Concluida
la segunda sesión del Concilio Vaticano II entre los días 5 y 15 de diciembre
de 1963 el Arzobispo Karol Wojtyla viajo a Tierra Santa, conjuntamente con un
grupo de obispos. Karol Wojtyla, dotado de una generosidad intelectual inusual
iba informando a los pastores polacos sobre todo lo que acontecía en el
Concilio y para llevar el Concilio a todas las parroquias e instituciones de su
arquidiócesis lanzo un sínodo diocesano que el
mismo clausuro ya siendo Papa. Tal como solía hacerlo también compartió
con ellos la vivencia de esta peregrinación a Tierra Santa mediante una carta
que se transcribe traducida para este blog en cuatro partes:
“Este año después de la clausura de la 2da sesión del Concilio Vaticano II me fue dado participar, conjuntamente con un grupo de obispos de diferentes países, en una peregrinación a Tierra Santa. Creemos que al estar trabajando en la renovación de la Iglesia durante el Concilio, debemos dirigirnos directamente a Cristo mismo, cuya Iglesia es Su Cuerpo Místico. De allí el deseo de visitar los lugares donde El nació, vivió, enseño, actuó y finalmente sufrió, murió en la cruz, resucitó de los muertos y ascendió a los cielos. Este deseo fue expresado el día de la clausura de la segunda sesión del Concilio el 4 de diciembre por el Santo Padre mismo, el Papa Pablo VI. El anunció que el mes próximo emprenderá una peregrinación a la tierra natal de Nuestro Señor. El anuncio se hizo realidad estos días.
La
peregrinación del Santo Padre le dio un significado aun mayor a las
peregrinaciones realizadas por los padres del Concilio a la Tierra Santa. Me
refiero también a aquella en la cual me fue dado participar entre el 5 y el 15
de diciembre de 1963 junto a un grupo de obispos de Polonia. No consideré esta
participación como un privilegio personal o privado, sino una gracia que me
fuera concedida por la Providencia para ser compartida con otros. Y es
por eso que, a poco de regresar de la
sesión del Concilio y de Tierra Santa, quisiera compartir mis recuerdos aun frescos de esta peregrinación, primero con
ustedes, mis hermanos en el sacerdocio.
Quizás este puñado de recuerdos les sea útil en vuestro trabajo pastoral,
quizás puedan utilizarlos para preparar vuestras lecciones o sermones para
Navidad, el tiempo de la Cuaresma o para Pascuas. De cualquier manera
quisiera que vuestros ojos pudieran al menos vislumbrar por medio de esta carta
aquello que me fue dado ver a mi y es mi deseo que también ustedes puedan verlo
con vuestros propios ojos un día. Es algo que fortalece nuestra fe….
Nuestra peregrinación a la Tierra Santa no siguió la cronología de la vida de Cristo el Señor. Comenzamos en realidad en Jerusalén y terminamos en Galilea. En mi carta tratare de adaptar mi descripción a la cronología de la vida de Jesus partiendo de la secuencia de nuestra propia peregrinación. Nuestro viaje a la tierra de Nuestro Señor comenzó en Egipto, Así que comenzamos por la senda del Éxodo a la Tierra Prometida que el pueblo elegido siguió en el Antiguo Testamento. En un precioso dia soleado pudimos simplemente ver este camino desde el aire: los desiertos de Egipto hasta las orillas del Mar Rojo, después las montañas de Sinaí y nuevamente el desierto, virtualmente sin señal alguna de vegetación. Nos acercamos a Jerusalén dibujando un amplio arco, y aterrizamos en el aeropuerto de Jerusalén (en el sector árabe)….
Al
lado del Rio Jordan estaba el Monte Nebo, donde Moisés vio la Tierra
prometida. Seguramente en aquel tiempo se podía ver bien el
oasis alrededor de Jericó. Aun hoy esta ciudad es una excepción a
la región desértica. Casi todo el país desde Jerusalén hasta el Mar
Muerto y el Jordán es tierra desolada y desértica. Jericó por otra parte es
rica en vegetación. Pudimos visitar y también ver las ruinas de la ciudad
de los tiempos de la conquista por los judíos bajo la conducción de Josué.
Dejaremos por un momento esta parte de la peregrinación.
Llegamos a Nazaret en Galilea. Esta ciudad está situada sobre las márgenes de
una montaña y esta predominantemente habitada por árabes si bien
dentro del estado de Israel. El destino de nuestra peregrinación era la Gruta
de la Anunciación, donde bajo el altar principal dice: "Hic Verbum caro factum est". La
gruta está ubicada en el lugar de la casa de la Virgen Maria. Cerca
de allí, a unos 200 mts hacia el norte, hay un segundo santuario
de Nazaret construido en la Casa de José. Esta es la casa donde
Jesus vivió después del regreso de Egipto y aquí paso
los 30 años de su vida oculta junto a Maria y su Protector. Sobre esta gruta
(donde vivía la Sagrada Familia) hay una iglesia. Sobre la Gruta de la Anunciación
se está construyendo una iglesia moderna con las contribuciones de católicos de
todo el mundo.
