Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 30 de noviembre de 2019

Juan Pablo II : Un papa que no muere



KRZYSZTOF TADEJ:  El 16 de octubre de 1978 cuando aparecio el humo blanco  que paso?

CARDINAL STASNISŁAW DZIWISZ: - Yo estaba parado entre la multitud en la Plaza San Pedro, del lado izquierdo, cerca de la fuente..
KT: A las 6.44 de la tarde en el balcón central de la Basilia de San Pedro apareció el Cardenal Pericle Felici.
SD: El cardinal Felici comenzó su  anuncio: ‘Annuntio vobis gaudium magnum – habemus papam… ‘(Les anuncio un gran gozo – tenemos Papa) Cuando pronunció el nombre  ‘Carolum’  mi corazón pego un brinco.  Y al rato el cardenal dijo: ´Wojtyla´ y entonces pensé: Ocurrió
KT: Y no, por ejemplo: Que maravilloso!
SD: Es muy difícil describir el gozo experimentado. Pero tuve una doble sensación que a pesar de sentir tremendo orgullo y felicidad era consciente que a partir de aquel momento todo cambiaría.  Y me inundó una cierta nostalgia. Además era consciente cuanta responsabilidad caía ahora sobre el cardenal Wojtyla.  La Iglesia y el mundo en un momento particular de la historia.  El Papa polaco se enfrentaría con un trabajo muy duro.
KT.  Como reacciono la gente próxima al cardenal?
SD: El entusiasmo de la gente era contagioso. Pero mucha gente no sabia de quien se trataba. Preguntaban de donde era.  Y la plaza comenzó a llenarse muy pronto,  en cuanto trascendió el resultado del conclave. Los romanos dejaron sus quehaceres para ir a ver al Santo Padre. Cuando Juan Pablo II apareció en el balcón, generó una increíble euforia.   Vivas, aplausos y algarabía.  Me di cuenta que el Papa de un país lejano se había ganado muy pronto los corazones de los habitantes de la Ciudad Eterna.   EL Cardenal Stefan Wyszynski me dijo más tarde que el temía aquel momento.   Se preguntaba como reaccionarían los romanos.  Lo aceptarán?  Pero la reacción al discurso del Santo Padre aclaro todo:  el mundo comenzó a amar a Juan Pablo II de inmediato.
KT: EL Cardenal Wyszynski queria que el papa fuese un italiano? Es verdad?
SD: Antes de partir de Polonia no había pensado en otra posibilidad. Pensaba que aun no era tiempo para un papa de un país extranjero.  Asi pensaba al entrar al primer conclave cuando murió Pablo VI, y después al segundo.  Pero el tiempo del conclave lo hizo reflexionar.  Entendió que el Espiritu Santo quería algo diferente. Cambió de parecer y después de la elección se acerco al Papa para alentarlo y expresarle su amistad y cercanía. Una vez el Santo Padre recordaba cómo fueron aquellos momentos.  El dijo que en aquel momento decisivo, cuando el caudal de votos se inclinaba hacia su elección, el Primado del Milenio se le acercó  y le dijo que no podría rechazarlo sino que debía aceptar la elección y además sugirió un nombre: Juan Pablo II.

