Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 30 de agosto de 2016

Ave Maria : Lugares de culto mariano en Polonia (1 de 4)

Kalwaria Zebrzydowska


Cuando Karol tenía doce años y se quedó sin madre, su padre lo llevó a Kalwaria Zebrzydowska. Allí, delante de la Virgen Madre de Dios, se arrodillaron los dos juntos. El padre le dijo bajito a la oreja de Karol: “Esta es tu Madre” y desde entonces él nunca más estuvo solo.  Kalwaria Zebrzydowska ha tenido un gran papel en la vida de Karol. Allí iba cuando tenía algún problema o algunas cuestiones que resolver como muchacho, sacerdote, arzobispo y Papa. Josef Mucha, su chofer, cuenta de esta manera algunos de esos momentos: “cuando el Cardenal tenía alguna preocupación íbamos a Kalwaria Zebrzydowska. Rezaba aproximadamente una hora y luego, paseando por los “caminos de Maria” , se le pasaba todo. Cando rezaba el Rosario, mirándolo desde lejos, me daba cuenta cuando terminaba cada decena – explica Mucha – porque levantaba los ojos hacia el Cielo como si, realmente, hablara con Alguien”.

Kalwaria Zebrzydowska  es un pequeño pueblo cerca de Wadowice, ciudad en donde nació Karol. Es un lugar de culto mariano desde el siglo XVII, cuando en un castillo se reunían a rezar al comienzo y al final del día. Una vez, la imagen de la Madre de Dios lloró sangre y ese evento hizo que a ese lugar llegaran miles de fieles.




Kalwaria Zebrzydowska no es solo un santuario en cuanto está circundado de un área de diez kilómetros del llamado “Caminos de la Virgen”. Las capillas y las estaciones del Via Crucis están muy  bien situadas en medio de la naturaleza y de esa manera ha surgido un paisaje caracterizado por valores espirituales, donde los elementos naturales y los artificiales, creados por las manos del hombre, componen un lugar armónico. Este singular parque está bajo el patrocinio de la UNESCO.

“Casi siempre venia solo – cuenta Juan Pablo II durante su primera visita a Kalwaria como Papa en 1979 – porque no quería que nadie lo supiese, ni siquiera el custodio del convento. Es muy fácil esconderse en Kalwaria. Llegaba solo y me ponía a caminar por los Caminos de nuestro Señor Jesus y de su Madre, reflexionando sobre sus santísimos misterios. Esos senderos son absolutamente particulares. Confiaba a Jesus y a Maria problemas delicados y relacionados con mis responsabilidades, primero como Obispo, luego como Cardenal. Sabía que yo tenía que venir más veces; primero porque los problemas se multiplicaban  y luego – cosa singular – porque estos problemas se resolvían efectivamente.”


Juan Pablo II visitó Kalwaria Zebrzydowska por última vez en el mes de agosto de 2002 y los periodistas recordaron que el Papa se quedo frente a la imagen de la Virgen Maria tres cuartos de hora, haciendo saltar el orden de la peregrinación y la transmisión televisiva. Pero nadie se hubiese permitido interrumpir la meditación del Papa. El postulador del proceso de Canonización de Juan Pablo II confió, en su momento, el proceso a la Virgen: “Desde el corazón confío a la Madre de Kalwaria los trabajos del proceso” ha escrito en el libro de recuerdos del Santuario en febrero de 2006.”

Aleksandra Zapotoczny


jueves, 18 de agosto de 2016

Juan Pablo II Nowa Huta - La lucha por la iglesia



“El desarrollo de la visita pastoral dependía de las condiciones de cada parroquia.
Había situaciones muy diferentes. La visita a la comunidad parroquial de la basílica de la Asunción en Cracovia, por ejemplo, duró dos meses: abarcaba numerosas
iglesias y oratorios. Muy distinto fue el caso de Nowa Huta: allí no había iglesia, a
pesar de contar con decenas de miles de habitantes. Existía solamente una capilla pequeña anexa a la antigua escuela..El gobierno, en una ciudad socialista, como tenia que ser Nowa Huta, no permitia la construcción de nuevas iglesias.

