Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 23 de enero de 2021

Historia de Karol – El Concilio – Bernard Lecomte (2 de 2)

 


Es sobre el proyecto de constitución «La Iglesia y el mundo moderno» - el esquema XIII que da lugar al fundamental documento Gaudium et Spes  – donde Monseñor Wojtyła dejará su impronta.   El tema de la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo la lleva en el corazón. En dos años de debates se dio cuenta de la distancia existente entre una cierta Iglesia «romana, rígida en certezas y arcaica en funcionamiento»  el rápido desarrollo de la técnica, de las lculturas y las acostumbres. En otras palabras, para él y para todos los obispos del Este, el esquema XIII representa una ocasión crucial para mostrar el rostrto de la Iglesia mas acorde con laépoca, frente a los continuos ataques del comunismo ateo. La apuesta vale la pena […]

 «Finalmente escuchaban a Karol» decia Malinski. Su voz fuerte, clara y limpia iba mas allá de los confusos ruidos de fondo. […]  Escogiendo con cuidado sus palabras, reprenderá a los redactores de situar a la Iglesia «por encima del mundo» , queriendo «dar lecciones» y esperando «obediencia» en lugar de evidenciar Ella misma «caminando con el mundo hacia la verdadera solución de los problemas relacionados con el destino humano. » Seria mejor convencer con argumentos, en vez de cobijarse tras exhortaciones moralizantes, explica en resumen el polaco, que al mismo tiempo delata el sinsentido de la «mentalidad clerical». En sus discursos Wojtyla elogia nuevamente el método heurístico, que consiste en no imponer la verdad al discípulo., sino en llevarlo a descubrirla utilizando argumentos y conocimientos.  Wojtyła sostendrá este método de enseñanza de la Palabra aun siendo papa: el dialogo es necesario, sin dudas, pero no debe tener lugar en detrimento de la verdad […]

¿Porque asombrarse entonces si, algunos días más tarde, monseñor Wojtyla es llamado a participar en la subcomisión doctrinal encargada de reorganizar el documento con vistas a la siguiente sesión? Los trabajos de la comisión, en la cual Pablo VI deposita muchas esperanzas,  inician el 31 de enero de 1965 en una pequeña y bella casa religiosa de la antigua ciudad de Ariccia, distante algunos kilómetros de Castel Gandolfo. Se encuentran presentes casi veinte obispo y cincuenta «expertos», entre ellos algunos teólogos franceses (el dominico Yves Congart, los jesuitas Henri de Lubac y Jean Danielou) que estarían codo a codo durante 15 dias, hasta finales de abril. En Ariccia, nacen amistades duraderas que tendrán claras consecuencias en los años venideros […]. Los miembros de su grupo finalmente lo invitan a escribir, on ayuda del padre Congar, un capítulo especial sobre el tema que se transformará, sin excluir vicisitudes, en el IV capítulo de la futura «constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual », la Gaudium et Spes […]

No se dfebe pensar que Wojtyla, en sus participaciones, encarna la lucha contra el comunismo com tal. En primer lugar, porque sus propuestas, sus advertencias y sus argumentos se refieren mas a la filosofía (contra el materialismo) a la eclesiología (contra el ateísmo), a la ideología (contra el marxismo) que a la política (contra el comunismo) […]

Es probable que en el curso del os debates el mismo Wojtyla hubiese encontrado la inspiración y el aliento que a la larga conformaría su credo político: «el sistema comunista que pretende que la felicidad de los hombres sea única finalidad de ununiverso sin Dios, en realidad convierte al hombre en victima» y concluye: «es hablando ininterrumpidamente de la persona humana, de su dignidad y de susderechos, que palpamos el principal “punto débil” del comunismo». A buen entendedor…

Bernard Lecomte, “Giovanni Paolo II” , Editions Gallimard 2006

( esta parte del texto republicado de Totus tuus Nr 6 2007 Boletin Mensual de la Postulacion de la causa de Beatificación y Canonización) 

viernes, 22 de enero de 2021

Historia de Karol – El Concilio – Bernard Lecomte (1 de 2)

 