KT:  había pensado el  cardinal Wojtyla que podría ser elegido?
SD: Nunca habló de eso.  El tema no se tocaba y cuando alguien comenzaba a hablar de eso el simplemente interrumpía con una oración muy breve: Él Espíritu Santo indicará.
KT:  Cuando leemos memorias acerca de Karol Wojtyla, uno tiene la sensación que mucha gente había especulado acerca de esa elección.
SD: Me sorprende, pues nadie pensaba que no volvería del conclave. Nunca se pensó en eso.  Bueno, había gente, especialmente en Cracovia, que decía a menudo: ´Es un sacerdote santo, un obispo santo´.  Algunos decían que podría ser Papa. Yo conocí a una religiosa de un Instituto Superior de Catequesis que decía si el cardenal Wojtyla es elegido papa seria una lástima porque Cracovia perdería un hombre prominente. Después de la muerte de Juan Pablo I se escuchaban otras versiones.  Algunos decían que nuestro cardenal había sido considerado durante el conclave anterior.  Pero deberíamos recordar que solo eran  opiniones sueltas.   Mas tarde la situación tomo otro curso pues en cuanto fue pronunciado el nombre del nuevo Papa en la plaza San Pedro, el diario vaticano publico un dossier sobre el cardenal Wojtyla. Esta preparación de la prensa vaticana significaba que había sido considerado un candidato probable.
KT: Y usted Cardenal? Alguna vez pensó que podría ocurrir?
SD: ya desde el comienzo yo era consciente con quien trabajaba. Veia la grandeza de Karol Wojtyla A pesar de su juventud pertenecía a las personas mas prominentes  de la Iglesia. Participaba en los sínodos junto a cardenales arzobispos y obispos de todo el mundo. Solo falto una vez: cuando las autoridades no le permitieron al cardenal Wyszynski ausentarse de Polonia, y en signo de solidaridad con el Primado, el cardenal Wojtyla tampoco fue al Sinodo.    Debemos reconocer que el sobresalía en aquellos foros. Sus participaciones no eran ignoradas.  Además el mantenía amistad con el papa Pablo VI. El Santo Padre lo invitaba a audiencias privadas, siempre que el cardenal Wojtyla estaba en Roma. Le confió también los ejercicios espirituales para el y toda la Curia romana demostrando su respeto y reconocimiento para la jerarquía polaca. EL Cardenal Wojtyla era conocido en la Iglesia y sus opiniones eran altamente respetadas.  Era considerado  filosofo  y sacerdote prominente.  Era también centro de atención  en los medios cuando estaba en Roma.   El diario ¨L’Osservatore Romano´habia preparado las características de diez de los candidatos mas imporantes,   entre ellos estaba Karol Wojtyla. Antes del conclave me consultaron por su biografía.  Pero también otros diarios y revistas serios lo mencionaban como candidato a la sucesión de San Pedro.
KT: no había señales que sería elegido?  Una vez el cardenal me comento acerca de una situación extraña después de la muerte de Pablo VI.  
SD: Si increíble. A comienzos de Agosto de 1978 Karol Wojtyla se encontraba en las montañas Bieszczady con sus amigos. Debía enterarse de la muerte de Pablo VI. Al dia siguiente lo fui a ver. Estaban descendiendo de la montaña en un dia maravilloso. De repente debieron cruzar el rio San. Se sacaron los zapatos, y descalzos caminando sobre piedras llegaron al otro lado del rio. Y de repente se escucharon truenos.  De un cielo totalmente despejado. Ellos pensaron que era un signo.
KT: Y a usted no le sorprendió su elección?
SD: Yo no estaba sorprendido, aunque fue sorpresa para el mundo. Es comprensible pues habían sido italianos los elegidos papas durante cientos de años.  Hoy visto desde la perspectiva creo que la Divina Providencia lo preparo a Karol Wojtyla para grandes cosas. Eran un hombre de muchos talentos: filosofo, actor, poeta. Impresionaba a todos con su conocimiento de lenguas, que hablaba con facilidad. A pesar de sus muchas responsabilidades preparaba los bosquejos de sus discursos. Su colaboración con la curia era buena pero los temas básicos eran encarados por el metropolitano de Cracovia personalmente.
KT: volvamos al momento cuando Juan Pablo II apareció por primera vez en el balcón de la Basilica de San Pedro.  Después de su discurso y bendición desapareció dentro de la Basilica. Y usted cardenal?  Fue al Papa directamente?
SD: No era fácil, pues el conclave aun continuaba. Sin embargo, el Papa quería verme y me llevaron al salón comedor, por decisión de la comisión. Me acompaño el secretario de Estado de la Santa Sede el cardenal Jean-Marie Villot.  El Santo Padre se levanto y me saludo cordialmente.
KT: Y que dijo el?
SD: ´Que lección me han dado´! Sonrió y más tarde, aunque no recuerdo exactamente el momento, agrego: ´mis salidas a esquiar se han terminado´´
KT: Y después que paso?
