Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 9 de agosto de 2014

Santiago de Compostela – el grito de amor por Europa (2 de 2)



La experiencia vivida con el Santo Padre y con la juventud de todo el mundo en el mes de agosto de 1989    ha dejado una huella imborrable en la ciudad y en la archidiócesis de Santiago. Aquello fue, como había definido el entonces arzobispo Mons. Rouco, “el Pentecostés de Compostela”. Más de medio millón de jóvenes! Puede decirse que se encontró con la juventud más pura y alegre del mundo, con la nota sorprendente de todas las fuerzas del orden en ocio completo: nadie podía imaginarse la carencia absoluta de todo incidente.

La impresión de tan desbordada concurrencia de jóvenes, arrancó de labios de Mons. Rouco la frase más feliz: “Palidecen las mejores páginas del Calixtino”. Se refería al famoso códice del siglo XII, atribuido al Papa Calixto II, en el que se describen las grandes concentraciones de peregrinos en la basílica Compostelana en los siglos XI y XII.

El escenario elegido fue el Monte del Gozo, lugar donde los antiguos peregrinos saltaban de júbilo al divisar las torres de la Catedral. En esta ocasión el monte recobró definitivamente su sentido, tras laboriosos trabajos de acomodación: expropiaciones, rampas, edificios pensados para la acogida de los peregrinos….

La jornada se vio precedida de una semana intensa de preparaciones, repartidos los jóvenes por distintos centros: coloquios, lecciones, celebraciones litúrgicas. El lema señalado por el Papa: “Yo soy el Camino, la verdad y la vida” fue expuesto y meditado con gran provecho espiritual.

Sabido es que el Papa Juan Pablo II era un poderoso imán para atraer multitudes y especialmente de jóvenes. El Papa mantenía entonces el mismo vigor y agilidad juvenil que había mostrado en su primera venida a Santiago siete años antes. A esta fuerza de atracción del papa correspondió la preparación esmeradísima de todos los detalles. A D. Salvador Domato, hoy canónigo de la Catedral y Protonotario Apostólico, corresponde el mérito principal de la inmensa tarea preparatoria.

Refiriéndonos directamente a la presencia del Papa recordamos vivamente su llegada como peregrino, desde el convento de San Francisco a pie hasta la fachada del Obradoiro, bordón en mano y con la parda esclavina de los peregrinos.  “Vengo comoun peregrino más, dijo ya al comienzo de su primer discurso, dispuesto aanunciar a Cristo, camino, verdad y vida”. 

Antes de reunirse en el Monte del Gozo con los jóvenes tuvo el gesto humanísimo de un primer encuentro con los enfermos incapacitados  para caminar. Fue quizás el más bello discurso: “El Calvario es la colina de la verdadera alegría…”. Vosotros, imágenes vivas de Cristo doliente”.

La Vigilia con los jóvenes en el Monte del Gozo,  tuvo un desarrollo literario y musical bellísimo. El largo discurso del Papa fue, naturalmente, lo principal, centrado en los tres puntos del lema: Camino, Verdad, Vida. La inmensa mayoría de los jóvenes permaneció  luego en el monte a la espera de la celebración eucarística con el Papa. Llegó cuando salían los primeros rayos del sol, e improvisó, de cara a los jóvenes, una bellísima salutación, haciendo que dirigiesen los ojos hacia el astro rey para referirse a Jesucristo, sol de gloria.

La Eucaristía fue el punto finalAmanecer de medio millón de corazones de oro, orientados hacia el altar. Aquello fue una invasión plena de la presencia del Señor. “Aquí, lo que sucedió – habría de repetir después reiteradamente el Arzobispo Rouco – fue un encuentro de los jóvenes con Jesucristo”. El Pontífice en supeditación fiel al gran Misterio, guiaba las mentes y los corazones a Jesucristo. Los jóvenes peregrinos, como en un nuevo Emaús, sentían en la fe la presencia de Jesús al partir el pan.
Cuando, terminada la misa, se dispersaban alegres y ordenados, llevaban grabadas en los corazones las palabras del Papa en su homilía:  “Resplandezca ante vosotros el rostro de Dios, que se refleja en el rostro humano de Cristo, Redentor del hombre. Que vuestros coetáneos, al contemplar vuestra peregrinación puedan exclamar con el profeta: queremos ir con vosotros, pues hemos visto que Dios está con vosotros”.

Jose Maria Diaz
Totus Tuus, Boletín mensual de la Postulación de la Causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II, Nr. 3 marzo 2007, año II


miércoles, 6 de agosto de 2014

Santiago de Compostela - el grito de amor por Europa (1 de 2)



Santiago de Compostela conmemora los 25 años de la visita de Juan Pablo II con ocasión de aquella inolvidable  IVJornada Mundial de la Juventud (JMJ) que tuvo lugar en la capital gallega y que congregó a más de cuatrocientos mil jóvenes.

