Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

jueves, 23 de enero de 2020

Jan Beyzym Beato, servidor de los los leprosos (3)



Hablando  en un retiro para sacerdotes en la Universidad Católica de Lublin el entonces aún sacerdote  Karol Wojtyla  (consagrado obispo recién en 1958 a la edad de 38 años) hablándoles de la maternidad de Maria y de la actitud de los sacerdotes hacia ella,  les recordaba, citando también como ejemplo al beato Jan:

El sacerdote debe poseer una profunda convicción de la gracia de la Maternidad de Maria, pues se trata de una relación precisa y profunda con su vocación. El sacerdote es el administrador de los misterios de Dios, un administrador de gracia. El conoce los problemas de los hombres desde adentro, desde la perspectiva de aquellas acciones que están acompañadas por la eficacia de la gracia, o desde aquel ángulo en el cual el hombre no quiere colaborar con la gracia, o bien cuando sobrecargado por bienes menores se vuelve gradualmente insensible a ella. De esta manera conociendo los problemas de los hombres desde adentro, el sacerdote puede no solo examinarlos, sino tomar partida. Porque el es, sin lugar a dudas, un administrador de gracia, Cristo, al igual que los hombres, espera que el sacerdote actué en el hombre, para acompañar aquellas acciones que se originan en la gracia, para evitar el colapso, y protegerlo contra la insensibilidad espiritual. Esta es la esencia real de su ministerio. Este ministerio permite al sacerdote vivir el soplo de los misterios de Cristo, le permite vivir en el reino de su Cuerpo Místico.

Este ministerio imprime una marca profunda en el alma del sacerdote. Es, sobre todo, la marca de Cristo, pero si la miramos con mayor atención, nos daremos cuenta que también posee cualidades marianas en común. No les escribió acaso San Pablo a sus hermanos “ Hijos mios, por quienes estoy sufriendo los dolores del parto”?

Esta declaración es como un estallido de la conciencia misma del sacerdote. Y podríamos continuar citando ulteriores manifestaciones de este sufrimiento materno de dar a luz viajando a Ars, o a la choza del Padre Beyzin en Madagascar, o a la morada del Obispo Lozinski en Polesia y quizás a muchos otros cuartos de vivienda y muchas otras vidas de sacerdotes. Y quizás también a mi casa y a mi vida.. Así el sacerdocio nos permite participar en la maternidad de la gracia, y de alguna manera en la Maternidad de Maria, la Madre de la gracia de Dios. Y aquí, en este lugar, la conciencia de la relación del sacerdote con Maria atraviesa el eje de la vida sacerdotal. El sacerdote está unido a la Madre de Dios porque está unido a Su Maternidad. Esta unido a Su Maternidad por medio de la esencia misma de su vocación..

(parte del texto de dos conferencias en un retiro para sacerdotes realizado en la Universidad Catòlica de Lublin – agosto 24-26, 1954) sobre el tema : La Madre de Dios en la vida del Sacerdote)

(Fuente: Adam Boniecki: The Making of the Pope of the Millenium – Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Marian Press, 2000)




martes, 21 de enero de 2020

Jan Beyzym Beato, servidor de los leprosos (2)


Este santo sacerdote jesuita fue beatificado por el Papa Juan Pablo II durante su última visita a Polonia en agosto de 2002, un día después de haber consagrado el Santuario de la Divina Misericordia. 

En su homilía de beatificación, que tuvo lugar en la Explanada de Blonia el 28 de agosto de 2002,  entrelazaba la vida de los nuevos beatos con la Misericordia Divina, citando a su vez otros santos predecesores polacos tan ligados a la historia y vida espiritual de su querida nación.  