Precisamente en Cracovia-Nowa Huta se produjo un áspero conflicto por la
construcción de la iglesia. Aquel barrio de muchos miles de residentes estaba habitado en su mayor parte por trabajadores de una gran industria metalúrgica que habían venido de toda Polonia. Según el proyecto de las autoridades, Nowa Huta tenía que ser un barrio socialista ejemplar, es decir, sin relación alguna con la Iglesia. Sin embargo, no se podía olvidar que la gente, que había venido en busca de trabajo, no estaba dispuesta a renunciar a sus raíces católicas.

El conflicto comenzó en un gran barrio residencial, en Bieńczyce.  Inicialmente, después de las primeras solicitudes, las autoridades comunistas concedieron permiso para construir la iglesia y asignaron también el terreno. La gente puso inmediatamente en él una cruz. Sin embargo, el permiso acordado en tiempos del arzobispo Baziak fue retirado y las autoridades decidieron que se quitara la cruz. La gente se opuso decididamente. Siguió incluso un enfrentamiento con la policía, con víctimas y heridos. El alcaide de la ciudad pedía que se calmara a la gente. Este fue uno de los primeros episodios de una larga batalla por la libertad y la dignidad de aquella población, que el destino había llevado a la parte nueva de Cracovia. Al final se ganó esta batalla, pero al precio de una agotadora guerra de nervios. Yo llevé las conversaciones con las autoridades, principalmente con el jefe de la Oficina Provincial para las Cuestiones de las Confesiones. Era un hombre de un comportamiento comedido durante las conversaciones, pero muy duro e intransigente en las decisiones que tomaba después y que denotaban un ánimo desconfiado y malévolo.


El párroco, don Józef Gorzelany, asumió la tarea de la construcción de la iglesia y consiguió terminarla. Una inteligente ocurrencia pastoral fue invitar a los parroquianos a que cada uno llevara una piedra para la construcción de los cimientos y de los muros. De este modo, todos se sintieron involucrados personalmente en la edificación del nuevo templo.”

(Juan Pablo II:  ¡Levantaos, Vamos!, Editorial Sudamericana, Buenos Aires)

miércoles, 17 de agosto de 2016

JMJ 2016 (25) Branko Cestnik: “El derrumbe del comunismo en Nowa Huta”

La revolución soviética rechazaba reiteradamente  la idea que un día podría finalizar.  
Francois Furet en  El pasado de una ilusión.

Levanten bien alto la cruz para que pueda verla a través de las llamas
Juana de Arco  minutos antes de su muerte en la hoguera.



Nowa Huta,   distrito barrial de Cracovia,   es  una fantástica historia de la prevalencia del espíritu sobre la materia, del imparable anhelo de libertad individual en un entorno de férrea ingeniería social,  pero a su vez la historia de una suave pero decidida victoria de la cruz de Cristo sobre la ideología de la estrella roja.



Supe de Nowa Huta ya cuando - en mi época de joven estudiante de filosofía en la Universidad Lateranense de Roma - comencé a reunirme con los muchachos del movimiento Comunión y Liberación. Estos chicos italianos estaban al tanto de lo que ocurría en Polonia.  En 1987 obviamente aun no podían saber que el muro de Berlín caería ya en 1989, pero ya conocían el fracaso experimentado por el comunismo en Nowa Huta.  Directa, estratégicamente simbólico allí donde más duele – en las relaciones de los trabajadores con Dios.

Ahora sabemos mucho más de Nowa Huta. Cualquier biografía del Papa menciona este barrio, de lo ocurrido allí se han filmado películas, en la web podemos ver las artísticas  fotografías de Robert Kosieradzki y en la literatura pastoral  se menciona a Nowa Huta como el lugar donde nació el concepto “nueva evangelización”.

