“La oración de unos por otros crea una nueva comunión” - (Beato Juan Pablo II Audiencia General 22 de enero de 1986)

viernes, 10 de mayo de 2013

Oración de Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe





Santísima Virgen de Guadalupe,
te encomiendo de modo especial
al querido pueblo mexicano
para que intercedas por él
y nunca se desvíe de la verdadera fe;
para que, con la fuerza del Señor Resucitado,
sepa hacer frente a las nuevas situaciones;
defienda siempre el don de la vida,
haga imperar la verdad y la justicia,
promueva la laboriosidad
y la comunicación cristiana de bienes
y pueda ser una gozosa realidad
la civilización del amor
en la gran familia de los hijos de Dios.
Amén.

En este sitio guadalupano se brindan detalles de la “historia” de esta capilla, la foto es mia.

jueves, 9 de mayo de 2013

Mayo, mes de Maria, el mes que más nos recuerda el Totus Tuus de Juan Pablo II

 “El mes de mayo nos estimula a pensar y hablar de modo particular de Ella. En efecto, éste es su mes. Así, pues, el período del año litúrgico y a la vez el corriente mes llaman e invitan a nuestros corazones a abrirse de manera singular a María.” Expresaba el Beato Juan Pablo II en la Audiencia General del 2 de mayo de 1979.
La fiel y firme trayectoria mariana de Karol Wojtyla/Juan Pablo II fue marcada desde los años de su niñez, cuando después de la muerte de su madre, fue su padre quien le guio por los caminos de su amor a Maria, para que encontrara en ella su consejera, aliada y mediadora en momentos tristes y trágicos de su historia. Sus primeros pasos fueron ante el altar a Nuestra Señora del Socorro en su parroquia y el Santuario carmelita “sobre la colina” como el lo llama.




Le siguieron luego Kalwaria Zebrzydowska, el Santuario de los hermanos paulinos, a tan poca distancia de su natal Wadowice , destino mariano de peregrinación de toda la nación, que más tarde quedaría sellado de por vida por su fuerte vinculo a ese lugar santo de los polacos: el Santuario de su Reina y Madre de Jasna Gora. 
 Con ocasión de la primera visita a su patria como Pontífice el Papa Juan Pablo II recalco en breves palabras en su homilía del 4 de junio de 1979 en el Santuario la indisoluble unión de Polonia con su Madre y Reina. “La historia de Polonia se puede escribir de diversos modos; especialmente la de los últimos siglos se puede interpretar en clave diversa. Sin embargo, si queremos saber cómo interpreta esta historia el corazón de los polacos, es necesario venir aquí, es necesario sintonizar con este santuario, es necesario percibir el eco de la vida de toda la nación en el corazón de su Madre y Reina.”

Ese amor a Maria ya desde sus jóvenes años se extendería como lazo natural a su Hijo como el mismo le confiaba a Vittorio Messori en Cruzando el Umbral de la Esperanza, en un capitulo (XXXII) que es una especie de pequeño compendio de su vida mariana.
Alli explica el sentido de la devoción y el significado de su Totus Tuus, formula que – como el decía “no tiene solamente un carácter piadoso, no es una simple expresión de devoción: es algo más. La orientación hacia una devoción tal se afirmó en mí en el período en que, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una fábrica. En un primer momento me había parecido que debía alejarme un poco de la devoción mariana de la infancia, en beneficio de un cristianismo cristocéntrico. Gracias a san Luis Grignon de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios es, sin embargo, cristocéntrica, más aún, que está profundamente radicada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y la Redención.
Así pues, redescubrí con conocimiento de causa la nueva piedad mariana, y esta forma madura de devoción a la Madre de Dios me ha seguido a través de los años: sus frutos son la Redemptoris Mater y la Mulieris dignitatem.
Respecto a la devoción mariana, cada uno de nosotros debe tener claro que no se trata sólo de una necesidad del corazón, de una inclinación sentimental, sino que corresponde también a la verdad objetiva sobre la Madre de Dios. María es la nueva Eva, que Dios pone ante el nuevo Adán-Cristo, comenzando por la Anunciación, a través de la noche del Nacimiento en Belén, el banquete de bodas en Caná de Galilea, la Cruz sobre el Gólgota, hasta el cenáculo del Pentecostés: la Madre de Cristo Redentor es Madre de la Iglesia.
El Concilio Vaticano II da un paso de gigante tanto en la doctrina como en la devoción mariana. No es posible traer aquí ahora todo el maravilloso capítulo VIII de la Lumen gentium, pero habría que hacerlo. Cuando participé en el Concilio, me reconoci a mí mismo plenamente en este capítulo, en el que reencontré todas mis pasadas experiencias desde los años de la adolescencia, y también aquel especial ligamen que me une a la Madre de Dios de forma siempre nueva. La primera forma, la más antigua, está ligada a las visitas durante la infancia a la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la iglesia parroquial de Wadowice, está ligada a la tradición del escapulario del Carmen, particularmente elocuente y rica en simbolismo, que conocí desde la juventud por medio del convento de carmelitas que se halla «sobre la colina» de mi ciudad natal. Está ligada, además, a la tradición de las peregrinaciones al santuario de Kalwaria Zebrzydowska, uno de esos lugares que atraen a multitudes de peregrinos, especialmente del sur de Polonia y de más allá de los Cárpatos. Este santuario regional tiene una particularidad, la de ser no solamente mariano, sino también profundamente cristocéntrico. Y los peregrinos que llegan allí, durante su primera jornada junto al santuario de Kalwaria practican antes que nada los «senderos», que son un Viacrucis en el que el hombre encuentra su sitio junto a Cristo por medio de María.