Recordando aquella extraordinaria JMJ transcribo en dos posts el artículo de José Maria Diaz publicado en el el Boletín mensual Totus Tuus Nr 3 en marzo del año 2007:

“La ciudad de Santiago de Compostela, meta de peregrinaciones para toda Europa y para muchos cristianos del mundo entero, tiene la dicha de haber recibido dos veces la visita del Papa Juan Pablo II. Era un deseo antiguo el de recibir la visita del Papa. Durante muchos años se mantuvo la tradición de una visita fugaz y secreta del Papa Calixto II (1119-1124). Pura leyenda, por más que este papa haya beneficiado extraordinariamente la causa jacobea. En el pontificado de Pablo VI, el cardenal Quiroga solicitó con el mayor interés su presencia, y hasta llegó a acondicionarse el aeropuerto ante la posibilidad de esta visita. Acudió a Fátima, pero no a Santiago. Así, Juan Pablo II es hasta el presente el único Papa que llegó al sepulcro del Hijo de Zebedeo y hermano de S. Juan Evangelista. Actualmente podemos decir que en nuestra historia de las peregrinaciones hay un antes y después referido al Papa Wojtyla. El influjo de su presencia fue inmenso. A partir de estas visitas el número de peregrinos ha sido desbordante.

La primera visita de Juan Pablo II a España tuvolugar en 1982Año Santo Compostelano. Fue un recorrido triunfal por las principales ciudades y santuarios de España. Y en todas partes impresionaron gozosamente tres cosas: la persona del Papa, su mensaje y la acogida del pueblo.

La visita a Santiago fue el broche de oro de su recorrido a todo lo largo y ancho de nuestra patria, e dia 9 de noviembre. El programa respondió muy bien a esta altísima ocasión. Para comenzar la jornada, al raya del alba, la Misa del Peregrinoen campo abierto, sin límites. Millares y millares de personas habían permanecido en pie durante toda la noche, para verle bajar del avión. Procedían de Asturias, León,  Santander y las cuatro provincias de Galicia. En esta jornada final del recorrido del Papa por España, aparecía ante el altar extenuado y pálido. Pero sorprendió la fortaleza de su voz, al presentarse como “testigo de esperanza”.
Tras la palabra vibrante, los gestos: su visita a la Catedral, entrando por la puerta norte como los antiguos peregrinos, su larga permanencia en adoración ante el Santísimo Sacramento. “Hay que seguir, Santo Padre”, Le dice su Secretario, y va directamente a la cripta, a postrarse ante la urna que contiene los huesos del apóstol. De ahí, al Pórtico de la Gloria. Aquí, los doce apóstoles, todos descalzos con sencillas túnicas y mantos, excepto Pedro, revestido de riguroso pontifical, que transmite su mensaje claro: esta es la basílica de Santiago pero aquí se proclama la primacía de Pedro.
Por la tarde, en la plaza del Obradoiro se respiraban brisas marinas. Era el acto dedicado a los que trabajan en el marcomo Pedro, Santiago y Juan, pescadores de peces convertidos en pescadores de almas: “Mi presencia aquí”, dijo “quiere ser un signo vivo y fehaciente de la preocupación de la Iglesia por los hombres de mar…” “Nos acordamos de tantas personas que, aunque no navegan, viven del mar y para el mar”. “Que la Virgen del Carmen, cuyas imágenes se asoman a las rías que hacen la belleza de esta tierra gallega, os acompañe siempre”.
La gran sorpresa iba a ser el acto europeísta en laCatedral a la caída de la tarde. A la gran convocatoria acudieron representantes de las Conferencias Episcopales europeas del Este y del Oeste, la Orden de San Benito con su abad Primado y, entre otros los Abades de Solesmes y Subiaco, y figuras destacadas de las grandes instituciones europeas. Los medios de comunicación reconocieron que todas estas representaciones dieron al acto una insospechada brillantez y significación. El acto europeísta fue, en verdad, “un fínale in belleza”.
En el discurso europeísta de Juan Pablo II se inscriben palabras que, grabadas en bronce, siguen leyendo todos los peregrinos frente a la tumba apostólica: “Yo, obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces…”

Al final, ya en el aeropuerto, las mejores palabras de despedida que España podía esperar del Papa que tiene por lema “Totus Tuus”. “Adiós España, tierra de Maria”. 


domingo, 3 de agosto de 2014

San Alfonso Maria de Ligorio – Oración y gracia


En la Carta Apostolica Spiritus Domini con motivo del II Centenario de la muerte de San Alfonso Maria de Ligorio el Papa Juan Pablo II señalaba que “La estructura de la espiritualidad alfonsiana podría reducirse a estos dos elementos: la oración y la gracia. Para San Alfonso, la oración no es un ejercicio primariamente ascético; es una exigencia radical de la naturaleza correlativa a la dinámica misma de la salvación. Y es evidente que este planteamiento hace comprender la importancia que la plegaria asume en la práctica de la vida cristiana como "el gran medio de la salvación". Al igual que la obra moral y dogmática, también la producción espiritual de San Alfonso, y en medida mayor, nace del apostolado y lo integra.

En su alocución al Consejo General de los Redentoristasel 6 de diciembre de 1979 el Papa Juan Pablo II les llamaba la atención sobre “la oportunidad de dar nuevo impulso a las misiones tradicionales, las cuales —como he dicho también en el reciente Documento sobre la catequesis— se manifiestan, si son llevadas de acuerdo con criterios conformes a la mentalidad moderna, como un instrumento insustituible para la renovación periódica y vigorosa de la vida cristiana (cf. Exhort. Apost. Catechesi tradendae, 47). San Alfonso, como bien sabéis, ponía en ellas grandísima confianza.”  Ponía además de relieve “el servicio de las  almas más abandonadas en un trabajo conjunto pues “La evangelización no ha sido confiada a cada uno en particular, sino a la Iglesia (cf. Mc 16, 15 par.) y por lo tanto es esencial que se lleve a cabo en plena sintonía con las orientaciones de quienes han recibido de Cristo la tarea de "apacentar" la grey de los fieles”.    Pero aclaraba el Papa que  “queda fuera de duda que, cuando se trata de la conversión de las almas, cualquiera sea el proyecto programático, cualquiera el desplegamiento de fuerzas, por muy imponente que sea, no tienen relevancia alguna, si no interviene la acción de Aquel "que da el crecimiento" (1 Cor 3, 7). Con todo, esta acción transformadora de la gracia es impetrada de ordinario por la santidad de vida del que anuncia el Evangelio. Sólo cuando el evangelizador es también un testigo, su palabra hace brecha en los corazones. Vuestro fundador ha confirmado esto muchas veces en sus escritos y demostró esto de modo inequívoco con el ejemplo de su vida”
  
