Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 14 de diciembre de 2019

Juan Pablo II y la vocación de la mujer – Jutta Burggraf


“Sin duda, Juan Pablo II es un gran filósofo y teólogo; pero, antes que nada es un hombre que ha vivido en el mundo real. Antes de llegar a ser un renombrado profesor universitario, trabajó en una fábrica e hizo teatro. Así conoció el mundo del trabajo y del arte. Desde cerca, experimentó las necesidades de las mujeres. durante el comunismo, «con ojos atentos y un corazón nada frío», como señala un escritor italiano . Atentamente observó todo lo que las mujeres polacas habían logrado en el ámbito de la familia, la cultura y la sociedad, en general. Y pese a que, muchas veces, la ideología de la igualdad de los sexos conducía a la mujer al agotamiento físico.
 Tal vez por ello, Karol Wojtyla aprecia tanto a las mujeres, les agradece tan sinceramente su compromiso «en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política»  Quizás, por esta razón, en sus innumerables viajes por el mundo, se muestra solidario con las mujeres de todos los países y continentes, especialmente con aquellas que son humilladas y rebajadas, objeto de la violencia y dominación masculinas. ¿Quién se acuerda de esa pobre negrita de Kisangani que, temblando en sus harapos, apareció de pronto frente al Santo Padre? Juan Pablo II comprendió de inmediato todo su sufrimiento y la abrazó espontáneamente. Este es sólo un ejemplo entre muchos.
No sólo en África acostumbra Juan Pablo II a romper con las convenciones y el protocolo, cuando se trata de estar más cerca de las mujeres. En Suecia en 1990 aceptó una invitación a «cenar sólo con mujeres». De esta manera, las prioras de diferentes congregaciones que así lo habían solicitado, tuvieron la oportunidad de conversar con él en un ambiente familiar y relajado, como comentaron después. Las hermanas quedaron impresionadas de lo «alegre y bien informado» que está el Papa.
 No es pues de extrañar «la gran apertura hacia el mundo femenino» del Santo Padre, pues Juan Pablo II rechaza toda clase de discriminación y de prejuicios frente a las mujeres. Él no rompe sólo con e! protocolo, sino con una antigua tradición, que creía comprobar la inferioridad moral y espiritual de la mujer y, por esta razón, le impedía adoptar decisiones importantes y exigía que la esposa se sometiera incondicionalmente a su marido y señor. Estas disposiciones restringían la libertad de la mujer y podían ofender mucho. No obstante, también afectaban al hombre pues, en cuanto éste se sujetaba a tales normas, renunciaba a una auténtica amistad y colaboración con la mujer. En vez de una amiga, tenía un esclavo más. Ciertamente, hay que considerar que en tiempos pasados existía una mentalidad, diferente a la actual; sin embargo, el Papa no duda en reconocer con humildad, junto a todos los avances, también los errores que ha cometido la Iglesia en lo que respecta a la mujer. «Me gustaría que todos los fanáticos del mundo razonaran con el equilibrio de! Papa», señala Gertrude Mongella, Presidenta de la Conferencia Internacional de la Mujer de Peking, después de su encuentro con el Santo Padre, en agosto de 1995. 
Juan Pablo II ha sido reconocido como un «pionero» de los derechos humanos de la mujer, como un «innovado». Lejos de cualquier entusiasmo romántico, se pone del lado de aquellos que se la «juegan» por la justicia social y política. «Emancipación» significa para él, abandono de las tradiciones represivas, de clichés y de prejuicios; pero, sobre todo, de formas de vida que se han vuelto estrangulantes. Hace ver que, actualmente, la comunidad cristiana es la más importante organización mundial de ayuda a la mujer. En efecto, no hay ninguna institución de las Naciones Unidas que, en un sinnúmero de pueblos africanos o islas del Sudeste asiático, sostenga tantos programas de ayuda a la mujer, como la Iglesia Católica. Sobre todo, considerando que el fin de tales proyectos es, precisamente, ofrecer educación a las mujeres, para permitirles salir de su aparente insignificancia.