Aquel solemne 11 de octubre de 1962 tras la luz irreal que se filtra por los ventanales de la Basílica de San Pedro, se lleva a cabo la ceremonia de apertura del concilio. La liturgia es grandiosa. El acontecimiento se transmite por la red internacional de la televisión italiana, alto totalmente excepcional.  Por primera vez los prelados tienen la sensación de estar viviendo un momento histórico. Después de haber entonado el Veni Creator y participado en la Santa Misa celebrada por el cardenal Tisserant, decano del Sacro Colegio, Karol Wojtyła, al igual que los demás padres conciliares, escucha atentamente le discursos de Juan XXIII. Un discurso muy personal, en contenido y forma, en el que el soberano pontífice enuncia con serenidad los dos objetivos del concilio: proceder a un «aggionarmento» de la Iglesia – el término quedará grabado en la Historia – y promover la unidad de los cristianos […]

 En Roma, la delegación de diecisiete prelados polacos se separa. El cardenal primado Stefan Wyszyński se hospeda en el Instituto polaco, en el n. 38 de via Petro Cavallini, junto a su séquito (secretario y capellán) y al secretario del episcopado, monseñor Zygmund Choromanski. Desde aquella base operativa, Wyszyński reinará sobre todos al estilo de un monarca o, más precisamente, como un general en tiempo de guerra. Cada semana, el primado reúne la tropa para un briefing (instructivo) a fin de distribuir tareas y argumentos – algunos temen que se les asigne algo difícil – y sobre todo fijar directrices. ¡Ni de lejos  dejan traslucir la más minina divergencia dentro del grupo! Los polacos son los primeros en organizarse como grupo nacional, delegando a uno de ellos para representarlos colectivamente en los debates […]   Karol, en cambio, se aloja con otros diez obispos en el Colegio polaco, un hermoso edificio en plaza Remuria, en le barrio del Aventino, que será, a partir de entonces, la base habitual del cardenal Wojtyła. […]

Entre una sesión y otra se organizan la vida en el Colegio. Por la mañana Wojtyła. Se levanta muy temprano, como le es habitual y participa en la Santa Misa a las 6.45, antes del desayuno con los demás: té, café y pequeños panecillos […] A las 8 un autobús especial traslada  a los participantes en el Concilio desde plaza Remuria  hasta la plaza de San Pedro. […]

Como llega temprano, Karol  Wojtyła va normalmente a arrodillarse ante uno de los altares laterales. Muy pronto adopta la costumbre de ir a rezar y leer el breviario en la quietud de la capilla del Santísimo Sacramento, frente al sagrario de bronce dorado diseñado por Bernini. Un simpático monje protestante también suele ir a rezar a aquel lugar, y asi Roger Schutz, prior del monasterio de Taizé, uno de los escasos huéspedes no católicos invitados al concilio,  a título personal, traba amistad con el futuro papa.  Cuando  se coloca en su puesto Wojtyla saca pluma y papel yrapido se pone a escribir. Aquella costumbre, adoptada antes de convertirse en obispo y que no abandonaría más, llama la atención de sus colegas del concilio, sobre todo de los más desenvueltos. El polaco es un “laburador”, un intelectual que no descansa nunca, siempre listo a preparar cualquier cosa: la próxima intervención, un discurso para la radio Vaticana, lecciones para la KUL, el capítulo de un nuevo libro… Todas las mañanas, monseñor Felici, secretario del concilio, impone la orden Extra omnes, invitando a las personas no autorizadas a abandonar el “aula”, o sea el sector de la iglesia transformado en sala de congresos, para poder dar inicio a la “congregación” […]

A las 12.45 termina la sesión. Mientras los padres conciliares van saliendo lentamente de la Basílica Wojtyła se refugia en un lugar tranquilo – a menudo en la capilla del Santísimo Sacramento – para una última oración antes de dirigirse hacia el autobús que lo trasladará al Colegio. En aquella serena sede tendrá ocasión de encontrarse con personas interesantes durante el almuerzo: un obispo venido de un país lejano, un teólogo erudito, un prelado allegado al Santo Padre y otros […]

