Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

jueves, 31 de enero de 2013

Juan Pablo II y los enfermos de lepra (2 de 4) Testimonio de Arturo Mari


En una visita al semanario católico polaco “Niedziela”  el “fotógrafo del Papa” Arturo Mari  le confia al Director del semanario,  el padre Ireneusz Skubis,  escenas conmovedoras de su vida al lado del beato Juan Pablo II. 



A la pregunta de:
Entre tantos encuentros con el Santo Padre cual es el que más recuerda? del padre Skubis, Arturo Mari en un testimonio fuerte y estremecedor, responde:

“Es difícil decirlo. Sus momentos más emotivos fueron aquellos con los niños. Pero el encuentro que me conmovió mucho fue la visita de Juan Pablo II a la isla de los leprosos.   Fue durante su visita pastoral a Corea del Sur (1984) El Cardenal Kim,. Arzobispo de Seul quería  limitar la visita del Santo Padre y excluir entre otros aquel encuentro. Pero Juan Pablo II no quiso renunciar a  nada. Volamos en helicóptero a la isla poblada solamente por leprosos. Después del saludo de los niños el cardenal invito al Papa a un edificio blanco grande. La visita estaba programada para dentro de algunos minutos. Acorde con mi trabajo yo me adelante un poco. Entré al edificio y cubrí mi cara con mis manos. Me arrodille y comencé a orar. No podía hacer mi trabajo….El Santo Padre llegó, miró, cayó sobre sus rodillas y se quedo rezando durante 8 minutos. Luego se levanto. El protocolo del encuentro establecía  que el Papa dijese algunas palabras y diera su bendición. Pero él se dirigió directamente hacia los leprosos. El Cardenal Kim trato de detenerlo. Sin embargo, el Santo Padre rechazo la  mano del cardenal con un gesto decidido y se encaminó hacia ellos.   Se encontró con 800 leprosos, con cada uno de ellos, tocando sus rostros y besándoles.  Usted comprende lo que es ser leproso: alguien sufriendo de esa enfermedad no tiene ojos, nariz o cara – se le ve solamente una boca deformada.  Todo el cuerpo esta deteriorado, casi corrupto, las manos encorvadas, torcidas. Lo digo porque a menudo vemos descripciones falsas de su situación. Lo recuerdo muy bien, también en mi corazón.”

miércoles, 30 de enero de 2013

Juan Pablo II y los enfermos de lepra (1 de 4 )


La lepra,  conocida también como la enfermedad de Hansen es una enfermedad tan antigua como el mundo, prácticamente desaparecida  de los países europeos,  pero activa mayormente en países o zonas pobres.    Hasta no hace tanto tiempo los enfermos no solo eran tratados como parias sino que además eran objeto de experimentos por  desconocimiento de las características y cura de la  enfermedad.   Hoy se sabe  que la lepra es de difícil contagio, existen medicamentos  muy eficaces que permiten que el tratamiento sea ambulatorio y en la gran mayoría de los casos la cura es total. La Organización Mundial de la Salud informa que de los 5,1 millones de casos en 1985, la cifra descendió a 805.000 en 1995,  a 753.000 a fines de 1999 y a 181.941 en 2011, otras fuentes citan cerca de 220.000.


Un santo hombre que se dedico a los enfermos de la lepra fue el Padre Damián de Molokai, beatificado por Juan Pablo II en 1995 y canonizado por el Papa Benedicto XVI en el 2009. Dicen que la Beata Teresa de Calcuta presento al Papa Juan Pablo II más de un millón de firmas de leprosos pidiéndole la beatificación de quien es ahora el  Santo de los leprosos Jozef Van Veuster, Padre Damián.




En el extenso viaje de 10 días realizado en el mes de mayo de 1980 Juan Pablo II quiso que su última visita en África fuera dedicada a los enfermos de lepra y asi el 12 de mayo visito la leprosería de Adzope en la Costa de Marfil.  Desde allí visitaba en espíritu a a todos los leprosos y enfermos del país y de toda África.
En 1990 Juan Pablo II visito el leprosorio de Cumura (Guineau Bissau) en una activísima visita apostólica (39 mensajes) a Cabo Verde, Guinea Bissau,  Malí, Burkina Faso y Chad (25 de enero - 1 de febrero) .

