Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 25 de mayo de 2019

Oracion por la Patria


Oración por la patria



Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Nos sentimos heridos y agobiados.
Precisamos tu alivio y fortaleza.
Queremos ser nación,
una nación cuya identidad
sea la pasión por la verdad
y el compromiso por el bien común.
Danos la valentía de la libertad
de los hijos de Dios
para amar a todos sin excluir a nadie,
privilegiando a los pobres
y perdonando a los que nos ofenden,
aborreciendo el odio y construyendo la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo
y la alegría de la esperanza que no defrauda.
Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor,
cercanos a María, que desde Luján nos dice:
¡Argentina! ¡Canta y camina!
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Amén


FELIZ DIA DE LA PATRIA!!!!!

jueves, 23 de mayo de 2019

She Shan Basilica mariana en China, los católicos chinos y el Cardenal Ignatius Pin-Mei Kung ( 4 de 4)


Ignatius Pin-Mei Cardinal Kung  nació el 8 de agosto de 1901l en Shanghái en el seno de una tradicional  familia católica (al menos cinco generaciones).  Ingreso en el seminario a la edad de 19 años.   Fue ordenado sacerdote el 28 de mayo de 1930. Una vez ordenado fue director de una escuela primaria y más tarde de una escuela secundaria diiocesana.   Nombrado Obispo de Soochow el 9 de junio de 1949 y consagrado el 7 de octubre de 1949, fiesta de Nuestra Señora del Rosario.  Mas tarde cuando los comunists ya habían tomado el poder fue nombrado Obispo de Shanghai y administrador apostolico de  Soochow y Nanking.  El Cardenal Kung fue creado cardenal  in pectore (en el corazón del Papa por el Papa Juan Pablo II  sin aviso alguno al mundo ni siquiera al cardenal Kung mismo) en1979 a la edad de 78 años, cuando el Cardenal ya estaba cumpliendo una sentencia de aislamiento de por vida en China.  El Papa Juan Pablo II guardo ese secreto durante 12 años, hasta que el Cqrdenal Kung fue finalmente proclamado cardenal públicamente el 28 de junio de 1991.  


La historia del Cardenal Kung es una historia heroica de pastor fiel.  EL Cardenal Kung rechazo renunciar a Dios y a su Iglesia y por ello debió enfrentar  las consecuencias del dictado de una  prisión perpetua por parte del gobierno comunista chino.   A pesar de habérsele ofrecido salvoconducto para salir de China en varias oportunidades el Obispo Kung siguió acompañando a su clero y a sus fieles inspirando a millones de sus compatriotas a que conservaran la fe dentro de la Iglesia Catolica Romana, en un país comunista durante los ultios 60 aos.  Un hombre que se convirtió en símbolo para lideres mundiales de todos los países por su ferrea lucha defendiendo al libertad religiosa.  No habrá historia que pueda ignorar su valentía y perseverancia. .

Ell Obispo Kung había sido Obispo de Shanghái y Administrador Apostólico de otras dos diócesis durante tan solo cinco años antes que fuera arrestado por el gobierno chino.  En esos cinco años el Obispo Kung se convirtió en uno de los enemigos más temidos por los comunistas chinos – un hombre que atraía tanto atención como devoción de los tres millones de católicos romanos chinos de entonces y el más alto respeto de sus obispos hermanos en China, y ha inspirado a miles para ofrecer sus vidas a Dios.  En desafío a a la  Asociación Patriótica católica china, creada por los comunistas el Obispo Kung supervisaba personalmente la Legión de Maria,  una organización religiosa de laicos dedicados a la veneración de Maria Madre de Dios.  Como resultado muchos miembros de la Legión de Maria eligieron arriesgar un arresto en nombre de su Dios, de su Iglesia y de su Obispo.  Cientos de miembros de la Legión de Maria, incluidos estudiantes, fueron arrestados y sentenciados a 10,15 o 20 años de trabajos forzados.

