Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 30 de julio de 2014

Ceferino Jimenez Malla primer Gitano beatificado


Ceferino Jimenez Malla fue hijo de ese pueblosin fronteras,  de unos 10 a 12 millones de personas que viven diseminadas por el mundo. La mayoria de ellos vive en Europa, principalmente en Rumania (2 millones, España (650.000) Eslovaquia, Bulgaria, Hungrìa, Grecia, Francia….se los llama romos, romaníes, zíngaros y algunos autores hablan de ellos tambien como los Sinti y los Calós. Existen ademas otros grupos denominados segun los oficios a los que se dedicaban o las zonas en las que vivian: kalderas, manuches, etc. 

 
Todos tienen una bandera en comun que consta de :   dos franjas horizontales: de color azul, en la parte superior, que representa el cielo; y de color verde, en la parte inferior, que representa el campo. En el medio de las franjas se incluye la rueda de carro, que simboliza la libertad del pueblo gitano, repartido por todo el mundo. Su lengua es de origen indoeuropeo (con gramática y sintaxis propia) utilizada por roma/gitanos de todo el mundo, con algunas variantes locales. Habitualmente, se habla del 'romanó' como idioma (en masculino) o la lengua 'romaní' (en femenino), pero también es frecuente la utilización del término castellanizado de 'romanés'. 
A ese  pueblo Gitano pertenecía Ceferino,  hombre singular, conocido familiarmente como «el Pelé», generoso y acogedor con los pobres, aun siendo él mismo pobre; honesto en su actividad; fiel a su pueblo y a su raza calé; dotado de una inteligencia natural extraordinaria y del don de consejo. Fue, sobre todo, un hombre de profundas creencias religiosas.  Pertenecía a la Tercera Orden Franciscana y a otras asociaciones católicas (los Jueves Eucarísticos, de la Adoración nocturna).   “El Pelé” había nacido de calós (gitanos) católicos que vagaban por Cataluña y Aragón.  Jamás fue a la escuela y permaneció analfabeto.  De niño había sido  muy pobre y pedía limosna. Fue nómada durante algunos años pero luego se convirtió en un experto comerciante de caballos, mulas y burros. Se estableció en Barbastro, vivió en el “barrio de los gitanos” y supo hacerse estimar por todo tipo de gente.  Entre los suyos era el “pacificador”. Vivía según la ley gitana: con fuerza, pero en la justicia. A los dieciocho años se casó con Teresa, también ella de calós. En su viudez durante 14 años rezó todas las tardes el rosario por su mujer … Nunca faltaba a las procesiones, llevaba la comunión a los enfermos graves, y todos los lunes de Pascua salía en peregrinación al santuario mariano del Pueyo. Era un comerciante “honesto al máximo”. Amaba a los niños (no había tenido hijos, pero con su mujer habían adoptado una sobrina) los trataba con ternura y seriedad, como si fuesen grandes y era el catequista de los pequeños. “Todo lo que hacía Pelé lo hacía con amor, sembraba amor por todas partes” decía la gente. De gran corazón para los necesitados, acogía en su casa a los mendigos y les daba alimentos, vestidos y alguna moneda. Visitaba a los ancianos en el hospital y rezaba con ellos el rosario.  Tenía especial devoción a la Madre de Dios, Maria. Siempre llevaba consigo el rosario. El rosario fue en realidad el motivo de su arresto y fusilamiento.  Le habían advertido que lo dejase de lado, pero el permaneció fiel a su devoción.  En 1936 cuando ya había comenzado la guerra civil en España el sábado 25 de julio Ceferino vió que en la calle maltrataban a un joven sacerdote e interviene en su defensa. Lo detienen, lo requisan, le encuentran un rosario y lo arrestan.    Tuvo varias oportunidades de ser liberado bajo condición de renegar de su fe católica o simplemente escondiendo su rosario.  No quiso hacerlo, por eso fue asesinado y tirado a una fosa común. Sus restos nunca fueron encontrados. 

