Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

miércoles, 3 de marzo de 2010

Visita cardenal Stanislaw Dziwisz a Cuba (2)


Sia lodato Gesucristo
Fernando E. Pijuan Rojas, seminarista del 2do año de Teología del Seminario San Carlos y San Ambrosio.
La Habana, 24 de febrero de 2010.

“Con un espìritu, profundamente catòlico, comenzamos las últimas horas de la mañana de ayer en el Seminario San Carlos y San Ambrosio. Hacia las 10.30 se reunió con nosotros el Emmo. Sr. Cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia y Secretario del Venerable Juan Pablo II. El Arzobispo en cuanto llego al Aula Magna pronuncio la jaculatoria Sia lodato Gesucristo, la cual siempre pronunciaba el papa polaco al comenzar cualquier audiencia o reunión. Tras habernos dirigido unas palabras en español, respondió brevemente a algunas inquietudes formuladas por los presentes.
En primer lugar nos hablo un poco de la vida eclesial en Polonia durante le comunismo y después de él, luego a partir de las preguntas nuestras fue esbozando la figura de Juan Pablo II como el sacerdote fiel, hombre de la liturgia, hombre de los jóvenes, a los cuales veía como receptores de su mensaje central “No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo” y a la vez los exhortaba a ser transmisores de esto a todo el mundo. Recalcó su profunda convicción ante la misión que Dios le confiaba , al punto de preferir la muerte cuando se da cuenta en sus últimos días que su condición física no le permitía ni bendecir ni hablar a las gentes. Juan Pablo II, afirmó Dziwisz, era un hombre fuerte, defensor de la vida y los pobres, y su fuerza tenia como fuente la oración, la adoración eucarística, los ejercicios piadosos, el tomar distancia de las noticias sensacionalistas y a menudo falsas para solo clavar su mirada en Cristo y éste crucificado. También nos comento el Cardenal acerca de su convivencia con él, catalogándola de familiar, aunque el veía en el Papa Juan Pablo II a su padre y maestro, mas que a su amigo.
Como colofón del encuentro, hacia las doce del día el obispo rezo el Ángelus, e impartió la bendición. Su voz grave y discreta, su español un poco difícil de entender, su carácter jovial y su talante profundamente sacerdotal nos evocaba la figura del anciano Papa cuando visito nuestra patria en 1998.

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