En medio de las persecuciones, el Obispo Kung declaro 1952 como el Año Mariano en Shanghai.  Durante todo el año se rezaría durante las 24 horas el rosario frente a la estatua de Nuestra Señora de Fátima, estatua que peregrinaba por las parroquias de Shanghai. La santa estatua finalmente llego a la Iglesia de Cristo Rey donde se había llevado a cabo el mayor arresto de sacerdotes hacia tan solo un mes. El Obispo Kung visito la iglesia y personalmente presidió el rosario ante la mirada de cientos de policías.  Al finalizar el rosario, y liderando la congregación de fieles el Obispo Kung rezo: “Santa Madre, no te pedimos un milagro. No pedimos que se detengan las persecuciones. Pero te pedimos que nos apoyes a aquellos que somos débiles”

Siendo consciente que tarde o temprano el y sus sacerdotes serian arrestados, el Obispo Kung preparo a cientos de catequistas para que siguieran difundiendo la fe católico romana en la diócesis.

Los heroicos esfuerzos de estos catequistas, su martirio y el de muchos otros sacerdotes contribuyeron al crecimiento de la Iglesia católica romana clandestina de la China de hoy.  Nadie sabe con exactitud cuántos católicos hay hoy en China, pero se habla de unos 12 millones.  En un encuentro de jóvenes con ocasión del  Año Nuevo de 1953 los jóvenes  testimoniaron “Obispo Kung, en la oscuridad usted ilumina nuestro  camino. Nos guía por el peligroso camino de nuestro viaje.  Fortalece nuestra fe y las tradiciones de la Iglesia. Usted es la piedra angular de la Iglesia de Shanghai.”

El 8 de septiembre de 1955, durante la noche la prensa mundial informo el arresto del Obispo Kung junto a mas de 200 otros sacerdotes y líderes de la Iglesia en Shanghai.   Meses después de su arresto fue llevado a una consulta pública forzada llevada a cabo en el canódromo de Shanghai. Se ordeno a los miles que escucharan las confesiones publicas de los “crímenes” del Obispo. Con sus manos atadas a su espalda y vistiendo un pijama chino, el Obispo de un poco mas de 1,50 mt de altura fue empujado al micrófono para confesar.  Ante la incrédula policía se escucho un claro y fuerte grito “Viva Cristo Rey, Viva el Papa del Obispo. La multitud respondió de inmediato “Viva Cristo Rey, Viva el Obispo Kung”. El Obispo Kung fue rápidamente retirado en un auto de la policía y desapareció del mundo hasta su presencia en la Corte en 1960 cuando fue sentenciado a cadena perpetua.

La noche anterior al juicio el Obispo fue nuevamente preguntado si deseaba colaborar con el movimiento de la Iglesia independiente y organizar la Asociación patriótica china. Su respuesta fue contundente. “Yo soy un Obispo católico romano. Si denuncio al Santo Padre, no solamente no sería Obispo, sino que tampoco sería católico. Pueden cortarme la cabeza pero nunca podrán quitarme alejarme de mis deberes.

El Obispo Kung despareció tras las rejas por treinta años. Durante estos treinta años, vivió largos periodos en total aislamiento.  Numerosos solicitudes para visitarlo en prisión por organizaciones religiosas y de derechos humanos fueron denegadas y también rechazados pedidos de funcionarios de gobiernos extranjeros. No se le permitía recibir visitas, tampoco familiares cartas ni dinero para comprar elementos esenciales, derechos que tienen otros prisioneros.


Los esfuerzos por la excarcelación liderados por su sobrino Joseph Kung y organizaciones de derechos humanos, incluida Amnesty International, la Cruz Roja, el gobierno de Estados Unidos nunca cesaron. Finalmente en 1985 fue liberado de la cárcel pero debió permanecer otros diez años bajo arresto domiciliario en custodia de obispos de la Asociación Patriótica que lo  habían traicionado a el y al Papa, y que habían usurpado su diócesis.    Inmediatamente después de su liberación de la prisión el New York Times dijo que el mensaje ambiguo de la agencia de noticias china sugería que las autoridades, no el obispo, se habían rendido.   Después de dos años y medio de arresto domiciliarios fue oficialmente liberado