 La Crucifixión, que es también el punto topográficamente más alto, domina los alrededores del santuario. La solemne procesión mariana, que tiene lugar antes de la fiesta de la Asunción, no es sino la expresión de la fe del pueblo cristiano en la especial participación de la Madre de Dios en la Resurrección y en la Gloria de su propio Hijo. Desde los primerisimos años, mi devoción mariana estuvo relacionada estrechamente con la dimensión cristológica. En esta dirección me iba educando el santuario de Kalwaria.



Un capítulo aparte es Jasna Góra, con su icono de la Señora Negra.


 La Virgen de Jasna Góra es desde hace siglos venerada como Reina de Polonia. Éste es el santuario de toda la nación. De su Señora y Reina la nación polaca ha buscado durante siglos, y continúa buscando, el apoyo y la fuerza para el renacimiento espiritual. Jasna Góra es lugar de especial evangelización. Los grandes acontecimientos de la vida de Polonia están siempre de alguna manera ligados a este sitio; sea la historia antigua de mi nación, sea la contemporánea, tienen precisamente allí su punto de más intensa concentración, sobre la colina de Jasna Góra.

Cuanto he dicho pienso que explica suficientemente la devoción mariana del actual Papa y, sobre todo, Su actitud de total abandono en María, ese Totus Tuus.”

Otro destino mariano por excelencia, ya como sacerdote, obispo y arzobispo fue el tan querido Santuario de Piekary y las majestuosas peregrinaciones que se sucedían año a año durante el mes de mayo.


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sábado, 4 de mayo de 2013

Juan Pablo II : el respeto por las diferencias (2)



“El hombre es un ser espiritual. Nosotros los creyentes sabemos que no vivimos en un mundo cerrado. Nosotros creemos en Dios. Somos adoradores de Dios. Somos buscadores de Dios.

La Iglesia católica observa con respeto y reconoce la calidad de vuestro progreso religioso, la riqueza de vuestra tradición espiritual.

También nosotros los cristianos nos sentimos orgullosos de nuestra tradición religiosa.

Creo que nosotros, cristianos y musulmanes, debemos reconocer con gozo los valores religiosos que tenemos en común, y agradecer a Dios por ellos. Unos y otros creemos en un Dios, el único Dios, que es plenitud de Justicia y plenitud de misericordia: nosotros creemos en la importancia de la oración, del ayuno y de la limosna, de la penitencia y del perdón; creemos que Dios nos será juez misericordioso en el fin de los tiempos, y esperamos que después de la resurrección estará satisfecho con nosotros y nosotros estaremos satisfechos con él.

La lealtad también exige que reconozcamos y respetemos nuestras diferencias. Obviamente la más significativa es como vemos a la persona y a la obra de Jesús de Nazaret. Ustedes saben que para los cristianos, este Jesús les invita entrar en un conocimiento intimo del misterio de Dios y en filial comunión con sus dones, a fin de que lo reconozcan y lo proclamen Señor y Salvador.