Si por las tardes Karol  Wojtyła se dedica a tareas personales o participa en las muchas reuniones o conferencias organizadas en los cuatro puntos de la ciudad, la cena le brinda oportunidades de nuevos encuentros, ya sea allí mismo en el Colegio, con huéspedes ocasionales, u otros cuando es invitado. Después de la tercera  sesión aquel obispo polaco interesante cuanto afable es buscado por todos. Monseñor  Wojtyła, en efecto, dejará el recuerdo de una persona disponible, serena, sonriente y de constante buen humor. […]  



El concilio ofrece la ocasión para una increíble mezcla de culturas, caracteres y experiencias, una dimensión de importancia fundamental para Karol, como lo señalara su amigo Malinski: «Conversaciones, contactos, encuentros personales, intercambio continuo de ideas, pensamientos, opiniones, convicciones…. El concilio fue una especie de retiro espiritual o seminario del episcopado de todo el mundo».

«Como joven obispo», contará Wojtyła veinte años después del concilio, «mi puesto estaba cerca del ingreso a la basílica de San Pedro. Después de la tercera sesión, habiendo sido nombrado arzobispo, me acerqué más al altar» hasta ese momento, en realidad monseñor Wojtyła no había dicho nada de mucha importancia. Habia intervenido en cuestiones técnicas, o en sus detalles, tal como lo h abian hecho decenas de otros prelados. Durante la tercera sesión (14 de septiembre – 21 de noviembre 1964), sin embargo, comienza a hacerse notar. […]

 

Bernard Lecomte : “Giovanni Paolo II” , Editions Gallimard 2006

( esta parte del texto republicado de Totus tuus Nr 6 2007 Boletin Mensual de la Postulacion de la causa de Beatificación y Canonización)  .

martes, 19 de enero de 2021

VISIÓN ANALÍTICA DEL MAGISTERIO MARIANO DE JUAN PABLO II Domenico Bertotto

 


El magisterio mariano de Juan Pablo II aparece, sobre todo, en las audiencias públicas, en los discursos antes del Angelus y del Regina Coeli, en las diversas festividades litúrgicas marianas, en las peregrinaciones o viajes apostólicos, en las visitas a santuarios marianos o en documentos escritos que tienen su punto culminante en la encíclica Redemptoris Mater del 25 de marzo de 1987.

Ofrezco a continuación el iter mariano de Juan Pablo 11 en los nueve años de su luminoso y dinámico pontificado, con una breve visión analítica de su magisterio mariano, que será la base de la síntesis doctrinal.

 En el primer año de pontificado, desde el 16 de octubre de 1978, día de la elección, al 21 de octubre de 1979, víspera del primer aniversario del inicio público de su servicio papal, los discursos marianos de Juan Pablo 11 son 288.   De ellos se sacan, sobre todo, preciosas confidencias que él hace a sus hijos espirituales sobre el itinerario mariano de su vida antes del pontificado: el sentido de su lema Totus Tuus, que se remonta a la ordenación episcopal, su fuerte devoción mariana, que radica en el rosario, en las peregrinaciones marianas, en el fervor mariano de su patria polaca, en su familia y en su comunidad parroquial de Wadovice, donde fue bautizado bajo la mirada de la Madre del Perpetuo Socorro, venerada en la Iglesia parroquial. Son luminosos destellos que nos permiten intuir algo de las riquezas marianas, escondidas en el alma del Papa y lentamente acumuladas durante toda la vida. Todo lo que él nos ha dicho es suficiente para darnos cuenta del irradiar continuo de piedad mariana de su persona como Vicario de Cristo, para bien de todos sus hijos, a los que él llama confidencialmente «queridísimos hermanos y hermanas» .

 En el segundo año de pontificado, los documentos marianos son 284, desde el 22 de octubre de 1979 al 21 de octubre de 1980, entre ellos más de 30 discursos y homilías de contenido enteramente mariano. Es otra pequeña summa de Mariología, en la que se desarrollan principalmente los temas de la relación de Maria con Cristo, de María con la Iglesia y de María en el culto y en la devoción de la Iglesia 4. La característica del segundo año de magisterio mariano es, sobre todo, la novedad del contenido. El Papa no se repite, sea porque cambian las circunstancias de sus enseñanzas marianas, sobre todo a causa de sus frecuentes viajes, que le permiten ver y presentar a María inserta en nuevas iglesias locales y honrada por nuevas formas de piedad popular; sea porque, aunque se repitan las circustancias, . como en las distintas solemnidades del año litúrgico, el Papa procura darnos nuevos desarrollos de · los mismos temas marianos. También en este segundo año las ocasiones más frecuentes para hablar de María, además de los breves discursos antes del Angelus y del "Regína Coeli, y los acontecimientos litúrgicos marianos que se suceden, son los grandes viajes apostólicos que ponen al Papa en contacto con los santuarios marianos y la piedad popular mariana de las varias iglesias locales, que él visita.