Después de la Anunciación Maria fue a visitar a su prima Isabel,
esposa de Zacarías, que esperaba un hijo -
El Precursor del Salvador. El lugar donde vivían Isabel y
Zacarías, la casa de Juan el Bautista, está ubicada en Ain Karem, unos 20 kms
al sur de Jerusalén. Para llegar hasta la casa de Isabel después de
la Anunciación Maria debió recorrer una distancia
de unos 100 kms. Hoy en Aim Karem hay dos santuarios. Uno en la
Casa de San Juan Bautista y el otro fue construido para conmemorar la Visitación.
En la pared frente a la Iglesia está escrito el Magnificat en varios
idiomas, también en polaco. La ciudad de Ain Karem está situada en la región
montañosa. Ambos santuarios están construidos sobre la ladera. De la Iglesia de
la Visitación hay una hermosa vista. Al lado de la Iglesia de la Visitación
hay un monasterio de monjas ortodoxas rusas.
Los Evangelios nos dicen que antes del nacimiento de Jesus, Maria y José fueron
a Belén para obedecer el llamado al censo convocado por las autoridades. Si
ellos siguieron el camino de Nazaret debieron recorrer más de 100 kms porque Belén
esta en Judea, una región rocosa y montañosa, a unos 15 kms de Jerusalén.
Pasamos la noche del 8 al 9 de diciembre en la Basílica de la Natividad,
celebrando Misas desde medianoche hasta las 05.30am. A las 5.30 comienzan sus
oficios los ortodoxos. El altar que conmemora el momento del nacimiento de
Cristo les pertenece a ellos, mientras que el altar contiguo conmemorando la
puesta del recién nacido en el pesebre les pertenece a los católicos.
Adoramos el misterio de la Natividad de Dios y besamos el lugar donde Dios
llego al mundo; celebramos misas en el altar del “Praesepe”. Estuvimos en
una cueva de piedra que en un tiempo dio refugio a la Santísima Virgen y a San José.
Sobre la gruta esta la iglesia que fue construida por el emperador
Justiniano y que pertenece a los ortodoxos griegos. Los católicos han
construido otra iglesia que hoy está custodiada por los franciscanos, tal como
la mayoría de los santuarios en Tierra Santa. Los ortodoxos armenios tienen una
capilla en la Iglesia superior.
Debo agregar que los obispos polacos cantaron algunos villancicos en la gruta a
pedido del anciano sacerdote Borkowski – un franciscano polaco que ha estado
trabajando en Tierra Santa por décadas.
(Basilica
de la Natividad)
A unos 3 kms del santuario de la Natividad esta la iglesia de los pastores -un santuario franciscano que conmemora el lugar donde los ángeles se le aparecieron a los pastores trayéndoles la buena nueva del nacimiento del Hijo de Dios. En los alrededores de Belén, tal como en otros lugares de Judea, aun se puede ver pastoreo en una tierra pobre. Esta región es inhóspita y yerma. No podíamos dejar de pensar que Dios había elegido una tierra pobre, en la cual "los suyos no le recibieron". Hoy la mayoría de los pobladores son musulmanes árabes y judíos. Los cristianos son minoría.
En Belén, a poca distancia del santuario de la Natividad, a unos 300 ms, esta
la Gruta de los Magos - el lugar que conmemora la adoración de los
tres Magos del Este. El sitio de la adoración no fue el mismo que el
sitio donde tuvo lugar el nacimiento pues los Evangelios nos dicen
que la Santísima Virgen Maria y San José, después del nacimiento, se mudaron a
una casa. Los Evangelios dicen que los magos "entraron a la casa"
(Mt, 2,11). Desde allí la Sagrada Familia debió huir a Egipto.. En los
alrededores de Belén recordamos la matanza de los niños inocentes ordenada por Herodes.
La historia de la Natividad nos llevo desde Belén a Jerusalén… Belén no está
lejos de Jerusalén - es posible hacer el viaje de ida y vuelta en el día.
Solo Belén fue testigo – si bien desconocido – de los primeros días y semanas
de la vida de Cristo. Belén también fue testigo de los primeros días y
semanas de la maternidad de Maria. Estos momentos se recuerdan en la
Grota Lactis. Según la tradición en este lugar la Santa Madre amamanto a Jesús
con su leche y una gota de su leche maternal cayó sobre el suelo. La tradición
sigue vigente desde tiempo inmemorial y las mujeres que sufren la falta de
leche maternal hacen su peregrinación a este lugar – y lo hacen tanto las
mujeres cristianas como las musulmanas – a pedirle a Maria su ayuda. Debemos
recordar que los musulmanes veneran a Jesus como profeta que precedió a Mahoma.
Es por ello que las mujeres musulmanas le profesar devoción a la Madre
de Jesus”