"La invitación a testimoniar la misericordia resuena con singular elocuencia aquí, en la amada Cracovia, dominada por el santuario de la Misericordia Divina de Lagiewniki y por el nuevo templo, que ayer tuve la alegría de consagrar. Aquí, esta invitación resuena familiar, porque recuerda la tradición secular de la ciudad, cuya característica particular ha sido siempre la disponibilidad a ayudar a las personas necesitadas. No se puede olvidar que de esta tradición forman parte numerosos santos y beatos -sacerdotes, personas consagradas y laicos-, que dedicaron su vida a las obras de misericordia. Desde el obispo Estanislao, la reina Eduvigis, Juan de Kety y Piotr Skarga, hasta fray Alberto, Ángela Salawa y el cardenal Sapieha, las generaciones de los fieles de esta ciudad se han transmitido a lo largo de los siglos la herencia de la misericordia. Hoy esta herencia ha sido entregada en nuestras manos, y no debe caer en el olvido.
(…)
El deseo de llevar la misericordia a las personas más necesitadas impulsó al beato Juan Beyzym, jesuita, gran misionero, al lejano Madagascar, donde, por amor a Cristo, dedicó su vida a los leprosos. Sirvió día y noche a los que vivían marginados y excluidos de la vida de la sociedad. Con sus obras de misericordia en favor de personas abandonadas y despreciadas, dio un testimonio extraordinario. Testimonio que primero resonó en Cracovia, después en Polonia y, por último, entre los polacos en el extranjero. Se recogieron fondos para construir un hospital dedicado a la Virgen de Czestochowa, que existe todavía hoy. Uno de los promotores de esa ayuda fue el santo fray Alberto.

Me alegra que ese espíritu de solidaridad en la misericordia siga vivo en la Iglesia polaca; lo demuestran las numerosas obras de ayuda a las comunidades damnificadas por catástrofes naturales en diversas regiones del mundo, así como la reciente iniciativa de adquirir la sobreproducción de cereales para destinarla a los que sufren hambre en África. Espero que esta noble idea se realice.
La obra caritativa del beato Juan Beyzym estaba inscrita en su misión fundamental:  llevar el Evangelio a los que no lo conocen. He aquí el mayor don de misericordia:  llevar a los hombres hacia Cristo y permitirles conocerlo y gustar su amor. Por eso, os pido:  orad para que en la Iglesia en Polonia nazcan vocaciones misioneras. Sostened siempre a los misioneros con la ayuda y con la oración."

También en el Ángelus que tuvo lugar en la misma explanada de Blonia, donde se celebró la ceremonia de beatificación, recordó al beato Jan y a los otros nuevos beatos. 
Que su entrega a la causa de Dios y del hombre necesitado sea un ejemplo que os estimule a emprender siempre nuevas tareas, según las exigencias de los tiempos.”

sábado, 11 de enero de 2020

Jan Beyzym Beato, servidor de los leprosos (1)



Cada año, el 1 de enero, en todos los conventos de la Congregación de Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia se celebra el sorteo de Patronos anuales. 

Gracias al “Diario” sabemos que se trata de una tradición a la que santa Sor Faustina daba mucha importancia. Quería tener a una Persona en el Cielo que la acompañara de modo especial en el Año Nuevo. Durante la meditación, escribió, se despertó en mí uno de estos deseos secretos: aquel que Jesús Eucarístico fuera mi patrono particular también para ese año, como anteriormente. Sin embargo, ocultando a mi Dilecto ese deseo, hablé con Él de todo excepto de aquello que deseaba tenerlo como patrono. Al venir al refectorio a desayunar, después de hacer la señal de la cruz, empezó el sorteo de los patronos. Al acercarme a las estampitas con los nombres de los patronos, tomé una, sin reflexionar, sin leer en seguida; quise mortificarme algunos minutos. De repente oí una voz en mi alma: “Soy tu patrono, lee”. En aquel mismo momento miré la inscripción y leí: “Patrono para el año 1935 la Santísima Eucaristía”. Mi corazón se estremeció de alegría (Diario 360). Junto con el Patrón, cada hermana recibe una intención por la que tiene que rezar, y un mensaje. También sortean los patronos las personas relacionadas con la Congregación: sacerdotes, colaboradores, miembros y voluntarios de la Asociación “Faustinum”, amigos y miembros del grupo Santuario de la Divina Misericordia en Facebook. A partir del 1 de enero de 2017 también participan en el sorteo de Patronos los internautas que visitan la página: www.faustyna.pl.

