Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 3 de febrero de 2012

Jerzy Popieluszko Misas por la patria – recuerdos de Jean Offredo (4 de 4)


El capellán de Solidaridad

Jerzy Popieluszko ha muerto. Acababa de cumplir 37 años. Había nacido el 23 de septiembre de 1947 en la región de Bialystok, noroeste del país, en el caserío de Okapy, dependiente de la aldea de Suchowola.  Áspera comarca es el Este de Polonia, muy cerca de la frontera con la Unión Soviética.    Región de bosques donde la vida no siempre se presenta color de rosa, porque el suelo no es rico y sus habitantes necesitan coraje para extraerle su sustento. A veces, por fortuna, primos distantes envían desde los Estado s Unidos algunos bienvenidos dólares.  Maria y Wladyslaw, los viejos padres de Jerzy viven aún en la granja Nro 17 de Okapy, dolorosamente acongojados por la muerte de su hijo. Ese hijo que tanto amaban, que siempre había sido el primero de la clase y que un buen dia, no bien concluido el bachillerato y cumplidos los 18 años, les anunció su deseo de entrar en el seminario de Varsovia. Declaración que no los sorprendió en modo alguno y recibieron simplemente, a la manera polaca, como una señal de Dios.

Jerzy Popieluszko fue ordenado sacerdote por el cardenal Wyszinski el 27 de mayo de 1972. El primado no tardaría en manifestar su gran confianza en ese joven sacerdote cuya inteligencia y espiritualidad asombraban a quienes lo conocían, a los que sabía reconfortar e infundir entusiasmo.

Durante ocho años ejerce su ministerio en distintas parroquias de los alrededores de Varsovia, en Zabki, en Anin, después en la capital misma, en contacto con las parroquias del Niño Jesús, de Santa Ana, parroquia del mundo estudiantil y universitario. También se ocupa en las obras de caridad de los hospitales de Varsovia; será el jefe del servicio médico durante los viajes de Juan Pablo II en 1979 y 1983, así como durante los funerales del cardenal Wyszinski.

Pero  ya en junio de 1980 se opra en su vida un giro decisivo, cuando el cardenal Wyszynski lo designa vicario de San Estanislao Kostka, en el barrio de Zoliborz. Todavía lo veo en el momento en que, después de almorzar juntos en Santa Ana, me da sus noticias, coordinándolas: “Será un trabajo distinto”. Sí, distinto, porque dos meses después….

Cuando estalla el verano polaco, con su cortejo de huelgas en Gdansk, Sczezin, Silesia, Varsovia, toda la iglesia se moviliza. En todas partes, los huelguistas piden que a las fábricas ocupadas acudan sacerdotes par oficiar misas.

En Varsovia, durante la última semana de agosto, los obreros de Huta Warszawa, gran platna siderúrgica, envían a una delegación ante el cardenal Wyszinski. Este designa capellán de esos trabajadores al padre Popieluszko.

Escuchémoslo narrar a una revista católica polaca, en mayo de 1983, esa asombrosa experiencia, su primera misa en medio de los metalúrgicos:
«Jamás olvidaré ese día, ni la misa que dije. Tenía un miedo tremendo; nunca me había visto en semejante situación. ¿Qué ambiente iba a encontrar? ¿Cómo me recibirían? ¿Dónde celebrar la misa?       Quien leería los textos, quién cantaría? Esas preguntas, que me parecen hoy ingenuas, me atormentaron en camino a la fábrica. En las puertas de la acería experimenté mi primera conmoción fuerte. Una densa multitud me esperaba, sonriente y a la vez llorando. Me aplaudieron y, por un instante, creí que atrás de mi venía alguna celebridad. Pero no, esos aplausos eran sólo para mí primer sacerdote que hubiera franqueado alguna vez el portal de la acería. Entonces me dije que ovacionaban así a la Iglesia, que desde hacía 30 años llamaba a las puertas de las fábricas.»

« Todas mis dudas anteriores resultaron carecer de fundamento: en medio del sitio estaba preparado el altar, así como una cruz que después fue plantada a la entrada, y tras sobrevivir a los días más negros, se encuentra siempre allí, rodeada de flores. Incluso habían construido un confesionario improvisado. También estaban allí los lectores. Lo que fue escuchar esas voces roncas, habituadas al reniego, leer con solemnidad los textos sagrados….Después, de millares de bocas, surgió como un trueno el grito: ´´Alabado sea Dios´´. También comprobé que sabían cantar, y mejor que en las iglesias. Antes de empezar, se confesaron. Yo estaba sentado en una silla, apoyada la espalda contra un montón de chatarra, y esos hombres duros, en overoles de trabajo azules, manchados de grasa, se arrodillaron en el suelo sucio e impregnado de herrumbre.»

