Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 19 de diciembre de 2015

El profeta Isaias el “quinto” evangelista (2 de 2)

(imagen de Wikimedia)

“Otra colección del libro de Isaías (Deutero-Isaías) contiene vaticinios dirigidos a los exiliados de Babilonia y les anuncia el retorno por obra del poder de Dios, que es el único Señor de la historia y el Creador a quien están sometidos todos los seres animados e inanimados. Se le llama "liber consolationis", libro de la consolación, claramente vinculado al libro del Emmanuel. Si allí dominaba la figura del Emmanuel, aquí destaca la figura misteriosa del "Siervo de Yavé".
En los cuatro poemas siguientes se describe gradualmente el rostro misterioso de este operador de salvación suscitado por Dios, que restablecerá la alianza y hará justicia con métodos pacíficos. Nos es familiar su descripción: "Mirad a mi siervo, a mi elegido... Sobre él he puesto mi espíritu para que traiga el derecho a las naciones... No gritará, no levantará la voz... no vacilará ni se quebrará hasta implantar el derecho en la tierra" (Is 42, 1-4).
En el segundo poema (Is 49, 1-6) la misión del siervo aparece ya proyectada más allá de las fronteras de su gente; anuncia la salvación para todos los pueblos "hasta el confín de la tierra". En el tercer canto (Is 50, 4-9) le acomete una marea creciente de hostilidad mientras él cumple dócilmente la misión recibida de Dios. En el cuarto canto (Is 52, 13-53, 12) la cuestión se resuelve en victoria aparente de la oposición y de las fuerzas hostiles al siervo, desenlace que desconcierta y desilusiona a los contemporáneos, y éstos lo juzgan "castigado, herido por Dios y humillado" (Is 53, 4).
Preparado por su paciencia y humildad, ofreció realmente la vida por los otros, se entregó en sacrificio de expiación por las culpas de los hombres, hermanos suyos, haciendo así realidad el designio de Dios de salvar al mundo. "Fue traspasado por nuestros pecados... en sus llagas hemos sido curados... Yavé cargó sobre él la, iniquidad de todos nosotros" (Is 53, 5-6). Por esto dice el Señor: "El Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos" (Is 53, 11).”
Según la fe de la Iglesia, la figura radiante del Emmanuel y la del Siervo de Yavé doliente y victorioso a la vez, son dos imágenes complementarias de la misma persona y llegan a cumplimiento en Jesús, cuya faz había sido delineada proféticamente antes de que apareciera en la historia….estos días  nos estamos preparando con fervor particular a acoger a su Persona en nuestra vida. No debemos tener miedo de abrirle las puertas de par en par.
Vino en la debilidad de nuestra carne "para rescatarnos de toda impiedad y prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras" (Tit 2, 14). "Siendo rico —sigue diciéndonos San Pablo—, por vosotros se hizo pobre, para que vosotros os hagáis ricos con su pobreza. (2 Cor 8, 9).”