Y asi este año a mi me ha tocado el Beato Jan Beyzim de quien poco y nada sabia y la práctica que me corresponde es la siguiente: 

Rezo por los enfermos terminales,
para que experimenten
el amor misericordioso de Jesús,
incluso por medio
del servicio generoso de los hombres.

 Mensaje
Si el alma no practica la misericordia de alguna manera,
no conseguirá Mi misericordia en el día del juicio.
Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos
no serían juzgadas,
porque su misericordia anticiparía Mi juicio (Diario 1317).
 .  

martes, 7 de enero de 2020

Jérôme Lejeune y su apostolado en defensa de la vida


(imagen de Wikipedia)


«Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá» (Jn 11, 25).

Nos vienen a la mente esas palabras de Cristo en este momento en que nos hallamos ante la muerte del profesor Jérôme Lejeune. Si el Padre celestial se lo ha llevado de esta tierra el mismo día de la resurrección de Cristo, es difícil no ver en esta coincidencia un signo. La resurrección de Cristo es un gran testimonio de la vida, que es más fuerte que la muerte. Iluminados por estas palabras del Señor, vemos en toda muerte humana una participación en la muerte de Cristo y en su resurrección, especialmente cuando la muerte tiene lugar el mismo día de la Resurrección. Esta muerte testimonia con mayor fuerza la vida a la que el hombre está llamado en Jesucristo. Durante toda la vida de nuestro hermano Jérôme, esta llamada representó una línea directriz. Como sabio biólogo, sintió pasión por la vida. En su campo fue una de las mayores autoridades mundiales. Diversos organismos lo invitaban a dar conferencias y le pedían sus consejos. Lo respetaban incluso quienes no compartían sus convicciones más profundas.

Deseamos agradecer hoy al Creador, «de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra», (Ef 3, 15), el carisma particular del fallecido. Hay que hablar aquí de carisma, porque el profesor Lejeune supo usar siempre su profundo conocimiento de la vida y de sus secretos para el verdadero bien del hombre y de la humanidad, y sólo para esto. Llegó a ser uno de los más ardientes defensores de la vida, especialmente de la vida de los niños por nacer que, en nuestra civilización contemporánea, frecuentemente están amenazados, hasta el punto de que se puede pensar en una amenaza programada. Hoy esta amenaza se extiende igualmente a los ancianos y a los enfermos. Las instancias humanas, los parlamentos elegidos democráticamente, se arrogan el derecho de poder decidir quién tiene derecho a vivir y, por el contrario, a quién se le puede negar, sin que exista una culpa de su parte. De muchos modos, nuestro siglo ha experimentado este tipo de actitud, sobre todo durante la segunda guerra mundial, y también después. El profesor Jérôme Lejeune asumió plenamente la responsabilidad particular del sabio, dispuesto a convertirse en un signo de contradicción, sin tener en cuenta las presiones externas ejercidas por la sociedad permisiva ni el ostracismo al que lo habían condenado.

Nos hallamos hoy ante la muerte de un gran cristiano del siglo XX, un hombre para el que la defensa de la vida llegó a ser un apostolado. No cabe duda de que en la situación actual del mundo esta forma de apostolado de los laicos es muy necesaria. Deseamos agradecer hoy a Dios, el autor de la vida, todo lo que representó para nosotros el profesor Lejeune, todo lo que hizo para defender y promover la dignidad de la vida humana. En particular, quisiera agradecerle el haber tomado la iniciativa de la creación de la Academia pontificia para la vida. El profesor Lejeune, miembro de la Academia pontificia de ciencias desde hacía muchos años, preparó todos los elementos necesarios para esta nueva fundación, cuyo primer presidente fue. Estamos seguros de que pedirá ahora a la Sabiduría divina por esta institución tan importante, que le debe en gran parte su existencia.
Cristo dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá... Creemos que estas palabras se han cumplido en la vida y en la muerte de nuestro hermano Jérôme. Que la verdad sobre la vida sea también fuente de fuerza espiritual para la familia del fallecido, para la Iglesia en París, para la Iglesia en Francia y para todos nosotros, a los qua los que el profesor Lejeune ha dejado un testimonio verdaderamente resplandeciente de su vida como hombre y como cristiano.



sábado, 4 de enero de 2020

Juan Pablo II catequesis sobre Jesucristo ¿Qué soy yo de verdad para ti?