 En el tercer año de pontificado (22 octubre 1980 - 21 octubre 1981) los textos marianos son 300, ocasionados por las circunstancias ya indicadas y durante el viaje apostólico a Alemania Federal, durante el viaje apostólico a Filipinas y a Japón, y por desgracia seriamente condicionado, pero no reducido al silencio por el atentado del 13 de mayo de 1981 5•

El cuarto año de pontificado (22 octubre 1981 - 21 octubre 1982) es rico por los 382 textos marianos, ligados a las festividades litúrgicas marianas, a las audiencias, al viaje apostólico a África central, a la peregrinación a Fátima y Portugal, al viaje apostólico a Inglaterra, a Argentina y a Ginebra 6.

 En el quinto año de pontificado (22 de octubre 1982 - 21 octubre 1983) encontramos más de 348 textos marianos, ligados a los viajes apostólicos a España, a Centro América, Belice y Haití, a Polonia, a Lourdes, a Austria, a las circunstancias marianas y a las distintas audiencias 7.

 En el sexto año de pontificado (22 octubre 1983 - 21 octubre 1984) el Papa nos ofrece 221 textos marianos, canalizados sobre todo en torno al Año Santo de la Redención 8.

 El séptimo, octavo y noveno año de pontificado (22 octubre 1984 . 21 octubre 1987) nos presentan 561 textos marianos, recogidos en un solo volumen, en el cual María continúa siendo presentada en toda ocasión propicia, enriqueciendo la mariología papal con nuevos desarrollos siempre hasta la Encíclica Redemptoris Mater y a los documentos ricos y abundantes del Año mariano, anunciado el 1 de enero de 1987 e iniciado en la Solemnidad de Pentecostés, el 7 de junio de 1987.

Domenico Bertotto es junto a Gabriele Roschini, uno de los máximos exponentes de la mariología preconciliar italiana. Nacido en San Giusto Canavese el 30 de octubre de 1914, murió en Loreto el 18 de agosto de 1988. (por eso habla de “nueve años de su luminoso y dinámico pontificado” y debe considerarse incompleto, pues el autor fallecio en 1988, un año despues de la enciclica Redemptoris Mater )

 

Invito leer el valioso ensayo completo.  (si no funciona el enlace googlear Maria en el Magisterio de Juan Pablo II Domenico Bertotto)

 

miércoles, 13 de enero de 2021

La doctrina de Montfort, fuente de espiritualidad mariana de Juan Pablo II – François Marie Léthel, ocd (2 de 2)

 


Juan Pablo II hizo referencia muchas veces a San Luis Maria, como por ejemplo en la Redemptoris  Mater (nr 48). Pero, de modo especial y hacia el final de su pontificado, nos dejo una preciosa síntesis de su doctrina interpretada a la luz del Concilio Vaticano II en la Carta a los Religiosos y Religiosas de las Familias Montfortianas, escrita el 8 de diciembre de 2003. 

Este texto, poco conocido, es en realidad, el más importante para entender el significado profundo de Totus Tuus. Es quizás, una de las mejores claves para entrar en la profundidad de su alma, para contemplar la raíz de su santidad y también para volver a descubrir la importancia y la actualidad del Tratado. Conviene, pues, publicar esta Carta de Juan Pablo II como la mejor introducción a la lectura de este Tratado, asi como ha hecho P. Cortinovis en su excelente publicación del texto (Ed. Shalom)