Juan Pablo II: El genio de la mujer



La carta que había causado más impresión era aquella dirigida A lasmujeres. 
 El veía y admiraba la presencia del “genio de la mujer” en el mundo. Para él, la figura femenina sobre la tierra era “un signo de la ternura de Dios hacia el género humano”.
En la comunidad eclesial, la mujer, en razón de su femineidad, era como la expresión de aquello que es la Iglesia: “Esposa de Cristo y madre de los creyentes”. Es decir, para el pueblo de Dios la Iglesia señalaba en la mujer aquello que de más tierno y delicado podía atribuirse: representar de manera mística, con su femineidad, el amor a Cristo.
Por eso exclamaba maravillado: “Gracias a ti, oh mujer, por el hecho mismo de ser mujer!”. Hablaba de las actitudes de Jesus hacia la mujer: “Apertura, respeto, recibimiento, ternura”. El Evangelio mostraba esto;  sin embargo, el Papa se preguntaba: “¿Cuánto de ese mensaje es captado y puesto en práctica?”. En la sociedad, quería decir, pero también en la Iglesia.
El Papa escribía: “Lamentablemente somos herederos de una historia de enormes condicionamientos que, en todos los tiempos y en todas las latitudes, han dificultado el camino de la mujer, ignorada en su dignidad, falseadas sus prerrogativas, no pocas veces marginada e inclusive reducida a la esclavitud. Si en esto no han faltado, especialmente en determinados contextos históricos, responsabilidad objetiva incluso de no pocos fieles de la Iglesia, lo lamento sinceramente”.
Escribía acerca de la ternura de Jesus hacia las mujeres. También el demostraba ejercitar aquella ternura, incluso hacia la mujer que “elige el aborto, grave pecado”. Nunca, en ninguna parte del mundo, en ningún lugar en que sus viajes lo hicieran llegar, aun más, ni en la dureza de sus discursos contra las leyes sobre el aborto había tenido jamás palabras de condena o de desprecio hacia la madre que sacrificaba a su propio hijo.
También para esta mujer había tenido siempre expresiones de participación misericordiosa, de “ternura”, precisamente. Por ella, una ver, invirtió el texto bíblico del libro del Génesis, dando una nueva visión sobre el relato del pecado original.
Allá, en el jardín del Edén, se muestra  eva que arrastra a Adán a la perdición. “Detrás del pecado de una mujer siempre está el hombre”, había comentado el Papa un dia, en Varsovia. El “hombre”, en este caso, no era solamente una persona física masculina, eran además ciertas estructuras de la sociedad. Este concepto lo había repetido en la Carta a las mujeres. “La elección del aborto, antes de ser una responsabilidad para cargar sobre las mujeres, es un crimen para atribuir al hombre y a la complicidad del ambiente circundante”.
Por otra parte, el Papa ya había dirigido su atención hacia la muer en una carta solemne, una carta apostólica, la Mulieris digitatem, el 30 de septiembre de 1988, el 30 de septiembre de 1988. Todo el documento tenía la forma de una meditación, una extensa, apasionada consideración acerca de la mujer construida casi exclusivamente sobre el plano sobrenatural y metafísico, inundada de textos bíblicos, un texto para la defensa y exaltación de la dignidad y la sublimidad de la mujer, del “genio femenino”, como decía ahora el Papa.
El principio del cual partía bíblicamente y sobre el cual insistía era aquel de la igualdad de la mujer y del hombre delante de Dios en el género humano. Del principio de la igualdad se derivaba que la mujer no podía transformarse en objeto de dominio y de posesión masculina. Esto valía para el matrimonio, pero también en los diversos campos de la convivencia social: las situaciones en las uales la mujer permanece en desventaja o es discriminada por el hecho de ser mujer. “Estas situaciones – escribía el Papa – son objetivamente dañinas, injustas”.
El Pontífice había llegado casi a teorizar acera de una superioridad de3 la mujer sobre le hombre. “Lo femenino es símbolo de todo lo humano; Dios lo confía al hombre de un modo especial.  Será el genio de la mujer, cuya mas alta identidad es donar amor, la que salvara la sensibilidad para el hombre, porque es esencialmente humana, una sensibilidad que amenaza con desaparecer en esta nuestra árida era tecnológica”.
Comentando la aparición de la mujer sobre la tierra según la Biblia, el Papa escribía: “La exclamación del primer hombre a la vista de la mujer fue una exclamación de admiración y encanto que atraviesa toda la historia del hombre sobre la tierra”.
La Mulieris dignitatem era la expresión de admiración y encanto que el Papa elevaba hacia la mujer de todos los tiempos.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Juan Pablo II : El Evangelio del niño



