Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 8 de octubre de 2021

Los tres catecismos universales de la Iglesia Católica

 


1)      CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA 

Después de exhaustivos debates y reuniones  el 11 de octubre de 1992, al celebrarse el trigésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II el Papa Juan Pablo II, mediante su   Constitución Apostólica Fidei Depositum  presenta el  Catecismo de la Iglesia Católica, obra que el mismo Papa  había confiado en 1986 a una Comisión de doce cardenales y obispos, presidida por el cardenal Joseph Ratzinger. El proyecto fue objeto de una amplia consulta a todos los obispos católicos, a sus Conferencias episcopales o Sínodos, a institutos de teología y de catequesis. De hecho este catecismo, tal como explicaba el Papa en el Prólogo,  “no está destinado a sustituir a los catecismos locales debidamente aprobados por las autoridades eclesiásticas, los obispos diocesanos y las Conferencias Episcopales, sobre todo cuando estos catecismos han sido aprobados por la Santa Sede.”

En este blog bajo el etiquetado Catecismo  ya se ha hablado de esta publicación.  Vuelvo a publicar aquí una breve historia también mencionada allí. 

Respondiendo a una inquietud surgida de la Asamblea de Obispos del 25 de enero de 1985 sobre la necesidad de un "texto de referencia" en materia de fe y de moral, en el año 1986 se encargó preparar un proyecto del catecismo a una Comisión bajo la presidencia del cardenal Joseph Ratzinger. Después de vastas consultas y estudios el Catecismo fue aprobado y promulgado el 25 de junio de 1992 y presentado como Catecismo de la Iglesia “para una catequesis renovada en las fuentes vivas de la fe” mediante la Constitución Apostólica «Fidei Depositum» del 11 de octubre de 1992.
A 5 años de distancia de aquella presentación que acompañó la publicación del primer texto, en lengua francesa, el 15 de agosto de 1997 fue aprobada y promulgada la edición tipica latina mediante la Carta Apostólica «
Letamur Magnopere» que se transformaba asi en la edición definitiva del Catecismo.
Respondiendo luego a un pedido de los participantes al Congreso Catequistico Internacional de octubre de 2002, en el X aniversario de la publicación de la edición original del Catecismo de la Iglesia católica, Juan Pablo II decidió en febrero de 2003 la preparación de un Compendio que fué finalmente aprobado por el Santo Padre BXVI mediante el 
Motu Propio del 28 de Junio de 2005

COMPENDIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA 

El 28 de junio de 2005 el Papa Benedicto XVI mediante un Motu Proprio  presentaba el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica,  manual elaborado por una comisión especial de cardenales presidida por él cuando era cardenal. La exigencia de un volumen de este tipo surgió durante el Congreso Catequístico Internacional (2002) que conmemoraba los diez años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Se propuso al Santo Padre Juan Pablo II la puesta a punto de un compendio que respondiese a dos objetivos: la síntesis y la esencialidad. El texto tiene 205 páginas, con 598 preguntas y respuestas, quince imágenes, un apéndice (con las oraciones principales y comunes del cristiano y algunas fórmulas de doctrina católica) y un extenso índice analítico.

 En su Introducción al Compendio el entonces todavía Cardenal Joseph Ratzinger  explicaba que el Compendio había surgido a fin de responder a la petición del Congreso Catequético Internacional de 2002 y que Juan Pablo II instituía en 2003 una Comisión, presidida por él en su calidad de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y que son  tres las características principales  del Compendio: la estrecha dependencia del Catecismo de la Iglesia Católica, el estilo dialogal y el uso de imágenes en la catequesis.

(...) 

Ante todo, el Compendio no es una obra autónoma ni pretende de ningún modo sustituir al Catecismo de la Iglesia Católica: más bien remite a él constantemente, tanto con la puntual indicación de los números de referencia como con el continuo llamamiento a su estructura, desarrollo y contenidos.

(…)

 Como el Catecismo, también el Compendio se articula en cuatro partes, correspondientes a las leyes fundamentales de la vida en Cristo: .

«La profesión de la fe»

 «La celebración del misterio cristiano»

«La vida en Cristo.

«La oración cristiana»

El anuncio de la publicación del  Compendio fue dado a conocer el Domingo de Ramos de 2005 y fue presentado por el  Cardenal Ratzinger, Presidente de la Comisión especial.)