Estas son diferencias importantes, que podemos aceptar con humildad y respeto, con tolerancia mutua; existe en ello un misterio sobre el cual, que Dios algún día nos iluminará, estoy seguro.

Cristianos y musulmanes, en general no hemos malentendido, y a veces en el pasado, opuesto entrando en polémicas y guerras.

Creo que hoy Dios nos invita a cambiar nuestras actitudes antiguas. Debemos respetarnos uno al otro, y además estimularnos mutuamente en obras de bien camino a Dios.

Al igual que yo ustedes saben lo que significan los valores espirituales. Las ideologías y los slogans no pueden satisfaceros ni pueden solucionarles los problemas de vuestra vida. Solo pueden hacerlo los valores espirituales y morales y ellos tienen su fundamento en Dios.

Estimados jóvenes, espero que ustedes puedan colaborar en la construcción de un mundo donde Dios ocupe el primer lugar a fin de ayudar a salvar al hombre. En este camino cuenten ustedes con la estima y la colaboración de sus hermanos católicos a quienes represento esta tarde.”


viernes, 3 de mayo de 2013

Juan Pablo II: Buscas a Dios?



“Así, pues: ¿buscas a Dios? Encuéntralo en tu hermano, porque Cristo se ha como identificado ya en cada uno de los hombres. ¿Quieres amar a Cristo? Ámalo en tu hermano, porque todo lo que haces a uno cualquiera de tus semejantes, Cristo lo considera hecho a Él. Si te esfuerzas, pues, en abrirte con amor a tu prójimo, si tratas de establecer relaciones de paz con él, si quieres poner en común tus recursos con el prójimo, para que tu alegría, al comunicarse, se haga más verdadera, tendrás a tu lado a Cristo y con Él podrás alcanzar la meta que sueña tu corazón: un mundo más justo y, por lo tanto, más humano.”


jueves, 2 de mayo de 2013

Diario romano 2006 – 18 de mayo celebrando el cumpleaños de Juan Pablo II en Roma

De la visita a la Oficina de la Postulación el día anterior nos quedaba una incógnita! La respuesta de Mons. Oder si este día 18 de mayo, día del nacimiento de Karol Wojtyla (1920 en Wadowice) podría celebrar una Misa en la cripta, para nosotras.
Éramos plenamente conscientes del privilegio que eso significaba. Ese día nos habíamos levantado un poco más tarde, exhaustas como estábamos del día anterior. Cuando bajamos a desayunar nos esperaba el gran regalo: la confirmación que Mons. Oder nos esperaba para celebrar Misa a las 16.00 en la Capilla polaca, a metros de la tumba de Juan Pablo II!


Es difícil expresar en palabras la emoción que flotaba en el aire, una vivencia fuerte mezclada de emoción y cierto orgullo, sentirnos tocadas por la mano de Dios, un privilegio inusual. No es que tuviéramos dudas, pero Mons. Oder acababa de regresar de un viaje la noche anterior y en su oficina tendría un pilón de pendientes… El es el Postulador de la Causa de Juan Pablo II, pero en realidad su “trabajo” de jornada completa lo cumple en el Tribunal del Vicariato de Roma.

La Misa se celebraría por la tarde así que aun teníamos algunas horas para “caminar” Roma a piacere, si bien regresamos al hotel temprano para prepararnos para este sueño (semi atrevimiento) haciéndose realidad, un día para el cual habíamos estado preparándonos durante meses…..indecisas al pedirlo, dudosas, expectantes.

Pensamos que tendríamos cierta prioridad para entrar en la Basílica;) pero no, fue todo una corrida desde el Arco de las campanas a la Sacristía y Mons. Oder por ningún lado! Estábamos dentro de la Basílica pero no había forma de pasar a la cripta. En realidad podríamos haberlo hecho pero entonces no lo sabíamos;) corríamos de un lugar a otro y nadie sabía donde quedaba la “capilla polaca” (en la cripta hay una serie de pequeñas capillas – allí también está la capilla “mexicana” con Nuestra Señora de Guadalupe) Semi desesperadas y entregadas hicimos la fila como todo el mundo. Llegamos casi sin aliento y allí estaba Mons. Oder esperándonos sonriente, seguramente imaginando nuestros nervios, no hacía falta explicar nada. Con parte de su equipo y dos personas más entramos en la capilla Polaca. No tomé fotos. No podía. Era demasiada la emoción, no podía quebrar la solemnidad y la intimidad de aquella celebración. Cuando vuelvo a recordarlo, me sigue pareciendo increible lo vivido.  Aun siento la presencia viva de Juan Pablo II mirándonos y sonriendo desde su ventana en el cielo orando junto a nosotras.