El Papa no pensaba solamente en los viejos, aquellos que se encaminaban al final de la vida, sino también en aquellos que se encontraban en el inicio de la misma. Una Navidad escribió una 
 “Queridos niños – decía allí – les escribo pensando cuando, hace ya muchos años también yo era un niño como ustedes.   En ese entonces yo también vivía intensamente la serena atmósfera de Navidad y, cuando brillaba la estrella de Belén, iba rápidamente al pesebre de la iglesia junto con mis compañeros para revivir aquello que había sucedido hace 2000 años en Palestina.”
Hablaba de la importancia que Jesús dio a los niños, tanto que los propuso como modelo para entrar en el reino de los Cielos. Incluso veía el Evangelio como “el Evangelio del niño”. “Que importante es el niño a los ojos de Jesús!”, escribía: “Se  podría señalar que el Evangelio esta profundamente impregnado de la verdad del niño”. ¿Qué quiere decir, en efecto, la afirmación de Jesus: ¨Si no se hacen como niños no entraran en el reino de los Cielos?´  ¿Acaso Jesús no pone al niño como modelo también para los adultos?”
“En el niño hay algo que nunca puede faltar en aquel que quiera entrar en el reino de los Cielos. Al cielo están destinados los que son sencillos como los niños, los que, como ellos, están llenos de confiado abandono, los ricos en bondad, puros”.
El escribía a los niños y ellos, en su pureza y simplicidad, a veces le hacían preguntas cuando los encontraba en las parroquias romanas o en sus viajes. “Porque estás siempre viajando por el mundo?” le había preguntado un monaguillo cuando, un domingo, el Papa se entretuvo con los niños que le servían la mesa en una parroquia de Roma. Era la pregunta de un niño, pero era también una pregunta que se hacían los adultos.
El Papa comprendió que no debía responder solamente al niño. Primero dijo, bromeando: “Porque el mundo no está todo aquí”. Luego, agrego. “Has leído lo que dijo Jesus?” “Vayan y anuncien el Evangelio a todo el mundo”. Por eso yo viajo por todo el mundo”.

martes, 10 de diciembre de 2019

¿Qué es la vejez? La vejez y el humor de Juan Pablo II



La sugerencia para que escribiera una carta a Mis hermanas yhermanos ancianos le llego de la Organización de las Naciones Unidas, que en el año 1999 decidió  hacer un  llamado mundial a los hombres de la llamada “tercera edad”. “Anciano también yo – escribía el Papa – sentí el deseo de entablar un dialogo con ustedes”. Quería dirigirse a todo aquel que transcurriese sus días en medio de las tribulaciones de la vejez: “Queridos ancianos que se encuentran en precarias condiciones por la salud o por otras causas, estoy cerca de ustedes afectuosamente”.  “¿Qué es la vejez”, se preguntaba, y respondía Cicerón: “De ella, a veces, se habla como del otoño de la vida”. Pero más que compararla con una estación descendente, él prefería definirla como el tiempo en que crece la sabiduría”.: “Es la época privilegiada de aquella sabiduría que, generalmente, es fruto de la experiencia, porque el tiempo es un gran maestro”.
Esa era la sabiduría del cristiano, que mantenía en su vejez el espíritu joven mirando hacia lo eterno”. “Si la vida es un peregrinar hacia la patria celestial, la vejez es el tiempo en el que más naturalmente se mira hacia el umbral de la eternidad”.
Esto no quería decir un adiós al amor a la vida: “Son años en que hay que vivir con un sentido de confiado abandono en las manos de Dios, Padre providente y misericordioso”. “El don de la vida – escribía el Papa – no obstante el cansancio y el dolor que la marcan, es demasiado hermoso y precioso para que nos podamos cansar”.
Él, si bien se encontraba a las puertas de los ochenta años, no se cansaba. “No obstante las limitaciones que llegan con la edad – concluía – en este momento de mi vida, después  de veinte años de ministerio en la Cátedra de Pedro, conservo el gusto por la vida. Le agradezco al Señor. Es hermoso poder agotarse hasta el final por la causa del reino de Dios”.
Aún más; conservaba todavía el gusto por la ironía y el buen humor. Un día, después de su regreso del hospital Gemelli, donde se había hecho atender a causa del fémur derecho, fracturado por una caída en el baño de su departamento privado, recibió la visita de un obispo. El prelado había comenzado elogiando el buen aspecto del Pontífice. “Lo veo en forma”  insistía – “Más aun, ¿sabe que le digo? El hospital le ha  hecho bien. Usted está mejor ahora que antes de la internación en el Gemelli”. El Papa lo miro con expresión picaresca y le dijo.” Entonces, porque no va a recuperarse también usted?”  
Domenico Del Rio: Karol el Grande, Historia de Juan Pablo II, Paulinas, 2004

Juan Pablo II: Sumido en el combate insistía en la oración



El cardenal Lustiger relata:
 “En Lyon, en octubre de 1986, al terminar la Misa presidida por el Papa, deseaba presentarle un nuevo obispo. Los organizadores comenzaban ya a desmontar el escenario. Sin embargo, los automóviles de la comitiva oficial esperaban al Papa.

¿Dónde podía estar?

 Lo descubrimos en el interior del escenario, en una pequeña habitación arreglada como capilla. Allí, donde  había sido colocado el Santísimo Sacramento,  se había preparado antes de la Misa.  El Papa estaba solo, arrodillado ante el Santísimo Sacramento, en acción de gracias, en el medio del barullo de la multitud y del ruido de los martillos. Rezaba tal como un leñador da golpes, totalmente concentrado e indiferente al estrepito.

Me vinieron al espíritu las palabras de San Lucas: “Y sumido en el combate insistía cada vez más en la oración” (Lc, 22,44). Quedamos un largo rato detrás de Juan Pablo II rezando a su ritmo.  Tal como en la montaña el guía marcha a la cabeza e impone el paso, porque sabe cómo debe avanzar.”