Al inicio de esta carta (Nr 1) el Tratado de Montfort viene presentado como un texto  clásico de la espiritualidad mariana, que ha tenido una extraordinaria acogida eclesial y que se puede entender mejor después del Concilio. Efectivamente, haciendo referencia al Evangelio mencionado (Jn 19, 25-27), la Carta cita continuamente los textos de la Lumen Gentiumdel Tratado de la Verdadera Devocion y del Secreto de Maria (breve resumen del Tratado hecho por el mismo Montfort). Seguidamente, a la luz del cap. VIII de la Lumen Gentium sobre la Virgen Maria en el misterio de Cristo y de la Iglesia, la enseñanza del Tratado es considerada, en primer lugar, desde el punto de vista cristológico, después eclesiológico. El cristocentrismo es expuesto bajo el titulo “Ad Iesum per Mariam” (Nr 24) Le sigue el resumen sobre le aspecto eclesiológico titulado Maria, miembro eminente del Cuerpo mistico y Madre de la Iglesia (nr 5)  Al final de la Carta, a la luz del cap. Vi de la Lumen Gentium sobre la vocación universal a la santidad, viene ilumnado el camino eclesial de santidad vivido con Maria en la caridad, la fe y la esperanza.  De este modo, los tres últimos capítulos son: La santidad, perfección de la caridad (n 6), La “peregrinación de la fe” (nr 7) y Signo de esperanza cierta (Nr 8), citando también los textos del Concilio y de Montfort.

Es esta una síntesis preciosa para interpretar todo el Magisterio de Juan Pablo II sobre su maravilloso cristocentrismo (primera Enciclica Redemptor Hominissu riquísima enseñanza sobre Dios y sobre le hombre y la mujer, etc. Es igualm,ente preciosa para interpretar su vida santa, su “existencia teología”, completamente animada por la caridad, la fe y la esperanza, llamadas por santo Tomas virtutes theologicae, es decir virtudes teológicas (mejor que teologales). Son sus principales  “virtudes heroicas”, continuamente vividas ocn Maria.  Acerca de la caridad, que es “la más grande” (1 Cor 13,13) el Papa no teme recurrir al fuerte símbolo de la esclavitud de amor, citando el párrafo más importante del Tratado (nr 72) en el que se evidencia la raíz bíblica. Es la misma radicalidad del amor que Teresa de Lisieux expresara con el símbolo del holocausto al amor. Con estas expresiones fuertes, las dos santos iluminan el mismo camino de santidad para todos: vivir la gracia del bautismo en el Totus tuus, es decir en el don total de si a Jesus en la caridad del Espíritu Santo, a través de las manos y del Corazón de Maria. Tal caridad vivida con Maria es amor inseparable al Señor y al prójimo, a cada hombre, y es este el primer y fundamental testimonio de Juan hablo II, inseparable también de su testimonio de fe y de esperanza.  En efecto, junto a su caridad, Maria comparte ocn la Iglesia Peregrina la perfeccion de su fe y de su esperanza. El Papa cita un largo texto del Tratado que es como un “himno” a la fe de Maria (nr 214), a la luz de la expresión característica del Concilio la peregrinación de la fe, ampliamente comentada por él en la Redemptoris Mater (nr 25-27) , y en la que hace referencia también a san Juan de la Cruz, otro gran maestro suyo (su tesis de doctorado en teología en Roma, en 1948, tuvo precisamente como objeto la fe en san Juan de la Cruz).  Asi, en la presente Carta (nr 7) Juan Pablo II cita la palabra más fuertes de su Encíclica: «La Cruz es el momento culminante de la fe de Maria, como escribí en la Enciclica Redemptoris Mater: “Por medio de esta fe Maria está unida perfectamente a Cristo en su desposamiento […]. Es esta tal vez la más profunda kénosis de la fe en la historia de la humanidad” (nr 18) . El título del último punto de su Carta (nr 8)  es un reclamo del Papa a la Lumen Gentium, allí donde trata de Maria como “signo de esperanza cierta y de consuelo para el Pueblo peregrinante de Dios” (LG nr 68)   ofreciendo la correcta interpretación de los textos del Tratado sobre los “santos de los últimos tiempos” (nr 49-50), citando un hermoso texto en el que el santo aplica a Maria el gran símbolo de la esperanza, el ancora (nr 175, en referencia a Heb 6,19), y usando una expresión que recuerda la doctrina de Teresa de Lisieux: “Junto a la Virgen Maria, con el mismo Corazón de Madre, la Iglesia reza, espera e intercede por la salvación de todos los hombres.” Como la joven carmelita, declarada por él Doctora de la Iglesia, Juan Pablo II ha sido un excepcional testigo de la esperanza, incluso hasta “esperar por todos”.

