Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 20 de octubre de 2014

Aquellos días de septiembre y octubre de 1978 en el recuerdo de Wanda Poltawska 5 de 6

20 de octubre de 1978

Querida Dusia:
Me alegra haber podido escuchar por teléfono el 17 de octubre tanto tu voz como la de Andrzej y la de Marian. Estoy muy contento de que vengáis aquí. Espero poder reunirme con vosotros, contigo de forma «familiar», no «colectiva». Aunque sea brevemente. El Señor Jesus quiso que lo que a veces se decía, lo que tú misma dijiste el día después de la muerte de Pablo VI, se hiciera una realidad. Doy gracias a Dios por haberme dado esta vez tanta paz interior – una paz que claramente me faltaba en agosto – que me ha permitido vivir todo esto sin tensiones. Confío en que Él y su Madre lo guiarán todo, incluidas estas relaciones, preocupaciones y responsabilidades más personales.  Tengo la convicción de que si no sigo la llamada, lo puedo echar todo a perder en estas relaciones.
Sabes que, en medio de todo esto, pienso en ti. Desde hace más de veinte años, desde que Andrzej me dijo por primera vez, «Duska estuvo en Ravensbrück», en mi conciencia surgió la convicción de que me fuiste entregada y asignada por Dios para que yo, en cierto sentido, pudiera «compensar» lo que tù sufriste allí. Y pensé sufrió por mí. Dios me ahorró aquella prueba, porque ella estaba allí. Se podría decir que ese convencimiento era «irracional», pero siempre ha estado en mí, y lo sigue estando.
Desde esta perspectiva, se ha desarrollado progresivamente toda la conciencia de la «hermana». Y esa dimensión también pertenece a la dimensión de toda la vida. Ella también permanece.
¡Mi querida Dusia! Toda esta dimensión permanece en mí, y debe permanecer en ti. Siempre ha estado arraigada y «asentada» en Dios, en su gracia – ahora hay que asentarla aún más -. Por eso fueron tan buenas las palabras que escuché  por teléfono el día 17: «Estaremos contigo». Habrá que realizarlas de una forma nueva. Todavía no sé cómo hacerlo en detalles, pero confío en que el Señor Jesús nos lo enseñará  tal y como nos lo enseñó durante veinte años. Yo mismo me he sorprendido, y a veces, he pensado con temor: ¿Qué procede de Él y qué procede de «mi», pudiendo estar contaminado por la debilidad humana? A veces ese miedo prevalecía en mí – y tú también lo has visto. Pero más frecuentemente me ha sorprendido cuán lejos llega su Gracia, hasta qué punto Él, el Creador y Redentor, acepta en el ser humano, en la humanidad, todo aquello que el ser humano no es capaz de aceptar. Los dos éramos conscientes de ello. Debo admitir que, desde fuera, el padre Tadeusz me ha ayudado mucho en esto y, a veces – aunque de forma más indirecta – también me ha ayudado el padre Marian. Lo menciono porque se trata de hablar de personas que podrían ayudarte cuando yo no esté allí.
Sin embargo, quiero seguir caminando contigo, en cierto sentido, un día tras otro. No sólo con la oración constante, sino también con una cadena de «pensamientos-meditaciones», como las he hecho recientemente. Al igual que esta vez., Así lo demuestran los folios de papel amarillo adjuntos. Aparte de eso, no puedo «emigrar» completamente – lo cual es comprensible – de Cracovia, ni de toda Cracovia, pero sobre todo de las personas más cercanas, que siempre encontrarán hospitalidad aquí en mi casa, o por lo menos tendrán la posibilidad de reunirse conmigo.
Antes del dia 14 de este mes escribí desde Roma a Kasia y a Marysia. Le pedí a Kasia que también saludase a Andrzej. En tu última carta, tus palabras: «el verano está dando sus frutos en Basia» me dieron una gran alegría. Espero que – a pesar de todas las decepciones – todo se arregle de alguna manera con la ayuda de Dios. También creo que quizás, por fin deje de «vengarse» en la persona de Andrzej. Estaremos en contacto a los pies del Santísimo Sacramento, a través de la Santa Misa, a través de la oración, y también en aquellas ocasiones que sean humanamente posibles. Naturalmente que el correo solo desempeñará un pequeño papel.
También me gustaría que examinaras minuciosamente todos tus «cuadernos», que seleccionaras aquellos textos, de los que te hablé, y que simplemente destruyeras el resto. Pero es preciso hacer una selección porque hay textos estupendos, sobre todo del primer período: el camino iluminador. Luego el sufrimiento interior o los problemas de la vida cada vez se hacen sentir más.
Precisamente son esos los problemas que recientemente te alejaron del trabajo en la DR (*). Pero estoy convencido de que es preciso no desperdiciar tu enorme experiencia a caballo entre la medicina y la labor pastoral. La experiencia y, al mismo tiempo, la visión precisa de las cosas bajo la luz de la fe y de la doctrina. Encomiendo este problema a la Madre del Buen Consejo.
Y te encomiendo a ti  toda entera y a todos vosotros: Andrzej y Kasia, con su Andrzej y sus bebés que  todavía nacerán, y Anka y las «gemelas»: durante los dos últimos años me he «comunicado» en cierto modo con ambas, con Marysia y con Basia. Tengo confianza. La gracia de Dios es más fuerte que nuestras debilidades. «Todo lo puedo en aquel que me fortalece».
Hno

Wanda Półtawska: Diario de  una amistad - , La familia Połtawski y Karol Wojtyła, San Pablo 2011

(* en polaco son las iniciales de Duszpasterstwo rodzin, que quiere decir pastoral familiar.


2 comentarios:

eligelavida dijo...

¡Qué bonita carta! Merece la pena leer el libro. Un abrazo!

Ludmila Hribar dijo...

No solo para leer sino para meditar y reflexionar. Es un libro-tesoro.