Fue el comienzo de  un compromiso cotidiano, sin interrupciones, al servicio de los obreros polacos, al servicio de Solidaridad, ese sindicato que habían creado, libremente, para sí mismos.
¿Elección política? ¿Combate ideológico? Cuando se le formulaba la pregunta, Popieluszko sonreía, así seguro de jugarle una buena pasada a su interlocutor al contestarle: «“No simplemente vivir el Evangelio y ser testigo de Jesucristo. Testigo de la verdad, la justicia, la libertad.». Durante los 500 dias de Solidaridad, del 14 de agosto de 1980 al 13 de diciembre de 1981, la actitud de Jerzry Popieluszko es la de una presencia activa junto a los siderúrgicos de Huta Warsawa. Los ayuda como puede, los apoya, los alienta, pero con espíritu de servicio y devoción por Polonia, sin odio  ni acrimonia algunos.  Para èl, como para millones de polacos, la firma de los históricos acuerdos de Gdansk y el nacimiento de Solidaridad, el diálogo que, como quiera que sea, parece instaurarse entre el poder y el nuevo sindicato, el entusiasmo que se manifiesta en la juventud – Polonia es uno de los países de mayor proporción de jóvenes -, constituyen signos de que quizás el país esté a punto de modificar su fisonomía. Hay altibajos, pero se avanza, prudentemente. El romanticismo polaco debe pactar con la situación geopolítica….

Sin embargo, pronto es necesario desistir. El otoño de 1981 es una temporada  no poco tensa en Polonia. En el seno de Solidaridad, las pasiones se exacerban como consecuencia de la negativa de las autoridades a cumplir lo pactado en Gdansk, a pesar de los desesperados llamamientos que lanza Lech Walesa a favor del diálogo.

El 4 de noviembre de 1981, se cree posible llegar a un acuerdo “entre polaos”. Ese dìa se sientan en torno de una mesa el general Jaruzelski, el cardenal Glemp y Lech Walesa, es decir, el pdoer, la Iglesia y Solidaridad.   Se trata de un momento histórico, ¡ay!, de corta duración. El “entendimiento nacional” no se consuma: el Kremlin ha resuelto algo distinto. Y sobrevienen la demencial noche de diciembre, la noche del 12 al 13, y el estado de emergencia, “estado de guerra”, lo llamarán pronto, simplemente, los polacos, en particular los jóvenes.
Confinamientos, arrestos, militarización de la vida pública: el general Jaruzelski implanta en Polonia una férrea vigilancia. En la caza de militantes descuellan los Zomos, unidades antimotines de las fuerzas de seguridad, Estado de guerra que dura largo tiempo. “Suspendido” el 1 de enero de 1983, cuando en realidad la legislación de excepción aplicada antes, al tornarse corriente, prolonga ese estado de guerra….¡pacíficamente!

Es necesario esperar hasta el 22 de julio de 1984, conmemoración del 40º aniverasrio de la instauración de un gobierno comunista en Polonia, para que se proclame una amnistía amplia.

Coherente en todo con su solidaridad con los obreros de Varsovia, Jerzy Popieluszko reacciona vivamente al proclamarse el estado de guerra. “Salvaguardar la propia dignidad”, dice, “significa vivir de acuerdo con la propia conciencia”. Y lo prueba con sus célebres “misas por la Patria”.

2 comentarios:

Miguel dijo...

¿Puede conseguirse ese libro en España?

Ludmila Hribar dijo...

Hola Miguel. Gracias por la consulta. He averiguado aqui con Editorial Atlantida, quienes publicaron el libro en su momento, pero ya no esta disponible. Si no puedes conseguirlo avisame y te lo voy scaneando y enviando en partes. Para alguien que esta profundamente interesado en el tema, es un libro valiosisimo. Aqui en este momento hay disponible un ejemplar en MErcado Libre : http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-429100933-el-camino-de-mi-cruz-misas-en-varsovia-popieluszko-jerzy-_JM
pero no se como podrias llegar a arreglar. Puedes enviarme un email hribarmila@speedy.com.ar