SD: después de la cena el Santo Padre fue a su habitación y comenzó a preparar el discurso para el Colegio de Cardenales que daría al dia siguiente por la mañana en la Capilla Sixtina. Quería que me quedara,  pero más tarde fui al Colegio Polaco en Plaza Remuria donde habíamos estado viviendo antes del conclave.  Yo quería compartir esos grandes momentos con los sacerdotes polacos que estaban celebrando la elección del nuevo papa.  Euforia, gozo, aplauso – no es fácil describir en palabras lo que estaba ocurriendo allí. De inmediato Polonia se convirtió en el centro de atención. Aparecieron muchos periodistas. Preguntaban por el país que le había dado al mundo al sucesor de San Pedro.  Se podía sentir que todos esperaban algo nuevo, una nueva apertura de la Iglesia y el mundo. El nuevo Papa auguraba esperanzas de cambios. 
Y al dia siguiente el Sacerdote Cardenal regreso al Vaticano y …..
El Palacio apostólico, o sea el hogar del Papa, fue cerrado después de la muerte de Juan Pablo I. El Cardenal Villot abria las puertas de los apartamentos en presencia del Santo Padre. Cuando lo estaba haciendo, me dió las llaves. En ese momento comenzó mi cuidado del orden del Palacio Apostolico.
KT: Los comienzos fueron difíciles?
SD: Yo no tenía experiencia. Estaba algo asustado y  llegaba correspondencia de las Congregaciones al Santo Padre dos veces al dia.  Documentos, cartas, pedidos. Eran pilas de papeles que debían ser puestos en orden y presentados al Santo Padre.  Pero era tanto el trabajo que ese susto me abandono muy pronto. No tenía tiempo de tener miedo.
KT: Debió ocuparse de cosas ordinarias esos días, como organizar el transporte de cosas del cardenal Wojtyla de Cracovia al Vaticano?
SD: no tuve problemas. El papa no tenía nada. Vivía como San Francisco de Asis. En Cracovia no tenía sueldo, y entregaba todo el dinero de sus libros a estudiantes y profesores pobres.  Pero no hablaba de eso públicamente. Ayudaba de tal manera que nadie se enteraba. No le gustaba tener nada nuevo. Tenia un viejo sobretodo con  forro desmontable en Polonia. En invierno solia usarlo complete. Y era todo lo que tenia.
KT: Y como se comporto el Papa después de haber sido elegido?  Cambio en algo?
SD: Siguió siendo el mismo durante todo el pontificado. Era lo que les sorprendió a los cardenales en el Vaticano desde un primer momento, desde que apareció en el balcón de la Basílica de San Pedro. El maestro de ceremonias el padre Virgilio Noe, señalaba que de acuerdo a la tradición el nuevo papa no daba discursos sino solamente una bendicen a la gente reunida en la plaza San Pedro. Pero viendo la multitud y como vivaba el Santo Padre no podría no decir nada. En El Vaticano entendieron my pronto que el nuevo Papa era  un hombre independiente. Desde el primera dia estaba calmo, no se dejaban ganar por las emociones que podrían haberle asaltado en semejante cambio en su vida.  Estaba tan calmo que contagiaba a otros.  He visto gente que se ponía muy nerviosa antes de su encuentro con el Santo Padre. Después de encontrarse con el estaban calmos y más felices. La fuente de su calma eran la oración y la confianza en la Divina Providencia. El Papa no necesitaba preocuparse innecesariamente pues sabía  que Dios estaba con el y lo apoyaba. Juan Pablo II era un hombre de gran oración. Le confiaba todas sus dificultades y decisiones a Dios.  Antes de las reuniones solia entrar a la capilla a rezar. Frente al Santísimo Sacramente preparaba todo lo que quería expresar en sus discurso y homilías. Su visión pastoral de la Iglesia y el mundo se inspiraba de rodillas  en su total confianza en Dios.  Tenia clara y precisa visión de las cosas. Una vez uno de los cardenales me dijo que había ido a ver al papa con un problema diciéndole que no encontraba solución.  El papa le dijo que rezaba muy poco y le pido que vea la luz durante sus oraciones.  Y el problema se soluciono gracias a ello.  Una vez un grupo de cardenales debatían sobre un tema.  No podían llegar a un acuerdo. El papa les hizo una simple pregunta: ´Que haría nuestro Señor Jesucristo en esta situación particular?¨ Después de reflexionar todos sabían que debían hacer.
KT: El papa sorprendió a todos también cuando un día después de la elección salió del Vaticano.
SD: Antes del conclave, un gran amigo del cardenal Wojtyla – el obispo Andrzej Deskur enfermo de repente. Tuvo un infarto y fue llevado al hospital inconciente.  El dia del comienzo del conclave el cardenal Wojtyla decidió ir a visitarlo. Creo que el sufrimiento de su amigo fue  signo de grandes cambios para el y también un capital espiritual.  Así lo interpretó el años después. No me sorprendió cuando el 17 de octubre  Juan Pablo II decidió ir a visitarlo nuevamente. El prefecto de la Casa Papal protestó. Pensaba que era imposible pues ningún papa había salido del Vaticano antes.
KT. Como fue el encuentro con el Obispo Deskur?