 

François-Marie Léthel, París 1948, presbítero y teólogo francés de la  Orden de los  Carmelitas Descalzos, enseña teologia dogmatica y espiritual en la Pontificia Facultad teológica Teresianum, fue consultor de la Congregación para las Causas de los Santos, prelado secretario de la Academia Pontificia de teología,  y se lo considera uno de los principales expertos en la espiritualidad de Santa Teresa de Lisieux.

 (Texto tomado de Totus Tuus, Nr 5 Oct/Nov 2000, Boletín de la Postulación de la Causa de Beatificación y Canonización del siervo de Dios Juan Pablo II)

martes, 12 de enero de 2021

La doctrina de Montfort, fuente de espiritualidad mariana de Juan Pablo II – François Marie Léthel, ocd (1 de 2)

 


La principal fuente de la espiritualidad  cristocéntrica y mariana de San Juan Pablo II es el Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen Maria de San Luis Maria Grignion de Montfort (1673-1716), auténtica obra de arte de este santo y síntesis de toda su doctrina espiritual. EL lema Totus Tuus, que resume la doctrina de Montfort, ha sido, en efecto, el hilo conductor de toda la vida de Karol Wojtyla, “hilo mariano” de un largo y continuo camino hacia la santidad.

 Estas dos palabras Totus Tuus son una oración dirigida a Jesus por medio de Maria y en su Corazón Inmaculado. Es un acto de Amor como don total de sí. En este mismo sentido define santa Teresa de Lisieux el Amor en su última poesía a Maria: “Amar es dar todo y darse a si mismo” (¿Por qué te amo, Maria!, estrofa 22)   Te amo significa: Me entrego todo a ti, soy todo tuyo y para siempre. El Totus Tuus es, pues, la oración breve y esencial que ha animado continuamente toda la vida de Karol Wojtyła,  una vida totalmente entregada al Señor, a la Iglesia, a todos los hombres, vivida con Maria, Madre de Jesus y Madre nuestra. Luis Maria de Montfort y Teresa de Lisieux son, en efecto, como dos “faros de santidad” que ha n iluminado en modo particular el Pontificado de Juan Pablo II, en la perspectiva del Concilio Vaticano II trazada por la Lumen GentiumEn los capítulos VIII, sobre Maria en el Misterio de Cristo y de la Iglesia, y V, sobre la vocación universal a la santidad. Montfort es el santo que mas ha influido en la vida de Karol Wojtyła, mientras Teresa de Lisieux es la única santa declarada por el Doctora de la Iglesia. Después del Doctorado de Teresa en 1997, Juan Pablo II hubiese deseado dar el mismo titulo a san Luis Maria, y de hecho había iniciado el camino para ello.

(…)

En la vida de Karol Wojtyła, el lema Totus Tuus se convirtió en la respiración de su alma, en el latido de su corazón a partir de 1940 cuando descubrió, a la edad de 20 años, el Tratado de Montfort. Juan Pablo II conto este hecho muchas veces. Lo hizo en modo especial en el momento del 50º aniversario de su sacerdocio, en el libro Don y Misterio (1996), recordando como este descubrimiento le había ayudado a dar un paso decisivo en su camino espiritual, superando una cierta crisis concerniente precisamente a su devoción mariana: «Hubo un momento en el cual me cuestioné de alguna manera mi culto a Maria, considerando que éste, si se hace excesivo, acaba por comprometer la supremacía del culto debido a Cristo. Me ayudó entonces el libro de San Luis Maria Grignion de Montfort titulado “Tratado de la verdadera devoción a la Santisima Virgen.” En el encontré la respuesta a mis dudas. Efectivamente, Maria nos acerca a Cristo, con tal de que se viva su misterio en Cristo. El tratado de San Luis Maria Grignion de Montfort puede cansar un poco por su estilo un tanto enfático y barroco, pero la esencia de las verdades teologicas que contiene es incontestable. El autor es un teólogo notable. Su pensamiento mariológico esta basado en el Misteri trinitario y en la verdad de la Encarnacion del Verbo de Dios, (..) Esto explica el origen del Totus Tuus. La expresión deriva de San Luis Maria.. Es la abreviatura de la forma más completa de la consagración a la Madre de Dios, que dice: Totus tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor Tuum, Maria.» (Don y Misterio, p. 38-39) Estas palabras en latín, que Karol Wojtylł continuamente rezó y copió en las primeras páginas de sus manuscritos, siendo primero seminaristas, después sacerdote, obispo y papa, se encuentran al final del Tratado (Nº 266), donde Montfort invita al fiel a vivir la Comunión eucarística con Maria y en Maria. Es la mejor expresión de la consagración (o acto de entrega) a Jesus por Maria, en referencia al texto del Evangelio en el que el mismo san Juan acoge el don que el Redentor le hace de su Madre. “el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19,27): Accepit ceam discipulus in sua) .  Esta es la raíz evangélica simbolizada en el escudo episcopal elegido por Karol Wojtyla en 1978 junto con el lema Totus Tuus. Todos los días, Juan Pablo II leía algún trozo del tratado, y al final, cuando ya no podía hablar después de la traqueotomía, escribió una vez más su Totus Tuus. Fueron las últimas palabras escritas y pronunciadas por él.

