Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 23 de enero de 2016

Las tres encíclicas sociales de Juan Pablo II según Luigi Accattoli (2 de 2)

(Juan Pablo II con Lech Walesa)


“La Laborem exercens se convierte pronto en instrumento de lucha en manos de los sindicatos católicos en América Latina y en Polonia. El congreso de Solidarnosc elogió – el mismo día de su publicación, 16 de septiembre de 1981 – el enfoque «personalístico» y las etapas para la participación de los trabajadores en la gestión de las empreas.

Las otras dos encíclicas se leen juntas, porque Juan Pablo II ubicó la segunda – a distancia de tres años de la primera para completar su mensaje, actualizándola a la nueva situación creada con la caída del comunismo. La Sollicitudo rei socialis se  opone tanto al capitalismo como al comunismo y reclama una «corrección radical» de los dos sistemas; la Centesimus annus– ya debilitado el comunismo – se limita a proponer la corrección del capitalismo. En ella Juan Pablo II habla de la «positividad del mercado y de la empresa» siempre que estén «orientados hacia el bien común». Pero aclara que aquella orientación, en la etapa actual de «mundialización de la economía », aún no se da y sólo puede obtenerse mediante la «lucha».

En el n. 19 de la Centesimus annus el Papa sostiene que el capitalismo «converge» con el totalitarismo comunista al «rebajar al hombre a la esfera de lo económico» cada vez que «niega la existencia autónoma y valor a la moral y al derecho, a la cultura y a la religión». Es esta, pues, la conclusión: el capitalismo podrá ser propuesto al Estado y al tercer mundo, si la «lucha» por corregirlo logra «encuadrar» su «libertad económica» en un «sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral». De otra manera, los riesgos y los daños serían enormes.

La Centesimus annus señaló, por primera vez en la historia, como podría conformarse el anticapitalismo teóricamente profesado por los Papas. Y con el triunfo del Occidente ha vuelto a proponer a la Iglesia católica como única voz activamente anticapitalista en la escena mundial.

La actitud crítica frente al capitalismo se articulará en los albores del 2000, como crítica del proceso de globalización.  «La Iglesia seguirá colaborando con todas las personas de buena voluntad para asegurar que en este proceso triunfe la humanidad entera, y no sòlo una élite rica que controla la ciencia, la tecnología, la comunicación y los recursos  del planeta en detrimento de la gran mayoría de sus habitantes (27 de abril de 20001, discurso a la Academia Pontifica de ciencias Sociales).”


Luigi Accattoli: “La audacia de la misión en la opción por los pobres” publicado en Totus Tuus Nr 2 Mar/abr 2009