Daniel-Ange: Florecillas de Juan Pablo II, anécdotas de un trotamundos, Lumen 2007)

sábado, 7 de diciembre de 2019

La solemnidad de la Inmaculada y la redención del mundo


(Inmaculada: Bartolome Esteban Murillo - Wikipedia)


“La solemnidad de la Inmaculada Concepción está totalmente arraigada en el misterio de la redención del mundo – decía el Papa en su homilía el 8 de diciembre - , por esto adquiere una elocuencia particular en este año jubilar que la Iglesia vive como el Año de la Redención

Dios te salve, llena de gracia..." (Lc 1, 28)

Saludaba a la Madre en su dia tan particular haciéndonos participes a todos, continuando:
 “Toda la Iglesia pronuncia hoy el saludo del ángel, y lo hace subir desde una particular profundidad de su fe. Esta profundidad se manifiesta en el misterio de la Inmaculada Concepción. "Llena de gracia" quiere decir también "concebida sin pecado original": InmaculadaAl profesar la verdad de la Inmaculada Concepción de María, nos arraigamos, al mismo tiempo, en la profundidad de la realidad de la redención. Efectivamente, he aquí que la Mujer, el Ser humano elegido para convertirse en Madre del Redentor, goza de modo especial de los frutos de la redención, como preservación del pecado. La redención la abraza con la fuerza salvadora de la gracia santificante desde el primer momento de la concepción. Ella es, pues, la primera entre los redimidos, a fin de que pueda responder dignamente a la vocación de ser Madre del que redimió a todos los hombres.”

Se acercaba el fin del segundo milenio después de Cristo y el Papa aclaraba:
 “muchos manifiestan el deseo de que se venere con un júbilo especial el nacimiento de la Madre del Señor. No sabemos exactamente cuántos años hayan precedido el nacimiento de la Madre al del Hijo. Por tanto, nos limitamos a relacionar el presente Jubileo del Año de la Redención, de manera especial, con María, con su venida al mundo y con su vocación a ser la Madre del Redentor. Y así ponemos de relieve el carácter de adviento de este Año Jubilar de la Redención. El Adviento es, de modo especial, el tiempo de María. Efectivamente, por medio de María, el Hijo de Dios entró en la espera de toda la humanidad. En Ella está pues, de algún modo, el ápice y la síntesis del Adviento. La solemnidad de la Inmaculada Concepción, que celebramos litúrgicamente en el período de Adviento, da testimonio de ello de manera muy elocuente.”

Y aunque el 8 de septiembre de cada año, la Iglesia venere, con una fiesta especial, el nacimiento de María, sin embargo, la solemnidad de hoy, al comienzo del Adviento, nos introduce aún más profundamente en el sagrado misterio de su nacimiento. Antes de venir al mundo, fue concebida en el seno de su madre y en ese momento nació de Dios mismo que realizó el misterio de la Inmaculada Concepción: Llena de gracia.

 Y por esto repetimos hoy con el Apóstol de las Gentes: "Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la Persona de Cristo, con toda clase de bienes espirituales" (Ef 1, 3). Y Ella, María, fue bendecida de manera totalmente particular: única e irrepetible. Efectivamente, en Él, en Cristo, Dios la eligió antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia (cf. Ef 1, 4)

 Sí. El Padre Eterno eligió a María en Cristo; la eligió antes para Cristo. La hizo santa, más aún, santísima. Y el primer fruto de esta elección y vocación divina fue la Inmaculada Concepción.
Este es su “origen” en el pensamiento eterno de Dios en el Verto Eterno: y éste es, a la vez, su origen ne la tierra. Su nacimiento. El nacimiento en el esplendor de la Inmaculada Concepción.
Y precisamente por este nacimiento de María en el resplandor de la Inmaculada Concepción, adoramos hoy a la Santísima Trinidad: al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La adoramos y expresamos nuestra gratitud: Gratias agamus Domino Deo nostro5. El Año de la Redención, pues, nos permite meditar y vivir de modo especial sobre lo que escribe también el Apóstol;
Nos ha destinado en la Persona de Cristo ―por pura iniciativa suya― a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya" (Ef 1, 5-6)

 Ella, María, en cuanto Inmaculada Concepción, lleva en sí, más que cualquier otro entre los hombres, el misterio de los eternos designios divinos, con los que el hombre ha sido abrazado en el Hijo querido de Dios

― el destino a la gracia y a la santidad de la filiación divina
― el destino a la gloria en el Dios de majestad infinita