Simplemente no podía dejar de ir allí durante mis días de la JMJ en Cracovia.

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La Nowa Huta de hoy está lejos de ser uno de esos grises y típicos barrios socialistas.    Es verdad que los monoblocks son aburridos, toscos, aun quedan entre ellos algunos reductos de los famosos bares lácteos (Bar mleczny), algunas soluciones arquitectónicas, algunos arcos y columnas son quizás algo ridículos por no decir “fascistoides”como define Slavoj Žižek la arquitectura de Plečnik.  Pero visto en general Nova Huta se ve más fresca y más agradable que algún pueblo de Celje.  La abundante vegetación ayuda. Puede que a  algún esloveno 101% comunista no le quepa en la cabeza, pero hasta las copas de los árboles plantados en Nova Huta en tiempos de aquel socialismo embrutecedor, se ven hoy mas frondosas y su sombra mas invitadora.     

Si comparamos la lógica urbanística de Nowa Huta con algún lugar de Eslovenia podría asemejarse a Kidricevo en Dravsko Polje:  un espacio en estilo concéntrico simulando una gallina con sus polluelos : una enorme fábrica de aluminio en el centro,  a su alrededor sus polluelos en forma de monoblocks cuadrados  salpicados por pedazos de verde, un enorme comedor comunitario con intenciones colectivistas, sin iglesia en su proyecto original….

Además de echar un vistazo general a los alrededores ese sábado por la tarde,  cuando la mayoría de los participantes de la JMJ peregrinaba a pie hacia el Campus Misericordia,  tenía dos objetivos bien claros:  la Avenida de los Defensores de la Cruz y el monasterio en el barrio Mogila. Queria ver el lugar donde aquellos legendarios obreros defendieron la cruz de madera;  quería ver el lugar donde Juan Pablo II pronunciara por primera vez el sintagma “nueva evangelización”,  que hoy muchos consideran  como el programa de la iglesia universal para el siglo XXI.

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El historiador François Furet en El pasado de una ilusión escribe profusamente sobre el comienzo del  fin del comunismo. Para el no hay dudas. El comienzo del fin arranca en 1953, cuando muere el tirano rojo Josip Visarijonovič Džugašvili Stalin, y en febrero de 1956 cuando Nikita Hruščov  en el congreso del partido comunista soviético lee el famoso “informe secreto” con el cual los comunistas comienzan con la desestalinización de la Unión Soviética y del comunismo mundial. La tesis es la siguiente: con la desestalinización los bolcheviques rusos mismos le fisuraron la columna al comunismo dañando fatalmente su sistema inmunológico.  Stalin personificaba el comunismo y cuando dijeron que Stalin no actuaba bien,  dieron, sin querer, la primer palada que cavaría la fosa de todo el comunismo del este europeo.

De aquellos años datan los descubrimientos de las primeras rebeliones de trabajadores e intelectuales del este europeo. El protagonismo lo llevan tres ciudades: Berlin, Varsovia y Budapest. En Berlín este los obreros se rebelan en 1953,  y el gobierno ruso-alemán aplasta la rebelión cruentamente.  Varsovia es testigo en 1956 de manifestaciones contra la dictadura de la estrella roja, pero merced a la perspicaz táctica del premier comunista polaco  Władysław Gomułka no se llega a la violencia. Simultáneamente ocurre la rebelión anticomunista húngara, pero Budapest,  a diferencia de Varsovia,  recibe al “auxilio hermanado del pueblo ruso” y en sus calles aparecen tanques y metralletas rusas haciendo correr sangre de gente libre. Los comunistas de todo el mundo  aprueban la intervención rusa. También Josip Broz Tito,  a quien Moscú consideraba “disidente” , estuvo de acuerdo con ahogar la “·contrarrevolución” de Hungría.