En su discurso del 6 de febrero de 1981 a los participantes en el Congreso Nacional Italiano sobre el tema Misiones al pueblo para los años 80 Juan Pablo II incluía a San Alfonso Maria de Ligorio entre los “intrépidos e infatigables  grandes Padres,  grandes Santos, a los cuales es necesario hacer referencia constantemente si queremos, realmente, iluminar y salvar a los hermanos.

 Al celebrarse la memoria litúrgica del Santo el papa Benedicto XVI en su Catequesis desde Castelgandolfo en un breve bosquejo delineaba la biografia del Santo como Obispo y Doctor de Iglesia, fundador de la Congregación del Santísimo Redentor, redentoristas, patrono de los estudiosos de teología moral y de los confesores. San Alfonso es uno de los santos más populares del siglo XVIII, por su estilo sencillo e inmediato y por su doctrina sobre el sacramento de la Penitencia: en un período de gran rigorismo, fruto de la influencia jansenista, él recomendaba a los confesores de administrar este Sacramento manifestando el abrazo gozoso de Dios Padre que en su misericordia infinita no se cansa de recibir al hijo arrepentido.” 
Por otra parte subrayaba Benedicto XVI que la celebraciòn era una “ocasión para detenernos en las enseñanzas de San Alfonso sobre la oración, más que nunca preciosas llenas de inspiración espiritual. Data del año 1759 su tratado El gran medio de la Oración, que él consideraba el más útil entre todos sus escritos. En efecto, describe a la oración como «el medio necesario y seguro para obtener la salvación y todas las gracias de las cuales tenemos necesidad para conseguirla» (introducción). En esta frase está sintetizado el modo Alfonsiano de entender la oración. «Quien ora se salva, quien no ora se condena». Como comentario de esta frase lapidaria, añadía: «Sin oración cosa muy difícil es que nos podamos salvar; tan difícil que, es del todo imposible… con la oración, la salvación es segura y fácil» (II, Conclusión). Y aún dice: «Pensemos que, si no rezamos, ninguna excusa podremos alegar, porque Dios a todos da la gracia de orar... si no nos salvamos, culpa nuestra será. Y la causa de nuestra infinita desgracia será una sola: que no hemos rezado» (ibíd.). Diciendo por lo tanto que la oración es un medio necesario, San Alfonso quería hacer comprender que en cada situación de la vida no se puede prescindir de orar, en especial en el momento de la prueba y en las dificultades. Siempre debemos llamar confiadamente a la puerta del Señor, sabiendo que en todo Él cuida de sus hijos, de nosotros. Por esto, estamos invitados a no temer de acudir a Él y presentarle confiados nuestras peticiones, con la certeza de obtener aquello de lo cual tenemos necesidad.

“Los Redentoristas viven en comunidades misioneras, siempre se muestran acogedores y entregados a la oración como Maria de Nazareth. A través de misiones, de retiros, del ministerio parroquial, del apostolado ecuménico, del ministerio de la reconciliación y con la enseñanza de la teología moral, proclaman el amor de Dios nuestro Padre que, en Jesús, "ha vivido entre nosotros" para convertirse en profunda misericordia y en Palabra de Vida que nutre el corazón humano y da sentido a la vida a fin de que se viva en la máxima libertad y en solidaridad con los demás. Y así como Alfonso, también los Redentoristas practican una clara opción por los pobres, afirmando su dignidad y su grandeza ante Dios, convencidos de que la Buena Nueva del Señor se dirige a ellos de modo especial. Hoy, los Redentoristas son alrededor de 5.500; trabajan en 77 países de los cinco continentes, ayudados por muchos hombres y mujeres que colaboran en su misión; todos juntos forman la gran Familia redentorista. "Nuestra Señoradel Perpetuo Socorro"  es el icono misionero de la Congregación. (de lapagina oficial de los Redentoristas) 



miércoles, 30 de julio de 2014

Ceferino Jimenez Malla primer Gitano beatificado


Ceferino Jimenez Malla fue hijo de ese pueblosin fronteras,  de unos 10 a 12 millones de personas que viven diseminadas por el mundo. La mayoria de ellos vive en Europa, principalmente en Rumania (2 millones, España (650.000) Eslovaquia, Bulgaria, Hungrìa, Grecia, Francia….se los llama romos, romaníes, zíngaros y algunos autores hablan de ellos tambien como los Sinti y los Calós. Existen ademas otros grupos denominados segun los oficios a los que se dedicaban o las zonas en las que vivian: kalderas, manuches, etc. 