(imagen de Wikipedia. Crucifijo en Santa Maria Novella, Florencia)

El 7 de enero de 1987 Juan Pablo II iniciaba un ciclo de catequesis sobre Jesucristo 

"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" (Mt 16, 15).

“Al iniciar el ciclo de catequesis sobre Jesucristo, catequesis de fundamental importancia para la fe y la vida cristiana, nos sentimos interpelados por la misma pregunta que hace casi dos mil años el Maestro dirigió a Pedro y a los discípulos que estaban con El….. En ese momento decisivo de su vida, como narra en su Evangelio Mateo, que fue testigo de ello, "viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías u otro de los Profetas. Y El les dijo: y vosotros, ¿quién decís que soy?" (Mt 16, 13-15).
Conocemos la respuesta escueta e impetuosa de Pedro: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16). Para que nosotros podamos darla, no sólo en términos abstractos, sino como una expresión vital, fruto del don del Padre (Mt 16, 17), cada uno debe dejarse tocar personalmente por la pregunta: "Y tú, ¿quién dices que soy? Tú, que oyes hablar de Mí, responde: ¿Qué soy yo de verdad para ti?. A Pedro la iluminación divina y la respuesta de la fe le llegaron después de un largo período de estar cerca de Jesús, de escuchar su palabra y de observar su vida y su ministerio (cf. Mt 16, 21-24).
También nosotros, para llegar a una confesión más consciente de Jesucristo, hemos de recorrer como Pedro un camino de escucha atenta, diligente. Hemos de ir a la escuela de los primeros discípulos, que son sus testigos y nuestros maestros, y al mismo tiempo hemos de recibir la experiencia y el testimonio nada menos que de veinte siglos de historia surcados por la pregunta del Maestro y enriquecidos por el inmenso coro de las respuestas de fieles de todos los tiempos y lugares…. “
EL Papa recordaba que al principio de su pontificado había lanzado una “invitación a los hombres de hoy para "abrir de par en par las puertas a Cristo" (L'Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 29 octubre, 1978. pág. 4) y en la  Exhortación Catechesi tradendae,  afirmaba que "el objeto esencial y primordial de la catequesis es (...) el "misterio de Cristo". Catequizar es, en cierto modo llevar a uno a escrutar ese misterio en toda su dimensión...; descubrir en la Persona de Cristo el designio eterno de Dios, que se realiza en Él... Sólo El puede conducirnos al amor del Padre en el Espíritu y hacernos partícipes de la vida de la Santísima Trinidad" (Catechesi tradendae, n. 5: L'Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 11 de noviembre, 1979. pág.

Y anticipaba a su vez que este itinerario catequístico estaría ordenado en torno a cuatro puntos:

Jesús en su realidad histórica y en su condición mesiánica trascendente, hijo de Abraham, hijo del hombre, e hijo de Dios;

2) Jesús, Hijo de Dios y Salvador. Jesús en su identidad de verdadero Dios y verdadero hombre, en profunda comunión con el Padre y animado por la fuerza del Espíritu Santo, tal y como se nos presenta en el Evangelio;

3) Jesús, concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de MaríaVirgen. Jesús a los ojos de la Iglesia que con la asistencia del Espíritu Santo ha esclarecido y profundizado los datos revelados, dándonos formulaciones precisas de la fe cristológica, especialmente en los Concilios Ecuménicos;

4) Jesús, hijo de Israel, pueblo elegido de la Antigua Alianza. finalmente, Jesús en su vida y en sus obras, Jesús en su pasión redentora y en su glorificación, Jesús en medio de nosotros y dentro de nosotros, en la historia y en su Iglesia hasta el fin del mundo (cf. Mt 28, 20).