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Eran tiempos en que Cracovia tampoco descansaba. Justo allí en las cercanías del mastodonte de acero, en el recientemente construido barrio de Nowa Huta los obreros hicieron algo  que no deberían haber ni siquiera pensado menos aún realizado:  en el cruce entre las calles Marx y Majakovski clavaron una cruz de madera de 8 mts.  Alli donde el gobierno de Gomulka antes les había aprometido una iglesia, pero luego revoco  la promesa.  Es que el paraíso ateísta no preveía en su predio un signo que simbolizara la fe.


EL 27 de abril de 1969 por la mañana el régimen pretende tirar abajo  la cruz y entonces se llega a un enfrentamiento violento con los testarudos obreros de Nowa Huta.  El enfrentamiento se convierte en una lucha callejera entre  policía y  obreros.  Aparecen hombres de todos lados en defensa de la cruz listos a enfrentar a las unidades especiales a mano limpia.  Volaban piedras y las amas de casa salpicaban a la policía con agua hirviendo.  Aparecen incendiadas algunas unidades y recién a las 23 las unidades especiales logran llegarse hasta la cruz y retirar de allí a los últimos defensores. La policía bloquea Nowa Huta y se interrumpen las comunicaciones entre este barrio rebelde y el mundo.

Los medios de prensa polacos guardan absoluto silencio sobre los acontecimientos.  El cuento de obreros felices debe continuar.

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Y veamos quien aparece en estos tiempos entre los obreros que defiende la cruz; quien celebra la Misa de Nochebuena a cielo abierto allí al lado de la cruz; quien le escribe al régimen cartas oficiales de protesta? Ningún otro que quien en 1958 fuera nombrado obispo auxiliar de Cracovia y más tarde Papa:  Karol Wojtyla.


Después de múltiples enfrentamientos Nowa Huta  salva la cruz y en los años setenta en la calle Majakovski también consigue una iglesia.  El Arca del Señor (Arka Pana) le dicen. No está ubicada en el mismo lugar donde se defendía la cruz, pero si en la misma calle. En el año 1977 es consagrada por el entonces ya cardenal y cabeza de la iglesia cracoviana Wojtyla.  La gente vivencia la nueva iglesia con profundos sentimientos de triunfo.



Karol Wojtyla, ya pontífice, visita Nowa Huta en 1979. Pero el régimen no le permite visitar El Arca del Señor. En el descampado en Mogila (unos 2 kms al sudeste de Nowa Huta) el Papa pronuncia estas palabras:

No se puede disociar la cruz del trabajo humano. No se puede separar a Cristo del trabajo humano. Y esto se confirma aquí en Nowa Huta. Este ha sido el principio de la nueva evangelización.

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En los años ochenta Nowa Huta es junto a Gdansk el mayor protagonista de los disturbios obreros y de la resistencia anticomunista amparados en el mítico sindicato Solidarność, liderado por el también mítico electricista Lech Wałęsa.  El quiebre del comunismo,   junto a esta cruz  fatalmente simbólico,   lleva en los ochenta a  cambios políticos concretos.

Después del derrumbe del trágico experimento del bolchevismo del este europeo en Nowa Huta,  calles y plazas cambian de nombre.  El parque Josip Stalin recibe el nombre de Ronald Reagan para desesperación de todos los izquierdistas del mundo; la avenida Majakovski se convierte en Defensores de la cruz ((Obrońców Krzyża).

