97 del cap. III.
[viii] Wojtyla, Karol. Hermano de nuestro Dios, BAC – Lumen, Madrid – Buenos Aires, 1990, p. 124.
[ix] Cfr. Juan Pablo II. Don y Misterio, o.c., pp. 45-46.
[x] Cfr. PKW, p. 278 y Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. 25-32.
[xi] Cfr. Karol. El don del amor. Escritos sobre la familia, Palabra, Madrid, 2000, pp. 29-37 y Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. –39 (Escribe bajo el seudónimo de Andrzej Jawien).
[xii] Cfr. Franquet Casas. Persona, Acción y Libertad, o.c., pp. 36-37. La autora dice que leyó la traducción castellana de este artículo realizada del original polaco por Mns. Stanislaw Michalski, a pedido de A. Jiménez.
[xiii] Cfr. PKW, p. 281 y Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. 41-46.
[xiv] Cfr. PKW, p. 270, nota 4 y Wojtyla, Karol. Poesías, o.c., pp. 47-52.

viernes, 14 de diciembre de 2007

San Juan de la Cruz


Hoy 14 de diciembre recordamos a San Juan de la Cruz, el santo de Fontiveros, "maestro en la fe y testigo del Dios vivo" tan entrañablemente ligado a Karol Wojtyla desde su juventud, un santo que lo marcó profundamente, tanto que habia querido entrar en el Carmelo, pero la Divina Providencia por medio del Cardenal Sapieha, le señalaba otro camino.

En Wadowice había entrado en contacto con el mundo carmelitano frecuentando el Monasterio de los Carmelitas sobre la colina en la calle Karmelicka, más tarde en Cracovia Jan Tyranowski, el santo sastre de la parroquia de Debniki, lo introdujo a sus escritos, lo cual acrecentó en él el interés por la espiritualidad carmelita, según expresara él mismo en Don y Misterio, interés que luego gradualmente lo llevara al doctorado sobre la obra de San Juan de la Cruz .

En sus vacaciones de seminariasta, cuando el Arzobispo le designó la parroquia de Raciborowice en los alrededores de Cracovia, empezo a escribir un trabajo sobre Juan de la Cruz, que luego continuó bajo la dirección del P. Ignacy Rozycki, profesor de la Universidad de Cracovia y finalmente defiendió la tesis doctoral (“La fe según San Juan de la Cruz”) en el Angelicum de Roma , bajo la guía del P. Prof. Garrigou Lagrange, pero recibió el doctorado en la Facultad de Teología de la Universidad Jaguellónica de Cracovia.

Organizados por los carmelitas descalzos entre anoche y esta madrugada concluían en Ubeda (Jaén) la XXX Semana Sanjuanista y la I Reunión Científica Internacional sobre San Juan de la Cruz en el lugar donde, en 1591, murió el santo.
Invito leer la Carta Apostólica Maestro en la Fe del 14 de diciembre de 1990

sábado, 11 de enero de 2014

JMJ : Historia de la Cruz y la imagen de Maria Salus Populi Romani



(de la JMJ en Rio, Brasil)

Era el 22 de abril de 1984, Año Santo de la Redención. El Papa Juan Pablo II decide portar una cruz – símbolo de la fe – cerca al altar de Santa María Mayor en la Basílica de San Pedro, con el propósito que todas las personas pudieran verla. Fue en aquel entonces cuando siguiendo su fervoroso deseo, se instaló una grande cruz de madera, de 3,8 mt de altura. Al final del Año Santo, luego del cierre de la Puerta Santa, el Santo Padre confió aquella misma Cruz a la juventud del mundo, representada por los jóvenes del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo de Roma. Estas fueron sus palabras en dicha ocasión: 
 "Queridos Jóvenes, al terminar el año Santo de la Redención confió a vosotros mismos el signo de este año Jubilar: La Cruz de Cristo! Llevadla en el mundo mondo, como signo del amor del Señor Jesús por la humanidad y anunciad a todos que solo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención" (Roma, Abril 22 de 1984).

 Los jóvenes acogieron la invitación del Santo Padre. Portaron la Cruz al Centro San Lorenzo, que sería su domicilio habitual en los periodos en los cuales no fuera llevada en peregrinación por el mundo. Inmediatamente después, la Cruz del Año Santo comenzó a viajar por diversas partes del Mundo: Alemania, Francia, Checoslovaquia, Italia, Luxemburgo, Irlanda, Escocia, Malta, Estados Unidos, Países Bajos, Corea, Polonia, Suiza, Australia… Enseguida, continuando su visita por las diócesis del mundo, participó a las Jornadas Mundiales de la Juventud: Buenos Aires (1987), Santiago de Compostela (1989), Czestochowa (1991), Denver (1993), Manila (1995).  Para evitar su deterioro durante los numerosos viajes,  la Cruz del Año Santo fue sustituida por una copia en 1996.