Y por esto, Ella, María, nos precede a todos en el gran cortejo de fe, de esperanza y de caridad. Efectivamente, como ha dicho bien el Concilio Vaticano II, "en el misterio de la Iglesia, que con razón es llamada también madre y virgen, la Santísima Virgen precedió, presentándose de forma eminente y singular como modelo, tanto de la virgen como de la madre" (Lumen gentium, 63). Ella ilumina al Pueblo de Dios con la luz divina, que refleja más plenamente la luz del Verbo Eterno. "La Madre de Jesús ―lo pone de relieve también el Concilio― precede en la tierra con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo" (Lumen gentium 68)
Cuando comenzó a brillar esta luz, por medio de María, en el horizonte de la historia de la humanidad ―cuando, con el nacimiento de María, apareció en el mundo la que era la Inmaculada Concepción― entonces comenzó, en la historia de la salvación, la aurora del Adviento del Hijo de Dios. Y entonces la obra de la redención adquirió su forma designada eternamente.”


sábado, 30 de noviembre de 2019

Juan Pablo II : Un papa que no muere



KRZYSZTOF TADEJ:  El 16 de octubre de 1978 cuando aparecio el humo blanco  que paso?

CARDINAL STASNISŁAW DZIWISZ: - Yo estaba parado entre la multitud en la Plaza San Pedro, del lado izquierdo, cerca de la fuente..
KT: A las 6.44 de la tarde en el balcón central de la Basilia de San Pedro apareció el Cardenal Pericle Felici.
SD: El cardinal Felici comenzó su  anuncio: ‘Annuntio vobis gaudium magnum – habemus papam… ‘(Les anuncio un gran gozo – tenemos Papa) Cuando pronunció el nombre  ‘Carolum’  mi corazón pego un brinco.  Y al rato el cardenal dijo: ´Wojtyla´ y entonces pensé: Ocurrió
KT: Y no, por ejemplo: Que maravilloso!
SD: Es muy difícil describir el gozo experimentado. Pero tuve una doble sensación que a pesar de sentir tremendo orgullo y felicidad era consciente que a partir de aquel momento todo cambiaría.  Y me inundó una cierta nostalgia. Además era consciente cuanta responsabilidad caía ahora sobre el cardenal Wojtyla.  La Iglesia y el mundo en un momento particular de la historia.  El Papa polaco se enfrentaría con un trabajo muy duro.
KT.  Como reacciono la gente próxima al cardenal?
SD: El entusiasmo de la gente era contagioso. Pero mucha gente no sabia de quien se trataba. Preguntaban de donde era.  Y la plaza comenzó a llenarse muy pronto,  en cuanto trascendió el resultado del conclave. Los romanos dejaron sus quehaceres para ir a ver al Santo Padre. Cuando Juan Pablo II apareció en el balcón, generó una increíble euforia.   Vivas, aplausos y algarabía.  Me di cuenta que el Papa de un país lejano se había ganado muy pronto los corazones de los habitantes de la Ciudad Eterna.   EL Cardenal Stefan Wyszynski me dijo más tarde que el temía aquel momento.   Se preguntaba como reaccionarían los romanos.  Lo aceptarán?  Pero la reacción al discurso del Santo Padre aclaro todo:  el mundo comenzó a amar a Juan Pablo II de inmediato.
KT: EL Cardenal Wyszynski queria que el papa fuese un italiano? Es verdad?
SD: Antes de partir de Polonia no había pensado en otra posibilidad. Pensaba que aun no era tiempo para un papa de un país extranjero.  Asi pensaba al entrar al primer conclave cuando murió Pablo VI, y después al segundo.  Pero el tiempo del conclave lo hizo reflexionar.  Entendió que el Espiritu Santo quería algo diferente. Cambió de parecer y después de la elección se acerco al Papa para alentarlo y expresarle su amistad y cercanía. Una vez el Santo Padre recordaba cómo fueron aquellos momentos.  El dijo que en aquel momento decisivo, cuando el caudal de votos se inclinaba hacia su elección, el Primado del Milenio se le acercó  y le dijo que no podría rechazarlo sino que debía aceptar la elección y además sugirió un nombre: Juan Pablo II.