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martes, 16 de agosto de 2016

La cruz de Nowa Huta y la nueva evangelización

(fotografia de Magicny Krakow)

“De nuevo estoy aquí, ante esta cruz, junto a la cual he estado tantas veces como peregrino; ante la cruz que sigue siendo para todos nosotros como la más preciada reliquia de nuestro Redentor.
Cuando, en los alrededores de Kraków (Cracovia), surgía Nowa Huta —enorme complejo industrial y una nueva gran ciudad: nueva Kraków—, tal vez nadie se daba cuenta de que estaba surgiendo de hecho al lado de esta cruz, el lado de esta reliquia que, junto a la antiquísima abadía de los cistercienses, hemos heredado desde la época de los Piast. Corría el año 1222, la época del Príncipe Leszek Bialy, la época del obispo Ivo Odrowaz, en el período antecedente a la canonización de San Estanislao. En aquel tiempo, en el 111 centenario de nuestro bautismo, fue fundada aquí la abadía de los cistercienses, y después fue traída la reliquia de la santa cruz, que desde hace siglos se ha convertido en meta de peregrinaciones de la región de Kraków: del Norte. de la parte de Kielce; del Este, de la parte de Tarnów, y del Oeste, de Slesia. Todo ello ha tenido lugar en un territorio sobre el cual, según la tradición, se levantaba antaño Stara Huta, casi la antigua madre histórica de la actual Nowa Huta.'
Deseo hoy saludar aquí, una vez más, a los peregrinos de Kraków, a los de Slesia y a los de la diócesis de Kielce.
Caminemos juntos, peregrinos, hacia la cruz del Señor, pues con ella comienza una nueva era en la historia del hombre. Este es tiempo de gracia, tiempo de salvación. A través de la cruz el hombre ha podido comprender el sentido de su propia suerte, de su propia existencia sobre la tierra. Ha descubierto cuánto le ha amado Dios. Ha descubierto, y descubre continuamente, a la luz de la fe, cuán grande sea el propio valor. Ha aprendido a medir la propia dignidad con el metro de aquel sacrificio que Dios ha ofrecido en su Hijo para la salvación del hombre: "Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna" (Jn 3, 16).
Aunque cambian los tiempos, aunque en lugar de los campos de antaño, en las cercanías de Kraków ha surgido un enorme complejo industrial, aunque vivimos en una época de vertiginoso progreso de las ciencias naturales y de un progreso tan sorprendente de la técnica, sin embargo la verdad de la vida del espíritu humano —que se expresa a través de la cruz— no decae, es siempre actual, no envejece nunca. La historia de Nowa Huta está escrita también por medio de la cruz; primero, a través de aquella antigua de Mogila, heredada desde siglos, después por medio de otra, nueva... que se ha levantado no lejos de aquí.
Donde surge la cruz, se ve la señal de que ha llegado la Buena Noticia de la salvación del hombre mediante el amor. Donde se levanta la cruz, está la señal de que ha iniciado la evangelización. Tiempos atrás, nuestros padres levantaban, en diversos lugares del territorio polaco, la cruz como signo de que ya había llegado el Evangelio, de que va se había iniciado la evangelización, la cual debía continuarse ininterrumpidamente hasta hoy. Con este pensamiento se levantó también la primera cruz en Mogila, en los alrededores de Kraków, en las cercanías de Stara Huta.
La nueva cruz de madera ha surgido no lejos de aquí, exactamente durante las celebraciones del milenario. Con ella hemos recibido una señal: que en el umbral del nuevo milenio —en esta nueva época, en las nuevas condiciones de vida—, vuelve a ser anunciado el Evangelio. Se ha dado comienzo a una nueva evangelización, como si se tratara de un segundo anuncio, aunque en realidad es siempre el mismo. La cruz está elevada sobre el mundo que avanza.
Agradecemos hoy, ante la cruz de Mogila, ante la cruz de Nowa Huta, este nuevo comienzo de evangelización, que aquí se ha efectuado. Pidamos todos que fructifique, al igual que la primera —o si se quiere, todavía más—“