 

(Texto tomado de Totus Tuus, Nr 5 Oct/Nov 2000, Boletín de la Postulación de la Causa de Beatificación y Canonización del siervo de Dios Juan Pablo II)

 

viernes, 8 de enero de 2021

Sobre el misterio del Espíritu Santo

 

(imagen Wikipedia)

«Dios es espíritu, y los adoradores verdaderos adoraran al Padre en espíritu y en verdad (Jesus).» Nuestra idea de la espiritualidad de Dios se forma a partir de las pobres experiencias de la propia espiritualidad del hombre. Una realidad «puramente» espiritual y «puramente» personal al mismo tiempo. Espíritu es el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo.  «El Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios.» Ssabemos que Él es santo, que es persona como el Padre y el Hijo. Sabemos que del Padre y del Hijo «procede» como amor. Dios es amor.  El Espíritu Santo es el amor del Padre y del Hijo. Por eso precisamente es santo, porque la santidad consiste en el amor. Su «procedencia» del Padre y del Hijo es al mismo tiempo su perseverancia en la verdad del Padre y del Hijo y – en cierto modo – la constitución de esa unidad (communio).

 Fuera de esto, sin embargo, esta mutua comunicación del Padre al Hijo y del Hijo al Padre en el Espíritu Santo, y su común aliento de este Espíritu es totalmente un misterio de fe.  El Espíritu Santo es «Dios escondido» (Deusabsconditus).  

 Siendo un don interior en el que se unen el Padre y el Hijo, principalmente ha sido revelado a los hombres como don. Revelado por parte de Cristo, quien determino su Pasión y muerte como precio de este don para el hombre («sí Yo no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito: pero si me voy, os lo enviare») (Jesus).

Aquí pasamos ya de la «Trinitas theologica» a la «Trinitas oeconoica»: la actividad de las personas divinas en la obra de la salvación del hombre. El Espíritu Santo – por la Pasión y muerte del Hijo – se hace don para las almas: El Espíritu de verdad os guiará hasta la verdad completa, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.  El Espíritu Santo es fuente de la santidad del hombre, y la santidad consiste en la verdad y el amor. En ellos se manifiesta la misma esencia de la «espiritualidad» y de la santidad, también a nivel del hombre. En cierto sentido sabemos más por la Revelación acerca del Espíritu Santo en el orden «económico» que en el orden «teológico». Sin embargo, también en el orden económico, es Deusabsconditus,. Mientras que el Hijo-Cristo constituye la «visibilidad» de Dios y su «historicidad», el Espíritu Santo nos introduce de nuevo en su« invisibilidad». Y eso siendo El ante todo acción eficacia, fructificación, sin entrar en el ámbito de nuestra visión. Su acción en el alma, tan eficaz y fundamental, es siempre acción del Invisible en lo invisible.  

  Juan Pablo II de las reflexiones en los Ejercicios espirituales del dia 12 de agosto de  1973.