Ceferino Jiménez Malla fue el primer gitano beatificado, (junto a otro mártir, dos presbíteros y una religiosa)  por el Papa Juan Pablo II en solemne ceremonia el  4 de  mayo de 1997. 
De este gran hombre gitano, primer beatificado de su raza decía el Papa Juan Pablo II en su homilía de la Misa de beatificación: “el gitano Ceferino Giménez Malla, conocido como «el Pelé», murió por la fe en la que había vivido. Su vida muestra cómo Cristo está presente en los diversos pueblos y razas y que todos están llamados a la santidad, la cual se alcanza guardando sus mandamientos y permaneciendo en su amor (cf. Jn 15, 11).


En su discurso durante un encuentro sobre a pastoral a los pueblos nómadasel 1ro de diciembre del año 2001 Juan Pablo II recordaba a aquel hombre santo con estas palabras: “Los nómadas son pobres en seguridades humanas, obligados cada día a afrontar la precariedad y la incertidumbre del futuro. Precisamente por esto profundizan en el sentido de la hospitalidad y de la solidaridad y, a la vez, se fortalecen en la fe y en la esperanza en la ayuda de Dios.” En su discurso el Papa confirmaba la importancia de la pastoral,  agradecía el servicio que prestaban los participantes y les deseaba “Que en vuestro apostolado  diario  os acompañe el ejemplo y la intercesión del beato Ceferino Giménez Malla, llamado "el Pelé", a quien tuve la alegría de elevar al honor de los altares en 1997. Él nos recuerda que siempre debemos promover la convivencia pacífica entre los pueblos que se diferencian por su origen étnico y su cultura.”
Con la Constitución Apostólica Pastor Bonus[1], Juan Pablo II confió al Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes la tarea de empeñarse para que «en las Iglesias locales se ofrezca una eficaz y apropiada asistencia espiritual, si es necesario, incluso mediante oportunas estructuras pastorales, tanto a los prófugos y a los exiliados, como a los emigrantes, a los nómadas y a la gente del circo». La Iglesia, por consiguiente, estima que los Gitanos necesitan una pastoral específica para su evangelización y promoción humana. 
El 11 de junio de 2011 el Papa Benedicto XVI recibió en una audiencia privada a mas de 1300 gitanos de Europa para conmemorar el 75 aniversario del “mártir del rosario” el beato Ceferino.  En su discurso el Papa Benedicto les habla con palabras llenas de ternura y comprensión hacia su historia y situación,  les confirma que ya  “el siervo de Dios Pablo VI dirigió a los gitanos, en 1965, estas inolvidables palabras: «Vosotros en la Iglesia no estáis al margen, sino que, de alguna manera, estáis en el centro. Vosotros estáis en el corazón de la Iglesia» y agrega “ También yo hoy repito con afecto: ¡Estáis en la Iglesia! Sois una porción amada del pueblo de Dios peregrino y nos recordáis que «aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura» (Hb 13, 14).”
El Pontificio Consejo para la pastoral de migrantes e itinerantes cuenta con un sector especial dedicado alos nómadas.   En el año 2005, ya bajo el pontificado del Papa Benedicto XVI,  dio a conocer las Orientaciones para una pastoral de los gitanos.   

La Conferencia Episcopal Española mantiene una Comisiòn Episcopal de Migraciones  con una pastoral de la "movilidad" y se “ocupa del estudio y de la aplicación de la pastoral para "la gente en movimiento", población que carece de domicilio fijo permanente, y también para las personas que viven en condiciones análogas.”


Fuentes: las citadas y el artìculo Ceferino Jiménez Malla, el primer Gitano beatificado de Sor Alexandra Halina Pander del Pontificio Consejo para la Pastoral de Emigrantes e Itinerantes, publicado en el Boletin mensual Totus Tuus Nro 10, año 3 de la Postulación de la Causa del ahora San Juan Pablo II.

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