 
Todos tienen una bandera en comun que consta de :   dos franjas horizontales: de color azul, en la parte superior, que representa el cielo; y de color verde, en la parte inferior, que representa el campo. En el medio de las franjas se incluye la rueda de carro, que simboliza la libertad del pueblo gitano, repartido por todo el mundo. Su lengua es de origen indoeuropeo (con gramática y sintaxis propia) utilizada por roma/gitanos de todo el mundo, con algunas variantes locales. Habitualmente, se habla del 'romanó' como idioma (en masculino) o la lengua 'romaní' (en femenino), pero también es frecuente la utilización del término castellanizado de 'romanés'. 
A ese  pueblo Gitano pertenecía Ceferino,  hombre singular, conocido familiarmente como «el Pelé», generoso y acogedor con los pobres, aun siendo él mismo pobre; honesto en su actividad; fiel a su pueblo y a su raza calé; dotado de una inteligencia natural extraordinaria y del don de consejo. Fue, sobre todo, un hombre de profundas creencias religiosas.  Pertenecía a la Tercera Orden Franciscana y a otras asociaciones católicas (los Jueves Eucarísticos, de la Adoración nocturna).   “El Pelé” había nacido de calós (gitanos) católicos que vagaban por Cataluña y Aragón.  Jamás fue a la escuela y permaneció analfabeto.  De niño había sido  muy pobre y pedía limosna. Fue nómada durante algunos años pero luego se convirtió en un experto comerciante de caballos, mulas y burros. Se estableció en Barbastro, vivió en el “barrio de los gitanos” y supo hacerse estimar por todo tipo de gente.  Entre los suyos era el “pacificador”. Vivía según la ley gitana: con fuerza, pero en la justicia. A los dieciocho años se casó con Teresa, también ella de calós. En su viudez durante 14 años rezó todas las tardes el rosario por su mujer … Nunca faltaba a las procesiones, llevaba la comunión a los enfermos graves, y todos los lunes de Pascua salía en peregrinación al santuario mariano del Pueyo. Era un comerciante “honesto al máximo”. Amaba a los niños (no había tenido hijos, pero con su mujer habían adoptado una sobrina) los trataba con ternura y seriedad, como si fuesen grandes y era el catequista de los pequeños. “Todo lo que hacía Pelé lo hacía con amor, sembraba amor por todas partes” decía la gente. De gran corazón para los necesitados, acogía en su casa a los mendigos y les daba alimentos, vestidos y alguna moneda. Visitaba a los ancianos en el hospital y rezaba con ellos el rosario.  Tenía especial devoción a la Madre de Dios, Maria. Siempre llevaba consigo el rosario. El rosario fue en realidad el motivo de su arresto y fusilamiento.  Le habían advertido que lo dejase de lado, pero el permaneció fiel a su devoción.  En 1936 cuando ya había comenzado la guerra civil en España el sábado 25 de julio Ceferino vió que en la calle maltrataban a un joven sacerdote e interviene en su defensa. Lo detienen, lo requisan, le encuentran un rosario y lo arrestan.    Tuvo varias oportunidades de ser liberado bajo condición de renegar de su fe católica o simplemente escondiendo su rosario.  No quiso hacerlo, por eso fue asesinado y tirado a una fosa común. Sus restos nunca fueron encontrados. 

Ceferino Jiménez Malla fue el primer gitano beatificado, (junto a otro mártir, dos presbíteros y una religiosa)  por el Papa Juan Pablo II en solemne ceremonia el  4 de  mayo de 1997. 
De este gran hombre gitano, primer beatificado de su raza decía el Papa Juan Pablo II en su homilía de la Misa de beatificación: “el gitano Ceferino Giménez Malla, conocido como «el Pelé», murió por la fe en la que había vivido. Su vida muestra cómo Cristo está presente en los diversos pueblos y razas y que todos están llamados a la santidad, la cual se alcanza guardando sus mandamientos y permaneciendo en su amor (cf. Jn 15, 11).


En su discurso durante un encuentro sobre a pastoral a los pueblos nómadasel 1ro de diciembre del año 2001 Juan Pablo II recordaba a aquel hombre santo con estas palabras: “Los nómadas son pobres en seguridades humanas, obligados cada día a afrontar la precariedad y la incertidumbre del futuro. Precisamente por esto profundizan en el sentido de la hospitalidad y de la solidaridad y, a la vez, se fortalecen en la fe y en la esperanza en la ayuda de Dios.” En su discurso el Papa confirmaba la importancia de la pastoral,  agradecía el servicio que prestaban los participantes y les deseaba “Que en vuestro apostolado  diario  os acompañe el ejemplo y la intercesión del beato Ceferino Giménez Malla, llamado "el Pelé", a quien tuve la alegría de elevar al honor de los altares en 1997. Él nos recuerda que siempre debemos promover la convivencia pacífica entre los pueblos que se diferencian por su origen étnico y su cultura.”
Con la Constitución Apostólica Pastor Bonus[1], Juan Pablo II confió al Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes la tarea de empeñarse para que «en las Iglesias locales se ofrezca una eficaz y apropiada asistencia espiritual, si es necesario, incluso mediante oportunas estructuras pastorales, tanto a los prófugos y a los exiliados, como a los emigrantes, a los nómadas y a la gente del circo». La Iglesia, por consiguiente, estima que los Gitanos necesitan una pastoral específica para su evangelización y promoción humana. 
El 11 de junio de 2011 el Papa Benedicto XVI recibió en una audiencia privada a mas de 1300 gitanos de Europa para conmemorar el 75 aniversario del “mártir del rosario” el beato Ceferino.  En su discurso el Papa Benedicto les habla con palabras llenas de ternura y comprensión hacia su historia y situación,  les confirma que ya  “el siervo de Dios Pablo VI dirigió a los gitanos, en 1965, estas inolvidables palabras: «Vosotros en la Iglesia no estáis al margen, sino que, de alguna manera, estáis en el centro. Vosotros estáis en el corazón de la Iglesia» y agrega “ También yo hoy repito con afecto: ¡Estáis en la Iglesia! Sois una porción amada del pueblo de Dios peregrino y nos recordáis que «aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura» (Hb 13, 14).”
El Pontificio Consejo para la pastoral de migrantes e itinerantes cuenta con un sector especial dedicado alos nómadas.   En el año 2005, ya bajo el pontificado del Papa Benedicto XVI,  dio a conocer las Orientaciones para una pastoral de los gitanos.   