SD:  había una multitud frente al policlínico Gemelli.  Todos querían ver al nuevo papa. Juan Pablo II rezo al lado de su amigo inconsciente durante largo tiempo y le dió su bendición. El Obispo Deskur estaba en una situación muy delicada y solamente después de algunos días recobro el conocimiento. Volvió a sus obligaciones aunque nunca recobro totalmente su estado físico, y siguió llevando su cruz de sufrimiento hasta el fin de su vida. EL Santo Padre lo invitaba a cenar todos los domingos y mantuvo la amistado hasta el final.
 KT: Usted menciono que Juan Pablo II se sentía en el Palacio Apostólico como si hubiese estado allí durante años. Un dia me lo conto a mi. “Me sorprende a mi mismo sentir que he estado siempre aquí”.
SD: Los primeros días nos dedicamos a los preparativos para la Santa Misa de inicio del pontificado.  La Curia sugirió un bosquejo de homilía. El Papa lo dejo a un lado y comenzó a escribir la suya propia.  Escribía a mano y en polaco. Preparaba sus homilías y declaraciones solo. Y los últimos años escribia y dictaba los textos. Le resultaba mas facil.   No hacía uso de libros académicos, ayudas ni diccionarios. Preparar  un discurso más complicado le llevaba dos horas.  Y para preparar uno más corto solo una hora y el texto no requería correcciones.  El dia del inicio del pontificado algunas palabras causaron gran impresión sobre todos. El papa dijo: ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo El lo conoce! Creo que esas palabras mantienen validez.
KT: Durante la Santa Misa Juan Pablo II también salto las costumbres.  Se mezclo con la multitud.
SD: Vio a los enfermos y decidió acercarse. El padre Noe, ministro papal de ceremonias protesto nuevamente. ¨No puede ser asi! No puede! – gritaba. Pero el Santo Padre tan solo lo miro y fue hacia la gente mostrando nuevamente su independencia. Siguió los dictados de su corazón y no dudo en quebrar costumbres antiguas. 
KT: El Santo Padre celebraba las Santas Misas en su capilla privada con participación de fieles desde los primeros días?
SD:  A veces celebraba a solas en su capilla privada, pero se le hacía difícil. Necesitaba sentir la relación con otros, porque la Eucaristía llama a la comunidad.  Y decidió invitar congregaciones. Asi que tomo el libro de teléfonos  y comenzó a llamar a las religiosas.  Pero no fue fácil porque las monjitas pensaban que estaba bromeando.  No me creían y lo confirmaban con el Secretario de Estado para verificar si era verdad, porque antes nadie lo había hecho en el Vaticano.   Más tarde comenzaron a llegar pedidos de instituciones y otras personas por la posibilidad de participar en la Eucaristía con el Papa.  
KT: Pensaba el Papa en una peregrinación a Polonia desde le primer momento?
SD: Comenzó con un viaje a México, a la República Dominicana y a Bahamas.  La Conferencia Episcopal Latinoamericana lo había invitado a Pablo VI a los debates. Sin embargo,  el no participó.   Después murió otro papa. Juan Pablo II no lo dudo, especialmente porque era necesario decidir acerca de importantes problemas relacionados con la teología de la liberación. Participarían delegados de todos los países de América Latina y en algunos países habían aparecido ideas introduciendo el marxismo y el comunismo como  salida de liberación de la pobreza.  El Papa advertía que esta medicina era peor que la enfermedad. Hablo de solidaridad, colaboración y sensibilidad social.   Al encuentro con el Papa se le unió una multitud. Recuerdo que después de haber aterrizado en México  se nos hacía difícil  cubrir una corta distancia desde el aeropuerto al lugar de hospedaje por la enorme cantidad de gente que se había reunido para dar la bienvenida. Para el Papa esa peregrinación a México fue la puerta de apertura a Polonia. En esos momentos México tenía una constitución muy anti iglesia.  La Iglesia era perseguida. Pero si las autoridades anticlericales de México aceptaron al Santo Padre, entonces porque no habría de hacerlo Polonia? No obstante resulto que no era tan sencillo. El Papa quería viajar a Polonia para las ceremonias del jubileo,  de los 900 años de la muerte de San Estanislao, que se produciría en 1979.  Las autoridades dijeron ´no´ y comenzaron las negociaciones.   Finalmente aceptaron que la peregrinación se realizara en junio.
KT: Cuando usted habla de días históricos, no siente que el tiempo pasa muy rápido y lo que ocurrió hace no tanto tiempo algunas personas lo vean como muy alejado en el tiempo?
SD: No, porque sigo encontrando gente  de varios países del mundo que viven las enseñanzas de Juan Pablo II. Están interesados en los hechos del pontificado y fascinados por el santo, un gran Papa. Sus enseñanzas son fuente de inspiración para muchos sacerdotes.    Me gustan las palabras escuchadas de un sacerdote que dijo es “un Papa que no muere”.  Van apareciendo iglesias bajo la advocación de Juan Pablo II. Varias instituciones y escuelas eligen su nombre como patrono. En muchos países se realizan sesiones académicas relacionadas con Juan Pablo II. Puedo confirmar que es un Papa que no muere. Permanece en los corazones de la gente. Cada día me convenzo mas.
Niedziela 41/2018 (14 X 2018)