 - Si no funciona el enlace googlear “Introducción del Cardenal Joseph Ratzinger al Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)


YouCat

En su Prologo a este material “con vistas a la JMJMadrid 2011, el Papa Benedicto XVI comenta:  

Youcat tiene su origen, por decirlo así, en otra obra que se remonta a los años 80. Era un período difícil tanto para la Iglesia como para la sociedad mundial, durante el cual surgió la necesidad de nuevas orientaciones para encontrar un camino hacia el futuro. Después del concilio Vaticano II (1962-1965) y en el nuevo clima cultural, numerosas personas ya no sabían correctamente en qué debían creer propiamente los cristianos, qué enseñaba la Iglesia, si es que podía enseñar algo tout court, y cómo podía adaptarse todo esto al nuevo clima cultural.

El cristianismo en cuanto tal ¿no está superado? ¿Se puede todavía hoy ser creyentes razonablemente? Estas son las preguntas que se siguen planteando muchos cristianos. El Papa Juan Pablo II tomó entonces una decisión audaz: decidió que los obispos de todo el mundo escribieran un libro para responder a estas preguntas. Me confió la tarea de coordinar el trabajo de los obispos y de velar a fin de que de las contribuciones de los obispos naciera un libro —me refiero a un verdadero libro, y no a una simple yuxtaposición de una multiplicidad de textos—. Este libro debía llevar el título tradicional de Catecismo de la Iglesia católica y, sin embargo, debía ser algo absolutamente estimulante y nuevo; debía mostrar qué cree hoy la Iglesia católica y de qué modo se puede creer de manera razonable. Me asustó esta tarea, y debo confesar que dudé de que pudiera lograrse algo semejante. ¿Cómo podía suceder que autores esparcidos por todo el mundo pudieran producir un libro legible?

Debo confesar que incluso hoy me parece un milagro que este proyecto al final haya tenido éxito. Nos reunimos tres o cuatro veces al año durante una semana y discutimos apasionadamente sobre cada una de las partes del texto que mientras tanto se habían ido desarrollando.

En primer lugar se debía definir la estructura del libro: debía ser sencilla, para que los grupos de autores pudieran recibir una tarea clara y no tuvieran que forzar sus afirmaciones en un sistema complicado. Es la misma estructura de este libro; sencillamente está tomada de una experiencia catequética larga, de siglos: qué creemos / cómo celebramos los misterios cristianos / cómo obtenemos la vida en Cristo / cómo debemos orar. No quiero explicar ahora cómo nos encontramos con gran cantidad de preguntas, hasta que el resultado llegó a ser un verdadero libro. En una obra de este tipo son muchos los puntos discutibles: todo lo que los hombres hacen es insuficiente y se puede mejorar, y a pesar de ello se trata de un gran libro, un signo de unidad en la diversidad. A partir de muchas voces se pudo formar un coro porque contábamos con la partitura común de la fe, que la Iglesia nos ha transmitido desde los Apóstoles a través de los siglos hasta hoy.

¿Por qué todo esto?

Ya entonces, durante la redacción del Catecismo de la Iglesia católica, constatamos no sólo que los continentes y las culturas de sus pueblos son diferentes, sino también que en el seno de cada sociedad existen distintos «continentes»: el obrero tiene una mentalidad distinta de la del campesino, y un físico distinta de la de un filólogo; un empresario distinta de la de un periodista, y un joven distinta de la de un anciano. Por este motivo, en el lenguaje y en el pensamiento, tuvimos que situarnos por encima de todas estas diferencias y, por decirlo así, buscar un espacio común entre los diferentes universos mentales; así, tomamos cada vez mayor conciencia de que el texto requería «traducciones» a los diferentes mundos, para poder llegar a las personas con sus diversas mentalidades y diversas problemáticas. Desde entonces, en las Jornadas mundiales de la juventud (Roma, Toronto, Colonia, Sydney) se han reunido jóvenes de todo el mundo que quieren creer, que buscan a Dios, que aman a Cristo y desean caminos comunes. En este contexto nos preguntamos si debíamos tratar de traducir el Catecismo de la Iglesia católica a la lengua de los jóvenes y hacer penetrar sus palabras en su mundo. Naturalmente también entre los jóvenes de hoy hay muchas diferencias; así, bajo la experta dirección del arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, se formó un Youcat para los jóvenes. Espero que muchos jóvenes se dejen fascinar por este este libro.


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Bibliografía selecta sobre elCatecismo de la Iglesia Católica a) Fuentes - J. RATZINGER, Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, en J. RATZINGER-C. SCHÖNBORN, Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, Ciudad Nueva, Madrid 1994. - J. RATZINGER, Actualidad doctrinal del Catecismo de la Iglesia Católica, conferencia en el Congreso Catequístico Internacional de Roma 2002, en “Actualidad Catequética” 195-196 (2002) 369-383. - BENEDICTO XVI, Prefacio al Subsidio del Catecismo de la Iglesia Católica (“YouCat”) para la JMJ-Madrid 2011.

 



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