En ese Mensaje el Papa recordaba que “en la antigua tradición bíblica la curación de la lepra estaba asociada al concepto de purificación, como queriendo recordar que para ser completamente erradicada la humanidad debía purificarse de las múltiples formas de egoísmo y de indiferencia al dolor del otro,  que perturban el espíritu.  Cuando el corazón de todos se abra mas generosamente a las necesidades del hermano – decía el Papa - , se librarán por cierto también de este mal  Si el extraordinario progreso de la ciencia y de la técnica se pone sin reservas al servicio del hombre, mediante los dones divinos de la inteligencia y de la gracia serán instrumentos de las virtudes sanativas de Jesús, médico de almas y de cuerpos.”

Pero la visita del papa Juan Pablo II que evidentemente marcó historia con los enfermos de lepra fue la de Sorokdo, esa pequeña isla en la costa sudoeste de Corea,


 con una colonia de leprosos de más de 100 años.  Los enfermos fueron alojados allí después de haber sido marginados y menospreciados por la sociedad.  La Isla de Sorokdo se conectaba con la península solamente por medio del servicio de ferry.  La colonia creció rápidamente hasta albergar un máximo de 6.000 pacientes, abarrotados en pequeñas barracas sujetos a una férrea disciplina y con prohibición de abandonar la isla.  El hospital aun sigue activo y alberga pocos pacientes casi todos mayores de 60 años.  Ahora la isla cuenta con un puente de acceso  inaugurado en el 2009, pero los enfermos siguen necesitando un permiso de su médico para abandonar el lugar.  El lugar se puede visitar, pero debe tenerse en cuenta que toda la isla es considerada un hospital y que por lo tanto hay partes abiertas al público y otras de acceso restringido. (hay mas fotografías eneste sitio) 
Mas fotografías aquí.

La visita del papa Juan Pablo II a la isla de Sorokdo esta magníficamente documentada en  tres emocionantes testimonios, que publico en tres posts por separado,  con palabras de Arturo Mari, Joaquin Navarro Valls y J.L. Martin Descalzo. Los testimonios de Navarro Valls y Martin Descalzo fueron publicados por el diario ABC. El testimonio de Arturo Mari es parte de una entrevista que le realizara el semanario católico polaco Niedziela:

martes, 29 de enero de 2013

Karol Wojtyla Canción sobre el sol inagotable, 14






Señor, perdona a mi pensamiento, por no amarte lo bastante;
Perdona a mi amor, por estar tan atado al pensamiento,
Que con el pensamiento frío te abraza
En vez de hacerlo como hoguera ardiente.

Pero acepta, Señor, este asombro, que en el corazón estalla,
Como el arroyo en su manantial
Signo de que allí vendrá el ardor –
Y no rechaces, Señor, este asombro, que desde mi frialdad brota,
Al que un día vas a satisfacer con la piedra ardiente
de tus labios.

No, no rechaces, Señor, este asombro,
que  no es nada para Ti, porque estás entero en Ti,
pero lo es todo para mi y en él siempre pienso;
en un torrente que rompe en las orillas,
antes que al océano inmenso entregue su caudal de
angustia.
1944

(Karol Wojtyla: Poesías, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1993)

sábado, 26 de enero de 2013

“Testimonio” película con los recuerdos del cardenal Stanislaw Dziwisz en español



En el blog de Felipe de Urca Juan Pablo Inolvidable invito ver la película (en español) del valiosísimo testimonio del secretario de nuestro querido Papa  Juan Pablo II durante casi cuarenta años,  doce en Cracovia y veintisiete en Roma.

La película está basada en los recuerdos del Cardenal Stanislaw Dziwisz publicados en forma de libro con el titulo Una vida con Karol – conversaciones entre el cardenal Dziwisz y Gian Franco Svidercoshi, un periodista y escritor que ha vivenciado profundamente el pontificado de Juan Pablo II.  La película está conformada por material documental salpicado con hechos históricos.

Yo tenia la película en italiano y polaco, pero no en versión española, así que - acompañando a sus lectores - desde aqui agradezco  sinceramente  a Felipe haberla puesto a disposición en su blog.  

Invito también ver mis posts Siguiendo sus huellas y Testimonio documental basado en el libro


Los grandes eventos del Año de la Fe con Benedicto XVI



Ayer 25 de enero,  el día de la memoria de la conversión de San Pablo Apóstol el Santo Padre Benedicto XVI presidió,  en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma,  las tradicionales Vísperas Ecuménicas,  como conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.  

Con esta celebración ecuménica de ayer por la tarde que forma parte de los grandes eventos del Año de la Fe iniciaba la serie de grandes eventos que tendrán lugar este año 2013.  El Año de la Fe concluirá el 24 de noviembre próximo.