La Conferencia Episcopal Española mantiene una Comisiòn Episcopal de Migraciones  con una pastoral de la "movilidad" y se “ocupa del estudio y de la aplicación de la pastoral para "la gente en movimiento", población que carece de domicilio fijo permanente, y también para las personas que viven en condiciones análogas.”


Fuentes: las citadas y el artìculo Ceferino Jiménez Malla, el primer Gitano beatificado de Sor Alexandra Halina Pander del Pontificio Consejo para la Pastoral de Emigrantes e Itinerantes, publicado en el Boletin mensual Totus Tuus Nro 10, año 3 de la Postulación de la Causa del ahora San Juan Pablo II.

miércoles, 23 de julio de 2014

Santa Brigida de Suecia – co patrona de Europa



Hoy celebramos la memoria litúrgica de Santa Brígida de Suecia, una santa poco conocida en esta parte del mundo. En este continente encontramos a las hermanas brigidinas tan solo en los Estados Unidos, México y Cuba. 
El 1ro de octubre de 1999, San Juan Pablo II declaró a Santa Brigida – junto a Santa Catalina de Siena y Santa Teresa Benedicta de la Cruz - copatrona de Europa mediante su Carta apostólica en forma “MotuProprio”. 
Allí Juan Pablo II explica los motivos y nos brinda una breve biografía de esta santa “profeta” y nos dice que  “la íntima unión con Cristo fue acompañada de especiales carismas de revelación hicieron de ella un punto de referencia para muchas personas de la Iglesia de su tiempo. En Brígida se observa la fuerza de la profecía. A veces, su tono parece un eco del de los antiguos profetas. Habla con seguridad a príncipes y pontífices, desvelando los designios de Dios sobre los acontecimientos históricos.”
En su Audiencia del 27 de octubre de 2010 también el Papa emérito Benedicto XVI  ofrece una biografía de la santa y aclara que “conocemos bien los acontecimientos de la vida de santa Brígida, porque sus padres espirituales redactaron su biografía para promover su proceso de canonización inmediatamente después de su muerte, acontecida en 1373”.
El Papa Benedicto en la misma audiencia explica que “Brígida, tras la muerte de su marido, después de distribuir sus bienes a los pobres, aunque nunca accedió a la consagración religiosa, se estableció en el monasterio cisterciense de Alvastra y allí comenzaron las revelaciones divinas, que la acompañaron durante todo el resto de su vida. Brígida las dictó a sus secretarios-confesores, que las tradujeron del sueco al latín y las recogieron en una edición de ocho libros, titulados Revelationes (Revelaciones). A estos libros se añadió un suplemento, que lleva por título precisamente Revelationes extravagantes (Revelaciones suplementarias).
Las Revelaciones de santa Brígida presentan un contenido y un estilo muy variados. A veces la revelación se presenta en forma de diálogos entre las Personas divinas, la Virgen, los santos y también los demonios; diálogos en los cuales también Brígida interviene. Otras veces, en cambio, se trata del relato de una visión particular; y en otras se narra lo que la Virgen María le revela acerca de la vida y los misterios del Hijo. El valor de las Revelaciones de santa Brígida, a veces objeto de alguna duda, lo precisa el venerable Juan Pablo II en la carta Spes aedificandi: «Al reconocer la santidad de Brígida, la Iglesia, sin pronunciarse sobre cada una de las revelaciones que tuvo, aceptó la autenticidad global de su experiencia interior» (n. 5).

De hecho, leyendo estas Revelaciones nos sentimos interpelados sobre numerosos temas importantes. Por ejemplo, aparece con frecuencia la descripción, con detalles bastante realistas, de la Pasión de Cristo, hacia la cual Brígida tuvo siempre una devoción privilegiada, contemplando en ella el amor infinito de Dios a los hombres. En labios del Señor que le habla, ella pone con audacia estas conmovedoras palabras: «Oh, amigos míos, yo amo con tanta ternura a mis ovejas que, si fuera posible, quisiera morir muchas otras veces por cada una de ellas con la misma muerte que sufrí para la redención de todas» (Revelationes, libro I, c. 59). También la dolorosa maternidad de María, que la convirtió en Mediadora y Madre de misericordia, es un tema que se repite en las Revelaciones.”

martes, 22 de julio de 2014

Jerzy Kluger : Irene Kluger habla de su esposo Jerzy (2 de 2)


(Irene y Jerzy Kluger en su casa en Roma)

En su tan conocido y ameno libro Cruzando el Umbral de la Esperanza, escrito con Vittorio Messori, Juan Pablo II escribe: 

“Deseo comentar también mi experiencia personal desde los primerísimos años de mi vida en mi ciudad natal. Recuerdo sobre todo la escuela elemental de Wadowice, en la que, en mi clase, al menos una cuarta parte de los alumnos estaba compuesta por chicos judíos. Y quiero mencionar mi amistad, en aquellos tiempos escolares, con uno de ellos, Jerzy Kluger, amistad que ha continuado desde los bancos de la escuela hasta hoy.” 

