Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 22 de febrero de 2013

Renuncia del Santo Padre Benedicto XVI (1) la noticia que nos dejó helados


(me disculpo por la prolongada ausencia)



La Iglesia celebra hoy la fiesta de la Cátedra de Pedro, en circunstancias por cierto particulares, ante la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI, un teólogo como pocos, mente lúcida y profunda, personalidad humilde, en cierta forma tímida, que nos deja textos de una riqueza incomparable, un caudal de sabiduría insondable.  Una noticia que nos “madrugo”  a todos.   Es curioso nadie habla ahora de vatileaks y los “vaticanistas” han debido aceptar la noticia como todos nosotros, sin haberla previsto, sin haber tenido la oportunidad de hacer comentarios previos,  especulaciones o proyecciones.   De alguna manera el Santo Padre lo ha organizado de una manera formidable: durante el Año de la Fe “En laIglesia todo se basa en la fe: los Sacramentos, la Liturgia, la evangelización,la caridad. También el derecho, e incluso la autoridad en la Iglesia se basanen la fe. La Iglesia no se auto-regula, no da a sí misma el propio orden, sinoque lo recibe de la Palabra de Dios, que escucha en la fe y que trata decomprender y de vivir” ; con tiempo suficiente antes  del triduo pascual (ceremonias preciosas, pero agotadoras) y un amplio margen para las JMJ 2013, cuyo comienzo “oficial” con la celebración diocesana será el Domingo de Ramos 24 de marzo 2013 en Roma.

Profundamente sorprendidos quedamos todos, hasta seguramente algunos de los más allegados, aunque evidentemente la  decisión fue profundamente reflexionada:  “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia”
Renunciar no es una palabra que guste, nadie renuncia a nada en este mundo de hoy….a nadie le gusta renunciar aunque el “Santo Padre Benedicto XVI siempre renuncia” …..  (del blog de Daniel que recomiendo leer) No querría llamar estos posts  “renuncia” preferiría decir “despedida” quizás debamos hablar de ambas cosas, pues seguiremos teniéndolo entre nosotros pero  debemos aceptar la realidad y naturalmente las palabras del mismo Santo Padre,  a quien podremos seguir llamando Su Santidad.     

En este primer post quería copiar el texto de la “Declaratio” y la tomo directamente de la página oficial de la Santa Sede: 
DECLARATIO
 Queridísimos hermanos,
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP XVI

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