domingo, 24 de noviembre de 2019

Solemnidad de Cristo Rey



"Yo soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz" (cf. Jn 18, 37).

Hoy la basílica de San Pedro vibra con la liturgia de una solemnidad extraordinaria. En el calendario litúrgico postconciliar la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo va unida al domingo último del año eclesiástico. Y está bien así. Efectivamente, las verdades de la fe que queremos manifestar, el misterio que queremos vivir encierran, en cierto sentido, cada una de las dimensiones de la historia, cada una de las etapas del tiempo humano, y abren al mismo tiempo la perspectiva "de un cielo nuevo y de una tierra nueva" (Ap 21, 1), la perspectiva de un Reino que "no es de este mundo" (Jn 18, 36). Es posible que se entienda erróneamente el significado de las palabras sobre el "Reino", que pronunció Cristo ante Pilato, es decir sobre el Reino que no es de este mundo. Sin embargo, el contexto singular del acontecimiento, en cuyo ámbito fueron pronunciadas, no permite comprenderlas así. Debemos admitir que el Reino de Cristo, gracias al cual se abren ante el hombre las perspectivas extraterrestres, las perspectivas de la eternidad, se forma en el mundo y en la temporalidad. Se forma, pues, en el hombre mismo mediante "el testimonio de la verdad" (Jn 18, 37) que Cristo dio en ese momento dramático de su Misión mesiánica: ante Pilato, ante la muerte en cruz, que pidieron al juez sus acusadores. Así, pues, debe atraer nuestra atención no sólo el momento litúrgico de la solemnidad de hoy, sino también la sorprendente síntesis de verdad, que esta solemnidad expresa y proclama.... 

2. Jesucristo es "el testigo fiel" (cf. Ap 1, 5), como dice el autor del Apocalipsis. Es el "testigo fiel" del señorío de Dios en la creación y sobre todo en la historia del hombre. Efectivamente, Dios formó al hombre, desde el principio, como Creador y a la vez como Padre. Por lo tanto, Dios, como Creador y como Padre, está siempre presente en su historia. Se ha convertido no sólo en el Principio y en el Término de todo lo creado, sino que se ha convertido también en el Señor de la historia y en el Dios de la Alianza: "Yo soy el alfa y el omega, dice el Señor Dios; el que es, el que era, el que viene, el Todopoderoso" (Ap 1, 8).

Jesucristo —"Testigo fiel"— ha venido al mundo precisamente para dar testimonio de esto.
¡Su venida en el tiempo! De qué modo tan concreto y sugestivo la había preanunciado el profeta Daniel en su visión mesiánica, hablando de la venida de "un hijo de hombre" (Dan 713) y delineando la dimensión espiritual de su Reino en estos términos: "Le fue dado el señorío, la gloria y el imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, y su dominio es dominio eterno que no acabará nunca, y su imperio, imperio que nunca desaparecerá" (Dan 7, 14). Así ve el profeta Daniel, probablemente en el siglo II, el Reino de Cristo antes de que El viniese al mundo.
3. Lo que sucedió ante Pilato el viernes antes de Pascua nos permite liberar la imagen profética de Daniel de toda asociación impropia. He aquí, en efecto, que el mismo "Hijo del hombre" responde a la pregunta que le hizo el gobernador romano, Esta respuesta dice: "Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, mis ministros habrían luchado para que no fuese entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí" (Jn 18, 36).