De esta manera el mundo supo de la amistad entre el Papa y un judío polaco, quien murió en Roma a los 90 años, seis años después de la muerte de su amigo Juan Pablo II.  Jerzy Kluger fue enterrado en el sector judío del cementerio de Prima Porta. Siete días después del entierro se llevo a cabo una conmemoración solemne en su honor, presidida por un rabino de Roma, en presencia de la viuda de Kluger Irene y su hija Linda (la segunda hija de Jerzy Kluger ya había muerto) y altas autoridades.  En el cementerio se escuchaban los ecos del Kaddish,  una plegaria judía por los muertos.  Al finalizar la ceremonia  Wlodzimierz Redzioch  habló con Irene Kluger en recuerdo de su esposo, patriota polaco y amigo de Juan Pablo II.

Jerzy Kluger y su esposa Irene, católica, en su casa en Roma….Cuando y en que circunstancias conoció a Jerzy Kluger?

Irene Kluger: Conoci a mi esposo durante la Guerra en Egipto, precisamente después de la batalla de El Alamein en 1942. Yo era oficial del ejercito británico y mi esposo oficial del ejercito polaco del General Anders, que luchó con los aliados. Le comento como se encontró mi esposo en  Egipto: al desatarse la 2da Guerra Mundial Jerzy dejó Wadowice y se dirigió al este con su padre para alistarse en el ejercito polaco. En 1940 fueron tomados prisioneros por los soviéticos y enviados a un campo de trabajos forzados en Siberia. Al aliarse los Estados Unidos con la Unión Soviética en contra de Alemania, muchos prisioneros polacos en la Unión Soviética pudieron alistarse en el ejercido del General Anders.  Este ejercito llega hasta Egipto a través de Uzbekistan y el Medio Oriente.  Yo me encontraba en Alexandria y el Cairo.  Me encontré a Jerzy porque practicaba el tenis igual que yo. Entonces podíamos jugar tenis en el club de los oficiales y fue allí donde nos vimos por primera vez.

Asi que se vieron y se enamoraron?

Kluger: Si, nos casamos en El Cairo. Lamentablemente la Guerra continuaba y Jerzy debió partir con el ejercito polaco y luchar en la campaña italiana, incluida la batalla de Monte Cassino. Yo regresé a Inglaterra,  y Jerzy pudo unirse conmigo terminada la Guerra.  Entonces entro en la Universidad de Nottingham, donde se graduó en ingeniería.

Porqué usted que es irlandesa y su esposo polaco deciden establecerse en Italia?

Kluger:  Mi esposo comenzó a trabajar con Italia.   También habíamos ido a Italia de vacaciones, visitamos San Remo y Positano,  entre otros nos enamoramos de este país.  Además nos gustaba el clima: mi hija menor, que sufría de asma, se sentía mejor en Italia que en Inglaterra; y aquí Jerzy podia jugar tenis todo el año (realmente era un deporte que le entusiasmaba) Así que decidimos radicarnos aquí.

Y como fue vivir en Italia?

Kluger: Cuando llegamos en 1950 Italia era un paraíso. Ademas, eramos jóvenes y veníamos llenos de entusiasmo.

Como católica, usted hizo bautizar a sus hijas y les dio una educación católica.  Quiere decir que su esposo era muy respetuoso en temas religiosos?

Kluger:  Mi esposo, al igual que su padre, eran creyentes judíos, pero muy tolerantes.   La familia de Jerzy no vivía en un ghetto, y tenían muchos amigos polacos católicos.  Además, uno se considera judío si tiene una madre judía, así que mis hijas, habiendo sido nacidas de una madre católica no eran judías y podían ser bautizadas.

El Cadenal Dziwisz se refirio a Jerzy Kluger como “un gran patriota polaco”.  Que le decía su esposo sobre Polonia y como sentía su país? 

Kluger: Es verdad, mi esposo era un gran patriota polaco. Me lo confirmaba a diario durante los 60 años de vida juntos. Supongo que no hace falta aclarar que hablaba de la Polonia de su infancia y juventud, pero también de Karol Wojtya.   No mostraba gran interés en la situación política de la Polonia de hoy, prefería leer los clásicos de la literatura polaca.  Todos los años participaba de la conmemoración de la batalla de Monte Cassino.

Jerzy Kluger peleó en la batalla de Monte Cassino como soldado del ejercito polaco del General Anders.  Éste fue un hecho histórico   muy importante para el pueblo polaco….

Kluger:  Jerzy siempre recordaba esos momentos muy vividamente.  Me lo repetía a menudo. Debemos recordar que por su participación en esta batalla mi esposo recibió una condecoración muy importante polaca “Polonia restituta”. Ademas, no hace mucho las autoridades lo promovieron de capitán a mayor. 

Cuando se enteré de la amistad entre estos dos niños de Wadowice Jerzy Kluger y Karol Wojtyla?