Aclaraba a su vez que “hay muchos modos de catequizar al Pueblo de Dios sobre Jesucristo. Cada uno de ellos, sin embargo, para ser auténtico ha de tomar su contenido de la fuente perenne de la Sagrada Tradición y de la Sagrada Escritura, interpretada a la luz de las enseñanzas de los Padres y Doctores de la Iglesia, de la liturgia, de la fe y piedad popular, en una palabra, de la Tradición viva y operante en la Iglesia bajo a acción del Espíritu Santo, que —según la promesa del Maestro— "os guiará hacia la verdad completa, porque no hablará de Sí mismo, sino que hablará lo que oyere y os comunicará las cosas venideras" (Jn 16, 13). Esta Tradición la encontramos expresada y sintetizada especialmente en la doctrina de los Sacrosantos Concilios, recogida en los Símbolos de la Fe y profundizada mediante la reflexión teológica fiel a la Revelación y al Magisterio de la Iglesia.

Invito visitar mis posts etiquetados  Y tu quien creesque soy yo?

Y en el sitio de la Santa Sede todos los espacios en los diferentes números de la valiosa revista  Tertium Milenium dedicados a ese mismo tema 

martes, 31 de diciembre de 2019

Juan Pablo II : Te Deum laudamus!



Te Deum laudamus! 

Otro año termina. Con viva conciencia de la fugacidad del tiempo, nos encontramos reunidos esta tarde para dar gracias a Dios por todos los dones que nos ha concedido…

Te Deum laudamus! Te damos gracias, Padre, porque, en la plenitud de los tiempos, enviaste a tu Hijo (cf. Ga 4, 4), no para juzgar al mundo, sino para salvarlo con inmenso amor (cf. Jn 3, 17).

Te damos gracias, Señor Jesús, nuestro Redentor, porque quisiste asumir de María, Madre siempre Virgen, nuestra naturaleza humana… queremos agradecerte con el fervor más intenso el don de tu Cuerpo y de  tu  Sangre  en  el  Sacramento del altar.

Te alabamos y te damos gracias, Espíritu Santo Paráclito, porque nos haces tomar conciencia de nuestra adopción filial (cf. Rm 8, 16) y nos enseñas a dirigirnos a  Dios llamándolo Padre, "Abbá" (cf. Jn 4, 23-24; Ga 4, 6).


 "Salvum fac populum tuum, Domine", "Salva a tu pueblo, Señor". Te lo pedimos esta tarde, por medio de María, al celebrar las primeras Vísperas de la fiesta de su Maternidad divina.

Santa Madre del Redentor, acompáñanos en este paso al nuevo año. Obtén para Roma y para el mundo entero el don de la paz. Madre de Dios, ruega por nosotros.





Juan Pablo II : Un papa que nunca muere (2 de 2)


