Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 19 de diciembre de 2013

Bodas de oro sacerdotales de Mons. Dr. Jorge Rode (1)

(estampa en recuerdo de la boda de oro sacerdotal)

La capilla de Marija Pomagaj (Maria Auxiliadora de los eslovenos) en Buenos Aires se vistió de fiesta y se hizo pequeña el domingo pasado para la multitud que acompaño a Mons. Dr. Jorge Rode en la celebración de sus bodas de oro sacerdotales. Con él concelebraron otros sacerdotes eslovenos.  

Se respiraba solemnidad en el templo convertido  en “catedral primada” porque no?  si es la “primada” de los eslovenos en la Argentina y quien celebraba sus bodas de oro era el “primado” Jorge Rode, responsable del  pequeño “rebaño” esloveno en la Argentina.

Una celebración solemne nada menos que el Domingo de la alegría (Domingo Gaudete) el festejo de estos 50 años de ministerio sacerdotal de un gran sacerdote, amigo y familiar. Un sacerdote profundamente humilde y servicial, para quien la vida no le fue nada fácil , un sacerdote que vivió la emigración forzosa de su patria natal Eslovenia y junto a sus familiares llego a la Argentina después de pasar por los campos de refugiados de Austria.  

(antigua foto de Ihan, su pueblo natal, arriba la iglesia parroquial, abajo su casa natal)

Un sacerdote santo, como lo son otros tantos santos desconocidos y  que nos recuerda las palabras de Juan Pablo II en Don y Misterio  ¿Cuál es la historia de mi vocación sacerdotal? La conoce sobre todo Dios. En su dimensión más profunda, toda vocación sacerdotal es un gran misterio, es un don que supera infinitamente al hombre. Cada uno de nosotros sacerdotes lo experimenta claramente durante toda la vida. Ante la grandeza de este don sentimos cuan indignos somos de ello. La vocación es el misterio de la elección divina: "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca" (Jn 15, 16).

(foto de entrega de la cruz por parte de su sobrina Ani con ocasión de la Primera Misa en diciembre de 1963)

Alguien “elegido”, quien no obstante todos los contratiempos fue guiado en su vocación por Dios  como decía San Pablo en su 2da carta a Timoteo "nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia" (2 Tm 1, 9).  Un sacerdote que conoce muy de cerca al Papa Francisco y colaboró durante años (y lo sigue haciendo)  en el Arzobispado de Buenos Aires –  antes en la Notaría eclesiástica y ahora en Causas de los Santos.  

En el festejo la capilla lució preciosos arreglos florales con los colores papales (se sentía al Papa Francisco presente). Más que nunca sentimos que nos acompañaban espiritualmente algunos grandes conocidos y otros que no lo son tanto:
          el gran pastor esloveno Antonio Orehar (mentor e impulsor de la obra)
          el Beato Anton Martin Slomsek y a su lado 
     el Beato Alojzij Grozde,  pinturas ambas sobre la pared  que integra el altar y cuyas reliquias se encuentran en el lateral cerca del Sagrario
          Alli mismo también,  cerca del Sagrario,  Juan Pablo II en una escultura y
          sobre la pared lateral del lado derecho del altar los artísticos ángeles que velan sobre las almas de los caídos durante la revolución comunista en Eslovenia, de uno y otro bando,  ahora acompañados por las cenizas de compatriotas muertos en la Argentina. 

Tanto en los ritos iniciales de la ceremonia litúrgica, en la liturgia de la palabra y de manera especial durante la celebración de la liturgia eucarística fue inevitable recordar y vivenciar junto al celebrante los diferentes momentos de su larga vida de sacerdote, su vida, su primera misa, sus estudios en Roma, su pastoral allí, su regreso a la Argentina…

Fue también fuerte la presentación de las ofrendas, el saludo al sacerdote y la distribución de estampas en recuerdo de estos 50 años de sacerdocio. Una interminable fila de fieles, seguida por una gran cantidad de jóvenes, le agregó vida y emoción al momento.  

El entusiasmo del coro y los fieles que acompañaron,  en su mayoría cantos sagrados populares,  le agregó vigor a la ceremonia al igual que el majestuoso Deo gratias (Hvala vecnemu Bogu) y los saludos leídos (espero poder publicar el saludo completo de Mons. Aurelio Poli, ahora Arzobispo de Buenos Aires y el saludo del primo del celebrante el cardenal Franc Rode en tono más familiar leído mas tarde en el salón.

Al terminar la ceremonia el festejo continuó en nuestros corazones y en el salón contiguo a sala llena con los acostumbrados saludos y el acompañamiento del imponente y numeroso coro compuesto por todos los coros eslovenos de los centros eslovenos de Buenos Aires.  Una verdadera fiesta!

Felicitaciones y felicidades Mons. Rode 
y que Dios lo siga acompañando y guiando por muchos fructíferos años más!

(no tengo fotografías, pero espero recibirlas y publicarlas o publicar un enlace a las del fotógrafo Marko Vombergar)


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