Poco tiempo después de haber sido liberado de la prisión se le permitió asistir a un banquete organizado por el gobierno de Shanghai para darle la bienvenida a su Eminencia el Cardenal Jaime Sin, Arzobispo de Manila, Filipinas en visita amistosa. Fue la primera vez que el Obispo Kung se encontraba con un obispo visitante de la Iglesia universal después de su arresto. El Cardenal Sin y el Obispo Kung fueron ubicados en  puntas opuestas  de la mesa y separados por mas de 20 comunistas, no teniendo  ocasión alguna para intercambiar palabras privadamente. Durante la cena, el Cardenal Sin sugirió que cada persona cantara una canción para celebrar. Cuando le llegó el turno al Obispo Kung, en presencia de funcionarios del gobierno Chino  y los obispos de la Asociacon Patriotica china, el Obispo Kung miro directamente al Cardenal Sin y comenzó a cantar “Tu es Petrus et super hanc petram aedificabo Ecclesiam” (Tu eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia), una canción de fe proclamando la suprema autoridad del Papa. EL Obispo Kung le confirmó asi al Cardenal Sin que durante todos los años de cautiverio había permanecido fiel a Dios, a su Iglesia y al Papa.

Después del banquete, Aloysius JIn, el Obispo de la Asociacion católica patriótica china, le refuto al Cardenal Kung “Que esta tratando de hacer? Dando a conocer su posición”? y El obispo Kung le respondió serenamente”No era necesario señalar mi posición. Mi posición nunca ha cambiado”.   Fue una cancan simple mediante la cual el Obispo declaraba su firme devoción y amor al Pastor de la Iglesia y a su gente.  Despues de haber permanecido casi un tercio de su vida en prisión por haber renunciado rechazar a Dios y a la Iglesia Catolica Romana este hombre enunciaba su declaración de fe por medio de la canción. .

El Cardenal Sin le llevo de inmediato este mensaje al Santo Padre y anunciar al mundo que este hombre jamás había desfallecido en su  amor a la Iglesia a pesar de tantos  sufrimientos  inimaginables, aislamiento y dolores. .  En 1988,su sobrino Joseph Kung, tras varios viajes a China  obtuvo permiso para acompañarlo a Estados Unidos para recibir atención médica.

El Obispo Walter Curtis, entonces Obispo católico romano de Bridgeport, Connecticut, invito al Obispo Kung a quedarse allí junto a los clérigos retirados de la Diócesis de Bridgeport. El Cardenal Kung murió el 12 de marzo de 2000, a la edad de 98 años. 
    

lunes, 20 de mayo de 2019

She Shan Basilica mariana en China y los católicos chinos ( 3 de 4)




Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra, 

venerada con el título de “Auxilio de los cristianos” en el Santuario de Sheshan, 
a la que se dirige con devoción toda la Iglesia en China, 
hoy venimos ante ti para implorar tu protección. 

Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal 
por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre 
fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos.

Con el dócil “sí” pronunciado en Nazaret tú aceptaste que 

el Hijo eterno de Dios se encarnara en tu seno virginal 
iniciando así en la historia la obra de la Redención, 
en la que cooperaste después con solícita dedicación, 
dejando que la espada del dolor traspasase tu alma, 
hasta la hora suprema de la Cruz, cuando en el Calvario permaneciste 
erguida junto a tu Hijo, que moría para que el hombre viviese.

Desde entonces llegaste a ser, de manera nueva, Madre 

de todos los que acogen a tu Hijo Jesús en la fe 
y lo siguen tomando su Cruz. 

Madre de la esperanza, que en la oscuridad del Sábado Santo saliste 
al encuentro de la mañana de Pascua con confianza inquebrantable, 
concede a tus hijos la capacidad de discernir en cualquier situación, 
incluso en las más tenebrosas, los signos de la presencia amorosa de Dios.

Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China, 

en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando, 
para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús. 

En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo 
al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor. 

Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor, 
manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia. 
Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.




sábado, 18 de mayo de 2019

viernes, 17 de mayo de 2019

She Shan Basilica mariana en China y los católicos chinos ( 2 de 4)


La primera iglesia sobre la colina de Sheshan fue construida en 1863. Durante la rebelión Taiping los misioneros jesuitas compraron un terreno en la ladera sur del cerro,  donde antes existía un monasterio budista que había sido abandonado.   Fueron demolidas las paredes que aún quedaban,  y allí se construyo una vivienda para los  misioneros y una pequeña capilla. En la cima del cerro se construyo un pequeño pabellón y allí se coloco la estatua de Nuestra Señora. 

En junio de 1870 durante las rebeliones en Tianjin se quemaron las Iglesias existentes.    Los jesuitas de Shanghai oraron ante la estatua de Nuestra Señora y prometieron construir una iglesia en su honor en agradecimiento a su protección.   La construcción de la iglesia diseñada por el jesuita francés hermano Léon Mariot (历耀 Ma Liyao, 1830-1902) fue comenzada en 1871.    La madera fue traída de Shanghai y la piedra  comprada de Fujian.    Sin contar con medios de transporte todo el material debió ser trasladado hasta la cima a hombro.   La iglesia quedó terminada dos años más tarde. A la primera iglesia en forma de cruz  se había incorporado características tanto chinas como de la arquitectura occidental.   Al frente se construyo una galería con diez columnas y se colocaron allí ocho leones de piedra. En 1894 fueron agregadas otras construcciones que incluían una iglesia media, un santuario dedicado al Sagrado Corazón, la Virgen Maria y San José. Se colocaron también las 14 estaciones del Vía Crucis a los costados de la iglesia. En 1899-1901 los jesuitas franceses construyeron allí un observatorio astronómico en la cima de la colina que incluía un telescopio comprado por el padre Stanislas  Chevalier (蔡尚質 Cai Shangzhi, 1852-1930) en Francia.
Ya en 1920 la iglesia existente fue considerada inadecuada pues era  más pequeña y modesta  en tamaño y ornamentación que las demás iglesias en Shanghai. Los jesuitas de Shanghai le pidieron al misionero-arquitecto belga hermano Alphonse De Moerloose (和羹柏 He Gengbo, 1858-1932)  que diseñara planos para una nueva basílica. Después de la demolición de la antigua construcción en 1923,  comenzó a tomar forma la nueva basílica que fue construida entre 1924 y 1935, bajo la supervisión diaria del misionero arquitecto portugués  Hermano François-Xavier Diniz (葉肇昌 Ye Zhaochang, 1869-1943).

El 14 de junio de 1924, en el contexto del Sínodo Católico de Shanghai, el arzobispo Celso Constantini y 25 miembros del sínodo llegaron hasta la colina de Sheshan para la solemne consagración de China a la Virgen Maria.   En 1942 el Papa Pio XII elevo la iglesia de Sheshan al rango de Basílica menor y en 1945 la Santa Sede corono la estatua de Nuestra Señora.
Durante la revolución cultural la Basílica de Sheshan fue dañada severamente.  Fueron destruidos los vitrales de la iglesia, las esculturas de la Vía Dolorosa, la estatua en la cima del cerro  y varias otras obras de iconografía.

En los años 1950 fue arrestado y apresado por  más de 30 años el Obispo católico de Shanghai Ignatius Kung Pin-Mei. Fue creado Cardenal in pectore el 30 de junio de 1979 por el Papa Juan Pablo II. (La noticia fue recién revelada el 28 de junio de 1991).