“La comunión en la misma fe es la base del ecumenismo decía el Santo Padre Benedicto XVI en su homilía.  La unidad, en realidad, es un don de Dios inseparable de la fe;  lo expresa de manera eficaz san Pablo: «Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.  Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.» (Ef 4,4-6)

La homilía del Santo Padre por ahora solo está en versión italiana en el sitio de la Santa Sede,  pero seguramente en los próximos días podrá encontrarse aquí   en español o dentro de las homilías del Santo Padre en este sitio. 

miércoles, 23 de enero de 2013

San Francisco de Sales, “doctor del amor divino”




“Francisco de Sales, consejero de Papas y de príncipes, dotado de grandes cualidades espirituales, pastorales y diplomáticas, fue un hombre de unidad en una época en que las divisiones constituían una herida en el costado de la Iglesia. Se preocupó, en particular, por restablecer la unidad de su diócesis y por mantener la comunión en la fe, basando su acción en la confianza en Dios, en la caridad que todo lo puede, en la ascesis y en la oración, como subrayó en un auténtico discurso programático poco después de su ordenación sacerdotal, puesto que -decía- es así como debemos vivir la regla cristiana y comportarnos verdaderamente como hijos de Dios (cf. Sermón para el arciprestazgo:  Oeuvres complètes, edición de Annecy, VII, p. 99 ss). Más tarde explicaría lo que es en verdad la caridad teologal:  "La caridad es un amor de amistad, una amistad de dilección, una dilección de preferencia, pero de preferencia incomparable, soberana y sobrenatural, que es como un sol en toda el alma para embellecerla con sus rayos, en todas las facultades espirituales para perfeccionarlas, en todas las potencias para moderarlas, y en la voluntad, como su sede, para residir allí y hacer que quiera y ame a su Dios sobre todas las cosas" (Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 165)”

San Francisco de Sales tuvo como modelo a San Carlos Borromeo, el santo patrono de Juan Pablo II y se esmeró – decía el Santo Padre Juan Pablo II con ocasión del IV Centenario de la Consagración Episcopal de San Francisco de Sales - por formar a los sacerdotes, sobre todo instituyendo para ellos conferencias mensuales, a fin de dar a las ovejas sin pastor pastores misericordiosos que les enseñaran el misterio cristiano y celebraran cada vez más dignamente los sacramentos de la Eucaristía y de la reconciliación. Puso especialmente cuidado en hacer que el clero y los fieles descubrieran que la penitencia es un momento de encuentro con el amor del Señor, que acoge a todos los que van a pedirle humildemente perdón.”

Francisco de Sales – continuaba en su Mensaje Juan Pablo II  “doctor del amor divino, no descansaba hasta que los fieles acogían el amor de Dios, para vivirlo plenamente, orientando su corazón a Dios y uniéndose a él (cf. Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 40 ss). Así, bajo su guía, numerosos cristianos han recorrido el camino de la santidad. Él les mostró que todos están llamados a vivir una intensa vida espiritual, cualquiera que sea su situación y su profesión, ya que, al ser "la Iglesia un jardín esmaltado de flores infinitas, necesita tenerlas de diversas grandezas, de diversos colores, de diversos perfumes, en suma, de diferentes perfecciones. Todas tienen su valor, su gracia y su esplendor, y todas en conjunto, con su variedad, forman una perfección muy agradable de belleza" (ib., p. 111).

Hombre bondadoso y dulce, que sabía manifestar la misericordia y la paciencia de Dios a aquellos con quienes se encontraba, propuso una espiritualidad exigente pero serena, fundada en el amor, dado que amar a Dios "es la mayor felicidad del alma en esta vida y por toda la eternidad" (Carta a la Madre Marie-Jacqueline Favre, 10 de marzo de 1612:  Oeuvres complètes XV, p. 180). Con gran sencillez, formó a todos en la oración:  "Es necesario que se postre ante Dios y permanezca allí a sus pies; así él comprenderá que, con esta humilde actitud, usted es suya y quiere su ayuda, aunque no pueda hablar" (Carta a Juana Francisca Frémyot de Chantal, 14 de octubre de 1604: Oeuvres complètes XII, p. 352). Se esforzó por conducir las almas hasta las cimas de la perfección, procurando unir a las personas en torno a lo que es el centro de la existencia, la vida de intimidad con el Señor, gracias a la cual el hombre puede recibir la perfección y hacerse mejor (cf.Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 49). Se preocupaba de que cada uno volviera a Cristo y recomenzara desde él, para llevar una vida buena, puesto que Dios ha dado a cada uno el gobierno de sus facultades, que conviene poner bajo el primado de la voluntad (cf. ib.,pp. 23-24).”

Enero 2013