Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 31 de marzo de 2015

30 años de la primer JMJ: así fueron los comienzos


El 22 de abril de 1984, Año Santo de la Redención, el Papa Juan Pablo II decide portar una cruz – símbolo de la fe – cerca del altar de Santa María Mayor en la Basílica de San Pedro, con el propósito que todas las personas pudieran verla. Fue en aquel entonces cuando siguiendo su fervoroso deseo, se instaló una grande cruz de madera, de 3,8 mt de altura. Al final del Año Santo, luego del cierre de la Puerta Santa, el Santo Padre confió aquella misma Cruz a la juventud del mundo, representada por los jóvenes del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo de Roma.
Estas fueron sus palabras en dicha ocasión: 
 "Queridos Jóvenes, al terminar el año Santo de la Redención confió a vosotros mismos el signo de este año Jubilar: La Cruz de Cristo! Llevadla en el mundo mondo, como signo del amor del Señor Jesús por la humanidad y anunciad a todos que solo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención"(Roma, Abril 22 de 1984).



Los jóvenes acogieron la invitación del Santo Padre. Portaron la Cruz al Centro San Lorenzo, que sería su domicilio habitual en los periodos en los cuales no fuera llevada en peregrinación por el mundo. Inmediatamente después, la Cruz del Año Santo comenzó a viajar por diversas partes del Mundo.

En 1985 la ONU proclamo el Año Internacional de la Juventud. El Papa queriendo que también la Iglesia fijara su atención en las nuevas generaciones convoco a los jóvenes a que se reunieran en Roma el Domingo de Ramos.  Fue el primer encuentro así llamado JMJ. Entonces se anunció la institución de la JMJ.  El papa anuncio que la JMJ se celebrarìa el Domingo de Ramos de cada año. A las celebraciones diocesanas (en Roma) seguirían las celebracioens internacionales. De esta manera la primera diocesana se celebro en Roma en 1986 y la siguiente fue la JMJ mundial celebada en Buenos Aires.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
La “Cruz de las JMJ” es la copia de la “Cruz del Año Santo”, que siguió los mismos parámetros de construcción de la primera y que circula actualmente por el mundo visitando con grandes frutos espirituales los países en los que se llevaran a cabo las JMJ.  Fue trasladada a las JMJ de París (1997), Roma (2000), Toronto (2002), Colonia (2005), Sídney (2008). Igualmente, fue llevada al África en el 2006 y Oceanía en el 2007. Es así como en cada etapa de su peregrinación, Cristo ha revelado su amor y Misericordia a todos aquellos que fervorosamente la han abrazado o se han acercado y a aquellos que la han llevado.


En el 2003, por iniciativa del Papa Juan Pablo II, los jóvenes recibieron una copia del ícono de Maria Salus Populi Romani (“Salud del Pueblo Romano”) para acompañar la Cruz durante su paso por el mundo. Este signo nos muestra como la Virgen María conduce a los jóvenes al descubrimiento del sentido de la cruz: el amor infinito de Aquel que ha dado su vida por nosotros.
La Cruz expuesta en la Iglesia al interior del Centro San Lorenzo se ha construido con pedazos auténticos de la Cruz del Año Santo: los brazos (hasta horizontal) y la placa en metal. El asta vertical, por el contrario, hace parte de la primera copia que ha viajado por el mundo a partir de 1996. El desgaste de la madera en diversas partes de la Cruz, evidencian que ha sido cargada y venerada por un grande número de personas.
 En la Misa del Domingo de Ramos, el domingo 5 de abril de 2009, con ocasión del traslado de la Cruz desde Australia hacia España, como acto preparatorio a la JMJ de Madrid (2011), el Papa Benedicto XVI expresó:  “Avanzamos con ella [la Cruz], sobre su camino y encontramos así nuestro camino. Cuando tocamos la Cruz, sobre todo cuando la llevamos, tocamos el misterio de Dios, el misterio de Jesucristo. El misterio que “Dios ha amado tanto al mundo, que ha entregado su hijo por nosotros” (cfr. Gv 3, 16). Tocamos el misterio maravilloso del amor de Dios, única verdad realmente redentora. Pero tocamos también la ley fundamental, la norma constitutiva de nuestra vida, es decir, el hecho mismo que sin un “Si” a la Cruz, sin un caminar en comunión con Cristo día a día, la vida no puede vivirse”.
Así mismo, el 22 de abril de 2009, fecha de la celebración del 25 aniversario de la Cruz, el Papa Benedicto XVI, dirigiéndose los jóvenes del Centro San Lorenzo, confirmó la misión de los jóvenes del mundo, diciendo:   Queridos Amigos, os confío plenamente de nuevo esta Cruz! Continuad llevándola en cada esquina de la tierra, para que también las próximas generaciones descubran la Misericordia de Dios y reaviven en sus corazones la esperanza en Cristo crucificado y resucitado!
La peregrinación permanente de la Cruz de las JMJ es verdaderamente una fuente de inmensa gracia. Muchas son las personas que sufren pero que tomándola y asumiendo su significado han encontrado consolación y paz. Muchos son aquellos que por su medio, han tocado el misterio de Dios revelado en Cristo. Muchos han sido tocados de la Misericordia de Cristo por los pecadores y han hallado la fuerza de solicitar los sacramentos, especialmente el bautismo y la reconciliación. Muchas son las vocaciones sacerdotales y de vida consagrada que han nacido a los pies de esta Cruz. Muchos son los que han dicho “Sí” a Cristo. Sí, la Cruz de Jesús es fuente de vida y salvación para cada persona en este mundo! Acojámosla!, Veámosla!, Venerémosla!, Llevémosla!, Anunciémosla!


(tomado de la página oficial del Centro San Lorenzo inaugurado por el  Papa Juan Pablo II  el 13 de marzo de 1983. San Lorenzo in Piscibus es una iglesia del siglo XII situada en las cercanías de la Plaza San Pedro en Roma. El Centro es animado por voluntarios, miembros de diversos grupos y movimientos eclesiales. El Pontificio Consejo para los Laicos ha confiado la coordinación del Centro a la Comunidad del Emmanuel. Desde 1984 el Centro custodia la Cruz de la JMJ, y desde el 2003 el ícono de la María Salus Populi Romani.