Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 11 de julio de 2015

Juan Pablo II en Ecuador 1985 - a los jóvenes ecuatorianos


“Un joven no puede ni debe cerrar los ojos a la problemática del mundo que lo rodea. Cristo le enseña a mirar al mundo con visión crítica, para actuar de manera consecuente. No para amar o quedarse en las cosas terrenas, en las cosas del mundo (Cfr. 1 Io. 2, 15); sino para elevarse por encima de ellas, porque «quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (Ibid. 2, 17)….
Sabed que en vuestra lucha contra el mal y el desaliento no estáis solos. En medio de vosotros está Cristo y Cristo resucitado. El mismo que se convirtió en el ejemplo definitivo de todo joven al crecer en su hogar de Nazaret «en edad, en gracia y en sabiduría delante de Dios y de los hombres» (Luc. 2, 52).


¡Jóvenes ecuatorianos!
—¿Queréis comprometeros delante del Papa a ser miembros vivos de la Iglesia de Cristo?
— ¿Os comprometéis a entregar incluso vuestra vida por el bien de los demás, en especial por los más pobres?
— ¿Queréis luchar contra el pecado, llevando siempre el amor de Cristo en vuestro corazón?
— ¿Queréis emplear vuestro vigor juvenil en construir una nueva sociedad según la voluntad de Dios?
— ¿Queréis renunciar a la violencia, construyendo fraternidad y no odio?
— ¿Queréis ser sembradores permanentes de justicia, de verdad, de amor y de paz?
— ¿Queréis llevar a Cristo a los demás jóvenes?
- ¿Queréis ser fieles a Cristo, aunque otros no lo sean?

Habéis contestado que sí. Si sois fieles a ese programa, con el Apóstol San Juan os repito: «Vosotros habéis vencido al maligno» (1 Io. 2, 14). Por eso al daros su bendición, el Papa os dice con inmenso afecto: ¡Jóvenes ecuatorianos!, de la mano con Cristo y acompañados por María, ¡marchad siempre adelante!”

Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago
(Encuentro con los jóvenes en el Estadio Olímpico Atahualpa - Quito, 30 de enero de 1985)

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