Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 1 de mayo de 2013

Aniversario beatificación Juan Pablo II “Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón”.

Con cuanta nostalgia recuerdo el día de la beatificación del Siervo de Dios Juan Pablo II.

Cuanta emoción, que privilegio! Hace tan solo dos años y ya estamos esperando el anuncio de la canonización! Quizás sea demasiado pronto, pero la ansiedad sigue presente. En Polonia se decía que hoy sería el anuncio? Tendremos novedades?

En el Santuario Juan Pablo II en Cracovia el Arzobispo Metropolitano Cardenal Stanislaw Dziwisz celebra allí hoy, segundo aniversario de la beatificación una Misa solemne en agradecimiento. Las celebraciones durarán todo el día y continuarán los días 2 y 3 de mayo (el 3 de mayo Polonia celebra la fiesta nacional de la Constitución). Hoy además la Orquesta Mazowsze dirigida por Tadeusz Sygietyński ofrecerá un concierto.

En la ceremonia de beatificación el Papa Benedicto XVI nos recordaba en su homilía:
“Hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena luz espiritual de Cristo resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. Hoy, su nombre se añade a la multitud de santos y beatos que él proclamó durante sus casi 27 años de pontificado, recordando con fuerza la vocación universal a la medida alta de la vida cristiana, a la santidad, como afirma la Constitución conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium. Todos los miembros del Pueblo de Dios –obispos, sacerdotes, diáconos, fieles laicos, religiosos, religiosas– estamos en camino hacia la patria celestial, donde nos ha precedido la Virgen María, asociada de modo singular y perfecto al misterio de Cristo y de la Iglesia. Karol Wojtyła, primero como Obispo Auxiliar y después como Arzobispo de Cracovia, participó en el Concilio Vaticano II y sabía que dedicar a María el último capítulo del Documento sobre la Iglesia significaba poner a la Madre del Redentor como imagen y modelo de santidad para todos los cristianos y para la Iglesia entera. Esta visión teológica es la que el beato Juan Pablo II descubrió de joven y que después conservó y profundizó durante toda su vida. Una visión que se resume en el icono bíblico de Cristo en la cruz, y a sus pies María, su madre. Un icono que se encuentra en el evangelio de Juan (19, 25-27) y que quedó sintetizado en el escudo episcopal y posteriormente papal de Karol Wojtyła: una cruz de oro, una «eme» abajo, a la derecha, y el lema: «Totus tuus», que corresponde a la célebre expresión de san Luis María Grignion de Monfort, en la que Karol Wojtyła encontró un principio fundamental para su vida: «Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor tuum, Maria -Soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo. Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón». (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, n. 266).

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