Pilato, representante del poder ejercido en nombre de la poderosa Roma sobre el territorio de Palestina, el hombre que piensa según las categorías temporales y políticas, no entiende esta respuesta. Por eso pregunta por segunda vez: "¿Luego tú eres rey?" (Jn 18, 37).

También Cristo responde por segunda vez. Como la primera vez ha explicado en qué sentido no es rey, así ahora, para responder plenamente a la pregunta de Pilato y al mismo tiempo a la pregunta de toda la historia de la humanidad, de todos los gobernantes y de todos los políticos, responde así: "Yo soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz" (cf. Jn 18, 37).

Esta respuesta, en conexión con la primera, expresa toda la verdad sobre su Reino: toda la verdad sobre Cristo-Rey .


sábado, 16 de noviembre de 2019

Juan Pablo II Doctor de la Iglesia y Patrono de Europa?



En representación de la Conferencia de Obispos Polacos, el arzobispo Stanislaw Gadecki de Poznan, Presidente del Episcopado Polaco, le pidió formalmente al Papa Francisco que proclame a San Juan Pablo II Doctor de la Iglesia y Patrono de Europa, pedido apoyado por el Cardenal Stanislaw Dziwisz el 22 de octubre de 2019 durante el Congreso del Movimiento “Europa Christi” en Varsovia.

El año próximo, 2020, se celebrara el 100 aniversario del nacimiento de San Juan Pablo II y los14 años de su muerte. Teniendo en cuenta estos dos importantes aniversarios para la Iglesia polaca y la Iglesia universal, el Arzobispo Stanislaw Gadecki subrayo que “el pontificado del Papa de Polonia se caracterizo por decisiones innovadoras y eventos significativos que cambiaron el rostro del papado e influenciaron el curso de la historia Europea y universal.” En su pedido al Papa Francisco el Arzobispo Gadecki agrego además que : “ la riqueza del pontificado de San Juan Pablo II – referido como San Juan Pablo II el Grande por muchos historiadores y teólogos – emerge de la riqueza de su personalidad – poeta, filosofo, teólogo y místico,  desarrollando su trabajo en variadas  dimensiones desde el trabajo pastoral y docente a liderar la iglesia universal y al testimonio personal de la sacralidad de la vida” . También mencionó que el gran logro del pontificado de San Juan Pablo II fue su contribución a la restauración de la unidad europea, después de más de cincuenta años de división, simbolizada por la cortina de hierro y agrego:  “Después de la proclamación unificadora y promoción cultural de los Evangelios por los santos Cirilo y Metodio,  y San Adalberto, mas de mil años más tarde, fruto de sus actividades,  – no solamente sociales sino también en términos religiosos,  encontraron su protector y continuador en la persona del Papa polaco.

El fiel secretario personal del Papa San Juan Pablo II, el Cardenal Stanislaw Dziwisz, durante su conferencia en ell Congreso del Movimiento “Europa Christi” celebrado  en la Universidad Stefan Wyszynski de Varsovia apoyó la solicitud del Arzobispo Stanislaw Gadecki al Papa Francisco con estas palabras:

“El legado del Papa Wojtyla es una síntesis creativa,  rica y versátil de múltiples senderos del pensamiento humano. No hay dudas que aún permanece y seguirá permaneciendo durante mucho tiempo como un proyecto cultural cabal,  a escala global. Estas son algunas de las razones, en mi opinión, mas importantes porque Juan Pablo II debería ser declarado Doctor de la Iglesia y co patrono de nuestro hogar Europeo”.
Refiriendose a la actual crisis cultural, el Cardenal  dijo que “el renacimiento, que todos esperamos, solo puede lograrse con una reconsideración y adopción de la visión clásica del hombre y del mundo. No hay dudas que en este contexto, el legado del Santo Papa Juan Pablo II el Grande posee significativo valor de construcción cultural.    El cardenal Dziwisz hizo notar que este proyecto no es un llamado a un simple regreso al pasado. “El pensamiento de Juan Pablo II de hecho es absolutamente moderno,  original y creativo, permaneciendo a su vez notablemente clásico. Este difícil equilibrio entre tradición y modernidad ha traído un soplo de aire fresco a la vida de la Iglesia, y por su intermedio se ha hecho extensivo a espacios universales más amplios de cultura, política y ciencia. A este respecto el santo Padre fue un verdadero maestro y Doctor de la Iglesia y dentro de ella un guardián importante de los valores europeos, bases indelebles de la civilización moderna.” “ El papa Wojtyla no es tan solo un notable Doctor de la Iglesia contemporáneo, sino que también es un prominente patrón de Europa – concluyo el Cardenal Dziwisz – con mucho que decir a todos, tanto creyentes como no creyentes. En  tiempos difíciles y complejos como los nuestros su intercesión ante Dios, que tan bellamente nos aseguro el cardenal Ratzinger in la homilía de las exequias, constituye un fuerte apoyo a toda la gente de buena voluntad,  y el legado que nos ha dejado con sus escritos un mapa para el camino con claras  directivas del viaje común hacia un mundo mejor.” 


jueves, 14 de noviembre de 2019

Benedicto XVI : La resurrección de Cristo

(imagen de Wikipedia)

«Et resurrexit tertia die secundum Scripturas», «Resucitó al tercer día según las Escrituras». Cada domingo, en el Credo, renovamos nuestra profesión de fe en la resurrección de Cristo, acontecimiento sorprendente que constituye la clave de bóveda del cristianismo. En la Iglesia todo se comprende a partir de este gran misterio, que ha cambiado el curso de la historia y se hace actual en cada celebración eucarística.
Sin embargo, existe un tiempo litúrgico en el que esta realidad central de la fe cristiana se propone a los fieles de un modo más intenso en su riqueza doctrinal e inagotable vitalidad, para que la redescubran cada vez más y la vivan cada vez con mayor fidelidad: es el tiempo pascual. Cada año, en el «santísimo Triduo de Cristo crucificado, muerto y resucitado», como lo llama san Agustín, la Iglesia recorre, en un clima de oración y penitencia, las etapas conclusivas de la vida terrena de Jesús: su condena a muerte, la subida al Calvario llevando la cruz, su sacrificio por nuestra salvación y su sepultura. Luego, al «tercer día», la Iglesia revive su resurrección: es la Pascua, el paso de Jesús de la muerte a la vida, en el que se realizan en plenitud las antiguas profecías. Toda la liturgia del tiempo pascual canta la certeza y la alegría de la resurrección de Cristo.
Queridos hermanos y hermanas, debemos renovar constantemente nuestra adhesión a Cristo muerto y resucitado por nosotros: su Pascua es también nuestra Pascua, porque en Cristo resucitado se nos da la certeza de nuestra resurrección. La noticia de su resurrección de entre los muertos no envejece y Jesús está siempre vivo; y también sigue vivo su Evangelio.
«La fe de los cristianos —afirma san Agustín— es la resurrección de Cristo». Los Hechos de los Apóstoles lo explican claramente: «Dios dio a todos los hombres una prueba segura sobre Jesús al resucitarlo de entre los muertos» (Hch 17, 31). En efecto, no era suficiente la muerte para demostrar que Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios, el Mesías esperado. ¡Cuántos, en el decurso de la historia, han consagrado su vida a una causa considerada justa y han muerto! Y han permanecido muertos.
La muerte del Señor demuestra el inmenso amor con el que nos ha amado hasta sacrificarse por nosotros; pero sólo su resurrección es «prueba segura», es certeza de que lo que afirma es verdad, que vale también para nosotros, para todos los tiempos. Al resucitarlo, el Padre lo glorificó. San Pablo escribe en la carta a los Romanos: «Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo» (Rm 10, 9).

Es importante reafirmar esta verdad fundamental de nuestra fe, cuya verdad histórica está ampliamente documentada, aunque hoy, como en el pasado, no faltan quienes de formas diversas la ponen en duda o incluso la niegan. El debilitamiento de la fe en la resurrección de Jesús debilita, como consecuencia, el testimonio de los creyentes. En efecto, si falla en la Iglesia la fe en la Resurrección, todo se paraliza, todo se derrumba. Por el contrario, la adhesión de corazón y de mente a Cristo muerto y resucitado cambia la vida e ilumina la existencia de las personas y de los pueblos.
¿No es la certeza de que Cristo resucitó la que ha infundido valentía, audacia profética y perseverancia a los mártires de todas las épocas? ¿No es el encuentro con Jesús vivo el que ha convertido y fascinado a tantos hombres y mujeres, que desde los inicios del cristianismo siguen dejándolo todo para seguirlo y poniendo su vida al servicio del Evangelio? «Si Cristo no resucitó, —decía el apóstol san Pablo— es vana nuestra predicación y es vana también nuestra fe» (1Co 15, 14). Pero ¡resucitó!