KT:  había pensado el  cardinal Wojtyla que podría ser elegido?
SD: Nunca habló de eso.  El tema no se tocaba y cuando alguien comenzaba a hablar de eso el simplemente interrumpía con una oración muy breve: Él Espíritu Santo indicará.
KT:  Cuando leemos memorias acerca de Karol Wojtyla, uno tiene la sensación que mucha gente había especulado acerca de esa elección.
SD: Me sorprende, pues nadie pensaba que no volvería del conclave. Nunca se pensó en eso.  Bueno, había gente, especialmente en Cracovia, que decía a menudo: ´Es un sacerdote santo, un obispo santo´.  Algunos decían que podría ser Papa. Yo conocí a una religiosa de un Instituto Superior de Catequesis que decía si el cardenal Wojtyla es elegido papa seria una lástima porque Cracovia perdería un hombre prominente. Después de la muerte de Juan Pablo I se escuchaban otras versiones.  Algunos decían que nuestro cardenal había sido considerado durante el conclave anterior.  Pero deberíamos recordar que solo eran  opiniones sueltas.   Mas tarde la situación tomo otro curso pues en cuanto fue pronunciado el nombre del nuevo Papa en la plaza San Pedro, el diario vaticano publico un dossier sobre el cardenal Wojtyla. Esta preparación de la prensa vaticana significaba que había sido considerado un candidato probable.
KT: Y usted Cardenal? Alguna vez pensó que podría ocurrir?
SD: ya desde el comienzo yo era consciente con quien trabajaba. Veia la grandeza de Karol Wojtyla A pesar de su juventud pertenecía a las personas mas prominentes  de la Iglesia. Participaba en los sínodos junto a cardenales arzobispos y obispos de todo el mundo. Solo falto una vez: cuando las autoridades no le permitieron al cardenal Wyszynski ausentarse de Polonia, y en signo de solidaridad con el Primado, el cardenal Wojtyla tampoco fue al Sinodo.    Debemos reconocer que el sobresalía en aquellos foros. Sus participaciones no eran ignoradas.  Además el mantenía amistad con el papa Pablo VI. El Santo Padre lo invitaba a audiencias privadas, siempre que el cardenal Wojtyla estaba en Roma. Le confió también los ejercicios espirituales para el y toda la Curia romana demostrando su respeto y reconocimiento para la jerarquía polaca. EL Cardenal Wojtyla era conocido en la Iglesia y sus opiniones eran altamente respetadas.  Era considerado  filosofo  y sacerdote prominente.  Era también centro de atención  en los medios cuando estaba en Roma.   El diario ¨L’Osservatore Romano´habia preparado las características de diez de los candidatos mas imporantes,   entre ellos estaba Karol Wojtyla. Antes del conclave me consultaron por su biografía.  Pero también otros diarios y revistas serios lo mencionaban como candidato a la sucesión de San Pedro.
KT: no había señales que sería elegido?  Una vez el cardenal me comento acerca de una situación extraña después de la muerte de Pablo VI.  
SD: Si increíble. A comienzos de Agosto de 1978 Karol Wojtyla se encontraba en las montañas Bieszczady con sus amigos. Debía enterarse de la muerte de Pablo VI. Al dia siguiente lo fui a ver. Estaban descendiendo de la montaña en un dia maravilloso. De repente debieron cruzar el rio San. Se sacaron los zapatos, y descalzos caminando sobre piedras llegaron al otro lado del rio. Y de repente se escucharon truenos.  De un cielo totalmente despejado. Ellos pensaron que era un signo.
KT: Y a usted no le sorprendió su elección?
SD: Yo no estaba sorprendido, aunque fue sorpresa para el mundo. Es comprensible pues habían sido italianos los elegidos papas durante cientos de años.  Hoy visto desde la perspectiva creo que la Divina Providencia lo preparo a Karol Wojtyla para grandes cosas. Eran un hombre de muchos talentos: filosofo, actor, poeta. Impresionaba a todos con su conocimiento de lenguas, que hablaba con facilidad. A pesar de sus muchas responsabilidades preparaba los bosquejos de sus discursos. Su colaboración con la curia era buena pero los temas básicos eran encarados por el metropolitano de Cracovia personalmente.
KT: volvamos al momento cuando Juan Pablo II apareció por primera vez en el balcón de la Basilica de San Pedro.  Después de su discurso y bendición desapareció dentro de la Basilica. Y usted cardenal?  Fue al Papa directamente?
SD: No era fácil, pues el conclave aun continuaba. Sin embargo, el Papa quería verme y me llevaron al salón comedor, por decisión de la comisión. Me acompaño el secretario de Estado de la Santa Sede el cardenal Jean-Marie Villot.  El Santo Padre se levanto y me saludo cordialmente.
KT: Y que dijo el?
SD: ´Que lección me han dado´! Sonrió y más tarde, aunque no recuerdo exactamente el momento, agrego: ´mis salidas a esquiar se han terminado´´
KT: Y después que paso?