El gobierno  chino tomo la basílica bajo su mando y control con la nueva denominación de Asociación Patriótica católica china y los obispos chinos no fueron reconocidos por el Vaticano. El 19 de junio de 1958 el Papa Pio XII publico una extensa encíclica papal muy comprensiva hacia los fieles católicos pero reflexionando sobre la injusta situación creada por el gobierno.  
Finalizada la revolución cultural en 1976, los daños fueron gradualmente reparados.  La estatua fue inicialmente reemplazada por una sencilla cruz de hierro y una estatua en reemplazo fue instalada en 2000.
El 8 de diciembre de 1999 en vísperas del Gran Jubileo el Papa Juan Pablo II dirigió un Mensaje doloroso acompañando a los católicos de China.  
 “El jubileo del año 2000 – decia Juan Pablo II, será una gran plegaria de alabanza y acción de gracias, sobre todo por el don de la encarnación del Hijo de Dios y de la redención que realizó. Será alabanza y acción de gracias por el don de la Iglesia, fundada por Cristo como "sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano" (Lumen gentium, 1). "Su agradecimiento se extenderá, finalmente, a los frutos de santidad producidos en la vida de tantos hombres y mujeres -también en vuestro pueblo- que en cada generación y en cada época histórica han sabido acoger sin reservas el don de la redención" (Tertio millennio adveniente, 32).

Tambien el Papa Benedicto envio una carta a los Obispos, Presbiteros y personas consagradas y fieles laicos de la Iglesia católica en China.  Y seguidamente también una nota explicativa con reflexiones y comentarios a la difícil situación en la cual continuaba viviendo la Iglesia católica en China.
 y seguidamente una Nota explicativa   con reflexiones y comentarios a la difícil situacxion de la Iglesia católica en China.    El papa Benedicto también compuso una oración especial a Nuestra Señora de Sheshan. 

En su continuo afán de acompañar a los fieles chinos y a la Iglesia china toda el Papa Francisco también envió un Mensaje citando palabras de su predecesor:  “que exhortaba en la Carta del 27 de mayo de 2007: «Iglesia católica en China, pequeña grey presente y operante en la vastedad de un inmenso Pueblo que camina en la historia, ¡cómo resuenan alentadoras y provocadoras para ti las palabras de Jesús: “No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino” (Lc 12,32)! Por tanto, “alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro a Padre que está en el cielo” (Mt 5,16)» (Benedicto XVI, Carta a los católicos chinos, 27 mayo 2007, 5).” Se avanzo lentamente en las relaciones firmándose un importante  Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China aclarando a su vez que  este “Acuerdo Provisional,  es fruto de un largo y complejo diálogo institucional entre la Santa Sede y las Autoridades chinas, iniciado ya por san Juan Pablo II y seguido por el Papa Benedicto XVI. A lo largo de dicho recorrido, la Santa Sede no tenía —ni tiene— otro objetivo, sino el de llevar a cabo los fines espirituales y pastorales que le son propios; es decir, sostener y promover el anuncio del Evangelio, así como el de alcanzar y mantener la plena y visible unidad de la comunidad católica en China.” Un pequeño paso más en un largo camino lleno de optimismo pero consciente que   “El Acuerdo Provisional firmado con las Autoridades chinas, aun cuando está circunscrito a algunos aspectos de la vida de la Iglesia y está llamado necesariamente a ser mejorado, puede contribuir —por su parte— a escribir esta nueva página de la Iglesia católica en China. Por primera vez, se contemplan elementos estables de colaboración entre las Autoridades del Estado y la Sede Apostólica, con la esperanza de asegurar buenos pastores a la comunidad católica.” La carta del  Papa Francisco termina con una breve oración..

martes, 14 de mayo de 2019

She Shan Basilica mariana en China y los católicos en China ( 1 de 4)



A pesar de que había concluido el año Mariano 1987-1988 el Papa Juan Pablo II continuaría con sus “peregrinaciones dominicales” a Santuarios marianos.

El domingo 21 de agosto de 1988 se “acercaría” a un Santuario muy especial el de la Virgen de She San en China,   elevado a la dignidad de basílica menor en 1942.