Kluger: Durante el Concilio Vaticano II mi esposo leyó en los diarios que el nombre del arzobispo de Cracovia era Karol Wojtyla  y recordó a su amigo de Wadowice.  Fue a un instituto polaco para averiguar, pero Wojtyla no estaba allí, así que dejo su numero de teléfono.  Poco tiempo después, Wojtyla llamo a la oficina diciendo”Eres tu Jurek Kluger?  Cuando Jerzy contestó: si!  le dijo que debían verse pronto.  Así que estos dos amigos de Wadowice se reencontraron después de 25 años. A partir de ese momento ya no perdieron contacto.   Cuando el cardinal Wojtyla estaba en Cracovia, se escribían o llamaban por teléfono y se encontraban personalente cuando el venia a Roma.

Que ocurrió cuando el cardinal Wojtyla es elegido Papa?

Kluger: Mi esposo estaba en el consultorio del dentista cuando escucho la noticia de la elección por radio. Llego a casa muy entusiasmado, también yo lo estaba.   Fueron momentos increíbles para nosotros.  El día después de la misa de apertura del pontificado de Juan Pablo II hubo una audiencia para los polacos en el Aula Pablo VI, durante la cual pudieron abrazarse.  A partir de entonces Jurek se encontraba con el a menudo.  Cada tanto también toda la familia almorzaba o cenaba con el Papa en el Vaticano o en Castel Gandolfo.  Nuestras reuniones eran por un lado muy sencillas – porque lo veíamos como uno de la familia – y a su vez extraordinarias. Karol Wojtyla era alguien muy especial en todo lo que hacia, según me decía mi esposo.    Karol Wojtyla nos quería y lo ratificó porque bautizo nuestra nieta, le dio la primera comunión y la casó y en el año 2000;  también bautizó a nuestra bisnieta Chiara!

 (en Castel Gandolfo Juan Pablo II saluda a Halina, amiga y compañera de escuela  de ambos - de Juan Pablo II y Jerzy - con ocasión del casamiento de Stefania, la nieta de Kluger, el 11 de septiembre de 1997).

Se hablo del rol de su esposo en la preparación de la visita que Juan Pablo II realizara a la Sinagoga en 1986 y en establecer relaciones diplomáticas entre Israel y la Santa Sede en 1993. Que nos puede decir acerca de esto?

Kluger: En cuanto ala visita del Papa a la Sinagoga, mi esposo no participo de la preparación.  Obviamente conocía al Rabino Toaf, pero no frecuentaba la Sinagoga de Roma porque los judíos romanos son Sefardies mientras que el era un Askenazi. Mi esposo también me comentó que  Karol WOjtyla ya había entrado a una sinagoga en 1936.  Wilhelm Kluger, el padre de mi esposo había organizado un concierto de un tenor famoso en la sinagoga local y había invitado al joven amigo de su hijo y a su padre.  En cambio Jurek trabajó mucho para que Israel y la Santa Sede establecieran relaciones diplomáticas.   Podia hacerlo porque conocía políticos Israelies y podía tratar directamente con el Papa.

Usted quería que su esposo fuera sepultado según el rito judío? Cual era el deseo de su esposo?

Kluger: En realidad, mi esposo quería ser cremado y llevado al cementerio judío de Londres, donde esta enterrado su padre. Lamentablemente la ley judía no permite la cremación así que pensé que entonces seria mejor hacerlo enterrar entre otros judíos en Roma.   Yo no conocía nada del rito del entierro judío:   la gente del Hogar donde murió mi esposo se ocupo de todo.  Debo también agradecer a todos los embajadores que asistieron a la ceremonia conmemorativa que se llevó a cabo siete días después de ocurrir la muerte.


 (Entrevista realizada por Wlodzimierz Redzioch – publicada en Inside The Vatican 25 de febrero de 2012)

viernes, 18 de julio de 2014

Jerzy Kluger : amigo de Juan Pablo II - “El Papa y yo” (1 de 2)


