Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 27 de junio de 2015

Nuestra señora del Perpetuo Socorro

Hoy se celebra la fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de los misioneros redentoristas . El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa Maria la Mayor en Roma. Los redentoristas abren hoy las celebraciones del 150º aniversario de la entrega de la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro a la Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas) por parte del Beato Papa Pìo IX, con la intención de darla a conocer al mundo entero. Las celebraciones culminaran el 27 de julio de 2016. En la página de Corazones Org podemos leer una detallada historia de esta imagen original y de la devoción a Nuestra Señora. 


Esta imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro también se venera en la Basílica menor en honor a la Presentación de la Santísima Virgen,  iglesia parroquial de Karol Wojtyla, cuyos orígenes datan de 1325.  El Papa Juan Pablo II en su viaje apostólico de 1999 también visitaba su pueblo natal.   En esa ocasión con profunda emoción,  pues no solo visitaba sus orígenes, su gente y sus lugares, sino que también coronaba la tan querida imagen de Ntra. Señora expresaba “con veneración beso también el umbral de la casa de Dios, de la iglesia parroquial de Wadowice, y en ella el baptisterio, en el que fui injertado a Cristo y acogido en la comunidad de la Iglesia.”  Después dirigía sus pasos “a la capilla de la Santa Cruz, para contemplar nuevamente el rostro de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en su imagen de Wadowice. Lo hago con una alegría particularmente grande hoy porque tengo la posibilidad de coronar esta imagen, como signo de nuestro amor a la Madre del Salvador y a su Hijo divino. Es un signo muy elocuente sobre todo porque, como me han dicho, estas coronas han sido confeccionadas con vuestras joyas, algunas muy valiosas, que están unidas a un recuerdo particular, a alguna circunstancia especial, a pruebas o a nobilísimos sentimientos familiares, de esposos o novios. Y a ese regalo material habéis añadido el don del espíritu, la oración de consagración a la Madre de Cristo que visitó vuestras casas. Estad seguros de que vuestro amor ardiente a María nunca quedará sin recompensa. Precisamente este vínculo recíproco de amor es, en cierto sentido, portador de gracias y prenda de una ayuda incesante, que, por obra de María, recibimos de su Hijo divino.

Invito leer la homilía completadel Papa Juan Pablo II donde recuerda con mucho afecto lugares, personas y costumbres de su querido pueblo.