Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 29 de abril de 2017

Breve historia del inicio de la devoción a la Divina Misericordia (3 de 4)


Después del viaje del Primado Wyszyński a Roma el padre Sopoćko confiaba que la Santa Sede pronto aprobaría el culto. Por otro lado, no obstante, le preocupaban las voces que llegaban de Roma acerca de las dificultades y las reservas por lo que se refería a las formas de su difusión y que el culto estuviese siempre ligado a las visiones no aprobadas de Sor Faustina. Dichos temores no eran vanos pues el 6 de marzo de 1959 fue publicada la notificación de la Congregación del Santo Oficio que anunciaba que era necesario interrumpir la difusión de las imágenes y de los escritos que representaba a la Divina Misericordia en la forma presentada por Sor Faustina y se solicitaba la intervención decidida de los obispos para emitir la orden de sacar de circulación las imagines antes mencionadas que ya se encontraban expuestas para el culto.  No obstante la Congregación no prohibia venerar a Dios en Su Misericordia ni difundir el culto, independientemente de las visiones de Sor Faustina.
Paralelamente a la notificación,  la Congregación del Santo Oficio emitió un decreto especial.  Todo ello fue transmitido al Primado Wyszyński con la recomendación de hacerlo extensivo a los obispos ordinarios.    Entre las prohibiciones del Decreto se incluía la advertencia dirigida al padre Sopoćko que interrumpiera la propagación de las visiones de Sor Faustina y las devociones propuestas.

El padre Sopoćko recibió la sentencia de la Congregación con tranquilidad pues de alguna manera ya se esperaba tal decisión.  Se alegró, sin embargo, porque lo sentenciado comprobaba lo que ya había predicho Sor Faustina previendo adversidades y dificultades para la difusión del culto además de enfrentarse a la posibilidad de una derrota por la obra a ella encomendada. El aceptó humildemente las amonestaciones que le estaban dirigidas si bien estaba convencido que todo se debía a  incomprensiones e informaciones erróneas.  Además,   estaba dispuesto a soportar amonestaciones aun más severas para que la ciencia de la Misericordia Divina pudiese ser divulgada. Por cuanto se refería al futuro del culto estaba convencido que – basado exclusivamente en las Sagradas Escrituras, tradiciones y liturgia y desaparecidas las exigencias del decreto debidas al factor humano -  no solo seria doblado sino reforzado y profundizado.

Obedeciendo a las prohibiciones de la Congregación las visiones de Sor Faustina dejaron de mencionarse en las publicaciones y tampoco se hacía referencia a sus expresiones. Se actuó con mucha prudencia para que no dejar lugar a sospecha alguna que no se acogían a las prohibiciones y al mismo tiempo para no desistir de  la causa del culto de la Misericordia. Pero, por otra parte, Sopoćko no se sentía privado de la posibilidad de seguir buscando la aprobación.  En 1959 se publicó en Londres el primer volumen de su obra Misericordia Divina en Sus obras, y en 1962 en Paris los dos tomos siguientes. En 1961 fueron publicados dos libros de oraciones: Veneramos a Dios en su Misericordia y la Novena y otras oraciones a la Divina Misericordia. En 1967 se publico el tratado latino titulado: Domine, miserer nobis! De Christo Salvatore Miserentissimo adorando et de sua misericordia generi humano imploranda.  Con este trabajo el padre Sopoćko esperaba que fuese aprobada la fiesta de la Divina Misericordia e intentaba distribuirlo a los padres del Concilio, además de presentarselo al Papa.  El mismo año 1967 salió un cuarto volumen: Divina Misericordia en Sus obras.  Con este volumen se perseguía el objetivo de demostrar la exigencia de venerar a Dios en Su Misericordia, para representar la idea de la Divina Misericordia contenida en la liturgia de la Iglesia y de justificar la necesidad de la fiesta. El padre  Sopoćko, también en este caso, esperaba que con este trabajo en latín se contribuiría a la aprobación de la fiesta de la Divina Misericordia.   

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 (traducido de Il camino di santitá di Don Michele Sopocko de D. Henryk Ciereszko, Librería Editrice Vaticana, 2008 - original publicado en Cracovia en 2002 por Wydawnictzo WAM

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