He leído muchos libros sobre Karol Wojtyla/Juan Pablo II, su pensamiento, su obra y su vida, escritos por amigos, colegas, periodistas y vaticanistas. Algunos - quizás no los mejores que he leído -  fueron igualmente valiosos porque me fueron abriendo caminos. Otros –  más específicos – he debido releerlos para profundizar en el pensamiento de quien me guiara por un nuevo sendero en mi vida. Ninguno me desconcertó como éste. 
Imaginaba que alguien que había sido tan amigo suyo desde la más tierna infancia me desvelaría algún secreto, quizás no intimo pero si más profundo de la amistad con alguien tan particular;  algo nuevo, alguna anécdota no leída o contada, sueños y preocupaciones compartidas….  Por eso tenía mucha ilusión en recibir el libro de Jerzy Kluger, amigo de la infancia de Karol Wojtyla, que – lamento decirlo - me decepcionó.  
Terminada la escuela secundaria los amigos tomaron diferentes rumbos para comenzar sus estudios.  Karol (Lolek) se mudaría a Cracovia, Jerzy (Jurek) a Varsovia. La tragedia de la II Guerra Mundial finalmente los separó durante largo tiempo y nada supieron el uno del otro, hasta que se reencontraron durante las sesiones del Concilio Vaticano II en Roma, casi casualmente, porque ya el obispo polaco había cobrado cierto renombre. Después de ese reencuentro  no perdieron contacto.   Si bien Jerzy,  que vivía en Roma,  no volvería a Polonia hasta muchos años más tarde, el reencuentro quedó sellado después de la elección de Karol Wojtyla al pontificado .
El libro contiene datos muy completos (exigirían mayor análisis) acerca de la ayuda de Jerzy a su amigo en el acercamiento de las dos religiones, en mejorar relaciones diplomáticas y afirmar contactos. Sin lugar a dudas su buena fe se presenta intachable. Mi primer “traspié” fue al leer que tanto el cardenalpolaco Avgust Hlond   (Julio5 1881 – octubre 22, 1948) como el mártir San Maximilano Kolbe son tildados de antisemitas. Tanto me llamo la atención que escribí a un amigo, sacerdote jesuita en Polonia,  que me aclarara esta duda. El me respondió textualmente:  “En cuanto al antisemitismo en Polonia antes de la 2da guerra mundial la cuestión es muy compleja. Debemos saber que entonces casi seis millones de los ciudadanos de Polonia eran hebreos; casi un quinto de la población. Algunas profesiones estaban casi totalmente en sus manos: sobre todo el comercio. En el tiempo de la crisis económica la situación se volvió muy tensa. Los comerciantes polacos católicos (que eran minoría) no estaban en condiciones de competir con los comerciantes hebreos. Muchos de ellos quebraron.  Algunos representantes de la iglesia católica,  probablemente también el cardenal Hlond y el padre Mximiliano Kolbe,  (no soy experto en este campo) los apoyaban en el sentido de incentivar a la gente a comprarles a los negocios polacos y no a los hebreos, lo cual fue considerado antisemitismo. Pero hay algo totalmente claro….de ninguna manera es cierto que los polacos o la iglesia católica en Polonia colaborase con los alemanes en el antisemitismo nazista. Es verdad que también hubo traidores como ocurre siempre, pero eran minoría y en ese grupo no había exponentes de la iglesia católica, es mas con ayuda de la Iglesia se salvaron miles de hebreos… lo cual es sistemáticamente olvidado.”
Aquellas palabras del libro y la aclaración me turbaron  y seguí leyendo más críticamente.  Primero se me ocurrió que el título del libro debería haber sido Yo y el Papa (no El Papa y yo) porque el “autor” hablaba de si mismo  y de su propia experiencia, de las relaciones y situación de los judíos antes y durante la 2da guerra, sin entrar mucho en detalles acerca de sus relaciones con su amigo.  Hay, sin embargo,  información interesante de sus primeros años de vida pero nada nuevo,  después naturalmente hubo un entretiempo trágico de por sí, durante el cual es natural que hablase de si…pero cuando volvieron a encontrarse el material expuesto es más bien histórico, hechos concretos, planes y detalles pero poco y nada de su amistad. Los comentarios sobre las visitas y charlas contienen descripciones casi banales, dedicándole mayor atención a los “trámites” tendientes a mejorar las relaciones hebreo-católicas, Vaticano-Israel, etc.   En determinado momento hasta llegue a sospechar que el autor pone en boca de otros personajes (por ej. Lichten) lo que él prefiere no decir…..si bien hay trozos que verdaderamente merecen ser releídos.
Terminado el libro busque “apoyo logístico” a mi teoría que quizás el libro ni siquiera lo había escrito Jerzy Kluger y sólo habían utilizado sus anotaciones..... No lo sé,  ni se porqué se me ocurrió. Además a quien preguntarle?  Analizando veo que en la contratapa el comentario de George Weigel es muy “light” y  evasivo. No se compromete.  El prólogo escrito por Eugene  J. Fisher  francamente no agrega nada.  Fue releyendo el prefacio escrito por Geoge B. Irish que terminó de abrirme los ojos (no me había percatado antes/no soy de leer con mucho cuidado prólogos y prefacios)  que fue Gianfranco De Simone (con quien Jerzy Kluger “escribió” el libro) quien le sugirió que escribiera sobre su larga amistad con el Papa Juan Pablo II y comenta que si bien Jurek guardaba recuerdos de los hechos, los detalles y fechas se habían perdido al cerrar su oficina y jubilarse.  No obstante – dice Fisher – en mayo del 2008!!!  Jurek confirma “jubiloso” haber encontrado notas “relacionadas con todos los encuentros de Juan Pablo II y otras personas del Vaticano”. Las notas estaban escritas en polaco y George Irish las tradujo al italiano para el Dr. De Simone. A partir de allí Jurek y Gianfranco comenzaron a "escribir" El Papa y yo.  Era mayo del 2008.  Jurek murió en diciembre del 2011 de complicaciones surgidas en su enfermedad (Alzheimer) y el libro se publicó en el 2012.   Es evidente que Jurek no había estado en condiciones ni de leer ni de revisar el libro que había “escrito” así que nada de mi decepción se debe a él.  Las notas y los documentos estaban, pero los sentimientos habían quedado ocultos ... habían ensombrecido. La enfermedad de Alzheimer es así. 
Entonces  encontré la clave de mis dudas.  Este no es un libro sobre una amistad, sino un libro mas bien “histórico” donde se quiso dejar registradas las relaciones judeo-cristianas y empeños de un período determinado  (basado en notas) y relaciones con un personaje notable,  en general bien logrado debido justamente a esa firme amistad.  Pide, sin embargo, ser analizado más a fondo y   tener a quien consultar en caso de dudas (como me ocurrió a mí). Quizás la equivocada fui yo que esperaba saber más de sus vidas cotidianas, de sus relaciones amistosas, de sus conversaciones entre amigos… cuando el libro mismo aclara “como la amistad de toda una vida entre un judío polaco y el Papa Juan Pablo II llevo adelante la causa de las relaciones judeo-cristianas).
De todas maneras este libro es la antítesis de otro libro sobre la amistad con Karol Wojtyla:  Diario de una amistad deWanda Poltawska.

Jerzy Kluger con Gianfranco De Simone: The Pope and I, Orbis Books, 2012