La “Cruz de las JMJ” es la copia de la “Cruz del Año Santo”, que siguió los mismos parámetros de construcción de la primera y que circula actualmente por el mundo visitando con grandes frutos espirituales los países en los que se llevaran a cabo las JMJ.  Fue trasladada a las JMJ de París (1997), Roma (2000), Toronto (2002), Colonia (2005), Sídney (2008). Igualmente, fue llevada al África en el 2006 y Oceanía en el 2007. Es así como en cada etapa de su peregrinación, Cristo ha revelado su amor y Misericordia a todos aquellos que fervorosamente la han abrazado o se han acercado y a aquellos que la han llevado.

En el 2003, por iniciativa del Papa Juan Pablo II, los jóvenes recibieron una copia del ícono de Maria Salus Populi Romani (“Salud del Pueblo Romano”) para acompañar la Cruz durante su paso por el mundo. Este signo nos muestra como la Virgen María conduce a los jóvenes al descubrimiento del sentido de la cruz: el amor infinito de Aquel que ha dado su vida por nosotros.

La Cruz expuesta en la Iglesia al interior del Centro San Lorenzo se ha construido con pedazos auténticos de la Cruz del Año Santo: los brazos (hasta horizontal) y la placa en metal. El asta vertical, por el contrario, hace parte de la primera copia que ha viajado por el mundo a partir de 1996. El desgaste de la madera en diversas partes de la Cruz, evidencian que ha sido cargada y venerada por un grande número de personas.

En la Misa del Domingo de Ramos, el domingo 5 de abril de 2009, con ocasión del traslado de la Cruz desde Australia hacia España, como acto preparatorio a la JMJ de Madrid (2011), el Papa Benedicto XVI expresó:  
·         “Avanzamos con ella [la Cruz], sobre su camino y encontramos así nuestro camino. Cuando tocamos la Cruz, sobre todo cuando la llevamos, tocamos el misterio de Dios, el misterio de Jesucristo. El misterio que “Dios ha amado tanto al mundo, que ha entregado su hijo por nosotros” (cfr. Gv 3, 16). Tocamos el misterio maravilloso del amor de Dios, única verdad realmente redentora. Pero tocamos también la ley fundamental, la norma constitutiva de nuestra vida, es decir, el hecho mismo que sin un “Si” a la Cruz, sin un caminar en comunión con Cristo día a día, la vida no puede vivirse”.
 Así mismo, el 22 de abril de 2009, fecha de la celebración del 25 aniversario de la Cruz, el Papa Benedicto XVI, dirigiendose los jóvenes del Centro San Lorenzo, confirmó la misión de los jóvenes del mundo, diciendo:   Queridos Amigos, os confío plenamente de nuevo esta Cruz! Continuad llevándola en cada esquina de la tierra, para que también las próximas generaciones descubran la Misericordia de Dios y reaviven en sus corazones la esperanza en Cristo crucificado y resucitado!

La peregrinación permanente de la Cruz de las JMJ es verdaderamente una fuente de inmensa gracia. Muchas son las personas que sufren pero que tomándola y asumiendo su significado han encontrado consolación y paz. Muchos son aquellos que por su medio, han tocado el misterio de Dios revelado en Cristo. Muchos han sido tocados de la Misericordia de Cristo por los pecadores y han hallado la fuerza de solicitar los sacramentos, especialmente el bautismo y la reconciliación. Muchas son las vocaciones sacerdotales y de vida consagrada que han nacido a los pies de esta Cruz. Muchos son los que han dicho “Sí” a Cristo. Sí, la Cruz de Jesús es fuente de vida y salvación para cada persona en este mundo! Acojámosla!, Veámosla!, Venerémosla!, Llevémosla!, Anunciémosla!

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos,
Que con tu Santa Cruz redimiste al mundo”.

(tomado de la página oficial del Centro San Lorenzo inaugurado por el  Papa Juan Pablo II  el 13 de marzo de 1983. San Lorenzo in Piscibus es una iglesia del siglo XII situada en las cercanías de la Plaza San Pedro en Roma. El Centro es animado por voluntarios, miembros de diversos grupos y movimientos eclesiales. El Pontificio Consejo para los Laicos ha confiado la coordinación del Centro a la Comunidad del Emmanuel. Desde 1984 el Centro custodia la Cruz de la JMJ, y desde el 2003 el ícono de la María Salus Populi Romani.


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