Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Juan Pablo II y Nuestra Señora de la Corona


Dentro del marco de sus peregrinaciones espirituales durante el año mariano 1987/1988 esta vez el Papa Juan Pablo II no solo se dirigía espiritualmente sino que,  como parte de sus visitas apostólicas por Italia,  visitaba y presidia la ceremonia de beatificación de Beatificación de José Nascimbeni y Juan Calabria en el Estadio Bentegodi (17 de abril de 1988) en la diócesis de Verona.

Había llegado el día anterior y mantenido varios encuentros. El domingo después de la ceremonia de beatificación en el Ángelus resaltaba la devoción de los lugareños a la Virgen Maria.
“La diócesis de Verona tiene una profunda devoción a la Virgen Santa. De ello dan testimonio los numerosos santuarios esparcidos por todas partes: Desde la llanura hasta las colinas, desde los valles hasta la montaña. Hoy tendré la alegría de ir a ese lugar singular de devoción mariana, situado como un nido en las rocas, que es el santuario de la Virgen de la Corona. Ayer pude venerar en la catedral la dulce imagen de la Virgen del Pueblo, tan querida por todos vosotros, como manifiesta de modo elocuente su mismo título. Y ¿cómo no recordar, entre otras, a la Virgen del "Frassino", la Virgen de la Salud. Santa María de la Escalera, Santa María de la Paz, el templo votivo de la Virgen del Carmen de San Felice del Bénago, la Parroquia de Colognola, la Virgen del Camino

En el Santuario de la Virgen de la Corona el Papa Juan Pablo II se encontró con seminaristas y novicios de la comunidad religiosa.


El Santuario (Basílica) de la Virgen de la Corona se encuentra en un lugar paradisíaco incrustado en la  montaña, a tan solo 15 kms del Lago di Garda.  Documentos medievales hablan que alrededor del año mil en el área del Baldo vivìan algunos eremitas relacionados con la Abadia de San Zeno en Verona, y que alrededor de 1200 existía allí un monasterio y una capilla dedicada a S. Maria de Montebaldo, a los cuales se accedía a través de un estrecho y peligroso sendero entre las rocas.  Se dice que el Santuario precisamente dicho  data de 1522, año en que la escultura que allí se venera hubiese llegado allí milagrosamente desde la isla de Rodi, invadida por la armada musulmana de Solimano II. Otra versión cuenta que escondida en el Santuario actual se encontró una pintura de una Virgen con el niño del siglo XIV, que sería la primera imagen venerada en la Iglesia originaria llamada Santa Maria de Montebaldo, que después de ser administrada por diferentes grupos finalmente se decidió venerarla como Virgen de la Corona. La estatua tiene 70 cms de alto x 56 de ancho y 25 de profundidad y es de piedra local pintada.  Apoyada en un pedestal lleva un escrito “Hoc Opus Fecit fieri Lodovicus D Castrobarco D 1432”, tradicionalmente considerado como prueba que la estatua se hizo construir y donar a la Corona en 1432, por Lodovico Castelbarco, procedente de una noble familia de Rovereto.

El Santuario fue transformado y refaccionado varias veces,  facilitado también su acceso, construyéndose una nueva iglesia sobre la preexistente. En 1625 comenzó la construcción y los trabajos se prolongaron durante algunos decenios terminándose en 1685.   A finales del siglo XIX la iglesia fue ampliada y dotada de una nueva fachada en estilo gótico. Concluidos los trabajos fue inaugurada solemnemente el 17 se septiembre de 1899 y coronada la estatua de la Virgen.   Pero tampoco esta construcción duraría mucho tiempo pues no parecía segura,  por lo cual en 1974 se decidió reconstruir el Santuario. Los trabajos llevaron tres años y el 4 de junio de 1978 el Obispo Giuseppe Carraro procedió a la consagración del nuevo Santuario. En 1982 se le atribuyo al Santuario el titulo de Basílica menor.

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