Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 13 de diciembre de 2013

El “misterio” de Montecassino (1 de 2)


(fotode Wikipiedia Montecassino cementerio polaco, al fondo la Abadía reconstruida)


Karol Wojtyla amaba su patria, su cultura, su tierra, su pueblo, sentimiento anidado en su natal Wadowice desde niño:  guiado por su padre,  sus maestros,  su guía espiritual. Seleccionando más tarde sus lecturas fue entrando en el mundo de la poesía y la prosa escrita y hablada. La fuerza del teatro rapsódico dio origen a una nueva generación.  Ya sacerdote su apostolado entre los jóvenes miraba mas allá de lo cotidiano  en momentos del régimen: había que educar a los jóvenes que serían los generadores de una nueva Polonia.

 Nunca ocultó su profunda unión con la tierra que lo viera nacer, ni siquiera siendo Obispo de Roma. En sus mensajes a sus compatriotas vibraba no solo su profunda fe y esperanza sino también su espíritu casi guerrero  exigiendo libertad,  defendiendo la dignidad y la vida de toda persona y el respeto por los lugares que nos hablan de la “muerte y resurrección” no sólo polacas sino universales y que son una parte decididamente importante hasta de su magisterio porque si bien sus palabras están en la mayoría de las veces expresamente dirigidas a Polonia o a lugares específicos, son perfectamente aplicables a tantas otras circunstancias y lugares.  

Pero de la misma manera que el “vivió” profundamente unido a su patria, sufrió con ella también desde Roma los momentos difíciles, recordando siempre la historia reciente y heridas abiertas. Uno de los santos lugares que el guardaba en su corazón era el Monasterio de Montecassino. Montecassino es también uno de los lugares que personalmente le tengo especial afecto y que planeábamos visitar el mismo dia de la visita a Mentorella,  tan unido a Montecassino y San Benito, pero quedó pendiente.

Por eso leí con mayor atención el capítulo titulado Montecassino en la increíble historia del padre Gereon Goldmann,  Un seminarista en las SS (Ediciones Palabra, Madrid) sobreviviente milagroso de los horrores de la II Guerra Mundial, quien entre “aventuras”, riesgos y masacres logró ayudar a tantos hermanos atendiéndolos como asistente sanitario y espiritual. Son palabras  directamente desde el “frente”  de batalla.  El padre Goldmann cuenta de su visita al Monasterio de  Montecassino, tan caro a Juan Pablo II y donde cayeron tantos de sus compatriotas  en medio de una tragedia que produjo perdida y dolor, pero que más tarde levantándose de sus cenizas se erigiera en símbolo de una nueva Europa. y que fuera motivo de palabras tan emotivas del Papa JuanPablo II con ocasión del 50 aniversario  cuando hablaba de aquel “enfrentamiento de dos "proyectos": uno, tanto en oriente como en occidente, que tendía a desarraigar a Europa de su pasado cristiano, ligado a sus patronos y, en especial, a san Benito; el otro tendía a defender la tradición cristiana de Europa y "el espíritu europeo".”


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