(de la homilía del Papa Juan Pablo II en la Santa Misa en el Santuario de la Santa Cruz, Mogila el 8 de junio de 1979 durante su peregrinación apostólica a Polonia – leer completa en el sitio oficial de la Santa Sede)

lunes, 15 de agosto de 2016

La Asunción de Maria al cielo en alma y cuerpo



"María es, oh Señor, consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra" (Prefacio de la Misa de la Asunción).
Hoy, solemnidad de la Asunción de María Santísima al cielo, la Iglesia nos hace orar así en la liturgia de la Misa.
Entre los fieles, ya desde los primeros tiempos, ha estado siempre viva la fe en la real Asunción de María al cielo en alma y cuerpo, y en todas partes, al extenderse el mensaje del Evangelio, se ha impuesto la certeza de esta verdad. El día 15 de agosto se fijó como fiesta de la "Dormición" de María con un edicto del Emperador de Oriente, Mauricio (582-602) y, en Occidente, introdujo la fiesta, junto con otras conmemoraciones Marianas, el Papa Sergio I (687-701) en la misma fecha… fue Pío XII quien, el 1 de noviembre de 1950, definió esta verdad como "dogma de fe", divinamente revelado. El Concilio Vaticano II tomó plenamente la doctrina definida cuando afirma que "la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste y fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo" (Lumen gentium, 59).

 "Creemos, pues, con absoluta certeza que María Santísima, Madre de Cristo y Madre espiritual nuestra, está ya en el cielo y goza con Cristo, en alma y cuerpo, de la felicidad eterna de Dios. Nosotros, que aún peregrinamos por esta tierra luchando todavía por crecer en santidad, venciendo enteramente el pecado" (Lumen gentium, 65), ¡elevemos nuestra mirada a María Asunta, para embargarnos de su luz, para escuchar su enseñanza, para confiar en su bondad, para imitar sus virtudes, en el empeño y en la esperanza de alcanzarla un día en su gloria!...”


domingo, 14 de agosto de 2016

El misterio de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María con los ojos espirituales de San Maximiliano Kolbe.


Rubens: Inmaculada de Wikipedia

“ «Te saludo, llena de gracia, el Señor es contigo» (Lc 1, 28).
Mientras estas palabras del saludo del Ángel resuenan suavemente en nuestro alma, deseo dirigir la mirada: junto con vosotros, queridos hermanos y hermanas, sobre el misterio de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María con los ojos espirituales de San Maximiliano Kolbe. El dedicó todas las obras de su vida y de su vocación a la Inmaculada. Y por eso en este año, en el que ha sido elevado a la gloria de los Santos: él está mucho más cerca en la Solemnidad de la Inmaculada de quien amo definirse «militante».
El amor a la Inmaculada fue, en efecto, el centro de su vida espiritual, el fecundo principio animador de su actividad apostólica. El modelo sublime de la Inmaculada iluminó y guió su intensa existencia sobre los caminos del mundo e hizo de su muerte heroica en el campo de exterminio de Auschwitz un espléndido testimonio cristiano y sacerdotal. Con la intuición del santo y la finura del teólogo, Maximiliano Kolbe meditó con agudeza extraordinaria el misterio de la Concepción Inmaculada de María a la luz de la Sagrada Escritura, del Magisterio y de la Liturgia de la Iglesia, sacando admirables lecciones de vida. Ha sido para nuestro tiempo profeta y apóstol de una nueva «era mariana», destinada a hacer brillar con fuerte luz en el mundo entero a Cristo y su Evangelio.
Esta misión que él llevó adelante con ardor y dedicación, «lo clasifica —como afirmó Pablo VI en la homilía para su Beatificación— entre los grandes Santos y los espíritus videntes que han comprendido, venerado y cantado el Misterio de María» (lnsegnamenti di Paolo VI, IX, 1971, p. 909). Asimismo, conocedor de la profundidad inagotable del misterio de la Concepción Inmaculada, para la que «las palabras humanas no son capaces de expresar Aquella que ha llegado a ser verdadera Madre de Dios» (Gli escritti di Massimiliano Kolbe, eroe di Oswiecjm e Beato della Chiesa, Vol. 3, Edizione Cittá di Vita, Firenze, 1975, v. III, p. 690), su mayor dolor era que la Inmaculada no fuera suficientemente conocida y amada a imitación de Jesucristo y como nos enseña la tradición de la Iglesia y el ejemplo de los Santos. En efecto, amando a María, nosotros honramos a Dios que la elevó a la dignidad de Madre de su propio Hijo hecho Hombre y nos unimos a Jesucristo que la amó como Madre; no la amaremos nunca como El la amó: «Jesús ha sido el primero en honrarla como su Madre y nosotros debemos imitarle también en esto. No renunciemos nunca a igualarle en el amor con que Jesús la amó» (Ibidem v. 11, p. 351). El amor a María, afirma el P. Maximiliano, es el camino más sencillo y más fácil para santificamos, realizando nuestra vocación cristiana. El amor de que habla no es, en verdad, sentimentalismo superficial, sino que es esfuerzo generoso es donación de toda la persona, como él mismo nos demostró con su vida de fidelidad evangélica hasta su muerte heroica.”