Karol Wojtyla Juan Pablo II Estoy en tus manos Cuadernos personales 1962-2003, p.128/130, Grupo Editorial Planeta, 2014 

 


jueves, 7 de enero de 2021

EL CULTO A LA VIRGEN, SANTA MARÍA - Gaspar Calvo Moralejo, O.F.M.

 


Cuando el Concilio Vaticano II se refiere a María, la Madre del Señor, ensalzada sobre los ángeles y los hombres, afirma que es «justamente honrada por la Iglesia con un culto especial. Y... desde los tiempos más antiguos la Santísima Virgen es venerada con el título de Madre de Dios». Prosigue recordando que, a partir del Concilio de Efeso, «ha crecido maravillosamente el culto del Pueblo de Dios hacia María en veneración y en amor, en invocación e imitación, de acuerdo con las palabras proféticas: Todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso (Lc 1, 48-49)» 1 . Juan Pablo II, en su encíclica Redemptoris Materenseña que la vida cristiana, que se manifiesta en donación y entrega a María como respuesta confiada a su amor de Madre, es la dimensión mariana de un discípulo de Cristo .

 Con esta expresión se manifiesta que esa entrega a la Virgen se hace presente de un modo constante y permanente, como espiritualidad mariana, testimoniada en la devoción y en el culto. Y es un signo de la piedad o relación filial que con María le une. Cuando se quiere profundizar en el mejor conocimiento de lo que es en verdad el culto mariano, es preciso recordar que constituye una forma de veneración a la Virgen que proviene «de raíces profundas en la Palabra revelada y de sólidos fundamentos dogmáticos» 

 Consecuencia lógica de la verdadera fe de la Iglesia, el culto mariano se manifiesta a lo largo del tiempo como devoción a María, la Madre del Señor y una de las expresiones generalizadas del culto con que el pueblo creyente expresa a Dios su gratitud y alabanza. De ese culto que la Iglesia tributa a la Virgen puede afirmarse, al igual que de la devoción mariana, que se refiere siempre al Señor que en María se hace presente como en «una Verónica viviente» que lo recuerda. Ya que ella es «la imagen que reproduce a Cristo en el corazón humano y la refleja haciéndola perceptible en la contemplación del corazón ».

 Basado en la enseñanza de la Sagrada Escritura, el culto mariano manifiesta y refleja una forma de piedad y devoción a la Madre del Señor que ayuda a avanzar por el «itinerario de la fe», siguiendo el ejemplo y los pasos de María. Las enseñanzas del Vaticano II marcan las líneas precisas que ha de seguir el culto mariano y de cuanto es y significa en la vida de la Iglesia. Cristo, que está en ella siempre presente, asocia consigo de modo permanente a su Iglesia para que Dios sea glorificado y santificados los hombres. Lo que realiza de un modo particular, cuando en la acción litúrgica asocia consigo a su esposa la Iglesia, que «invoca a su Señor y por Él tributa culto al Padre Eterno» 5 . En este culto de la Iglesia, afirma el mismo Concilio en otro momento, María «es justamente honrada con un culto especial» ,  que  siempre ha existido y que justa y merecidamente se llama cristiano.

 «que el culto a la bienaventurada Virgen María tiene su razón última en el designio insondable y libre de Dios, el cual siendo caridad (1 Jn 4, 7-8), lleva a cabo todo según un designio de amor: la amó, y obró en ella maravillas (Lc 1, 49); la amó por sí mismo, la amó por nosotros; se la dio a sí mismo y la dio a nosotros» .

 La palabra culto, por otra parte, expresa la forma en que se manifiesta la virtud de la religión, por la que el hombre testimonia y reconoce la grandeza de Dios, su dominio y soberanía sobre todo cuanto existe, y la relación personal que une con Él al mismo hombre. Dicho reconocimiento, interior, vital por parte de la persona humana también se proyecta externamente mediante signos y palabras que están relacionados íntimamente con la diversidad de culturas en las que cada pueblo se expresa y que forman parte y constituyen una de sus peculiaridades distintivas.

 (TEXTOCOMPLETO)  Si no funciona buscarlo como texto:  :

EL CULTO A LA VIRGEN, SANTA MARÍA  - Gaspar Calvo Moralejo, O.F.M. y abre el enlace al pdf.