SD: después de la cena el Santo Padre fue a su habitación y comenzó a preparar el discurso para el Colegio de Cardenales que daría al dia siguiente por la mañana en la Capilla Sixtina. Quería que me quedara,  pero más tarde fui al Colegio Polaco en Plaza Remuria donde habíamos estado viviendo antes del conclave.  Yo quería compartir esos grandes momentos con los sacerdotes polacos que estaban celebrando la elección del nuevo papa.  Euforia, gozo, aplauso – no es fácil describir en palabras lo que estaba ocurriendo allí. De inmediato Polonia se convirtió en el centro de atención. Aparecieron muchos periodistas. Preguntaban por el país que le había dado al mundo al sucesor de San Pedro.  Se podía sentir que todos esperaban algo nuevo, una nueva apertura de la Iglesia y el mundo. El nuevo Papa auguraba esperanzas de cambios. 
Y al dia siguiente el Sacerdote Cardenal regreso al Vaticano y …..
El Palacio apostólico, o sea el hogar del Papa, fue cerrado después de la muerte de Juan Pablo I. El Cardenal Villot abria las puertas de los apartamentos en presencia del Santo Padre. Cuando lo estaba haciendo, me dió las llaves. En ese momento comenzó mi cuidado del orden del Palacio Apostolico.
KT: Los comienzos fueron difíciles?
SD: Yo no tenía experiencia. Estaba algo asustado y  llegaba correspondencia de las Congregaciones al Santo Padre dos veces al dia.  Documentos, cartas, pedidos. Eran pilas de papeles que debían ser puestos en orden y presentados al Santo Padre.  Pero era tanto el trabajo que ese susto me abandono muy pronto. No tenía tiempo de tener miedo.
KT: Debió ocuparse de cosas ordinarias esos días, como organizar el transporte de cosas del cardenal Wojtyla de Cracovia al Vaticano?
SD: no tuve problemas. El papa no tenía nada. Vivía como San Francisco de Asis. En Cracovia no tenía sueldo, y entregaba todo el dinero de sus libros a estudiantes y profesores pobres.  Pero no hablaba de eso públicamente. Ayudaba de tal manera que nadie se enteraba. No le gustaba tener nada nuevo. Tenia un viejo sobretodo con  forro desmontable en Polonia. En invierno solia usarlo complete. Y era todo lo que tenia.
KT: Y como se comporto el Papa después de haber sido elegido?  Cambio en algo?
SD: Siguió siendo el mismo durante todo el pontificado. Era lo que les sorprendió a los cardenales en el Vaticano desde un primer momento, desde que apareció en el balcón de la Basílica de San Pedro. El maestro de ceremonias el padre Virgilio Noe, señalaba que de acuerdo a la tradición el nuevo papa no daba discursos sino solamente una bendicen a la gente reunida en la plaza San Pedro. Pero viendo la multitud y como vivaba el Santo Padre no podría no decir nada. En El Vaticano entendieron my pronto que el nuevo Papa era  un hombre independiente. Desde el primera dia estaba calmo, no se dejaban ganar por las emociones que podrían haberle asaltado en semejante cambio en su vida.  Estaba tan calmo que contagiaba a otros.  He visto gente que se ponía muy nerviosa antes de su encuentro con el Santo Padre. Después de encontrarse con el estaban calmos y más felices. La fuente de su calma eran la oración y la confianza en la Divina Providencia. El Papa no necesitaba preocuparse innecesariamente pues sabía  que Dios estaba con el y lo apoyaba. Juan Pablo II era un hombre de gran oración. Le confiaba todas sus dificultades y decisiones a Dios.  Antes de las reuniones solia entrar a la capilla a rezar. Frente al Santísimo Sacramente preparaba todo lo que quería expresar en sus discurso y homilías. Su visión pastoral de la Iglesia y el mundo se inspiraba de rodillas  en su total confianza en Dios.  Tenia clara y precisa visión de las cosas. Una vez uno de los cardenales me dijo que había ido a ver al papa con un problema diciéndole que no encontraba solución.  El papa le dijo que rezaba muy poco y le pido que vea la luz durante sus oraciones.  Y el problema se soluciono gracias a ello.  Una vez un grupo de cardenales debatían sobre un tema.  No podían llegar a un acuerdo. El papa les hizo una simple pregunta: ´Que haría nuestro Señor Jesucristo en esta situación particular?¨ Después de reflexionar todos sabían que debían hacer.
KT: El papa sorprendió a todos también cuando un día después de la elección salió del Vaticano.
SD: Antes del conclave, un gran amigo del cardenal Wojtyla – el obispo Andrzej Deskur enfermo de repente. Tuvo un infarto y fue llevado al hospital inconciente.  El dia del comienzo del conclave el cardenal Wojtyla decidió ir a visitarlo. Creo que el sufrimiento de su amigo fue  signo de grandes cambios para el y también un capital espiritual.  Así lo interpretó el años después. No me sorprendió cuando el 17 de octubre  Juan Pablo II decidió ir a visitarlo nuevamente. El prefecto de la Casa Papal protestó. Pensaba que era imposible pues ningún papa había salido del Vaticano antes.
KT. Como fue el encuentro con el Obispo Deskur?