sábado, 13 de agosto de 2016

Niegowicz “experiencia campesina” pastoral de Karol Wojtyla (2 de 2)


Treinta años más tarde contará a Malinski: «Llevas encima la sotana, el mantón, el alba y el birrete, y con todo esto tienes que abrirte camino en la nieve. La nieve se te pega en el borde de la sotana y ya cuando entras en la primer casa se derrite. Después, cuando sales, la tela mojada se congela y alrededor de las piernas se forma una especie de campana dura, que pesa cada vez más y te impide caminar. Por la tarde arrastras los pies, pero es necesario seguir, porque la gente espera todo el año este encuentro contigo.»

Celebra Misa diaria,  acoge a los fieles (la “wikarowka” está siempre abierta), las vísperas de los domingos, el rosario en el mes de mayo, asiste a los enfermos (a veces en plena noche con veinte grados bajo cero), administra los sacramentos (en un año bendice en Niegowic trece matrimonios y bautiza a cuarenta y ocho niños), conduce retiros  espirituales, mantiene  innumerables reuniones con los jóvenes (acción católica y de la juventud masculina), entre las cuales la Asociación católica y la de la juventud de las que está encargado el. ¡Para ser un aprendiz, no le falta trabajo!  […]

Las vigilias de oración atraen a muchos jóvenes y cuando les propone formar una compañía teatral, obtiene gran éxito. Karol siento profundo gozo y en dos ocasiones acompaña a los jóvenes actores a Cracovia. ¡Todo una aventura”! Ocho kilómetros a pie hasta la estación de Klaj, después el tren que les lleva a la gran ciudad, donde pueden asistir a verdaderos espectáculos: una vez al teatro Slowacki, otra al Teatro rapsódico, con gran alegría del amigo Kotlaraczyk.  

El 17 de agosto de 1949 Adam Stefan Sapieha pone fin a esta experiencia campesina de Karol Wojtyla. El príncipe Sapieha decide trasladarle a la iglesia de San Florián para contribuir a la pastoral juvenil. Karol no hubiera podido soñar un destino mejor. ¡ La iglesia está situada cerca del centro de la ciudad, al otro lado de los Planty, a diez minutos de camino de su amada universidad Jaguelonica!  No está lejos de sus lugares preferidos: el monasterio de Czerna, al oeste de la ciudad, donde habría deseado vivir en contemplación y también el santuario de Kalwaria Zebrzydowska,  (en la carretera hacia su pueblo Wadowice y donde hizo su primera peregrinación a pie el 10 de septiembre de 1950).  Finalmente,  por una extraordinaria coincidencia, el teatro rapsódico se ha trasladado a dos pasos, en la misma acera, en el n. 5 de la calle Warszawska. ¡Cuántas veces pasa por la tarde a saludar a los queridos amigos después del espectáculo…!
El cura de San Florián padre Tadeusz Kurowski, le acoge amablemente.

Bernard Lecomte: Jean Paul II Biographie, Editions Gallimard 2006