El Papa en el Ángelus presentaba brevemente las características del Santuario de esta manera:
“Sesán se encuentra a 50 kilómetros de Shanghai. Gracias a la belleza del paisaje y a su clima templado, la colina de Sesán constituye un lugar de gran atracción turística. En el siglo XVIII, dos emperadores fueron desde Pekín a visitarlo. Uno de ellos, el famoso Kangxi, le dio el nombre de "Monte del bambú verde". De hecho, la colina se halla cubierta de este tipo característico de plantas, que la pintura china de todas las épocas reproduce con tanta gracia, y cuyos brotes, por otra parte, son considerados un plato predilecto en ese antiguo pueblo.

 La evangelización llegó a Sesán en 1844. Los misioneros construyeron allí una casa de cinco habitaciones, dedicando una de ellas a capilla y las otras a lugar de descanso. En 1864 un religioso seglar, de nacionalidad china, edificó sobre la cima de la colina un quiosco hexagonal, donde colocó una imagen de la Virgen pintada por él y venerada bajo el título de "Auxilio de los Cristianos". La devoción a la Virgen de Sesán, "Auxilio de los Cristianos", se difundió desde entonces por toda la región, y se celebra con toda solemnidad la fiesta anual el día 24 de mayo.
Actualmente hay en Sesán dos iglesias: una, a mitad de la colina y, otra, en lo alto de la misma. Esta última fue construida en 1873 y reconstruida en 1925: tiene una torre de 33 metros de altura, en cuya parte superior había una estatua de bronce de la Virgen, que sostenía a su Hijo Jesús en alto. Al tener éste los brazos abiertos en actitud de bendecir, el conjunto parecía desde lejos una gran cruz elevada sobre China.

La iglesia que está a mitad de la colina fue construida en 1894. En los laterales de la entrada hay dos inscripciones. Una dice: "La pequeña capilla está a mitad de la colina; parémonos un momento para acrecentar nuestro afecto filial a la Virgen". La otra inscripción dice así: "La iglesia grande se halla sobre la cima de la colina: subamos los escalones que nos quedan, para suplicar la bendición de la Madre afectuosa".

En torno a Sesán hay muchos canales. Los numerosos pescadores, que viven en sus barcas, son en su mayoría fervientes católicos. Todos los años, durante el mes de mayo, van en peregrinación al santuario, y a ellos se unen otros peregrinos procedentes de distintas partes del país. Durante este Año Mariano las peregrinaciones se han sucedido ininterrumpidamente a lo largo de todos los meses. Deseo unirme espiritualmente a la peregrinación de los fieles chinos, encomendándome a sus oraciones. Junto a ellos, presento mi acto de devoción filial a la Virgen de Sesán, encomendándole mi solicitud por toda la Iglesia, y de modo especial por la Iglesia de China.”

sábado, 11 de mayo de 2019

Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol»



«Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol», dice el vidente de Patmos en el Apocalipsis (12,1), señalando además que ella estaba a punto de dar a luz a un hijo. Después, en el Evangelio, hemos escuchado cómo Jesús le dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,27).
Tenemos una Madre, una «Señora muy bella», comentaban entre ellos los videntes de Fátima mientras regresaban a casa, en aquel bendito 13 de mayo de hace cien años. Y, por la noche, Jacinta no pudo contenerse y reveló el secreto a su madre: «Hoy he visto a la Virgen». Habían visto a la Madre del cielo. En la estela de luz que seguían con sus ojos, se posaron los ojos de muchos, pero…estos no la vieron. La Virgen Madre no vino aquí para que nosotros la viéramos: para esto tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo, por supuesto.  Pero ella, previendo y advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida ―a menudo propuesta e impuesta― sin Dios y que profana a Dios en sus criaturas, vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros y nos cubre, porque, como hemos escuchado en la primera lectura, «fue arrebatado su hijo junto a Dios» (Ap 12,5).


Y, según las palabras de Lucía, los tres privilegiados se encontraban dentro de la Luz de Dios que la Virgen irradiaba. Ella los rodeaba con el manto de Luz que Dios le había dado. Según el creer y el sentir de muchos peregrinos —por no decir de todos—, Fátima es sobre todo este manto de Luz que nos cubre, tanto aquí como en cualquier otra parte de la tierra, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como enseña la Salve Regina, «muéstranos a Jesús».