SD:  había una multitud frente al policlínico Gemelli.  Todos querían ver al nuevo papa. Juan Pablo II rezo al lado de su amigo inconsciente durante largo tiempo y le dió su bendición. El Obispo Deskur estaba en una situación muy delicada y solamente después de algunos días recobro el conocimiento. Volvió a sus obligaciones aunque nunca recobro totalmente su estado físico, y siguió llevando su cruz de sufrimiento hasta el fin de su vida. EL Santo Padre lo invitaba a cenar todos los domingos y mantuvo la amistado hasta el final.
 KT: Usted menciono que Juan Pablo II se sentía en el Palacio Apostólico como si hubiese estado allí durante años. Un dia me lo conto a mi. “Me sorprende a mi mismo sentir que he estado siempre aquí”.
SD: Los primeros días nos dedicamos a los preparativos para la Santa Misa de inicio del pontificado.  La Curia sugirió un bosquejo de homilía. El Papa lo dejo a un lado y comenzó a escribir la suya propia.  Escribía a mano y en polaco. Preparaba sus homilías y declaraciones solo. Y los últimos años escribia y dictaba los textos. Le resultaba mas facil.   No hacía uso de libros académicos, ayudas ni diccionarios. Preparar  un discurso más complicado le llevaba dos horas.  Y para preparar uno más corto solo una hora y el texto no requería correcciones.  El dia del inicio del pontificado algunas palabras causaron gran impresión sobre todos. El papa dijo: ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo El lo conoce! Creo que esas palabras mantienen validez.
KT: Durante la Santa Misa Juan Pablo II también salto las costumbres.  Se mezclo con la multitud.
SD: Vio a los enfermos y decidió acercarse. El padre Noe, ministro papal de ceremonias protesto nuevamente. ¨No puede ser asi! No puede! – gritaba. Pero el Santo Padre tan solo lo miro y fue hacia la gente mostrando nuevamente su independencia. Siguió los dictados de su corazón y no dudo en quebrar costumbres antiguas. 
KT: El Santo Padre celebraba las Santas Misas en su capilla privada con participación de fieles desde los primeros días?
SD:  A veces celebraba a solas en su capilla privada, pero se le hacía difícil. Necesitaba sentir la relación con otros, porque la Eucaristía llama a la comunidad.  Y decidió invitar congregaciones. Asi que tomo el libro de teléfonos  y comenzó a llamar a las religiosas.  Pero no fue fácil porque las monjitas pensaban que estaba bromeando.  No me creían y lo confirmaban con el Secretario de Estado para verificar si era verdad, porque antes nadie lo había hecho en el Vaticano.   Más tarde comenzaron a llegar pedidos de instituciones y otras personas por la posibilidad de participar en la Eucaristía con el Papa.  
KT: Pensaba el Papa en una peregrinación a Polonia desde le primer momento?
SD: Comenzó con un viaje a México, a la República Dominicana y a Bahamas.  La Conferencia Episcopal Latinoamericana lo había invitado a Pablo VI a los debates. Sin embargo,  el no participó.   Después murió otro papa. Juan Pablo II no lo dudo, especialmente porque era necesario decidir acerca de importantes problemas relacionados con la teología de la liberación. Participarían delegados de todos los países de América Latina y en algunos países habían aparecido ideas introduciendo el marxismo y el comunismo como  salida de liberación de la pobreza.  El Papa advertía que esta medicina era peor que la enfermedad. Hablo de solidaridad, colaboración y sensibilidad social.   Al encuentro con el Papa se le unió una multitud. Recuerdo que después de haber aterrizado en México  se nos hacía difícil  cubrir una corta distancia desde el aeropuerto al lugar de hospedaje por la enorme cantidad de gente que se había reunido para dar la bienvenida. Para el Papa esa peregrinación a México fue la puerta de apertura a Polonia. En esos momentos México tenía una constitución muy anti iglesia.  La Iglesia era perseguida. Pero si las autoridades anticlericales de México aceptaron al Santo Padre, entonces porque no habría de hacerlo Polonia? No obstante resulto que no era tan sencillo. El Papa quería viajar a Polonia para las ceremonias del jubileo,  de los 900 años de la muerte de San Estanislao, que se produciría en 1979.  Las autoridades dijeron ´no´ y comenzaron las negociaciones.   Finalmente aceptaron que la peregrinación se realizara en junio.
KT: Cuando usted habla de días históricos, no siente que el tiempo pasa muy rápido y lo que ocurrió hace no tanto tiempo algunas personas lo vean como muy alejado en el tiempo?
SD: No, porque sigo encontrando gente  de varios países del mundo que viven las enseñanzas de Juan Pablo II. Están interesados en los hechos del pontificado y fascinados por el santo, un gran Papa. Sus enseñanzas son fuente de inspiración para muchos sacerdotes.    Me gustan las palabras escuchadas de un sacerdote que dijo es “un Papa que no muere”.  Van apareciendo iglesias bajo la advocación de Juan Pablo II. Varias instituciones y escuelas eligen su nombre como patrono. En muchos países se realizan sesiones académicas relacionadas con Juan Pablo II. Puedo confirmar que es un Papa que no muere. Permanece en los corazones de la gente. Cada día me convenzo mas.
Niedziela 41/2018 (14 X 2018)