(Benedicto XVI de la Audiencia General del 26 de marzo de 2008 - continuar leyendo)



martes, 12 de noviembre de 2019

Juan Pablo II en Venezuela : Decir NO cuando corresponde




“Sed así vosotros los primeros en hacer lo que está en vuestro poder para mejorar vuestra situación. Dios quiere que os elevéis en lo humano y en lo espiritual. Para ello tened principios claros de comportamiento.
No vaciléis en decir NO a la explotación, venga de donde viniese, que os quiera convertir en objetos; 

NO al caciquismo que os quiera utilizar como simple clientela, en determinados momentos. Decid 

NO a la violencia que nada construye; 
NO a la hamponería, 
NO a la prostitución, 
NO a la pornografía, 
NO a la droga, 
NO al alcoholismo.

 Evitad la sensualidad y el desenfreno; recordad que sólo la familia monógama y la paternidad responsable según las normas de la Iglesia son cimientos de una sociedad ordenada. No olvidéis las viejas tradiciones de austeridad, de religiosidad, de trabajo esforzado de vuestros hogares. 
Tened a Dios presente en vuestra vida. Educad cristianamente a vuestros hijos. Rechazad la indiferencia religiosa, las ideologías extremistas que predican odio, venganza y ateísmo o que, desde otro ángulo, se ponen al servicio de despotismos, de la concupiscencia del poder o del dinero.”


domingo, 10 de noviembre de 2019

Cuando yo pienso : Patria



Cuando yo pienso : Patria

Cuando yo pienso, cuando digo: Patria,
Me estoy expresando a mí mismo, y me enraizo,
Y el corazón me dice que ella es la frontera oculta
Que va de mí hacia los otros hombres
Para abrazarlos a todos en un pasado
Más antiguo que cada uno de nosotros…

Y de ese pasado – cuando yo pienso: Patria
Emerjo para encerrarla en mí como un tesoro,
Y sin cesar me acucia el ansia
De cómo engrandecerla,
De cómo ensanchar el espacio
Que mi patria habita.

Karol Wojtyla: Cuando pienso en la patria, Poesias, BAC, 1979

jueves, 7 de noviembre de 2019

Maria elevada al cielo en cuerpo y alma


(imagen de Wikipedia)


María fue elevada al cielo en cuerpo y alma:  en Dios también hay lugar para el cuerpo. El cielo ya no es para nosotros una esfera muy lejana y desconocida. En el cielo tenemos una madre. Y la Madre de Dios, la Madre del Hijo de Dios, es nuestra madre. Él mismo lo dijo. La hizo madre nuestra cuando dijo al discípulo y a todos nosotros:  "He aquí a tu madre". En el cielo tenemos una madre. El cielo está abierto; el cielo tiene un corazón.

[…]

María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, y con Dios es reina del cielo y de la tierra. ¿Acaso así está alejada de nosotros? Al contrario. Precisamente al estar con Dios y en Dios, está muy cerca de cada uno de nosotros. Cuando estaba en la tierra, sólo podía estar cerca de algunas personas. Al estar en Dios, que está cerca de nosotros, más aún, que está "dentro" de todos nosotros, María participa de esta cercanía de Dios. Al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos con su bondad materna. Nos ha sido dada como "madre" -así lo dijo el Señor-, a la que podemos dirigirnos en cada momento. Ella nos escucha siempre, siempre está cerca de nosotros; y, siendo Madre del Hijo, participa del poder del Hijo, de su bondad. Podemos poner siempre toda nuestra vida en manos de esta Madre, que siempre está cerca de cada uno de nosotros.

(Benedicto XVI – Homilía en la Solemnidad de la Asunción dela Santisima Virgen Maria, Parroquia Pontificia de Santo Tomás de Villanueva, Castelgandolfo, 15 de agosto de 2005