(el periodista de la TVP Krzysztof Tadej habla con el cardenal Stanislaw Dziwisz)
 KRZYSZTOF TADEJ:  El 16 de octubre de 1978 cuando aparecio el humo blanco  que paso?
 CARDINAL STASNISŁAW DZIWISZ: - Yo estaba parado entre la multitud en la Plaza San Pedro, del lado izquierdo, cerca de la fuente..
-0-
 KT: Los comienzos fueron difíciles?
SD: Yo no tenía experiencia. Estaba algo asustado y  llegaba correspondencia de las Congregaciones al Santo Padre dos veces al dia.  Documentos, cartas, pedidos. Eran pilas de papeles que debían ser puestos en orden y presentados al Santo Padre.  Pero era tanto el trabajo que ese susto me abandono muy pronto. No tenía tiempo de tener miedo.
KT: Debió ocuparse de cosas ordinarias esos días, como organizar el transporte de cosas del cardenal Wojtyla de Cracovia al Vaticano?
SD: no tuve problemas. El papa no tenía nada. Vivía como San Francisco de Asis. En Cracovia no tenía sueldo, y entregaba todo el dinero de sus libros a estudiantes y profesores pobres.  Pero no hablaba de eso públicamente. Ayudaba de tal manera que nadie se enteraba. No le gustaba tener nada nuevo. Tenia un viejo sobretodo con  forro desmontable en Polonia. En invierno solia usarlo complete. Y era todo lo que tenia.
KT: Y como se comporto el Papa después de haber sido elegido?  Cambio en algo?
SD: Siguió siendo el mismo durante todo el pontificado. Era lo que les sorprendió a los cardenales en el Vaticano desde un primer momento, desde que apareció en el balcón de la Basílica de San Pedro. El maestro de ceremonias el padre Virgilio Noe, señalaba que de acuerdo a la tradición el nuevo papa no daba discursos sino solamente una bendicen a la gente reunida en la plaza San Pedro. Pero viendo la multitud y como vivaba el Santo Padre no podría no decir nada. En El Vaticano entendieron my pronto que el nuevo Papa era  un hombre independiente. Desde el primera dia estaba calmo, no se dejaban ganar por las emociones que podrían haberle asaltado en semejante cambio en su vida.  Estaba tan calmo que contagiaba a otros.  He visto gente que se ponía muy nerviosa antes de su encuentro con el Santo Padre. Después de encontrarse con el estaban calmos y más felices. La fuente de su calma eran la oración y la confianza en la Divina Providencia. El Papa no necesitaba preocuparse innecesariamente pues sabía  que Dios estaba con el y lo apoyaba. Juan Pablo II era un hombre de gran oración. Le confiaba todas sus dificultades y decisiones a Dios.  Antes de las reuniones solia entrar a la capilla a rezar. Frente al Santísimo Sacramente preparaba todo lo que quería expresar en sus discurso y homilías. Su visión pastoral de la Iglesia y el mundo se inspiraba de rodillas  en su total confianza en Dios.  Tenia clara y precisa visión de las cosas. Una vez uno de los cardenales me dijo que había ido a ver al papa con un problema diciéndole que no encontraba solución.  El papa le dijo que rezaba muy poco y le pido que vea la luz durante sus oraciones.  Y el problema se soluciono gracias a ello.  Una vez un grupo de cardenales debatían sobre un tema.  No podían llegar a un acuerdo. El papa les hizo una simple pregunta: ´Que haría nuestro Señor Jesucristo en esta situación particular?¨ Después de reflexionar todos sabían que debían hacer.
KT: El papa sorprendió a todos también cuando un día después de la elección salió del Vaticano.
SD: Antes del conclave, un gran amigo del cardenal Wojtyla – el obispo Andrzej Deskur enfermo de repente. Tuvo un infarto y fue llevado al hospital inconciente.  El dia del comienzo del conclave el cardenal Wojtyla decidió ir a visitarlo. Creo que el sufrimiento de su amigo fue  signo de grandes cambios para el y también un capital espiritual.  Así lo interpretó el años después. No me sorprendió cuando el 17 de octubre  Juan Pablo II decidió ir a visitarlo nuevamente. El prefecto de la Casa Papal protestó. Pensaba que era imposible pues ningún papa había salido del Vaticano antes.
KT. Como fue el encuentro con el Obispo Deskur?
SD:  había una multitud frente al policlínico Gemelli.  Todos querían ver al nuevo papa. Juan Pablo II rezo al lado de su amigo inconsciente durante largo tiempo y le dió su bendición. El Obispo Deskur estaba en una situación muy delicada y solamente después de algunos días recobro el conocimiento. Volvió a sus obligaciones aunque nunca recobro totalmente su estado físico, y siguió llevando su cruz de sufrimiento hasta el fin de su vida. EL Santo Padre lo invitaba a cenar todos los domingos y mantuvo la amistado hasta el final.
KT: Usted menciono que Juan Pablo II se sentía en el Palacio Apostólico como si hubiese estado allí durante años. Un dia me lo conto a mi. “Me sorprende a mi mismo sentir que he estado siempre aquí”.
SD: Los primeros días nos dedicamos a los preparativos para la Santa Misa de inicio del pontificado.  La Curia sugirió un bosquejo de homilía. El Papa lo dejo a un lado y comenzó a escribir la suya propia.  Escribía a mano y en polaco. Preparaba sus homilías y declaraciones solo.  Y los últimos años escribia y dictaba los textos. Le resultaba mas facil.   No hacía uso de libros académicos, ayudas ni diccionarios. Preparar  un discurso más complicado le llevaba dos horas.  Y para preparar uno más corto solo una hora y el texto no requería correcciones.  El dia del inicio del pontificado algunas palabras causaron gran impresión sobre todos. El papa dijo: ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo El lo conoce! Creo que esas palabras mantienen validez.
KT: Durante la Santa Misa Juan Pablo II también salto las costumbres.  Se mezclo con la multitud.