En su homilía Mons. Oder nos habló (su buen nivel de inglés fue una absoluta sorpresa) del evangelio según San Juan 15, 9-11. “Los he amado como el padre me amo a mi. Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor. como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.”  En pocas palabras todo dicho!
La Misa fue el momento culminante de nuestro viaje. Nuestras oraciones, nuestros silencios, la paz en la pequeña capilla, dándonos la mano deseándonos paz….tenian un significado especial uniéndonos entre los presentes y todos aquellos que nos habían pedido que rezaramos por ellos. Un privilegio que resultaba compartido. Después de la misa tuvimos una breve charla con Mons. Oder, allí mismo en el pasillo y antes que pudiéramos terminar de agradecerle esos momentos tan particulares nos esperaba otra sorpresa: todos juntos a su lado pudimos rezar allí alrededor de la tumba de Juan Pablo II. Aun siento mi mano tocando la placa y mis labios dejando un beso de reverencia que no olvidare jamás, allí donde reposaba el cuerpo de Juan Pablo II.

Con un inmenso gozo y gratitud le agradecimos a Mons. Oder por este privilegio y partimos profundamente emocionadas. Cada una llevaba en su corazón un pedacito de cielo. Nunca podría encontrar el adjetivo apropiado para describir esta experiencia. Gracias Juan Pablo II por haber intercedido y habernos respondido con tanta generosidad. Sigue intercediendo por el trabajo de Mons. Oder y su equipo y todos nosotros. Gracias!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Aniversario beatificación Juan Pablo II “Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón”.

Con cuanta nostalgia recuerdo el día de la beatificación del Siervo de Dios Juan Pablo II.

Cuanta emoción, que privilegio! Hace tan solo dos años y ya estamos esperando el anuncio de la canonización! Quizás sea demasiado pronto, pero la ansiedad sigue presente. En Polonia se decía que hoy sería el anuncio? Tendremos novedades?

En el Santuario Juan Pablo II en Cracovia el Arzobispo Metropolitano Cardenal Stanislaw Dziwisz celebra allí hoy, segundo aniversario de la beatificación una Misa solemne en agradecimiento. Las celebraciones durarán todo el día y continuarán los días 2 y 3 de mayo (el 3 de mayo Polonia celebra la fiesta nacional de la Constitución). Hoy además la Orquesta Mazowsze dirigida por Tadeusz Sygietyński ofrecerá un concierto.

En la ceremonia de beatificación el Papa Benedicto XVI nos recordaba en su homilía:
“Hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena luz espiritual de Cristo resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. Hoy, su nombre se añade a la multitud de santos y beatos que él proclamó durante sus casi 27 años de pontificado, recordando con fuerza la vocación universal a la medida alta de la vida cristiana, a la santidad, como afirma la Constitución conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium. Todos los miembros del Pueblo de Dios –obispos, sacerdotes, diáconos, fieles laicos, religiosos, religiosas– estamos en camino hacia la patria celestial, donde nos ha precedido la Virgen María, asociada de modo singular y perfecto al misterio de Cristo y de la Iglesia. Karol Wojtyła, primero como Obispo Auxiliar y después como Arzobispo de Cracovia, participó en el Concilio Vaticano II y sabía que dedicar a María el último capítulo del Documento sobre la Iglesia significaba poner a la Madre del Redentor como imagen y modelo de santidad para todos los cristianos y para la Iglesia entera. Esta visión teológica es la que el beato Juan Pablo II descubrió de joven y que después conservó y profundizó durante toda su vida. Una visión que se resume en el icono bíblico de Cristo en la cruz, y a sus pies María, su madre. Un icono que se encuentra en el evangelio de Juan (19, 25-27) y que quedó sintetizado en el escudo episcopal y posteriormente papal de Karol Wojtyła: una cruz de oro, una «eme» abajo, a la derecha, y el lema: «Totus tuus», que corresponde a la célebre expresión de san Luis María Grignion de Monfort, en la que Karol Wojtyła encontró un principio fundamental para su vida: «Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor tuum, Maria -Soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo. Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón». (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, n. 266).

Mayo 2013