Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Vittorio Messori sobre Bernardette de Lourdes



El 11 de febrero pasado,  cuando se cumplían 155 años de la primera aparición en Lourdes, el 11 de febrero de 1858,  nos sacudió la noticia de la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI. A partir de entonces los posts del blog fueron dedicados a esta renuncia, a los días posteriores, al conclave y a la elección del nuevo Papa Francisco. Hoy después de este “intermezzo” como lo llame en mi post anterior retomo la trayectoria natural del blog. Un poco tardíamente dedico este post a Vittorio Messori que el 21 de enero pasado presentó su libro Bernardette no nos engaño, libro que fue anunciado como “extraordinario, fruto de treinta años de estudio, investigación y todo tipo de análisis para responder a una sola y decisiva pregunta: Bernardette es creíble?”

Transcribo parte de la entrevista concedida por el autor a Famiglia Cristiana  (y que podemos leer completa en castellano en Moral y Luces)

¿Por qué indagar hoy sobre lo sucedido en Lourdes?

Porque en esta delicada situación histórica muchas de nuestras iglesias están casi desiertas, mientras que delante de aquella gruta desfilan, rezan, lloran y se convierten entre cinco y seis millones de peregrinos al año. ¿Son acaso todos víctimas de un terrible engaño?

¿Qué respuesta se ha dado a sí mismo?

Que lo que ha sucedido en Lourdes es verdad. Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, la Virgen María se ha aparecido dieciocho veces a una niña de 1.40 de estatura asmática, analfabeta, que no había estudiado el catecismo ni hecho la Primera Comunión, cuyo padre había terminado en la cárcel y cuya madre tenía fama de borrachina. Bernadette Soubirous era hija del pueblo normal, no de la presuntuosa burgesía o de la noble aristocracia francesa.

Los cristianos no están obligados a creer en las apariciones marianas…

Es verdad. Nuestra fe se basa en las apariciones del Resucitado a los apóstoles, contadas por los grandes cronistas que son los evangelistas. Las apariciones son una ayuda, un don gratuito. Somos libres de aceptarlo o no hacerlo. María hace su trabajo de madre.

En la cruz, Jesús fue explícito: «Hijo, he ahí a tu madre; madre, he ahí a tu hijo». Nos ha confiado a ella, y ella no nos abandona. No es casualidad que las apariciones aprobadas por la Iglesia tengan lugar siempre en momentos históricos precisos en los que están en riesgo la fe y la Iglesia. Lourdes, en 1858, asiste a la difusión de las teorías de Charles Darwin, de Karl Marx, de Renan. Fátima, en 1917, precede (y anuncia) la Revolución de Octubre, es decir, el advenimiento del comunismo.

Banneux, en 1933, es coetáneo al ascenso al poder de Adolf Hitler. Más cercano a nosotros, en Kibeho, Ruanda, la Virgen se ha aparecido entre 1981 y 1989, en la víspera de las matanzas de 1994. Existe una especie de calendario mariano que acompaña a la historia y conduce a Cristo. Comenzamos de nuevo con el problema de los problemas. El mundo ha perdido la fe o, cuando la tiene, es débil o escasa.

¿Qué remedios sugiere?

Proponer el Evangelio, con convicción y al mismo tiempo con calma y rigor. Sin desanimarse si el mundo lo rechaza sin conocerlo. Es tiempo de volver a presentar las razones para creer. Por tanto, sostengo que es el momento de redescubrir la apologética.”

Invito visitar mis post etiquetados Lourdes  y pienso en las apariciones en Medjugorje....

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