SD: Vio a los enfermos y decidió acercarse. El padre Noe, ministro papal de ceremonias protesto nuevamente. ¨No puede ser asi! No puede! – gritaba. Pero el Santo Padre tan solo lo miro y fue hacia la gente mostrando nuevamente su independencia. Siguió los dictados de su corazón y no dudo en quebrar costumbres antiguas.

KT: El Santo Padre celebraba las Santas Misas en su capilla privada con participación de fieles desde los primeros días?

SD:  A veces celebraba a solas en su capilla privada, pero se le hacía difícil. Necesitaba sentir la relación con otros, porque la Eucaristía llama a la comunidad.  Y decidió invitar congregaciones. Asi que tomo el libro de teléfonos  y comenzó a llamar a las religiosas.  Pero no fue fácil porque las monjitas pensaban que estaba bromeando.  No me creían y lo confirmaban con el Secretario de Estado para verificar si era verdad, porque antes nadie lo había hecho en el Vaticano.   Más tarde comenzaron a llegar pedidos de instituciones y otras personas por la posibilidad de participar en la Eucaristía con el Papa. 

KT: Pensaba el Papa en una peregrinación a Polonia desde le primer momento?

SD: Comenzó con un viaje a México, a la Republica Dominicana y a Bahamas.  La Conferencia Episcopal Latinoamericana lo había invitado a Pablo VI a los debates. Sin embargo,  el no participó.   Después murió otro papa. Juan Pablo II no lo dudo, especialmente porque era necesario decidir acerca de importantes problemas relacionados con la teología de la liberación. Participarían delegados de todos los países de América Latina y en algunos países habían aparecido ideas introduciendo el marxismo y el comunismo como  salida de liberación de la pobreza.  El Papa advertía que esta medicina era peor que la enfermedad. Hablo de solidaridad, colaboración y sensibilidad social.   Al encuentro con el Papa se le unió una multitud. Recuerdo que después de haber aterrizado en México  se nos hacía difícil  cubrir una corta distancia desde el aeropuerto al lugar de hospedaje por la enorme cantidad de gente que se había reunido para dar la bienvenida. Para el Papa esa peregrinación a México fue la puerta de apertura a Polonia. En esos momentos México tenía una constitución muy anti iglesia.  La Iglesia era perseguida. Pero si las autoridades anticlericales de México aceptaron al Santo Padre, entonces porque no habría de hacerlo Polonia? No obstante resulto que no era tan sencillo. El Papa quería viajar a Polonia para las ceremonias del jubileo,  de los 900 años de la muerte de San Estanislao, que se produciría en 1979.  Las autoridades dijeron ´no´ y comenzaron las negociaciones.   Finalmente aceptaron que la peregrinación se realizara en junio.

KT: Cuando usted habla de días históricos, no siente que el tiempo pasa muy rápido y lo que ocurrió hace no tanto tiempo algunas personas lo vean como muy alejado en el tiempo?

SD: No, porque sigo encontrando gente  de varios países del mundo que viven las enseñanzas de Juan Pablo II. Están interesados en los hechos del pontificado y fascinados por el santo, un gran Papa. Sus enseñanzas son fuente de inspiración para muchos sacerdotes.    Me gustan las palabras escuchadas de un sacerdote que dijo es “un Papa que no muere”.  Van apareciendo iglesias bajo la advocación de Juan Pablo II. Varias instituciones y escuelas eligen su nombre como patrono. En muchos países se realizan sesiones académicas relacionadas con Juan Pablo II. Puedo confirmar que es un Papa que no muere. Permanece en los corazones de la gente. Cada día me convenzo mas.

Niedziela 41/2018 (14 X 2018)