Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 30 de mayo de 2015

Los viajes de Juan Pablo II a Polonia s/su secretario Mokrzycki (3 de 4)



Los encuentros en la calle Franciszkanska hicieron historia como la visitas más cordiales y espontáneas.  Mantenía charlas vespertinas con quienes después ni lo dejaban dormir.  Todas las veces que venia a Cracovia, todas las tardes se congrgaban miles de personas frente al palacio episcopal.  Cantaban, rezaban y esperaban que apareciera el Santo Padre.  Nunca los defraudò.  Aparecía, hacia bromas, cantaba. Todo comenzó el 6 de junio de 1979.   Se saltó al alféizar y dijo que en el pasado el solia ser una persona de buenos modales y que nunca se paraba en las ventanas. Pero ahora? “Que me ha pasado?” preguntò. Ocho años mas tarde los jóvenes bajo su ventana le gritaban: “Llévanos contigo!” y el respondìa: “no tengo boleto aéreo para ustedes ni ningún otro boleto. Pero desde el comienzo, desde 1978, me los llevé a ustedes y están presentes conmigo allì.  No pasa ni un solo dia sin vuestra presencia”.   Era asi cada vez que venìa, también la última vez.  El 18 de agosto de 2002 los jóvenes le cantaban, “Te estamos diciendo adiós”. Y el Papa les respondài con tristeza, “Lamentablemente, es una visita de despedida”. Y ellos respondían: “No te dejaremos ir. Quédate con nosotros”.   Pero debieron dejarlo ir. El no podía quedarse.  Y nunca más se reunió con ellos en Franciszkanska 3.

Y que pasaba del otro lado de la ventana?

El Santo Padre prefería encontrarse con los jóvenes antes de las comidas, pero a veces la cena se demoraba y el no quería dejar esperar a las multitudes reunidas bajo su ventana.  Por eso salía más temprano. Siempre era espontáneo. Generalmente la multitud cantaba y lo llamaba con palabras cambiadas de un himno religioso. “Escucha Padre, como te llama la gente. Háblanos aunque sea con unas palabras”. Y el Santo Padre les decía “Debo salir a verlos”. Y salía.

Le gustaban esos encuentros?

Si muchisimo. Para el eran momentos de distensión después de un largo dia. El quería mucho a los jóvenes.  Decia muchas veces que son la esperanza del mundo y su esperanza también. El sabia que ellos necesitaban estos encuentros,  esos diálogos espontáneos sencillamente porque lo extrañaban. Y el también los extrañaba y los necesitaba.

Es por eso que decia, “Si le interesa a alguien estaré en Franciszkanska 3”.  Hoy suena como una de las tradiciones más hermosas de aquel pontifiado.  Cuando le pregunto al Arzobispo (Mokrzycki) acera de los momentos mas bellos de sus peregrinaciones polacas, el me recuerda de su viaje a Wigry.  El 8 de junio de 1999 Juan Pablo II visitó aquel lugar del antiguo monasterio camaldulense y por las tardes salía a navegar durante hora y media acompañado por sus secretarios y algunos obispos.  Aquellos eran momentos muy placenteros para mí. El Santo Padre siempre se relajaba en contacto con la naturaleza. Charlábamos y hacíamos bromas.  Y cuando callábamos el santo Padre contemplaba.  Se podía ver como disfrutaba de aquel viaje por el lago de Mazuria.  Y en el lago Wigry también oraba Todos sabíamos que amaba la naturaleza.  También recordamos aquella famosa historia de él bendiciendo un rio en las montañas.


 Arzobispo Mieczyslaw Mokrzycki: He liked Tuesdays best / Wydawnictzvo M Krakow2011

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